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Platonismo

Platón

Πλάτων

c. 428 a. C. – c. 348 a. C.Persona históricamente documentada

Filósofo ateniense del siglo IV a. C., discípulo de Sócrates y maestro de Aristóteles, fundador de la Academia. Su obra, conservada íntegra, son diálogos en los que Sócrates suele llevar la voz: en ellos plantea la teoría de las Formas, la inmortalidad del alma, la ascensión por el amor hacia lo bello y la idea de una ciudad gobernada por quienes conocen el Bien. Casi toda la filosofía occidental, y buena parte de la mística cristiana, judía e islámica, se ha pensado en diálogo con él.

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Busto de Platón (Museos Capitolinos, MC 1377)

Busto de Platón (Museos Capitolinos, MC 1377) · CC BY 2.5

En sus palabras

«Este cree saber algo sin saberlo; yo, en cambio, así como no sé, tampoco creo saber.»

Apología de Sócrates 21d (habla Sócrates). Español: traducción literal propia desde el griego (ed. Burnet). Inglés: Jowett, 1892 (dominio público).

Su idea central

Teoría de las Formas (Ideas): Platón sostiene que, además de las cosas sensibles, múltiples y cambiantes, existen realidades inteligibles, eternas e inmutables —las Formas o Ideas (eidos, idéa)—, como lo Bello en sí, lo Justo en sí o lo Igual en sí.

Biografía

5 min de lectura

Un aristócrata en la Atenas de la guerra

Platón nació en Atenas hacia el 428 o el 427 a. C., en los primeros años de la guerra del Peloponeso, en una de las familias más antiguas de la ciudad. Su padre, Aristón, se decía descendiente del rey Codro; su madre, Perictíone, emparentaba con Solón. Tuvo dos hermanos mayores, Adimanto y Glaucón, a quienes daría voz en la República, y una hermana, Potone, madre de su sucesor Espeusipo. Muerto Aristón, Perictíone se casó con su tío Pirilampo, amigo de Pericles. El muchacho creció, por tanto, entre gente acostumbrada a mandar: Critias, primo de su madre, y Cármides, su tío, serían figuras centrales del régimen oligárquico de los Treinta.

De su formación se sabe poco con seguridad. Diógenes Laercio, que escribe seis siglos después, recoge que su nombre verdadero era Aristocles y que «Platón» fue un apodo debido a la anchura de sus hombros o de su frente; que practicó la lucha, la pintura y la poesía; y que quemó sus tragedias al oír a Sócrates. Son noticias de biógrafos helenísticos que mezclaban tradición, deducción a partir de los diálogos y simple invención, y la crítica moderna las trata con cautela.

La herida de 399

Lo que sí parece firme es que Platón formó parte, en su juventud, del círculo de Sócrates, y que esa relación decidió su vida. La Carta VII, cuya autenticidad se discute pero que muchos especialistas aceptan, cuenta que de joven pensaba dedicarse a la política, que los Treinta le invitaron a sumarse y que su violencia —incluido el intento de implicar a Sócrates en la detención de un ciudadano para ejecutarlo— le apartó de ellos. Restaurada la democracia, en el 399 a. C. los nuevos dirigentes llevaron a Sócrates a juicio por impiedad y corrupción de la juventud, y fue condenado a beber la cicuta.

Platón estuvo presente en el juicio, como él mismo señala en la Apología, aunque el Fedón lo da por ausente, enfermo, el día de la muerte. Según la carta, aquel desenlace le llevó a la conclusión que recorre toda su obra: las ciudades no dejarán de sufrir males hasta que los filósofos gobiernen o los gobernantes filosofen de verdad. Tras la ejecución se refugió un tiempo en Mégara, junto al socrático Euclides.

Viajes y Academia

Las fuentes antiguas le atribuyen después viajes a Cirene, a la Italia de los pitagóricos y a Egipto. Solo el contacto con los pitagóricos está bien documentado: hacia los cuarenta años visitó el sur de Italia, trabó amistad con Arquitas de Tarento y pasó a Siracusa, donde conoció a Dion, cuñado del tirano Dionisio I. La historia de que el tirano lo hizo vender como esclavo en Egina, y de que un cirenaico lo rescató, procede de biógrafos tardíos y no figura en la Carta VII.

De vuelta a Atenas, hacia el 387 a. C., estableció su escuela junto al gimnasio de la Academia, un recinto arbolado consagrado al héroe Academo al noroeste de la ciudad. No era una universidad en sentido moderno, sino una comunidad de estudio y de vida en común donde se investigaban matemáticas, astronomía, dialéctica y teoría política, y donde trabajaron matemáticos como Teeteto y Eudoxo. Aristóteles llegó a ella en el 367 a. C., con diecisiete años, y permaneció unos veinte. Diógenes Laercio menciona incluso a dos mujeres, Axiotea de Fliunte y Lastenia de Mantinea, entre sus discípulos.

La tentación de Sicilia

La filosofía política de Platón tuvo una prueba real. En el 367 a. C., muerto Dionisio I, Dion le pidió que viniera a educar al nuevo tirano, Dionisio II, con la esperanza de convertirlo en el gobernante filósofo de la República. La experiencia acabó con Dion desterrado y Platón de regreso a Atenas. Hacia el 361 volvió a Siracusa para intentar reconciliarlos, fue retenido contra su voluntad y solo pudo salir gracias a Arquitas. En el 357 Dion derrocó a Dionisio con apoyo de miembros de la Academia, y en el 354 fue asesinado por Calipo, un ateniense de su propio círculo. Las Cartas VII y VIII se presentan como el balance de ese fracaso.

Los diálogos

A diferencia de casi todos los filósofos anteriores, cuya obra conocemos por fragmentos, de Platón se ha conservado todo lo que la Antigüedad le atribuía: treinta y cinco diálogos y una colección de trece cartas, ordenados en el siglo I d. C. por Trasilo en nueve tetralogías, además de un puñado de obras ya reconocidas como espurias. Platón nunca habla en ellos en primera persona; Sócrates suele conducir la conversación, y en los tardíos ceden el papel a un Extranjero de Elea, a Timeo o a un Extranjero ateniense.

La cronología es objeto de debate, pero hay acuerdo en un esquema general. Los diálogos breves, como el Laques o el Eutifrón, examinan una virtud y terminan sin respuesta. El Fedón, el Banquete, la República y el Fedro exponen la teoría de las Formas, la inmortalidad del alma y la ascensión del amor hacia la Belleza. El Parménides, el Teeteto, el Sofista, el Timeo, el Filebo y las Leyes, obra que dejó sin pasar a limpio al morir, someten esas ideas a crítica y las extienden a la cosmología y la legislación.

El Fedro y la Carta VII añaden una advertencia sobre la propia escritura: lo más importante no se transmite en libros, sino que se enciende en el alma tras una larga convivencia. Aristóteles alude a «doctrinas no escritas» de su maestro, y la célebre lección pública «Sobre el Bien», en la que Platón habló de matemáticas y concluyó que el Bien es Uno, dejó perplejo a su auditorio. Cuánto de su pensamiento quedó fuera de los diálogos sigue siendo una de las grandes discusiones de los estudios platónicos.

Muerte y herencia

Platón murió en Atenas en el 348 o el 347 a. C., con unos ochenta años, y fue enterrado en la Academia. Las fuentes no concuerdan sobre las circunstancias: un banquete de bodas, el trabajo de escribir, una noche de fiebre escuchando una flauta. Le sucedió su sobrino Espeusipo, y la escuela, con transformaciones profundas, se mantuvo durante siglos.

