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Filosofía socrática

Sócrates

Σωκράτης

c. 469 a. C. – 399 a. C.Persona históricamente documentada

Filósofo ateniense (c. 469–399 a. C.) que no escribió nada y cambió el rumbo de la filosofía al convertir la pregunta por cómo se debe vivir en su objeto central. Conversaba en el ágora examinando a quien creía saber, sin cobrar. Acusado de impiedad y de corromper a los jóvenes, fue condenado a muerte y bebió la cicuta. Lo conocemos por Platón, Jenofonte, Aristófanes y Aristóteles, cuyos retratos no coinciden: es el «problema socrático».

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Busto de Sócrates (Louvre)

Busto de Sócrates (Louvre) · Public domain

En sus palabras

«Una vida sin examen no merece ser vivida por el ser humano.»

Platón, Apología 38a. Griego: ed. Burnet (OCT); inglés: Benjamin Jowett (1892); español: traducción propia. Son palabras que Platón atribuye a Sócrates.

Su idea central

Élenchos (la refutación socrática): El *élenchos* —«prueba», «refutación»— es el procedimiento que los primeros diálogos de Platón atribuyen a Sócrates.

Biografía

6 min de lectura

El hombre que no escribió nada

Sócrates no dejó una sola línea escrita. Todo lo que sabemos de él procede de otros: de los diálogos de su discípulo Platón, de las obras socráticas de Jenofonte, de la comedia de Aristófanes que lo ridiculizó en vida, de las noticias que Aristóteles —nacido quince años después de su muerte— recogió en la Academia, y de la compilación tardía de Diógenes Laercio, del siglo III de nuestra era. Estos testimonios no coinciden. El Sócrates de Aristófanes es un charlatán que especula sobre las nubes y enseña a ganar pleitos injustos; el de Jenofonte, un moralista sensato que da buenos consejos a sus amigos; el de Platón, un pensador de una hondura incomparable que, en los diálogos tardíos, se convierte en portavoz de doctrinas que probablemente nunca sostuvo.

A esa distancia entre las fuentes se la llama el «problema socrático». Lo formuló Friedrich Schleiermacher en 1818, al preguntarse qué pudo ser Sócrates para que Platón y Jenofonte lo pintaran como lo pintaron. Desde entonces, unos han confiado en Jenofonte por su aparente sobriedad; otros, como Gregory Vlastos, han reconstruido un Sócrates histórico a partir de los primeros diálogos platónicos, y otros, como Olof Gigon o Charles Kahn, han subrayado que los «discursos socráticos» fueron un género literario cultivado por varios discípulos y que ninguno pretendía levantar acta. Lo que sigue distingue, en lo posible, lo que las fuentes comparten de lo que cada una aporta.

Alopece

Nació en Atenas hacia el 469 a. C. —Diógenes Laercio, siguiendo la cronología de Apolodoro, sitúa el nacimiento en el cuarto año de la 77.ª olimpiada—, en el demo de Alopece, de la tribu Antióquide. Su padre, Sofronisco, era cantero o escultor; su madre, Fenáreta, partera, un oficio que el propio Sócrates convertiría en imagen de su método en el Teeteto. Se casó tarde con Jantipa, de la que tuvo tres hijos —Lamprocles, Sofronisco y Menéxeno—; Aristóteles, citado por Diógenes, le atribuye también una segunda esposa, Mirto, noticia que la crítica considera dudosa.

Creció en la Atenas de Pericles, en la generación que vio levantarse el Partenón y florecer la tragedia, la sofística y la investigación de la naturaleza. Platón le hace conversar de joven con Parménides y Zenón, un encuentro probablemente literario, y lo presenta interesado en su juventud por la física de Anaxágoras, a la que habría renunciado por no hallar en ella respuesta a la pregunta por el bien.

El soldado y el ciudadano

Sirvió como hoplita, lo que supone cierta holgura económica en su juventud. Combatió en Potidea (432–430 a. C.), donde, según el relato que Platón pone en boca de Alcibíades en el Banquete, le salvó la vida y soportó el invierno descalzo; en la retirada de Delio (424 a. C.), donde su serenidad impresionó a los generales, y en Anfípolis (422 a. C.). La Apología recuerda esas tres campañas como prueba de que nunca abandonó el puesto que se le asignó.

Solo ocupó un cargo público, y por sorteo. En el 406 a. C., como miembro del consejo durante la pritanía de su tribu, se opuso a juzgar en bloque, contra la ley, a los generales vencedores de las Arginusas, acusados de no haber recogido a los náufragos. Dos años después, bajo la oligarquía de los Treinta, recibió con otros cuatro la orden de detener a León de Salamina para ejecutarlo, y se fue a su casa. Platón y Jenofonte coinciden en ambos episodios.

La pregunta como oficio

Su oficio fue conversar. Lo hacía en el ágora, en los gimnasios y en las casas de sus amigos, sin cobrar —a diferencia de los sofistas, con quienes muchos lo confundían— y con una pobreza que la Apología llama extrema. Era célebre su fealdad: nariz chata, ojos saltones, aire de sileno. Según la Apología, su amigo Querefonte preguntó en Delfos si había alguien más sabio que él y la Pitia respondió que no; Sócrates, desconcertado, examinó a políticos, poetas y artesanos, y concluyó que su única ventaja consistía en no creer saber lo que no sabía. Desde entonces entendió su examen de los demás como un servicio al dios.

Ese examen —el élenchos— consistía en pedir una definición de la valentía, la piedad o la justicia, obtener el asentimiento del interlocutor a otras proposiciones y mostrarle que la definición inicial era incompatible con ellas. Aristóteles le atribuye dos aportaciones: los razonamientos inductivos y la búsqueda de definiciones universales, aplicadas a cuestiones morales, sin separar esos universales de las cosas, como haría Platón con las Ideas. Sócrates hablaba también de una señal divina, su daimónion, una voz que desde niño lo disuadía de ciertos actos y nunca lo empujaba a hacer nada.

Las nubes

En el 423 a. C. Aristófanes llevó a escena Las nubes, donde un Sócrates suspendido en una cesta dirige un «pensadero» en el que se estudian los fenómenos celestes, se sustituye a Zeus por los torbellinos y se enseña el argumento injusto. La comedia quedó tercera, pero la caricatura sobrevivió: en la Apología, Sócrates cuenta entre sus «primeros acusadores» a quienes difundieron esa imagen y nombra expresamente al comediógrafo. La relación de Sócrates con Alcibíades, que traicionó a Atenas, y con Critias, el más radical de los Treinta, pesó también contra él.

El proceso

En la primavera del 399 a. C. Meleto, respaldado por Ánito y Licón, lo acusó de no reconocer a los dioses de la ciudad, de introducir nuevas divinidades y de corromper a los jóvenes; pidió la pena de muerte. Como la amnistía del 403 impedía perseguir los delitos políticos anteriores, la acusación se formuló en términos religiosos. Ante un jurado de unos quinientos ciudadanos, Sócrates se defendió sin súplicas ni lágrimas. Fue condenado por una diferencia de unos sesenta votos, según se deduce de la Apología platónica; invitado a proponer una pena alternativa, sugirió primero ser mantenido a costa del Estado en el Pritaneo y luego una multa de treinta minas avalada por Platón, Critón, Critobulo y Apolodoro. El jurado votó la muerte.

