Cristianismo · Mística cristiana · Catolicismo
Hildegarda de Bingen
Hildegardis Bingensis
1098 – 1179Persona históricamente documentada
Abadesa benedictina renana (1098–1179), visionaria, compositora, naturalista y consejera de papas y emperadores. Recluida desde niña junto al monasterio de Disibodenberg, a los cuarenta y dos años recibió la orden de escribir sus visiones: así nacieron el Scivias, el Liber vitae meritorum y el Liber divinorum operum. Fundó Rupertsberg y Eibingen, escribió dos tratados de medicina, setenta y siete cantos, el drama Ordo Virtutum, una lengua inventada y unas cuatrocientas cartas, y predicó en público. Doctora de la Iglesia desde 2012.
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Hildegarda recibe la visión y la dicta a Volmar (Scivias de Rupertsberg) · Public domain
En sus palabras
«Sucedió en el año 1141 de la encarnación del Hijo de Dios Jesucristo, cuando yo tenía cuarenta y dos años y siete meses, que una luz de fuego de máximo resplandor, viniendo del cielo abierto, atravesó todo mi cerebro.»Scivias, Protestificatio (declaración preliminar)
Biografía
6 min de lectura
Una niña entregada como diezmo
Hildegarda nació en 1098, probablemente en Bermersheim, cerca de Alzey, en la Renania que entonces era el corazón del Imperio. Sus padres, Hildeberto y Matilde, pertenecían a la pequeña nobleza libre vasallada de los condes de Sponheim. La Vita escrita poco después de su muerte dice que era la décima hija y que sus padres la ofrecieron a Dios; la tradición ha leído en ello un diezmo. Desde muy pequeña, contará ella misma a los sesenta años, veía «una luz tan grande que mi alma temblaba», y aprendió pronto a callarlo: una criada a la que anunció el color de un ternero aún no nacido la miró con espanto.
Hacia 1106, con ocho años, fue confiada a Jutta de Sponheim, una joven noble que había decidido vivir como reclusa. Las fuentes más antiguas —la Vita Juttae, descubierta en 1992— indican que la reclusión formal de Jutta, Hildegarda y una tercera muchacha junto al monasterio benedictino de Disibodenberg se celebró el 1 de noviembre de 1112, con el rito de los difuntos: las emparedaban. Lo que debía ser una celda se convirtió, con los años, en una pequeña comunidad femenina; Jutta enseñó a Hildegarda a leer el salterio en latín y a cantar el oficio. De un monje de la casa, Volmar, recibió lo que la Vita llama una formación «sencilla»; él sería su secretario durante treinta años.
La orden de escribir
A la muerte de Jutta, el 22 de diciembre de 1136, las monjas eligieron a Hildegarda magistra. Tenía treinta y ocho años y seguía guardando sus visiones. En 1141, «a los cuarenta y dos años y siete meses», una luz de fuego le atravesó el cerebro y el pecho y una voz le ordenó decir y escribir lo que veía. Se resistió, enfermó —la enfermedad, en su relato, es siempre la forma que toma la desobediencia— y solo sanó cuando empezó a dictar a Volmar. Así nació el Scivias («Conoce los caminos»), diez años de trabajo y veintiséis visiones sobre la creación, la redención y la historia de la salvación, cada una descrita primero como imagen y después explicada por la voz celestial.
Lo que la distingue de otros visionarios es la cautela con que buscó respaldo. Escribió a Bernardo de Claraval, que le respondió con una carta breve y amable. En el sínodo de Tréveris (noviembre de 1147 – febrero de 1148), el abad Kuno de Disibodenberg presentó el manuscrito inacabado al papa Eugenio III, un cisterciense discípulo de Bernardo; según la Vita, el papa leyó en voz alta ante los prelados y la autorizó por carta a seguir escribiendo. La autorización pontificia convirtió a una monja renana en una autoridad consultada por obispos, abades y reyes.
Rupertsberg
Hacia 1150, contra la voluntad del abad Kuno —que perdía con ello las dotes de las monjas y el prestigio de la visionaria—, Hildegarda trasladó a sus unas veinte hermanas a una colina sobre el Nahe, frente a Bingen, donde se decía que estaba enterrado san Ruperto. Para vencer la resistencia del abad enfermó de nuevo, inmóvil en el lecho, hasta que Kuno comprobó, dice la Vita, que no podía levantarla ni él. La iglesia de Rupertsberg fue consagrada en 1152 por el arzobispo de Maguncia; en 1158 obtuvo la independencia económica de Disibodenberg. Fue allí donde Hildegarda hizo casi todo: dos libros más de visiones, dos tratados de medicina, setenta y siete cantos, un drama litúrgico, una lengua inventada y unas cuatrocientas cartas.
El coste humano del traslado tuvo un nombre: Ricardis de Stade, la monja joven de alta nobleza que la había ayudado con el Scivias y a la que su familia hizo nombrar abadesa de Bassum en 1151. Hildegarda escribió al arzobispo de Bremen, al papa y a la propia Ricardis cartas de una franqueza que desarma —«¿por qué me abandonas como una huérfana?»—; Ricardis murió en octubre de 1152, al parecer arrepentida.
Médica, compositora, predicadora
Entre 1151 y 1158 Hildegarda compuso dos obras de ciencia natural sin visiones ni voz celestial: la Physica, un catálogo de plantas, árboles, piedras, peces, aves y animales con sus propiedades curativas, y Causae et curae, sobre el cosmos, el cuerpo humano, la generación, los humores y los remedios. Su medicina es la de los monasterios, con base en Galeno y en la tradición popular renana, pero con observaciones propias sobre la sexualidad femenina y la melancolía que no tienen paralelo en su siglo. Entre 1158 y 1163 escribió el Liber vitae meritorum, sobre las virtudes y los vicios en diálogo, y entre 1163 y 1173 el Liber divinorum operum, su obra más ambiciosa: la cosmología del hombre como microcosmos, con las célebres miniaturas que un códice de Lucca conserva.
La música no fue para ella un adorno. Los setenta y siete cantos de la Symphonia armonie celestium revelationum —antífonas, responsorios, secuencias, himnos— tienen una tesitura ampliada y unos melismas que desbordan el canto llano de su tiempo, y el Ordo Virtutum, en el que las Virtudes se disputan un alma con el Diablo (único personaje que no canta), es el drama musical más antiguo conservado con nombre de autor. Cuando en 1178 los prelados de Maguncia pusieron en entredicho su monasterio por haber enterrado a un noble excomulgado y le prohibieron cantar el oficio, Hildegarda les escribió que la música es la memoria del paraíso y que quienes la silencian sin razón grave se exponen a perder su lugar entre los coros de los ángeles. El entredicho se levantó en marzo de 1179.
Entre 1158 y 1171 hizo cuatro viajes de predicación —Maguncia, Wurzburgo, Bamberg, Tréveris, Colonia, Werden, Maulbronn, Zwiefalten—, predicando en público al clero y al pueblo, algo sin precedentes para una mujer, contra la corrupción del clero y los cátaros. Reprendió por carta al emperador Federico Barbarroja cuando sostuvo antipapas y lo hizo con una dureza que él toleró: en 1163 le había concedido un privilegio de protección para Rupertsberg. En 1165 fundó una segunda casa en Eibingen, al otro lado del Rin.
Lengua, cartas y final
Hildegarda inventó una lingua ignota de unas mil palabras con su propio alfabeto, las litterae ignotae, cuyo propósito sigue debatiéndose: juego, lengua secreta de la comunidad o intento de recuperar un habla anterior a Babel. Su epistolario, conservado en parte en el Riesencodex de Wiesbaden —el códice de quince kilos que reúne sus obras, compilado en Rupertsberg poco después de su muerte—, muestra a una consejera de papas, emperadores, abades y mujeres anónimas que le escribían pidiendo oración.
