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Estoicismo

Zenón de Citio

Ζήνων ὁ Κιτιεύς

c. 334 a. C. – c. 262 a. C.Persona históricamente documentada

Filósofo griego nacido en Citio, en Chipre (c. 334–262 a. C.), fundador del estoicismo. Mercader llegado a Atenas tras un naufragio, se formó con el cínico Crates, con megáricos y con académicos, y hacia el 300 a. C. empezó a enseñar en la Stoa Poikile, el pórtico pintado que dio nombre a la escuela. Definió el fin de la vida como vivir en acuerdo y dividió la filosofía en lógica, física y ética. Su obra, empezando por la República, se ha perdido: la conocemos por fragmentos y testimonios.

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Busto de Zenón de Citio (colección Farnese, Nápoles)

Busto de Zenón de Citio (colección Farnese, Nápoles) · CC BY-SA 4.0

En sus palabras

«Hice buena travesía cuando naufragué.»

Diógenes Laercio VII 4; Laercio advierte que otros sitúan el dicho en la época en que seguía a Crates. Griego: Diógenes Laercio VII, ed. de Wikisource griega; inglés: R. D. Hicks (Loeb, 1925, dominio público); español: traducción propia.

República — Zenón de Citio

Para empezar, una obra

República

Su idea central

Vivir en acuerdo (homología): El fin (*télos*) de la vida humana, según Zenón, es «vivir en acuerdo».

Biografía

5 min de lectura

Un fundador sin libros

Zenón de Citio fundó una de las escuelas más influyentes de la Antigüedad, y no conservamos ni una página suya. Sus más de veinte libros se perdieron, en parte, cabe suponer, porque los tratados de su tercer sucesor, Crisipo, los hicieron innecesarios para la propia escuela. Lo que sabemos procede del libro VII de las Vidas de Diógenes Laercio, que reúne anécdotas, un decreto ateniense y la lista de sus obras, y de cientos de citas y paráfrasis en Cicerón, Plutarco, Estobeo, Sexto Empírico o Ateneo, reunidas en 1905 por Hans von Arnim en el primer volumen de los Stoicorum veterum fragmenta. A menudo esas fuentes hablan de «los estoicos» sin distinguir al fundador de sus discípulos, y separar lo que es suyo es tarea delicada.

El mercader de Citio

Nació hacia el 334 a. C. en Citio, en la costa sur de Chipre, ciudad griega con fuerte población fenicia; sus adversarios lo llamaban «el fenicio» y él nunca ocultó su origen. Era hijo de Mnaseas, un comerciante que, según Demetrio de Magnesia, le traía de Atenas libros socráticos cuando era niño. Laercio lo describe delgado, alto, moreno, con el cuello torcido, amigo de los higos verdes y del sol. Hacia el 312, con unos veintidós años según su discípulo Perseo, naufragó con un cargamento de púrpura cerca del Pireo. Subió a Atenas, se sentó en una librería y leyó el segundo libro de las Memorables de Jenofonte; preguntó dónde podían encontrarse hombres como Sócrates, y el librero le señaló a Crates el cínico, que pasaba por allí: «Sigue a ese».

Aprendizaje: el perro, Mégara y la Academia

Con Crates aprendió la indiferencia ante las convenciones, aunque, cuenta Laercio, era demasiado pudoroso para la desvergüenza cínica: el maestro le hizo cargar una olla de lentejas por el Cerámico y, cuando Zenón intentó ocultarla, se la rompió de un bastonazo. Después frecuentó a Estilpón de Mégara, a Diodoro Crono y a Polemón, el director de la Academia, que le reprochaba entrar por la puerta del jardín para robarle las doctrinas y vestirlas a la fenicia. Años más tarde diría que hizo buena travesía cuando naufragó. De esa formación múltiple salió un sistema propio: la ética cínica de la autosuficiencia y la virtud, la dialéctica megárica y la herencia socrática y platónica.

La República «en la cola del perro»

Siendo todavía discípulo de Crates escribió su obra más famosa, la República, y algunos decían en broma que la había escrito «en la cola del perro». Era una respuesta a Platón y una prolongación de Diógenes de Sinope: una comunidad de sabios, los únicos verdaderos ciudadanos, amigos y libres, sin templos, tribunales ni gimnasios, sin moneda, con comunidad de mujeres y el mismo vestido para hombres y mujeres. Plutarco resumió su ideal: que no vivamos divididos en ciudades y pueblos con leyes propias, sino que tengamos a todos los hombres por conciudadanos, como un rebaño que pace bajo una ley común. Sus sucesores se avergonzaron a veces del libro; Crisipo lo defendió como auténtico, y un bibliotecario de Pérgamo llegó a recortar de sus obras los pasajes incómodos.

El pórtico pintado

Hacia el 300 a. C. empezó a enseñar paseando en la Stoa Poikile, el pórtico del ágora decorado por Polignoto, donde en tiempos de los Treinta habían sido ejecutados mil cuatrocientos ciudadanos. Allí acudía la gente a oírle, y a sus seguidores, llamados primero zenonianos, se les llamó estoicos, «los del pórtico». Hablaba con brevedad y aspereza, rehuía las multitudes y vivía con una frugalidad proverbial: pan, miel, un poco de vino, un manto delgado; «más templado que Zenón el filósofo» se decía en Atenas, y los cómicos se burlaban de una filosofía que enseñaba a pasar hambre. Antígono Gonatas, rey de Macedonia, asistía a sus lecciones cuando estaba en Atenas y lo invitó a su corte; Zenón, ya anciano, le envió a sus discípulos Perseo y Filónides.

Lógica, física y ética

Zenón fue el primero, según Laercio, en dividir la filosofía en lógica, física y ética. Definió el fin de la vida como «vivir en acuerdo», es decir, conforme a una razón coherente; Cleanthes, su sucesor, habría añadido «con la naturaleza», aunque otras fuentes ya atribuyen la fórmula completa a Zenón. Introdujo el término kathêkon, lo conveniente o debido, y definió la pasión como un movimiento irracional del alma, un impulso excesivo, con cuatro géneros: pesar, temor, deseo y placer. En física, el mundo es un ser vivo y racional, formado por un principio activo, el logos o dios, y otro pasivo, la materia; el alma es un soplo cálido. Cicerón conserva el gesto con que explicaba el conocimiento: la mano abierta era la representación, los dedos algo doblados el asentimiento, el puño cerrado la comprensión, y el puño apretado por la otra mano la ciencia, que solo posee el sabio.

