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Jesús de Nazaret

יֵשׁוּעַ · Ἰησοῦς ὁ Ναζαρηνός · ܝܫܘܥ · عيسى

c. 5 a. C. – c. 30Relato que combina historia, teología y tradición

Predicador judío de Galilea, crucificado en Jerusalén por orden del prefecto romano Poncio Pilato hacia el año 30, cuyo movimiento dio origen al cristianismo. Lo que sabemos de él procede sobre todo de los evangelios, escritos en griego entre cuarenta y setenta años después por autores que creían en su resurrección. La crítica histórica acepta su existencia, su bautismo por Juan, su anuncio del reino de Dios y su muerte en la cruz; casi todo lo demás es objeto de interpretación teológica y de debate.

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Cristo Pantocrátor del Sinaí

Cristo Pantocrátor del Sinaí · Public domain

En sus palabras

«Se ha cumplido el tiempo y está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en la buena noticia.»

Marcos 1:15. Griego: SBLGNT; inglés: King James Version (1611); español: traducción propia.

Su idea central

El reino de Dios: Es el centro de la predicación de Jesús según los sinópticos: la expresión aparece más de cien veces en los evangelios y casi nunca en el resto del Nuevo Testamento.

Biografía

5 min de lectura

El problema de las fuentes

Jesús no escribió nada, y ningún contemporáneo suyo dejó un testimonio que haya llegado hasta nosotros. Los documentos cristianos más antiguos son las cartas de Pablo de Tarso, escritas en torno a los años 50, que apenas se interesan por su vida terrena: de ellas se deduce que era judío, que tuvo hermanos —uno de ellos, Santiago, dirigía la comunidad de Jerusalén—, que celebró una última cena y que murió crucificado. Los cuatro evangelios canónicos, compuestos entre c. 70 (Marcos) y c. 90–110 (Juan), son anónimos: los nombres de Marcos, Mateo, Lucas y Juan les fueron asignados en el siglo II. No son biografías en el sentido moderno, sino proclamaciones de fe que reúnen tradiciones orales y escritas, ordenadas según las necesidades de comunidades concretas. Entre las fuentes no cristianas, el historiador judío Flavio Josefo (c. 93) lo menciona dos veces —una de ellas retocada por copistas cristianos—, y Tácito (c. 116) recuerda que «Cristo» fue ejecutado por Poncio Pilato bajo Tiberio.

Con estos materiales, la investigación moderna —desde Reimarus en el siglo XVIII hasta las sucesivas «búsquedas» del Jesús histórico— ha intentado separar lo que puede afirmarse con probabilidad de lo que pertenece a la fe. Existe un amplio consenso en un pequeño núcleo de hechos; alrededor de él, las reconstrucciones divergen profundamente.

Galilea

Jesús —en arameo, Yeshua, una forma abreviada de Josué— nació hacia el final del reinado de Herodes el Grande, que murió en el 4 a. C. Los relatos de la infancia de Mateo y Lucas lo hacen nacer en Belén, la ciudad de David, pero por caminos incompatibles entre sí; la mayoría de los historiadores los consideran composiciones teológicas y sitúan su origen real en Nazaret, una pequeña aldea de Galilea, territorio gobernado por el tetrarca Herodes Antipas. Su madre se llamaba María (Miriam); su padre, según los evangelios, José, un artesano (tekton). Marcos nombra a cuatro hermanos y menciona hermanas. Hablaba arameo y, con toda probabilidad, conocía el hebreo de las Escrituras; no hay pruebas de que predicara en griego.

Creció en una Galilea judía y rural, a pocas horas de Séforis, la ciudad helenizada que Antipas reconstruía, en un tiempo de tensiones económicas y expectativas religiosas: el dominio romano, los impuestos, la pureza del Templo y la esperanza de que Dios restaurara a Israel eran preocupaciones comunes.

Juan el Bautista y el reino de Dios

El primer hecho bien atestiguado de su vida adulta es su bautismo por Juan, un profeta que predicaba en el Jordán el juicio inminente y un bautismo de conversión. La escena incomodaba a los propios evangelistas —¿por qué el Mesías se sometía a un bautismo para el perdón de los pecados?—, y precisamente por eso los historiadores la tienen por auténtica. Lucas la fecha en el decimoquinto año de Tiberio, es decir, en torno al 28–29. Tras el arresto de Juan por Antipas, Jesús inicia su propia actividad en torno al lago de Galilea, con centro en Cafarnaún.

Su mensaje se resume en una fórmula: el reino de Dios se ha acercado. Lo anuncia en parábolas tomadas de la vida campesina —la semilla de mostaza, la levadura, el sembrador, el tesoro escondido—, lo muestra en comidas abiertas a recaudadores de impuestos y pecadores, y lo acompaña de curaciones y exorcismos que incluso sus adversarios, según las fuentes, le atribuían, aunque discutiendo su origen. Escoge a doce discípulos, cifra que evoca las doce tribus de Israel. Su ética es radical: amar a los enemigos, perdonar sin límite, no acumular riquezas, invertir las jerarquías. Llama a Dios Abba, «padre». Discute con otros maestros sobre la interpretación de la Ley —el sábado, la pureza, el divorcio— dentro del judaísmo de su tiempo, no contra él. Que se considerara a sí mismo el Mesías, o el «Hijo del Hombre» de la tradición apocalíptica, es una de las cuestiones más debatidas de toda la investigación.

Jerusalén

Hacia el año 30, con ocasión de la Pascua, Jesús sube a Jerusalén con sus seguidores. Los cuatro evangelios narran un incidente en el Templo —el derribo de las mesas de los cambistas— que muchos historiadores consideran el detonante de su arresto. Tras una última cena con los Doce, es apresado de noche en Getsemaní, interrogado por las autoridades del Templo y entregado al prefecto Poncio Pilato, que lo condena a la crucifixión, la pena romana reservada a esclavos y rebeldes. El letrero de la cruz, «el rey de los judíos», resume la acusación política. Los evangelios difieren en el día —Juan lo sitúa en la víspera de la Pascua, los sinópticos en la Pascua misma—, en los detalles del proceso y en las palabras que pronunció en la cruz. Murió en pocas horas y fue sepultado ese mismo día.

Después de la cruz

Poco después, sus discípulos afirmaron que Dios lo había resucitado y que se les había aparecido. La lista más antigua de esas apariciones la transmite Pablo hacia el año 54 (1 Corintios 15). El historiador no puede verificar ni refutar la resurrección, que es un objeto de fe; sí puede constatar que esa convicción transformó un movimiento de renovación judío en una religión que, en tres siglos, llegaría a ser la del Imperio romano. Los títulos de Cristo («ungido»), Señor e Hijo de Dios, la doctrina de su doble naturaleza y de la Trinidad, fijadas en los concilios de Nicea (325) y Calcedonia (451), son elaboraciones de esa fe.

Muchas memorias

Junto a los cuatro evangelios canónicos circularon otros: colecciones de dichos como el Evangelio de Tomás, relatos de la pasión como el de Pedro, diálogos gnósticos como los de María o Felipe, relatos de la infancia. Su hallazgo —sobre todo en Nag Hammadi (Egipto), en 1945— ha mostrado la diversidad del cristianismo de los primeros siglos. Para el islam, Jesús (Isa) es uno de los grandes profetas, nacido de una virgen, pero no crucificado ni divino. Para el judaísmo, un maestro judío cuyo mesianismo no se reconoce. Para la historia, un profeta galileo del siglo I cuya figura sigue siendo, dos mil años después, una de las más estudiadas y discutidas de la humanidad.

Fuentes: Nestle, Eberhard y Erwin; Aland, Barbara y Kurt, et al. (eds.). Novum Testamentum Graece, 28.ª ed. Deutsche Bibelgesellschaft, Stuttgart, 2012; y Holmes, Michael W. (ed.). The Greek New Testament: SBL Edition. Society of Biblical Literature / Logos, 2010 (texto griego citado, CC BY 4.0). · Meier, John P. A Marginal Jew: Rethinking the Historical Jesus. 5 vols. Doubleday / Yale University Press, Nueva York y New Haven, 1991–2016 (trad. esp.: Un judío marginal, Verbo Divino). · Sanders, E. P. The Historical Figure of Jesus. Allen Lane / Penguin, Londres, 1993 (trad. esp.: La figura histórica de Jesús, Verbo Divino, 2000). · Theissen, Gerd y Merz, Annette. Der historische Jesus: Ein Lehrbuch. Vandenhoeck & Ruprecht, Gotinga, 1996 (trad. esp.: El Jesús histórico, Sígueme, Salamanca, 1999). · Ehrman, Bart D. Jesus: Apocalyptic Prophet of the New Millennium. Oxford University Press, Nueva York, 1999.

Cronología

La vida, año a año

Cada punto es un acontecimiento documentado. Pulsa para leerlo, con su fuente y su grado de certeza.

  1. c. 5 a. C. · 0 años

    Nacimiento

    Mateo sitúa el nacimiento bajo Herodes el Grande, muerto en el 4 a. C.; de ahí la fecha convencional de c. 6–4 a. C. Los relatos de la infancia de Mateo y Lucas son incompatibles en el itinerario y la crítica los considera composiciones teológicas. Los años anteriores a nuestra era se expresan en negativo.