La ejecución se aplazó unos treinta días porque la nave sagrada enviada a Delos no había regresado y la ciudad no podía ejecutar a nadie en su ausencia. Critón le ofreció la fuga, y Sócrates la rechazó: en el diálogo que lleva su nombre, las Leyes de Atenas le recuerdan que ha vivido setenta años bajo su protección y que no puede responder a una injusticia con otra.

La muerte

El Fedón narra el último día. Platón no estuvo presente —«Platón, creo, estaba enfermo», dice el narrador—, y el diálogo, centrado en las pruebas de la inmortalidad del alma, es una obra de arte y de doctrina más que un acta. Al caer la tarde Sócrates se lavó, despidió a su mujer y a sus hijos, bebió el veneno —la cicuta, según la identificación tradicional— y caminó hasta sentir las piernas pesadas. Cuando el frío le subía hacia el corazón se descubrió el rostro y dijo a Critón que debían un gallo a Asclepio y que no se olvidaran de pagarlo. Fueron, según Fedón, sus últimas palabras.

Lo que quedó

De su círculo nacieron escuelas enfrentadas entre sí: la Academia de Platón, los cínicos que se reclamaban de Antístenes, los cirenaicos de Aristipo, los megáricos de Euclides. Los estoicos lo tuvieron por modelo de sabio, y Epicteto lo cita sin cesar. En la época moderna, Kierkegaard dedicó su tesis a la ironía socrática (1841), Nietzsche hizo de él el síntoma de una decadencia (1889) y Jacques-Louis David fijó en 1787 la imagen de su muerte serena. Sigue siendo, para la tradición occidental, la figura del filósofo que prefirió morir a dejar de examinar la vida.

Fuentes: Platón. Platonis Opera, ed. John Burnet, 5 vols. Oxford University Press (Oxford Classical Texts), 1900–1907; tomo I (Eutifrón, Apología, Critón, Fedón) consultado en la edición digital del Perseus Digital Library (Tufts University). · Plato. The Dialogues of Plato, trad. Benjamin Jowett, 3.ª ed., 5 vols. Clarendon Press, Oxford, 1892 (Project Gutenberg, n.º 1656 Apology, 1657 Crito, 1658 Phaedo y otros). · Platón. Obras completas, trad. Patricio de Azcárate, 11 vols. Medina y Navarro, Madrid, 1871–1872 (edición digital en Filosofía en español). · Jenofonte. Memorables (Recuerdos de Sócrates), Apología de Sócrates, Banquete y Económico. Texto griego: Xenophontis opera omnia, ed. E. C. Marchant, vol. 2, 2.ª ed., Clarendon Press, Oxford, 1921 (Perseus); trad. inglesa de H. G. Dakyns, The Works of Xenophon, Macmillan, Londres, 1890–1897 (Project Gutenberg). · Aristófanes. Las nubes (Νεφέλαι), representada en 423 a. C.; trad. inglesa de W. J. Hickie, The Comedies of Aristophanes, Bohn's Classical Library, Londres, 1853 (Project Gutenberg n.º 2562).

Cronología

La vida, año a año

Cada punto es un acontecimiento documentado. Pulsa para leerlo, con su fuente y su grado de certeza.

  1. c. 469 a. C. · 0 años

    Nacimiento

    Nace en el demo de Alopece, hijo del cantero Sofronisco y de la partera Fenáreta. Diógenes Laercio (II 44), siguiendo a Apolodoro, da el cuarto año de la 77.ª olimpiada (469/468 a. C.); Wikidata registra 470. Los años anteriores a nuestra era se expresan en negativo.

    Probable

  2. c. 432 a. C. · 37 años

    Campaña de Potidea

    Sirve como hoplita en el asedio de Potidea (432–430 a. C.). En el Banquete (219e–220e), Alcibíades cuenta que Sócrates le salvó la vida y soportó el invierno descalzo.

    Probable

  3. 424 a. C. · 45 años

    La retirada de Delio

    Participa en la derrota ateniense de Delio; el Laques (181b) y el Banquete (221a–b) elogian su serenidad durante la retirada.

    Probable

  4. 423 a. C. · 46 años

    «Las nubes» de Aristófanes

    Aristófanes representa en las Dionisias urbanas Las nubes, que caricaturiza a Sócrates como maestro de física especulativa y de retórica sin escrúpulos. Queda tercera; el texto conservado es una revisión posterior que no llegó a representarse.

    Documentado

  5. 422 a. C. · 47 años

    Anfípolis

    Última campaña militar que la Apología (28e) le atribuye.

    Probable

  6. 406 a. C. · 63 años

    El proceso de las Arginusas

    Como miembro del Consejo, durante la pritanía de la tribu Antióquide, se opone a juzgar en bloque a los generales de las Arginusas, contra la ley (Apología 32b; Jenofonte, Helénicas I 7.15).

    Documentado

  7. 404 a. C. · 65 años

    León de Salamina

    Bajo los Treinta Tiranos se niega a cumplir la orden de detener a León de Salamina para su ejecución (Apología 32c–d; Jenofonte, Memorables IV 4.3).

    Documentado

  8. 403 a. C. · 66 años

    Restauración democrática y amnistía

    Caída de los Treinta. La amnistía prohíbe perseguir los delitos políticos anteriores, lo que explica en parte la formulación religiosa de la acusación de 399.

    Documentado

  9. 399 a. C. · 70 años

    Juicio

    Meleto, Ánito y Licón lo acusan de impiedad y de corromper a la juventud. Es condenado por unos sesenta votos de diferencia ante un jurado de unos quinientos ciudadanos y sentenciado a muerte.

    Documentado

  10. 399 a. C. · 70 años

    Muerte

    Tras unos treinta días de espera por el regreso de la nave de Delos, bebe el veneno en la prisión, rodeado de sus amigos (Fedón 116a–118a; Jenofonte, Memorables IV 8.2).

    Documentado

  11. c. 395 a. C.

    Los «discursos socráticos»

    Platón, Jenofonte, Esquines de Esfeto, Antístenes, Fedón y otros escriben diálogos con Sócrates como protagonista; Aristóteles (Poética 1447b) los considera un género propio. De casi todos solo quedan fragmentos, salvo los de Platón y Jenofonte.

    Documentado

  12. c. 387 a. C.

    Fundación de la Academia

    Platón funda su escuela en los jardines de Academo; los diálogos que allí se leen fijarán para la posteridad la imagen de Sócrates.

    Probable

  13. 1787

    «La muerte de Sócrates» de David

    Jacques-Louis David expone en el Salón la pintura que fija la imagen moderna de la muerte de Sócrates, hoy en el Metropolitan Museum de Nueva York.

    Documentado

  14. 1818

    Schleiermacher plantea el «problema socrático»

    En «Über den Werth des Sokrates als Philosoph», Schleiermacher se pregunta cómo conciliar los retratos de Platón y Jenofonte: nace la cuestión crítica del Sócrates histórico.

    Documentado

  15. 1841

    Kierkegaard y la ironía

    Søren Kierkegaard defiende su tesis «Sobre el concepto de ironía en constante referencia a Sócrates».

    Documentado

Obras

Obras esenciales

Las obras sin las que no se entiende su legado.

Apología de Sócrates — Sócrates

Enseñanza oral recogida · c. 395 a. C.

Apología de Sócrates

Ἀπολογία Σωκράτους

El discurso de defensa de Sócrates ante el tribunal ateniense en el 399 a. C., en tres partes: la defensa frente a los «primeros acusadores» y frente a Meleto; la contrapropuesta de pena tras el veredicto, y unas palabras finales a los jueces. Contiene el relato del oráculo de Delfos, la imagen del tábano que despierta a la ciudad, la afirmación de que obedecerá al dios antes que a los atenienses y la sentencia de que una vida sin examen no merece vivirse. Es la fuente principal para reconstruir el proceso y la autocomprensión de Sócrates.

