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Cristianismo · Mística cristiana · Catolicismo

Francisco de Asís

c. 1182 – 1226Persona históricamente documentada

Hijo de un rico mercader de paños de Asís (c. 1182–1226), abandonó la carrera de su padre para vivir el Evangelio «a la letra» entre leprosos y pobres. Fundó la Orden de los Hermanos Menores, inspiró a Clara de Asís y a la Orden Tercera, escribió el Cántico de las criaturas —uno de los primeros poemas en lengua italiana— y dejó unos pocos escritos auténticos: reglas, admoniciones, cartas, alabanzas y un Testamento. Canonizado en 1228, su figura histórica convive con una vasta hagiografía que conviene leer por capas.

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Fresco de «Frater Franciscus» en el Sacro Speco de Subiaco

Fresco de «Frater Franciscus» en el Sacro Speco de Subiaco · Public domain

En sus palabras

«Altísimo, omnipotente, buen Señor, tuyas son las alabanzas, la gloria y el honor y toda bendición.»

Cántico de las criaturas, v. 1 (Asís, Biblioteca del Sacro Convento, cód. 338)

Su idea central

Vivir «sin nada propio»: La fórmula «sine proprio», que abre la Regla de 1223 junto a la obediencia y la castidad, es más amplia que la pobreza material.

Biografía

6 min de lectura

Un mercader de Asís

Giovanni di Pietro di Bernardone nació en Asís hacia 1181 o 1182, en una ciudad de Umbría que pugnaba por emanciparse de la nobleza feudal y del emperador. Su padre, Pietro, era un mercader de paños que comerciaba en las ferias de Champaña; su madre se llamaba Pica. Según la tradición, el padre, de vuelta de Francia, mudó el nombre de bautismo del niño por el de Francesco, «el francés». Aprendió latín elemental en la escuela parroquial de San Jorge, algo de francés y el oficio de vender, y su juventud fue la de un hijo de la burguesía ascendente: dinero, fiestas, ambición de caballería.

En 1202 combatió con las milicias de Asís contra Perugia en Collestrada y pasó cerca de un año en prisión. Volvió enfermo. Hacia 1205 se alistó para una expedición militar a Apulia, pero la abandonó a la altura de Spoleto; las biografías posteriores convierten ese regreso en el primer aviso de una llamada. Lo que las fuentes permiten afirmar es más sobrio: una crisis larga, sin fecha precisa, en la que el joven comerciante dejó de reconocerse en la vida que le esperaba.

Entre los leprosos

La conversión tiene un testimonio de primera mano, el del propio Francisco en su Testamento de 1226: cuando estaba «en pecados» le resultaba amarguísimo ver leprosos; el Señor lo condujo entre ellos, practicó con ellos la misericordia, y lo amargo se le volvió dulzura de alma y de cuerpo. No hay voces celestes en ese relato, sino un desplazamiento social: el hijo del mercader se pone del lado de los excluidos de la ciudad. Todo lo demás —visiones, sueños de armas— procede de biógrafos que escribieron después de su muerte.

A ese periodo pertenece la reparación de la iglesita de San Damián, que la Leyenda de los tres compañeros y la segunda vida de Tomás de Celano vinculan a un crucifijo que le habría dicho «Francisco, ve y repara mi casa». Para costear las obras vendió paños de su padre, que lo denunció ante los cónsules y luego ante el obispo Guido. En esa audiencia, probablemente en 1206, Francisco devolvió el dinero, se despojó de la ropa y declaró que en adelante solo diría «Padre nuestro que estás en los cielos». La escena, transmitida por todas las fuentes tempranas, marca su salida del orden mercantil.

En 1208 o 1209, oyendo en la Porciúncula el pasaje en que Jesús envía a los discípulos sin oro ni alforja (Mt 10), entendió que esa era su forma de vida. Se le unieron Bernardo de Quintavalle, Pedro Cattani y otros; hacia 1209 o 1210 fueron a Roma, y Inocencio III aprobó de palabra una breve regla hecha de citas evangélicas. El propio Testamento lo dice: nadie le mostró qué debía hacer, sino que el Altísimo le reveló que debía vivir según la forma del santo Evangelio.

