Cinismo
Diógenes de Sinope
Διογένης ὁ Σινωπεύς · Διογένης ὁ Κυνικός
c. 412 a. C. – c. 323 a. C.Persona históricamente documentada
Filósofo griego (c. 412–323 a. C.), figura central del cinismo. Exiliado de Sinope tras un escándalo de moneda falsa, vivió en Atenas y Corinto en una pobreza deliberada, durmiendo en una tinaja de barro y practicando en público una vida «según la naturaleza» contra las convenciones. No se conserva nada de lo que escribió: lo conocemos por cientos de dichos y anécdotas, muchos legendarios, reunidos sobre todo por Diógenes Laercio. Se llamó a sí mismo «ciudadano del mundo».
- obras
- 33obras
- ediciones
- 17ediciones
- citas
- 11citas
- vídeos
- 12vídeos
- imágenes
- 6imágenes

Mosaico de Diógenes (Colonia) · Public domain
En sus palabras
«El Perro llamaba a las tabernas «los comedores comunes del Ática».»Aristóteles, Retórica III 10, 1411a24, como ejemplo de metáfora. Es el único dicho de Diógenes atestiguado por un contemporáneo. Griego: Wikisource griega (Ρητορική/3); inglés: W. Rhys Roberts (1924); español: traducción propia.
Biografía
6 min de lectura
Un hombre hecho de anécdotas
De Diógenes de Sinope no se conserva ni una línea segura. Lo que sabemos procede casi entero de una sola fuente tardía, el libro VI de las Vidas de los filósofos ilustres de Diógenes Laercio, compuesto más de cinco siglos después de su muerte, que reúne noticias de biógrafos helenísticos y, sobre todo, cientos de chreíai: dichos breves, ingeniosos y fáciles de recordar, que circularon de boca en boca, pasaron a las escuelas de retórica y a menudo se atribuían a varios personajes a la vez. El único testigo contemporáneo seguro es Aristóteles, que en la Retórica cita una ocurrencia de «el Perro» sobre las tabernas de Atenas. Escribir su vida obliga, por tanto, a separar con paciencia lo atestiguado de lo que la tradición fue colgándole.
Sinope y la moneda
Nació en Sinope, colonia milesia de la costa sur del mar Negro, hacia el 412 a. C.: la fecha se deduce de que murió en el 323 «casi a los noventa años», según Laercio, aunque Censorino le da ochenta y uno. Era hijo de Hicesias, un banquero (trapezítes) que manejaba fondos públicos. Laercio recoge varias versiones de un escándalo: según Diocles, el padre adulteró la moneda y el hijo tuvo que exiliarse; según Eubúlides, lo hizo el propio Diógenes, que lo habría reconocido en su diálogo Pórdalo. Otra versión añade un oráculo de Apolo que le habría ordenado «alterar la moneda» (paracharáttein to nómisma), consejo que entendió al pie de la letra antes de descubrir que se refería a las costumbres. Las monedas de Sinope de mediados del siglo IV a. C. desfiguradas a cincel, y otras con el nombre de Hicesias, dan cierto fundamento al escándalo; el oráculo, en cambio, parece una construcción posterior que imita el de Sócrates.
Atenas: el maestro y la tinaja
Exiliado, llegó a Atenas. Laercio cuenta que buscó a Antístenes, compañero de Sócrates, que no admitía discípulos; cuando este levantó el bastón para echarlo, Diógenes le ofreció la cabeza: no encontraría madera bastante dura para alejarlo mientras tuviera algo que enseñarle. El encuentro es incierto, porque Antístenes murió hacia el 366 y el exilio de Diógenes pudo ser posterior; parte de la crítica sospecha que la cadena Sócrates–Antístenes–Diógenes se construyó más tarde para dar al cinismo, y luego al estoicismo, un linaje socrático. Como el amigo al que había pedido una casita se retrasaba, tomó por vivienda una tinaja (píthos) del Metroo, el santuario de la Madre de los dioses junto al ágora. No era un tonel de madera, recipiente ajeno a la Grecia de su tiempo, sino una gran vasija de barro para grano o aceite; todavía Juvenal la llama testa, cerámica. El tonel es una imagen posterior que fijó la pintura moderna.
Vivir según la naturaleza
Lo que Diógenes enseñaba era una forma de vida. Laercio le atribuye la idea de que hay dos ejercicios, el del cuerpo y el del alma, y de que la práctica constante (áskesis) puede vencerlo todo; que hay que preferir los esfuerzos que pide la naturaleza a los inútiles que impone la costumbre, y que el desprecio del placer, una vez habituado, resulta más placentero que el placer mismo. Oponía, decía, el valor a la fortuna, la naturaleza a la ley y la razón a la pasión. De ahí su desvergüenza (anaídeia): comía en el ágora y hacía en público lo que se tenía por privado, con el argumento de que lo que no es vergonzoso en casa no lo es en la plaza. Y de ahí su franqueza, la parresía, que según Laercio tenía por «lo más hermoso entre los hombres». Preguntado de dónde era, respondió con una palabra de larga fortuna: kosmopolítes, ciudadano del mundo.
Platón, Alejandro y la lámpara
Muchas de sus anécdotas lo enfrentan a filósofos y poderosos. Al saber que Platón definía al hombre como «animal bípedo sin plumas», le llevó un gallo desplumado: «He aquí el hombre de Platón». Encendió una lámpara a plena luz del día y anduvo diciendo «busco un hombre»; ninguna fuente antigua añade «honrado». Y en el Craneo de Corinto, cuando Alejandro se plantó ante él y le ofreció lo que quisiera, le pidió que se apartara del sol. La escena la cuentan Cicerón, Plutarco, Arriano y Laercio, y Plutarco añade que el rey dijo que, de no ser Alejandro, habría querido ser Diógenes. Pudieron verse en el 336 o el 335, cuando Alejandro estuvo en el Istmo; pero el diálogo tiene la forma perfecta de la chreía y sirvió durante siglos de tópico escolar sobre el sabio y el rey, de modo que su historicidad no puede darse por segura.
Corinto y el mercado de esclavos
Pasó sus últimos años en Corinto. Según una historia que Laercio toma en parte de la sátira de Menipo La venta de Diógenes, unos piratas lo capturaron camino de Egina y lo vendieron en Creta; al pregonero que le preguntaba qué sabía hacer le respondió «gobernar hombres» y señaló a un corintio rico, Jeníades: «Véndeme a ese, que necesita un amo». Jeníades le confió la educación de sus hijos. El origen satírico del relato y su carácter ejemplar —el esclavo más libre que su dueño— invitan a desconfiar de él, y ya en la Antigüedad circulaban versiones distintas sobre si fue liberado o envejeció en casa de su comprador.