6 ediciones

Critón — Sócrates

Enseñanza oral recogida · c. 395 a. C.

Critón

Κρίτων

En la prisión, al amanecer, el viejo amigo Critón comunica a Sócrates que la nave de Delos está a punto de llegar y le ofrece la fuga, ya preparada y pagada. Sócrates examina si es justo escapar: no se debe responder a una injusticia con otra, y las Leyes de Atenas, personificadas, le recuerdan que ha aceptado durante setenta años vivir bajo ellas. Es el texto clásico sobre la obligación de obedecer la ley y uno de los primeros razonamientos sobre el pacto entre el ciudadano y la ciudad.

6 ediciones

Fedón — Sócrates

Enseñanza oral recogida · c. 385 a. C.

Fedón

Φαίδων

Relato del último día de Sócrates, contado por Fedón de Elis a Equécrates en Fliunte. Sócrates conversa con los tebanos Simmias y Cebes, que habían frecuentado a pitagóricos, sobre por qué el filósofo no teme la muerte y expone cuatro argumentos sobre la inmortalidad del alma y un mito sobre el destino de las almas. El diálogo se cierra con la escena de la muerte: el baño, la despedida de la familia, la copa de veneno y las últimas palabras a Critón sobre el gallo debido a Asclepio (118a).

6 ediciones

Memorables (Recuerdos de Sócrates) — Sócrates

Recopilación posterior · c. 371 a. C.

Memorables (Recuerdos de Sócrates)

Ἀπομνημονεύματα

Cuatro libros que empiezan refutando una a una las acusaciones de impiedad y corrupción de la juventud y siguen con decenas de conversaciones breves: Sócrates aconseja a su hijo Lamprocles sobre la paciencia con Jantipa, conversa con el sofista Antifonte sobre la pobreza, con Aristipo sobre el dominio de sí, con artesanos y generales sobre su oficio. Es el retrato de un maestro práctico y piadoso, y la segunda gran fuente sobre Sócrates junto a Platón.

4 ediciones

Frases

Frases localizadas en una obra concreta. Cada una lleva su procedencia y su nivel de confianza.

Una vida sin examen no merece ser vivida por el ser humano.

ὁ δὲ ἀνεξέταστος βίος οὐ βιωτὸς ἀνθρώπῳ

VerificadaPlatón, Apología 38a. Griego: ed. Burnet (OCT); inglés: Benjamin Jowett (1892); español: traducción propia. Son palabras que Platón atribuye a Sócrates.

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Citas apócrifas o de atribución discutida (5)
  • «Solo sé que no sé nada.»

    La fórmula no aparece en ningún texto antiguo sobre Sócrates. Es una simplificación posterior de Apología 21d, donde Sócrates dice algo más preciso: que no cree saber lo que no sabe. En Platón Sócrates afirma saber algunas cosas (por ejemplo, que obrar injustamente es malo, Apología 29b).

  • «Conócete a ti mismo.»

    Es una de las máximas inscritas en el templo de Apolo en Delfos, anterior a Sócrates y atribuida en la Antigüedad a varios de los Siete Sabios. Sócrates la cita y la comenta (Fedro 229e, Cármides 164d), pero no es suya.

  • «Hay un solo bien, el conocimiento, y un solo mal, la ignorancia.»

    Solo la transmite Diógenes Laercio (II 31), más de seis siglos después y sin indicar fuente. Resume en forma de lema el intelectualismo socrático, pero no figura en Platón ni en Jenofonte.

  • «La educación es el encendido de una llama, no el llenado de un recipiente.»

    Se atribuye a Sócrates en internet, pero procede de Plutarco, «Sobre cómo se debe escuchar» (Moralia 48c), que dice que la mente no es un vaso que haya que llenar sino una leña que hay que encender. Plutarco vivió cinco siglos después.

  • «La «prueba del triple filtro»: antes de contarme algo, ¿es verdad, es bueno, es útil?»

    Anécdota moralizante que circula en libros de autoayuda y cadenas de correo desde finales del siglo XX. No tiene ninguna fuente antigua.

Últimas palabras

Relato posterior de testigos

««Critón, le debemos un gallo a Asclepio. Pagadlo y no lo descuidéis».»

ὦ Κρίτων, ἔφη, τῷ Ἀσκληπιῷ ὀφείλομεν ἀλεκτρυόνα· ἀλλὰ ἀπόδοτε καὶ μὴ ἀμελήσητε.

Platón, Fedón 118a. Las pronuncia, según el narrador Fedón de Elis, cuando el frío del veneno le llegaba al vientre: se descubrió el rostro y dijo estas palabras, «que fueron las últimas». Critón respondió que así se haría y le preguntó si tenía algo más que decir; Sócrates ya no contestó. El testimonio es literario y de segunda mano —Platón declara en el mismo diálogo (59b) que estaba enfermo y no asistió—, por eso se clasifica como relato de testigo transmitido por otro. El verbo griego está en plural, «debemos»: Jowett traduce «I owe», Azcárate «debemos un gallo a Esculapio». Asclepio era el dios de la curación, al que se ofrecía un gallo tras sanar. La frase se ha interpretado de muchas maneras: Nietzsche vio en ella la confesión de que la vida es una enfermedad; Georges Dumézil (1984), el agradecimiento por la curación de una opinión falsa; otros, un voto pendiente por la enfermedad de Platón o un simple acto de piedad. Jenofonte no transmite últimas palabras.

Fuente: Platón. Platonis Opera, ed. John Burnet, 5 vols. Oxford University Press (Oxford Classical Texts), 1900–1907; tomo I (Eutifrón, Apología, Critón, Fedón) consultado en la edición digital del Perseus Digital Library (Tufts University).

Preguntar

Lo que su obra responde

Doce grandes preguntas de la humanidad y lo que sus textos permiten responder, con referencias. Nunca ponemos palabras en su boca.

  • ¿Qué es lo Absoluto? ¿Existe Dios?

    Un dios que le encomienda una misión y le advierte con su señal

    Un Dios personalLo dice expresamente

    Sócrates no escribió nada; su relación con lo divino se conoce por Platón y Jenofonte, que coinciden en lo esencial. En la Apología platónica habla de «el dios» de Delfos como de alguien que le ha asignado un puesto en la ciudad y al que obedecerá antes que a los atenienses, y describe una señal divina, una voz que desde niño le aparta de lo que no debe hacer. Jenofonte, en los Memorables, le atribuye un argumento por el diseño: los ojos, los párpados o el afecto por la prole muestran la obra de un artífice sabio y amante de los seres vivos, y los dioses cuidan de los hombres y todo lo ven. Es un trato personal con lo divino, aunque Sócrates rehúye especular sobre su naturaleza.

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  • ¿Quién soy yo? ¿Existe un yo verdadero?

    Lo que somos es el alma, y su cuidado vale más que todo

    Un alma creada e inmortalSe deduce de su doctrina

    En la Apología platónica Sócrates resume su vida en una exhortación: no preocuparse del cuerpo ni de las riquezas antes que del alma, para que llegue a ser lo mejor posible. El Alcibíades I, de autenticidad discutida, extrae la consecuencia de que el hombre es su alma, y el mandato délfico de conocerse a sí mismo se convierte en tarea de toda la vida. Sobre la inmortalidad, el Sócrates de la Apología es prudente y deja abiertas dos posibilidades; los argumentos del Fedón son ya elaboración de Platón. Jenofonte, por su parte, le atribuye la idea de que el alma es lo que en el hombre participa de lo divino. El núcleo atribuible a Sócrates es que el yo verdadero es el alma.