Una fraternidad que crece demasiado

En la noche del Domingo de Ramos de 1212, Clara, hija de una familia noble de Asís, huyó de su casa y recibió de Francisco el hábito; con ella nacieron las Damas Pobres de San Damián. La fraternidad de los «menores» —los de abajo, en el vocabulario social de las comunas— creció con una rapidez que nadie había previsto: predicación itinerante, trabajo manual, mendicidad cuando faltaba el salario, capítulos anuales en la Porciúncula y, desde 1217, misiones fuera de Italia.

En 1219 Francisco se embarcó con los cruzados hacia Damieta, en Egipto, cruzó las líneas y fue recibido por el sultán al-Malik al-Kamil. Lo atestigua un observador contemporáneo ajeno a la orden, el obispo Jacques de Vitry, en una carta de 1220: el sultán lo escuchó varios días y lo despidió con salvoconducto. La propuesta de una ordalía por el fuego aparece mucho después, en Buenaventura, y pertenece a la construcción del santo, no al acta del encuentro.

A su regreso, en 1220, encontró una orden de miles de hermanos tensada entre el ideal de pobreza absoluta y las exigencias de una institución. Renunció al gobierno en favor de Pedro Cattani y, tras su muerte, de Elías de Cortona. Redactó la Regla de 1221, llamada «no bulada», larga y exhortativa, y en 1223 una versión más jurídica que Honorio III aprobó por la bula Solet annuere del 29 de noviembre. Entre ambas se mide el precio de la institucionalización.

La Verna, el Cántico y la muerte

En la Navidad de 1223 celebró en Greccio una misa ante un pesebre con buey y asno, escena que Celano narra como origen de una devoción popular. En septiembre de 1224, retirado en el monte de La Verna, recibió según sus compañeros las llagas de Cristo en manos, pies y costado. Lo documentado es la «chartula» autógrafa que entregó allí a fray León, con la rúbrica de este sobre la visión del serafín, la carta de Elías que anunció los estigmas tras la muerte —cuya autenticidad se discute— y el relato de Celano. Chiara Frugoni ha mostrado cómo texto e imagen fueron fijando el acontecimiento; su naturaleza escapa a la historia.

Casi ciego y enfermo, sometido a un cauterio en las sienes, compuso en 1225 en San Damián el Cántico del hermano sol, en vulgar umbro: una alabanza al Altísimo «con» y «por» el sol, la luna, el viento, el agua, el fuego y la tierra, a la que añadió versos sobre el perdón para reconciliar al obispo con el podestá y, al final, la estrofa de la «hermana muerte corporal». Es uno de los primeros textos poéticos de la literatura italiana.

Murió al anochecer del 3 de octubre de 1226 junto a la Porciúncula, tendido en el suelo por deseo propio, después de dictar su Testamento. Gregorio IX, el antiguo cardenal protector Hugolino, lo canonizó en Asís el 16 de julio de 1228 y mandó levantar la basílica a la que su cuerpo fue trasladado en 1230; la tumba, ocultada entonces, no se redescubrió hasta 1818.

Las capas de una leyenda

Casi todo lo que se cuenta de Francisco procede de una hagiografía escrita por la orden en conflicto consigo misma. Tomás de Celano compuso la primera vida en 1228–1229 y una segunda en 1246–1247 con recuerdos de los compañeros; a esa memoria pertenecen la Leyenda de los tres compañeros y la Compilación de Asís. En 1260–1263 Buenaventura escribió la Leyenda mayor, y el capítulo general de 1266 ordenó destruir las anteriores. En 2014 Jacques Dalarun identificó en un códice de la Biblioteca Nacional de Francia una vida abreviada de Celano desconocida hasta entonces.

Las Florecillas, que han fijado la imagen popular del santo, son la versión toscana de los Actus beati Francisci, compilados un siglo después de su muerte: allí aparece por primera vez el lobo de Gubbio. La célebre oración «Señor, hazme instrumento de tu paz» no es suya: se publicó anónima en París en 1912 y se le atribuyó desde finales de los años veinte. Separar al hombre de su leyenda no lo empequeñece; permite leerlo en sus propias palabras, que son pocas, duras y luminosas.

Su herencia institucional —los Hermanos Menores y sus ramas, las Clarisas, la Orden Tercera— y su herencia simbólica han desbordado la Iglesia. Juan Pablo II lo proclamó patrono de los cultivadores de la ecología en 1979; en 2013 un papa tomó por primera vez su nombre, y la encíclica Laudato si' (2015) se abrió con el primer verso de su Cántico.