Una muerte con varias versiones
Murió hacia el 323 a. C., según la tradición en el Craneo, el gimnasio a las puertas de Corinto. Laercio recoge tres causas: un cólico por comer un pulpo crudo, la mordedura de un perro al repartirle un pulpo, o la contención voluntaria del aliento, versión que ya celebraba el poeta Cércidas y que sus discípulos dedujeron al encontrarlo muerto envuelto en el manto. Demetrio de Magnesia afirmaba que murió el mismo día que Alejandro en Babilonia, sincronía demasiado redonda para ser creíble. Cicerón cuenta que pidió que lo arrojaran sin sepultura y que, cuando sus amigos objetaron que lo devorarían las fieras, pidió un bastón para espantarlas: si no iba a sentir nada, ¿qué podía importarle?
Lo que escribió, o no
Laercio da una lista de trece diálogos, cartas y siete tragedias, pero añade que Sosícrates y Sátiro negaban que Diógenes hubiera escrito nada y que Sátiro atribuía las tragedias a su discípulo Filisco de Egina; Soción ofrecía otra lista, distinta. De todo ello quedan títulos y testimonios. La obra más discutida es la República (Politeía), que defendía la comunidad de mujeres e hijos, el uso de tabas como moneda y la indiferencia ante tabúes como el canibalismo. Algunos estoicos, incómodos ante un texto que había inspirado al fundador de su escuela, la declararon espuria; Filodemo de Gádara, en un tratado conservado en los papiros de Herculano, replicó que Cleantes y Crisipo la citaban como auténtica, y hoy la mayoría de los especialistas le da crédito. Las cincuenta y una Cartas que llevan su nombre son, en cambio, ejercicios retóricos de época romana.
La herencia del perro
Su discípulo Crates de Tebas transmitió el modo de vida cínico a Zenón de Citio, que fundaría la Estoa; a través de los estoicos, Diógenes llegó a Epicteto, que lo propone como modelo del filósofo libre, y a Marco Aurelio, que lo coloca junto a Heráclito y Sócrates por encima de Alejandro y César. El cinismo rebrotó en la época imperial, y la figura de Diógenes —la lámpara, la tinaja, el sol de Alejandro— pasó a la pintura, de Gérôme a Waterhouse, y a la filosofía moderna: en sus últimas lecciones, de 1984, Michel Foucault leyó en él la parresía llevada al extremo, la verdad dicha con la propia vida.
Fuentes: Hard, Robin (trad.). Diogenes the Cynic: Sayings and Anecdotes, with Other Popular Moralists. Oxford University Press (Oxford World's Classics), Oxford, 2012. · Diógenes Laercio. Vidas y opiniones de los filósofos ilustres, libro VI, 20–81 (Diógenes), 85–93 (Crates) y 104–105 (doctrina cínica), s. III d. C. Trad. inglesa de R. D. Hicks, Lives of Eminent Philosophers, vol. II, Loeb Classical Library 185, Heinemann / Harvard University Press, 1925 (Wikisource en inglés); texto griego en Wikisource griega; trad. de C. D. Yonge, Bohn, Londres, 1853 (Project Gutenberg n.º 57342). · Diógenes Laercio. Los diez libros de Diógenes Laercio sobre las vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres, trad. de José Ortiz y Sanz, tomo II (libros VI–X). Imprenta Real, Madrid, 1792 (ejemplar de la Biblioteca de la Universidad de Sevilla en Internet Archive). · Plutarco. Vida de Alejandro 14, en Vidas paralelas, s. I–II d. C. Trad. inglesa llamada «de Dryden», revisada por Arthur Hugh Clough, Plutarch's Lives, 1864 (Project Gutenberg n.º 674). · Cicerón. Disputaciones tusculanas I 104 y V 92, 45 a. C. Texto latino en The Latin Library; trad. inglesa de C. D. Yonge, Cicero's Tusculan Disputations, Harper, Nueva York, 1877 (Project Gutenberg n.º 14988).
Cronología
La vida, año a año
Cada punto es un acontecimiento documentado. Pulsa para leerlo, con su fuente y su grado de certeza.
c. 412 a. C.0 añosSinope (Paflagonia)
Nacimiento
Nace en Sinope, hijo del banquero Hicesias. La fecha se deduce de la muerte en 323 «casi a los noventa años» (Diógenes Laercio VI 76); Censorino le da ochenta y uno, lo que llevaría al 404. Wikidata registra 412, 403 y 400. Los años anteriores a nuestra era se expresan en negativo.
ProbableDiógenes Laercio. Vidas y opiniones de los filósofos ilustres, libro VI, 20–81 (Diógenes), 85–93 (Crates) y 104–105 (doctrina cínica), s. III d. C. Trad. inglesa de R. D. Hicks, Lives of Eminent Philosophers, vol. II, Loeb Classical Library 185, Heinemann / Harvard University Press, 1925 (Wikisource en inglés); texto griego en Wikisource griega; trad. de C. D. Yonge, Bohn, Londres, 1853 (Project Gutenberg n.º 57342).
Después de su muerte
- c. 312 a. C.Zenón de Citio, discípulo de Crates
- c. 225 a. C.Diógenes Laercio compone su vida
- c. 108 a. C.Epicteto y el cínico ideal
- c. 50 a. C.Filodemo defiende la República de Diógenes
- 1860«Diógenes» de Gérôme
- 1984Foucault y la parresía cínica
c. 412 a. C. · 0 años
Nacimiento
Nace en Sinope, hijo del banquero Hicesias. La fecha se deduce de la muerte en 323 «casi a los noventa años» (Diógenes Laercio VI 76); Censorino le da ochenta y uno, lo que llevaría al 404. Wikidata registra 412, 403 y 400. Los años anteriores a nuestra era se expresan en negativo.
Probable
c. 362 a. C.
El escándalo de la moneda y el exilio
Él o su padre adulteran la moneda de Sinope y Diógenes parte al exilio (Diógenes Laercio VI 20–21, con versiones contradictorias). Monedas sinopenses de mediados del siglo IV a. C. desfiguradas a cincel apoyan un núcleo histórico; la fecha exacta es desconocida y se discute si fue anterior o posterior a la muerte de Antístenes (c. 366).
Discutido
c. 360 a. C.
Llegada a Atenas y la tinaja del Metroo
Se instala en Atenas, adopta el manto doblado y la alforja y vive en una tinaja de barro (píthos) del Metroo, junto al ágora (Diógenes Laercio VI 22–23). Su vínculo con Antístenes (VI 21) es incierto por razones cronológicas.
Probable
338 a. C.
Prisionero de Filipo
Según Dionisio el Estoico (en Diógenes Laercio VI 43), tras la batalla de Queronea es llevado ante Filipo II; preguntado quién es, responde «un espía de tu insaciable codicia» y queda libre.
Tradición
c. 336 a. C.
El encuentro con Alejandro
Alejandro, elegido en el Istmo jefe de la expedición contra Persia, lo visita en el Craneo y recibe la respuesta «apártate de mi sol» (Plutarco, Alejandro 14; Arriano, Anábasis VII 2.1; Cicerón, Tusculanas V 92; Diógenes Laercio VI 38). Episodio de historicidad discutida.