Una muerte estoica

Murió hacia el 262 a. C. Según Laercio, al salir de la escuela tropezó y se rompió un dedo del pie; golpeó la tierra con la mano, citó un verso de la Níobe de Timoteo —«Ya voy, ¿por qué me llamas?»— y murió en el acto conteniendo la respiración. Otra versión dice que dejó de comer. Perseo le atribuía setenta y dos años; otras fuentes, noventa y ocho. Los atenienses, que le habían confiado las llaves de las murallas, votaron coronarlo con una corona de oro y enterrarlo a costa pública en el Cerámico, porque había exhortado a la virtud a los jóvenes y su vida había sido ejemplo de lo que enseñaba. Antígono dijo al saberlo que había perdido a su público.

La herencia de la Stoa

Le sucedieron Cleanthes de Aso y luego Crisipo de Solos, que convirtió sus intuiciones en un sistema tan completo que la escuela dejó de leer al fundador. La Stoa atravesó cinco siglos, pasó a Roma con Panecio y Posidonio y culminó en Séneca, Epicteto y Marco Aurelio; Epicteto proponía preguntarse, ante cualquier poderoso, qué habrían hecho Sócrates o Zenón. Su idea de una ley y una ciudadanía comunes a todos los seres racionales alimentó el derecho natural y el cosmopolitismo modernos. En Lárnaca, la antigua Citio, la ciudad recuerda hoy a su hijo más célebre.

Fuentes: Diógenes Laercio. Vidas y opiniones de los filósofos ilustres, libro VII, 1–160 (Zenón y la doctrina estoica), s. III d. C. Trad. inglesa de R. D. Hicks, Loeb Classical Library 185, 1925 (Wikisource en inglés); texto griego en Wikisource griega; trad. de C. D. Yonge, Bohn, 1853 (Project Gutenberg n.º 57342). · Diógenes Laercio. Los diez libros de Diógenes Laercio sobre las vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres, trad. de José Ortiz y Sanz, tomo II (libros VI–X). Imprenta Real, Madrid, 1792 (Internet Archive). · Arnim, Hans von (ed.). Stoicorum veterum fragmenta, vol. I: Zeno et Zenonis discipuli. Teubner, Leipzig, 1905 (Internet Archive). · Pearson, Alfred C. (ed.). The Fragments of Zeno and Cleanthes, with Introduction and Explanatory Notes. C. J. Clay, Londres, 1891 (Internet Archive). · Cappelletti, Ángel J. (introd., trad. y notas). Los estoicos antiguos: Zenón, Aristón, Apolófanes, Herilo, Dionisio de Heraclea, Perseo, Cleantes, Esfero. Gredos (Biblioteca Clásica Gredos, 230), Madrid, 1996.

Cronología

La vida, año a año

Cada punto es un acontecimiento documentado. Pulsa para leerlo, con su fuente y su grado de certeza.

  1. c. 334 a. C. · 0 años

    Nacimiento

    Nace en Citio, hijo de Mnaseas (o Demeas). La fecha se deduce de la cronología de Perseo (llegada a Atenas a los 22 años, muerte a los 72) y del decreto ateniense del arcontado de Arrénides (262/261 a. C.). Wikidata registra 334. Los años anteriores a nuestra era se expresan en negativo.

    Probable

  2. c. 312 a. C. · 22 años

    Naufragio y encuentro con Crates

    Naufraga con un cargamento de púrpura cerca del Pireo, lee las Memorables de Jenofonte en una librería ateniense y se hace discípulo de Crates el cínico (Diógenes Laercio VII 2–3). Laercio da también la edad de treinta años.

    Tradición

  3. c. 310 a. C.

    La República

    Siendo aún discípulo de Crates escribe la República, inspirada en la de Diógenes de Sinope; se dijo en broma que la había escrito «en la cola del perro» (Diógenes Laercio VII 4).

    Probable

  4. c. 305 a. C.

    Con Estilpón, Diodoro y Polemón

    Deja a Crates y estudia con el megárico Estilpón, con el dialéctico Diodoro Crono y con Polemón, director de la Academia; según Laercio, durante unos veinte años (VII 2, 4, 16, 25).

    Probable

  5. c. 300 a. C.

    Empieza a enseñar en el pórtico pintado

    Comienza a enseñar en la Stoa Poikile del ágora; sus seguidores, primero llamados zenonianos, pasan a llamarse estoicos (Diógenes Laercio VII 5).

    Probable

  6. c. 276 a. C.

    La invitación de Antígono Gonatas

    Antígono Gonatas, rey de Macedonia desde 277/276, que asistía a sus lecciones, lo invita a su corte; Zenón envía a Perseo y Filónides. Laercio copia el intercambio de cartas, de autenticidad discutida (VII 6–9).

    Probable

  7. c. 262 a. C. · 72 años

    Muerte y honores públicos

    Muere tras tropezar al salir de la escuela (Diógenes Laercio VII 28). Un decreto ateniense del arcontado de Arrénides le concede una corona de oro y una tumba en el Cerámico a costa pública (VII 10–12).

    Probable

  8. c. 262 a. C.

    Cleanthes, segundo escolarca

    Le sucede al frente de la escuela Cleanthes de Aso, a quien Zenón comparaba con tablillas de cera duras, difíciles de escribir pero que conservan lo escrito (Diógenes Laercio VII 37).

    Documentado

  9. c. 230 a. C.

    Crisipo al frente de la Stoa

    Crisipo de Solos dirige la escuela hacia 230–206 a. C. y sistematiza la doctrina; sus tratados desplazan los de Zenón.

    Documentado

  10. c. 50 a. C.

    Filodemo, «Sobre los estoicos»

    Filodemo de Gádara discute la República de Zenón y la de Diógenes y los intentos estoicos de desautorizarlas (PHerc. 155 y 339).

    Documentado

  11. 1891

    Pearson edita los fragmentos

    Alfred C. Pearson publica The Fragments of Zeno and Cleanthes, primera edición comentada de los fragmentos de Zenón.

    Documentado

  12. 1905

    Stoicorum veterum fragmenta, vol. I

    Hans von Arnim reúne en el primer volumen de los SVF los fragmentos y testimonios de Zenón y de sus discípulos inmediatos; su numeración sigue siendo la de referencia.

    Documentado

Obras

Obras esenciales

Las obras sin las que no se entiende su legado.

República — Zenón de Citio

Obra escrita · c. 310 a. C.

República

Πολιτεία

La obra más famosa de Zenón, escrita en su juventud, cuando aún seguía a Crates. Según los críticos que cita Diógenes Laercio (VII 32–33), declaraba inútil la educación corriente, llamaba enemigos y extraños entre sí a los que no son virtuosos y reservaba a los buenos la condición de ciudadanos, amigos y libres; establecía la comunidad de mujeres, prohibía construir templos, tribunales y gimnasios, prescindía de la moneda y mandaba que hombres y mujeres vistieran igual. Plutarco la resume como el proyecto de una sola forma de vida y un solo orden para todos los hombres, como un rebaño bajo una ley común. Es el texto fundacional del cosmopolitismo estoico.