Volmar murió en 1173; en 1177 llegó como secretario el monje valón Guiberto de Gembloux, a quien Hildegarda escribió la descripción más precisa de su modo de ver: una luz «que no es local», más clara que una nube que lleva el sol, que ella llama «sombra de la luz viviente», y en la que ve, oye y sabe a la vez, despierta, sin éxtasis. Murió el 17 de septiembre de 1179, a los ochenta y un años. Los intentos de canonización del siglo XIII (1227–1243) se perdieron en la burocracia; su culto continuó. Benedicto XVI inscribió su nombre en el calendario universal el 10 de mayo de 2012 y la proclamó doctora de la Iglesia el 7 de octubre de ese año.
Lo que queda
De Hildegarda queda, para empezar, una obra enorme en latín que la filología moderna ha editado críticamente en el Corpus Christianorum, y una música que desde los años ochenta del siglo XX —Sequentia, Gothic Voices— ha vuelto a cantarse. Queda la pregunta sobre sus visiones, que el neurólogo Oliver Sacks relacionó con la migraña con aura y que los historiadores prefieren leer como un género literario con reglas propias. Queda una teología de la viriditas, el verdor, fuerza vital que atraviesa la creación, que el pensamiento ecológico ha adoptado como emblema. Y queda, sobre todo, una mujer del siglo XII que logró que la escucharan papas y emperadores llamándose a sí misma «pobre criatura femenina» y «pluma llevada por el viento», con una ironía que solo una gran autoridad puede permitirse. El manuscrito iluminado del Scivias, hecho bajo su mirada en Rupertsberg, desapareció en Dresde en 1945: lo conocemos por una copia a mano que las monjas de Eibingen terminaron en 1933, como si la historia hubiera querido enseñarnos de qué está hecha la transmisión.
Fuentes: Gottfried de Disibodenberg y Theoderich de Echternach. Vita sanctae Hildegardis. Ed. Monika Klaes. Corpus Christianorum Continuatio Mediaevalis 126. Turnhout: Brepols, 1993. Trad. inglesa en Anna Silvas, Jutta and Hildegard: The Biographical Sources. Turnhout: Brepols, 1998 (University Park: Penn State Press, 1999). · Hildegardis Bingensis. Scivias. Ed. Adelgundis Führkötter y Angela Carlevaris. CCCM 43–43A. Turnhout: Brepols, 1978. Trad. inglesa: Columba Hart y Jane Bishop, Hildegard of Bingen: Scivias (Classics of Western Spirituality). Nueva York: Paulist Press, 1990. Trad. española: Scivias: Conoce los caminos, trad. Antonio Castro Zafra y Mónica Castro. Madrid: Trotta, 1999. · Hildegardis Bingensis. Liber divinorum operum. Ed. Albert Derolez y Peter Dronke. CCCM 92. Turnhout: Brepols, 1996. Trad. inglesa: Nathaniel M. Campbell, The Book of Divine Works. Washington: Catholic University of America Press, 2018. · Hildegardis Bingensis. Liber vite meritorum. Ed. Angela Carlevaris. CCCM 90. Turnhout: Brepols, 1995. Trad. inglesa: Bruce W. Hozeski, The Book of the Rewards of Life. Nueva York: Oxford University Press, 1997. · Hildegardis Bingensis. Epistolarium. Ed. Lieven Van Acker (vols. I–II) y Monika Klaes-Hachmöller (vol. III). CCCM 91, 91A, 91B. Turnhout: Brepols, 1991–2001.
Cronología
La vida, año a año
Cada punto es un acontecimiento documentado. Pulsa para leerlo, con su fuente y su grado de certeza.
10980 añosBermersheim vor der Höhe (Renania-Palatinado), según la tradición
Nacimiento
Nace en una familia de la pequeña nobleza libre, hija de Hildeberto y Matilde. El lugar (Bermersheim) es el aceptado por la mayoría de los estudiosos; el año se deduce de su propia datación de la visión de 1141.
ProbableGottfried de Disibodenberg y Theoderich de Echternach. Vita sanctae Hildegardis. Ed. Monika Klaes. Corpus Christianorum Continuatio Mediaevalis 126. Turnhout: Brepols, 1993. Trad. inglesa en Anna Silvas, Jutta and Hildegard: The Biographical Sources. Turnhout: Brepols, 1998 (University Park: Penn State Press, 1999).
Después de su muerte
- 1227 – 1243Proceso de canonización inconcluso
- febrero de 1945Pérdida del Scivias de Rupertsberg
- 7 de octubre de 2012Doctora de la Iglesia
1098 · 0 años
Nacimiento
Nace en una familia de la pequeña nobleza libre, hija de Hildeberto y Matilde. El lugar (Bermersheim) es el aceptado por la mayoría de los estudiosos; el año se deduce de su propia datación de la visión de 1141.
Probable
c. 1106 · 8 años
Entregada a Jutta de Sponheim
A los ocho años sus padres la confían a la joven noble Jutta de Sponheim para la vida religiosa.
Documentado
1 de noviembre de 1112 · 14 años
Reclusión en Disibodenberg
Jutta, Hildegarda y otra muchacha son recluidas junto al monasterio benedictino de Disibodenberg, según la Vita Juttae. Hildegarda profesa como benedictina en los años siguientes.
Probable
22 de diciembre de 1136 · 38 años
Muere Jutta; Hildegarda es elegida magistra
A la muerte de Jutta, la comunidad femenina de Disibodenberg elige a Hildegarda como superiora.
Documentado
1141 · 42 años
La orden de escribir
«A los cuarenta y dos años y siete meses» recibe la visión de la luz de fuego y la orden de escribir lo que ve. Comienza el Scivias con la ayuda de Volmar y de Ricardis de Stade.
Documentado
noviembre de 1147 – 1148 · 49 años
El papa Eugenio III aprueba su obra
En el sínodo de Tréveris (nov. 1147 – feb. 1148) el papa lee pasajes del Scivias inacabado y la autoriza por carta a seguir escribiendo. Bernardo de Claraval la había animado ya por carta.
Documentado
c. 1150 · 52 años
Traslado a Rupertsberg
Contra la oposición del abad Kuno, traslada su comunidad a Rupertsberg, junto a Bingen. La iglesia se consagra en 1152.
Documentado
1151 · 53 años
Termina el Scivias; partida de Ricardis
Concluye el Scivias. Ricardis de Stade es nombrada abadesa de Bassum y abandona Rupertsberg pese a las cartas de Hildegarda; muere en 1152.
Documentado
c. 1151 – 1158 · 53 años
Physica y Causae et curae
Entre c. 1151 y 1158 compone sus dos obras de ciencia natural y medicina, además del Ordo Virtutum y buena parte de la Symphonia.
Probable
1158 – 1171 · 60 años
Primer viaje de predicación
Inicia el primero de cuatro viajes de predicación (1158–1171) por el Meno, el Mosela, el Rin y Suabia, predicando en público a clero y pueblo. Ese año comienza el Liber vitae meritorum.
Documentado
1163 · 65 años
Privilegio imperial y comienzo del Liber divinorum operum
Federico Barbarroja concede un privilegio de protección a Rupertsberg. Hildegarda comienza el Liber divinorum operum, terminado hacia 1173–1174.
Documentado
1165 · 67 años
Fundación de Eibingen
Funda una segunda comunidad en Eibingen, en la orilla derecha del Rin, que visita regularmente.
Documentado
1173 · 75 años
Muerte de Volmar
Muere Volmar, su secretario durante tres décadas. Le suceden Gottfried de Disibodenberg (1174–1176), que inicia la Vita, y Guiberto de Gembloux (desde 1177).
Documentado
1178 – 1179 · 80 años
El entredicho de Maguncia
Por enterrar a un noble excomulgado, los prelados de Maguncia prohíben el oficio cantado en Rupertsberg. Hildegarda se niega a exhumarlo y escribe su carta sobre la música. El entredicho se levanta en marzo de 1179.
Documentado
17 de septiembre de 1179 · 81 años
Muerte
Muere en Rupertsberg a los ochenta y un años. La Vita relata que aparecieron dos arcos luminosos en el cielo sobre el monasterio.
Documentado
1227 – 1243
Proceso de canonización inconcluso
Gregorio IX abre el proceso (1227–1233); Inocencio IV lo reactiva (1243). Las actas, incompletas, no llevan a una bula. El culto, no obstante, se mantiene y su nombre entra en el Martirologio romano.
Documentado
febrero de 1945
Pérdida del Scivias de Rupertsberg
El códice iluminado del Scivias (Wiesbaden, Hs. 1), evacuado a Dresde para protegerlo, desaparece tras los bombardeos; se conoce por fotografías en blanco y negro de 1927 y por la copia pintada a mano por las monjas de Eibingen (1927–1933).
Documentado
7 de octubre de 2012
Doctora de la Iglesia
Benedicto XVI, tras extender su culto a la Iglesia universal el 10 de mayo de 2012 (canonización equivalente), la proclama doctora de la Iglesia junto a Juan de Ávila.
Documentado
Obras
Obras esenciales
Las obras sin las que no se entiende su legado.

