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Filosofía presocrática · Pitagorismo

Pitágoras

Πυθαγόρης · Πυθαγόρας ὁ Σάμιος

c. 570 a. C. – c. 495 a. C.Persona históricamente documentada

Sabio griego nacido en Samos hacia el 570 a. C. que fundó en Crotona, en el sur de Italia, una comunidad de discípulos unida por una forma de vida, la creencia en la transmigración de las almas y, según la tradición, el estudio del número y la armonía. No dejó escritos. Lo conocemos por testimonios breves de contemporáneos y por biografías escritas ocho siglos después, que lo convirtieron en un hombre divino: separar hecho y leyenda es el primer problema de su historia.

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Busto de Pitágoras (Museos Capitolinos)

Busto de Pitágoras (Museos Capitolinos) · Public domain

En sus palabras

«No, por quien entregó a nuestra estirpe la tetraktýs, fuente que contiene las raíces de la naturaleza eterna.»

Juramento de los pitagóricos por Pitágoras, citado por Porfirio, Vida de Pitágoras 20 (ed. Nauck), Aecio y Sexto Empírico; los Versos de oro (47–48) contienen una variante. Es un juramento de los discípulos, no palabras de Pitágoras. Traducciones propias.

Su idea central

Metempsicosis (transmigración de las almas): Es la doctrina que con más seguridad puede atribuirse a Pitágoras, porque la atestiguan ya Jenófanes, su contemporáneo, y poco después Heródoto, Ion de Quíos y Empédocles.

Biografía

5 min de lectura

Un nombre sin obra

Pitágoras no dejó escritos, o al menos ninguno llegó a la generación siguiente: el primer libro pitagórico del que hay noticia es el de Filolao, más de medio siglo después de su muerte. Lo que sabemos de él procede de tres capas de testimonios muy desiguales. La primera la forman alusiones breves de contemporáneos o casi contemporáneos —Jenófanes, Heráclito, Ion de Quíos, Empédocles, Heródoto— que lo presentan como un sabio de saber extraordinario y doctrina sobre el alma. La segunda, las noticias de Aristóteles y de sus discípulos Aristóxeno y Dicearco, en el siglo IV a. C., que ya trabajan sobre tradiciones discordantes. La tercera, las grandes biografías de Diógenes Laercio, Porfirio y Jámblico, escritas entre ochocientos y novecientos años después de su muerte, cuando Pitágoras se había convertido en un hombre divino.

Separar el hecho de la leyenda es, por tanto, el primer problema de cualquier biografía. Walter Burkert sostuvo en 1962 que el Pitágoras histórico fue ante todo un maestro religioso, más cercano a un chamán que a un matemático, y que la ciencia pitagórica nace con Filolao y Arquitas; Leonid Zhmud ha defendido, en cambio, que ya él y sus primeros seguidores hicieron matemáticas. Aristóteles, significativamente, casi nunca habla de Pitágoras, sino de «los llamados pitagóricos».

Samos

Nació en Samos hacia el 570 a. C., hijo de Mnesarco, al que Heródoto y Heráclito nombran y la tradición posterior hace grabador de sellos. Aristóxeno cuenta que dejó la isla a los cuarenta años para escapar de la tiranía de Polícrates, lo que permite situar su nacimiento en torno a esa fecha. Los biógrafos tardíos le atribuyen maestros —Ferécides de Siros, Anaximandro, Tales— y largos viajes de formación a Egipto, Babilonia, Fenicia y aun a la India. El viaje a Egipto aparece ya en Isócrates, en el siglo IV a. C.; los demás son, con toda probabilidad, construcciones posteriores que buscaban dar a su sabiduría un origen oriental.

Crotona

Hacia el 530 a. C. se estableció en Crotona, colonia aquea del sur de Italia. Según Dicearco, citado por Porfirio, su presencia y su palabra causaron tal impresión que el consejo de ancianos le pidió que hablara a los jóvenes, a los niños y a las mujeres. En torno a él se formó una comunidad de hombres y mujeres —entre ellas Teano, que la tradición hace su esposa o su discípula— unida por una forma de vida común, con reglas de conducta, silencio y, según algunos, bienes compartidos. La comunidad adquirió un peso político considerable en Crotona y en otras ciudades de la Magna Grecia; la tradición la relaciona con la guerra en la que Crotona destruyó Síbaris en el 510 a. C.

Lo que dijeron sus contemporáneos

Los testimonios más antiguos son tan breves como reveladores. Jenófanes de Colofón se burla de él en unos versos: al ver que golpeaban a un perro, Pitágoras pidió que pararan porque había reconocido en sus aullidos el alma de un amigo. Heráclito lo cita dos veces con desprecio: como ejemplo de que acumular conocimientos no enseña a pensar, y como el hombre que más practicó la investigación y con ello se fabricó una sabiduría propia, «polimatía, malas artes». Heródoto lo llama «no el más débil de los sabios griegos» y sugiere que tomó de Egipto la doctrina de la transmigración. Todos coinciden en dos rasgos: un saber fuera de lo común y la creencia en un alma que sobrevive y pasa de un cuerpo a otro.

La vida pitagórica

Platón, en la República, dice que Pitágoras fue amado por haber legado un modo de vida, que todavía en su tiempo se llamaba pitagórico. Ese modo de vida se transmitía en akoúsmata, sentencias orales breves: qué es lo más sabio (el número), qué es lo más justo (sacrificar), qué no debe hacerse (comer habas, atizar el fuego con un cuchillo, pasar por encima de una balanza). Muchas parecen tabúes religiosos arcaicos; la tradición posterior los leyó como símbolos. Las fuentes discrepan sobre la dieta: unas le atribuyen un vegetarianismo estricto ligado a la transmigración; Aristóxeno sostenía que comía carne, salvo la del buey de labor y la del carnero. Las fuentes tardías dividen a sus seguidores en acusmáticos, fieles a las sentencias, y matemáticos, dedicados a la ciencia, división que probablemente refleja disputas posteriores.

Número y armonía

Aristóteles atribuye a los pitagóricos la tesis de que los principios de los números son los principios de todas las cosas, y la explica por el descubrimiento de que las consonancias musicales responden a razones numéricas sencillas: la octava a 2:1, la quinta a 3:2, la cuarta a 4:3. De ahí la veneración por la tetraktýs, los cuatro primeros números cuya suma es diez, por la que juraban los pitagóricos, y la idea de que los cuerpos celestes producen una armonía. El teorema que lleva su nombre ya lo conocían los matemáticos babilonios más de mil años antes, y su atribución a Pitágoras aparece tarde, en autores de época helenística y romana; qué parte de la matemática pitagórica se remonta al fundador es una de las cuestiones más discutidas de la historia de la ciencia.

El final

Hacia el final de su vida estalló en Crotona una revuelta encabezada por Cilón, un aristócrata al que, según Aristóxeno, Pitágoras había rechazado como discípulo. Pitágoras se retiró a Metaponto, donde murió hacia el 495 a. C.; Cicerón visitó siglos después la casa y el asiento que allí se le atribuían. Las versiones de su muerte son contradictorias: unos dicen que pereció en el incendio de la casa de Milón, en Crotona; otros, que lo alcanzaron sus perseguidores ante un campo de habas que se negó a pisar; Dicearco, que murió de hambre en el templo de las Musas de Metaponto. Hacia mediados del siglo V las casas de reunión pitagóricas fueron incendiadas en varias ciudades de Italia, y los supervivientes se dispersaron.