5 ediciones · amazon.com

Sobre el impulso, o Sobre la naturaleza humana — Zenón de Citio

Obra escrita

Sobre el impulso, o Sobre la naturaleza humana

Περὶ ὁρμῆς ἢ περὶ ἀνθρώπου φύσεως

En este tratado, según Diógenes Laercio (VII 87), Zenón fue el primero en designar como fin de la vida «vivir de acuerdo con la naturaleza», que equivale a vivir según la virtud, porque la naturaleza nos conduce a ella. El título doble indica que la obra estudiaba el impulso (hormé), la tendencia que mueve a los animales y que en el hombre debe regirse por la razón. Otras fuentes (Estobeo) atribuyen a Zenón la fórmula breve «vivir en acuerdo» y a Cleanthes el añadido «con la naturaleza»; la contradicción entre ambos testimonios sigue discutiéndose.

No disponible Ver el libro

4 ediciones

Fragmentos y testimonios — Zenón de Citio

Recopilación posterior · 1905

Fragmentos y testimonios

Ζήνωνος ἀποσπάσματα (SVF I 1–332)

La única forma en que hoy puede leerse a Zenón. Comprende la vida y los dichos de Diógenes Laercio VII 1–38 —el naufragio, la olla de lentejas, «el amigo es otro yo», «tenemos dos orejas y una boca para escuchar más y hablar menos»—, las doctrinas que las fuentes le atribuyen expresamente en lógica (la comprensión ilustrada con la mano), física (los dos principios, el fuego, el alma como soplo cálido) y ética (el fin, lo conveniente, las pasiones), y los testimonios sobre su República. La edición de von Arnim numera 332 fragmentos de Zenón.

11 ediciones · amazon.es

Toda su obra (28)

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Frases

Frases localizadas en una obra concreta. Cada una lleva su procedencia y su nivel de confianza.

Hice buena travesía cuando naufragué.

Νῦν εὐπλόηκα, ὅτε νεναυάγηκα.

ProbableDiógenes Laercio VII 4; Laercio advierte que otros sitúan el dicho en la época en que seguía a Crates. Griego: Diógenes Laercio VII, ed. de Wikisource griega; inglés: R. D. Hicks (Loeb, 1925, dominio público); español: traducción propia.

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Citas apócrifas o de atribución discutida (2)
  • «El hombre conquista el mundo conquistándose a sí mismo.»

    Circula en internet atribuida a Zenón de Citio sin referencia alguna. No figura en Diógenes Laercio ni en los fragmentos reunidos por Pearson y von Arnim.

  • «Tenemos dos oídos y una boca para escuchar el doble de lo que hablamos.»

    Es una versión moderna, aritmética, del dicho auténticamente transmitido por Diógenes Laercio (VII 23), que dice solo «para escuchar más y hablar menos». La forma «el doble» no está en el texto antiguo.

Últimas palabras

Versiones contradictorias

««Ya voy; ¿por qué me llamas?»»

Ἔρχομαι· τί μ' αὔεις;

Diógenes Laercio VII 28: al salir de la escuela tropezó y se rompió un dedo del pie; golpeando la tierra con la mano, recitó este verso de la Níobe del poeta Timoteo, dirigido a la tierra o a la muerte, y murió en el acto conteniendo la respiración. En VII 31 el propio Laercio recoge la variante «vengo por mí mismo; ¿por qué me llamas?» y otra tradición según la cual murió dejando de comer, sin palabras finales. Inglés: R. D. Hicks; español: traducción propia.

Fuente: Diógenes Laercio. Vidas y opiniones de los filósofos ilustres, libro VII, 1–160 (Zenón y la doctrina estoica), s. III d. C. Trad. inglesa de R. D. Hicks, Loeb Classical Library 185, 1925 (Wikisource en inglés); texto griego en Wikisource griega; trad. de C. D. Yonge, Bohn, 1853 (Project Gutenberg n.º 57342).

Preguntar

Lo que su obra responde

Doce grandes preguntas de la humanidad y lo que sus textos permiten responder, con referencias. Nunca ponemos palabras en su boca.

  • ¿Qué es lo Absoluto? ¿Existe Dios?

    Dios es la razón que penetra la materia; su sustancia, el cosmos

    Un Absoluto impersonalLo dice expresamente

    De Zenón solo quedan testimonios y fragmentos, pero en ellos está ya el núcleo de la teología estoica. Según Diógenes Laercio, Zenón distinguía dos principios del todo, uno pasivo, la materia sin cualidades, y otro activo, la razón que hay en ella, que es dios; y afirmaba que la sustancia de dios es el cosmos entero y el cielo. Dios es así inmanente, corpóreo en el sentido estoico, artífice y razón seminal de cuanto existe, y se le pueden dar los nombres de Zeus o de destino. No es un ser separado que crea desde fuera, sino el orden racional del mundo, pensado como un fuego artífice que avanza metódicamente hacia la generación.

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  • ¿Quién soy yo? ¿Existe un yo verdadero?

    Un alma de aliento cálido, ciudadana de una sola comunidad humana

    Un yo que se cultiva en relaciónSe deduce de su doctrina

    Para Zenón, según los testimonios, el alma es un aliento cálido, corpóreo, que mantiene unido al ser vivo y tiene una parte rectora en la que residen la representación, el asentimiento y el impulso. El fin del ser humano es vivir de acuerdo con la naturaleza, que es vivir según la virtud, y esa naturaleza es racional y, por tanto, común. Su República, conocida por el resumen de Plutarco, extraía la consecuencia política: no vivir separados en ciudades con leyes propias, sino tener a todos los hombres por conciudadanos bajo una sola ley. El yo estoico no es una sustancia aislada: se descubre en su parentesco con los demás seres racionales.

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  • ¿Por qué sufrimos?

    La pasión es un impulso excesivo, contrario a la recta razón

    El desorden social y moralLo dice expresamente

    Según los testimonios, Zenón definió la pasión como un movimiento del alma irracional y contrario a la naturaleza, o un impulso excesivo. Las cuatro pasiones fundamentales —deseo, temor, placer y aflicción— no son golpes que vengan de fuera: nacen de juicios precipitados sobre lo que es bueno o malo, a los que el alma da su asentimiento. Como el fin humano es vivir de acuerdo con la naturaleza, que es vivir según la virtud, el sufrimiento aparece cuando el impulso se desborda de la medida racional. La anécdota del naufragio que le llevó a la filosofía resume la otra cara: el revés no es un mal si la razón está en orden.

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  • ¿Qué ocurre después de la muerte?