    Probable

  2. c. 4 a. C.

    Muerte de Herodes el Grande

    Su reino se reparte entre sus hijos: Galilea pasa al tetrarca Herodes Antipas, que gobernará el territorio donde crece Jesús.

    Documentado

  3. 6

    Censo de Quirinio

    Judea se convierte en provincia romana y el legado de Siria, Quirinio, realiza un censo fiscal (Josefo, Antigüedades 18.1). Lucas lo vincula al nacimiento de Jesús, lo que choca con la cronología de Mateo; es uno de los problemas clásicos de la investigación.

    Documentado

  4. c. 8 · 12 años

    El niño en el Templo

    Único episodio de la juventud recogido en los evangelios canónicos (Lucas 2:41–52): a los doce años, Jesús se queda en el Templo discutiendo con los maestros. Es una tradición propia de Lucas.

    Tradición

  5. 26

    Poncio Pilato, prefecto de Judea

    Pilato gobierna Judea del 26 al 36. La inscripción hallada en Cesarea en 1961 confirma su cargo de praefectus.

    Documentado

  6. c. 28 · 32 años

    Bautismo por Juan

    Jesús es bautizado por Juan el Bautista. Lucas (3:1) fecha el inicio de la predicación de Juan en el año decimoquinto de Tiberio (c. 28–29). La historicidad del bautismo se considera muy probable porque incomodaba a los propios evangelistas.

    Probable

  7. c. 28

    Predicación en Galilea

    Anuncia el reino de Dios en parábolas, realiza curaciones y exorcismos y reúne a un grupo de Doce. La duración del ministerio oscila entre un año (sinópticos) y unos tres (Juan, que menciona tres Pascuas).

    Probable

  8. c. 29

    Ejecución de Juan el Bautista

    Herodes Antipas encarcela y ejecuta a Juan. Josefo (Antigüedades 18.116–119) lo atribuye al temor de una revuelta; los evangelios, a su crítica del matrimonio de Antipas con Herodías.

    Documentado

  9. c. 30

    Entrada en Jerusalén e incidente del Templo

    Con ocasión de la Pascua, Jesús llega a Jerusalén y derriba las mesas de los cambistas del Templo, gesto que muchos historiadores consideran la causa inmediata de su arresto.

    Probable

  10. c. 30

    Última cena, arresto y crucifixión

    Tras una cena con los Doce, es arrestado, interrogado por las autoridades del Templo y crucificado por orden de Pilato bajo la acusación de pretenderse «rey de los judíos». Tácito y Josefo confirman la ejecución bajo Pilato. Los cálculos astronómicos del 14 de nisán apuntan al 7 de abril del 30 o al 3 de abril del 33.

    Documentado

  11. c. 30

    Fe en la resurrección

    Sus discípulos afirman que ha resucitado y se les ha aparecido. Es un objeto de fe, no un hecho verificable; la creencia está documentada por Pablo hacia el 54 (1 Corintios 15:3–8), que transmite una fórmula anterior.

    Tradición

  12. c. 50

    Cartas de Pablo

    Las cartas auténticas de Pablo (c. 50–58) son los documentos cristianos más antiguos conservados y mencionan algunos datos sobre Jesús: su origen judío, sus hermanos, la última cena y la crucifixión.

    Documentado

  13. c. 70

    Evangelio de Marcos

    El evangelio más antiguo se compone en torno a la destrucción del Templo de Jerusalén por Roma (70). Mateo y Lucas lo utilizan como fuente hacia el 80–90; Juan se escribe c. 90–110.

    Probable

  14. c. 93

    Flavio Josefo menciona a Jesús

    En las Antigüedades judías, Josefo alude a «Jesús, llamado Cristo», hermano de Santiago (20.200), y le dedica un pasaje (18.63–64) que los copistas cristianos interpolaron; la mayoría de los especialistas cree que contiene un núcleo auténtico.

    Documentado

  15. c. 116

    Tácito y la ejecución de «Cristo»

    Al narrar el incendio de Roma bajo Nerón, Tácito (Anales 15.44) explica que el nombre de los cristianos procede de Cristo, ejecutado por el procurador Poncio Pilato durante el reinado de Tiberio.

    Documentado

  16. 325

    Concilio de Nicea

    El primer concilio ecuménico define que el Hijo es «consustancial» al Padre; Calcedonia (451) fijará la doctrina de sus dos naturalezas, divina y humana, en una sola persona.

    Documentado

  17. diciembre de 1945

    Hallazgo de los códices de Nag Hammadi

    Unos campesinos encuentran en una jarra doce códices coptos del siglo IV y las hojas sueltas de un decimotercero, que contienen, entre otros textos, el Evangelio de Tomás completo y los de Felipe y la Verdad.

    Documentado

  18. 1961

    Hallazgo de la inscripción de Pilato

    Una expedición italiana descubre en el teatro de Cesarea una piedra reutilizada con el nombre de Poncio Pilato, prefecto de Judea: la primera prueba arqueológica del gobernador que condenó a Jesús.

    Documentado

Obras

Obras esenciales

Las obras sin las que no se entiende su legado.

Evangelio según Marcos — Jesús de Nazaret

Recopilación posterior · c. 70

Evangelio según Marcos

Τὸ κατὰ Μᾶρκον εὐαγγέλιον

El más breve y antiguo de los evangelios canónicos. Comienza sin relato de la infancia, con el bautismo en el Jordán, y avanza a ritmo rápido por la actividad en Galilea —curaciones, exorcismos, parábolas del reino— hasta la pasión en Jerusalén, que ocupa casi un tercio del texto. Su Jesús es un hombre de acción que impone silencio sobre su identidad (el «secreto mesiánico»), y sus discípulos a menudo no le comprenden. El final original (16:8) se cierra con las mujeres huyendo del sepulcro vacío «porque tenían miedo»; los versículos 16:9–20 son un añadido posterior.

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Evangelio según Mateo — Jesús de Nazaret

Recopilación posterior · c. 85

Evangelio según Mateo

Τὸ κατὰ Ματθαῖον εὐαγγέλιον

El evangelio que la Iglesia antigua situó en primer lugar y el más citado en la liturgia. Organiza la enseñanza de Jesús en cinco grandes discursos, el primero de ellos el Sermón de la Montaña (caps. 5–7), con las bienaventuranzas, el Padrenuestro y la regla de oro. Presenta a Jesús como nuevo Moisés y cumplimiento de las Escrituras de Israel, con frecuentes citas de cumplimiento, y abre con una genealogía y un relato de la infancia (los magos, la huida a Egipto) propios. Termina con el envío de los discípulos a todas las naciones.

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Evangelio según Lucas — Jesús de Nazaret

Recopilación posterior · c. 85

Evangelio según Lucas

Τὸ κατὰ Λουκᾶν εὐαγγέλιον

El más literario de los evangelios, escrito en un griego cuidado y dirigido a un tal Teófilo. Contiene un relato de la infancia propio (la anunciación, el pesebre, los pastores) y parábolas exclusivas —el buen samaritano, el hijo pródigo, el rico y Lázaro— que subrayan la misericordia hacia los pobres, las mujeres y los marginados. Sitúa la vida de Jesús en la historia del Imperio (Augusto, Tiberio, Quirinio) y narra un largo viaje a Jerusalén. Transmite en la cruz las palabras de perdón y de entrega al Padre.

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Evangelio según Juan — Jesús de Nazaret

Recopilación posterior · c. 100

Evangelio según Juan

Τὸ κατὰ Ἰωάννην εὐαγγέλιον

Muy distinto de los otros tres: comienza con un prólogo sobre el Logos que «se hizo carne», sustituye las parábolas por largos discursos y por siete «signos» (el agua convertida en vino, la resurrección de Lázaro), y pone en boca de Jesús las afirmaciones «Yo soy» (el pan de vida, la luz del mundo, el camino, la verdad y la vida). Sitúa la purificación del Templo al comienzo y la crucifixión en la víspera de la Pascua. Ha sido la fuente principal de la cristología y de la mística cristianas.

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Frases

Frases localizadas en una obra concreta. Cada una lleva su procedencia y su nivel de confianza.

Se ha cumplido el tiempo y está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en la buena noticia.

Πεπλήρωται ὁ καιρὸς καὶ ἤγγικεν ἡ βασιλεία τοῦ θεοῦ· μετανοεῖτε καὶ πιστεύετε ἐν τῷ εὐαγγελίῳ.

VerificadaMarcos 1:15. Griego: SBLGNT; inglés: King James Version (1611); español: traducción propia.

1 / 11
Citas apócrifas o de atribución discutida (5)
  • «El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra.»

    Pertenece al episodio de la mujer adúltera (Juan 7:53–8:11), que falta en los manuscritos más antiguos del evangelio (P66, P75, Sinaítico, Vaticano) y en otros aparece en lugares distintos, incluso en Lucas. La crítica textual lo considera una tradición antigua añadida al texto, no parte original de Juan.

  • «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.»

    Lucas 23:34a falta en testigos antiguos importantes (P75, el Vaticano, el códice de Beza y un corrector del Sinaítico). Los editores lo imprimen entre corchetes dobles: es antiguo, pero probablemente no formaba parte del texto original de Lucas.

  • «Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura… Tomarán serpientes en las manos.»