La leyenda

Desde Aristóteles circulaban prodigios: el muslo de oro, la presencia simultánea en Crotona y Metaponto, el río que lo saludó por su nombre. Los neopitagóricos de época imperial y los neoplatónicos hicieron de él un hombre divino, hijo de Apolo según algunos, y le atribuyeron los Versos de oro y una biblioteca entera de escritos apócrifos. Platón le debe la inmortalidad del alma y la confianza en la matemática como camino hacia lo real; Copérnico invocó a los pitagóricos para defender el movimiento de la Tierra, y Kepler buscó la armonía de los cielos. Pocas figuras han sido tan influyentes conociéndose tan poco de ellas.

Fuentes: Diógenes Laercio. Vidas y opiniones de los filósofos ilustres, libro VIII, 1–50 (Pitágoras), s. III d. C. Trad. inglesa de C. D. Yonge, Bohn, Londres, 1853 (Project Gutenberg n.º 57342). · Porfirio. Vida de Pitágoras (Πυθαγόρου βίος), c. 270–300 d. C.; texto griego de A. Nauck, Porphyrii philosophi Platonici opuscula selecta, 2.ª ed., Teubner, Leipzig, 1886 (Wikisource en griego). Recoge fragmentos de Aristóxeno, Dicearco, Nicómaco y Antonio Diógenes. · Jámblico. Sobre la vida pitagórica (De vita Pythagorica), c. 300 d. C.; ed. L. Deubner, Teubner, Leipzig, 1937. Trad. inglesa de Thomas Taylor, Londres, 1818 (Project Gutenberg n.º 63300), y de John Dillon y Jackson Hershbell, Scholars Press, Atlanta, 1991. · Burkert, Walter. Lore and Science in Ancient Pythagoreanism, trad. Edwin L. Minar Jr. Harvard University Press, Cambridge (Mass.), 1972 (orig.: Weisheit und Wissenschaft, Hans Carl, Núremberg, 1962). · Riedweg, Christoph. Pythagoras: His Life, Teaching, and Influence, trad. Steven Rendall. Cornell University Press, Ithaca, 2005 (orig.: Pythagoras. Leben, Lehre, Nachwirkung, C. H. Beck, Múnich, 2002).

Cronología

La vida, año a año

Cada punto es un acontecimiento documentado. Pulsa para leerlo, con su fuente y su grado de certeza.

  1. c. 570 a. C. · 0 años

    Nacimiento

    Nace en Samos, hijo de Mnesarco. La fecha se deduce de la noticia de Aristóxeno de que abandonó la isla a los cuarenta años, bajo Polícrates; Wikidata recoge propuestas entre 582 y 550 a. C. Los años anteriores a nuestra era se expresan en negativo.

    Probable

  2. c. 550 a. C.

    Viajes de formación

    Isócrates (Busiris 28) es el primero en hablar de un viaje a Egipto; los biógrafos tardíos añaden Fenicia, Babilonia, los magos persas y la India, y maestros como Ferécides y Tales. Nada de ello puede verificarse.

    Tradición

  3. c. 538 a. C.

    Tiranía de Polícrates

    Polícrates se hace con el poder en Samos (c. 538–522 a. C.); según Aristóxeno, Pitágoras emigra para escapar de su tiranía.

    Documentado

  4. c. 530 a. C. · 40 años

    Llegada a Crotona

    Se establece en Crotona, donde, según Dicearco, habla ante el consejo, los jóvenes, los niños y las mujeres, y funda una comunidad de discípulos de ambos sexos.

    Probable

  5. 510 a. C.

    Destrucción de Síbaris

    Crotona, al mando del atleta Milón, destruye Síbaris. Fuentes tardías (Diodoro, Jámblico) atribuyen a Pitágoras un papel en la decisión de la guerra.

    Discutido

  6. c. 505 a. C.

    La revuelta de Cilón

    El aristócrata Cilón encabeza una revuelta contra los pitagóricos. La cronología es muy incierta: algunas fuentes la sitúan en vida de Pitágoras, otras la confunden con las persecuciones de mediados del siglo V.

    Discutido

  7. c. 495 a. C. · 75 años

    Muerte

    Muere en Metaponto, según la versión más aceptada; otras fuentes lo hacen morir en Crotona o en Sicilia. Cicerón (De finibus V 4) visitó el lugar que allí se señalaba como su casa.

    Probable

  8. c. 450 a. C.

    Incendio de las casas pitagóricas

    Polibio (II 39) relata que en las ciudades de la Magna Grecia se incendiaron los lugares de reunión de los pitagóricos y se produjo una gran agitación política; los supervivientes se dispersan por Grecia.

    Documentado

  9. c. 420 a. C.

    Filolao, el primer libro pitagórico

    Filolao de Crotona escribe el primer tratado pitagórico del que se conservan fragmentos auténticos, sobre lo limitado, lo ilimitado y la armonía.

    Probable

  10. c. 388 a. C.

    Platón y Arquitas

    Platón viaja a Italia y Sicilia y entabla amistad con el pitagórico Arquitas de Tarento, matemático y gobernante; la huella pitagórica es visible en el Fedón, el Gorgias y el Timeo.

    Probable

  11. c. 300 a. C.

    Jámblico escribe la «Vida pitagórica»

    El neoplatónico Jámblico compone la biografía más extensa de Pitágoras, como primer libro de una enciclopedia del pitagorismo; poco antes, Porfirio había escrito su Vida de Pitágoras.

    Documentado

  12. 1543

    Copérnico invoca a los pitagóricos

    En el prefacio de De revolutionibus orbium coelestium, Copérnico cita a los pitagóricos Filolao, Ecfanto e Hicetas como precedentes del movimiento de la Tierra.

    Documentado

  13. 1619

    Kepler, «Harmonices mundi»

    Johannes Kepler publica La armonía del mundo, donde busca las proporciones musicales de los movimientos planetarios en una reformulación moderna de la armonía de las esferas.

    Documentado

Obras

Obras esenciales

Las obras sin las que no se entiende su legado.

Versos de oro — Pitágoras

Atribución tradicional · c. 300 a. C.

Versos de oro

Χρυσᾶ ἔπη

Setenta y un versos de preceptos morales y religiosos: honrar a los dioses, a los héroes y a los padres; elegir por amigo al virtuoso; dominar el estómago, el sueño, el deseo y la ira; respetarse a sí mismo ante todo; examinar cada noche lo hecho durante el día. La parte final promete a quien persevere el conocimiento de la naturaleza de los dioses y de los hombres y, al dejar el cuerpo, la condición de dios inmortal. El neoplatónico Hierocles de Alejandría (s. V) le dedicó un comentario y en la Edad Moderna fue uno de los textos griegos más traducidos.

5 ediciones

Acúsmata y símbolos — Pitágoras

Enseñanza oral recogida · c. 500 a. C.

Acúsmata y símbolos

ἀκούσματα / σύμβολα

Se agrupaban en tres clases, según Jámblico: qué es algo («¿qué son las islas de los bienaventurados? El sol y la luna»), qué es lo más tal («¿qué es lo más sabio? El número»), qué hay que hacer o evitar («no comer habas», «no atizar el fuego con un cuchillo», «no pasar por encima de una balanza», «ponerse primero el zapato derecho»). Muchos parecen tabúes rituales arcaicos; desde el siglo IV a. C. se interpretaron como símbolos morales: atizar el fuego con un cuchillo significaría provocar la ira de quien ya está irritado.