    El alma es corpórea y no es eterna: perdura un tiempo y se disuelve

    Silencio o reservaSe deduce de su doctrina

    Los testimonios sobre Zenón son escasos en este punto. Según Diógenes Laercio, para él el alma es un aliento cálido, es decir, un cuerpo, y la escuela estoica sostuvo que sobrevive a la muerte, pero no para siempre. Las variantes conocidas son de sus sucesores: Cleantes pensaba que todas las almas perduran hasta la conflagración que cierra cada ciclo del cosmos, y Crisipo, que solo las de los sabios. Ninguna fuente atribuye a Zenón una descripción del más allá ni una recompensa personal. La ética que fundó no se apoya en lo que vendrá, sino en vivir ahora de acuerdo con la naturaleza; la muerte es un indiferente, ni buena ni mala.

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  • ¿Cómo se alcanza la liberación o la salvación?

    Vivir de acuerdo con la naturaleza, que es vivir según la virtud

    Por la virtud y la armoníaLo dice expresamente

    Diógenes Laercio atribuye a Zenón la fórmula que definió el estoicismo: el fin es vivir de acuerdo con la naturaleza, lo que equivale a vivir según la virtud, porque a ella nos conduce la naturaleza. La virtud basta para la felicidad, y todo lo demás —salud, riqueza, fama, incluso la vida— es indiferente. El sabio, que posee la virtud, es libre, rey y feliz aunque esté encadenado. No hay un salto ni una gracia: el bien se alcanza poco a poco, dice una sentencia que Laercio le atribuye, pero no es cosa poca. La conversión del propio Zenón, que llegó a la filosofía tras un naufragio, se convirtió en ejemplo de esa transformación lenta.

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  • ¿Hace falta un maestro?

    Aprendió de varios maestros y fundó una escuela abierta en un pórtico

    Útil, pero no imprescindibleSe deduce de su doctrina

    Según Diógenes Laercio, Zenón llegó a Atenas tras un naufragio, leyó a Jenofonte en una librería y preguntó dónde podía encontrar hombres como Sócrates; el librero le señaló a Crates, que pasaba, y se hizo su discípulo. Después estudió con Estilpón, con Polemón y con el dialéctico Diodoro, unos veinte años en total, y solo entonces fundó su propia escuela en el Pórtico Pintado, un lugar público. La trayectoria muestra el maestro como orientador, no como depositario exclusivo de la verdad: Zenón tomó de cada uno lo que le pareció acertado. Su doctrina pone el peso en la razón de cada cual, que el sabio encarna de forma perfecta.

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  • ¿Es real el mundo?

    El cosmos es el cuerpo de dios, un fuego artífice que lo genera todo

    Manifestación de lo divinoLo dice expresamente

    Para Zenón, según los testimonios, el mundo es real y corpóreo, y está penetrado de principio a fin por la razón divina. Dios es el principio activo que actúa en la materia, y su sustancia es el cosmos entero y el cielo; la naturaleza es un fuego artífice que avanza metódicamente hacia la generación. Este cosmos racional es un ser vivo, animado e inteligente, y periódicamente se resuelve en fuego en una conflagración de la que vuelve a nacer el mismo orden. No hay distancia entre lo divino y el mundo: el mundo es lo divino visible y en acción, y cada cosa lleva en sí una razón seminal. Comprenderlo es comprender el destino.

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  • ¿Qué es el amor?

    Eros es dios de la amistad y de la concordia de la ciudad

    Benevolencia ordenadaSe deduce de su doctrina

    De Zenón se conservan noticias dispersas sobre el amor, pero significativas. Ateneo cuenta que, en su República, presentaba a Eros como dios de la amistad y de la libertad, y además artífice de la concordia de la ciudad. La definición estoica del amor que transmite Diógenes Laercio —un impulso a trabar amistad suscitado por la belleza visible— apunta en la misma dirección: el amor del sabio no busca la unión de los cuerpos, sino la amistad. Preguntado qué es un amigo, Zenón respondió: «Otro yo». Su ideal de una sola comunidad humana bajo una ley común extiende ese vínculo a todos los hombres, aunque con un orden marcado por la razón.

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  • ¿Somos libres o está todo determinado?

    «Estaba escrito que robara». «Y que te azotaran»

    Destino y responsabilidadLo dice expresamente

    Los estoicos sostuvieron que todo sucede según el destino, una cadena de causas que coincide con la razón divina que gobierna el cosmos, y la noticia de Diógenes Laercio sitúa ya a Zenón en esa línea. Pero no por ello eximieron al hombre de responsabilidad. La anécdota más conocida lo resume: a un esclavo sorprendido robando, que alegaba que estaba escrito que robara, Zenón le respondió que también estaba escrito que lo azotaran. El destino no excusa: el asentimiento que damos a nuestras representaciones es obra nuestra, y por él respondemos. La fórmula atribuida a la escuela —el destino guía al que lo acepta y arrastra al que se resiste— expresa esa conciliación.

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  • ¿Para qué meditar u orar?

    En su República no habría templos; de su práctica no queda testimonio

    No se pronunció

    No se conserva ninguna enseñanza de Zenón sobre la oración o la meditación, ni noticia de cómo las practicaba. Lo único que transmiten las fuentes es una tesis polémica de su República: en la ciudad ideal no deberían construirse templos, porque no conviene tener por sagrada una obra de albañiles y artesanos, que no vale mucho. Plutarco la recoge para reprochar a los estoicos su incoherencia, pues asistían a los ritos. La tesis sugiere que lo sagrado está en la razón y no en los edificios, pero no basta para atribuirle una doctrina de la oración. Los ejercicios espirituales que hoy se asocian al estoicismo pertenecen a autores posteriores.

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  • ¿Puede la razón conocer lo último?

    Del asentimiento a la ciencia: el puño cerrado del sabio

    El estudio y el aprendizajeLo dice expresamente

    Zenón fundó la teoría estoica del conocimiento, según la cual la razón puede captar con certeza la realidad. Cicerón cuenta cómo la explicaba con un gesto: la mano abierta con los dedos extendidos era la representación; los dedos un poco flexionados, el asentimiento; el puño cerrado, la comprensión; y el puño apretado por la otra mano, la ciencia, que solo posee el sabio. Hay representaciones «comprensivas» que no pueden ser falsas, y sobre ellas se construye un saber firme. Como el cosmos está gobernado por la razón, la razón humana puede conocer su orden. Ese conocimiento se alcanza con largo estudio de la lógica, la física y la ética, que la escuela enseñaba como un todo.

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  • ¿Retirarse del mundo o transformarlo?

    Una sola comunidad humana bajo una ley común, como un rebaño que pace junto

    Ordenar la sociedadLo dice expresamente

    La República de Zenón, escrita según la tradición cuando aún seguía a Crates, fue un manifiesto político. Plutarco la resume así: que no vivamos separados en ciudades y pueblos, cada uno con sus propias leyes, sino que tengamos a todos los hombres por conciudadanos, y haya una sola vida y un solo orden, como un rebaño que pace junto bajo una ley común. Otros testimonios añaden rasgos provocadores: sin templos, sin tribunales, sin moneda, con comunidad de mujeres para los sabios. Más que un programa de gobierno inmediato, es la imagen de un orden justo fundado en la razón compartida. La escuela estoica posterior sostuvo que el sabio participa en la política si nada se lo impide.