    Procede del «final largo» de Marcos (16:9–20), ausente del Sinaítico y del Vaticano y desconocido para Clemente de Alejandría y Orígenes. Se considera un añadido del siglo II que armoniza el final abrupto de Marcos con los otros evangelios.

  • «Dios ayuda a quien se ayuda a sí mismo.»

    Se atribuye a menudo a Jesús o a la Biblia, pero no aparece en ningún texto bíblico. La formulación inglesa difundida procede de Algernon Sidney (1698) y del Poor Richard's Almanack de Benjamin Franklin (1736); la idea tiene precedentes en la Antigüedad griega.

  • «Hay más dicha en dar que en recibir.»

    Es un agraphon: no figura en ningún evangelio. Solo lo cita Pablo en los Hechos de los Apóstoles (20:35) como «palabras del Señor Jesús», sin que pueda verificarse su procedencia; tiene paralelos en la literatura griega.

Últimas palabras

Versiones contradictorias

««Eloí, Eloí, ¿lemá sabactaní?», que significa: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?» (Marcos 15:34).»

Ἐλωῒ ἐλωῒ λεμὰ σαβαχθάνι; ὅ ἐστιν μεθερμηνευόμενον Ὁ θεός μου ὁ θεός μου, εἰς τί ἐγκατέλιπές με;

No hay testimonio directo: los evangelios son posteriores y no coinciden. Marcos (15:34–37) da como única frase en la cruz el grito en arameo del Salmo 22:1 y añade que Jesús expiró «dando un gran grito», sin palabras. Mateo (27:46–50) sigue a Marcos, con la forma hebrea «Elí, Elí», y repite el grito final. Lucas (23:46) omite el grito de abandono y pone en su boca el Salmo 31:6: «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu»; antes, la petición de perdón por sus verdugos (23:34, textualmente dudosa) y la promesa al buen ladrón (23:43). Juan (19:30) termina con «Está cumplido» (tetelestai), tras confiar su madre al discípulo amado y decir «Tengo sed». El Evangelio de Pedro (5:19) da otra variante: «Poder mío, poder, me has abandonado». La tradición devocional armonizó todas estas frases en las «Siete Palabras»; los historiadores ven en cada versión la teología de su evangelista.

Fuente: Nestle, Eberhard y Erwin; Aland, Barbara y Kurt, et al. (eds.). Novum Testamentum Graece, 28.ª ed. Deutsche Bibelgesellschaft, Stuttgart, 2012; y Holmes, Michael W. (ed.). The Greek New Testament: SBL Edition. Society of Biblical Literature / Logos, 2010 (texto griego citado, CC BY 4.0).

Preguntar

Lo que su obra responde

Doce grandes preguntas de la humanidad y lo que sus textos permiten responder, con referencias. Nunca ponemos palabras en su boca.

  • ¿Qué es lo Absoluto? ¿Existe Dios?

    Dios es el Padre que cuida, perdona y reina

    Un Dios personalLo dice expresamente

    Según los evangelios sinópticos, Jesús no discute la existencia de Dios: la presupone, como judío de Galilea del siglo I, y la radicaliza en clave de relación. Cuando le preguntan por el primer mandamiento cita el Shemá: el Señor es uno, y se le ha de amar con todo el corazón (Mc 12,29–30). Se dirige a Dios como Padre, y Marcos conserva la palabra aramea Abba en la oración de Getsemaní (Mc 14,36); enseña a pedir el pan de cada día y el perdón (Mt 6,9–13; Lc 11,2–4) y describe a un Padre que conoce lo que se necesita antes de pedirlo y que viste a los lirios del campo. El centro de su predicación es el Reino de Dios, la soberanía de ese Dios que irrumpe en la historia. Lo Absoluto es, en estos textos, alguien que ve, escucha, perdona y actúa.

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  • ¿Quién soy yo? ¿Existe un yo verdadero?

    La propia vida vale más que el mundo; quien la entrega, la gana

    Un alma creada e inmortalSe deduce de su doctrina

    Los evangelios sinópticos no recogen una teoría del yo, pero sí afirmaciones sobre el valor de la persona ante Dios. Jesús pregunta de qué le sirve a alguien ganar el mundo entero si pierde su vida (psyché), y afirma que quien quiera salvarla la perderá y quien la pierda por él y por el evangelio la salvará (Mc 8,35–37). En Mateo exhorta a no temer a los que matan el cuerpo pero no pueden matar el alma (Mt 10,28), y asegura que hasta los cabellos de la cabeza están contados (Mt 10,30). El yo aparece así como una vida única, conocida por Dios, que no se reduce al cuerpo y que se encuentra en la entrega y no en la autoafirmación. La tradición cristiana desarrolló después, con categorías griegas, la doctrina del alma creada e inmortal.

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  • ¿Por qué sufrimos?

    No da una teoría del dolor: lo cura, lo comparte y anuncia su fin

    La separación de DiosSe deduce de su doctrina

    Los evangelios sinópticos no atribuyen a Jesús una explicación sistemática del sufrimiento, y en un pasaje rechaza expresamente la explicación más común de su tiempo. Cuando le hablan de unos galileos asesinados por Pilato y de dieciocho personas aplastadas por la torre de Siloé, pregunta si eran más culpables que los demás y responde que no, aunque añade una llamada a la conversión (Lc 13,1–5). En otras escenas, en cambio, vincula la curación al perdón de los pecados (Mc 2,1–12). Su respuesta al dolor es sobre todo práctica: cura enfermos, come con excluidos, proclama bienaventurados a los pobres y a los que lloran (Lc 6,20–21) y anuncia un Reino que invierte su suerte. En Getsemaní pide que pase el cáliz y lo acepta (Mc 14,36). La teología de un sufrimiento redentor es posterior.

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  • ¿Qué ocurre después de la muerte?

    Dios no es Dios de muertos, sino de vivos: los muertos resucitarán

    Vida eterna y resurrecciónLo dice expresamente

    Según los evangelios sinópticos, Jesús comparte con los fariseos la esperanza judía en la resurrección de los muertos. Cuando los saduceos, que la negaban, le plantean el caso de la mujer casada sucesivamente con siete hermanos, responde que los resucitados serán como ángeles y que Dios no es Dios de muertos, sino de vivos. Sus parábolas anuncian un juicio final con dos destinos —la vida eterna o el castigo—, decididos por la conducta con los más pequeños, y la del rico y Lázaro describe una suerte inmediata tras la muerte. En Lucas promete al malhechor crucificado estar con él ese mismo día en el paraíso. El evangelio de Juan, de redacción más tardía y teológica, pone en su boca que él mismo es la resurrección y la vida. La fe de sus seguidores en su propia resurrección es el centro de la tradición posterior.

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  • ¿Cómo se alcanza la liberación o la salvación?

    Convertirse y acoger el Reino de Dios, que llega como don y exige obras

    Por gracia y amorSe deduce de su doctrina

    Según los evangelios sinópticos, el anuncio central de Jesús es que el Reino de Dios se ha acercado y que hay que convertirse y creer (Marcos 1,15). La entrada en el Reino se presenta como don: a la pregunta de quién puede salvarse, responde que para los hombres es imposible, pero no para Dios (Marcos 10,27), y el Reino pertenece a quienes lo reciben como niños. Al mismo tiempo, los mismos textos exigen una respuesta concreta: cumplir la voluntad del Padre, renunciar a la riqueza que ata, perdonar, y en la escena del juicio de Mateo 25 el criterio son las obras de misericordia hacia los más pequeños. Gracia y conducta aparecen así entrelazadas, sin la sistematización doctrinal que vendría después.

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  • ¿Hace falta un maestro?

    Seguirle a él, único Maestro; entre los discípulos, todos son hermanos

    ImprescindibleLo dice expresamente

    Según los evangelios, Jesús actuó como maestro itinerante que llamaba a seguirle (Marcos 1,17) y formó un grupo de discípulos. El seguimiento personal es el centro de su propuesta: no basta conocer una doctrina, hay que ir tras él. Al mismo tiempo, en Mateo 23,8-10 prohíbe a sus discípulos hacerse llamar rabí, padre o maestro, porque uno solo es su Maestro y todos ellos son hermanos. El evangelio de Juan lleva más lejos la centralidad de su figura al presentarle como el camino, la verdad y la vida (Juan 14,6). La postura es, pues, la de un maestro indispensable y único, que a la vez relativiza cualquier autoridad humana entre quienes le siguen.

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  • ¿Es real el mundo?

    El Padre cuida de los lirios y las aves; el mundo es obra suya

    Creación buena y realLo dice expresamente

    En los evangelios sinópticos, Jesús habla del mundo natural como creación de la que Dios cuida: el Padre alimenta a las aves del cielo y viste a los lirios del campo (Mateo 6,26-30), hace salir el sol sobre buenos y malos y llover sobre justos e injustos (Mateo 5,45). Sus parábolas se nutren de semillas, cosechas, redes y levadura, sin rastro de que el mundo material sea ilusorio o malo en sí. El peligro no está en la creación, sino en el apego a la riqueza y en la preocupación ansiosa. El evangelio de Juan usa «mundo» en otro sentido, a menudo como el orden humano que rechaza a Dios, aunque también afirma que Dios amó tanto al mundo que entregó a su Hijo.

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  • ¿Qué es el amor?