Discutido
c. 330 a. C.
Aristóteles cita a «el Perro»
En la Retórica (III 10, 1411a24), redactada en estos años, Aristóteles recoge una metáfora de «el Perro»: las tabernas son «los comedores comunes del Ática». Es el único testimonio contemporáneo seguro sobre Diógenes.
Probable
c. 323 a. C.
Muerte
Muere muy anciano. Diógenes Laercio (VI 76–79) recoge tres causas —pulpo crudo, mordedura de perro, contención del aliento— y la noticia de Demetrio de Magnesia de que murió el mismo día que Alejandro (10–11 de junio de 323). Es enterrado junto a la puerta del Istmo, bajo una columna con un perro de mármol.
Probable
c. 312 a. C.
Zenón de Citio, discípulo de Crates
Zenón de Citio llega a Atenas y se hace discípulo de Crates de Tebas, discípulo de Diógenes (Diógenes Laercio VII 2–4); su República, escrita «en la cola del perro», prolonga la de Diógenes.
Probable
c. 225 a. C.
Diógenes Laercio compone su vida
Diógenes Laercio redacta las Vidas de los filósofos ilustres; el libro VI (20–81) es la principal fuente sobre Diógenes y conserva la lista de sus escritos. La fecha de la obra es aproximada (primera mitad del siglo III).
Probable
c. 108 a. C.
Epicteto y el cínico ideal
En las Disertaciones recogidas por Arriano (III 22, «Sobre el cinismo»), Epicteto presenta a Diógenes como modelo del filósofo libre y enviado de los dioses. Los años anteriores a nuestra era van en negativo; este, ya de nuestra era, en positivo.
Probable
c. 50 a. C.
Filodemo defiende la República de Diógenes
En su tratado Sobre los estoicos (PHerc. 155 y 339), Filodemo de Gádara sostiene, contra los estoicos que la tenían por espuria, que la República de Diógenes es auténtica y que Cleantes y Crisipo la citaban.
Documentado
1860
«Diógenes» de Gérôme
Jean-Léon Gérôme pinta a Diógenes sentado en su tinaja de barro encendiendo la lámpara, rodeado de perros; el cuadro está hoy en el Walters Art Museum de Baltimore.
Documentado
1984
Foucault y la parresía cínica
En su último curso, Le courage de la vérité (febrero–marzo de 1984), Michel Foucault dedica varias lecciones al cinismo y a Diógenes como forma radical de decir la verdad con la propia vida.
Documentado
Obras
Obras esenciales
Las obras sin las que no se entiende su legado.

Recopilación posterior · c. 300 a. C.
Dichos y anécdotas (chreíai)
Χρεῖαι / Ἀποφθέγματα Διογένους
Cientos de respuestas breves y escenas ejemplares que constituyen, de hecho, la obra conservada de Diógenes: la lámpara encendida a pleno día, el gallo desplumado ante Platón, el «apártate de mi sol» dicho a Alejandro, el cuenco arrojado al ver beber a un niño, la venta como esclavo, el «ciudadano del mundo». El género, la chreía, era un ejercicio escolar de retórica, lo que explica su forma pulida y su facilidad para emigrar de un personaje a otro. Leídas en conjunto, dibujan una ética coherente: autosuficiencia, ejercicio, franqueza y burla de las convenciones.
7 ediciones · amazon.es

Atribución tradicional
República
Πολιτεία
Tratado político conocido solo por testimonios, sobre todo de Filodemo y de Diógenes Laercio (VI 72–73). Proponía una comunidad sin matrimonio —unión libre del hombre que persuade con la mujer que consiente— y con hijos comunes, el uso de tabas en lugar de moneda, la indiferencia ante tabúes alimentarios y religiosos, incluido el canibalismo, y la idea de que la única constitución recta es la del cosmos. Inspiró la República de Zenón de Citio, escrita según la tradición «en la cola del perro», y está en el origen del cosmopolitismo antiguo.
2 ediciones · amazon.es
Toda su obra (33)

Cartas de Diógenes (Cartas cínicas)
50
Diógenes de Sinope
Cartas
The Conscious LibraryCartas
Diógenes de Sinope
Cefalión
The Conscious LibraryCefalión
Diógenes de Sinope
Ictias
The Conscious LibraryIctias
Diógenes de Sinope
El grajo
The Conscious LibraryEl grajo
Diógenes de Sinope
Pórdalo
The Conscious LibraryPórdalo
Diógenes de Sinope
El pueblo de los atenienses
The Conscious LibraryEl pueblo de los atenienses
Diógenes de Sinope
Arte ética
The Conscious LibraryArte ética
Diógenes de Sinope
Sobre la riqueza
The Conscious LibrarySobre la riqueza
Diógenes de Sinope
Erótico (Sobre el amor)
The Conscious LibraryErótico (Sobre el amor)
Diógenes de Sinope
Teodoro
The Conscious LibraryTeodoro
Diógenes de Sinope
Hipsias
The Conscious LibraryHipsias
Diógenes de Sinope
Aristarco
The Conscious LibraryAristarco
Diógenes de Sinope
Sobre la muerte
The Conscious LibrarySobre la muerte
Diógenes de Sinope
Helena
The Conscious LibraryHelena
Diógenes de Sinope
Tiestes
The Conscious LibraryTiestes
Diógenes de Sinope
Heracles
The Conscious LibraryHeracles
Diógenes de Sinope
Aquiles
The Conscious LibraryAquiles
Diógenes de Sinope
Medea
The Conscious LibraryMedea
Diógenes de Sinope
Crisipo
The Conscious LibraryCrisipo
Diógenes de Sinope
Edipo
The Conscious LibraryEdipo
Diógenes de Sinope
Sobre la virtud
The Conscious LibrarySobre la virtud
Diógenes de Sinope
Sobre el bien
The Conscious LibrarySobre el bien
Diógenes de Sinope
El mendigo
The Conscious LibraryEl mendigo
Frases
Frases localizadas en una obra concreta. Cada una lleva su procedencia y su nivel de confianza.
Busco un hombre.Ἄνθρωπον ζητῶ.
ProbableDiógenes Laercio VI 41: lo decía mientras recorría la ciudad con una lámpara encendida a pleno día. Dicho transmitido como chreía, sin fuente nombrada. Griego: Diógenes Laercio, ed. de Wikisource griega; inglés: R. D. Hicks (Loeb, 1925, dominio público); español: traducción propia.
Citas apócrifas o de atribución discutida (2)
«Busco un hombre honrado.»
El dicho antiguo (Diógenes Laercio VI 41) es «busco un hombre» (ánthropon zetô), es decir, un ser humano digno del nombre. El adjetivo «honrado» es un añadido moderno que no figura en ninguna fuente griega o latina.
«Diógenes vivía en un tonel.»