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Anécdotas y relatos

Anécdotas y relatos

Tradición oralc. 312 a. C.

El naufragio y la librería

Zenón venía de Fenicia con un cargamento de púrpura cuando naufragó cerca del Pireo. Subió a Atenas y, con unos treinta años, se sentó en la tienda de un librero, donde se puso a leer el segundo libro de las Memorables de Jenofonte, dedicado a Sócrates. Le gustó tanto que preguntó dónde podían encontrarse hombres como aquel. En ese momento pasaba por allí Crates el cínico, y el librero se lo señaló: «Sigue a ese». Desde aquel día fue su discípulo. Años más tarde resumía la historia diciendo que había hecho buena travesía cuando naufragó. Laercio recoge otras versiones: que se enteró del naufragio estando ya en Atenas y dio gracias a la fortuna por empujarlo a la filosofía, o que vendió el cargamento antes de dedicarse a ella. Demetrio de Magnesia añadía que su padre, mercader, le traía de niño libros socráticos de Atenas.

Origen del relato: Diógenes Laercio VII 2–5 y 31–32, con varias versiones contradictorias (Hecatón, Apolonio de Tiro, Demetrio de Magnesia). El relato tiene la forma de una conversión ejemplar y probablemente se embelleció en la escuela; el origen mercantil de Zenón y su llegada a Atenas con Crates son, en cambio, verosímiles.

Fuente: Diógenes Laercio. Vidas y opiniones de los filósofos ilustres, libro VII, 1–160 (Zenón y la doctrina estoica), s. III d. C. Trad. inglesa de R. D. Hicks, Loeb Classical Library 185, 1925 (Wikisource en inglés); texto griego en Wikisource griega; trad. de C. D. Yonge, Bohn, 1853 (Project Gutenberg n.º 57342).

Tradición oralc. 312–310 a. C.

La olla de lentejas

Zenón tenía, dice Laercio, una gran disposición para la filosofía, pero demasiado pudor natural para la desvergüenza de los cínicos. Crates quiso curarle de ese defecto: le dio una olla de lentejas para que la llevara a través del Cerámico, el barrio más concurrido de Atenas. Cuando vio que Zenón se avergonzaba e intentaba ocultarla, le rompió la olla de un bastonazo. Zenón echó a correr con las lentejas chorreándole por las piernas, y Crates le gritó: «¿Por qué huyes, fenicito? No te ha pasado nada terrible». La escena resume la deuda y la distancia entre Zenón y el cinismo: aprendió la indiferencia ante la opinión ajena, pero nunca adoptó el escándalo como método.

Origen del relato: Diógenes Laercio VII 3, sin fuente nombrada. Es una chreía de tradición escolar; refleja bien la relación entre cinismo y estoicismo, pero no puede tomarse como hecho comprobado.

Fuente: Diógenes Laercio. Vidas y opiniones de los filósofos ilustres, libro VII, 1–160 (Zenón y la doctrina estoica), s. III d. C. Trad. inglesa de R. D. Hicks, Loeb Classical Library 185, 1925 (Wikisource en inglés); texto griego en Wikisource griega; trad. de C. D. Yonge, Bohn, 1853 (Project Gutenberg n.º 57342).

Testimonioc. 300–262 a. C.

La mano de Zenón

Para explicar cómo conocemos, Zenón recurría a un gesto. Extendía la mano con los dedos abiertos y la palma a la vista: así es la representación, la impresión que recibimos de las cosas. Doblaba un poco los dedos: así es el asentimiento que le damos. Cerraba el puño del todo: así es la comprensión (katálepsis), palabra que él mismo acuñó a partir de este símil, porque la mente «agarra» el objeto. Por último, acercaba la mano izquierda y apretaba con fuerza el puño derecho: eso era la ciencia, que solo posee el sabio. Cicerón, que cuenta la escena en sus Académicos, la usa para mostrar lo exigente de la teoría estoica del conocimiento: según Zenón, nadie salvo el sabio sabe nada con certeza.

Origen del relato: Cicerón, Académicos II (Lúculo) 145, en boca del académico Cicerón al criticar a Zenón y Antíoco; noticia transmitida más de dos siglos después, pero coherente con la terminología que otras fuentes atribuyen a Zenón (katálepsis, phantasía katalēptikḗ).

Fuente: Cicerón. Académicos II (Lúculo) 145, 45 a. C. Trad. inglesa de C. D. Yonge, The Academic Questions, Treatise De Finibus, and Tusculan Disputations, Bohn, Londres, 1853 (Project Gutenberg n.º 29247).

Documentadoc. 262 a. C.

Las llaves de la ciudad y la corona de oro

Zenón era extranjero en Atenas y nunca quiso dejar de serlo: cuando contribuyó a restaurar unos baños y vio inscrito en la estela «Zenón el filósofo», pidió que se añadiera «de Citio». Aun así, los atenienses le confiaron las llaves de las murallas y lo honraron con una corona de oro y una estatua de bronce. A su muerte votaron un decreto que Laercio copia: por haber exhortado durante muchos años a la virtud y a la templanza a los jóvenes que acudían a él y por haber ofrecido con su conducta un ejemplo conforme con su enseñanza, se le coronaba con una corona de oro y se le construía una tumba en el Cerámico a costa pública, y el texto debía grabarse en dos estelas, una en la Academia y otra en el Liceo. El rey Antígono, que había pedido el entierro a través de su agente, dijo que había perdido a su público.

Origen del relato: Diógenes Laercio VII 6, 10–12 y 15, que copia el decreto. Parte de la crítica cree que el texto transmitido funde dos decretos distintos (uno en vida y otro póstumo); nadie duda de que Atenas honró oficialmente a Zenón.

Fuente: Diógenes Laercio. Vidas y opiniones de los filósofos ilustres, libro VII, 1–160 (Zenón y la doctrina estoica), s. III d. C. Trad. inglesa de R. D. Hicks, Loeb Classical Library 185, 1925 (Wikisource en inglés); texto griego en Wikisource griega; trad. de C. D. Yonge, Bohn, 1853 (Project Gutenberg n.º 57342).

Disputadoc. 276–262 a. C.