Obra escrita · 1151
Scivias (Conoce los caminos)
Scivias (Sci vias Domini)
Su primera y más leída obra visionaria: veintiséis visiones en tres libros (seis, siete y trece) que recorren la creación y la caída, la redención por Cristo y la Iglesia como esposa, y la historia de la salvación hasta el fin de los tiempos, cerrada con las canciones y el drama de las Virtudes. Cada visión se presenta primero como imagen —la montaña de hierro, el huevo cósmico, la Sinagoga, el edificio de la salvación— y después la explica una voz celestial, con una exégesis densa de la Escritura. El manuscrito iluminado hecho en Rupertsberg bajo su supervisión se perdió en 1945; sus treinta y cinco miniaturas se conocen por fotografías y por la copia de Eibingen.
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Obra escrita · c. 1174
Libro de las obras divinas
Liber divinorum operum (De operatione Dei)
Su síntesis cosmológica. Diez visiones en tres partes: la Caridad como fuerza ígnea que anima el universo; el hombre en el centro de las esferas cósmicas, con los vientos, los astros y los humores en correspondencia con sus miembros (la figura del «hombre universal» que inmortalizó el códice de Lucca); un extenso comentario al prólogo del evangelio de Juan y al Génesis; y, en la tercera parte, la ciudad de Dios y la historia hasta el Anticristo. Es la obra en que la teología de la viriditas y la relación microcosmos-macrocosmos alcanzan su formulación más completa.
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Obra escrita · c. 1158
Physica (Libro de las sutilezas de las criaturas)
Physica (Liber subtilitatum diversarum naturarum creaturarum)
Nueve libros que describen plantas, elementos, árboles, piedras, peces, aves, animales, reptiles y metales, con sus cualidades (caliente, frío, húmedo, seco), su «sutileza» y sus usos medicinales, a menudo con el nombre alemán de la planta junto al latín. Mezcla saber galénico, tradición monástica y observación renana; su posteridad es la «medicina de Hildegarda» moderna, que la obra solo sostiene en parte.
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Obra escrita · c. 1158
Sinfonía de la armonía de las revelaciones celestiales
Symphonia armonie celestium revelationum
Antífonas, responsorios, secuencias e himnos para la Virgen, el Espíritu Santo, los santos de su tierra (Ruperto, Disibodo), las vírgenes y, sobre todo, santa Úrsula. La poesía es libre, sin rima ni metro regular, llena de imágenes de verdor, luz y agua («O nobilissima viriditas», «O vis aeternitatis», «Caritas abundat in omnia»); la música, de amplio ámbito y largos melismas, es la mayor colección de canto monódico de un autor identificado en la Edad Media. Desde las grabaciones de Sequentia (1982) y Gothic Voices (1982) forma parte del repertorio.
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Toda su obra (19)