El texto llegó a la imprenta gracias a los códices bizantinos —el más antiguo que conserva completas las seis primeras tetralogías, el Clarkianus de la Biblioteca Bodleiana, se copió en el año 895— y en 1578 Henri Estienne publicó en Ginebra la edición cuya paginación sigue sirviendo para citarlo: «República 514a» remite a la página 514, sección a, de aquel volumen. En castellano, Patricio de Azcárate dio entre 1871 y 1872 la primera traducción de las obras completas.

Su influencia no tiene equivalente. Plotino se consideró su intérprete y fundó el neoplatonismo; Agustín de Hipona reconoció que los libros platónicos le abrieron el camino hacia el Dios cristiano; el Timeo, en latín, fue durante siglos casi todo lo que Occidente leyó de él, y la falsafa islámica y la teología judía medieval lo recibieron por vías propias. La traducción latina completa de Marsilio Ficino, en 1484, lo devolvió al centro de la cultura europea. Alfred North Whitehead resumió la deuda al escribir que la tradición filosófica europea consiste en una serie de notas a pie de página a Platón.

Fuentes: Diógenes Laercio, Vidas y opiniones de los filósofos ilustres, libro III (Platón), s. III d. C. Trad. inglesa de R. D. Hicks, Loeb Classical Library, Harvard University Press, 1925 (texto en Wikisource). · Platón (atribuida), Carta VII, 324a–352a, en Platonis Opera, ed. John Burnet, vol. V, Oxford Classical Texts, 1907; trad. española de Juan Zaragoza y Pilar Gómez Cardó en Platón, Diálogos VII, Madrid, Gredos (Biblioteca Clásica Gredos 162), 1992. · Cooper, John M. (ed.) y Hutchinson, D. S. (ed. asociado), Plato: Complete Works, Indianápolis, Hackett, 1997 (introducción del editor sobre el corpus, las tetralogías de Trasilo y la autenticidad de cada obra). · Nails, Debra, The People of Plato: A Prosopography of Plato and Other Socratics, Indianápolis, Hackett, 2002 (entrada «Plato» y apéndices cronológicos). · Riginos, Alice Swift, Platonica: The Anecdotes Concerning the Life and Writings of Plato, Leiden, Brill (Columbia Studies in the Classical Tradition 3), 1976.

Cronología

La vida, año a año

Cada punto es un acontecimiento documentado. Pulsa para leerlo, con su fuente y su grado de certeza.

  1. c. 428 a. C. · 0 años

    Nacimiento

    Nace en una familia aristocrática ateniense: su padre, Aristón, decía descender del rey Codro; su madre, Perictíone, de la familia de Solón. Diógenes Laercio fecha el nacimiento en la Olimpiada 88 (428/427 a. C.), y Apolodoro lo hace coincidir con el día del nacimiento de Apolo. Tuvo dos hermanos, Adimanto y Glaucón, y una hermana, Potone.

    Probable

  2. c. 423 a. C. · 5 años

    Su madre se casa con Pirilampo

    Muerto Aristón, Perictíone se casa con su tío Pirilampo, amigo de Pericles; de ese matrimonio nace Antifonte, medio hermano de Platón, que aparece en el Parménides.

    Probable

  3. c. 408 a. C. · 20 años

    Junto a Sócrates

    Según Diógenes Laercio, a los veinte años empieza a frecuentar a Sócrates; la tradición añade que entonces quemó sus tragedias. La fecha y el episodio de la quema son tradicionales.

    Tradición

  4. 404 a. C. · 24 años

    La tiranía de los Treinta

    Tras la derrota de Atenas, un gobierno oligárquico en el que figuran Critias, primo de su madre, y Cármides, su tío, invita al joven Platón a colaborar. Según la Carta VII, su violencia —y el intento de implicar a Sócrates en un arresto injusto— le apartó de ellos.

    Probable

  5. 399 a. C. · 29 años

    Proceso y muerte de Sócrates

    Sócrates es condenado a muerte por impiedad y corrupción de la juventud. Platón asiste al juicio, como él mismo indica en la Apología (34a, 38b), pero según el Fedón (59b) no estuvo presente en la muerte por estar enfermo.

    Documentado

  6. c. 399 a. C. · 29 años

    Retiro a Mégara

    Tras la ejecución, con otros socráticos, se refugia un tiempo en Mégara junto a Euclides, según Hermodoro citado por Diógenes Laercio.

    Probable

  7. c. 395 a. C. · 33 años

    Viajes de formación

    La tradición antigua le atribuye viajes a Cirene, junto al matemático Teodoro, a los pitagóricos de Italia y a Egipto. Solo el contacto con los pitagóricos está bien atestiguado; el viaje a Egipto es dudoso.

    Tradición

  8. c. 388 a. C. · 40 años

    Primer viaje a Sicilia

    Hacia los cuarenta años (Carta VII, 324a) visita Italia, donde traba amistad con Arquitas de Tarento, y la corte de Dionisio I en Siracusa, donde conoce al joven Dion. La tradición posterior cuenta que el tirano lo hizo vender como esclavo en Egina.

    Probable

  9. c. 387 a. C. · 41 años

    Fundación de la Academia

    Adquiere un terreno junto al gimnasio de la Academia, al noroeste de Atenas, y funda la comunidad de estudio que tomará su nombre. Allí se investigan matemáticas, astronomía, dialéctica y política; sobrevivirá, con transformaciones, varios siglos.

    Probable

  10. 367 a. C. · 61 años

    Aristóteles entra en la Academia

    Aristóteles, con diecisiete años, llega de Estagira y permanece en la Academia unos veinte años, hasta la muerte de Platón.

    Documentado

  11. c. 367 a. C. – 365 a. C. · 61 años

    Segundo viaje a Sicilia

    Muerto Dionisio I, Dion le llama para educar al nuevo tirano, Dionisio II. La experiencia fracasa: Dion es desterrado y Platón regresa a Atenas.

    Probable

  12. c. 361 a. C. – 360 a. C. · 67 años

    Tercer viaje a Sicilia

    Vuelve a Siracusa a petición de Dionisio II, con la esperanza de reconciliarlo con Dion. Retenido contra su voluntad, logra salir gracias a la intervención de Arquitas de Tarento.

    Probable

  13. 357 a. C. · 71 años

    Expedición de Dion

    Dion, con apoyo de miembros de la Academia, derroca a Dionisio II. En el 354 a. C. es asesinado por Calipo, un ateniense de su círculo. Las Cartas VII y VIII se presentan como escritas tras su muerte.

    Probable

  14. c. 348 a. C. · 80 años

    Muerte

    Muere en Atenas en el primer año de la Olimpiada 108 (348/347 a. C.), con unos ochenta u ochenta y un años, según Hermipo citado por Diógenes Laercio. Es enterrado en la Academia. Deja las Leyes sin pasar a limpio.

    Probable

  15. c. 347 a. C.

    Espeusipo, al frente de la Academia

    Le sucede su sobrino Espeusipo, hijo de su hermana Potone. Aristóteles abandona Atenas.

    Documentado

  16. c. 14 a. C.

    Las tetralogías de Trasilo

    En el siglo I d. C., el astrólogo Trasilo, cercano a Tiberio, ordena las obras en nueve tetralogías, el orden en que nos ha llegado el corpus.

    Probable

  17. 895

    El Codex Clarkianus

    Juan el Calígrafo copia para Aretas de Cesarea el códice hoy conservado en la Biblioteca Bodleiana, testigo principal de las seis primeras tetralogías.

    Documentado

  18. 1484

    Traducción latina de Ficino

    Marsilio Ficino publica la primera traducción latina completa de los diálogos, encargada por Cosme de Médici, que devuelve a Platón al centro del pensamiento europeo.