    Amar a Dios y al prójimo resume la Ley; también al enemigo

    Amor de Dios y al prójimoLo dice expresamente

    Según el evangelio de Marcos, preguntado por el primer mandamiento, Jesús une dos textos de la Torá: amar a Dios con todo el corazón (Deuteronomio 6,5) y al prójimo como a uno mismo (Levítico 19,18), y declara que no hay mandamiento mayor. Lucas ilustra quién es el prójimo con la parábola del samaritano, que convierte al extranjero despreciado en modelo de compasión activa. El rasgo más radical de los sinópticos es el amor a los enemigos: en el sermón de la montaña Jesús pide amar a quienes persiguen y orar por ellos, para ser hijos del Padre, que hace salir el sol sobre malos y buenos. El evangelio de Juan, de elaboración más tardía, formula un mandamiento nuevo —amaos como yo os he amado— y define la mayor prueba de amor como dar la vida por los amigos.

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  • ¿Somos libres o está todo determinado?

    Una llamada a convertirse que supone libertad, bajo una providencia que cuida de todo

    Libre albedrío realSe deduce de su doctrina

    Los evangelios no contienen una doctrina sobre el libre albedrío, pero su forma misma la supone. Según Marcos, la predicación de Jesús comienza con una llamada: el tiempo se ha cumplido, convertíos y creed en la buena noticia (Mc 1,15). Esa exigencia de cambio, las parábolas de decisión y el juicio según lo que cada cual hizo con el hambriento y el forastero (Mt 25,31-46) solo tienen sentido si la persona puede responder o negarse. Junto a ello, los sinópticos transmiten una confianza radical en la providencia: ni un gorrión cae a tierra sin que lo sepa el Padre, y hasta los cabellos están contados (Mt 10,29-31). Jesús no armoniza ambas cosas en teoría; las vive como confianza filial y responsabilidad a la vez.

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  • ¿Para qué meditar u orar?

    Orar en lo secreto al Padre, llamándole Abba, con confianza de hijo

    Trato de amistad con DiosLo dice expresamente

    Los evangelios presentan a Jesús retirándose a orar a solas, de madrugada o de noche (Mc 1,35; Lc 6,12), y le atribuyen una enseñanza sobre la oración centrada en la relación filial. En el Sermón de la Montaña pide orar en lo secreto, sin multiplicar palabras, porque el Padre sabe lo que necesitamos, y enseña el padrenuestro (Mt 6,5-13). En Getsemaní le llama *Abba*, término arameo de intimidad familiar (Mc 14,36). El Evangelio de Juan, de redacción más tardía y teológica, le hace decir a los discípulos que ya no los llama siervos, sino amigos (Jn 15,15). La oración no es técnica ni rito, sino confianza personal en un Padre que escucha, unida a la conformidad con su voluntad.

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  • ¿Puede la razón conocer lo último?

    Argumenta desde la Escritura, pero lo revelado se oculta a los sabios

    Escritura y razonamientoSe deduce de su doctrina

    Los evangelios muestran a Jesús discutiendo con escribas, fariseos y saduceos con las herramientas de la exégesis judía de su tiempo. Ante los saduceos, que niegan la resurrección, les reprocha no conocer las Escrituras ni el poder de Dios y argumenta a partir del pasaje de la zarza: Dios es Dios de Abraham, Isaac y Jacob, y no es Dios de muertos, sino de vivos (Mc 12,24-27). Lucas lo presenta explicando a los discípulos de Emaús lo que las Escrituras decían de él (Lc 24,27). Pero la tradición sinóptica también le atribuye una acción de gracias porque el Padre ha ocultado estas cosas a sabios y entendidos y las ha revelado a los pequeños (Mt 11,25-27). La razón interpreta la Escritura; el conocimiento del Padre es don.

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  • ¿Retirarse del mundo o transformarlo?

    Retiros de oración y una misión entre enfermos, pobres y pecadores

    Comprometerse con el mundoSe deduce de su doctrina

    Según los evangelios sinópticos, Jesús no fundó una comunidad apartada como la de Qumrán ni vivió como ermitaño, aunque se retiraba a lugares desiertos a orar. Su misión transcurre en aldeas, sinagogas, casas y caminos de Galilea, entre enfermos, pobres, publicanos y pecadores, con quienes comparte la mesa, lo que le vale críticas. Envía a sus discípulos a curar y anunciar el reino, y en la parábola del juicio final hace de la atención al hambriento, al forastero, al enfermo y al preso el criterio decisivo. A la vez, se niega a convertir su mensaje en programa político: ante la pregunta del tributo responde que se dé al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. El reino que anuncia transforma las relaciones humanas aquí, pero no se identifica con ningún poder de este mundo.

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Afinidades y tensiones

Afinidades y tensiones

Calculadas pregunta a pregunta a partir de sus posturas. El porqué de cada coincidencia o choque, al pulsar.

Coinciden en

Jesús de Nazaret · Dalai Lama XIV (Tenzin Gyatso)

Amar también al enemigo: el monje tibetano lee el Sermón de la Montaña

Según el evangelio de Mateo (5,43–48), Jesús pide amar a los enemigos y orar por quienes persiguen, para ser hijos del Padre que hace salir el sol sobre malos y buenos; Lucas (10,25–37) convierte al samaritano despreciado en modelo de compasión activa. El Dalái Lama distingue el afecto ordinario, que depende de que el otro nos resulte cercano, de la compasión genuina, que se basa en reconocer que todos, incluido el enemigo, desean ser felices y evitar el dolor (Ética para el nuevo milenio). Los dos rechazan un amor limitado a los próximos, lo extienden deliberadamente al adversario y lo miden por la acción, no por el sentimiento. Para ambos, además, el enemigo ofrece una ocasión privilegiada de practicar ese amor.

Por qué: La relación está documentada: en el seminario John Main de Londres de 1994 el Dalái Lama comentó pasajes de los evangelios, entre ellos el Sermón de la Montaña, y sus comentarios se publicaron como The Good Heart. Reconoció la afinidad ética y señaló con franqueza la diferencia de fondo. En los evangelios el amor al enemigo se funda en la imitación de un Padre que ama a todos; en el budismo tibetano, en la igualdad de todos los seres ante el deseo de felicidad y en la interdependencia, sin Dios creador. Coinciden en la práctica y en sus exigencias, no en la razón última que la sostiene, y ninguno de los dos pretende borrar esa distancia.

Coinciden en

Jesús de Nazaret · Thich Nhat Hanh

El Espíritu Santo como energía de la atención: un monje zen ante el Cristo vivo

En Buda viviente, Cristo viviente, Thich Nhat Hanh propone leer la palabra Dios, cuando la usan los cristianos contemplativos, como nombre de la dimensión última de la realidad, comparable al nirvana: el agua frente a las olas. En esa misma obra presenta al Espíritu Santo como la energía de la atención plena que cura y hace presente, y ve en la oración en lo secreto y en la confianza en el Padre que pide el Sermón de la Montaña (Mt 6,5–13) una forma de volver al momento presente. Los evangelios presentan a un Jesús que se retira a orar a solas y enseña a no multiplicar palabras. Ambos sitúan lo decisivo en una presencia que transforma a quien la acoge, más que en la adhesión a fórmulas.

Por qué: La relación es documentada en un sentido: Thich Nhat Hanh leyó y comentó los evangelios, dialogó con Thomas Merton y con Martin Luther King, y en 1995 publicó Buda viviente, Cristo viviente para mostrar convergencias. Su lectura se inspira en la teología de Paul Tillich, que habla de Dios como fondo del ser. La afinidad, sin embargo, es asimétrica: los evangelios presentan a un Dios personal, el Padre que ve, escucha y perdona, y Thich Nhat Hanh traduce ese lenguaje a la dimensión última budista, en la que no hay creador. Muchos teólogos cristianos y budistas consideran que la traducción difumina diferencias reales. Es un puente tendido desde una orilla.

Coinciden en

Jesús de Nazaret · Paramahansa Yogananda

La conciencia crística: un yogui comenta los evangelios

Yogananda dedicó a los evangelios un extenso comentario, publicado póstumamente como The Second Coming of Christ, y la organización que fundó honra a Jesús junto a los maestros de su linaje. Lo que encuentra en ellos es una enseñanza de comunión personal con Dios: Jesús se retira a orar a solas, llama a Dios Abba en Getsemaní (Mc 14,36) y enseña a pedir con confianza de hijo a un Padre que sabe lo que se necesita (Mt 6,5–13). Yogananda enseña exactamente esa oración, a un Dios al que se habla como Padre, Madre o Amigo (Cómo puedes hablar con Dios), y la une a una técnica de meditación. Para ambos lo Absoluto es alguien que escucha y responde, y la oración es intimidad más que fórmula.

Por qué: La relación es documentada en sentido unidireccional: Yogananda leyó y comentó los evangelios y presentó a Jesús como un maestro realizado. Su lectura, sin embargo, es yóguica y vedántica: distingue entre el Jesús histórico y una conciencia crística universal, lee algunos pasajes en clave de reencarnación y de técnica meditativa, y concibe a Dios con un fondo sin forma además de un rostro personal. Nada de esto figura en los sinópticos, que presentan a un judío del siglo I que presupone el Dios de Israel y anuncia su Reino, y la teología cristiana rechaza la reencarnación. Coinciden en la forma de orar, no en la doctrina que la rodea.