No es una cita, sino un tópico que suele acompañar a sus dichos. Las fuentes griegas hablan de un píthos, una gran tinaja de barro (Diógenes Laercio VI 23 y 43), y Juvenal la llama testa, cerámica (Sátiras XIV 308–310). El tonel de madera es una imagen posterior, difundida por la iconografía moderna.
Últimas palabras
Versiones contradictorias
«¿Qué daño me hará entonces que me despedacen las fieras, si no siento nada?»quid igitur mihi ferarum laniatus oberit nihil sentienti?
No hay últimas palabras fiables. Lo que se transmite son instrucciones sobre su cuerpo, en versiones que no coinciden. Cicerón (Tusculanas I 104) cuenta que mandó que lo arrojaran sin enterrar; ante la objeción de sus amigos —«¿a las aves y a las fieras?»— pidió que le dejaran al lado un bastón para espantarlas, y cuando le dijeron que no las sentiría, respondió con la frase citada. Diógenes Laercio (VI 79) recoge otras variantes: que lo echaran sin sepultura para que lo aprovechara cualquier fiera, que lo metieran en una zanja con un poco de polvo encima o que lo arrojaran al Iliso para ser útil a sus hermanos; y, según Eubulo (VI 32), que pidió ser enterrado boca abajo porque pronto lo de abajo estaría arriba. Las circunstancias de la muerte también varían (pulpo crudo, mordedura de perro, contención del aliento, VI 76–77), y la versión de Antístenes de Rodas dice que sus amigos lo encontraron ya muerto, envuelto en el manto, lo que excluiría unas palabras finales. Inglés: C. D. Yonge (1877); español: traducción propia.
Fuente: Cicerón. Disputaciones tusculanas I 104 y V 92, 45 a. C. Texto latino en The Latin Library; trad. inglesa de C. D. Yonge, Cicero's Tusculan Disputations, Harper, Nueva York, 1877 (Project Gutenberg n.º 14988).
Preguntar
Lo que su obra responde
Doce grandes preguntas de la humanidad y lo que sus textos permiten responder, con referencias. Nunca ponemos palabras en su boca.
¿Qué es lo Absoluto? ¿Existe Dios?
Los dioses existen, pero la filosofía del Perro se juega en la conducta
Reserva ante lo trascendenteSe deduce de su doctrina
Diógenes no dejó una teología, y sus escritos se perdieron; lo que se conserva son dichos y anécdotas recogidos siglos después, sobre todo por Diógenes Laercio. En ellos los dioses aparecen como modelo de autosuficiencia: es propio de los dioses no necesitar nada, y de los semejantes a ellos necesitar poco. Laercio le atribuye también un silogismo según el cual todo pertenece a los dioses, los sabios son amigos de los dioses y los bienes de los amigos son comunes, luego todo pertenece a los sabios. Al mismo tiempo se burla de las ofrendas votivas y de las purificaciones rituales. Lo divino sirve de horizonte; la atención está puesta en vivir conforme a la naturaleza.
Comparar esta pregunta con otros maestros¿Quién soy yo? ¿Existe un yo verdadero?
No teorizó el yo: lo puso a prueba despojándolo de convenciones
No se pronunció
Los dichos y anécdotas que Diógenes Laercio reúne sobre Diógenes de Sinope no contienen una teoría del alma ni una respuesta a la pregunta de quién soy. Lo que sí muestran es una práctica: reducir lo que uno necesita para descubrir qué queda cuando se retiran la riqueza, la reputación y las costumbres. Por eso tira su cuenco al ver a un niño beber con las manos, responde «ciudadano del mundo» a quien le pregunta de dónde es y busca con una lámpara a pleno día un hombre. El yo cínico se define por lo que no necesita y por la franqueza con que habla, no por una sustancia que haya que conocer.
Comparar esta pregunta con otros maestros¿Por qué sufrimos?
Sufre quien necesita mucho; libre es quien se acerca a no necesitar
El deseo y el apegoSe deduce de su doctrina
Las anécdotas que transmite Diógenes Laercio dibujan un diagnóstico coherente. Los hombres se hacen desgraciados por depender de lo superfluo: riquezas, comodidades, honores, opiniones ajenas. Los dioses no necesitan nada y quien se les asemeja necesita poco; por eso Diógenes vivía en una tinaja y tiró su cuenco al ver beber a un niño con las manos. Contra la fortuna oponía el valor, contra la convención la naturaleza y contra la pasión la razón. El sufrimiento no viene de las cosas, sino del apego a necesidades que la convención ha creado; el remedio es el entrenamiento, un ejercicio diario de privación que hace ligero lo que antes parecía imprescindible.
Comparar esta pregunta con otros maestros¿Qué ocurre después de la muerte?
¿Cómo va a ser un mal algo que no sentimos cuando está presente?
Silencio o reservaLo dice expresamente
Las anécdotas recogidas por Diógenes Laercio muestran a Diógenes tratando la muerte con la misma desenvoltura que el resto de las convenciones. Preguntado si la muerte era un mal, respondió que cómo podía serlo, si no la sentimos cuando está presente. Pidió que, al morir, lo arrojaran sin sepultura para que las fieras tuvieran su parte, y ante la objeción de que lo despedazarían propuso que le dejaran un palo para espantarlas; si no iba a sentirlas, qué más daba. Ninguno de los dichos describe una vida tras la muerte. La atención se dirige a vivir ahora sin miedo, y los ritos fúnebres aparecen como una convención más.
Comparar esta pregunta con otros maestros¿Cómo se alcanza la liberación o la salvación?
Nada se logra sin entrenamiento, del cuerpo y del alma a la vez
Por la práctica disciplinadaLo dice expresamente
Diógenes Laercio atribuye a Diógenes una doctrina del entrenamiento (áskēsis) que es lo más cercano a un método en el cinismo. Hay un ejercicio doble, del cuerpo y del alma, y ninguno basta sin el otro; nada en la vida sale bien sin entrenamiento, y este puede vencerlo todo. Por eso Diógenes se revolcaba en arena caliente en verano y abrazaba estatuas heladas en invierno, y pedía limosna a las estatuas para acostumbrarse a la negativa. El fin es la autosuficiencia y la libertad: estar preparado para cualquier fortuna, como dijo al preguntarle qué había sacado de la filosofía. Liberarse es despojarse, con ejercicio diario, de las necesidades que impone la convención.
Comparar esta pregunta con otros maestros¿Hace falta un maestro?
Siguió a Antístenes contra su voluntad, pero enseñó con el ejemplo
Útil, pero no imprescindibleSe deduce de su doctrina
La tradición cuenta que Diógenes quiso hacerse discípulo de Antístenes, que no admitía a nadie, y que cuando este alzó el bastón contra él le ofreció la cabeza diciendo que no encontraría palo tan duro como para apartarle mientras tuviera algo que decir. Más tarde, vendido como esclavo, se ofreció a gobernar hombres y educó a los hijos de su comprador, Jeníades, enseñándoles a vivir con sencillez. Pero su pedagogía es sobre todo demostrativa: mostrar con el propio cuerpo que se puede vivir sin lo superfluo. El maestro orienta y provoca; el entrenamiento, en cambio, lo hace cada uno, y Diógenes desconfiaba de cualquier autoridad que no se probara con la conducta.