    Documentado

  19. 1578

    La edición de Stephanus

    Henri Estienne publica el texto griego en tres volúmenes con traducción latina de Jean de Serres; su paginación se convierte en el sistema universal de cita.

    Documentado

  20. 1871 – 1872

    Obras completas en castellano

    Patricio de Azcárate publica la primera traducción castellana de las obras completas (11 tomos, 1871–1872).

    Documentado

Obras

Obras esenciales

Las obras sin las que no se entiende su legado.

Apología de Sócrates — Platón

Obra escrita · c. 395 a. C.

Apología de Sócrates

Ἀπολογία Σωκράτους

Recreación del discurso de defensa que Sócrates pronunció en el 399 a. C. ante el jurado popular de Atenas, acusado de no reconocer a los dioses de la ciudad y de corromper a los jóvenes. Sócrates explica el oráculo de Delfos, su misión de examinar a quienes creen saber y su ignorancia consciente; tras la condena propone, con ironía, ser mantenido en el Pritaneo, y acepta la muerte afirmando que una vida sin examen no merece vivirse. Platón estuvo presente en el juicio (34a, 38b). Es la puerta de entrada clásica a la filosofía.

8 ediciones

Fedón — Platón

Obra escrita · c. 380 a. C.

Fedón

Φαίδων

Fedón de Elis cuenta a Equécrates las últimas horas de Sócrates en la cárcel: la conversación sobre por qué el filósofo no teme morir, los argumentos sobre la inmortalidad del alma (los contrarios, la reminiscencia, la afinidad con lo invisible, la participación en las Formas), el mito final sobre el destino de las almas y la muerte serena por la cicuta. Aquí aparece de forma explícita la teoría de las Formas y la definición de la filosofía como ejercicio de morir. Platón se declara ausente por enfermedad (59b).

9 ediciones

Banquete — Platón

Obra escrita · c. 380 a. C.

Banquete

Συμπόσιον

En casa del poeta Agatón, que celebra su victoria en el certamen trágico del 416 a. C., los invitados pronuncian discursos en honor de Eros: Fedro, Pausanias, el médico Erixímaco, Aristófanes con el mito de los seres esféricos partidos en dos, Agatón y Sócrates, que transmite la enseñanza de la sacerdotisa Diotima sobre la escala del amor, desde un cuerpo bello hasta la Belleza en sí. Cierra la entrada de un Alcibíades ebrio que hace el elogio de Sócrates. Obra maestra literaria y fuente de toda la mística occidental del amor.

9 ediciones

República — Platón

Obra escrita · c. 375 a. C.

República

Πολιτεία

En el Pireo, tras una fiesta, Sócrates discute qué es la justicia. Para verla en grande imagina una ciudad ideal con tres clases y gobernada por filósofos, cuya educación culmina en el conocimiento de la idea del Bien. En sus diez libros caben la crítica de la poesía, la igualdad educativa de las mujeres guardianas, las imágenes del sol, la línea y la caverna, la tipología de los regímenes degenerados y el mito de Er sobre la elección de las vidas. La obra central de Platón y de la filosofía política.

13 ediciones

Frases

Frases localizadas en una obra concreta. Cada una lleva su procedencia y su nivel de confianza.

Este cree saber algo sin saberlo; yo, en cambio, así como no sé, tampoco creo saber.

οὗτος μὲν οἴεταί τι εἰδέναι οὐκ εἰδώς, ἐγὼ δέ, ὥσπερ οὖν οὐκ οἶδα, οὐδὲ οἴομαι.

VerificadaApología de Sócrates 21d (habla Sócrates). Español: traducción literal propia desde el griego (ed. Burnet). Inglés: Jowett, 1892 (dominio público).

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Citas apócrifas o de atribución discutida (2)
  • ««Que no entre nadie que no sepa geometría.»»

    Inscripción atribuida a la puerta de la Academia que solo aparece en comentaristas del siglo VI d. C.; no consta en ninguna obra de Platón ni en fuentes de su época.

  • ««Solo los muertos han visto el fin de la guerra.»»

    Atribución muy difundida y falsa: no aparece en ninguna obra de Platón. Procede de George Santayana, Soliloquies in England (1922), soliloquio «Tipperary»; la popularizó como platónica el general Douglas MacArthur en un discurso en West Point (1962).

Últimas palabras

No existen registros verificables de sus últimas palabras.

No se conservan palabras finales de Platón. Las fuentes antiguas discrepan incluso sobre las circunstancias de su muerte: Hermipo, citado por Diógenes Laercio (III 2), dice que murió durante un banquete de bodas; Cicerón (Sobre la vejez 13) que murió escribiendo, a los ochenta y un años; y el papiro herculanense del Index Academicorum de Filodemo, que remite a Filipo de Opunte por medio de Neantes, cuenta que en su última noche, con fiebre, recibió a un visitante caldeo y que una muchacha tracia tocaba la flauta mientras él, con un gesto, le marcaba el ritmo. Ninguna de estas versiones registra una frase.

Fuente: Riginos, Alice Swift, Platonica: The Anecdotes Concerning the Life and Writings of Plato, Leiden, Brill (Columbia Studies in the Classical Tradition 3), 1976.

Preguntar

Lo que su obra responde

Doce grandes preguntas de la humanidad y lo que sus textos permiten responder, con referencias. Nunca ponemos palabras en su boca.

  • ¿Qué es lo Absoluto? ¿Existe Dios?

    Un Bien más allá del ser y un artífice bueno que quiso el mundo

    Personal e impersonal a la vezSe deduce de su doctrina

    En Platón conviven dos rostros de lo último. En la República el Bien es la fuente de la que las cosas reciben ser y cognoscibilidad, y no es esencia, sino que está todavía más allá de la esencia: un principio impersonal que solo se nombra por analogía con el sol. En el Timeo, en cambio, un demiurgo bueno, libre de envidia, quiere que todo llegue a ser lo más semejante posible a él y ordena el cosmos mirando a un modelo eterno. Las Leyes añaden dioses que se ocupan de lo pequeño tanto como de lo grande y castigan la impiedad. Platón no unifica expresamente ambos planos; la tradición posterior los leyó como niveles de una sola realidad divina.

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  • ¿Quién soy yo? ¿Existe un yo verdadero?

    El alma inmortal, emparentada con las Ideas, prisionera del cuerpo

    Un alma creada e inmortalLo dice expresamente

    Platón identifica al ser humano con su alma y le dedica sus pruebas más famosas. En el Fedón el alma es semejante a lo divino, inmortal, inteligible y siempre igual a sí misma, mientras que el cuerpo se parece a lo mortal y cambiante; filosofar es separarla de él. El Fedro la define como principio de movimiento que se mueve a sí mismo y, por tanto, no nace ni muere. En el Timeo el demiurgo fabrica la parte inmortal del alma humana con la misma mezcla que el alma del mundo y la confía a los dioses menores. Su destino es asemejarse a Dios en lo posible. A esta alma, sin embargo, Platón le atribuye también reencarnaciones sucesivas.

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  • ¿Por qué sufrimos?

    La injusticia es una guerra civil del alma, y el cuerpo la alimenta

    El desorden social y moralLo dice expresamente

    Platón da dos explicaciones complementarias. En el Fedón el cuerpo llena al alma de amores, deseos, temores e imágenes, y de sus necesidades nacen las guerras, las revueltas y las luchas por el dinero. En la República el mal se piensa como desorden: el alma tiene tres partes, razón, ánimo y deseo, y la justicia consiste en que cada una haga lo suyo bajo el gobierno de la razón; la injusticia es una sublevación interior, una enfermedad del alma. Lo mismo vale para la ciudad, cuyas formas degeneradas se corresponden con almas desordenadas. Sufrimos cuando el orden se invierte y el deseo gobierna, en el alma y en la ciudad.