No disponible Ver el libro

2 ediciones

Vida pitagórica (Jámblico) — Pitágoras

Estudio académico · c. 300

Vida pitagórica (Jámblico)

Περὶ τοῦ Πυθαγορικοῦ βίου

Primer libro de una obra en diez sobre el pitagorismo. Narra el nacimiento, los viajes, la llegada a Crotona y los discursos a jóvenes, ancianos y mujeres, describe la vida en la comunidad —el silencio de cinco años, la prueba de los aspirantes, la amistad, la dieta, la música como medicina del alma—, enumera los milagros, relata la conjura de Cilón y cierra con un catálogo de pitagóricos: 218 hombres y 17 mujeres. Es la fuente más extensa sobre Pitágoras que se conserva.

5 ediciones

Vida de Pitágoras (Porfirio) — Pitágoras

Estudio académico · c. 280

Vida de Pitágoras (Porfirio)

Πυθαγόρου βίος

Recorre el origen, la formación, la llegada a Italia, los prodigios (la osa de Daunia, los peces, el saludo del río Caúcaso, la presencia simultánea en Metaponto y Tauromenio), la enseñanza a través de símbolos, la amistad pitagórica y la conjura de Cilón, citando a sus fuentes por su nombre: Aristóxeno, Dicearco, Nicómaco, Neantes, Antonio Diógenes. Su texto griego se conserva casi completo.

4 ediciones

Frases

Frases localizadas en una obra concreta. Cada una lleva su procedencia y su nivel de confianza.

Para, no le pegues: es el alma de un amigo, la he reconocido al oír su voz.

παῦσαι μηδὲ ῥάπιζ᾽, ἐπεὶ ἦ φίλου ἀνέρος ἐστὶν ψυχή, τὴν ἔγνων φθεγξαμένης ἀίων.

ProbableJenófanes, fragmento DK 21 B 7, transmitido por Diógenes Laercio VIII 36. Son palabras que Jenófanes, contemporáneo de Pitágoras, le atribuye en tono satírico; traducciones propias.

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Citas apócrifas o de atribución discutida (4)
  • «Todo es número.»

    La fórmula no aparece en ninguna fuente antigua como dicho de Pitágoras. Resume la exposición que Aristóteles hace de la doctrina de «los llamados pitagóricos» (Metafísica A 5–6), según la cual las cosas son números o imitan a los números; la tesis procede probablemente de Filolao y no del fundador.

  • «Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres.»

    Circula en internet y en libros de citas atribuida a Pitágoras sin referencia a ningún texto antiguo. No figura en Diógenes Laercio, Porfirio, Jámblico ni en las colecciones de sentencias pitagóricas de Estobeo.

  • «Mientras el hombre siga destruyendo a los seres vivos inferiores, no conocerá la salud ni la paz.»

    Cita moderna difundida en ambientes vegetarianos. La idea de parentesco entre todos los seres vivos sí es pitagórica (Porfirio, Vida de Pitágoras 19), y Ovidio pone en boca de Pitágoras un largo alegato contra comer carne (Metamorfosis XV 60–478), pero esta frase no está en ningún texto antiguo.

  • «Escuchad, y seréis sabios; el principio de la sabiduría es el silencio.»

    Variante moderna de la disciplina del silencio que Jámblico (Vida pitagórica 72) y otros biógrafos tardíos atribuyen a la comunidad pitagórica (la *echemythía*, un silencio de cinco años para los novicios). No es una cita literal de ninguna fuente antigua.

Últimas palabras

Versiones contradictorias

««Mejor ser capturado que pisar las habas, y mejor morir que hablar».»

No hay testimonio fiable. Diógenes Laercio (VIII 39) recoge, de fuentes que no identifica («algunos dicen»), que Pitágoras, huyendo del incendio de la casa de Milón en Crotona, se detuvo ante un campo de habas y dijo estas palabras antes de que lo mataran sus perseguidores. En la misma página da otras versiones incompatibles: Dicearco afirma que se refugió en el templo de las Musas de Metaponto y murió de hambre tras cuarenta días; Heráclides Lembo, que se dejó morir de hambre en Metaponto por no querer vivir más; Hermipo, que murió en una guerra entre Agrigento y Siracusa, rodeando también un campo de habas. La anécdota de las habas parece construida sobre la prohibición pitagórica de comerlas. Ni Porfirio ni Jámblico le atribuyen últimas palabras.

Fuente: Diógenes Laercio. Vidas y opiniones de los filósofos ilustres, libro VIII, 1–50 (Pitágoras), s. III d. C. Trad. inglesa de C. D. Yonge, Bohn, Londres, 1853 (Project Gutenberg n.º 57342).

Preguntar

Lo que su obra responde

Doce grandes preguntas de la humanidad y lo que sus textos permiten responder, con referencias. Nunca ponemos palabras en su boca.

  • ¿Qué es lo Absoluto? ¿Existe Dios?

    La tradición pitagórica pone en el número y la armonía el principio de todo

    Un Absoluto impersonalSe deduce de su doctrina

    Pitágoras no escribió nada, y lo que se le atribuye sobre lo divino llega por capas. Aristóteles, que ya no distingue al maestro de su escuela, habla de «los llamados pitagóricos» y les atribuye la tesis de que los principios de los números son los principios de todos los seres y que el cielo entero es armonía y número. Filolao de Crotona, el primer pitagórico con fragmentos, hace de la armonía lo que une lo ilimitado y lo limitante. Las Vidas tardías de Porfirio y Jámblico añaden un Pitágoras devoto de Apolo y venerado como ser divino, y el juramento por la tetraktýs muestra que el número era objeto de culto. Lo que puede afirmarse con prudencia es un principio ordenador matemático, no un Dios que conoce y ama a la criatura.

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  • ¿Quién soy yo? ¿Existe un yo verdadero?

    Un alma inmortal que pasa de un cuerpo a otro, también animal

    Un alma que evolucionaLo dice expresamente

    Es la doctrina que los testimonios más antiguos atribuyen a Pitágoras con mayor seguridad. Jenófanes, su contemporáneo, se burla de él contando que, al ver apalear a un cachorro, pidió que pararan porque había reconocido en sus gemidos el alma de un amigo. Dicearco, discípulo de Aristóteles, resume según Porfirio lo que enseñaba en Crotona: que el alma es inmortal, que se transforma en otras especies de seres vivos, que lo que sucede vuelve a suceder en ciclos y que todos los seres animados son parientes. El yo es, pues, un alma que atraviesa muchas vidas; la tradición posterior añadió que Pitágoras recordaba sus existencias anteriores.

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  • ¿Por qué sufrimos?

    El alma expía en el cuerpo y se purifica de vida en vida

    El karma y el aprendizaje del almaSe deduce de su doctrina

    Ningún texto de Pitágoras explica por qué sufrimos, y sobre él solo hay testimonios. La tradición pitagórica, sin embargo, enlaza el sufrimiento con el destino del alma. Filolao invoca a «los antiguos teólogos y adivinos» para decir que el alma está uncida al cuerpo como castigo y enterrada en él como en una tumba; la transmigración, la doctrina mejor atestiguada del maestro, hace de cada vida una consecuencia de las anteriores. De ahí el régimen de vida pitagórico —abstinencias, silencio, examen diario, música— concebido como purificación. El dolor no aparece como absurdo: es el estado de un alma caída que, con disciplina, puede liberarse del ciclo.