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  • ¿Por qué sufrimos?

    Nadie obra mal a sabiendas: el mal es ignorancia y daña el alma

    La ignorancia de lo que somosSe deduce de su doctrina

    Los diálogos platónicos atribuyen a Sócrates dos tesis que, juntas, responden a la pregunta. La primera: nadie yerra voluntariamente; quien obra mal lo hace porque toma por bueno lo que no lo es, de modo que el mal es una forma de ignorancia. La segunda: el mayor daño no es padecer injusticia, sino cometerla, porque estropea lo único que importa, el alma; por eso preferiría sufrirla a cometerla. De ahí su reproche a los atenienses en la Apología: se ocupan de riquezas, fama y honores y no del alma ni de la verdad. El sufrimiento que de verdad cuenta nace de no conocerse y de confundir los bienes del cuerpo con el bien propio.

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  • ¿Qué ocurre después de la muerte?

    O un sueño sin sueños o un viaje: en ningún caso un mal

    Silencio o reservaLo dice expresamente

    En la Apología de Platón, ya condenado, Sócrates razona que temer a la muerte es creer saber lo que no se sabe. Propone dos posibilidades: o morir es no ser nada y no sentir nada, como un sueño sin sueños, que sería una ganancia; o es una mudanza del alma a otro lugar, donde podría conversar con los poetas y héroes del pasado, que sería un bien inmenso. Al hombre bueno, concluye, no le sucede ningún mal ni en vida ni después de muerto. Sus últimas palabras ante el tribunal dejan la cuestión abierta: quién va a una suerte mejor, nadie lo sabe salvo el dios. Las pruebas de la inmortalidad del Fedón son ya de Platón.

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  • ¿Cómo se alcanza la liberación o la salvación?

    Examinarse y examinar: una vida sin examen no merece vivirse

    Por el conocimiento directoLo dice expresamente

    Sócrates no promete salvación, pero su vida entera es un método para hacer mejor el alma. En la Apología platónica dice que el mayor bien para un hombre es conversar cada día sobre la virtud y examinarse a sí mismo y a los demás, y que una vida sin examen no merece ser vivida. El instrumento es la refutación: preguntar hasta que el interlocutor descubre que no sabe lo que creía saber, primer paso para buscarlo de verdad. Si la virtud es conocimiento, como le atribuye Aristóteles, conocerse —en el sentido délfico— es la vía para hacerse bueno. Su propia muerte, aceptada sin cometer injusticia, aparece en los diálogos como prueba de esa libertad.

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  • ¿Hace falta un maestro?

    No enseña: como partera, ayuda a dar a luz lo que el otro lleva

    El maestro está dentroLo dice expresamente

    El Sócrates de Platón rechaza el título de maestro: en la Apología afirma que nunca lo ha sido de nadie ni ha cobrado por conversar. En el Teeteto se describe como partera: él mismo es estéril de sabiduría, pero ayuda a otros a dar a luz lo que llevaban dentro y a distinguir si es fruto verdadero o falso; lo que encuentran no lo aprenden de él, sino de sí mismos. Su propia guía era interior: una señal divina que le apartaba de ciertas acciones. El Menón añade la teoría platónica de la reminiscencia, según la cual buscar y aprender es recordar. El maestro externo solo pregunta; la verdad está en el alma de quien busca.

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  • ¿Es real el mundo?

    Un mundo dispuesto por dioses providentes, aunque la física no le ocupa

    Creación buena y realSe deduce de su doctrina

    Las fuentes coinciden en que Sócrates se apartó de la investigación de la naturaleza. Aristóteles afirma que se ocupó de las cuestiones morales y no de la naturaleza en su conjunto; Jenofonte dice que no discutía cómo se formó el cosmos y que consideraba insensatos a quienes se dedicaban a ello. En la Apología platónica niega saber nada de lo que hay bajo la tierra o en el cielo. Pero cuando habla del mundo lo hace en clave de providencia: en los Memorables argumenta que la disposición de los órganos y la belleza del universo revelan a un artífice sabio que cuida de los seres vivos, y que los dioses han ordenado el cosmos en beneficio del hombre.

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  • ¿Qué es el amor?

    Solo dice saber de amor: el deseo que hace mejor al amado

    Anhelo y uniónSe deduce de su doctrina

    El hombre que afirmaba no saber nada se declaraba entendido en una sola cosa: el amor. Así lo hace decir Platón en el Banquete y en el Lisis. En el Banquete Sócrates expone lo que, según cuenta, le enseñó Diotima: Eros es deseo de poseer siempre el bien y de engendrar en la belleza, y conduce por grados desde los cuerpos bellos hasta la Belleza en sí. El Alcibíades de Esquines de Esfeto, otro socrático, presenta su amor por el joven como una fuerza que, por don divino, podía hacerlo mejor sin enseñarle nada. Jenofonte añade conversaciones sobre la amistad. El amor socrático es anhelo del bien que eleva a amante y amado.

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  • ¿Somos libres o está todo determinado?

    El dios le asignó un puesto, y él responde de cómo lo ocupa

    Destino y responsabilidadSe deduce de su doctrina

    Sócrates no discute el problema teórico de la libertad, pero su vida, tal como la cuentan Platón y Jenofonte, se ordena según un encargo. En la Apología interpreta el oráculo de Delfos como una misión: el dios le ha puesto junto a la ciudad como un tábano, y abandonar ese puesto por miedo a la muerte sería como desertar en la batalla. La señal divina le aparta de ciertas acciones y, significativamente, no le detuvo el día del juicio. Al mismo tiempo, la responsabilidad es plenamente suya: en el Critón elige no huir porque cometer injusticia nunca está permitido. La tesis de que nadie yerra voluntariamente complica, sin embargo, cualquier lectura en términos de libre albedrío.

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  • ¿Para qué meditar u orar?

    Pedir a los dioses el bien, sin precisar, y ser bello por dentro

    Ritual y cultivo de síLo dice expresamente

    Las fuentes muestran a un Sócrates piadoso según los usos de su ciudad. Jenofonte cuenta que sacrificaba en casa y en los altares públicos, que consultaba la adivinación y que pedía a los dioses simplemente lo bueno, porque ellos saben mejor qué conviene; los sacrificios modestos de quien poco tiene no les agradan menos que los grandes. En el Fedro de Platón, al final de la conversación, ruega a Pan y a los dioses del lugar que le concedan ser bello por dentro y que lo de fuera esté en amistad con lo de dentro. Platón cuenta también que en Potidea permaneció de pie, absorto en un pensamiento, desde el alba hasta el amanecer siguiente.

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  • ¿Puede la razón conocer lo último?

    Sabe que no sabe: examina con la razón lo que el dios le dijo

    Fe y razón se ayudanLo dice expresamente

    La Apología platónica cuenta cómo Sócrates recibió la respuesta del oráculo de Delfos —nadie era más sabio que él— y, en lugar de aceptarla sin más, se puso a examinarla interrogando a políticos, poetas y artesanos. Concluyó que su sabiduría consistía en no creer saber lo que no sabía, y que la sabiduría humana vale poco o nada: el sabio de verdad es el dios. La razón, ejercida en el diálogo, no alcanza una ciencia definitiva de lo último, pero depura las opiniones falsas y orienta la vida; los signos divinos y los sueños completan ese saber limitado. Aristóteles le atribuye la búsqueda de definiciones universales y los argumentos inductivos.