Fuentes: Esser, Kajetan, O.F.M. Die Opuscula des hl. Franziskus von Assisi. Neue textkritische Edition. Grottaferrata: Collegium S. Bonaventurae ad Claras Aquas, 1976 (Spicilegium Bonaventurianum 13); editio minor: Opuscula sancti patris Francisci Assisiensis, 1978 (Bibliotheca Franciscana Ascetica Medii Aevi 12). · Armstrong, Regis J.; Hellmann, J. A. Wayne; Short, William J. (eds.). Francis of Assisi: Early Documents. 3 vols. e índice. Nueva York: New City Press, 1999–2002 (vol. 1, The Saint, ISBN 1565481100). · Guerra, José Antonio (ed.). San Francisco de Asís: Escritos, biografías, documentos de la época. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos (BAC 399), 1978; reed. 2003 (ISBN 8479146273). · Vauchez, André. François d'Assise. Entre histoire et mémoire. París: Fayard, 2009. Trad. ingl.: Francis of Assisi. The Life and Afterlife of a Medieval Saint. New Haven: Yale University Press, 2012. · Thompson, Augustine, O.P. Francis of Assisi: A New Biography. Ithaca: Cornell University Press, 2012.

Cronología

La vida, año a año

Cada punto es un acontecimiento documentado. Pulsa para leerlo, con su fuente y su grado de certeza.

  1. c. 1182 · 0 años

    Nacimiento

    Nace Giovanni, hijo del mercader de paños Pietro di Bernardone y de Pica. Las fuentes oscilan entre 1181 y 1182; el nombre de Francesco se lo habría dado su padre.

    Documentado

  2. 1202 · 20 años

    Guerra y prisión

    Combate con Asís contra Perugia en Collestrada; cae prisionero y pasa cerca de un año en la cárcel, de la que sale enfermo.

    Documentado

  3. c. 1205 · 23 años

    Regreso de Spoleto

    Abandona una expedición militar a Apulia. Las biografías posteriores sitúan aquí un sueño o una voz que lo hizo volver.

    Tradición

  4. c. 1206 · 24 años

    Renuncia ante el obispo

    Denunciado por su padre, devuelve el dinero y la ropa ante el obispo Guido y abandona la vida mercantil. Repara San Damián y otras iglesitas.

    Documentado

  5. c. 1208 · 26 años

    El Evangelio de la misión

    Oye en la Porciúncula Mt 10 y adopta la vida itinerante y pobre; se le unen los primeros compañeros (1208–1209).

    Probable

  6. c. 1209 · 27 años

    Aprobación oral de Inocencio III

    Inocencio III aprueba de palabra la primera forma de vida de los hermanos (1209 o 1210).

    Documentado

  7. marzo de 1212 · 30 años

    Clara de Asís

    En la noche del Domingo de Ramos Clara deja su casa y recibe el hábito; nacen las Damas Pobres de San Damián.

    Documentado

  8. 1219 · 37 años

    Ante el sultán al-Kamil

    Acompaña a los cruzados y es recibido por el sultán al-Malik al-Kamil, según la carta de Jacques de Vitry (1220).

    Documentado

  9. c. 1220 · 38 años

    Renuncia al gobierno de la orden

    De vuelta de Oriente, deja el gobierno en manos de Pedro Cattani y luego de Elías de Cortona.

    Probable

  10. 1221 · 39 años

    Regla no bulada

    Redacción de la regla larga presentada en el capítulo de Pentecostés de 1221, nunca aprobada por bula.

    Documentado

  11. 29 de noviembre de 1223 · 41 años

    Regla bulada

    Honorio III aprueba la regla definitiva de los Hermanos Menores con la bula Solet annuere.

    Documentado

  12. diciembre de 1223 · 41 años

    El pesebre de Greccio

    Celebra la Navidad con un pesebre, un buey y un asno; Celano lo narra en su primera vida (1C 84–87).

    Probable

  13. septiembre de 1224 · 42 años

    Los estigmas

    Durante una cuaresma en La Verna, sus compañeros atestiguan las llagas; escribe para fray León las Alabanzas del Dios altísimo y su bendición (autógrafo conservado).