Zenón y Antígono

Antígono Gonatas, rey de Macedonia, admiraba a Zenón: cuando estaba en Atenas iba a escucharle y lo invitaba a menudo a su corte. Una vez lo arrastró con otros juerguistas a casa del músico Aristocles; Zenón se escabulló al poco rato. Laercio copia una carta del rey, que se declara superior en fortuna e inferior en razón y le pide que vaya a instruirlo, porque quien educa al rey educa a todos los macedonios; y la respuesta de Zenón, que se excusa por sus ochenta años y le envía a sus discípulos Perseo y Filónides. Epicteto convirtió la relación en ejemplo: cuando Zenón iba a ver a Antígono no estaba inquieto, porque el rey no tenía poder sobre nada de lo que Zenón estimaba; era Antígono quien se inquietaba por agradar a Zenón.

Origen del relato: Diógenes Laercio VII 6–9 y 13–15 (las cartas, a partir de Apolonio de Tiro); Epicteto, Disertaciones II 13. La amistad entre el rey y el filósofo está bien atestiguada; las cartas se consideran en general composiciones posteriores.

Fuente: Diógenes Laercio. Vidas y opiniones de los filósofos ilustres, libro VII, 1–160 (Zenón y la doctrina estoica), s. III d. C. Trad. inglesa de R. D. Hicks, Loeb Classical Library 185, 1925 (Wikisource en inglés); texto griego en Wikisource griega; trad. de C. D. Yonge, Bohn, 1853 (Project Gutenberg n.º 57342).

Disputadoc. 262 a. C.

«Ya voy»

Zenón llegó a muy viejo sin enfermedades, dice Laercio. Un día, al salir de la escuela, tropezó y se rompió un dedo del pie. Golpeó la tierra con el puño y dijo un verso de la Níobe de Timoteo: «Ya voy; ¿por qué me llamas?». Y murió allí mismo, conteniendo la respiración. Laercio, que dedicó a la escena un epigrama propio, conoce también otra versión: que, agotado por la vejez, se dejó morir de hambre. Para los estoicos posteriores la anécdota ilustraba la «salida razonable» de la vida, que el sabio emprende cuando una señal le indica que ha llegado el momento; para el lector moderno es también un ejemplo de cómo la tradición dio a los fundadores de escuela muertes a la medida de su doctrina.

Origen del relato: Diógenes Laercio VII 28 y 31, con dos versiones de la muerte. La Níobe de Timoteo era un ditirambo conocido; el gesto de golpear la tierra se dirige a ella o al mundo de los muertos. Sobre la «salida razonable» (eúlogos exagogḗ), véase Diógenes Laercio VII 130.

Fuente: Diógenes Laercio. Vidas y opiniones de los filósofos ilustres, libro VII, 1–160 (Zenón y la doctrina estoica), s. III d. C. Trad. inglesa de R. D. Hicks, Loeb Classical Library 185, 1925 (Wikisource en inglés); texto griego en Wikisource griega; trad. de C. D. Yonge, Bohn, 1853 (Project Gutenberg n.º 57342).

Enseñanzas

Enseñanzas

Las nociones que articulan su pensamiento, explicadas en su contexto.

Vivir en acuerdo (homología)homologia
El fin (*télos*) de la vida humana, según Zenón, es «vivir en acuerdo». Estobeo explica que Zenón decía solo eso —vivir de acuerdo con una razón única y concordante, porque los que viven en conflicto son desdichados— y que Cleanthes añadió «con la naturaleza». Diógenes Laercio, en cambio, atribuye ya a Zenón, en su libro Sobre la naturaleza humana, la fórmula completa «vivir de acuerdo con la naturaleza», que equivale a vivir según la virtud. Las dos noticias no se contradicen del todo: para los estoicos la naturaleza del hombre es racional, y la naturaleza del universo está gobernada por la misma razón, de modo que vivir coherentemente con la propia razón es vivir conforme al orden del cosmos. La felicidad consiste en esa coherencia, y la virtud basta para alcanzarla.

Diógenes Laercio VII 87; Estobeo, Églogas II 7 (LS 63B). Es la definición fundacional de la ética estoica, retomada por Séneca, Epicteto y Marco Aurelio.

Fuente: Durand, Marion; Shogry, Simon; Baltzly, Dirk. «Stoicism». The Stanford Encyclopedia of Philosophy, ed. Edward N. Zalta; primera publicación del 20 de enero de 2023.

Lo conveniente (kathêkon)kathekon
Zenón fue, según Diógenes Laercio, el primero en usar la palabra *kathêkon* y escribió un tratado sobre ello. Designa la acción conveniente o apropiada: la que, una vez hecha, tiene una justificación razonable, como cuidar de la salud, honrar a los padres o servir a la patria. Es una noción intermedia entre la acción perfecta del sabio, que nace de la virtud, y el error: cualquier persona puede realizar acciones convenientes, aunque solo el sabio las realiza por la razón correcta y con disposición firme. Permitió a los estoicos dar un contenido práctico a una ética muy exigente, que solo reconocía como bien la virtud, y orientar la conducta del que todavía progresa. Cicerón la tradujo como *officium* en su tratado Sobre los deberes, y por esa vía llegó a la ética moderna del deber.

Diógenes Laercio VII 25 y 107–109.

Fuente: Diógenes Laercio. Vidas y opiniones de los filósofos ilustres, libro VII, 1–160 (Zenón y la doctrina estoica), s. III d. C. Trad. inglesa de R. D. Hicks, Loeb Classical Library 185, 1925 (Wikisource en inglés); texto griego en Wikisource griega; trad. de C. D. Yonge, Bohn, 1853 (Project Gutenberg n.º 57342).

Las pasiones (páthe)pathe
Zenón definió la pasión como un movimiento irracional del alma, contrario a la naturaleza, o como un impulso excesivo. Distinguió cuatro géneros supremos: el pesar o aflicción (*lýpe*), el temor (*phóbos*), el deseo (*epithymía*) y el placer (*hedoné*), referidos a bienes y males presentes o futuros tal como los imaginamos. Las pasiones no son fuerzas ajenas a la razón, sino errores de juicio o consecuencias de ellos: quien teme a la muerte la juzga un mal, y no lo es. Por eso el sabio no está libre de sentir, pero sí de pasiones: la *apátheia* estoica no es insensibilidad sino ausencia de perturbaciones. Crisipo desarrolló la tesis de que las pasiones son juicios, y Posidonio la discutió; en Roma, Séneca dedicó a la ira un tratado entero.

Diógenes Laercio VII 110–111 (que cita el Sobre las pasiones de Zenón).

Fuente: Diógenes Laercio. Vidas y opiniones de los filósofos ilustres, libro VII, 1–160 (Zenón y la doctrina estoica), s. III d. C. Trad. inglesa de R. D. Hicks, Loeb Classical Library 185, 1925 (Wikisource en inglés); texto griego en Wikisource griega; trad. de C. D. Yonge, Bohn, 1853 (Project Gutenberg n.º 57342).