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  • ¿Retirarse del mundo o transformarlo?

    La verdadera política es hacer mejores las almas de los ciudadanos

    La revolución es interiorLo dice expresamente

    Sócrates no se retiró de Atenas: pasó la vida en el ágora, sirvió como hoplita y cumplió sus cargos públicos, oponiéndose a la mayoría y a los Treinta cuando lo exigía la justicia. Pero, según la Apología platónica, se abstuvo de la política activa porque su señal divina se lo impedía y porque quien combate de verdad por lo justo no sobrevive mucho tiempo en ella. Su tarea era otra: exhortar a cada ciudadano, en privado, a cuidar del alma antes que de las riquezas. En el Gorgias afirma ser de los pocos atenienses que practican el verdadero arte político, porque busca el bien de sus conciudadanos y no su agrado. Cambiar la ciudad empieza por cambiar las almas.

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Anécdotas y relatos

Anécdotas y relatos

Testimonioantes del 431 a. C. (incierto)

El oráculo de Delfos

Querefonte, amigo de Sócrates desde la juventud y hombre impetuoso, fue a Delfos y se atrevió a preguntar a la Pitia si había alguien más sabio que Sócrates. La sacerdotisa respondió que nadie. Sócrates, que no se tenía por sabio en nada, se preguntó qué quería decir el dios, que no puede mentir. Para averiguarlo visitó a un político con fama de sabio y descubrió que creía saber lo que no sabía; luego a los poetas, que decían cosas hermosas sin entenderlas, y a los artesanos, que dominaban su oficio pero se creían por ello sabios en todo lo demás. Concluyó que el oráculo lo había tomado como ejemplo: es sabio quien, como él, reconoce que su saber no vale nada. Desde entonces, cuenta, recorre la ciudad examinando a quien parece sabio, y en ese servicio al dios ha caído en la pobreza y se ha ganado muchos enemigos.

Origen del relato: Platón, Apología 20e–23b, donde Sócrates invoca como testigo al hermano de Querefonte, ya muerto este. Jenofonte (Apología 14) da una versión distinta: el oráculo habría dicho que nadie era más libre, justo ni sensato que Sócrates. Algunos especialistas dudan de la historicidad de la consulta; otros la aceptan por estar en un discurso pronunciado ante cientos de atenienses.

Fuente: Platón. Platonis Opera, ed. John Burnet, 5 vols. Oxford University Press (Oxford Classical Texts), 1900–1907; tomo I (Eutifrón, Apología, Critón, Fedón) consultado en la edición digital del Perseus Digital Library (Tufts University).

Testimonio432–424 a. C.

Potidea y Delio

Al final del Banquete, Alcibíades, ebrio, cuenta lo que vio de Sócrates en campaña. En Potidea, donde compartieron tienda, soportaba el hambre mejor que nadie y caminaba descalzo sobre el hielo en un invierno terrible, mientras los demás se envolvían en pieles. Un día se quedó inmóvil, absorto en un pensamiento, desde el amanecer hasta el alba siguiente, mientras los soldados jonios sacaban sus jergones al fresco para ver si pasaba allí la noche. En la batalla, cuando Alcibíades cayó herido, Sócrates no lo abandonó y salvó a la vez al hombre y sus armas; luego cedió a Alcibíades el premio al valor. En la retirada de Delio, años después, caminaba entre los fugitivos «pavoneándose y mirando de reojo», como dice Aristófanes, tan sereno que nadie se atrevía a atacarlo.

Origen del relato: Platón, Banquete 219e–221c; el Laques (181b) confirma la conducta en Delio por boca del general Laques. Es un testimonio literario en boca de un personaje, pero coincide con la Apología (28e) en las tres campañas. La cita de Aristófanes procede de Las nubes (362).

Fuente: Platón. Platonis Opera, ed. John Burnet, 5 vols. Oxford University Press (Oxford Classical Texts), 1900–1907; tomo I (Eutifrón, Apología, Critón, Fedón) consultado en la edición digital del Perseus Digital Library (Tufts University).

Documentado406–404 a. C.

Los generales de las Arginusas y León de Salamina

En el 406 a. C. la flota ateniense venció a la espartana en las islas Arginusas, pero una tempestad impidió recoger a los náufragos. La asamblea, enfurecida, quiso juzgar a los ocho generales en una sola votación, lo que la ley prohibía. Sócrates era ese día uno de los prítanes que presidían la sesión y se negó a someter la propuesta a votación, aunque los oradores amenazaban con denunciarlo y la multitud gritaba. Los generales fueron condenados igualmente; seis fueron ejecutados. Dos años después, bajo la tiranía de los Treinta, los oligarcas convocaron a Sócrates y a otros cuatro ciudadanos y les ordenaron traer de Salamina a León para darle muerte: querían comprometer al mayor número posible en sus crímenes. Los otros cuatro fueron a buscarlo. Sócrates se marchó a su casa. «Quizá me habrían matado por ello —dice en la Apología— si el gobierno no hubiera caído poco después».

Origen del relato: Platón, Apología 32b–e; Jenofonte, Helénicas I 7.14–15 y Memorables I 1.18 y IV 4.2–3. Es uno de los pocos episodios de la vida de Sócrates atestiguados por dos autores independientes y por un historiador que narra los hechos al margen de Sócrates.

Fuente: Jenofonte. Memorables (Recuerdos de Sócrates), Apología de Sócrates, Banquete y Económico. Texto griego: Xenophontis opera omnia, ed. E. C. Marchant, vol. 2, 2.ª ed., Clarendon Press, Oxford, 1921 (Perseus); trad. inglesa de H. G. Dakyns, The Works of Xenophon, Macmillan, Londres, 1890–1897 (Project Gutenberg).

Disputado423 a. C.

Sócrates se pone en pie en el teatro

Durante la representación de Las nubes, cuenta Eliano, los extranjeros que había entre el público preguntaban quién era ese Sócrates del que se burlaba la comedia. Sócrates, que estaba sentado en el teatro, se levantó y permaneció de pie durante toda la función para que pudieran compararlo con la máscara que lo imitaba. Eliano añade que no le importaban las burlas: si eran justas, debía corregirse; si no, no le afectaban. La escena encaja con el carácter que le atribuyen sus discípulos, pero procede de un autor que escribe seis siglos después y que tiene la teoría, sin fundamento, de que Ánito y Meleto pagaron a Aristófanes para preparar el proceso, que tuvo lugar veinticuatro años más tarde.

Origen del relato: Eliano, Historias curiosas II 13 (s. II–III d. C.). No hay testimonio contemporáneo. Plutarco (Sobre la educación de los hijos 14) atribuye a Sócrates una reacción parecida ante las burlas de la comedia. La versión de un soborno a Aristófanes es incompatible con la cronología.

Fuente: Eliano, Claudio. Historias curiosas (Varia historia) II 13, s. II–III d. C. Trad. esp. de Juan Manuel Cortés Copete, Gredos, Madrid, 2006.