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  • ¿Qué ocurre después de la muerte?

    El alma inmortal renace en otros seres vivos, en ciclos que se repiten

    Renacimiento según el karmaLo dice expresamente

    La transmigración es la doctrina más antigua y mejor atestiguada que se atribuye a Pitágoras. Jenófanes, contemporáneo suyo, ya se burla de ella; Dicearco, en el siglo IV a. C., la resume según Porfirio: el alma es inmortal, pasa a otras especies de seres vivos, lo sucedido vuelve a suceder en ciclos y nada es absolutamente nuevo. Heraclides Póntico añade, según Diógenes Laercio, que Pitágoras recordaba haber sido Etálides, Euforbo y otros. Heródoto, sin nombrarlo, habla de griegos que tomaron de Egipto la idea de que el alma recorre todos los animales antes de volver a un cuerpo humano. La muerte no es un final, sino un paso dentro de un ciclo.

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  • ¿Cómo se alcanza la liberación o la salvación?

    Un modo de vida: silencio, abstinencias, música, estudio y examen diario

    Por la práctica disciplinadaSe deduce de su doctrina

    Platón, en la República, recuerda a Pitágoras no por su ciencia sino por haber legado a sus seguidores un modo de vida que todavía en su tiempo los distinguía de los demás. Las Vidas de Porfirio y Jámblico, muy posteriores, describen ese régimen: años de silencio para los novicios, preceptos alimentarios, bienes en común, música para ordenar el alma, estudio de la matemática y la astronomía, y un examen de conciencia cada noche que los Versos de oro, poema tardío, formulan en tres preguntas. Si la transmigración es el problema, la purificación metódica de cuerpo y alma es el camino. No se trata de una gracia ni de una sola intuición, sino de una disciplina sostenida.

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  • ¿Hace falta un maestro?

    Una hermandad con bienes comunes, grados de iniciación y palabra del maestro

    La comunidad y la tradiciónSe deduce de su doctrina

    La tradición presenta a Pitágoras como fundador de una comunidad más que como un maestro de discípulos sueltos. Según Timeo, citado por Diógenes Laercio, fue el primero en decir que entre amigos todo es común, y sus seguidores ponían sus bienes en común. Las Vidas tardías describen un periodo de prueba y silencio, y dos grados de miembros: los «acusmáticos», que recibían preceptos sin demostración, y los «matemáticos», que estudiaban sus razones. La autoridad del fundador era enorme: la fórmula «él lo dijo» zanjaba las discusiones, según Cicerón, y los pitagóricos juraban por él. El camino se recorre dentro de la comunidad, con sus preceptos, su vida común y su enseñanza reservada.

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  • ¿Es real el mundo?

    Un kósmos: un orden bello regido por número y armonía

    Orden natural en transformaciónSe deduce de su doctrina

    La tradición atribuye a Pitágoras haber sido el primero en llamar «kósmos», orden y adorno a la vez, al conjunto del universo, y Aristóteles atribuye a los pitagóricos la idea de que el cielo entero es armonía y número. Los relatos sobre la armonía de las esferas y sobre las proporciones musicales descubiertas en los intervalos de la octava, la quinta y la cuarta pertenecen a esa misma intuición: el mundo es real y está ordenado según relaciones numéricas que la mente puede descubrir. Filolao, el pitagórico mejor documentado, sostiene que todo lo que se conoce tiene número y que sin él nada podría pensarse ni conocerse. El mundo no es ilusión: es orden que hay que comprender y al que hay que acompasarse.

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  • ¿Qué es el amor?

    Entre amigos todo es común: una amistad de todos con todos

    Benevolencia ordenadaSe deduce de su doctrina

    La palabra clave del pitagorismo no es el amor erótico, sino la amistad. Timeo de Tauromenio, citado por Diógenes Laercio, atribuye a Pitágoras haber sido el primero en decir que entre amigos todo es común y que la amistad es igualdad. Jámblico, en su Vida pitagórica, describe una amistad de todos con todos: de los dioses con los hombres, del alma con el cuerpo, de los ciudadanos entre sí, de los hombres con los animales. Las anécdotas sobre la lealtad entre pitagóricos, como la de Damón y Fintias, se hicieron proverbiales. El parentesco de todos los seres vivos, consecuencia de la transmigración, extiende esa benevolencia más allá de lo humano, aunque siempre ordenada por la medida y la armonía.

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  • ¿Somos libres o está todo determinado?

    Las fuentes no le atribuyen ninguna doctrina sobre la libertad

    No se pronunció

    Ninguno de los testimonios antiguos sobre Pitágoras trata la cuestión de la libertad y el determinismo, que solo se formuló con precisión en época helenística. Lo que se le atribuye apunta en direcciones distintas sin resolverlas. Dicearco, según Porfirio, le hace decir que lo que sucede vuelve a suceder en ciclos y que nada es absolutamente nuevo, lo que sugiere un orden recurrente; la transmigración y el régimen de purificación, en cambio, presuponen que la conducta tiene consecuencias para el destino del alma. Aristóxeno, discípulo de Aristóteles, transmitió máximas pitagóricas sobre la parte que corresponde a la fortuna en la vida, pero sin una teoría de la voluntad. Atribuirle una postura sería forzar las fuentes.

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  • ¿Para qué meditar u orar?

    Preceptos, silencio, música y examen de cada día: la vida como rito

    Ritual y cultivo de síSe deduce de su doctrina

    La tradición pitagórica no separa la plegaria de la conducta. Los «acúsmata», preceptos breves transmitidos oralmente, regulaban gestos cotidianos y rituales: con qué pie entrar al templo, qué no comer, cómo sacrificar, no hablar de lo pitagórico sin luz. Las Vidas de Jámblico y Porfirio describen jornadas que empezaban con paseos solitarios en lugares tranquilos para serenar el alma, seguían con estudio y terminaban con un repaso del día; la música, con cantos y melodías escogidas, servía para purificar y equilibrar las pasiones. Los Versos de oro, tardíos, piden no dormir sin haber repasado tres veces las acciones del día. La práctica es el rito, el estudio y la conducta diaria.

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  • ¿Puede la razón conocer lo último?

    Una doctrina reservada a iniciados, en la que el número es lo más sabio

    Conocimiento esotéricoSe deduce de su doctrina

    La tradición pitagórica une dos rasgos que pocas veces van juntos: la investigación matemática y el secreto. Según el acúsma transmitido por Jámblico, lo más sabio es el número, y la escuela pasó por ser la cuna de la aritmética, la armonía y la astronomía griegas. Pero esa enseñanza no se ofrecía a cualquiera: las Vidas describen pruebas de admisión, años de silencio y una distinción entre quienes recibían los preceptos sin demostración y quienes accedían a sus razones. La leyenda de Hípaso, castigado por divulgar un secreto matemático, ilustra esa reserva. La razón puede conocer lo último, pero el saber se transmite dentro de una escuela, a los preparados para recibirlo.

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  • ¿Retirarse del mundo o transformarlo?