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  • ¿Qué ocurre después de la muerte?

    El alma inmortal es juzgada y renace hasta que la filosofía la libera

    Renacimiento según el karmaLo dice expresamente

    Platón sostiene la inmortalidad del alma con argumentos y la describe con mitos. En el Fedón la filosofía es un ejercicio de morir, porque prepara al alma para separarse del cuerpo; las almas apegadas a él vuelven a encarnarse según sus hábitos, en asnos, lobos o abejas, mientras que las purificadas por la filosofía viven con los dioses. El Fedro cuenta un ciclo de diez mil años en el que solo el alma del filósofo recobra antes sus alas. En el mito de Er, al final de la República, las almas juzgadas eligen su próxima vida y beben del río del olvido. Platón advierte que la forma del relato es aproximada, pero que vale la pena el riesgo de creerlo.

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  • ¿Cómo se alcanza la liberación o la salvación?

    Volver el alma entera hacia lo que es y asemejarse a Dios

    Por el conocimiento directoLo dice expresamente

    Para Platón la liberación es una conversión del conocimiento. La alegoría de la caverna presenta a los hombres encadenados ante sombras; la educación no consiste en meter saber en el alma, sino en volverla entera, desde lo que deviene, hasta que pueda soportar la contemplación de lo que es y del Bien. El camino pasa por las matemáticas y culmina en la dialéctica. El Fedón llama a la filosofía purificación y ejercicio de muerte; el Banquete describe un ascenso del amor por los cuerpos bellos hasta la Belleza en sí; el Teeteto resume el fin como huida de aquí hacia allá, que es asemejarse a Dios haciéndose justo y santo con inteligencia.

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  • ¿Hace falta un maestro?

    La verdad prende tras una larga convivencia, como chispa que salta

    La comunidad y la tradiciónLo dice expresamente

    Platón fundó la Academia, una comunidad de estudio y vida, y en sus diálogos el aprendizaje sucede siempre entre personas. La Carta VII, de autenticidad discutida pero muy antigua, formula la idea con precisión: lo esencial no puede decirse como otros saberes, sino que, tras mucha convivencia con el asunto mismo y tras compartir la vida, nace de repente en el alma como luz que se enciende de una chispa. El Fedro critica la escritura porque no puede responder a quien pregunta y prefiere el discurso vivo que se siembra en un alma apta. En la caverna, alguien tiene que desatar al prisionero y obligarle a subir. El conocimiento se transmite en una relación prolongada, no en un libro.

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  • ¿Es real el mundo?

    Lo sensible siempre deviene y nunca es del todo: imagen de lo que es

    Apariencia sobre lo único realLo dice expresamente

    Platón distingue lo que siempre es y nunca deviene, que se capta con el pensamiento, de lo que siempre deviene y nunca es plenamente, objeto de la opinión y los sentidos. En la alegoría de la caverna los prisioneros toman por realidad unas sombras proyectadas; la línea dividida gradúa los niveles de realidad desde las imágenes hasta las Ideas. Pero el mundo sensible no es nada: en el Timeo es obra de un artífice bueno, el más bello de los seres generados, una imagen de lo inteligible que la última frase del diálogo llama dios sensible. La realidad del mundo es real como imagen; lo plenamente real son las Ideas y, por encima, el Bien.

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  • ¿Qué es el amor?

    Eros asciende de los cuerpos bellos a la Belleza en sí

    Anhelo y uniónLo dice expresamente

    Platón hace del amor una fuerza de ascenso. En el Banquete, Diotima explica que Eros no es un dios sino un intermediario, hijo de Recurso y Pobreza, siempre carente y siempre en busca; desea lo bello porque desea el bien y la inmortalidad. Bien conducido, sube por grados: de un cuerpo bello a todos, de los cuerpos a las almas, a las leyes, a los saberes, hasta contemplar de repente la Belleza en sí, momento en el que, si en alguno, merece el hombre vivir. El Fedro describe el amor como locura divina: la visión del amado recuerda al alma la belleza que contempló antes de nacer y le hace crecer las alas. Amar es recordar el origen y volver a él.

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  • ¿Somos libres o está todo determinado?

    La responsabilidad es de quien elige; el dios no es responsable

    Karma y elecciónLo dice expresamente

    El mito de Er, al final de la República, es la gran imagen platónica de esta cuestión. Las almas, antes de renacer, eligen su próxima vida entre muchas muestras; un profeta proclama que la virtud no tiene dueño, que cada cual tendrá más o menos de ella según la honre o la desprecie, y que la responsabilidad es de quien elige, no del dios. Pero la elección no es neutral: la mayoría elige según los hábitos de su vida anterior, y una vez hecha, las Moiras la hacen irrevocable. Las Leyes sostienen igualmente que Dios dejó a nuestras voluntades las causas de que seamos de un modo u otro. El pasado condiciona la elección, pero no la sustituye.

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  • ¿Para qué meditar u orar?

    Volver el alma hacia lo que es hasta contemplar el Bien

    Ver la realidad tal como esLo dice expresamente

    Platón no propone técnicas de meditación, pero la contemplación es el centro de su filosofía. La educación verdadera consiste en volver el alma entera desde lo que deviene hasta que pueda soportar la visión de lo que es; el ascenso del Banquete culmina en la contemplación súbita de la Belleza en sí; el Fedón describe la filosofía como el recogimiento del alma en sí misma, lejos de los sentidos, para ver la verdad. Platón tampoco descuida la oración: el Timeo comienza con la observación de que todo el que tiene un poco de juicio invoca a la divinidad al empezar cualquier empresa. Pero la meta es ver: conocer la realidad tal como es.

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  • ¿Puede la razón conocer lo último?

    Tras la dialéctica, lo último nace en el alma como chispa que salta

    Lo último está más allá de la menteLo dice expresamente

    Platón confía en la razón como pocos: la dialéctica es el único método que asciende hasta el principio no hipotético. Pero en la cima el lenguaje se queda corto. El Bien está más allá de la esencia, y Sócrates en la República se niega a decir lo que es y ofrece solo una imagen, el sol. En el Banquete la Belleza en sí se contempla de repente al final del ascenso. Y la Carta VII afirma que lo más serio no puede decirse como otros saberes, sino que, tras mucha convivencia con el asunto, nace de pronto en el alma, como luz que se enciende de una chispa. La razón prepara el camino; lo último se ve, no se demuestra.

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  • ¿Retirarse del mundo o transformarlo?

    Hasta que los filósofos reinen, no habrá tregua de males para las ciudades

    Ordenar la sociedadLo dice expresamente

    Platón quiso transformar el mundo mediante el gobierno. La República sostiene que no habrá tregua de males para las ciudades hasta que los filósofos reinen o los reyes filosofen de verdad; el filósofo que ha salido de la caverna y contemplado el Bien está obligado a volver a bajar para gobernar, aunque prefiera la contemplación. La Carta VII cuenta cómo el joven Platón, desengañado de la política ateniense tras la muerte de Sócrates, llegó a esa convicción, y sus viajes a Siracusa intentaron llevarla a la práctica. Las Leyes, su última obra, diseñan con detalle una ciudad posible. La sabiduría se realiza en el buen orden de la ciudad y del alma.

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Anécdotas y relatos

Anécdotas y relatos

Disputadoc. 410 a. C.

El nombre de Platón

Diógenes Laercio cuenta que el filósofo se llamaba en realidad Aristocles, como su abuelo, y que fue su maestro de lucha, Aristón de Argos, quien le llamó Platón por lo robusto de su constitución; otros, añade, lo atribuían a la amplitud de su estilo o a lo ancho de su frente, porque platýs significa «ancho». La historia se repitió durante siglos y alimentó la imagen de un Platón atleta, que según algunas fuentes llegó a competir en los Juegos Ístmicos. La crítica moderna es escéptica: Platón era un nombre corriente en la Atenas del siglo V, documentado en inscripciones, y la explicación por la anchura tiene el aire de las etimologías que los biógrafos helenísticos inventaban a partir de un nombre.