No verificables. V a. C. (tradicional)

Jantipa y el agua

Jantipa, la mujer de Sócrates, ha pasado a la historia como modelo de esposa colérica. Diógenes Laercio cuenta que un día, después de insultarle, le arrojó encima un cubo de agua, y que Sócrates comentó: «¿No os decía yo que Jantipa, después de tronar, acabaría lloviendo?». A Alcibíades, que le decía que el mal genio de Jantipa era insoportable, le respondió que se había acostumbrado como quien oye sin cesar el ruido de una polea, y que si los caballeros prefieren caballos fogosos es porque, quien domina a esos, domina con facilidad a los demás. El retrato contrasta con el del Fedón, donde Jantipa, con su hijo pequeño en brazos, llora la última mañana y se despide de su marido, y con el de Jenofonte, donde Sócrates reprende a su hijo mayor por no respetar los cuidados de su madre.

Origen del relato: Diógenes Laercio II 36–37 (s. III d. C.); la imagen de la mujer difícil ya está en Jenofonte, Banquete 2.10, donde Antístenes la llama «la más insoportable de las mujeres», y Memorables II 2. La escena del cubo de agua solo aparece en fuentes tardías y forma parte de un repertorio de chistes sobre filósofos; inspiró numerosos cuadros del Barroco.

Fuente: Diógenes Laercio. Vidas y opiniones de los filósofos ilustres, libro II, 18–47 (Sócrates), s. III d. C. Trad. inglesa de C. D. Yonge, Bohn, Londres, 1853 (Project Gutenberg n.º 57342); trad. española de José Ortiz y Sanz, Madrid, 1792 (Wikisource).

Testimonio401 a. C.

Jenofonte pide consejo

En el 401 a. C. el beocio Próxeno invitó a su amigo Jenofonte a unirse a la expedición de Ciro el Joven en Asia. Jenofonte consultó a Sócrates, que temía que servir a Ciro, aliado de Esparta en la guerra, le acarreara problemas con la ciudad, y le aconsejó que preguntara al dios de Delfos. Jenofonte fue a Delfos, pero en lugar de preguntar si debía ir preguntó a qué dioses debía sacrificar para que el viaje le saliera bien. A su regreso, Sócrates le reprochó que no hubiera planteado la verdadera cuestión; pero, puesto que había preguntado así, le dijo, debía hacer lo que el dios le había indicado. Jenofonte partió, y cuando Sócrates murió él estaba en Asia; probablemente fue desterrado de Atenas en esos años.

Origen del relato: Jenofonte, Anábasis III 1.4–7, en el que el propio autor narra el episodio. Es el único testimonio autobiográfico de una conversación privada con Sócrates que se conserva.

Fuente: Jenofonte. Memorables (Recuerdos de Sócrates), Apología de Sócrates, Banquete y Económico. Texto griego: Xenophontis opera omnia, ed. E. C. Marchant, vol. 2, 2.ª ed., Clarendon Press, Oxford, 1921 (Perseus); trad. inglesa de H. G. Dakyns, The Works of Xenophon, Macmillan, Londres, 1890–1897 (Project Gutenberg).

Enseñanzas

Enseñanzas

Las nociones que articulan su pensamiento, explicadas en su contexto.

Élenchos (la refutación socrática)elenchos
El *élenchos* —«prueba», «refutación»— es el procedimiento que los primeros diálogos de Platón atribuyen a Sócrates. Comienza con una pregunta del tipo «¿qué es X?» (la piedad, el valor, la templanza), a la que el interlocutor responde con una definición que cree saber. Sócrates le hace aceptar, una a una, otras afirmaciones aparentemente evidentes y muestra después que contradicen la definición inicial. El interlocutor queda en *aporía*, sin salida, y descubre que no sabía lo que creía saber. Gregory Vlastos dio en 1983 la formulación moderna del problema: ¿cómo puede un método que solo prueba la incoherencia de un conjunto de creencias llevar a Sócrates a afirmar con seguridad tesis morales como que es peor cometer injusticia que sufrirla? Para unos, el élenchos es puramente negativo y purificador; para otros, Sócrates confía en que las creencias verdaderas sobreviven siempre al examen. Su finalidad, en todo caso, no es ganar la discusión sino el cuidado del alma del interlocutor.

Método de los diálogos «aporéticos» de Platón (Eutifrón, Laques, Cármides, Lisis); Aristóteles lo relaciona con la búsqueda de definiciones universales.

Fuente: Vlastos, Gregory. Socrates, Ironist and Moral Philosopher. Cambridge University Press / Cornell University Press, Cambridge e Ithaca, 1991.

Ironía socráticaironia-socratica
En griego, *eironeía* era un reproche: el disimulo de quien finge saber menos de lo que sabe para burlarse de los demás. Así llaman a Sócrates sus adversarios en Platón —Trasímaco en la República (337a), Alcibíades en el Banquete—. Sócrates elogia la sabiduría de sus interlocutores, se declara ignorante y les pide que le enseñen, para dejar en evidencia después la fragilidad de lo que creían saber. Aristóteles (Ética a Nicómaco IV 7) la convierte en una forma de falsa modestia, opuesta a la jactancia, y cita a Sócrates como ejemplo. Desde entonces se discute si la ignorancia que Sócrates proclama es fingida —una estrategia pedagógica— o sincera, porque lo que niega poseer es el saber completo y seguro que solo tiene el dios. Vlastos propuso hablar de una «ironía compleja», en la que lo dicho es a la vez falso en un sentido y verdadero en otro. Kierkegaard hizo de ella, en su tesis de 1841, la posición existencial de quien niega sin afirmar.

Rasgo de carácter atribuido a Sócrates por Platón, Jenofonte y Aristóteles; categoría central de la retórica y la filosofía posteriores.

Fuente: Vlastos, Gregory. Socrates, Ironist and Moral Philosopher. Cambridge University Press / Cornell University Press, Cambridge e Ithaca, 1991.

El daimónion (la señal divina)daimonion
Sócrates afirmaba recibir desde niño una «señal» o «voz» divina, *to daimónion*, que le advertía cuando iba a hacer algo inconveniente. Según la Apología (31c–d, 40a–c), la voz solo le disuadía y nunca le impulsaba; le había impedido dedicarse a la política y, significativamente, no se opuso a que se defendiera como lo hizo ni a que fuera al juicio, lo que él interpretó como signo de que la muerte no era un mal. Jenofonte, en cambio, dice que también le indicaba lo que debía hacer, y que Sócrates aconsejaba a sus amigos según ella. La acusación de «introducir nuevas divinidades» aludía casi con seguridad a esta señal. Los antiguos la interpretaron de muchas maneras: Plutarco y Apuleyo escribieron tratados sobre el «demonio» de Sócrates, y la tradición platónica lo convirtió en un espíritu guardián. Los intérpretes modernos discuten si era una forma de intuición moral, una experiencia religiosa genuina o una manera de hablar.

Elemento religioso de la figura de Sócrates, central en la acusación de impiedad del 399 a. C.

Fuente: Platón. Platonis Opera, ed. John Burnet, 5 vols. Oxford University Press (Oxford Classical Texts), 1900–1907; tomo I (Eutifrón, Apología, Critón, Fedón) consultado en la edición digital del Perseus Digital Library (Tufts University).

Nadie obra mal voluntariamente (intelectualismo moral)nadie-obra-mal-voluntariamente
Una de las tesis más características y discutidas del Sócrates platónico: la virtud es conocimiento, y quien sabe realmente lo que es bueno lo hace; por tanto, nadie obra mal a sabiendas, sino por ignorancia del verdadero bien. Todo el mundo desea lo que cree bueno para sí, y el que comete una injusticia se engaña sobre lo que le conviene, porque daña lo más valioso que tiene, su propia alma. De ahí se siguen otras paradojas socráticas: que las virtudes forman una unidad, que la virtud puede enseñarse y que es preferible sufrir la injusticia a cometerla. Aristóteles (Ética a Nicómaco VII 2) objetó que la tesis contradice la experiencia de la *akrasía*, la debilidad de la voluntad, en la que uno sabe lo que es mejor y hace lo contrario; Platón mismo, en la República, introdujo partes irracionales del alma capaces de vencer a la razón.