    Una comunidad que llegó a gobernar ciudades de la Magna Grecia

    Ordenar la sociedadSe deduce de su doctrina

    Los pitagóricos no se retiraron del mundo: su comunidad tuvo un peso político considerable en el sur de Italia. Según las fuentes, Pitágoras llegó a Crotona y pronunció discursos ante los jóvenes, los magistrados, los niños y las mujeres, y Diógenes Laercio dice que dio leyes a los griegos de Italia. Sus seguidores llegaron a dominar los consejos de varias ciudades, hasta que una revuelta, encabezada según la tradición por un tal Cilón, incendió la casa donde se reunían y dispersó la escuela. La vida pitagórica unía un régimen de purificación personal con la aspiración de ordenar la ciudad según la armonía y la amistad. La sabiduría debía reflejarse en el gobierno.

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Anécdotas y relatos

Anécdotas y relatos

Documentados. VI a. C.

El perro apaleado

Jenófanes de Colofón, poeta y filósofo errante, contemporáneo de Pitágoras y algo más joven, dedicó a su doctrina unos versos burlones. Cuenta que una vez Pitágoras pasaba junto a un cachorro al que estaban golpeando, se compadeció de él y dijo: «Para, no le pegues: es el alma de un amigo, la he reconocido al oír su voz». Los versos ridiculizan la creencia en la transmigración —que el alma humana pueda renacer en un animal—, pero, precisamente por su hostilidad, constituyen la prueba más antigua de que Pitágoras la enseñaba ya en vida. Diógenes Laercio, que conserva el fragmento, lo introduce como testimonio de que Pitágoras «unas veces era una persona y otras otra».

Origen del relato: Jenófanes, DK 21 B 7, en Diógenes Laercio VIII 36. Es el testimonio contemporáneo más antiguo sobre Pitágoras; el episodio puede ser una invención satírica, pero la doctrina que satiriza es auténtica.

Fuente: Diels, Hermann y Kranz, Walther. Die Fragmente der Vorsokratiker, 6.ª ed., Weidmann, Berlín, 1951–1952: cap. 14 (Pitágoras), 21 B 7 (Jenófanes), 22 B 40 y B 129 (Heráclito), 31 B 129 (Empédocles), 36 B 4 (Ion de Quíos).

Relato hagiográficos. VI a. C. (tradicional)

El muslo de oro

Entre los prodigios que la Antigüedad contaba de Pitágoras, el más famoso es el de su muslo de oro. Durante unos juegos en Olimpia, o según otros en el teatro, se levantó y dejó ver a los presentes que uno de sus muslos era de oro. Al sacerdote hiperbóreo Ábaris, que lo había tomado por el Apolo de los hiperbóreos, se lo habría mostrado como confirmación. Se contaba también que un río —el Caúcaso según Porfirio, el Neso según Jámblico— lo saludó en voz alta —«¡Salve, Pitágoras!»— al cruzarlo, que fue visto el mismo día y a la misma hora en Crotona y en Metaponto, y que predijo la muerte de un hombre que llegaba en un barco. Estas historias situaban a Pitágoras entre los hombres y los dioses: los crotoniatas, según Aristóteles, lo llamaban el Apolo hiperbóreo.

Origen del relato: Aristóteles, fragmentos de Sobre los pitagóricos (fr. 191 Rose), transmitidos por Eliano (Historias curiosas II 26 y IV 17) y Apolonio; ampliados en Porfirio (VP 27–28) y Jámblico (VP 134–136, 140). Que Aristóteles los recogiera muestra que circulaban ya en el siglo IV a. C.; Burkert los interpreta como rasgos de un sabio de tipo chamánico.

Fuente: Aristóteles. Metafísica A 5, 985b23–986b8, y fragmentos de Sobre los pitagóricos (ed. W. D. Ross, Fragmenta selecta, Oxford, 1955). Trad. inglesa de W. D. Ross (1908; Internet Classics Archive, MIT); trad. española de Patricio de Azcárate (Madrid, 1875).

No verificables. VI a. C. (tradicional)

Los martillos del herrero

Nicómaco de Gerasa cuenta que Pitágoras buscaba un instrumento que permitiera medir los sonidos con la misma exactitud con que la vista se ayuda del compás o la regla. Al pasar por delante de una herrería oyó que los martillos, al golpear el hierro, producían consonancias de octava, quinta y cuarta. Entró, comprobó que la diferencia dependía del peso de los martillos, que guardaban entre sí las razones de 12, 9, 8 y 6, y de vuelta en casa reprodujo el experimento colgando pesos de cuerdas iguales. El relato, repetido durante toda la Edad Media a través de Boecio, es físicamente falso: la altura del sonido de un martillo no es proporcional a su peso, y la tensión de una cuerda debe cuadruplicarse, no duplicarse, para subir una octava. Las razones numéricas de las consonancias, en cambio, son correctas y se verifican en la longitud de una cuerda.

Origen del relato: Nicómaco de Gerasa, Manual de armónica 6 (s. II d. C.), repetido por Jámblico (VP 115–119) y Boecio (De institutione musica I 10–11). No hay ninguna fuente anterior a Nicómaco; el relato es una leyenda etiológica sobre el descubrimiento de las razones musicales, que probablemente se hicieron con el monocordio.

Fuente: Nicómaco de Gerasa. Manual de armónica (Harmonikon encheiridion) 6, s. II d. C.; trad. inglesa de Flora R. Levin, The Manual of Harmonics of Nicomachus the Pythagorean, Phanes Press, Grand Rapids, 1994.

Disputados. VI a. C. (tradicional)

La palabra «filósofo»

Según Heráclides Póntico, discípulo de Platón, el tirano León de Fliunte quedó admirado por la elocuencia de Pitágoras y le preguntó en qué arte confiaba. Pitágoras respondió que no conocía ningún arte: era filósofo. Ante la novedad de la palabra, le explicó que la vida humana se parece a la gran feria que se celebra con los juegos olímpicos: unos acuden a competir por la gloria, otros a comprar y vender por el lucro, y hay unos pocos, los más nobles, que van solo a mirar. Del mismo modo, entre los hombres, unos sirven a la gloria y otros al dinero, pero los más raros se dedican a contemplar la naturaleza de las cosas: esos son los amantes de la sabiduría.

Origen del relato: Cicerón, Tusculanas V 3.8–10, y Diógenes Laercio I 12 y VIII 8, a partir de un diálogo perdido de Heráclides Póntico (s. IV a. C.). La mayoría de los especialistas considera la anécdota una proyección del ideal contemplativo de la Academia platónica; el término «filósofo» aparece antes en Heráclito, si el fragmento DK 22 B 35 es auténtico.

Fuente: Cicerón. Disputaciones tusculanas V 3.8–10 (Pitágoras y la palabra «filósofo», según Heráclides Póntico) y Del supremo bien y del supremo mal (De finibus) V 2.4 (la casa de Metaponto), s. I a. C.

Relato hagiográficoc. 530 a. C. (tradicional)

Los peces de Crotona

Un día, cuenta Porfirio, Pitágoras se acercó a unos pescadores que sacaban del mar una red muy cargada y les dijo cuántos peces traían. Los pescadores, incrédulos, prometieron hacer lo que él les pidiera si acertaba. Contaron los peces uno a uno: el número era exacto. Pitágoras les pidió entonces que devolvieran vivos al mar todos los peces, y ninguno había muerto en el tiempo que duró el recuento, aunque habían estado fuera del agua. Pagó a los pescadores el precio de la captura y siguió su camino. Jámblico añade que los pescadores difundieron la noticia por Crotona. Salvator Rosa pintó la escena en 1662.