Origen del relato: Diógenes Laercio III 4, que cita a Alejandro en sus Sucesiones y a Neantes. Riginos (Platonica, 1976) y Nails (2002) lo tratan como invención biográfica probable.

Fuente: Diógenes Laercio, Vidas y opiniones de los filósofos ilustres, libro III (Platón), s. III d. C. Trad. inglesa de R. D. Hicks, Loeb Classical Library, Harvard University Press, 1925 (texto en Wikisource).

Tradición oralc. 408 a. C.

Las tragedias al fuego

Platón, dice la tradición, había escrito poemas, ditirambos y tragedias, y se disponía a presentar una tetralogía al certamen de las Dionisias cuando, delante del teatro, oyó hablar a Sócrates. Esa misma noche arrojó al fuego sus obras parodiando un verso de la Ilíada: «Ven aquí, Hefesto, que Platón te necesita». Es la escena fundacional de la conversión de un poeta en filósofo, y explica el talento dramático de los diálogos y la severidad con que la República juzga a los poetas. Pero no hay testimonio de la época: el relato aparece en biógrafos tardíos que gustaban de dramatizar los cambios de vida de los sabios.

Origen del relato: Diógenes Laercio III 5; Eliano, Historias varias II 30. El verso parodia Ilíada XVIII 392. Riginos lo clasifica entre las anécdotas de conversión de carácter literario.

Fuente: Riginos, Alice Swift, Platonica: The Anecdotes Concerning the Life and Writings of Plato, Leiden, Brill (Columbia Studies in the Classical Tradition 3), 1976.

Relato hagiográficoc. 408 a. C.

El sueño del cisne

La víspera de conocer a Platón, Sócrates soñó que tenía en el regazo un pollo de cisne que, de pronto, echaba plumas y se alzaba en vuelo cantando dulcemente. Al día siguiente le presentaron al joven Platón y Sócrates dijo que aquel era el cisne. El cisne era el ave de Apolo, el dios con cuyo nacimiento la tradición hacía coincidir el de Platón, y el canto del cisne remite al Fedón, donde Sócrates dice que los cisnes cantan más bellamente antes de morir. El relato pertenece a la leyenda que, desde muy pronto, rodeó a Platón de signos apolíneos.

Origen del relato: Diógenes Laercio III 5; también Pausanias I 30, 3, Apuleyo (Sobre Platón I 1) y Olimpiodoro. Riginos (1976) lo sitúa en el ciclo apolíneo de la biografía platónica.

Fuente: Diógenes Laercio, Vidas y opiniones de los filósofos ilustres, libro III (Platón), s. III d. C. Trad. inglesa de R. D. Hicks, Loeb Classical Library, Harvard University Press, 1925 (texto en Wikisource).

Disputadoc. 387 a. C.

Vendido como esclavo en Egina

Tras su primera estancia en Siracusa, Platón irritó a Dionisio I con su franqueza. Según el relato antiguo, el tirano lo entregó al espartano Polis, que lo desembarcó en Egina, entonces en guerra con Atenas, donde fue puesto a la venta como esclavo. Lo reconoció y lo rescató por veinte o treinta minas Aníceris de Cirene, que se negó después a aceptar el reembolso de los amigos de Platón; con ese dinero, dice una versión, se compró el jardín de la Academia. La Carta VII, que tanto detalla los viajes a Sicilia, no menciona el episodio, y varios historiadores lo consideran una novela biográfica.

Origen del relato: Diógenes Laercio III 18–21; Diodoro Sículo XV 7; Plutarco, Dion 5. Ausente de la Carta VII. Riginos y Nails discuten su verosimilitud.

Fuente: Diógenes Laercio, Vidas y opiniones de los filósofos ilustres, libro III (Platón), s. III d. C. Trad. inglesa de R. D. Hicks, Loeb Classical Library, Harvard University Press, 1925 (texto en Wikisource).

Testimonios. IV a. C.

La lección «Sobre el Bien»

Aristóteles contaba a menudo, según su discípulo Aristóxeno, lo que les ocurrió a quienes acudieron a una lección pública de Platón titulada «Sobre el Bien». Cada uno esperaba oír hablar de alguno de los bienes humanos reconocidos —la riqueza, la salud, la fuerza, una felicidad admirable—, pero Platón habló de matemáticas, de números, de geometría y de astronomía, y concluyó que el Bien es Uno. A la mayoría le pareció algo extraño y paradójico; unos se burlaron y otros protestaron. La anécdota es el testimonio más directo de las llamadas «doctrinas no escritas» de Platón y de la distancia entre su enseñanza oral y sus diálogos.

Origen del relato: Aristóxeno, Elementa harmonica II 30–31, que lo transmite como relato frecuente de Aristóteles. Es testimonio de segunda mano pero cercano: Aristóxeno fue discípulo directo de Aristóteles.

Fuente: Aristóxeno, Elementa harmonica II 30–31 (testimonio de la lección «Sobre el Bien»), citado y comentado en Kraut, «Plato», SEP, y en Guthrie, HGP V.

No verificables. IV a. C. (atribuido)

«Que no entre nadie que no sepa geometría»

Se cuenta que sobre la puerta de la Academia había una inscripción: «Que no entre nadie que no sepa geometría». La frase resume bien el lugar que la República y el Filebo dan a las matemáticas como preparación del alma para la dialéctica, y durante siglos se ha citado como lema de la escuela. Pero ninguna fuente de la época de Platón, ni de los siglos siguientes, la menciona. Aparece por primera vez en comentaristas alejandrinos del siglo VI d. C. —como Filópono, Olimpiodoro o Elías—, casi novecientos años después de la fundación de la Academia, y no hay rastro arqueológico de ella.

Origen del relato: Primeras menciones en los comentarios neoplatónicos alejandrinos del s. VI d. C. (Juan Filópono, In De anima; Elías, In Categorias), y en un escolio a Elio Arístides. Riginos (1976) la considera invención tardía.

Fuente: Riginos, Alice Swift, Platonica: The Anecdotes Concerning the Life and Writings of Plato, Leiden, Brill (Columbia Studies in the Classical Tradition 3), 1976.

Tradición orals. IV a. C.

El hombre de Platón

Cuando Platón definió al hombre como «animal bípedo sin plumas» y la definición fue celebrada, Diógenes el Cínico desplumó un gallo, lo llevó a la escuela y dijo: «Este es el hombre de Platón». Desde entonces, añade el relato, se añadió a la definición «de uñas anchas». La anécdota satiriza el método de división que el Sofista y el Político practican de verdad —el Político clasifica al hombre entre los bípedos sin plumas (266e)— y retrata la rivalidad entre la escuela de Platón y el cinismo callejero de Diógenes.

Origen del relato: Diógenes Laercio VI 40. La definición «bípedo sin plumas» figura también en las Definiciones pseudoplatónicas (415a). La anécdota circuló como chreia cínica, no como testimonio.

Fuente: Diógenes Laercio, Vidas y opiniones de los filósofos ilustres, libro III (Platón), s. III d. C. Trad. inglesa de R. D. Hicks, Loeb Classical Library, Harvard University Press, 1925 (texto en Wikisource).

Enseñanzas

Enseñanzas

Las nociones que articulan su pensamiento, explicadas en su contexto.