    Discutido

  14. 1225 · 43 años

    El Cántico del hermano sol

    Enfermo y casi ciego, compone en vulgar umbro el Cántico de las criaturas; añade después las estrofas del perdón y de la muerte.

    Documentado

  15. 1226 · 44 años

    Testamentos

    Dicta el breve Testamento de Siena y, poco antes de morir, el Testamento, memoria de su conversión y exhortación a la fidelidad a la regla.

    Documentado

  16. 3 de octubre de 1226 · 44 años

    Muerte

    Muere al anochecer, tendido en el suelo, junto a la Porciúncula.

    Documentado

  17. 16 de julio de 1228

    Canonización

    Gregorio IX lo canoniza en Asís y pone la primera piedra de la basílica.

    Documentado

  18. 25 de mayo de 1230

    Traslado a la basílica

    Su cuerpo es trasladado a la nueva basílica y ocultado; la tumba no se redescubrirá hasta 1818.

    Documentado

  19. c. 1263

    La Leyenda mayor de Buenaventura

    Buenaventura compone la biografía oficial (1260–1263); el capítulo de 1266 ordena destruir las leyendas anteriores.

    Documentado

  20. 29 de noviembre de 1979

    Patrono de la ecología

    Juan Pablo II lo proclama patrono celestial de los cultivadores de la ecología (bula Inter sanctos).

    Documentado

  21. 2014

    Una vida perdida de Celano

    Jacques Dalarun identifica en la BnF la Vita brevior de Tomás de Celano, publicada en 2015.

    Documentado

Obras

Obras esenciales

Las obras sin las que no se entiende su legado.

Cántico de las criaturas (Cántico del hermano sol) — Francisco de Asís

Obra escrita · 1225

Cántico de las criaturas (Cántico del hermano sol)

Laudes creaturarum (Cantico di frate Sole)

Treinta y tantos versos de prosa rimada que alaban al Altísimo «con todas sus criaturas»: el hermano sol, la hermana luna y las estrellas, el hermano viento, la hermana agua, el hermano fuego y la hermana madre tierra; después, a quienes perdonan por su amor y a la «hermana muerte corporal». La preposición «per» admite lectura instrumental, causal o de agente, y la crítica sigue discutiéndola. Es uno de los primeros poemas de la literatura italiana y el texto franciscano más leído.

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Admoniciones — Francisco de Asís

Obra escrita · c. 1220

Admoniciones

Admonitiones

Veintiocho breves exhortaciones, casi todas en forma de bienaventuranza («Bienaventurado el siervo que…»), que desmontan la apropiación de la propia voluntad, el saber, la virtud o el cargo. Contienen algunas de las fórmulas más citadas de Francisco: el hombre vale lo que vale ante Dios, «y no más»; donde hay pobreza con alegría no hay codicia ni avaricia. Son el núcleo de su enseñanza espiritual.

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Testamento — Francisco de Asís

Obra escrita · 1226

Testamento

Testamentum

Memoria de la propia conversión —los leprosos, las iglesias, los primeros hermanos, la revelación de vivir según el Evangelio, el saludo «El Señor te dé la paz»— y exhortación final a guardar la Regla «simplemente y sin glosa», prohibiendo pedir privilegios a la curia. Es el texto más personal de Francisco y la principal fuente autobiográfica sobre su vida.

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Las florecillas de san Francisco — Francisco de Asís

Atribución tradicional · c. 1380

Las florecillas de san Francisco

Fioretti di san Francesco (de los Actus beati Francisci et sociorum eius)

Cincuenta y tres capítulos de relatos sobre Francisco y sus compañeros —el lobo de Gubbio, la predicación a los pájaros, la perfecta alegría, fray Junípero, fray Maseo— escritos con una frescura que los ha convertido en un clásico de la prosa italiana del Trecento. Son la fuente de la imagen popular del santo, pero no un documento de su vida: deben leerse como memoria y como literatura.

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Frases

Frases localizadas en una obra concreta. Cada una lleva su procedencia y su nivel de confianza.

Altísimo, omnipotente, buen Señor, tuyas son las alabanzas, la gloria y el honor y toda bendición.

Altissimu onnipotente bon signore, tue so' le laude la gloria e l'honore et onne benedictione.