Libro de los merecimientos de la vida
1163
Hildegarda de Bingen
Causas y remedios
The Conscious LibraryCausas y remedios
1158

Ordo Virtutum (El orden de las Virtudes)
1151

Lengua desconocida y alfabeto desconocido
1158

Cartas (Epistolario)
1179
Hildegarda de Bingen
Homilías sobre los evangelios
The Conscious LibraryHomilías sobre los evangelios
1170
Hildegarda de Bingen
Obras menores
The Conscious LibraryObras menores
1170

Vida de santa Hildegarda
1187

Vida de san Disibodo
1170

Vida de san Ruperto
1170

Explicación de la Regla de san Benito
Hildegarda de Bingen
Explicación del Símbolo atanasiano
The Conscious LibraryExplicación del Símbolo atanasiano

Respuestas a treinta y ocho cuestiones
1176

Visión sobre la excelencia de san Martín
Hildegarda de Bingen
Pentachronon o Espejo de los tiempos futuros
The Conscious LibraryPentachronon o Espejo de los tiempos futuros
1220
Frases
Frases localizadas en una obra concreta. Cada una lleva su procedencia y su nivel de confianza.
Sucedió en el año 1141 de la encarnación del Hijo de Dios Jesucristo, cuando yo tenía cuarenta y dos años y siete meses, que una luz de fuego de máximo resplandor, viniendo del cielo abierto, atravesó todo mi cerebro.Factum est in millesimo centesimo quadragesimo primo Filii Dei Iesu Christi incarnationis anno, cum quadraginta duorum annorum septemque mensium essem, maximae coruscationis igneum lumen aperto caelo veniens totum cerebrum meum transfudit.
VerificadaScivias, Protestificatio (declaración preliminar)
Citas apócrifas o de atribución discutida (2)
«Soy una pluma en el aliento de Dios.»
Versión popularizada (título de un disco de Gothic Voices, 1982) de una imagen auténtica: en varias cartas Hildegarda se llama «pluma» (penna) movida por el viento del Espíritu. La frase exacta en primera persona no aparece así en sus obras.
«Todo lo que existe está entretejido; todo lo que vive está conectado.»
Paráfrasis moderna, de circulación en antologías de espiritualidad ecológica, sin correspondencia literal en el corpus latino; resume ideas del Liber divinorum operum pero no es cita.
Últimas palabras
No existen registros verificables de sus últimas palabras.
No hay registro fiable de últimas palabras. La Vita (libro III, Theoderich de Echternach) relata que Hildegarda anunció a sus hermanas la proximidad de su muerte, que murió el 17 de septiembre de 1179 y que en el cielo aparecieron dos arcos luminosos sobre el monasterio, pero no transmite ninguna frase final; tampoco lo hacen Guiberto de Gembloux ni las actas del proceso de 1233.
Fuente: Gottfried de Disibodenberg y Theoderich de Echternach. Vita sanctae Hildegardis. Ed. Monika Klaes. Corpus Christianorum Continuatio Mediaevalis 126. Turnhout: Brepols, 1993. Trad. inglesa en Anna Silvas, Jutta and Hildegard: The Biographical Sources. Turnhout: Brepols, 1998 (University Park: Penn State Press, 1999).
Preguntar
Lo que su obra responde
Doce grandes preguntas de la humanidad y lo que sus textos permiten responder, con referencias. Nunca ponemos palabras en su boca.
¿Qué es lo Absoluto? ¿Existe Dios?
Dios es la Luz viviente que habla, crea y ama su obra
Un Dios personalLo dice expresamente
Hildegarda de Bingen escribe dentro de la teología benedictina del siglo XII y presenta sus visiones como dictadas por una voz celeste que le ordena escribir lo que ve. En el Scivias, Dios aparece como luz serenísima y fuego ardiente, y en la segunda visión del libro II la Trinidad se le muestra como una figura humana de color zafiro envuelta en luz y llama: tres en uno, Padre, Hijo y Espíritu. En el Liber divinorum operum la primera visión presenta a la Caridad divina como fuerza ígnea que sostiene y vivifica todo lo creado. Su Dios es creador, juez y amante de su obra; se le habla y responde. La fuerza vital que ella llama viriditas, el verdor, no es un principio impersonal autónomo, sino la acción continua de ese Dios personal en el mundo.
Comparar esta pregunta con otros maestros¿Quién soy yo? ¿Existe un yo verdadero?
El alma es una esfera de fuego que Dios envía al cuerpo
Un alma creada e inmortalLo dice expresamente
Hildegarda de Bingen trata el alma con detalle en la cuarta visión del libro I del Scivias: ve una esfera ígnea que desciende al cuerpo del niño en el seno materno y lo vivifica, y después a esa alma peregrina asediada por las tentaciones, que se pregunta por su origen y su exilio. El alma es creada por Dios, inmortal y racional; el cuerpo es su tabernáculo, y entre ambos hay colaboración y tensión. En Causae et curae añade una antropología médica: el alma actúa en el cuerpo como la savia en el árbol, y de su armonía con los humores depende la salud. El ser humano es para ella un microcosmos, imagen del universo, y su identidad es la de una criatura singular, distinta de Dios, llamada a recuperar en Cristo la armonía perdida con la caída.
Comparar esta pregunta con otros maestros¿Por qué sufrimos?
El pecado rompió la armonía del cuerpo y del cosmos; de ahí la enfermedad
El desorden social y moralLo dice expresamente
Hildegarda de Bingen sitúa el origen del sufrimiento en la caída de Adán, pero lo describe como una ruptura de armonía que afecta al cuerpo, al alma y al mundo entero. En Causae et curae explica que, cuando Adán desobedeció, la melancolía se coaguló en su sangre y desde entonces los humores del ser humano están desequilibrados: de ahí la tristeza, la desesperanza y muchas enfermedades. En su visión cósmica, el ser humano está ligado a los elementos y a los astros, de modo que su desorden moral repercute en la naturaleza, y la naturaleza a su vez lo afecta. En el Liber vitae meritorum los vicios aparecen como figuras deformes y las virtudes les responden, cada una con su remedio y su penitencia. El sufrimiento nace de la pérdida de la medida y del verdor (viriditas); sanar es restaurar el orden perdido, en el cuerpo y en el alma.
Comparar esta pregunta con otros maestros¿Qué ocurre después de la muerte?
Los cuerpos resucitarán y el cosmos entero será renovado en el último día
Vida eterna y resurrecciónLo dice expresamente
Hildegarda de Bingen comparte la escatología cristiana de su tiempo, pero la expone en visiones de gran alcance cósmico. La última visión del Scivias muestra el fin de los tiempos: los elementos se agitan, los muertos resucitan con sus cuerpos íntegros, Cristo juzga y, tras el juicio, el mundo queda transformado en un cielo y una tierra nuevos, sin noche ni corrupción. Para ella la persona no se disuelve: el alma, que vivifica el cuerpo como la savia al árbol, sobrevive a la muerte y recobra su cuerpo glorificado. En el Liber vitae meritorum describe con detalle las penas purgativas que corresponden a cada vicio y la alegría de los bienaventurados, de modo que la vida futura prolonga y completa la medida moral de esta. La muerte es tránsito: el destino último es la armonía restaurada de cuerpo, alma y cosmos ante Dios.
Comparar esta pregunta con otros maestros¿Cómo se alcanza la liberación o la salvación?
Salvación por Cristo y la Iglesia, con una lucha activa de virtudes contra vicios
Por gracia y amorLo dice expresamente
Hildegarda de Bingen piensa la salvación dentro de la historia sagrada cristiana: la caída de Adán quebró la armonía de la creación y la encarnación de Cristo la restaura. El segundo libro de Scivias recorre esa obra redentora y su prolongación en la Iglesia y los sacramentos, que son el cauce ordinario de la gracia. Pero Hildegarda no concibe al creyente como receptor pasivo. En el Libro de los merecimientos de la vida pone en escena treinta y cinco pares de vicios y virtudes en diálogo, y en el Ordo Virtutum el alma que se extravía regresa por la penitencia. La salvación es don de Dios y, a la vez, combate moral: la persona debe recuperar su «verdor» (viriditas) espiritual colaborando con la gracia mediante la penitencia y las virtudes.
Comparar esta pregunta con otros maestros¿Hace falta un maestro?
Se enseña desde la Iglesia y la regla; su luz llegó sin maestro humano
La comunidad y la tradiciónLo dice expresamente
Hildegarda de Bingen se formó en la vida benedictina, junto a la reclusa Jutta de Sponheim, y vivió siempre dentro de una comunidad regida por la Regla de san Benito, en la que el abad o la abadesa enseñan y la tradición de la Iglesia es la norma. Ella misma fue magistra de su comunidad. Sin embargo, en la declaración que abre Scivias afirma que comprendió el sentido de los salmos, los evangelios y los demás libros sin haber recibido instrucción humana para interpretarlos, por la luz que la visitaba. No por ello prescindió de la autoridad: buscó la aprobación de Bernardo de Claraval y del papa Eugenio III. Su postura combina iluminación directa y sumisión a la comunidad que la valida.
Comparar esta pregunta con otros maestros¿Es real el mundo?
Un cosmos ordenado y verdeante, obra de Dios, del que el hombre es espejo
Creación buena y realLo dice expresamente
Para Hildegarda de Bingen el mundo es creación de Dios y está penetrado por su fuerza vital, que ella llama viriditas, el verdor que hace germinar y sostiene a todas las criaturas. En Scivias describe el universo en forma de huevo con capas de fuego, aire y agua, y en el Libro de las obras divinas lo presenta como una rueda en cuyo centro está el ser humano, un microcosmos que reproduce la estructura del macrocosmos. En la primera visión de esta obra habla la Caridad como fuerza suprema e ígnea que enciende todas las chispas vivientes. El mundo no es ilusión ni divinidad: es obra real, ordenada y buena, cuya armonía el pecado perturba y Cristo restaura.
Comparar esta pregunta con otros maestros¿Qué es el amor?
La Caridad es la fuerza de fuego que enciende y ordena toda la creación
Amor de Dios y al prójimoLo dice expresamente
Hildegarda de Bingen concibe el amor ante todo como Caritas, una potencia divina que sostiene el universo. En la primera visión del Liber divinorum operum aparece una figura de fuego que se presenta como la fuerza suprema que encendió todas las chispas vivientes; la tradición y la propia obra la identifican con la Caridad divina, origen y vínculo de lo creado. En la antífona Caritas abundat in omnia canta que la Caridad abunda en todas las cosas, desde lo más profundo hasta más allá de las estrellas, y que dio al Rey supremo el beso de la paz. Ese amor no es un sentimiento, sino el orden vivo que une a Dios, al cosmos y al ser humano. En el plano moral se traduce en las virtudes que el Liber vitae meritorum opone a los vicios, y en la vida comunitaria, en la caridad concreta de la regla benedictina.
Comparar esta pregunta con otros maestros¿Somos libres o está todo determinado?
La criatura racional elige entre vicios y virtudes y responde de ello
Libre albedrío realLo dice expresamente
Para Hildegarda el ser humano es la criatura racional por excelencia, y la racionalidad incluye la capacidad de elegir el bien o el mal. El *Liber vitae meritorum* está construido como un debate: treinta y cinco vicios hablan y treinta y cinco virtudes les responden, y el alma tiene que decidir a cuál escucha; después se describen las penas y la purificación que corresponden a cada culpa. En *Scivias* la caída de Adán aparece como una elección real que desordena el cosmos entero. La presciencia divina, que celebra en la *Symphonia*, no suprime esa elección: Dios conoce de antemano a cada criatura, pero el mérito y la culpa siguen siendo humanos. Su postura es la de la teología monástica del siglo XII, expresada en visiones y no en argumentos escolásticos.
Comparar esta pregunta con otros maestros¿Para qué meditar u orar?
Cantar el oficio divino devuelve al hombre la voz que tuvo en el paraíso
Ritual y cultivo de síLo dice expresamente
La oración de Hildegarda es ante todo la de una monja benedictina: el oficio divino cantado siete veces al día y la misa. Su reflexión más explícita sobre el sentido de esa práctica está en la carta que escribió hacia 1178 a los prelados de Maguncia, cuando su comunidad sufrió un entredicho que le prohibía cantar. Allí sostiene que Adán, antes de la caída, tenía una voz semejante a la de los ángeles, que los profetas inventaron los cantos y los instrumentos para recordar esa armonía perdida, y que quien silencia la alabanza en la Iglesia priva a Dios de su gloria. Su obra musical, la *Symphonia* y el *Ordo Virtutum*, nace de esa convicción: la liturgia no es un adorno, sino la participación humana en la armonía del cosmos.
Comparar esta pregunta con otros maestros¿Puede la razón conocer lo último?
La luz viviente enseña lo que el estudio no da; la razón lo ordena
Fe y razón se ayudanLo dice expresamente
En la declaración que abre *Scivias*, Hildegarda cuenta que en 1141 una luz de fuego le penetró el cerebro y que de pronto comprendió el sentido de los salmos, los evangelios y los demás libros de la Escritura, sin saber analizar sus palabras ni su gramática. En la carta a Guiberto de Gembloux describe esa luz como no local, más luminosa que una nube que lleva el sol, y la llama sombra de la luz viviente. Su conocimiento de lo último procede, pues, de la revelación y no del estudio. Pero no opone ambas cosas: en su obra el ser humano es criatura racional, la *rationalitas* es un don divino, y sus visiones se exponen y comentan con un orden doctrinal riguroso, que ella misma sometió a la aprobación eclesiástica.
Comparar esta pregunta con otros maestros¿Retirarse del mundo o transformarlo?
Una abadesa visionaria que predicaba, sanaba y amonestaba a papas y emperadores
Contemplación en la acciónSe deduce de su doctrina
Hildegarda de Bingen fue monja benedictina desde niña y vivió según una regla que une oración y trabajo. Su vida, sin embargo, desborda el claustro. Fundó dos comunidades, Rupertsberg y Eibingen, defendiendo su autonomía frente a los monjes de Disibodenberg; mantuvo una correspondencia de varios centenares de cartas con papas, emperadores como Federico Barbarroja, obispos, abades y laicos, a quienes aconsejaba y reprendía; y en su madurez realizó varios viajes de predicación por Renania, algo excepcional para una mujer de su tiempo, en los que denunció la corrupción del clero. Escribió además tratados de medicina y de ciencias naturales destinados a curar. Para ella la visión no aparta del mundo: obliga a hablar en él. Lo contemplado debe traducirse en reforma de la Iglesia, en cuidado del cuerpo y en orden de la sociedad cristiana.
Comparar esta pregunta con otros maestros
Afinidades y tensiones
Afinidades y tensiones
Calculadas pregunta a pregunta a partir de sus posturas. El porqué de cada coincidencia o choque, al pulsar.
Piensa parecido a