Coinciden en

Jesús de Nazaret · Confucio

La regla de oro en dos lenguas, y el punto exacto en que se separan

Las Analectas resumen la conducta en la reciprocidad: lo que no desees para ti, no lo hagas a los demás (15.24); los evangelios formulan la misma regla en positivo: tratad a los demás como queréis que os traten (Mt 7,12; Lc 6,31). Para ambos el amor al otro es el centro de la vida moral: preguntado qué es la humanidad, Confucio responde que amar a los demás (12.22); preguntado por el primer mandamiento, Jesús une el amor a Dios y al prójimo (Mc 12,28–34). Ambos piden que ese amor se traduzca en conducta concreta. Pero se separan ante el enemigo: Confucio rechaza devolver bien por mal y propone responder a la ofensa con rectitud (14.34); Jesús pide amar al enemigo y orar por quien persigue (Mt 5,43–48).

Por qué: No hubo contacto entre ellos; la coincidencia procede de una intuición moral muy extendida, la reciprocidad, que aparece en tradiciones muy diversas. La divergencia ante el enemigo se explica por el marco de cada uno. Confucio piensa una sociedad ordenada por relaciones graduadas, empezando por la familia, donde el amor tiene medida y la justicia exige que cada acto reciba lo que le corresponde. Jesús habla desde la inminencia del Reino de Dios y desde la imitación de un Padre que ama a todos sin distinción, lo que rompe toda medida. Uno busca la armonía de la ciudad; el otro anuncia una justicia que la desborda.

Chocan enDesacuerdo de fondo

Jesús de Nazaret · Siddhartha Gautama, el Buda

Abba frente a la flecha: un Padre que escucha y una pregunta que no conduce a nada

Según los sinópticos, Jesús presupone el Dios de Israel, cita el Shemá (Mc 12,29–30), llama a Dios Abba en Getsemaní (Mc 14,36) y enseña a pedirle el pan y el perdón: lo Absoluto es alguien que ve, escucha y actúa. En el canon pali, el Buda no niega a los dioses, pero los sitúa dentro del ciclo de renacimientos; el Brahmajala Sutta (DN 1) describe con ironía cómo Brahma llega a creerse creador del mundo, y el Cula-Malunkya Sutta (MN 63) compara a quien exige respuestas metafísicas con un herido que no deja que le saquen la flecha. Para Jesús la relación con Dios es el centro de la vida y del Reino que anuncia; para el Buda la liberación no depende de ningún creador. Coinciden en responder al sufrimiento con la práctica, sanando y enseñando, más que con teorías.

Por qué: La contradicción es real, pero conviene situarla bien. Jesús es un judío del siglo I que no discute la existencia de Dios, sino que la radicaliza como relación filial; el Buda enseña en una India en la que abundaban las especulaciones sobre el creador y el atman, y aparta deliberadamente esas preguntas porque no conducen al fin del sufrimiento. No responden, pues, exactamente a la misma pregunta: uno anuncia a quién dirigirse; el otro, cómo extinguir la causa del dolor. Ambos nos llegan, además, a través de textos de fe fijados décadas o siglos después. La diferencia sobre un Dios personal, sin embargo, no es aparente: la tradición budista la ha mantenido siempre.

Anécdotas y relatos

Anécdotas y relatos

Relato hagiográficoc. 28 (tradicional)

Las tentaciones en el desierto

Tras el bautismo, el Espíritu empuja a Jesús al desierto, donde pasa cuarenta días. Marcos se limita a decir que estaba con las fieras y que Satanás lo tentaba. Mateo y Lucas desarrollan la escena en tres pruebas: convertir las piedras en pan para saciar el hambre, arrojarse desde el pináculo del Templo para que los ángeles lo sostengan, y recibir todos los reinos del mundo a cambio de postrarse ante el diablo. Jesús responde cada vez con una cita del Deuteronomio —«No solo de pan vive el hombre»—. Los cuarenta días evocan los cuarenta años de Israel en el desierto y el ayuno de Moisés y Elías: el relato presenta a Jesús como el hijo fiel que supera las pruebas en las que el pueblo había caído.

Origen del relato: Marcos 1:12–13; Mateo 4:1–11 y Lucas 4:1–13, que difieren en el orden de las dos últimas tentaciones y proceden de la fuente Q. Es un relato teológico construido sobre textos del Deuteronomio (6–8); los historiadores no lo consideran verificable.

Fuente: Robinson, James M., Hoffmann, Paul y Kloppenborg, John S. (eds.). The Critical Edition of Q. Fortress Press / Peeters, Mineápolis y Lovaina, 2000. ISBN 9780800631499.

Tradición oralc. 28–30

«Está fuera de sí»: la familia de Jesús

Cuando Jesús vuelve a Cafarnaún, la multitud se agolpa de tal modo que ni siquiera pueden comer. Sus familiares, al enterarse, salen a buscarlo para llevárselo, porque decían: «Está fuera de sí». Poco después llegan su madre y sus hermanos y lo mandan llamar desde fuera. Jesús, mirando a los que estaban sentados a su alrededor, responde: «¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos? Estos son mi madre y mis hermanos. Quien cumple la voluntad de Dios, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre». Mateo y Lucas conservan la segunda escena, pero suprimen la primera, la de la familia que lo cree loco.

Origen del relato: Marcos 3:20–21 y 3:31–35; paralelos en Mateo 12:46–50, Lucas 8:19–21 y Tomás 99. La omisión de Marcos 3:21 por los evangelistas posteriores se cita como ejemplo del «criterio de dificultad»: un recuerdo incómodo que difícilmente se habría inventado.

Fuente: Meier, John P. A Marginal Jew: Rethinking the Historical Jesus. 5 vols. Doubleday / Yale University Press, Nueva York y New Haven, 1991–2016 (trad. esp.: Un judío marginal, Verbo Divino).

Tradición oralc. 29–30

«¿Quién decís que soy yo?»

En el camino hacia las aldeas de Cesarea de Filipo, en el extremo norte de Galilea, Jesús pregunta a sus discípulos qué dice la gente de él. Unos dicen que es Juan el Bautista; otros, Elías o uno de los profetas. «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?». Pedro responde: «Tú eres el Mesías». Jesús les ordena no decírselo a nadie y empieza a anunciarles que el Hijo del Hombre tiene que padecer mucho, ser rechazado y morir. Pedro lo lleva aparte para reprenderlo, y Jesús, volviéndose, lo increpa con dureza: «¡Apártate de mí, Satanás! Tú no piensas como Dios, sino como los hombres». En Mateo, la escena se amplía con la promesa a Pedro de ser la roca sobre la que se edificará la Iglesia.

Origen del relato: Marcos 8:27–33; Mateo 16:13–23 (con la promesa a Pedro, 16:17–19, exclusiva de Mateo); Lucas 9:18–22. Los historiadores discuten si la escena conserva un recuerdo o es una composición sobre la identidad mesiánica; las predicciones de la pasión se consideran en general redactadas después de los hechos.

Fuente: Meier, John P. A Marginal Jew: Rethinking the Historical Jesus. 5 vols. Doubleday / Yale University Press, Nueva York y New Haven, 1991–2016 (trad. esp.: Un judío marginal, Verbo Divino).

Tradición oralc. 30

Las mesas de los cambistas

En los días anteriores a la Pascua, Jesús entra en el atrio del Templo de Jerusalén, el mayor santuario del judaísmo, donde se cambiaba moneda para pagar el tributo del Templo y se vendían palomas para los sacrificios. Derriba las mesas de los cambistas y los puestos de los vendedores e impide que nadie transporte objetos por el recinto, citando a los profetas: «Mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos; vosotros la habéis convertido en cueva de ladrones». Los sumos sacerdotes, dice Marcos, buscan desde entonces la manera de acabar con él. Juan coloca el episodio al comienzo de la vida pública; los sinópticos, en la última semana.

Origen del relato: Marcos 11:15–18; Mateo 21:12–13; Lucas 19:45–46; Juan 2:13–22. Es uno de los episodios que E. P. Sanders considera más seguros históricamente y la causa probable del arresto; su sentido (protesta contra el comercio, anuncio simbólico de la destrucción del Templo) se discute.

Fuente: Sanders, E. P. The Historical Figure of Jesus. Allen Lane / Penguin, Londres, 1993 (trad. esp.: La figura histórica de Jesús, Verbo Divino, 2000).

Disputadoc. 30 (tradicional)

La mujer sorprendida en adulterio

Mientras Jesús enseña en el Templo, los escribas y los fariseos le traen a una mujer sorprendida en adulterio y le recuerdan que la Ley de Moisés manda apedrearla. Le preguntan qué dice él, para tener de qué acusarlo. Jesús, inclinado, escribe con el dedo en la tierra. Como insisten, se incorpora y dice: «El que de vosotros esté sin pecado, que le arroje la primera piedra», y vuelve a escribir. Uno a uno, empezando por los más viejos, se van retirando. Cuando queda solo con ella, le pregunta dónde están sus acusadores: «Tampoco yo te condeno. Vete, y no peques más». Nadie sabe qué escribía en el suelo.