Comparar esta pregunta con otros maestros¿Es real el mundo?
Veo la mesa, no la «mesidad»: lo real es lo que tenemos delante
Orden natural en transformaciónSe deduce de su doctrina
Diógenes no elaboró una cosmología, pero las anécdotas transmitidas por Laercio muestran su actitud. Cuando Platón hablaba de las Ideas y nombraba la «mesidad» y la «copeidad», Diógenes replicó que él veía la mesa y la copa, pero no la mesidad ni la copeidad. A un sofista que demostraba con argumentos que el movimiento no existe le respondió levantándose y echando a andar. Su programa ético —vivir según la naturaleza y no según la convención— presupone que la naturaleza es real y que en ella está la medida. El mundo no es apariencia sobre otra realidad, sino el único escenario, que hay que habitar con lo mínimo.
Comparar esta pregunta con otros maestros¿Qué es el amor?
El amor erótico, ocupación de ociosos; la franqueza, lo más hermoso
No se pronunció
Diógenes escribió un Erótico, perdido, y lo que se conserva sobre el amor en sus dichos es escaso y desdeñoso. Según Diógenes Laercio, llamaba al amor erótico ocupación de los que no tienen nada que hacer, y trataba el deseo sexual como una necesidad natural que debía satisfacerse sin rodeos ni convenciones. No hay en el material conservado una doctrina del amor como camino ni una ética de la compasión. Lo más cercano es su cosmopolitismo —ser ciudadano del mundo— y su idea de que lo más hermoso entre los hombres es la franqueza, que se ejerce precisamente con quien se quiere mejorar. La tradición posterior hizo de los cínicos médicos de la humanidad.
Comparar esta pregunta con otros maestros¿Somos libres o está todo determinado?
Oponer a la fortuna el valor: la libertad se conquista con entrenamiento
Libre albedrío realSe deduce de su doctrina
Diógenes no teorizó sobre el determinismo, pero la libertad (eleuthería) es uno de los ejes del cinismo. Según Diógenes Laercio, decía oponer a la fortuna el valor, a la convención la naturaleza y a la pasión la razón; y declaraba preferir la libertad a todo. Cuando lo vendieron como esclavo, pidió que lo vendieran a quien necesitara un amo, invirtiendo los papeles. La filosofía le había dado al menos estar preparado para cualquier fortuna. Esa libertad no es metafísica, sino práctica: la del que, por necesitar poco, no depende de nadie. La fortuna existe y golpea, pero la respuesta a ella está en manos de cada uno.
Comparar esta pregunta con otros maestros¿Para qué meditar u orar?
Se burla de purificaciones y exvotos; su práctica es el entrenamiento
No se pronunció
Las anécdotas no atribuyen a Diógenes ninguna enseñanza positiva sobre la oración o la meditación; lo que transmiten son burlas. A uno que se purificaba con agua le dijo que así no se borraban los errores de la vida, como tampoco los de gramática. Ante los exvotos de Samotracia, ofrecidos por los que se habían salvado, comentó que habrían sido muchos más si los hubieran ofrecido también los que no se salvaron. Censuraba que los hombres pidieran a los dioses lo que a ellos les parecía bueno y no lo que lo es de verdad. Su ejercicio cotidiano no es la plegaria ni la contemplación, sino el entrenamiento del cuerpo y del alma para necesitar poco.
Comparar esta pregunta con otros maestros¿Puede la razón conocer lo último?
Le importaba la razón para vivir, no para especular sobre lo último
No se pronunció
Diógenes no se pronunció sobre si la razón puede conocer lo último, y las anécdotas muestran un desinterés deliberado por esa clase de preguntas. Se admiraba de que los gramáticos investigaran los males de Ulises e ignoraran los suyos, de que los músicos afinaran la lira y tuvieran el alma desafinada, y de que los matemáticos miraran al sol y a la luna sin ver lo que tenían a sus pies. Al mismo tiempo, valoraba la razón como guía práctica: decía que para vivir hacía falta razón o una soga. La razón cínica sirve para desenmascarar convenciones y vivir según la naturaleza; la especulación sobre lo último le parecía tiempo perdido.
Comparar esta pregunta con otros maestros¿Retirarse del mundo o transformarlo?
Alterar la moneda: invertir los valores de la ciudad desde la propia vida
La revolución es interiorSe deduce de su doctrina
Diógenes no se retiró al desierto: vivió en plena calle, en Atenas y en Corinto, a la vista de todos. Pero tampoco quiso gobernar ni reformar las leyes. Su divisa, según la tradición, era «alterar la moneda», una alusión a un episodio de falsificación en Sinope que convirtió en programa: desacreditar los valores corrientes —riqueza, fama, linaje, pudor convencional— y sustituirlos por los de la naturaleza. Se declaraba ciudadano del mundo y decía que la única constitución recta es la que abarca el cosmos. Su método era el ejemplo provocador y la franqueza. La transformación que buscaba no era política, sino una revolución en el modo de vivir de cada uno.
Comparar esta pregunta con otros maestros
Afinidades y tensiones
Afinidades y tensiones
Calculadas pregunta a pregunta a partir de sus posturas. El porqué de cada coincidencia o choque, al pulsar.
Piensa parecido a

Zhuangzi
Coinciden en: ¿Por qué sufrimos? · ¿Qué ocurre después de la muerte? · ¿Hace falta un maestro?

Aristóteles
Coinciden en: ¿Qué ocurre después de la muerte? · ¿Hace falta un maestro? · ¿Es real el mundo?

Epicuro
Coinciden en: ¿Por qué sufrimos? · ¿Cómo se alcanza la liberación o la salvación? · ¿Es real el mundo?

Pema Chödrön
Coinciden en: ¿Por qué sufrimos? · ¿Cómo se alcanza la liberación o la salvación? · ¿Hace falta un maestro?
Piensa distinto de

Alan Watts
Chocan en: ¿Cómo se alcanza la liberación o la salvación?

Nārada
Chocan en: ¿Qué es lo Absoluto? ¿Existe Dios? · ¿Por qué sufrimos? · ¿Cómo se alcanza la liberación o la salvación?

Gauḍapāda
Chocan en: ¿Qué es lo Absoluto? ¿Existe Dios? · ¿Por qué sufrimos? · ¿Qué ocurre después de la muerte?

Uddālaka Āruṇi
Chocan en: ¿Qué es lo Absoluto? ¿Existe Dios? · ¿Qué ocurre después de la muerte? · ¿Cómo se alcanza la liberación o la salvación?