Origen del relato: Porfirio, Vida de Pitágoras 25, e Jámblico, Vida pitagórica 36. Pertenece al repertorio de milagros del Pitágoras neopitagórico; no tiene base en fuentes anteriores a la época imperial.

Fuente: Porfirio. Vida de Pitágoras (Πυθαγόρου βίος), c. 270–300 d. C.; texto griego de A. Nauck, Porphyrii philosophi Platonici opuscula selecta, 2.ª ed., Teubner, Leipzig, 1886 (Wikisource en griego). Recoge fragmentos de Aristóxeno, Dicearco, Nicómaco y Antonio Diógenes.

Disputados. VI a. C. (tradicional)

El descenso al Hades

El biógrafo Hermipo de Esmirna, en el siglo III a. C., contaba una historia malintencionada. En Italia, Pitágoras se hizo construir una habitación subterránea y pidió a su madre que anotara en una tablilla todo lo que ocurría, con su fecha, y se la hiciera llegar. Pasado un tiempo salió, flaco y consumido, se presentó en la asamblea y dijo que volvía del Hades; luego recitó todo lo que había ocurrido durante su ausencia. Los oyentes, conmovidos, lloraron, lo tuvieron por un ser divino y le confiaron a sus mujeres para que las instruyera. La anécdota pretende desenmascarar como fraude las pretensiones religiosas de Pitágoras, pero recoge una tradición real: la de un viaje al más allá, como los que se contaban de Orfeo o del tracio Zalmoxis. Salvator Rosa la pintó en 1662.

Origen del relato: Hermipo de Esmirna, en Diógenes Laercio VIII 41. Heródoto (IV 95) cuenta una historia muy parecida del tracio Zalmoxis, a quien hace esclavo de Pitágoras; Burkert ve en ambas el eco de rituales de muerte y regreso.

Fuente: Diógenes Laercio. Vidas y opiniones de los filósofos ilustres, libro VIII, 1–50 (Pitágoras), s. III d. C. Trad. inglesa de C. D. Yonge, Bohn, Londres, 1853 (Project Gutenberg n.º 57342).

Enseñanzas

Enseñanzas

Las nociones que articulan su pensamiento, explicadas en su contexto.

Metempsicosis (transmigración de las almas)metempsicosis
Es la doctrina que con más seguridad puede atribuirse a Pitágoras, porque la atestiguan ya Jenófanes, su contemporáneo, y poco después Heródoto, Ion de Quíos y Empédocles. Según el resumen de Dicearco que conserva Porfirio, Pitágoras enseñaba que el alma es inmortal, que pasa a otras especies de seres vivos, que lo que ha sucedido vuelve a suceder en ciclos y que todos los seres animados son parientes. De ahí derivan la abstención de ciertos alimentos y la idea de una vida purificada que libre al alma del ciclo. La tradición le atribuía el recuerdo de sus vidas anteriores: había sido Etálides, hijo de Hermes, el troyano Euforbo, Hermótimo y el pescador Pirro. Heródoto sostiene que los griegos tomaron la doctrina de Egipto, cosa que los egiptólogos niegan; otros han pensado en influencias tracias o indias. Por Platón, la doctrina pasó al Fedón, la República y el Fedro.

Doctrina religiosa sobre el alma compartida con el orfismo y con Empédocles.

Fuente: Porfirio. Vida de Pitágoras (Πυθαγόρου βίος), c. 270–300 d. C.; texto griego de A. Nauck, Porphyrii philosophi Platonici opuscula selecta, 2.ª ed., Teubner, Leipzig, 1886 (Wikisource en griego). Recoge fragmentos de Aristóxeno, Dicearco, Nicómaco y Antonio Diógenes.

La vida pitagórica (bios pythagoreios)vida-pitagorica
Platón (República 600a–b) dice que Pitágoras fue amado sobre todo por haber legado un modo de vida, y esa es quizá la clave de su influencia. La comunidad de Crotona se regía por normas: un periodo de prueba y de silencio para los aspirantes, la memorización diaria, el examen de conciencia, la amistad entendida como comunidad de bienes («entre amigos todo es común»), la música como medicina del alma, restricciones alimentarias —las habas, ciertos peces, los corazones de animales— y ritos de pureza. Hombres y mujeres participaban en ella, algo excepcional en la Grecia arcaica. Las fuentes tardías distinguen entre acusmáticos, que seguían los preceptos orales, y matemáticos, que se dedicaban a la ciencia; la distinción refleja probablemente la división del movimiento tras la muerte del fundador. El modelo influyó en la Academia de Platón, en las escuelas filosóficas posteriores y, a través del neoplatonismo, en el monacato.

Forma de vida comunitaria y religiosa de la Magna Grecia arcaica, idealizada por los biógrafos neoplatónicos.

Fuente: Platón. República X, 600a–b; trad. Benjamin Jowett, 1892 (Project Gutenberg n.º 1497).

Armonía y númeroarmonia-y-numero
Aristóteles atribuye a los pitagóricos la convicción de que los principios de los números son los principios de todos los seres, y la relaciona con el descubrimiento de que las consonancias musicales se expresan en razones de números enteros pequeños: la octava, 2:1; la quinta, 3:2; la cuarta, 4:3, comprobables en la longitud de una cuerda. Si algo tan inmaterial como la belleza de un acorde obedece al número, el número podría ser la estructura de todo. Filolao habla de un cosmos hecho de lo ilimitado y lo limitante, ajustados por una armonía; la *harmonía* era en griego el ensamblaje de las piezas de un barco. La extensión de la idea al cielo —los planetas producirían sonidos según sus distancias, la «armonía de las esferas»— es pitagórica pero tal vez posterior al fundador; Aristóteles la critica en Sobre el cielo y Kepler la reformuló en 1619. Qué parte procede del propio Pitágoras es discutido: Burkert la atribuye a Filolao; Zhmud, a los primeros pitagóricos.

Núcleo de la tradición científica pitagórica y de su influencia en Platón (Timeo) y en la cosmología moderna.

Fuente: Aristóteles. Metafísica A 5, 985b23–986b8, y fragmentos de Sobre los pitagóricos (ed. W. D. Ross, Fragmenta selecta, Oxford, 1955). Trad. inglesa de W. D. Ross (1908; Internet Classics Archive, MIT); trad. española de Patricio de Azcárate (Madrid, 1875).

La tetraktýstetraktys
La *tetraktýs* («cuaternidad») es la figura triangular formada por diez puntos dispuestos en filas de uno, dos, tres y cuatro: 1 + 2 + 3 + 4 = 10. Contiene las razones de las consonancias musicales fundamentales (2:1, 3:2, 4:3) y suma el número que los pitagóricos tenían por perfecto. Los pitagóricos juraban por Pitágoras llamándolo «el que entregó a nuestra estirpe la tetraktýs, fuente que contiene las raíces de la naturaleza eterna», y un acúsma la identificaba con «el oráculo de Delfos» y con «la armonía en la que están las sirenas». Su antigüedad es objeto de debate, pero el juramento la vincula con el fundador. La tradición neopitagórica multiplicó sus interpretaciones —los cuatro elementos, las cuatro dimensiones geométricas del punto al sólido—, y su figura reaparece en la cábala y en el hermetismo renacentista.

Símbolo sagrado del pitagorismo, objeto de juramento.

Fuente: Burkert, Walter. Lore and Science in Ancient Pythagoreanism, trad. Edwin L. Minar Jr. Harvard University Press, Cambridge (Mass.), 1972 (orig.: Weisheit und Wissenschaft, Hans Carl, Núremberg, 1962).