Francisco de Asís
Coinciden en: ¿Qué es lo Absoluto? ¿Existe Dios? · ¿Quién soy yo? ¿Existe un yo verdadero? · ¿Qué ocurre después de la muerte?

Teófano el Recluso
Coinciden en: ¿Qué es lo Absoluto? ¿Existe Dios? · ¿Quién soy yo? ¿Existe un yo verdadero? · ¿Qué ocurre después de la muerte?

Teresa de Ávila
Coinciden en: ¿Qué es lo Absoluto? ¿Existe Dios? · ¿Quién soy yo? ¿Existe un yo verdadero? · ¿Qué ocurre después de la muerte?

Fiódor Dostoievski
Coinciden en: ¿Qué es lo Absoluto? ¿Existe Dios? · ¿Quién soy yo? ¿Existe un yo verdadero? · ¿Qué ocurre después de la muerte?
Piensa distinto de

Pema Chödrön
Chocan en: ¿Qué es lo Absoluto? ¿Existe Dios? · ¿Quién soy yo? ¿Existe un yo verdadero? · ¿Qué ocurre después de la muerte?

Patañjali
Chocan en: ¿Qué es lo Absoluto? ¿Existe Dios? · ¿Quién soy yo? ¿Existe un yo verdadero? · ¿Qué ocurre después de la muerte?

Nāgārjuna
Chocan en: ¿Qué es lo Absoluto? ¿Existe Dios? · ¿Quién soy yo? ¿Existe un yo verdadero? · ¿Qué ocurre después de la muerte?