Teoría de las Formas (Ideas)teoria-de-las-formas
Platón sostiene que, además de las cosas sensibles, múltiples y cambiantes, existen realidades inteligibles, eternas e inmutables —las Formas o Ideas (eidos, idéa)—, como lo Bello en sí, lo Justo en sí o lo Igual en sí. Las cosas sensibles son bellas o iguales porque «participan» de la Forma correspondiente, o la imitan imperfectamente. Las Formas son el objeto propio del conocimiento: de lo que cambia solo cabe opinión (dóxa). La teoría aparece de modo explícito en el Fedón, el Banquete y la República; el Parménides la somete a objeciones muy serias y los diálogos tardíos la reformulan como red de géneros que se combinan. Platón nunca la expuso como sistema cerrado, y sus discípulos —Aristóteles el primero— discutieron sin fin qué quería decir exactamente con «participación».

Responde a Heráclito (el flujo de lo sensible) y a Parménides (solo lo que es puede conocerse), y a la búsqueda socrática de definiciones.

Fuente: Kraut, Richard, «Plato», Stanford Encyclopedia of Philosophy (primera versión 2004; revisión sustantiva 2022), ed. Edward N. Zalta.

La Idea del Bienidea-del-bien
En la República (505a–509c) Sócrates llama a la Idea del Bien «el estudio más alto». No la define: la explica con la imagen del sol. Así como el sol da a las cosas visibles la luz que las hace ver y además su nacimiento y crecimiento, el Bien da a las Formas su inteligibilidad y su ser, y él mismo está «más allá del ser en dignidad y en poder» (509b). Es la meta de la educación del filósofo y la medida que debe guiar al gobernante. Esa fórmula, «más allá del ser», fue decisiva para Plotino, que identificó el Bien con el Uno, y para la teología negativa cristiana, judía e islámica. La anécdota de la lección «Sobre el Bien» sugiere que en su enseñanza oral Platón lo relacionaba con el Uno y con los principios matemáticos.

Culmina las imágenes centrales de la República (sol, línea, caverna).

Fuente: Kraut, Richard, «Plato», Stanford Encyclopedia of Philosophy (primera versión 2004; revisión sustantiva 2022), ed. Edward N. Zalta.

La alegoría de la cavernaalegoria-de-la-caverna
Al comienzo del libro VII de la República (514a–521b), Sócrates pide imaginar a unos prisioneros encadenados desde niños en una caverna, que solo ven las sombras proyectadas en el fondo por objetos que otros pasean ante un fuego. Para ellos, las sombras son la realidad. Si uno fuera liberado y obligado a subir hacia la salida, la luz le cegaría; poco a poco vería los objetos, luego las cosas del exterior, sus reflejos, los astros y, por último, el sol mismo. Y si regresara a contarlo, los demás se burlarían de él e incluso intentarían matarle, alusión transparente a Sócrates. Platón la presenta como imagen de la educación (paideía): no consiste en meter visión en ojos ciegos sino en «volver» el alma entera hacia la luz.

Completa las imágenes del sol y de la línea dividida; es la página más comentada de la filosofía occidental.

Fuente: Kraut, Richard, «Plato», Stanford Encyclopedia of Philosophy (primera versión 2004; revisión sustantiva 2022), ed. Edward N. Zalta.

Reminiscencia (anámnesis)anamnesis
Para resolver la paradoja de cómo se puede buscar lo que no se sabe, el Menón propone que el alma, inmortal, ya ha visto todas las cosas antes de nacer y que aprender es recordar. Sócrates lo demuestra haciendo que un esclavo sin instrucción descubra, solo con preguntas, cómo construir un cuadrado del doble de superficie. El Fedón usa la reminiscencia como prueba de la inmortalidad: reconocemos que dos palos son «casi» iguales porque tenemos ya la noción de la Igualdad en sí, que no hemos sacado de los sentidos. El Fedro la convierte en mito: el alma recuerda la Belleza que contempló cuando viajaba con los dioses. La doctrina funda la idea de un conocimiento a priori y del maestro como partero, no como proveedor.

Tiene raíces pitagóricas (inmortalidad y transmigración del alma).

Fuente: Kraut, Richard, «Plato», Stanford Encyclopedia of Philosophy (primera versión 2004; revisión sustantiva 2022), ed. Edward N. Zalta.

Inmortalidad y partes del almainmortalidad-del-alma
Platón es el primer filósofo que argumenta sistemáticamente la inmortalidad del alma: en el Fedón, por los contrarios, la reminiscencia, la afinidad del alma con lo invisible y su vínculo esencial con la Forma de la Vida; en la República y el Fedro, porque el alma es principio de su propio movimiento. Al mismo tiempo, la República (libro IV) distingue en el alma tres partes —razón, ánimo o fogosidad (thymós) y apetito—, cuya armonía bajo el gobierno de la razón es la justicia interior; el Fedro la pinta como un auriga con dos caballos alados. Los mitos escatológicos del Gorgias, el Fedón y la República (mito de Er) completan la doctrina con un juicio de los muertos y una elección de vidas futuras.

Recoge herencias órficas y pitagóricas y las somete a argumento filosófico.

Fuente: Kraut, Richard, «Plato», Stanford Encyclopedia of Philosophy (primera versión 2004; revisión sustantiva 2022), ed. Edward N. Zalta.

Eros y la escala de lo belloeros
En el Banquete (201d–212a), Sócrates repite lo que le enseñó Diotima de Mantinea: Eros no es un dios sino un daímon intermedio, hijo de Poros (Recurso) y Penía (Pobreza), siempre necesitado y siempre ingenioso, deseo de poseer el bien para siempre. El amor bien guiado asciende por grados: de un cuerpo bello a todos los cuerpos, de ellos a las almas, a las leyes e instituciones, a los saberes y, por fin, «de repente», a la contemplación de la Belleza en sí, pura, sin mezcla, eterna. Quien llega ahí engendra no imágenes de virtud sino virtud verdadera. El Fedro añade la «locura» amorosa como don divino que hace recordar la Belleza. Es la fuente de la mística occidental del amor, de Plotino y el Pseudo-Dionisio a Ficino y los poetas del Renacimiento.

Expresado como enseñanza de una sacerdotisa, en un banquete, entre discursos; el «amor platónico» de la tradición posterior simplifica mucho la doctrina.

Fuente: Kraut, Richard, «Plato», Stanford Encyclopedia of Philosophy (primera versión 2004; revisión sustantiva 2022), ed. Edward N. Zalta.

El filósofo gobernante y la justiciafilosofo-rey
La República define la justicia como que cada parte haga lo suyo: en la ciudad, que productores, guardianes y gobernantes cumplan su función; en el alma, que razón, ánimo y apetito guarden su orden. Y concluye (473c–d) que los males de las ciudades no cesarán mientras los filósofos no reinen o los reyes no filosofen de verdad. Los gobernantes, hombres y mujeres por igual, se forman durante décadas en matemáticas y dialéctica hasta conocer el Bien, viven sin propiedad privada ni familia propia y aceptan el poder como un deber. La Carta VII atribuye a Platón esa convicción desde la juventud y la relaciona con sus viajes a Siracusa. En las Leyes, más realista, el gobierno pasa a la ley escrita, persuasiva y vigilada.

Nace de la experiencia de la condena de Sócrates por la democracia y de la tiranía de los Treinta; ha sido leída como utopía, como crítica y, en el siglo XX (Popper), como germen del totalitarismo.

Fuente: Kraut, Richard, «Plato», Stanford Encyclopedia of Philosophy (primera versión 2004; revisión sustantiva 2022), ed. Edward N. Zalta.