Núcleo de la ética socrática en el Protágoras, el Gorgias y el Menón.

Fuente: Aristóteles. Metafísica A 6, 987b1–4, y M 4, 1078b17–32; Poética 1, 1447b11. Trad. inglesa de W. D. Ross (Oxford, 1908; Internet Classics Archive, MIT); trad. española de Patricio de Azcárate, Obras de Aristóteles, vol. 10, Madrid, 1875.

El cuidado del almacuidado-del-alma
En la Apología (29d–30b) Sócrates resume su misión como una exhortación constante: no preocuparse por las riquezas, la fama ni el cuerpo antes que por el alma, para que sea lo mejor posible. La *epiméleia tês psychês* es el centro de su enseñanza: el alma —lo que en nosotros piensa, elige y es justo o injusto— es lo que realmente somos, y su bien es la virtud. Por eso la injusticia daña más a quien la comete que a quien la sufre, y por eso Sócrates puede decir que al hombre bueno no le sucede ningún mal. Pierre Hadot y Michel Foucault, en sus últimos cursos, leyeron en esta idea el origen de la filosofía como forma de vida y de las «técnicas de sí» que heredaron estoicos, epicúreos y cristianos.

Programa ético de la Apología y del Alcibíades I; base de la idea antigua de filosofía como ejercicio espiritual.

Fuente: Platón. Platonis Opera, ed. John Burnet, 5 vols. Oxford University Press (Oxford Classical Texts), 1900–1907; tomo I (Eutifrón, Apología, Critón, Fedón) consultado en la edición digital del Perseus Digital Library (Tufts University).

Mayéuticamayeutica
En el Teeteto (148e–151d) Sócrates se presenta como hijo de la partera Fenáreta y practicante del mismo oficio, aplicado a las almas de los hombres: él mismo es estéril de sabiduría, como las comadronas que ya no pueden dar a luz, pero sabe ayudar a otros a alumbrar sus ideas y examinar si lo nacido es verdadero o una apariencia. Algunos de sus acompañantes, añade, progresaron mucho sin haber aprendido nada de él, encontrando en sí mismos muchas cosas bellas. La imagen —*maieutiké tékhne*, «arte de la partera»— solo aparece en este diálogo tardío y probablemente es una elaboración de Platón, vinculada a su teoría del conocimiento como recuerdo, más que una descripción del Sócrates histórico. Aun así se ha convertido en el nombre corriente del método socrático y en modelo de una pedagogía que no transmite contenidos sino que ayuda a pensar.

Imagen del Teeteto, asociada al Menón y a la anámnesis platónica.

Fuente: Platón. Platonis Opera, ed. John Burnet, 5 vols. Oxford University Press (Oxford Classical Texts), 1900–1907; tomo I (Eutifrón, Apología, Critón, Fedón) consultado en la edición digital del Perseus Digital Library (Tufts University).

Vídeos

Vídeos

Grabaciones, entrevistas y documentales. Los vídeos se reproducen desde YouTube; no se alojan aquí.

  • 2. Socratic Citizenship: Plato's Apology

    Conferencia· EN· 2008· 46 min

    YaleCoursesCanal oficial

  • 3. Socratic Citizenship: Plato's Crito

    Conferencia· EN· 2008· 47 min

    YaleCoursesCanal oficial

  • Ancient Philosophies as a Way of Life: Socrates

    Conferencia· EN· 2012· 61 min

    StanfordCanal oficial

  • Bettany Hughes | Socrates and his Athens

    Conferencia· EN· 2021· 61 min

    The Ramsay Centre for Western CivilisationCanal oficial

  • PBS Broadcast - The Trial of Socrates

    Documental· EN· 2025· 58 min

    National Hellenic MuseumCanal oficial

  • Paul Woodruff, "In Socrates' Footsteps: A Better Model for Virtue Ethics."

    Conferencia· EN· 2020· 85 min

    International Society for Socratic StudiesCanal oficial

  • Socrates & Plato's Philosophy - Myles Burnyeat & Bryan Magee (1987)

    Entrevista· EN· 1987· 44 min

    Philosophy Overdose

  • Conferencia de Francesc Casadesús: 'Sócrates y sus enemigos'

    Conferencia· ES· 2022· 63 min

    Fundación BBVACanal oficial

  • Carlos Fernández Liria "Sócrates y el problema de la democracia"

    Conferencia· ES· 2021· 55 min

    G.I. UCM: Metafísica, Crítica y PolíticaCanal oficial

  • «Apología de Sócrates» | Notas a Platón (3/27)

    Análisis· ES· 2020· 107 min

    Ernesto CastroCanal oficial

  • El juicio a Sócrates: ¿Por qué Atenas mató a su hombre más sabio? - H. Grecia #48

    Conferencia· ES· 2024· 40 min

    Darío Sánchez VendraminiCanal oficial

  • Portrait de Socrate | Cours méthodiques et populaires de philosophie

    Conferencia· FR· 2014· 98 min

    Bibliothèque nationale de France BnFCanal oficial

  • Geschichte der Philosophie (2): Von Sokrates zu Platon, Prof. Dr. Torsten Wilholt

    Conferencia· DE· 2013· 88 min

    InstPhilCanal oficial

Galería

Galería

Imágenes con licencia verificada. Cada una conserva su autoría y su atribución.

Manuscritos

Manuscritos

Testimonios manuscritos y textos antiguos, con su custodio y sus condiciones de consulta.

  • GRC · Minúscula griega · Diálogos compuestos c. 399–347 a. C.; copia de 895

    Codex Oxoniensis Clarkianus 39 («Clarke Plato», B)

    Testimonio conservado
    Códice de pergamino de 418 folios, copiado por Juan el Calígrafo para Aretas de Patras
    Custodio
    Bodleian Library, Oxford · MS. E. D. Clarke 39
    Digitalización
    medieval.bodleian.ox.ac.uk/catalog/manuscript_40…
Manuscritos →

Relaciones

Relaciones

Influencias, discipulados y afinidades. Se distingue la relación documentada de la similitud identificada por análisis.

  • Maestro de

    Platón

    Platón frecuentó a Sócrates en su juventud, asistió al juicio (Apología 34a, 38b) e hizo de él el protagonista de casi todos sus diálogos.

    Relación documentada

  • Maestro de

    Jenofonte

    Discípulo en su juventud; escribió las Memorables, la Apología, el Banquete y el Económico, y narra en la Anábasis cómo le pidió consejo.

    Relación documentada

  • Maestro de

    Antístenes

    Seguidor de Sócrates presente en su muerte (Fedón 59b); fundador de la tradición que desembocaría en el cinismo.

    Relación documentada

  • Contemporáneo de

    Aristófanes

    Lo caricaturizó en Las nubes (423 a. C.); Platón los sienta juntos en el Banquete.

    Relación documentada

  • Influyó en

    Aristóteles

    No lo conoció, pero en la Metafísica le atribuye la inducción y la definición universal y discute su intelectualismo moral en la Ética a Nicómaco.

    Relación documentada

  • Influyó en

    Diógenes de Sinope

    Discípulo de Antístenes según Diógenes Laercio (VI 21); Platón lo habría llamado «un Sócrates enloquecido» (VI 54).