Dōgen
Chocan en: ¿Qué es lo Absoluto? ¿Existe Dios? · ¿Quién soy yo? ¿Existe un yo verdadero? · ¿Qué ocurre después de la muerte?
Coinciden en
Hildegarda de Bingen · Rumi
El amor como fuego que mueve el cosmos, y la música como memoria del origen
Por qué: No hubo contacto entre la abadesa renana del siglo XII y el poeta de Konya del XIII, pero comparten una herencia remota: la idea de un cosmos armónico, de raíz pitagórica y neoplatónica, que el cristianismo latino y el sufismo persa recibieron por caminos distintos. Ambos escriben, además, en un registro simbólico y poético, no escolástico, donde la imagen enseña más que el concepto. La diferencia está en el acento: Hildegarda canta el amor como orden que sostiene la creación buena y como liturgia de la comunidad; Rumi, como herida y nostalgia del alma separada. En ella el amor ordena; en él, consume.
Coinciden en
Hildegarda de Bingen · Confucio
El rito y la música como forma del alma: el maestro de Lu y la abadesa del Rin
Por qué: La afinidad es puramente comparativa y descansa en una intuición antigua compartida: la música y el rito no adornan la vida moral, la constituyen, porque el cuerpo y la voz se educan antes que las ideas. La tradición confuciana unió desde muy pronto ritos y música como instrumentos de gobierno y de cultivo de sí; la liturgia benedictina hizo del canto de los salmos el eje del día monástico. La diferencia es teológica: el rito confuciano mira a la conducta humana y mantiene a los espíritus a distancia, mientras que el canto de Hildegarda se dirige a un Dios personal y es participación en la alabanza de los ángeles. Coinciden en la pedagogía, no en el destinatario.
Coinciden en
Hildegarda de Bingen · Ibn Arabi
El ser humano como espejo del cosmos y de lo divino
Por qué: No hubo contacto entre la abadesa alemana y el místico andalusí, contemporáneos solo por unos años. La afinidad procede de una herencia común: la idea antigua del ser humano como microcosmos, de raíz griega y neoplatónica, que circulaba tanto en la Europa latina como en el mundo islámico, y una lectura de la creación como lenguaje de Dios. Las diferencias son de fondo. Hildegarda mantiene con nitidez la distinción entre Creador y criatura y piensa la armonía perdida por el pecado y restaurada en Cristo; Ibn Arabi dice que el mundo es Él y no Él, con una metafísica de la existencia única. Ella contempla visiones; él construye una teoría de los Nombres.
Anécdotas y relatos
Anécdotas y relatos
Documentado1141
La enfermedad de la desobediencia
Origen del relato: Relato en primera persona en la Protestificatio del Scivias, confirmado por los fragmentos autobiográficos de la Vita (libro II).
Fuente: Hildegardis Bingensis. Scivias. Ed. Adelgundis Führkötter y Angela Carlevaris. CCCM 43–43A. Turnhout: Brepols, 1978. Trad. inglesa: Columba Hart y Jane Bishop, Hildegard of Bingen: Scivias (Classics of Western Spirituality). Nueva York: Paulist Press, 1990. Trad. española: Scivias: Conoce los caminos, trad. Antonio Castro Zafra y Mónica Castro. Madrid: Trotta, 1999.
Testimonio1147–1148
Un papa lee en voz alta
Origen del relato: Vita, libro I, cap. 4 (Gottfried de Disibodenberg); las cartas de Bernardo (Ep. 1r) y Eugenio III (Ep. 4) se conservan en el Epistolarium. La lectura pública en el sínodo solo la transmite la Vita.
Fuente: Gottfried de Disibodenberg y Theoderich de Echternach. Vita sanctae Hildegardis. Ed. Monika Klaes. Corpus Christianorum Continuatio Mediaevalis 126. Turnhout: Brepols, 1993. Trad. inglesa en Anna Silvas, Jutta and Hildegard: The Biographical Sources. Turnhout: Brepols, 1998 (University Park: Penn State Press, 1999).
Relato hagiográficoc. 1148–1150
El abad que no pudo levantarla
Origen del relato: Vita, libro II, cap. 5 (fragmento autobiográfico) y libro I, cap. 5. La carta de Hildegarda al abad Kuno y la carta de dotación de 1158 figuran en el Epistolarium (Baird–Ehrman, vol. 1).
Fuente: Gottfried de Disibodenberg y Theoderich de Echternach. Vita sanctae Hildegardis. Ed. Monika Klaes. Corpus Christianorum Continuatio Mediaevalis 126. Turnhout: Brepols, 1993. Trad. inglesa en Anna Silvas, Jutta and Hildegard: The Biographical Sources. Turnhout: Brepols, 1998 (University Park: Penn State Press, 1999).
Documentado1151–1152
Ricardis
Origen del relato: Cartas 4, 12, 13, 64 y 64r del Epistolarium (ed. Van Acker; trad. Baird–Ehrman, vol. 1); Vita, libro II. El episodio ha sido analizado por Dronke (1984) y Newman (1987).
Fuente: Hildegard of Bingen. The Letters of Hildegard of Bingen. Trad. Joseph L. Baird y Radd K. Ehrman. 3 vols. Nueva York: Oxford University Press, 1994, 1998, 2004.
Documentado1178–1179
El entredicho y la música
Origen del relato: Carta a los prelados de Maguncia (Epistolarium, Ep. 23, ed. Van Acker; Baird–Ehrman, vol. 1, Letter 23) y cartas 24 y 24r al arzobispo Cristián. Narrado también en la Vita, libro III.
Fuente: Hildegard of Bingen. The Letters of Hildegard of Bingen. Trad. Joseph L. Baird y Radd K. Ehrman. 3 vols. Nueva York: Oxford University Press, 1994, 1998, 2004.
Documentado1927–1948
El códice que desapareció en Dresde
Origen del relato: Bain (2018) reconstruye la historia con los archivos de Wiesbaden; la introducción de Führkötter y Carlevaris a la edición crítica (CCCM 43) describe la pérdida y las fuentes de reproducción.
Documentado1158–1171
Una monja predica a las ciudades
Origen del relato: Vita, libro III, cap. 17 (lista de lugares); sermones-carta al clero de Colonia (Ep. 15r) y de Tréveris (Ep. 223r) en el Epistolarium (Baird–Ehrman, vols. 1 y 3).
Fuente: Gottfried de Disibodenberg y Theoderich de Echternach. Vita sanctae Hildegardis. Ed. Monika Klaes. Corpus Christianorum Continuatio Mediaevalis 126. Turnhout: Brepols, 1993. Trad. inglesa en Anna Silvas, Jutta and Hildegard: The Biographical Sources. Turnhout: Brepols, 1998 (University Park: Penn State Press, 1999).
Enseñanzas
Enseñanzas
Las nociones que articulan su pensamiento, explicadas en su contexto.
Viriditas (el verdor)viriditas
Cosmología del siglo XII (escuela de Chartres, tradición de Isidoro y Beda) leída desde la experiencia monástica y la observación de la naturaleza renana.
Fuente: Newman, Barbara. Sister of Wisdom: St. Hildegard's Theology of the Feminine. Berkeley: University of California Press, 1987 (2.ª ed., 1997).
La sombra de la luz viviente (el modo de la visión)umbra-viventis-lucis
Teoría agustiniana de los tres géneros de visión (corporal, espiritual, intelectual) y debate moderno sobre la fenomenología de la experiencia visionaria.
Fuente: Hildegard of Bingen. The Letters of Hildegard of Bingen. Trad. Joseph L. Baird y Radd K. Ehrman. 3 vols. Nueva York: Oxford University Press, 1994, 1998, 2004.
La música como memoria del paraísosymphonia-memoria-paraiso
Tradición boeciana de la musica mundana, humana e instrumentalis, y teología monástica del oficio divino como participación en la liturgia celeste.
Fuente: Hildegard of Bingen. Symphonia: A Critical Edition of the Symphonia armonie celestium revelationum. Ed. y trad. Barbara Newman. Ithaca: Cornell University Press, 1988 (2.ª ed., 1998).
El hombre como microcosmos (opus Dei)homo-microcosmos
Platonismo cristiano del siglo XII (Bernardo Silvestre, Guillermo de Conches, Honorio de Autun) y tradición patrística del hombre como compendio de la creación.