Anécdotas y relatos
Anécdotas y relatos
Disputado336–335 a. C. (si ocurrió)
Apártate de mi sol
Origen del relato: Plutarco, Alejandro 14 (con la frase «si no fuera Alejandro…»); Arriano, Anábasis VII 2.1; Cicerón, Tusculanas V 92; Diógenes Laercio VI 32, 38, 60 y 68. Las fuentes son de los siglos I a. C.–III d. C. El encuentro es cronológicamente posible, pero la respuesta tiene la forma de una chreía escolar y circuló como ejercicio de retórica; la mayoría de los historiadores la considera de historicidad incierta o legendaria. La muerte el mismo día procede de Demetrio de Magnesia (Diógenes Laercio VI 79).
Testimonioc. 360–340 a. C.
La tinaja del Metroo (y el tonel que no existió)
Origen del relato: Diógenes Laercio VI 23, que remite a las cartas del propio Diógenes (perdidas), y VI 43; Juvenal, Sátiras XIV 308–314. La vida en el píthos está bien atestiguada en la tradición antigua; la transformación en tonel procede de la lectura posterior del latín dolium y de la iconografía medieval y moderna (Roubineau 2023).
Tradición orals. IV a. C.
La lámpara a pleno día
Origen del relato: Diógenes Laercio VI 41 (la lámpara), VI 32 (citando las Chreíai de Hecatón: «llamé a hombres») y VI 60 (Olimpia). Laercio no da fuente para la lámpara. Es una chreía de transmisión oral y escolar; su sentido es seguro, su historicidad no. El adjetivo «honrado» es moderno.
Tradición oralc. 360–347 a. C.
El hombre de Platón
Origen del relato: Diógenes Laercio VI 40 (el gallo), VI 26 (las alfombras, con variante atribuida a Soción), VI 53 (la «mesidad») y VI 54 («un Sócrates enloquecido», frase que Eliano, Historias curiosas XIV 33, pone en boca de Platón). Son chreíai sin fuente contemporánea; la definición jocosa de los bípedos implumes está en Platón, Político 266e.
Disputadofecha desconocida
Véndeme a ese, que necesita un amo
Origen del relato: Diógenes Laercio VI 29–31 y 74–75, que cita La venta de Diógenes del satírico Menipo de Gádara (s. III a. C.), una obra homónima de Eubulo y Sobre los pedagogos de Cleómenes. El origen en una sátira, el tono ejemplar y las versiones contradictorias sobre su liberación llevan a muchos especialistas a considerarlo una ficción literaria; otros admiten un núcleo histórico. Luciano retomó el motivo en la Subasta de vidas.
Disputadomediados del s. IV a. C.
Alterar la moneda
Origen del relato: Diógenes Laercio VI 20–21, 56 y 71, con fuentes contradictorias (Diocles, Eubúlides y el propio Pórdalo de Diógenes, perdido). Monedas de Sinope de c. 350–340 a. C. desfiguradas a cincel y emisiones con el nombre de Hicesias (Hikesio) apoyan un núcleo histórico, según Navia y Branham; el oráculo se considera generalmente una invención posterior inspirada en el de Sócrates.
Fuente: Navia, Luis E. Diogenes the Cynic: The War Against the World. Humanity Books, Amherst (Nueva York), 2005.
Disputadoc. 323 a. C.
Tres muertes y un perro de mármol
Origen del relato: Diógenes Laercio VI 76–79, con fuentes múltiples (Cércidas, Antístenes de Rodas, Demetrio de Magnesia). La tumba con el perro de mármol la menciona también Pausanias (II 2.4) en la entrada de Corinto. Las causas de la muerte son incompatibles entre sí y varias tienen intención simbólica (el perro, el dominio de sí); la sincronía con Alejandro es legendaria.
Enseñanzas
Enseñanzas
Las nociones que articulan su pensamiento, explicadas en su contexto.
Alterar la moneda (paracharáttein to nómisma)paracharattein-to-nomisma
Diógenes Laercio VI 20–21, 56 y 71. Es la clave con que la tradición antigua leyó toda su vida, y la que retoman los estudios modernos (Desmond, Roubineau).
Ascesis (áskesis, ejercicio)askesis
Diógenes Laercio VI 70–71, pasaje estudiado por Marie-Odile Goulet-Cazé (L'Ascèse cynique, 1986). La noción pasó al estoicismo y, por otras vías, al vocabulario del monacato cristiano.
Autosuficiencia (autárkeia)autarkeia
Diógenes Laercio VI 37, 78 y 105. La idea tiene raíz socrática (Jenofonte, Memorables I 6.10) y será central en el estoicismo y en el epicureísmo, aunque con contenidos distintos.
Desvergüenza (anaídeia)anaideia
Diógenes Laercio VI 35, 58, 61 y 69. Los estoicos antiguos heredaron parte de este programa, como muestra la República de Zenón; los estoicos de época imperial lo suavizaron.
Franqueza (parresía)parresia
Diógenes Laercio VI 69; Foucault, Le Courage de la vérité (2009). La parresía cínica se convirtió en tópico de la literatura moral de época imperial (Epicteto, Dion de Prusa, Luciano).
Fuente: Foucault, Michel. Le Courage de la vérité. Le gouvernement de soi et des autres II. Cours au Collège de France, 1983–1984, ed. Frédéric Gros. Gallimard / Seuil (Hautes Études), París, 2009.
Ciudadano del mundo (kosmopolítes)kosmopolites
Diógenes Laercio VI 63 y 72; Schofield, The Stoic Idea of the City (1991). Es uno de los legados del cinismo más estudiados por la filosofía política contemporánea.
Fuente: Schofield, Malcolm. The Stoic Idea of the City. Cambridge University Press, Cambridge, 1991 (cap. 1 y apéndices sobre la República de Diógenes y la de Zenón).
Naturaleza frente a convención (phýsis y nómos)physis-nomos
Diógenes Laercio VI 22, 37, 38 y 71–73. La tensión entre la radicalidad cínica y su domesticación estoica está bien documentada en Filodemo (Sobre los estoicos) y en Diógenes Laercio VII 32–34.
Vídeos
Vídeos
Grabaciones, entrevistas y documentales. Los vídeos se reproducen desde YouTube; no se alojan aquí.