Origen del relato: Juan 7:53–8:11. Falta en los papiros P66 y P75 y en los códices Sinaítico y Vaticano; algunos manuscritos lo colocan tras Juan 21:25 o tras Lucas 21:38. Papías parece haber conocido una historia similar. Es probablemente una tradición antigua que circuló de forma independiente y se incorporó al cuarto evangelio en los siglos IV–V.

Fuente: Metzger, Bruce M. A Textual Commentary on the Greek New Testament. 2.ª ed. Deutsche Bibelgesellschaft / United Bible Societies, Stuttgart, 1994.

Relato hagiográficoc. 30 (tradicional); relato del s. III–IV

La carta al rey Abgar

Según una tradición de Edesa, el rey Abgar, enfermo, escribió a Jesús pidiéndole que fuera a curarlo y ofreciéndole refugio frente a la hostilidad de los judíos. Jesús le habría respondido con una breve carta: bienaventurado eres por haber creído sin ver; no puedo ir porque debo cumplir aquello para lo que he sido enviado, pero después de mi ascensión te enviaré a uno de mis discípulos que te curará. Tras la muerte de Jesús, el apóstol Tadeo (Addai) llega a Edesa, sana al rey y convierte la ciudad. Es el único escrito que la Antigüedad atribuyó a la mano de Jesús, y durante siglos se copió en amuletos y se grabó en las puertas de las ciudades.

Origen del relato: Eusebio de Cesarea, Historia eclesiástica 1.13, que afirma haber traducido las cartas del siríaco a partir de los archivos de Edesa; versión ampliada en la Doctrina de Addai siríaca (c. 400). El decreto atribuido al papa Gelasio (s. VI) las declaró apócrifas. Ningún historiador las considera auténticas.

Fuente: Eusebio de Cesarea. Historia eclesiástica 3.39 (testimonio de Papías sobre Marcos y Mateo) y 6.12 (Serapión de Antioquía sobre el Evangelio de Pedro), c. 325. Trad. esp. Argimiro Velasco Delgado, BAC, Madrid.

Enseñanzas

Enseñanzas

Las nociones que articulan su pensamiento, explicadas en su contexto.

El reino de Diosreino-de-dios
Es el centro de la predicación de Jesús según los sinópticos: la expresión aparece más de cien veces en los evangelios y casi nunca en el resto del Nuevo Testamento. El griego basileia tou theou traduce una idea judía, el reinado o soberanía de Dios, más que un territorio: el momento en que Dios hará valer su voluntad y restaurará a Israel y al mundo. Jesús la anuncia como inminente («se ha acercado»), pero también como presente en sus exorcismos («si yo expulso los demonios por el dedo de Dios, es que ha llegado a vosotros el reino de Dios», Lucas 11:20) y como algo que crece en secreto, como la semilla de mostaza. Esta tensión entre presente y futuro es la gran cuestión de la investigación: Albert Schweitzer vio en Jesús a un profeta apocalíptico que esperaba el fin del mundo; C. H. Dodd, un «reino ya realizado»; otros, un programa de renovación social de Israel. Mateo, por reverencia judía hacia el nombre divino, habla de «reino de los cielos».

Concepto del judaísmo del Segundo Templo (Daniel, salmos, oraciones sinagogales) que Jesús convierte en el núcleo de su mensaje.

Fuente: Ehrman, Bart D. Jesus: Apocalyptic Prophet of the New Millennium. Oxford University Press, Nueva York, 1999.

Abba: Dios como padreabba
Marcos conserva en arameo la invocación de Jesús en Getsemaní: «Abba, Padre, todo te es posible» (14:36), y Pablo atestigua que las primeras comunidades de lengua griega seguían usando la palabra aramea en la oración (Gálatas 4:6; Romanos 8:15). El Padrenuestro empieza con la misma invocación. Joachim Jeremias sostuvo que Abba era un término infantil e íntimo («papá») sin paralelo en la oración judía, y que revelaba una conciencia filial única; la investigación posterior ha matizado ambas afirmaciones: Abba era también la forma usada por los adultos y la idea de Dios como padre es frecuente en la Biblia hebrea y en el judaísmo de la época. Lo característico de Jesús parece ser la centralidad de esta relación y su enseñanza de que los discípulos pueden dirigirse a Dios de la misma manera, con confianza, pidiendo el pan de cada día y el perdón.

Base de la oración cristiana y de la posterior teología trinitaria de la filiación.

Fuente: Meier, John P. A Marginal Jew: Rethinking the Historical Jesus. 5 vols. Doubleday / Yale University Press, Nueva York y New Haven, 1991–2016 (trad. esp.: Un judío marginal, Verbo Divino).

El amor a los enemigosamor-a-los-enemigos
El mandamiento de amar al prójimo procede de la Torá (Levítico 19:18), y Jesús lo une al amor a Dios (Deuteronomio 6:5) como resumen de la Ley (Marcos 12:28–34). Lo que la tradición de dichos le atribuye como propio es su extensión radical: «amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen» (Lucas 6:27–28; Mateo 5:44), con las imágenes de poner la otra mejilla, dar también el manto y caminar la segunda milla. La justificación es teológica: Dios hace salir el sol sobre buenos y malos. Los historiadores lo consideran uno de los rasgos más característicos de su enseñanza, porque es poco frecuente en la literatura antigua formulado de manera tan absoluta. Se ha leído como ética del reino inminente, como estrategia de resistencia no violenta frente a la ocupación romana (Walter Wink) o como ideal personal; inspiró, entre otros, a Tolstói, Gandhi y Martin Luther King.

Núcleo ético del Sermón de la Montaña (Mateo 5–7) y del Sermón de la Llanura (Lucas 6), procedente de la fuente Q.

Fuente: Robinson, James M., Hoffmann, Paul y Kloppenborg, John S. (eds.). The Critical Edition of Q. Fortress Press / Peeters, Mineápolis y Lovaina, 2000. ISBN 9780800631499.

Las parábolasparabolas
La forma más característica de la enseñanza de Jesús según los sinópticos: relatos breves tomados de la vida cotidiana de Galilea —el sembrador, la levadura, la red, el tesoro escondido, los jornaleros de la viña, el hijo pródigo, el buen samaritano— que comparan el reino de Dios con algo inesperado. El griego parabole traduce el hebreo mashal, que abarca la comparación, el proverbio y el enigma; la forma era conocida en la literatura rabínica. Adolf Jülicher (1888) rompió con la lectura alegórica tradicional y defendió que cada parábola tiene un único punto; C. H. Dodd y Joachim Jeremias intentaron recuperar su sentido en la situación de Jesús, distinguiéndolo de las interpretaciones de la Iglesia primitiva, que ya aparecen en los propios evangelios (la explicación del sembrador, Marcos 4:13–20). Su estructura —un giro sorprendente que obliga al oyente a tomar partido— hace de ellas uno de los estratos que con más probabilidad se remontan a Jesús.

Género sapiencial judío reelaborado como anuncio del reino; el Evangelio de Tomás conserva versiones independientes de varias de ellas.

Fuente: Funk, Robert W., Hoover, Roy W. y The Jesus Seminar. The Five Gospels: The Search for the Authentic Words of Jesus. Macmillan, Nueva York, 1993.

El Hijo del Hombrehijo-del-hombre
Es la expresión con la que Jesús se refiere a sí mismo con más frecuencia en los evangelios —unas ochenta veces— y casi solo en su boca. En arameo, bar enash puede significar simplemente «un ser humano» o funcionar como circunloquio para «yo». Pero el libro de Daniel (7:13) describe a «uno como un hijo de hombre» que viene sobre las nubes y recibe de Dios el reino eterno, y la literatura apocalíptica posterior (las Parábolas de Henoc) hizo de él una figura celeste de juicio. Los dichos evangélicos se agrupan en tres tipos: sobre la actividad terrena («el Hijo del Hombre no tiene dónde reclinar la cabeza»), sobre su sufrimiento y sobre su venida futura. Si Jesús usó la expresión, si se identificó con la figura de Daniel o hablaba de otro, o si los títulos son creación de la comunidad, es uno de los problemas más debatidos y no resueltos de la investigación.

Título cristológico de origen apocalíptico judío, prácticamente abandonado después de los evangelios.

Fuente: Theissen, Gerd y Merz, Annette. Der historische Jesus: Ein Lehrbuch. Vandenhoeck & Ruprecht, Gotinga, 1996 (trad. esp.: El Jesús histórico, Sígueme, Salamanca, 1999).

Mesías y Cristomesias
Mashiaj, en hebreo, y christos, en griego, significan «ungido»: el rey o el sacerdote consagrado con aceite. En tiempos de Jesús, algunos grupos judíos esperaban un mesías davídico que liberaría a Israel del dominio extranjero; otros, figuras sacerdotales o proféticas, y muchos, ninguna. Los evangelios presentan a Jesús reacio a usar el título (el «secreto mesiánico» de Marcos), y el letrero de la cruz —«rey de los judíos»— indica que fue ejecutado como pretendiente mesiánico, lo que muchos historiadores toman como un dato fiable. La fe en la resurrección transformó el título: un mesías crucificado era, como escribe Pablo, «escándalo para los judíos»; los cristianos lo reinterpretaron mediante los cantos del siervo sufriente de Isaías y los salmos, y «Cristo» se convirtió muy pronto en un nombre propio. El judaísmo no reconoce a Jesús como el mesías esperado; el islam le da el título (al-Masih) sin su sentido cristiano.