Asemejarse a Dios (homoíosis theô)homoiosis-theo
En la digresión del Teeteto (176a–b), Sócrates dice que el mal no puede desaparecer de la tierra y que por eso hay que intentar huir de aquí hacia allá cuanto antes; y huir es asemejarse a Dios en lo posible, y asemejarse es hacerse justo y santo con inteligencia. La fórmula une la ética con la contemplación: la virtud no es solo conducta correcta sino participación en lo divino. El Timeo la completa al pedir que el alma acompase sus movimientos con las revoluciones ordenadas del cielo, y la República con la imagen del filósofo que, mirando lo ordenado y divino, se vuelve ordenado y divino. Los platónicos medios la convirtieron en definición del fin de la vida, y a través de ellos pasó a los Padres de la Iglesia como theosis.

Es el puente entre la filosofía de Platón y la espiritualidad de los platonismos posteriores.

Fuente: Kraut, Richard, «Plato», Stanford Encyclopedia of Philosophy (primera versión 2004; revisión sustantiva 2022), ed. Edward N. Zalta.

Vídeos

Vídeos

Grabaciones, entrevistas y documentales. Los vídeos se reproducen desde YouTube; no se alojan aquí.

  • 2. Socratic Citizenship: Plato's Apology

    Conferencia· EN· 2006· 46 min

    YaleCoursesCanal oficial

  • 3. Socratic Citizenship: Plato's Crito

    Conferencia· EN· 2006· 47 min

    YaleCoursesCanal oficial

  • 4. Philosophers and Kings: Plato's Republic, I-II

    Conferencia· EN· 2006· 47 min

    YaleCoursesCanal oficial

  • 5. Philosophers and Kings: Plato's Republic, III-IV

    Conferencia· EN· 2006· 47 min

    YaleCoursesCanal oficial

  • 6. Philosophers and Kings: Plato's Republic, V

    Conferencia· EN· 2006· 45 min

    YaleCoursesCanal oficial

  • Great Minds - Part 1 - Plato's Republic I: Justice, Power, and Knowledge

    Conferencia· EN· 46 min

    Michael SugrueCanal oficial

  • Plato's Symposium: The Dialectic of Reason, Love, and Wisdom

    Conferencia· EN· 49 min

    Michael SugrueCanal oficial

  • Socrates & Plato's Philosophy - Myles Burnyeat & Bryan Magee (1987)

    Entrevista· EN· 1987· 44 min

    Philosophy Overdose

  • Plato and Aristotle: Crash Course History of Science #3

    Análisis· EN· 2018· 12 min

    CrashCourseCanal oficial

  • PHILOSOPHY - The Good Life: Plato [HD]

    Análisis· EN· 6 min

    Wireless PhilosophyCanal oficial

  • Who did Plato (not) Love? Oxford Abridged Short Talks

    Conferencia· EN· 12 min

    University of OxfordCanal oficial

  • Mentira la verdad IV: Platón, Apología de Sócrates - Canal Encuentro

    Análisis· ES· 27 min

    Canal EncuentroCanal oficial

  • 01-03-2013. Timeo: El mito de Platón y la creación científica del mundo.

    Documental· ES· 2013· 27 min

    UNEDCanal oficial

  • La alegoría de la caverna de Platón - Alex Gendler

    Análisis· ES· 5 min

    Sé Curioso — TED-EdCanal oficial

  • La filosofía helenística (IV): El neoplatonismo · La March

    Conferencia· ES· 59 min

    Fundación Juan MarchCanal oficial

Galería

Galería

Imágenes con licencia verificada. Cada una conserva su autoría y su atribución.

Manuscritos

Manuscritos

Testimonios manuscritos y textos antiguos, con su custodio y sus condiciones de consulta.

  • GRC · Greek minuscule · s. IV a. C.

    Πλάτωνος διάλογοι (tetralogías I–VI)

    Testimonio conservado
    Codex Clarkianus (sigla B), pergamino, año 895
    Custodio
    Bodleian Library, Oxford · MS. E. D. Clarke 39
    Digitalización
    digital.bodleian.ox.ac.uk/…
  • GRC · Greek minuscule · s. IV a. C. (espurios, ss. IV–I a. C.)

    Πλάτωνος διάλογοι (tetralogías VIII–IX y espurios)

    Testimonio conservado
    Codex Parisinus graecus 1807 (sigla A), pergamino, s. IX
    Custodio
    Bibliothèque nationale de France, París · Grec 1807
    Digitalización
    gallica.bnf.fr/…
  • GRC · Greek majuscule (bookhand) · s. IV a. C.

    Πολιτεία (fragmentos)

    Testimonio conservado
    P. Oxy. LII 3679, papiro, s. III d. C.
    Custodio
    Sackler Library / Egypt Exploration Society, Oxford · P. Oxy. 3679
    Digitalización
    commons.wikimedia.org/wiki/File:POxy3679_Parts_P…
Manuscritos →

Relaciones

Relaciones

Influencias, discipulados y afinidades. Se distingue la relación documentada de la similitud identificada por análisis.

  • Discípulo de

    Sócrates

    Fue su compañero durante unos diez años, asistió a su juicio y lo convirtió en protagonista de casi todos sus diálogos. Distinguir al Sócrates histórico del platónico es uno de los problemas clásicos de la filosofía antigua.

    Relación documentada

  • Maestro de

    Aristóteles

    Aristóteles estudió y enseñó en la Academia unos veinte años (367–347 a. C.) y desarrolló su propia filosofía en discusión crítica con la teoría platónica de las Formas.

    Relación documentada

  • Recibió influencia de

    Pitágoras

    Aristóteles (Metafísica I 6) afirma que Platón siguió en muchas cosas a los pitagóricos; su amistad con Arquitas de Tarento, el papel de la matemática y la doctrina del alma inmortal lo confirman.

    Relación documentada

  • Recibió influencia de

    Heráclito

    Según Aristóteles (Metafísica I 6), Platón se familiarizó en su juventud con Crátilo y las doctrinas heraclíteas del flujo, y de ahí concluyó que de lo sensible no hay conocimiento.

    Relación documentada

  • Recibió influencia de

    Parménides

    La distinción entre ser inmutable y devenir, y la exigencia de que lo conocido sea, proceden de Parménides, a quien Platón dedica un diálogo y con quien rompe en el Sofista («parricidio»).

    Relación documentada

  • Influyó en

    Plotino

    Plotino (s. III d. C.) se consideró un simple intérprete de Platón; de su lectura del Parménides, el Timeo, la República y el Banquete nace el neoplatonismo.

    Relación documentada

  • Influyó en

    Agustín de Hipona

    En las Confesiones (VII 9) y La ciudad de Dios (VIII) Agustín reconoce que los «libros de los platónicos» le abrieron el camino hacia el Dios cristiano; a través de él el platonismo pasó a la teología latina.

    Relación documentada

  • Recibió influencia de

    Empédocles

    La teoría de los cuatro elementos que el Timeo reelabora geométricamente procede de Empédocles.

    Similitud identificada por análisis

  • Discrepó de

    Diógenes de Sinope

    Diógenes Laercio (VI 40, 53–54) transmite varias pullas del cínico contra Platón, como la del gallo desplumado presentado como «el hombre de Platón»; son anécdotas de tradición tardía.

    Relación documentada

  • Ideas afines a

    Maestro Eckhart

    La ascensión del alma hacia un principio que está más allá del ser y del conocimiento conceptual tiene ecos platónicos y neoplatónicos en la mística renana.

    Similitud identificada por análisis

  • Influyó en

    Simone Weil

    Simone Weil leyó a Platón como un místico y le dedicó estudios en La fuente griega e Intuiciones precristianas.

    Similitud identificada por análisis

  • Ideas afines a

    Adi Shankara

    La distinción entre la realidad inmutable y el mundo cambiante de las apariencias permite comparaciones con el Advaita, aunque sin contacto histórico.