VerificadaCántico de las criaturas, v. 1 (Asís, Biblioteca del Sacro Convento, cód. 338)

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Citas apócrifas o de atribución discutida (3)
  • «Señor, hazme instrumento de tu paz: donde haya odio, ponga yo amor; donde haya ofensa, ponga yo perdón…»

    Publicada anónima en París en diciembre de 1912 (La Clochette) y atribuida a Francisco desde 1927. No figura en ningún manuscrito ni fuente medieval. Véase la obra «Oración por la paz».

  • «Predica el Evangelio en todo momento y, si es necesario, usa las palabras.»

    No aparece en sus escritos ni en las biografías medievales. El texto auténtico más próximo es Regla no bulada 17,3: «Todos los hermanos, sin embargo, prediquen con las obras», que no desprecia la palabra (la misma regla regula la predicación).

  • «Empieza haciendo lo necesario, luego lo posible, y de pronto estarás haciendo lo imposible.»

    Frase moderna de circulación en internet; no se encuentra en el canon de escritos establecido por Esser ni en las leyendas franciscanas.

Últimas palabras

Atribución tradicional

«Yo he hecho lo que me correspondía; lo que os corresponde a vosotros, que Cristo os lo enseñe.»

Ego quod meum est feci; quod vestrum est, Christus vos doceat.

No hay un acta de sus últimas palabras, sino relatos hagiográficos compuestos a partir de los recuerdos de los compañeros. La segunda vida de Tomás de Celano (2C 214, 1246–1247) pone esta frase en boca de Francisco cuando, ya moribundo, pidió que lo tendieran desnudo en el suelo; Buenaventura la repite (Leyenda mayor 14,3). La primera vida de Celano (1C 109–110, 1229) cuenta que en sus últimas horas entonó el salmo 141 («Voce mea ad Dominum clamavi») y murió al terminarlo. Ambas tradiciones son compatibles, pero ninguna es testimonio directo.

Fuente: Armstrong, Regis J.; Hellmann, J. A. Wayne; Short, William J. (eds.). Francis of Assisi: Early Documents. 3 vols. e índice. Nueva York: New City Press, 1999–2002 (vol. 1, The Saint, ISBN 1565481100).

Preguntar

Lo que su obra responde

Doce grandes preguntas de la humanidad y lo que sus textos permiten responder, con referencias. Nunca ponemos palabras en su boca.

  • ¿Qué es lo Absoluto? ¿Existe Dios?

    Dios es el Altísimo, sumo bien, a quien se alaba y se da gracias

    Un Dios personalLo dice expresamente

    Francisco de Asís no argumenta la existencia de Dios: la canta. Sus escritos auténticos son, en buena parte, alabanzas dirigidas a un Tú. Las Alabanzas del Dios altísimo, autógrafo conservado en Asís, encadenan atributos en segunda persona: santo, fuerte, grande, altísimo, trino y uno, amor, humildad, paciencia, todo bien. El Cántico de las criaturas comienza con el «Altísimo, omnipotente, buen Señor» y le atribuye toda alabanza, gloria y honor. En el capítulo 23 de la Regla no bulada, la gran acción de gracias se dirige al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, creador y salvador. Ese Dios elige, revela y conduce: en el Testamento, Francisco atribuye a la iniciativa del Señor cada paso de su conversión. Lo Absoluto es para él alguien a quien se responde con gratitud.

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  • ¿Quién soy yo? ¿Existe un yo verdadero?

    El hombre vale lo que vale ante Dios, y no más

    Un alma creada e inmortalSe deduce de su doctrina

    Francisco de Asís no elabora una teoría del yo, pero sus Admoniciones contienen una antropología precisa. La identidad de la persona no está en lo que posee, sabe o aparenta, sino en lo que es ante Dios: «cuanto es el hombre delante de Dios, tanto es, y no más». La raíz del mal la sitúa en la apropiación: la Admonición 2 interpreta el pecado de Adán como el hecho de apropiarse la propia voluntad y ensalzarse por el bien que Dios dice y obra en él. El yo verdadero es, pues, una criatura que se recibe y devuelve todo bien a su dueño; la Regla no bulada pide no atribuirse nada salvo los vicios y pecados. Presupone, como su tradición, un alma creada destinada a la vida eterna.

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  • ¿Por qué sufrimos?