Concepto del judaísmo del Segundo Templo convertido en título central de la fe cristiana.

Fuente: Fredriksen, Paula. Jesus of Nazareth, King of the Jews: A Jewish Life and the Emergence of Christianity. Alfred A. Knopf, Nueva York, 1999.

Retiros

Retiros y centros

Lugares y encuentros vinculados a su enseñanza. Te ponemos en contacto con quien los organiza.

  • Taizé, Borgoña · Francia

    Comunidad de Taizé

    Communauté de Taizé

    Taizé es una comunidad monástica ecuménica fundada por el hermano Roger en un pequeño pueblo de Borgoña, donde hermanos de distintas confesiones cristianas viven juntos. Cada semana recibe a miles de jóvenes, y también a adultos y familias, para compartir la oración común tres veces al día, con sus cantos sencillos y repetitivos, la reflexión sobre textos bíblicos en pequeños grupos y la vida comunitaria. Lejos del proselitismo, su propuesta se centra en el Evangelio y en lo que la comunidad llama una peregrinación de confianza sobre la tierra, que continúa también en encuentros europeos de jóvenes en distintas ciudades.

  • Jerusalén, Belén, Nazaret, Cafarnaún y otros santuarios · Israel y Palestina

    Tierra Santa con la Custodia franciscana

    Custodia de Tierra Santa (Custodia Terrae Sanctae)

    Desde el siglo XIV, los franciscanos de la Custodia de Tierra Santa custodian buena parte de los lugares vinculados a la vida de Jesús de Nazaret: el Santo Sepulcro en Jerusalén, la basílica de la Natividad en Belén, la de la Anunciación en Nazaret o Cafarnaún, junto al mar de Galilea. Su web reúne información sobre la peregrinación, la visita a cada santuario y los servicios para peregrinos, como la oficina que coordina las celebraciones de los grupos y un centro de información cristiana en Jerusalén. Es la referencia histórica para recorrer, más allá de cualquier confesión, los escenarios de los Evangelios.

  • Manresa, Barcelona · España

    Cova de Sant Ignasi: Ejercicios Espirituales en Manresa

    Centre d'Espiritualitat Cova de Sant Ignasi (Compañía de Jesús)

    En una cueva sobre el río Cardoner, en Manresa, Ignacio de Loyola pasó largos meses de oración entre 1522 y 1523 y gestó allí sus Ejercicios Espirituales, un método de contemplación centrado en la vida de Jesús que sigue practicándose en todo el mundo. El lugar es hoy un centro de espiritualidad de la Compañía de Jesús que ofrece retiros de silencio y oración, tandas de Ejercicios y visitas, y es la meta del Camino Ignaciano que parte de Loyola. Es una de las vías más asentadas de la tradición cristiana para contemplar los Evangelios en retiro, abierta a personas de cualquier procedencia.

Ver todos los retiros →

Vídeos

Vídeos

Grabaciones, entrevistas y documentales. Los vídeos se reproducen desde YouTube; no se alojan aquí.

  • 13. The Historical Jesus

    Conferencia· EN· 2009· 52 min

    YaleCoursesCanal oficial

  • 6. The Gospel of Mark

    Conferencia· EN· 2009· 45 min

    YaleCoursesCanal oficial

  • 8. The Gospel of Thomas

    Conferencia· EN· 2009· 50 min

    YaleCoursesCanal oficial

  • Jesus and the Historian

    Conferencia· EN· 2015· 82 min

    Bart D. EhrmanCanal oficial

  • Elaine Pagels - What do "secret gospels" suggest about Jesus and his teaching?

    Conferencia· EN· 2019· 81 min

    Kaufman Interfaith InstituteCanal oficial

  • Conferencia Antonio Piñero: 1-La discusión moderna sobre la existencia de Jesús de Nazaret

    Conferencia· ES· 2024· 64 min

    Zamora Inquieta (ZINQ)Canal oficial

  • Conferencia Antonio Piñero: 2-El trágico final de Jesús. ¿Quién mató a Jesús y por qué?

    Conferencia· ES· 2024· 79 min

    Zamora Inquieta (ZINQ)Canal oficial

  • Los esenios, la comunidad de Qumrán y las sectas en el judaísmo | Adolfo Roitman

    Conferencia· ES· 2015· 53 min

    Fundación Juan MarchCanal oficial

  • Auf der Suche nach dem historischen Jesus

    Conferencia· DE· 2015· 86 min

    WorthausCanal oficial

  • New Fieldwork at Hinton St Mary, Dorset: The Mosaic in Context

    Conferencia· EN· 2023· 64 min

    Royal Archaeological InstituteCanal oficial

  • PBS Frontline From Jesus to Christ The First Christians Part I

    Documental· EN· 1998· 111 min

    Flippant

Galería

Galería

Imágenes con licencia verificada. Cada una conserva su autoría y su atribución.

Manuscritos

Manuscritos

Testimonios manuscritos y textos antiguos, con su custodio y sus condiciones de consulta.

  • GRC · Uncial griega · s. II (el primer editor lo fechó en 100–150; dataciones posteriores llegan hasta c. 200)

    Papiro Rylands 457 (P52)

    Testimonio conservado
    Fragmento de códice de papiro de 8,9 × 6,0 cm
    Custodio
    John Rylands Library, Universidad de Mánchester · P. Ryl. Gr. 457
    Digitalización
    www.digitalcollections.manchester.ac.uk/view/MS-…
  • GRC · Uncial griega · s. IV (mediados)

    Codex Sinaiticus

    Testimonio conservado
    Códice de pergamino; unos 400 folios conservados de los aproximadamente 730 originales
    Custodio
    British Library (la mayor parte); partes en Leipzig, San Petersburgo y el Sinaí · British Library, Add MS 43725
    Digitalización
    codexsinaiticus.org/en/…
  • COP · Copto (sahídico) · c. 350 (copia)

    Códice II de Nag Hammadi

    Testimonio conservado
    Códice de papiro encuadernado en cuero
    Custodio
    Museo Copto, El Cairo · NHC II
  • COP · Copto (sahídico) · s. V (copia)

    Papyrus Berolinensis 8502 (Códice de Berlín)

    Testimonio conservado
    Códice de papiro; faltan las páginas 1–6 y 11–14 del Evangelio de María
    Custodio
    Ägyptisches Museum und Papyrussammlung, Berlín · P. Berol. 8502
Manuscritos →

Relaciones

Relaciones

Influencias, discipulados y afinidades. Se distingue la relación documentada de la similitud identificada por análisis.

  • Recibió influencia de

    Juan el Bautista

    Jesús fue bautizado por Juan y probablemente formó parte de su círculo antes de iniciar su propia predicación; Josefo documenta a Juan de forma independiente (Antigüedades 18.116–119).

    Relación documentada

  • Influyó en

    Pablo de Tarso

    Pablo no conoció a Jesús en vida, pero sus cartas (c. 50–58) son los primeros documentos cristianos y fijaron la interpretación de su muerte y resurrección.

    Relación documentada

  • Influyó en

    Francisco de Asís

    Francisco hizo de la imitación literal de la vida pobre de Jesús según los evangelios la regla de su orden; sus biógrafos narran los estigmas como identificación con el Crucificado.

    Relación documentada

  • Influyó en

    Rumi

    En el Masnavi, Jesús (Isa) aparece con frecuencia como figura del espíritu y del poder de sanar, según la tradición coránica y sufí.

    Relación documentada

  • Ideas afines a

    Siddhartha Gautama, el Buda

    Desde el siglo XIX se han comparado sus enseñanzas sobre la renuncia, la compasión y el amor a los enemigos; no existe ningún vínculo histórico documentado entre ambos.

    Similitud identificada por análisis

Fuentes

Fuentes

Bibliografía y catálogos consultados para esta ficha.