El «teorema de Pitágoras»teorema-de-pitagoras
En un triángulo rectángulo, el cuadrado de la hipotenusa es igual a la suma de los cuadrados de los catetos. La relación era conocida mucho antes de Pitágoras: la tablilla babilónica Plimpton 322 (c. 1800 a. C.) enumera ternas de números que la cumplen, y textos indios y chinos la usan con independencia. La atribución a Pitágoras es tardía: aparece en un epigrama de un tal Apolodoro el calculador, citado por Diógenes Laercio (VIII 12), según el cual Pitágoras sacrificó bueyes al descubrirlo —anécdota incompatible con el rechazo pitagórico de los sacrificios cruentos—, y en Plutarco, Vitruvio y Proclo. Ninguna fuente antigua describe una demostración de Pitágoras; la primera conservada es la de Euclides (Elementos I 47), hacia el 300 a. C. Que el teorema lleve su nombre muestra cómo la tradición le atribuyó los logros de la escuela.

Atribución tradicional, no documentada, de un resultado matemático muy anterior.

Fuente: Robson, Eleanor. «Words and Pictures: New Light on Plimpton 322». The American Mathematical Monthly, 109 (2), 2002, pp. 105–120 (la tablilla babilónica con ternas pitagóricas, c. 1800 a. C.); y Proclo, Comentario al primer libro de los Elementos de Euclides, 426 (la atribución del teorema).

Acusmáticos y matemáticosakousmatikoi-mathematikoi
Las fuentes tardías, a partir probablemente de Aristóteles, dividen a los seguidores de Pitágoras en dos grupos. Los acusmáticos («oyentes») conservaban las sentencias orales y las normas de vida sin pedir explicaciones; los matemáticos («los que aprenden») se dedicaban a la investigación y daban razón de los preceptos. Cada grupo acusaba al otro de haberse apartado del maestro: los acusmáticos negaban que los matemáticos fueran pitagóricos auténticos, y los matemáticos reconocían a los acusmáticos como pitagóricos, pero se tenían por más verdaderos. Jámblico atribuye la división a una disputa en torno a Hípaso de Metaponto, al que la leyenda hace morir en el mar por divulgar un secreto matemático —según algunos, la inconmensurabilidad—. Los historiadores leen en esta división la escisión del pitagorismo en una corriente religiosa y otra científica.

División del pitagorismo después del fundador, transmitida por Jámblico (VP 81–89; Sobre la ciencia matemática común 76).

Fuente: Huffman, Carl. «Pythagoreanism». The Stanford Encyclopedia of Philosophy, ed. Edward N. Zalta; primera publicación 2006, revisión sustancial del 5 de marzo de 2024.

Vídeos

Vídeos

Grabaciones, entrevistas y documentales. Los vídeos se reproducen desde YouTube; no se alojan aquí.

  • Las vidas de Pitágoras: historia, filosofia y leyenda | David Hernández de la Fuente

    Conferencia· ES· 2016· 58 min

    Fundación Juan MarchCanal oficial

  • PITÁGORAS: matemático, filósofo, político e iniciado en los misterios | David Hernández de la Fuente

    Conferencia· ES· 2022· 11 min

    Encuentros EleusinosCanal oficial

  • Los Pitagóricos

    Documental· ES· 2018· 27 min

    UNEDCanal oficial

  • Pitágoras | Historia de la filosofía (5/61)

    Conferencia· ES· 2017· 87 min

    Ernesto CastroCanal oficial

  • El enigmático Pitágoras | María Dolores Muñoz Fernández

    Conferencia· ES· 2024· 97 min

    Ateneo Mercantil de ValenciaCanal oficial

  • HoP 004 - The Man With The Golden Thigh - Pythagoras

    Conferencia· EN· 2020· 20 min

    history of philosophy without any gaps

  • Pythagoras' Music of the Spheres

    Conferencia· EN· 2015· 75 min

    The Menil CollectionCanal oficial

  • The Music of the Spheres: the connection between music and astronomy [Public Lecture Series]

    Conferencia· EN· 2020· 35 min

    Cambridge University AstronomyCanal oficial

  • Met11 Pythagorean Philosophy

    Conferencia· EN· 2023· 38 min

    Dr Adrian HeathcoteCanal oficial

  • PYTHAGORE (vers 580-495 av. J.-C.) : Les mystères d'Apollon – Une vie, une œuvre [1987]

    Documental· FR· 1987· 83 min

    Rien ne veut rien dire

  • Pythagoras und die Pythagoreer

    Conferencia· DE· 2025· 8 min

    Christian SpannagelCanal oficial

Galería

Galería

Imágenes con licencia verificada. Cada una conserva su autoría y su atribución.

Relaciones

Relaciones

Influencias, discipulados y afinidades. Se distingue la relación documentada de la similitud identificada por análisis.

  • Influyó en

    Plotino

    El neoplatonismo, a través de Porfirio y Jámblico, discípulos de su escuela, hizo de Pitágoras el fundador de la verdadera filosofía.

    Relación documentada

  • Discípulo de

    Ferécides de Siros

    La tradición antigua (Aristóxeno, Diógenes Laercio VIII 2) hace a Pitágoras discípulo de Ferécides y le atribuye haberlo cuidado en su última enfermedad; no puede verificarse.

    Similitud identificada por análisis

  • Contemporáneo de

    Jenófanes de Colofón

    Contemporáneo algo más joven; se burló en verso de su doctrina de la transmigración (DK 21 B 7).

    Relación documentada

  • Contemporáneo de

    Heráclito

    Lo nombra dos veces con desprecio (DK 22 B 40 y B 129), como ejemplo de polimatía sin entendimiento.

    Relación documentada

  • Influyó en

    Empédocles

    Compartió la doctrina de la transmigración; su elogio de un hombre de saber sobrehumano (DK 31 B 129) se refería, según Timeo y Porfirio, a Pitágoras.

    Relación documentada

  • Influyó en

    Filolao de Crotona

    Pitagórico de la segunda mitad del siglo V a. C., autor del primer libro pitagórico conservado en fragmentos.

    Relación documentada

  • Influyó en

    Platón

    Aristóteles (Metafísica A 6) dice que la filosofía de Platón siguió en la mayoría de los puntos a los pitagóricos; Platón trató con Arquitas de Tarento y elogia la vida pitagórica en la República (600a–b).

    Relación documentada

  • Influyó en

    Aristóteles

    Escribió un tratado perdido Sobre los pitagóricos y discutió su doctrina del número en la Metafísica.

    Relación documentada

  • Ideas afines a

    Sócrates

    El Sócrates del Fedón, que dialoga con los discípulos del pitagórico Filolao, defiende la inmortalidad del alma y la filosofía como purificación.

    Similitud identificada por análisis

  • Ideas afines a

    Siddhartha Gautama, el Buda

    Contemporáneos aproximados que enseñaron el renacimiento y una disciplina de vida para liberarse de él; no hay ningún vínculo histórico documentado, pese a las especulaciones antiguas sobre viajes de Pitágoras a la India.

    Similitud identificada por análisis

Fuentes

Fuentes

Bibliografía y catálogos consultados para esta ficha.