Representación y comprensión (katálepsis)katalepsis
La teoría estoica del conocimiento parte de la representación (*phantasía*), la impresión que los objetos producen en el alma. Algunas representaciones son «comprensivas»: proceden de lo que existe, reproducen fielmente su objeto y no podrían proceder de algo inexistente. Al darles el asentimiento, la mente las «agarra»: eso es la comprensión (*katálepsis*), palabra que Zenón acuñó, según Cicerón, a partir del gesto del puño cerrado. La ciencia (*epistéme*) es una comprensión firme e inquebrantable por la razón, que solo posee el sabio. La doctrina provocó la gran polémica helenística con la Academia escéptica de Arcesilao, que negaba que existieran representaciones comprensivas y recomendaba suspender el juicio.

Cicerón, Académicos II 145 y I 40–42; Diógenes Laercio VII 46–54.

Fuente: Cicerón. Académicos II (Lúculo) 145, 45 a. C. Trad. inglesa de C. D. Yonge, The Academic Questions, Treatise De Finibus, and Tusculan Disputations, Bohn, Londres, 1853 (Project Gutenberg n.º 29247).

Los dos principios: logos y materialogos-y-materia
En su tratado Sobre la sustancia, según Diógenes Laercio, Zenón estableció que el universo tiene dos principios: uno pasivo, la materia sin cualidades, y otro activo, la razón (*lógos*) o dios, que, eterno, recorre toda la materia y produce cada cosa. Ambos son corpóreos, porque solo los cuerpos pueden actuar y padecer. Dios no es un artesano exterior, como el demiurgo de Platón, sino la razón inmanente al mundo, identificada con un fuego artífice; el mundo es un ser vivo y racional, que nace del fuego y vuelve a él en ciclos. El alma humana es un fragmento de ese principio: un soplo cálido (*pneûma*). Esta física materialista y providencialista sostiene la ética: si el mundo está gobernado por la razón, vivir de acuerdo con la razón es vivir de acuerdo con el todo.

Diógenes Laercio VII 134, 136, 142 y 157 (Sobre la sustancia, Sobre el todo, Sobre el alma).

Fuente: Diógenes Laercio. Vidas y opiniones de los filósofos ilustres, libro VII, 1–160 (Zenón y la doctrina estoica), s. III d. C. Trad. inglesa de R. D. Hicks, Loeb Classical Library 185, 1925 (Wikisource en inglés); texto griego en Wikisource griega; trad. de C. D. Yonge, Bohn, 1853 (Project Gutenberg n.º 57342).

La ciudad del mundo (cosmópolis)cosmopolis
La República de Zenón, escrita bajo la influencia de Diógenes de Sinope, proponía una comunidad sin las instituciones de la ciudad griega: sin templos, tribunales, gimnasios ni moneda, con comunidad de mujeres y la amistad como vínculo. En ella solo los sabios son verdaderos ciudadanos. Plutarco la resumió como el ideal de que todos los hombres sean conciudadanos bajo una ley común, como un rebaño que pace junto, y lo comparó con el imperio de Alejandro. Los estoicos posteriores desarrollaron la idea de una ciudad universal formada por dioses y seres racionales, gobernada por la recta razón, que Cicerón, Séneca y Marco Aurelio difundieron en Roma y que está en el origen del cosmopolitismo y del derecho natural modernos.

Diógenes Laercio VII 32–34; Plutarco, Moralia 329a–b; Schofield (1991).

Fuente: Schofield, Malcolm. The Stoic Idea of the City. Cambridge University Press, Cambridge, 1991.

Virtud e indiferentesadiaphora
Para Zenón solo la virtud es buena y solo el vicio es malo; todo lo demás —vida y muerte, salud y enfermedad, riqueza y pobreza, fama y deshonra— es indiferente (*adiáphoron*) respecto a la felicidad. Pero no todos los indiferentes valen lo mismo: unos son «preferidos», como la salud, y otros «rechazados», como la enfermedad, porque son conformes o contrarios a la naturaleza. Esta distinción, que permitía elegir razonablemente en la vida sin hacer depender de ello la felicidad, fue discutida desde dentro: Aristón de Quíos, discípulo de Zenón, sostuvo que entre los indiferentes no hay diferencias de valor, y la Academia acusó a los estoicos de cambiar solo los nombres de las cosas. Es el núcleo de la serenidad estoica ante la fortuna.

Diógenes Laercio VII 101–105 y 160 (Aristón); Cicerón, De finibus III–IV.

Fuente: Durand, Marion; Shogry, Simon; Baltzly, Dirk. «Stoicism». The Stanford Encyclopedia of Philosophy, ed. Edward N. Zalta; primera publicación del 20 de enero de 2023.

Vídeos

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Manuscritos

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Testimonios manuscritos y textos antiguos, con su custodio y sus condiciones de consulta.

  • GRC · Mayúscula griega (papiro) · s. I a. C.

    Φιλοδήμου Περὶ τῶν Στωικῶν (PHerc. 155 y 339)

    Testimonio conservado
    Rollos carbonizados de la Villa de los Papiros de Herculano.
    Custodio
    Biblioteca Nazionale «Vittorio Emanuele III», Officina dei Papiri Ercolanesi, Nápoles · PHerc. 155; PHerc. 339
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Relaciones

Relaciones

Influencias, discipulados y afinidades. Se distingue la relación documentada de la similitud identificada por análisis.

  • Discípulo de

    Crates de Tebas

    Su primer maestro en Atenas (Diógenes Laercio VII 2–4); Zenón escribió unos Recuerdos de Crates.

    Relación documentada

  • Recibió influencia de

    Diógenes de Sinope

    A través de Crates, discípulo de Diógenes, heredó la ética cínica; su República prolonga la de Diógenes, como señala Filodemo, y se dijo que la escribió «en la cola del perro» (Diógenes Laercio VII 4).

    Relación documentada

  • Recibió influencia de

    Sócrates

    Llegó a la filosofía leyendo las Memorables de Jenofonte sobre Sócrates (Diógenes Laercio VII 3); Epicteto los nombra juntos como modelos (Enquiridión 33).

    Relación documentada

  • Discrepó de

    Platón

    Estudió con Polemón, director de la Academia (VII 2, 25); su República y su física corpórea se oponen a las de Platón, y su discípulo Perseo escribió contra las Leyes (VII 36).

    Relación documentada

  • Contemporáneo de

    Aristóteles

    Zenón nació hacia el 334, cuando Aristóteles enseñaba en el Liceo; no consta relación directa. El decreto ateniense en su honor debía grabarse también en el Liceo (Diógenes Laercio VII 11).

    Similitud identificada por análisis

  • Contemporáneo de

    Epicuro

    Enseñaron a la vez en Atenas, la Estoa y el Jardín; Epicuro menciona en sus cartas a los seguidores de Zenón llamados estoicos y a Perseo y Filónides en la corte de Antígono (Diógenes Laercio VII 5, 9).