    Similitud identificada por análisis

Fuentes

Fuentes

Bibliografía y catálogos consultados para esta ficha.

  1. Wikidata, «Plato» (Q859): identidad, fechas y nombre en griego (Πλάτων).
  2. Diógenes Laercio, Vidas y opiniones de los filósofos ilustres, libro III (Platón), s. III d. C. Trad. inglesa de R. D. Hicks, Loeb Classical Library, Harvard University Press, 1925 (texto en Wikisource).
  3. Platón (atribuida), Carta VII, 324a–352a, en Platonis Opera, ed. John Burnet, vol. V, Oxford Classical Texts, 1907; trad. española de Juan Zaragoza y Pilar Gómez Cardó en Platón, Diálogos VII, Madrid, Gredos (Biblioteca Clásica Gredos 162), 1992.
  4. Kraut, Richard, «Plato», Stanford Encyclopedia of Philosophy (primera versión 2004; revisión sustantiva 2022), ed. Edward N. Zalta.
  5. Cooper, John M. (ed.) y Hutchinson, D. S. (ed. asociado), Plato: Complete Works, Indianápolis, Hackett, 1997 (introducción del editor sobre el corpus, las tetralogías de Trasilo y la autenticidad de cada obra).
  6. Nails, Debra, The People of Plato: A Prosopography of Plato and Other Socratics, Indianápolis, Hackett, 2002 (entrada «Plato» y apéndices cronológicos).
  7. Riginos, Alice Swift, Platonica: The Anecdotes Concerning the Life and Writings of Plato, Leiden, Brill (Columbia Studies in the Classical Tradition 3), 1976.
  8. Guthrie, W. K. C., A History of Greek Philosophy, vol. IV: Plato, the Man and his Dialogues: Earlier Period (1975) y vol. V: The Later Plato and the Academy (1978), Cambridge University Press.
  9. Burnet, John (ed.), Platonis Opera, 5 vols., Oxford Classical Texts, Oxford, Clarendon Press, 1900–1907 (texto griego citado por la paginación de Stephanus; edición digital en Perseus).
  10. Open Library: obras y ediciones de Platón (búsqueda por autor, título e ISBN).
  11. Lledó Íñigo, Emilio, «Introducción general», en Platón, Diálogos I, Madrid, Gredos (Biblioteca Clásica Gredos 37), 1981; y plan de la serie de Diálogos I–IX de la Biblioteca Clásica Gredos (1981–1999).
  12. Jowett, Benjamin (trad.), The Dialogues of Plato, 3.ª ed., 5 vols., Oxford, Clarendon Press, 1892 (textos en Project Gutenberg).
  13. Azcárate, Patricio de (trad.), Obras completas de Platón, 11 vols., Madrid, Medina y Navarro, 1871–1872 (edición digital en el Proyecto Filosofía en español y en Wikisource).
  14. Burnyeat, Myles y Frede, Michael, The Pseudo-Platonic Seventh Letter, ed. Dominic Scott, Oxford University Press, 2015.
  15. Kahn, Charles H., Plato and the Socratic Dialogue: The Philosophical Use of a Literary Form, Cambridge University Press, 1996.
  16. Dorandi, Tiziano (ed.), Filodemo. Storia dei filosofi: Platone e l'Academia (PHerc. 1021 e 164), Nápoles, Bibliopolis, 1991.
  17. Bodleian Library, Oxford, MS. E. D. Clarke 39 (Codex Clarkianus, año 895): ficha y reproducción digital en Digital Bodleian.
  18. Aristóxeno, Elementa harmonica II 30–31 (testimonio de la lección «Sobre el Bien»), citado y comentado en Kraut, «Plato», SEP, y en Guthrie, HGP V.
  19. Bibliothèque nationale de France, Département des Manuscrits, Grec 1807 (Codex Parisinus graecus 1807, s. IX), en Gallica.
  20. Suzanne, Bernard, «Did Plato write “Only the dead have seen the end of war”?», Plato and his dialogues (FAQ), 2002; cf. Santayana, George, Soliloquies in England and Later Soliloquies, 1922, n.º 25 «Tipperary».
  21. Whitehead, Alfred North, Process and Reality: An Essay in Cosmology, Nueva York, Macmillan, 1929, parte II, cap. 1, sección 1 («a series of footnotes to Plato»).
Titular de derechos
Los textos griegos de Platón (s. IV a. C.) son de dominio público, como las traducciones antiguas (Jowett, 1892; Burges, 1854–1855; Azcárate, 1871–1872). Las traducciones, introducciones y notas modernas pertenecen a sus traductores y editoriales (Gredos/RBA, Alianza, Akal, Cátedra, Hackett, Harvard University Press, Penguin, Oxford University Press, Cambridge University Press, entre otras).

Pendiente de confirmar

Lo que esta ficha aún no ha podido cerrar. Preferimos decirlo a rellenarlo.

  • Confirmar el índice exacto de Gredos, Diálogos VII (BCG 162, 1992): se ha asumido que contiene Alcibíades I y II, Hiparco, Amantes, Teages, Clitofonte, Minos, Epínomis, los apócrifos (Definiciones, Sobre la justicia, Sobre la virtud, Demódoco, Sísifo, Erixias, Axíoco) y las Cartas; no se ha visto el índice en un catálogo. Alción no se ha asignado a ese volumen.
  • Traductores de cada diálogo en los volúmenes I–III, V y VI de Gredos: no consignados por no haberlos verificado en catálogo (solo República, Eggers Lan; vol. VII, Zaragoza y Gómez Cardó).
  • Ediciones con ISBN en español e inglés de varios dudosos y espurios fuera de los volúmenes generales (Hiparco, Teages, Minos, Demódoco, Sísifo, Alción): solo figuran en Gredos VII y Hackett Complete Works. Localizar el volumen Loeb XII (Charmides, Alcibiades I–II, Hipparchus, Lovers, Theages, Minos, Epinomis, LCL 201) y el X (Laws I–VI, LCL 187), cuyos ISBN no aparecieron en Open Library.
  • Alción y Demódoco/Sísifo no tienen texto castellano de dominio público localizado; Alción tampoco en inglés (está en el corpus de Luciano: buscar traducción antigua de dominio público).
  • Ediciones en francés (Belles Lettres/Budé, GF Flammarion), alemán (Schleiermacher, de dominio público) e italiano: no registradas en esta versión.
  • Fechas de composición: se dan años aproximados de la cronología convencional (Kahn, Kraut); no son datos documentados. Los dudosos y espurios quedan sin año salvo Epínomis y las Cartas IV, VII y VIII.
  • Contenido de las páginas «Primer Alcibíades», «Ion», «Lisis» y demás de Wikisource en español: comprobado que existen; la de Protágoras figura «en desarrollo».
  • Traductor «Mr. Knight» de Alcibíades II y Erixias en la edición de Jowett: identificar nombre completo y fecha de muerte (Jowett solo le llama «my friend and secretary, Mr. Knight»).
  • Imagen del Codex Clarkianus: la reproducción procede de la Bodleiana vía Commons; enlazar la ficha exacta de Digital Bodleian del MS. E. D. Clarke 39 en manuscripts[].digitization_url (ahora apunta a la portada del portal). Ídem Gallica para el Parisinus graecus 1807.
  • Vídeos: año exacto de los de Michael Sugrue, Wireless Philosophy, Oxford, Canal Encuentro, TED-Ed y Fundación Juan March (no consignado). Solo tres vídeos en español de canales institucionales; buscar más (RTVE, Fundación Juan March, universidades).
  • Sin programas de afiliación verificados para ninguna de las editoriales registradas.

Investigado el 2026-10-25