Fuente: Hildegardis Bingensis. Liber divinorum operum. Ed. Albert Derolez y Peter Dronke. CCCM 92. Turnhout: Brepols, 1996. Trad. inglesa: Nathaniel M. Campbell, The Book of Divine Works. Washington: Catholic University of America Press, 2018.
Las Virtudes como fuerzas vivasvirtudes-personificadas
Tradición de la Psychomachia de Prudencio y de los catálogos monásticos de virtudes y vicios.
Fuente: Newman, Barbara. Sister of Wisdom: St. Hildegard's Theology of the Feminine. Berkeley: University of California Press, 1987 (2.ª ed., 1997).
Sapientia, Caritas, Ecclesia: las figuras femeninas de lo divinosapientia-caritas
Literatura sapiencial bíblica (Proverbios 8, Sabiduría), exégesis del Cantar y tradición de la Ecclesia personificada.
Fuente: Newman, Barbara. Sister of Wisdom: St. Hildegard's Theology of the Feminine. Berkeley: University of California Press, 1987 (2.ª ed., 1997).
Retiros
Retiros y centros
Lugares y encuentros vinculados a su enseñanza. Te ponemos en contacto con quien los organiza.
Odernheim am Glan, Renania-Palatinado · Alemania
Disibodenberg: primer monasterio de Hildegarda
Disibodenberger Scivias-Stiftung
En el monte Disibodenberg, sobre la confluencia del Nahe y el Glan, se conservan las ruinas del monasterio donde Hildegarda ingresó de niña y vivió hasta que fundó su propia comunidad en el Rupertsberg, junto a Bingen. Fue allí donde comenzó a escribir sus visiones. Una fundación cuida las ruinas, abiertas todo el año, y un pequeño museo; organiza también caminatas de peregrinación. El lugar es una de las etapas del Hildegard von Bingen Pilgerwanderweg, el camino de unos 137 kilómetros que recorre el valle del Nahe entre Idar-Oberstein y Bingen con paneles de meditación sobre su obra.
Rüdesheim am Rhein (Eibingen), Hesse · Alemania
Abadía de Santa Hildegarda, Eibingen
Benediktinerinnenabtei St. Hildegard
La abadía benedictina de Santa Hildegarda, sobre los viñedos del Rheingau, es la heredera directa de la comunidad que la santa fundó en Eibingen en el siglo XII. Una comunidad de monjas vive según la Regla de san Benito, con cinco oficios de oración al día, y mantiene viva la tradición de su patrona. La abadía dispone de casa de huéspedes y organiza cursos, conferencias, conciertos y seminarios, además de un círculo de estudio sobre Hildegarda y formación de divulgadores de su obra. Su iglesia, decorada en estilo de Beuron, se puede visitar con guía.
Bingen am Rhein, Renania-Palatinado · Alemania
Hildegard Forum, Rochusberg (Bingen)
Hildegard Forum der Kreuzschwestern (St. Hildegardishaus gGmbH)
El Hildegard Forum se encuentra en el Rochusberg de Bingen, junto a la casa madre de las Hermanas de la Cruz, a la vista del Rin y de la zona donde Hildegarda tuvo su monasterio de Rupertsberg. Se define como un lugar comprometido con transmitir el mensaje de Hildegarda: reúne un jardín de plantas medicinales inspirado en sus escritos sobre la naturaleza, un restaurante, una tienda, salas de encuentro y habitaciones para huéspedes. Lo gestiona desde 2004 una entidad social sin ánimo de lucro como empresa de integración laboral. Es un buen punto de partida para recorrer los lugares hildegardianos de la región.
Vídeos
Vídeos
Grabaciones, entrevistas y documentales. Los vídeos se reproducen desde YouTube; no se alojan aquí.
ORDO VIRTUTUM by Hildegard von Bingen – Ensemble Vocatrix
Grabación original· LA· 70 min
Ensemble Vocatrix
Ordo Virtutum [1/3] Prologue and Part II – Hildegard von Bingen (Score – Manuscript)
Grabación original· LA· 19 min
Roc Vela
O vis aeternitatis – Benedictine Nuns of the Abbey of St. Hildegard, Eibingen
Grabación original· LA· 6 min
Benedictine Nuns of the Abbey of St. Hildegard Eibingen – Topic
O vis eternitatis – Sequentia
Grabación original· LA· 8 min
Sequentia – Topic
Die Deutschen: Hildegard von Bingen | Ganze Folge Terra X
Documental· DE· 2008· 42 min
Terra X History (ZDF)Canal oficial
Hildegard von Bingen – phoenix
Documental· DE· 44 min
phoenix (ARD/ZDF)Canal oficial
Hildegard of Bingen (1994) – James Runcie, con Patricia Routledge
Documental· EN· 1994· 47 min
Vision VideoCanal oficial
Pioneers of the Spirit: Hildegard of Bingen
Documental· EN· 23 min
Vision VideoCanal oficial
The Unruly Mystic: Saint Hildegard
Documental· EN· 64 min
The Unruly MysticsCanal oficial
Vision – From the Life of Hildegard von Bingen – official U.S. trailer
Grabación de terceros· EN· 2009· 2 min
Zeitgeist FilmsCanal oficial
Hildegard von Bingen: iluminación y visión. Conferencia de Victoria Cirlot
Conferencia· ES· 98 min
Universidad de la Mística (CITeS, Ávila)Canal oficial
De Hildegard von Bingen a Max Ernst, por Victoria Cirlot
Conferencia· ES· 60 min
Fundación CajaCanariasCanal oficial
Galería
Galería
Imágenes con licencia verificada. Cada una conserva su autoría y su atribución.
Manuscritos
Manuscritos
Testimonios manuscritos y textos antiguos, con su custodio y sus condiciones de consulta.
LA · Carolina tardía / protogótica · 1141–1151 (texto); c. 1165 (códice)
Scivias (códice iluminado de Rupertsberg)
- Testimonio conservado
- Códice iluminado con 35 miniaturas; PERDIDO desde 1945
- Custodio
- Perdido. Facsímil pintado a mano (1927–1933) en la Abtei St. Hildegard, Eibingen; fotografías en blanco y negro (1927) en la Hochschul- und Landesbibliothek RheinMain, Wiesbaden · Wiesbaden, Hs. 1 (signatura histórica)
LA · Protogótica, con notación neumática alemana · c. 1175–1190, compilado en Rupertsberg
Riesencodex (Wiesbadener Codex, «códice gigante»)
- Testimonio conservado
- Códice de 481 folios, 46 × 30 cm, c. 15 kg, con cadena original
- Custodio
- Hochschul- und Landesbibliothek RheinMain, Wiesbaden · Hs. 2
- Digitalización
- hlbrm.digitale-sammlungen.hebis.de/…
LA · Gótica · 1163–1174 (texto); primer cuarto del s. XIII (códice)
Liber divinorum operum (códice de Lucca)
- Testimonio conservado
- Único testimonio iluminado de la obra, con diez miniaturas a toda página
- Custodio
- Biblioteca Statale di Lucca · Ms. 1942
- Digitalización
- www.loc.gov/resource/gdcwdl.wdl_21658/…
LA · Protogótica · c. 1170–1175
Liber divinorum operum (códice de Gante)
- Testimonio conservado
- Testimonio más antiguo y autorizado del texto, base de la edición crítica (Derolez)
- Custodio
- Universiteitsbibliotheek Gent · Ms. 241
LA · Protogótica · c. 1200
Scivias (códice de Salem)
- Testimonio conservado
- Copia completa con retrato de la autora
- Custodio
- Universitätsbibliothek Heidelberg · Cod. Sal. X 16
- Digitalización
- digi.ub.uni-heidelberg.de/diglit/salX16…
LA · Protogótica, con notación neumática · c. 1175
Symphonia (códice de Dendermonde)
- Testimonio conservado
- Testimonio más antiguo de la Symphonia (57 cantos) y del Liber vitae meritorum; faltan folios
- Custodio
- Sint-Pieters-en-Paulusabdij, Dendermonde (Bélgica); según información de 2023, en depósito en la Maurits Sabbebibliotheek de la KU Leuven · Cod. 9
Relaciones
Relaciones
Influencias, discipulados y afinidades. Se distingue la relación documentada de la similitud identificada por análisis.
Ideas afines a
Dos mujeres que escribieron bajo mandato, legitimaron su palabra por la experiencia y fueron proclamadas doctoras de la Iglesia. Hildegarda es visionaria y cosmológica; Teresa, introspectiva y psicológica. No hay contacto ni lectura documentada.
Similitud identificada por análisis
Ideas afines a
Ambos renanos y teólogos de la creación como desbordamiento divino; pero Eckhart (s. XIV) es especulativo y apofático donde Hildegarda es visionaria e imaginal. No consta que Eckhart la leyera.
Similitud identificada por análisis
Ideas afines a