    Relación documentada

  • Maestro de

    Cleantes de Aso

    Discípulo y sucesor al frente de la escuela (Diógenes Laercio VII 37, 168–176).

    Relación documentada

  • Influyó en

    Crisipo de Solos

    Tercer escolarca, sistematizó la doctrina y defendió la autenticidad de la República de Zenón (Diógenes Laercio VII 34).

    Relación documentada

  • Influyó en

    Epicteto

    Epicteto pone a Zenón como ejemplo de libertad ante Antígono (Disertaciones II 13) y propone preguntarse qué habrían hecho Sócrates o Zenón (Enquiridión 33).

    Relación documentada

  • Influyó en

    Marco Aurelio

    Último gran representante de la Estoa que Zenón fundó; las Meditaciones no lo nombran, pero desarrollan su ética del acuerdo con la naturaleza y la idea de la ciudad universal.

    Relación documentada

  • Se encontró con

    Antígono Gonatas

    El rey de Macedonia asistía a sus lecciones, lo invitó a su corte y pidió que se le enterrara en el Cerámico (Diógenes Laercio VII 6–9, 15).

    Relación documentada

  • Ideas afines a

    Confucio

    Paralelo tipológico: ambos conciben la virtud como armonía del individuo con un orden racional del mundo y hacen de la ética la base de la vida pública; no hay contacto histórico.

    Similitud identificada por análisis

Fuentes

Fuentes

Bibliografía y catálogos consultados para esta ficha.

  1. Wikidata, entidad Q171303 «Zeno of Citium» (91 enlaces entre wikis; P31=Q5). Registra nacimiento en 334 a. C. y muerte en 263 a. C.; lugar de nacimiento, Citio.
  2. Diógenes Laercio. Vidas y opiniones de los filósofos ilustres, libro VII, 1–160 (Zenón y la doctrina estoica), s. III d. C. Trad. inglesa de R. D. Hicks, Loeb Classical Library 185, 1925 (Wikisource en inglés); texto griego en Wikisource griega; trad. de C. D. Yonge, Bohn, 1853 (Project Gutenberg n.º 57342).
  3. Diógenes Laercio. Los diez libros de Diógenes Laercio sobre las vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres, trad. de José Ortiz y Sanz, tomo II (libros VI–X). Imprenta Real, Madrid, 1792 (Internet Archive).
  4. Arnim, Hans von (ed.). Stoicorum veterum fragmenta, vol. I: Zeno et Zenonis discipuli. Teubner, Leipzig, 1905 (Internet Archive).
  5. Pearson, Alfred C. (ed.). The Fragments of Zeno and Cleanthes, with Introduction and Explanatory Notes. C. J. Clay, Londres, 1891 (Internet Archive).
  6. Cappelletti, Ángel J. (introd., trad. y notas). Los estoicos antiguos: Zenón, Aristón, Apolófanes, Herilo, Dionisio de Heraclea, Perseo, Cleantes, Esfero. Gredos (Biblioteca Clásica Gredos, 230), Madrid, 1996.
  7. Durand, Marion; Shogry, Simon; Baltzly, Dirk. «Stoicism». The Stanford Encyclopedia of Philosophy, ed. Edward N. Zalta; primera publicación del 20 de enero de 2023.
  8. Schofield, Malcolm. The Stoic Idea of the City. Cambridge University Press, Cambridge, 1991.
  9. Dorandi, Tiziano. «Filodemo, Gli Stoici (PHerc. 155 e 339)». Cronache Ercolanesi 12 (1982).
  10. Cicerón. Académicos II (Lúculo) 145, 45 a. C. Trad. inglesa de C. D. Yonge, The Academic Questions, Treatise De Finibus, and Tusculan Disputations, Bohn, Londres, 1853 (Project Gutenberg n.º 29247).
  11. Plutarco. Sobre la fortuna o la virtud de Alejandro I 6 (Moralia 329a–b), s. I–II d. C. Texto griego en Wikisource griega.
  12. Epicteto. Disertaciones II 13 y Enquiridión 33, c. 108 d. C. Trad. inglesa de George Long, A Selection from the Discourses of Epictetus with the Encheiridion (Project Gutenberg n.º 10661).
  13. Long, A. A. y Sedley, D. N. The Hellenistic Philosophers, vol. 1. Cambridge University Press, Cambridge, 1987 (Estobeo, Églogas II 7 sobre el fin: LS 63B).
  14. Sellars, John. Stoicism. Acumen, Chesham, 2006 (Ancient Philosophies, 1).
  15. Inwood, Brad y Gerson, Lloyd P. (trads.). The Stoics Reader: Selected Writings and Testimonia. Hackett, Indianápolis, 2008.
  16. «Zeno of Citium», Wikipedia en inglés, y «Zenón de Citio», Wikipedia en español (consultadas para contrastar datos y bibliografía; texto propio).
  17. Open Library (Internet Archive): ediciones de los estoicos antiguos y de Diógenes Laercio verificadas por ISBN.
  18. Inwood, Brad (ed.). The Cambridge Companion to the Stoics. Cambridge University Press, Cambridge, 2003.
Titular de derechos
Textos antiguos en dominio público; cada traducción y edición moderna pertenece a su traductor o editorial

Pendiente de confirmar

Lo que esta ficha aún no ha podido cerrar. Preferimos decirlo a rellenarlo.

  • Fechas: se adopta c. 334–262 a. C. (cronología de Perseo y decreto del arcontado de Arrénides, 262/261); Wikidata da la muerte en 263. Laercio da también 98 años de vida y una llegada a Atenas a los 30.
  • Numeración SVF: comprobar los números de fragmento de la República y de cada tratado en SVF I (se ha citado solo el total, 1–332, para Zenón).
  • Edición española de Gredos de 2001 (ISBN 9788424925918): confirmar si es reedición del volumen de Cappelletti (BCG 230) o una obra distinta.
  • Traducción española de dominio público de los fragmentos de Zenón: no localizada; solo la de Diógenes Laercio por Ortiz y Sanz (1792).
  • Manuscritos: no hay manuscritos de obras de Zenón; se registra el papiro de Filodemo. Verificar su digitalización.
  • Imágenes: la estatua moderna de Zenón en Lárnaca (Plaza de Europa) existe en Commons, pero no se ha incluido por ser una escultura moderna que puede estar protegida por derechos de autor; revisar su licencia y la libertad de panorama en Chipre.
  • Programas de afiliación: ninguno verificado. Lista vacía.
  • Vídeos: no se ha encontrado un documental de televisión pública dedicado a Zenón en canal oficial; los vídeos son lecciones generales sobre el estoicismo antiguo.

Investigado el 2026-10-25