  1. Wikidata, entidad Q10261 «Pythagoras» (209 enlaces entre wikis; P31=Q5). Registra fechas de nacimiento entre 582 y 550 a. C. y de muerte entre 500 y 490 a. C.; lugar de muerte Metaponto.
  2. Diógenes Laercio. Vidas y opiniones de los filósofos ilustres, libro VIII, 1–50 (Pitágoras), s. III d. C. Trad. inglesa de C. D. Yonge, Bohn, Londres, 1853 (Project Gutenberg n.º 57342).
  3. Porfirio. Vida de Pitágoras (Πυθαγόρου βίος), c. 270–300 d. C.; texto griego de A. Nauck, Porphyrii philosophi Platonici opuscula selecta, 2.ª ed., Teubner, Leipzig, 1886 (Wikisource en griego). Recoge fragmentos de Aristóxeno, Dicearco, Nicómaco y Antonio Diógenes.
  4. Jámblico. Sobre la vida pitagórica (De vita Pythagorica), c. 300 d. C.; ed. L. Deubner, Teubner, Leipzig, 1937. Trad. inglesa de Thomas Taylor, Londres, 1818 (Project Gutenberg n.º 63300), y de John Dillon y Jackson Hershbell, Scholars Press, Atlanta, 1991.
  5. Huffman, Carl. «Pythagoras». The Stanford Encyclopedia of Philosophy, ed. Edward N. Zalta; primera publicación 2005, revisión sustancial del 5 de febrero de 2024.
  6. Burkert, Walter. Lore and Science in Ancient Pythagoreanism, trad. Edwin L. Minar Jr. Harvard University Press, Cambridge (Mass.), 1972 (orig.: Weisheit und Wissenschaft, Hans Carl, Núremberg, 1962).
  7. Riedweg, Christoph. Pythagoras: His Life, Teaching, and Influence, trad. Steven Rendall. Cornell University Press, Ithaca, 2005 (orig.: Pythagoras. Leben, Lehre, Nachwirkung, C. H. Beck, Múnich, 2002).
  8. Kahn, Charles H. Pythagoras and the Pythagoreans: A Brief History. Hackett, Indianápolis, 2001.
  9. Kirk, G. S., Raven, J. E. y Schofield, M. The Presocratic Philosophers: A Critical History with a Selection of Texts, 2.ª ed. Cambridge University Press, Cambridge, 1983, cap. VII (trad. esp. Los filósofos presocráticos, Gredos).
  10. Diels, Hermann y Kranz, Walther. Die Fragmente der Vorsokratiker, 6.ª ed., Weidmann, Berlín, 1951–1952: cap. 14 (Pitágoras), 21 B 7 (Jenófanes), 22 B 40 y B 129 (Heráclito), 31 B 129 (Empédocles), 36 B 4 (Ion de Quíos).
  11. Heródoto. Historias II 81, II 123 y IV 95, s. V a. C. Trad. inglesa de A. D. Godley (Loeb, 1920); texto en Perseus Digital Library.
  12. Aristóteles. Metafísica A 5, 985b23–986b8, y fragmentos de Sobre los pitagóricos (ed. W. D. Ross, Fragmenta selecta, Oxford, 1955). Trad. inglesa de W. D. Ross (1908; Internet Classics Archive, MIT); trad. española de Patricio de Azcárate (Madrid, 1875).
  13. Thom, Johan C. The Pythagorean Golden Verses: With Introduction and Commentary. E. J. Brill, Leiden, 1995 (Religions in the Graeco-Roman World, 123). ISBN 9789004101050.
  14. Zhmud, Leonid. Pythagoras and the Early Pythagoreans, trad. Kevin Windle y Rosh Ireland. Oxford University Press, Oxford, 2012.
  15. Huffman, Carl. «Pythagoreanism». The Stanford Encyclopedia of Philosophy, ed. Edward N. Zalta; primera publicación 2006, revisión sustancial del 5 de marzo de 2024.
  16. «Pythagoras», Wikipedia en inglés, y «Pitágoras», Wikipedia en español (consultadas para contrastar datos y bibliografía; texto propio).
  17. Hernández de la Fuente, David (ed. y trad.). Vidas de Pitágoras. Atalanta, Vilaür, 2011 (Diógenes Laercio, Porfirio, Jámblico, Focio y otros testimonios). ISBN 9788493846664.
  18. Nicómaco de Gerasa. Manual de armónica (Harmonikon encheiridion) 6, s. II d. C.; trad. inglesa de Flora R. Levin, The Manual of Harmonics of Nicomachus the Pythagorean, Phanes Press, Grand Rapids, 1994.
  19. Cicerón. Disputaciones tusculanas V 3.8–10 (Pitágoras y la palabra «filósofo», según Heráclides Póntico) y Del supremo bien y del supremo mal (De finibus) V 2.4 (la casa de Metaponto), s. I a. C.
  20. Platón. República X, 600a–b; trad. Benjamin Jowett, 1892 (Project Gutenberg n.º 1497).
  21. Polibio. Historias II 39, s. II a. C. Trad. inglesa de W. R. Paton (Loeb, 1922).
  22. Robson, Eleanor. «Words and Pictures: New Light on Plimpton 322». The American Mathematical Monthly, 109 (2), 2002, pp. 105–120 (la tablilla babilónica con ternas pitagóricas, c. 1800 a. C.); y Proclo, Comentario al primer libro de los Elementos de Euclides, 426 (la atribución del teorema).
  23. Open Library (Internet Archive): ediciones de Jámblico, Porfirio, Diógenes Laercio, los Versos de oro y estudios sobre Pitágoras verificadas por ISBN.
  24. Internet Archive: Sentencias de Teognis, de Phocylides, de Pitágoras y de otros sabios de la Grecia, trad. Enrique Ataide y Portugal, Oficina de Aznar, Madrid, 1802 (ejemplar de la Biblioteca de la Universidad de Sevilla); The Golden Verses of Pythagoras, trad. Nicholas Rowe, 1732.
Titular de derechos
Textos antiguos en dominio público; cada traducción y edición crítica pertenece a su traductor o editorial

Pendiente de confirmar

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  • Fechas: nacimiento c. 570 a. C. y muerte c. 495 a. C. son estimaciones a partir de Aristóxeno y Apolodoro; Wikidata recoge propuestas entre 582 y 550 (nacimiento) y entre 500 y 490 (muerte). El lugar de la muerte es contradictorio en las fuentes.
  • Historicidad: se ha marcado «documented» porque su existencia está atestiguada por contemporáneos (Jenófanes, Heráclito); casi toda la biografía, en cambio, es tradición o leyenda, y así se indica hito a hito en la cronología.
  • Manuscritos: no se ha verificado en esta sesión la tradición manuscrita de Jámblico, Porfirio ni los Versos de oro (signaturas y digitalizaciones); lista vacía.
  • Traducciones españolas de dominio público de Jámblico, Porfirio y del libro VIII de Diógenes Laercio (Ortiz y Sanz, 1792): no localizadas con URL estable; en Wikisource solo está transcrito el tomo I de Ortiz y Sanz.
  • Los «Versos de oro» de Wikisource en español no indican traductor ni fecha; no se han incluido por no poder asegurar su dominio público.
  • Edición española con ISBN de los Versos de oro: no verificada en Open Library.
  • Programas de afiliación: ninguno verificado (Gredos, Atalanta, Phanes, Brill). Lista vacía.
  • Año de los vídeos: es el de la grabación cuando la descripción lo indica y, si no, el de publicación en YouTube.

Investigado el 2026-10-25