La teología de la creación de Hildegarda (viriditas) y el Cántico de las criaturas comparten la mirada fraterna sobre la naturaleza; Francisco nació dos años después de la muerte de Hildegarda.
Similitud identificada por análisis
Fuentes
Fuentes
Bibliografía y catálogos consultados para esta ficha.
- Wikidata, Q70991 «Hildegarda de Bingen / Hildegard of Bingen» (P31=Q5; 114 enlaces entre wikis; P570 1179-09-17).
- Gottfried de Disibodenberg y Theoderich de Echternach. Vita sanctae Hildegardis. Ed. Monika Klaes. Corpus Christianorum Continuatio Mediaevalis 126. Turnhout: Brepols, 1993. Trad. inglesa en Anna Silvas, Jutta and Hildegard: The Biographical Sources. Turnhout: Brepols, 1998 (University Park: Penn State Press, 1999).
- Hildegardis Bingensis. Scivias. Ed. Adelgundis Führkötter y Angela Carlevaris. CCCM 43–43A. Turnhout: Brepols, 1978. Trad. inglesa: Columba Hart y Jane Bishop, Hildegard of Bingen: Scivias (Classics of Western Spirituality). Nueva York: Paulist Press, 1990. Trad. española: Scivias: Conoce los caminos, trad. Antonio Castro Zafra y Mónica Castro. Madrid: Trotta, 1999.
- Hildegardis Bingensis. Liber divinorum operum. Ed. Albert Derolez y Peter Dronke. CCCM 92. Turnhout: Brepols, 1996. Trad. inglesa: Nathaniel M. Campbell, The Book of Divine Works. Washington: Catholic University of America Press, 2018.
- Hildegardis Bingensis. Liber vite meritorum. Ed. Angela Carlevaris. CCCM 90. Turnhout: Brepols, 1995. Trad. inglesa: Bruce W. Hozeski, The Book of the Rewards of Life. Nueva York: Oxford University Press, 1997.
- Hildegardis Bingensis. Epistolarium. Ed. Lieven Van Acker (vols. I–II) y Monika Klaes-Hachmöller (vol. III). CCCM 91, 91A, 91B. Turnhout: Brepols, 1991–2001.
- Hildegard of Bingen. The Letters of Hildegard of Bingen. Trad. Joseph L. Baird y Radd K. Ehrman. 3 vols. Nueva York: Oxford University Press, 1994, 1998, 2004.
- Newman, Barbara. Sister of Wisdom: St. Hildegard's Theology of the Feminine. Berkeley: University of California Press, 1987 (2.ª ed., 1997).
- Newman, Barbara (ed.). Voice of the Living Light: Hildegard of Bingen and Her World. Berkeley: University of California Press, 1998.
- Hildegard of Bingen. Symphonia: A Critical Edition of the Symphonia armonie celestium revelationum. Ed. y trad. Barbara Newman. Ithaca: Cornell University Press, 1988 (2.ª ed., 1998).
- Dronke, Peter. Women Writers of the Middle Ages: A Critical Study of Texts from Perpetua (†203) to Marguerite Porete (†1310). Cambridge: Cambridge University Press, 1984 (cap. 6, «Hildegard of Bingen»).
- Flanagan, Sabina. Hildegard of Bingen, 1098–1179: A Visionary Life. Londres: Routledge, 1989 (2.ª ed., 1998).
- Benedicto XVI. Carta apostólica por la que se proclama a Santa Hildegarda de Bingen, monja profesa de la Orden de San Benito, doctora de la Iglesia universal, 7 de octubre de 2012. Y Audiencias generales del 1 y 8 de septiembre de 2010.
- Cirlot, Victoria. Hildegard von Bingen y la tradición visionaria de Occidente. Barcelona: Herder, 2005. Y Vida y visiones de Hildegard von Bingen (ed. y trad.). Madrid: Siruela, 1997 (reed. 2001, 2009).
- Bain, Jennifer. «History of a Book: Hildegard of Bingen's 'Riesencodex' and World War II». Plainsong and Medieval Music 27/2 (2018), pp. 143–170.
- Hochschul- und Landesbibliothek RheinMain (Wiesbaden). «The Wiesbaden ('Giant') Codex», Hs. 2: descripción del códice y de su historia.
- Universitätsbibliothek Heidelberg. Cod. Sal. X 16 («Salemer Scivias», c. 1200), digitalización completa.
- Open Library (Internet Archive): registros bibliográficos consultados por autor, título e ISBN para las ediciones listadas.
- Wikimedia Commons: metadatos de licencia (extmetadata) de cada fichero, leídos por la API imageinfo el 2026-10-22.
- International Society of Hildegard von Bingen Studies: bibliografía, lista de manuscritos y recursos académicos.
- Abtei St. Hildegard, Eibingen (Rüdesheim am Rhein): comunidad benedictina heredera de Rupertsberg; custodia del facsímil pintado del Scivias y de las reliquias.
- Higley, Sarah L. Hildegard of Bingen's Unknown Language: An Edition, Translation, and Discussion. Nueva York: Palgrave Macmillan, 2007.
- Sacks, Oliver. Migraine. Londres: Faber & Faber, 1970; ed. revisada y ampliada, Berkeley: University of California Press, 1992 (apartado sobre las visiones de Hildegarda como aura migrañosa).
- Hayton, Magda. «Publishing Hildegard: The Creation and Circulation of the Pentachronon in the Thirteenth Century». Seminario, Pontifical Institute of Mediaeval Studies, Toronto, 8 de marzo de 2017 (resumen publicado).
- Migne, J.-P. (ed.). Patrologiae cursus completus. Series latina, vol. 197: S. Hildegardis abbatissae opera omnia. París, 1855 (ejemplar digitalizado en Internet Archive).
- Pitra, Jean-Baptiste (ed.). Analecta Sanctae Hildegardis opera spicilegio Solesmensi parata (Analecta sacra, vol. 8). Montecassino: Typis Sacri Montis Casinensis, 1882 (ejemplar de la Universidad de Oxford digitalizado en Internet Archive).
- Brepols Publishers. Hildegardis Bingensis, Opera minora II, ed. Christopher P. Evans, Jeroen Deploige, Sara Moens, Michael Embach y Kurt Gärtner. Corpus Christianorum Continuatio Mediaevalis 226A. Turnhout: Brepols, 2016. ISBN 9782503548371 (ficha editorial con el índice del volumen).
- Titular de derechos
- Dominio público (obra del siglo XII). Las ediciones críticas (Brepols, Corpus Christianorum), traducciones (Trotta, Herder, Siruela, Paulist Press, Catholic University of America Press, Oxford, Cornell…) y grabaciones musicales están sujetas a los derechos de sus editores. La abadía de Santa Hildegarda de Eibingen custodia reliquias, facsímil y tradición.
- Web oficial
- www.abtei-st-hildegard.de/
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- Verificar si el Ms. 241 de Gante está digitalizado en lib.ugent.be (la ficha existe; el catálogo es una aplicación dinámica que no se pudo leer).
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- Localizar ISBN en catálogo para las ediciones del Corpus Christianorum (CCCM 43–43A, 90, 91–91B, 92, 126) y para el Libro de las obras divinas de Herder (Barcelona, 2009): no aparecen en Open Library y Google Books devuelve cuota 0 sin clave.
- Confirmar el estado actual de custodia del códice de Dendermonde (abadía o depósito en KU Leuven).
- Ediciones en italiano (Il libro delle opere divine, Mondadori; Scivias, ed. italiana), ruso y árabe: no localizadas con ISBN en Open Library.
- Fijar en la edición crítica (CCCM 91) la numeración de las cartas citadas (Guiberto: 103r; Maguncia: 23; Ricardis: 12–13, 64): se ha seguido la numeración de Van Acker / Baird–Ehrman de memoria bibliográfica y conviene cotejarla.
- Programas de afiliación: ninguno verificado para las editoriales listadas; se deja la lista vacía.
- No se ha localizado ninguna traducción española ni inglesa de dominio público con texto completo de las obras de Hildegarda (las versiones inglesas y españolas disponibles son posteriores a 1950 y están protegidas); la sala de lectura queda con el latín (PL 197, Pitra, Kaiser, Wikisource) y la traducción alemana de las cartas (1854).
- Pentachronon de Gebenón de Eberbach: no se ha localizado en catálogo una edición moderna con ISBN; se registra sin ediciones.
- Fechar con las introducciones de CCCM 226 y 226A la Explicación de la Regla de san Benito y la Explicación del Símbolo atanasiano (se dejan sin año).
Investigado el 2026-10-22