Los filósofos cínicos (I): los sabios insumisos · La March
Conferencia· ES· 2025· 64 min
Fundación Juan MarchCanal oficial
Los filósofos cínicos (II): la búsqueda de valores naturales · La March
Conferencia· ES· 2025· 69 min
Fundación Juan MarchCanal oficial
Cinismos. Parte I. Carlos García Gual
Conferencia· ES· 2025· 92 min
A 6 Mil Pies. Crítica y transvaloración
Cynics, Stoics, Epicureans
Conferencia· EN· 2021· 46 min
Gresham CollegeCanal oficial
The philosophy of cynicism - William D. Desmond
Análisis· EN· 2019· 5 min
TED-EdCanal oficial
Thomas W. Laqueur: Diogenes and His "Preposterous" Views on the Dead || Radcliffe Institute
Conferencia· EN· 2014· 3 min
Harvard UniversityCanal oficial
Hellenistic Philosophy 2.3.2 Diogenes of Sinope and Cynicism (version 1)
Conferencia· EN· 2020· 30 min
Monte Johnson
Diogenes of Sinope, Cynicism, & Ancient Athens | Philosophers In The Midst Of History
Conferencia· EN· 2025· 85 min
Gregory B. Sadler - That Philosophy Guy
Diogenes Laertes, Lives of Philosophers | Diogenes' Cynic Mode of Living | Philosophy Core Concepts
Análisis· EN· 2021· 17 min
Gregory B. Sadler - That Philosophy Guy
Diogenes Expert Inger Kuin On The Most Misunderstood Philosopher | Daily Stoic Podcast
Entrevista· EN· 2026· 70 min
Daily Stoic
Diógenes, Epicuro y Crisipo | Historia de la filosofía (8/61)
Conferencia· ES· 2017· 87 min
Ernesto Castro
Foucault - Le courage de la vérité 5 - 29 février 1984 - Cours au Collège de France
Conferencia· FR· 1984· 103 min
Cours Philo
Galería
Galería
Imágenes con licencia verificada. Cada una conserva su autoría y su atribución.
Manuscritos
Manuscritos
Testimonios manuscritos y textos antiguos, con su custodio y sus condiciones de consulta.
GRC · Minúscula griega · Obra de c. 225 d. C.; copia del s. XII
Βίοι καὶ γνῶμαι τῶν ἐν φιλοσοφίᾳ εὐδοκιμησάντων (Codex Borbonicus, «B»)
- Testimonio conservado
- Uno de los tres testimonios principales y completos de la obra, con el Parisinus graecus 1759 (P) y el Laurentianus 69.13 (F), según la edición crítica de Tiziano Dorandi.
- Custodio
- Biblioteca Nazionale «Vittorio Emanuele III», Nápoles · Neapolitanus III B 29
GRC · Mayúscula griega (papiro) · s. I a. C.
Φιλοδήμου Περὶ τῶν Στωικῶν (PHerc. 155 y 339)
- Testimonio conservado
- Rollos de papiro carbonizados en la erupción del Vesubio del 79 d. C., hallados en la Villa de los Papiros de Herculano.
- Custodio
- Biblioteca Nazionale «Vittorio Emanuele III», Officina dei Papiri Ercolanesi, Nápoles · PHerc. 155; PHerc. 339
Relaciones
Relaciones
Influencias, discipulados y afinidades. Se distingue la relación documentada de la similitud identificada por análisis.
Recibió influencia de
El cinismo se reclamó heredero de Sócrates a través de Antístenes; Platón habría llamado a Diógenes «un Sócrates enloquecido» (Diógenes Laercio VI 54; Eliano, Historias curiosas XIV 33).
Relación documentada
Discípulo de
Antístenes
Diógenes Laercio (VI 21) cuenta que Antístenes lo aceptó como discípulo tras intentar echarlo con el bastón; la relación es dudosa por razones cronológicas (Antístenes murió hacia el 366).
Relación documentada
Discrepó de
Diógenes Laercio (VI 24–26, 40, 53–54, 58) transmite numerosas pullas entre ambos —el gallo desplumado, las alfombras, la «mesidad»—; son anécdotas de tradición tardía, pero reflejan una oposición real entre el cinismo y la Academia.
Relación documentada
Contemporáneo de
Aristóteles cita en la Retórica (III 10, 1411a24) una metáfora de «el Perro» sobre las tabernas: es el único testimonio contemporáneo seguro sobre Diógenes. Diógenes Laercio (V 18) añade una anécdota de higos entre ambos, de historicidad dudosa.
Relación documentada
Maestro de
Crates de Tebas
Crates, el «abrepuertas», fue su discípulo más célebre según Diógenes Laercio (VI 85–87) y transmitió el cinismo a Zenón de Citio.
Relación documentada
Influyó en
Discípulo de Crates (Diógenes Laercio VII 2–4); su República, que según una broma antigua escribió «en la cola del perro», prolonga la de Diógenes, como subraya Filodemo en Sobre los estoicos.
Relación documentada
Contemporáneo de
Epicuro (n. 341 a. C.) hizo su servicio de efebo en Atenas hacia el 323, el año en que murió Diógenes; no hay noticia de que se conocieran. La ética epicúrea rechazó expresamente la vida cínica: el sabio, según Epicuro, «no hará de cínico» (Diógenes Laercio X 119).
Similitud identificada por análisis
Influyó en
Epicteto dedica la disertación III 22 («Sobre el cinismo») al cínico ideal y propone a Diógenes como modelo de libertad y de franqueza.
Relación documentada
Influyó en
En las Meditaciones (VIII 3) coloca a Diógenes, con Heráclito y Sócrates, por encima de Alejandro, César y Pompeyo; en XI 6 compara su libertad de palabra con la de la comedia antigua.
Relación documentada
Se encontró con
Alejandro Magno
El encuentro del Craneo lo transmiten Plutarco, Arriano, Cicerón y Diógenes Laercio; es cronológicamente posible (336–335 a. C.), pero su historicidad se discute.
Similitud identificada por análisis
Ideas afines a
Algunos estudiosos (F. Gerald Downing, John Dominic Crossan) han comparado la itinerancia, la pobreza y la crítica social de Jesús con las de los cínicos; la hipótesis es muy discutida y no implica influencia directa.
Similitud identificada por análisis
Ideas afines a
Paralelo tipológico: el rechazo de las convenciones, el humor y la preferencia por lo natural frente a lo artificial acercan a ambos, sin contacto histórico alguno.
Similitud identificada por análisis
Fuentes
Fuentes
Bibliografía y catálogos consultados para esta ficha.
- Hard, Robin (trad.). Diogenes the Cynic: Sayings and Anecdotes, with Other Popular Moralists. Oxford University Press (Oxford World's Classics), Oxford, 2012.
- Wikidata, entidad Q59180 «Diogenes of Sinope» (122 enlaces entre wikis; P31=Q5). Registra nacimiento en 412, 403 o 400 a. C. y muerte en 323 a. C. (precisión: año); lugar de muerte, Corinto.
- Diógenes Laercio. Vidas y opiniones de los filósofos ilustres, libro VI, 20–81 (Diógenes), 85–93 (Crates) y 104–105 (doctrina cínica), s. III d. C. Trad. inglesa de R. D. Hicks, Lives of Eminent Philosophers, vol. II, Loeb Classical Library 185, Heinemann / Harvard University Press, 1925 (Wikisource en inglés); texto griego en Wikisource griega; trad. de C. D. Yonge, Bohn, Londres, 1853 (Project Gutenberg n.º 57342).
- Diógenes Laercio. Los diez libros de Diógenes Laercio sobre las vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres, trad. de José Ortiz y Sanz, tomo II (libros VI–X). Imprenta Real, Madrid, 1792 (ejemplar de la Biblioteca de la Universidad de Sevilla en Internet Archive).