  1. Wikidata, entidad Q302 «Jesus / Jesús de Nazaret» (346 enlaces entre wikis; P31: figura religiosa y personaje bíblico, no Q5). Registra como nacimiento -7, -5 y -2, y como muerte el 7 de abril de 30 y el 3 de abril de 33; lugares de nacimiento Belén (Q5776) y Nazaret; nombre nativo ישו.
  2. Nestle, Eberhard y Erwin; Aland, Barbara y Kurt, et al. (eds.). Novum Testamentum Graece, 28.ª ed. Deutsche Bibelgesellschaft, Stuttgart, 2012; y Holmes, Michael W. (ed.). The Greek New Testament: SBL Edition. Society of Biblical Literature / Logos, 2010 (texto griego citado, CC BY 4.0).
  3. Meier, John P. A Marginal Jew: Rethinking the Historical Jesus. 5 vols. Doubleday / Yale University Press, Nueva York y New Haven, 1991–2016 (trad. esp.: Un judío marginal, Verbo Divino).
  4. Sanders, E. P. The Historical Figure of Jesus. Allen Lane / Penguin, Londres, 1993 (trad. esp.: La figura histórica de Jesús, Verbo Divino, 2000).
  5. Theissen, Gerd y Merz, Annette. Der historische Jesus: Ein Lehrbuch. Vandenhoeck & Ruprecht, Gotinga, 1996 (trad. esp.: El Jesús histórico, Sígueme, Salamanca, 1999).
  6. Ehrman, Bart D. Jesus: Apocalyptic Prophet of the New Millennium. Oxford University Press, Nueva York, 1999.
  7. Flavio Josefo, Antigüedades judías 18.63–64 (Testimonium Flavianum) y 20.200, c. 93–94; Tácito, Anales 15.44, c. 116. Ediciones de la Loeb Classical Library (Harvard University Press).
  8. Robinson, James M., Hoffmann, Paul y Kloppenborg, John S. (eds.). The Critical Edition of Q. Fortress Press / Peeters, Mineápolis y Lovaina, 2000. ISBN 9780800631499.
  9. Meyer, Marvin (ed.). The Nag Hammadi Scriptures: The International Edition. HarperOne, Nueva York, 2007. ISBN 9780060523787.
  10. Ehrman, Bart D. y Pleše, Zlatko. The Apocryphal Gospels: Texts and Translations. Oxford University Press, Nueva York, 2011. ISBN 9780199732104.
  11. Santos Otero, Aurelio de (ed.). Los Evangelios apócrifos. Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid, 1956 (ed. bilingüe; reed. 2009, ISBN 9788422014096).
  12. Piñero, Antonio, Montserrat Torrents, José y García Bazán, Francisco (eds.). Textos gnósticos. Biblioteca de Nag Hammadi. 3 vols. Trotta, Madrid, 1997–2000 (vol. II: Evangelios, hechos, cartas).
  13. Kasser, Rodolphe, Meyer, Marvin y Wurst, Gregor (eds.). The Gospel of Judas from Codex Tchacos. National Geographic, Washington, 2006. ISBN 9781426200427.
  14. King, Karen L. The Gospel of Mary of Magdala: Jesus and the First Woman Apostle. Polebridge Press, Santa Rosa, 2003. ISBN 9780944344583.
  15. The Holy Bible, King James Version (1611). Project Gutenberg, n.º 10 (y n.º 8040–8043 para los cuatro evangelios). Dominio público.
  16. James, M. R. (trad.). The Apocryphal New Testament. Clarendon Press, Oxford, 1924.
  17. Funk, Robert W., Hoover, Roy W. y The Jesus Seminar. The Five Gospels: The Search for the Authentic Words of Jesus. Macmillan, Nueva York, 1993.
  18. Dunn, James D. G. Jesus Remembered (Christianity in the Making, vol. 1). Eerdmans, Grand Rapids, 2003.
  19. Inscripción de Poncio Pilato hallada en Cesarea Marítima (1961). L'Année épigraphique 1963, 104. Museo de Israel, Jerusalén.
  20. Fredriksen, Paula. Jesus of Nazareth, King of the Jews: A Jewish Life and the Emergence of Christianity. Alfred A. Knopf, Nueva York, 1999.
  21. Metzger, Bruce M. A Textual Commentary on the Greek New Testament. 2.ª ed. Deutsche Bibelgesellschaft / United Bible Societies, Stuttgart, 1994.
  22. Franklin, Benjamin. Poor Richard's Almanack, Filadelfia, 1736 («God helps them that help themselves»); antecedente en Algernon Sidney, Discourses Concerning Government, 1698.
  23. Eusebio de Cesarea. Historia eclesiástica 3.39 (testimonio de Papías sobre Marcos y Mateo) y 6.12 (Serapión de Antioquía sobre el Evangelio de Pedro), c. 325. Trad. esp. Argimiro Velasco Delgado, BAC, Madrid.
  24. Universidad de Mánchester, John Rylands Research Institute and Library. Papiro Rylands P52 (P. Ryl. Gr. 457), fragmento del Evangelio de Juan (18:31–33, 37–38), 8,9 × 6,0 cm; Manchester Digital Collections.
  25. Robinson, James M. (ed.). The Nag Hammadi Library in English. 3.ª ed. HarperCollins, San Francisco, 1988 (relato del hallazgo de 1945 en la introducción).
  26. British Library. «Codex Sinaiticus», ficha de la colección (Add MS 43725) y Codex Sinaiticus Project.
  27. Tomás de Celano. Vita prima sancti Francisci (c. 1228–1229). Trad. esp. en San Francisco de Asís: Escritos, biografías, documentos de la época, ed. J. A. Guerra, BAC, Madrid.
  28. Rumi, Jalal al-Din. The Mathnawí of Jalálu'ddín Rúmí. Ed. y trad. R. A. Nicholson, 8 vols., E. J. W. Gibb Memorial / Luzac, Londres, 1925–1940.
  29. Pelikan, Jaroslav. The Christian Tradition: A History of the Development of Doctrine. Vol. 1: The Emergence of the Catholic Tradition (100–600). Chicago: University of Chicago Press, 1971 (formación de la cristología y de la doctrina trinitaria hasta Nicea y Calcedonia).
  30. El Corán, azoras 3:45–59, 4:157–158, 5:116–117 y 19:16–36 (Jesús/ʿĪsā, hijo de María). Trad. inglesa de Marmaduke Pickthall, The Meaning of the Glorious Koran. Nueva York: Alfred A. Knopf, 1930.
  31. Smith, Morton. Clement of Alexandria and a Secret Gospel of Mark. Cambridge (Mass.): Harvard University Press, 1973.
  32. Horner, George (trad.). Pistis Sophia. Introducción de Francis Legge. Londres: Society for Promoting Christian Knowledge, 1924. Project Gutenberg, n.º 76266.
  33. Bell, H. Idris y Skeat, T. C. Fragments of an Unknown Gospel and Other Early Christian Papyri. Londres: British Museum, 1935 (editio princeps del Papiro Egerton 2).
  34. Wikisource (en). «The Apocryphal New Testament (1924)», transcripción de M. R. James, The Apocryphal New Testament, Oxford, Clarendon Press, 1924, con una página por texto.
  35. Wikisource: «Biblia Reina-Valera 1909» (es, una subpágina por capítulo) y «Bible (American Standard)» (en, American Standard Version, 1901).
Titular de derechos
Textos antiguos en dominio público; cada traducción y edición crítica pertenece a su traductor o editorial

Pendiente de confirmar

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  • Fechas: nacimiento c. 6–4 a. C. (se ha adoptado 5 a. C., aproximado) y muerte en 30 (o 33) d. C.; Wikidata registra -7, -5, -2 y los días 7 de abril de 30 y 3 de abril de 33. La elección del 30 sigue la opinión mayoritaria, no un dato cierto.
  • Wikidata clasifica a Q302 como figura religiosa y personaje bíblico, no como ser humano (P31=Q5); se ha usado igualmente como identificador.
  • Custodio actual del Códice Tchacos (Evangelio de Judas): según lo publicado, debía entregarse al Museo Copto de El Cairo; no se ha podido confirmar su paradero ni signatura, por lo que no se ha incluido en «manuscripts».
  • El sitio del Museo Copto de El Cairo no respondía el 2026-10-23; no se ha podido comprobar si existe digitalización pública del Códice II de Nag Hammadi.
  • No se ha localizado en Open Library un ISBN verificable para la Lutherbibel ni para la Bible de Jérusalem (Cerf); faltan ediciones alemana, italiana, rusa, árabe e hindi con ISBN de los evangelios.
  • Evangelio de Pedro y Evangelio de la infancia de Tomás: falta una edición española con ISBN distinta de la antología de Santos Otero.
  • Programas de afiliación: ninguno verificado (Trotta, BAC, Desclée, Oxford University Press no publican uno accesible). Lista vacía.
  • El documental de Frontline «From Jesus to Christ» solo se ha encontrado en subidas de terceros; buscar una versión oficial de PBS insertable.
  • Sala de lectura, evangelios canónicos en español: se registra la Reina-Valera 1909 (Wikisource, una subpágina por capítulo). La traducción de Félix Torres Amat (m. 1847; ed. de 1836) también está en Wikisource como página única por evangelio, con sus notas, en https://es.wikisource.org/wiki/La_Sagrada_Biblia_(XIII)/Mateo (y /Marcos, /Lucas, /Juan; capítulos «CAPÍTULO II…», split «inline»); no se registra porque la sala admite un solo texto por obra e idioma.
  • Sala de lectura en inglés: se registra la King James Version (Wikisource, edición de Oxford de 1772). La American Standard Version (1901) se descartó porque no se ha podido documentar la fecha de muerte del último revisor superviviente, que la guarda de derechos exige.
  • Evangelio de Tomás: no existe traducción libre en EE. UU., la UE y España del texto copto completo (hallado en 1945); solo se registran en inglés los fragmentos griegos de Oxirrinco en la traducción de M. R. James (1924). La versión española de Wikisource es anónima y moderna y no se registra.
  • Apócrifos en español: las páginas de Wikisource del Evangelio de Pedro, del Pseudo-Mateo y del Evangelio árabe de la infancia no identifican traductor ni edición de origen; se registran con caution:true hasta identificarlo (posiblemente Edmundo González-Blanco, 1934, que no sería libre en EE. UU. hasta 2030).
  • Sin texto libre para la sala de lectura: Evangelio de María, de Felipe, de Judas, fuente Q y textos de Nag Hammadi (traducciones posteriores a 1945); también los fragmentos judeocristianos (Hebreos, Ebionitas, Nazarenos, Egipcios), que James 1924 reúne en una sola página compartida que el importador no puede separar.

Investigado el 2026-10-23