    Relación documentada

  • Influyó en

    Zenón de Citio

    Según Diógenes Laercio (VII 2–3), se hizo filósofo tras leer en Atenas el segundo libro de las Memorables de Jenofonte.

    Relación documentada

  • Influyó en

    Epicteto

    Las Disertaciones recogidas por Arriano proponen a Sócrates como modelo constante de vida filosófica.

    Relación documentada

  • Se encontró con

    Parménides

    Platón narra un encuentro entre un Sócrates muy joven y el anciano Parménides en el diálogo Parménides; casi con seguridad es una ficción literaria.

    Similitud identificada por análisis

  • Ideas afines a

    Pitágoras

    Los interlocutores del Fedón, Simmias y Cebes, habían frecuentado al pitagórico Filolao; la inmortalidad del alma y la vida filosófica como purificación acercan el Sócrates platónico a la tradición pitagórica.

    Similitud identificada por análisis

  • Ideas afines a

    Confucio

    Maestros orales cuya enseñanza conocemos por discípulos, centrados en la virtud y el examen de uno mismo; Karl Jaspers los agrupó entre los «hombres decisivos».

    Similitud identificada por análisis

  • Ideas afines a

    Jesús de Nazaret

    Ninguno de los dos escribió nada, ambos fueron ejecutados por la autoridad de su ciudad y su figura nos llega por discípulos que no coinciden; la comparación es un tópico desde los apologistas cristianos.

    Similitud identificada por análisis

Fuentes

Fuentes

Bibliografía y catálogos consultados para esta ficha.

  1. Wikidata, entidad Q913 «Socrates» (276 enlaces entre wikis; P31=Q5). Registra nacimiento en 470 a. C. (precisión: año) y muerte en 399 a. C. (15 de febrero o mayo, fechas sin base antigua); lugar de nacimiento Alopece y Atenas.
  2. Platón. Platonis Opera, ed. John Burnet, 5 vols. Oxford University Press (Oxford Classical Texts), 1900–1907; tomo I (Eutifrón, Apología, Critón, Fedón) consultado en la edición digital del Perseus Digital Library (Tufts University).
  3. Plato. The Dialogues of Plato, trad. Benjamin Jowett, 3.ª ed., 5 vols. Clarendon Press, Oxford, 1892 (Project Gutenberg, n.º 1656 Apology, 1657 Crito, 1658 Phaedo y otros).
  4. Platón. Obras completas, trad. Patricio de Azcárate, 11 vols. Medina y Navarro, Madrid, 1871–1872 (edición digital en Filosofía en español).
  5. Jenofonte. Memorables (Recuerdos de Sócrates), Apología de Sócrates, Banquete y Económico. Texto griego: Xenophontis opera omnia, ed. E. C. Marchant, vol. 2, 2.ª ed., Clarendon Press, Oxford, 1921 (Perseus); trad. inglesa de H. G. Dakyns, The Works of Xenophon, Macmillan, Londres, 1890–1897 (Project Gutenberg).
  6. Aristófanes. Las nubes (Νεφέλαι), representada en 423 a. C.; trad. inglesa de W. J. Hickie, The Comedies of Aristophanes, Bohn's Classical Library, Londres, 1853 (Project Gutenberg n.º 2562).
  7. Aristóteles. Metafísica A 6, 987b1–4, y M 4, 1078b17–32; Poética 1, 1447b11. Trad. inglesa de W. D. Ross (Oxford, 1908; Internet Classics Archive, MIT); trad. española de Patricio de Azcárate, Obras de Aristóteles, vol. 10, Madrid, 1875.
  8. Diógenes Laercio. Vidas y opiniones de los filósofos ilustres, libro II, 18–47 (Sócrates), s. III d. C. Trad. inglesa de C. D. Yonge, Bohn, Londres, 1853 (Project Gutenberg n.º 57342); trad. española de José Ortiz y Sanz, Madrid, 1792 (Wikisource).
  9. Guthrie, W. K. C. A History of Greek Philosophy, vol. III: The Fifth-Century Enlightenment, parte 2: Socrates. Cambridge University Press, Cambridge, 1969 (publicado aparte como Socrates, 1971; trad. esp. Historia de la filosofía griega, vol. III, Gredos).
  10. Vlastos, Gregory. Socrates, Ironist and Moral Philosopher. Cambridge University Press / Cornell University Press, Cambridge e Ithaca, 1991.
  11. Nails, Debra y Monoson, S. Sara. «Socrates». The Stanford Encyclopedia of Philosophy, ed. Edward N. Zalta; primera publicación 2005, revisión sustancial del 26 de mayo de 2022.
  12. Kahn, Charles H. Plato and the Socratic Dialogue: The Philosophical Use of a Literary Form. Cambridge University Press, Cambridge, 1996.
  13. Brickhouse, Thomas C. y Smith, Nicholas D. (eds.). The Trial and Execution of Socrates: Sources and Controversies. Oxford University Press, Nueva York, 2002.
  14. Waterfield, Robin. Why Socrates Died: Dispelling the Myths. Faber and Faber / W. W. Norton, Londres y Nueva York, 2009.
  15. «Socrates», Wikipedia en inglés, y «Sócrates», Wikipedia en español (consultadas para contrastar datos y bibliografía; texto propio).
  16. Giannantoni, Gabriele (ed.). Socratis et Socraticorum Reliquiae, 4 vols. Bibliopolis, Nápoles, 1990 (fragmentos de Esquines de Esfeto, Antístenes y demás socráticos).
  17. Eliano, Claudio. Historias curiosas (Varia historia) II 13, s. II–III d. C. Trad. esp. de Juan Manuel Cortés Copete, Gredos, Madrid, 2006.
  18. The Metropolitan Museum of Art. Jacques-Louis David, «The Death of Socrates» (1787), n.º de inventario 31.45.
  19. Bodleian Libraries, Universidad de Oxford. MS. E. D. Clarke 39 («Clarke Plato»), códice de las tetralogías I–VI de Platón copiado en 895 por Juan el Calígrafo para Aretas. A Catalogue of Western Manuscripts at the Bodleian Libraries.
  20. Open Library (Internet Archive): ediciones de Platón, Jenofonte, Aristófanes y Diógenes Laercio verificadas por ISBN.
Titular de derechos
Textos antiguos en dominio público; cada traducción y edición crítica pertenece a su traductor o editorial

Pendiente de confirmar

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  • Fecha de nacimiento: se adopta 469 a. C. (Apolodoro en Diógenes Laercio II 44; Nails y Monoson); Wikidata da 470. Las fechas de muerte de Wikidata (15 de febrero o 1 de mayo de 399) no tienen base antigua: solo se sabe que fue en primavera, unos treinta días después del juicio.
  • Ediciones españolas con ISBN verificado de Gorgias, Menón, Eutidemo, Teeteto, Parménides y Alcibíades I (Gredos, Diálogos II y V; Alianza): no localizadas en Open Library en esta sesión.
  • «Las nubes» en español: solo se ha verificado la edición de Ediciones Clásicas (1999) sin traductor identificado; falta la de Gredos (Comedias I) con ISBN y contenido comprobados.
  • Traducción española de dominio público de las Memorables y el Banquete de Jenofonte (p. ej., Diego Gracián, s. XVI): no localizada en línea con URL estable.
  • Programas de afiliación: ninguno verificado (Gredos, Alianza, Penguin, Hackett). Lista vacía.
  • Año de los vídeos: es el de la grabación cuando la descripción lo indica y, si no, el de publicación en YouTube.

Investigado el 2026-10-25