- Plutarco. Vida de Alejandro 14, en Vidas paralelas, s. I–II d. C. Trad. inglesa llamada «de Dryden», revisada por Arthur Hugh Clough, Plutarch's Lives, 1864 (Project Gutenberg n.º 674).
- Cicerón. Disputaciones tusculanas I 104 y V 92, 45 a. C. Texto latino en The Latin Library; trad. inglesa de C. D. Yonge, Cicero's Tusculan Disputations, Harper, Nueva York, 1877 (Project Gutenberg n.º 14988).
- Aristóteles. Retórica III 10, 1411a24 («el Perro» llama a las tabernas «los comedores comunes del Ática»). Trad. inglesa de W. Rhys Roberts, Oxford, 1924 (Internet Classics Archive, MIT); texto griego en Wikisource griega (Ρητορική/3).
- Malherbe, Abraham J. (ed. y trad.). The Cynic Epistles: A Study Edition. Scholars Press para la Society of Biblical Literature, Missoula, 1977 (Sources for Biblical Study, 12).
- Giannantoni, Gabriele (ed.). Socratis et Socraticorum Reliquiae, 4 vols. Bibliopolis, Nápoles, 1990; vol. II, sección V B: testimonios y fragmentos de Diógenes de Sinope.
- Dorandi, Tiziano. «Filodemo, Gli Stoici (PHerc. 155 e 339)». Cronache Ercolanesi 12 (1982). Edición del tratado de Filodemo que defiende la autenticidad de la República de Diógenes y discute la de Zenón.
- Schofield, Malcolm. The Stoic Idea of the City. Cambridge University Press, Cambridge, 1991 (cap. 1 y apéndices sobre la República de Diógenes y la de Zenón).
- Dudley, Donald R. A History of Cynicism from Diogenes to the 6th Century A.D. Methuen, Londres, 1937.
- Navia, Luis E. Diogenes the Cynic: The War Against the World. Humanity Books, Amherst (Nueva York), 2005.
- Desmond, William D. Cynics. Acumen, Stocksfield, 2008 (Ancient Philosophies, 3); ed. estadounidense University of California Press, 2008.
- Roubineau, Jean-Manuel. Diogène. L'antiphilosophe. Presses Universitaires de France, París, 2020; trad. inglesa: Dangerous Life and Ideas of Diogenes the Cynic, Oxford University Press, Nueva York, 2023.
- Piering, Julie. «Diogenes of Sinope». Internet Encyclopedia of Philosophy (ISSN 2161-0002), Universidad de Tennessee en Martin.
- Branham, R. Bracht y Goulet-Cazé, Marie-Odile (eds.). The Cynics: The Cynic Movement in Antiquity and Its Legacy. University of California Press, Berkeley, 1996.
- Epicteto. Disertaciones recogidas por Arriano III 22 («Sobre el cinismo»), c. 108 d. C. Trad. inglesa de George Long, A Selection from the Discourses of Epictetus with the Encheiridion (Project Gutenberg n.º 10661).
- Marco Aurelio. Meditaciones VIII 3 y XI 6 (numeración estándar; en la traducción de Casaubon, VIII 3 y XI 5), c. 170–180 d. C. Trad. inglesa de Meric Casaubon (1634), Meditations (Project Gutenberg n.º 2680).
- «Diogenes», Wikipedia en inglés, y «Diógenes de Sinope», Wikipedia en español (consultadas para contrastar datos y bibliografía; texto propio).
- Open Library (Internet Archive): ediciones de Diógenes Laercio y de los cínicos verificadas por ISBN.
- García Gual, Carlos. La secta del perro. Diógenes Laercio: Vidas de los filósofos cínicos. Alianza Editorial, Madrid, 1987.
- Juvenal. Sátiras XIV 308–314 («dolia nudi non ardent Cynici… testa cum vidit in illa magnum habitatorem»), comienzos del s. II d. C. Texto latino en The Latin Library.
- Arriano. Anábasis de Alejandro VII 2.1, s. II d. C. Trad. inglesa de E. J. Chinnock, The Anabasis of Alexander, Hodder and Stoughton, Londres, 1884 (Project Gutenberg n.º 46976).
- Foucault, Michel. Le Courage de la vérité. Le gouvernement de soi et des autres II. Cours au Collège de France, 1983–1984, ed. Frédéric Gros. Gallimard / Seuil (Hautes Études), París, 2009.
- Wikimedia Commons: Jean-Léon Gérôme, «Diogenes» (1860), Walters Art Museum, Baltimore, n.º 37.131; ficha del fichero con la descripción del museo.
- Juliano. Discursos «Contra los cínicos ignorantes» y «Al cínico Heraclio», 362 d. C. Trad. inglesa de Wilmer Cave Wright, The Works of the Emperor Julian, vol. II, Loeb Classical Library, 1913 (Wikisource en inglés).
- Dorandi, Tiziano (ed.). Diogenes Laertius: Lives of Eminent Philosophers. Cambridge University Press (Cambridge Classical Texts and Commentaries, 50), Cambridge, 2013 (edición crítica; introducción sobre la tradición manuscrita: B, P y F).
- Martín García, José Antonio (ed. y trad.). Los filósofos cínicos y la literatura moral serioburlesca, 2 vols., revisión de Cristóbal Macías Villalobos. Akal (Clásica), Madrid, 2008.
- Titular de derechos
- Textos antiguos en dominio público; cada traducción y edición moderna pertenece a su traductor o editorial
Pendiente de confirmar
Lo que esta ficha aún no ha podido cerrar. Preferimos decirlo a rellenarlo.
- Fecha de nacimiento: se adopta c. 412 a. C. (muerte en 323 «casi a los noventa», Diógenes Laercio VI 76); Censorino da 81 años (c. 404) y Wikidata registra 412, 403 y 400. Fecha y lugar exactos de la muerte, inciertos (Corinto según la tradición mayoritaria).
- Tradiciones: el catálogo (content/traditions.json) no tiene «cinismo»; se asigna provisionalmente «stoicism» por la filiación Diógenes–Crates–Zenón. Valorar dar de alta una tradición «cynicism».
- Edición española con ISBN de la República y de los testimonios: solo se ha verificado el ISBN de Akal (2008), que Open Library registra sin tomo; confirmar si corresponde al vol. I o al II.
- Manuscritos: no se ha verificado digitalización oficial del Neapolitanus III B 29 de Diógenes Laercio ni de los papiros PHerc. 155 y 339; añadir también el Parisinus gr. 1759 (P) y el Laurentianus 69.13 (F) con sus enlaces cuando se comprueben.
- Numismática: citar la publicación original sobre las monedas de Sinope desfiguradas y con el nombre de Hicesias (se ha usado la síntesis de Navia y Branham).
- Programas de afiliación: ninguno verificado (Alianza, Akal, OUP, Harvard). Lista vacía.
- Vídeos: no se ha encontrado un documental de televisión pública dedicado a Diógenes en un canal oficial; el curso de Foucault y la conferencia de García Gual proceden de canales no oficiales.
Investigado el 2026-10-25