    Lo amargo se vuelve dulce cuando se acoge por amor

    La separación de DiosLo dice expresamente

    Francisco de Asís no explica el origen del sufrimiento; muestra cómo cambia de signo. El Testamento empieza con esa experiencia: mientras estaba en pecados le parecía muy amargo ver leprosos, pero el Señor lo llevó entre ellos y lo que le era amargo se le convirtió en dulzura del alma y del cuerpo. El dictado sobre la verdadera y perfecta alegría sitúa la alegría perfecta no en los éxitos de la orden sino en ser rechazado, de noche y helado, a la puerta de la propia casa, sin perder la paciencia. El sufrimiento que hiere es el del alma apartada de Dios por la apropiación de sí; el que se acoge en unión con la cruz de Cristo purifica y une.

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  • ¿Qué ocurre después de la muerte?

    La muerte corporal es hermana; solo la segunda muerte daña

    Vida eterna y resurrecciónLo dice expresamente

    La última estrofa que Francisco de Asís añadió al Cántico de las criaturas, en 1226, poco antes de morir, alaba a Dios por la hermana muerte corporal, de la que ningún hombre vivo puede escapar. El mismo verso distingue dos muertes: ay de los que mueran en pecado mortal; bienaventurados los que la muerte encuentre en la santísima voluntad de Dios, porque la muerte segunda no les hará mal. La muerte del cuerpo no es enemiga, sino parte de la creación que alaba; lo que se juega es el destino eterno de la persona. La Carta a todos los fieles describe con crudeza la muerte de quien vivió apegado a sus bienes, para mover a la penitencia mientras hay tiempo.

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  • ¿Cómo se alcanza la liberación o la salvación?

    El Señor da el comienzo; seguir desnudo a Cristo pobre es la respuesta

    Por gracia y amorLo dice expresamente

    En el Testamento, Francisco de Asís repite una fórmula que dice mucho: «el Señor me dio». El Señor le dio comenzar a hacer penitencia, le dio fe en las iglesias y en los sacerdotes, le dio hermanos, y el Altísimo mismo le reveló que debía vivir según la forma del santo Evangelio. La salvación empieza, pues, por un don. La respuesta es seguir las huellas de Cristo pobre y humilde: la Regla bulada la resume en guardar el Evangelio viviendo en obediencia, sin nada propio y en castidad. Las Admoniciones insisten en que todo bien pertenece a Dios y en que el siervo bienaventurado es el que se lo devuelve, sin apropiarse ni siquiera de sus virtudes.

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  • ¿Hace falta un maestro?

    Nadie le mostró qué hacer: el Altísimo se lo reveló, dentro de la Iglesia

    La comunidad y la tradiciónLo dice expresamente

    Francisco de Asís no tuvo maestro humano, y lo dice: en el Testamento recuerda que, cuando el Señor le dio hermanos, nadie le mostraba lo que debía hacer, sino que el Altísimo mismo le reveló que debía vivir según la forma del santo Evangelio. Pero esa revelación no lo apartó de la mediación eclesial: en el mismo Testamento pide honrar a los sacerdotes y a los teólogos, hizo aprobar su forma de vida por el papa y encomendó a los hermanos la obediencia al ministro general y a la Iglesia romana. Su escuela es la fraternidad: ministros que sirven, hermanos que se corrigen con misericordia y una regla común. Lo que guía es el Evangelio vivido en comunidad.

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  • ¿Es real el mundo?

    Las criaturas son hermanas, y por ellas se alaba al Altísimo

    Creación buena y realLo dice expresamente

    El Cántico de las criaturas es la respuesta de Francisco de Asís: el sol, la luna, las estrellas, el viento, el agua, el fuego y la tierra son hermanos y hermanas, y por ellos —o con ellos, pues la preposición umbra per admite ambas lecturas— se alaba al Señor. El mundo es real, bueno y bello, y lleva significación del Altísimo: el hermano sol, dice el texto, es imagen suya. Pero no es divino: todo procede de Dios y todo le pertenece, y la alabanza le corresponde solo a él. La Exhortación a la alabanza de Dios invita a cielo, tierra, ríos y criaturas a bendecir al Señor, en la línea de los salmos y del cántico de Daniel.

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  • ¿Qué es el amor?

    Amar al hermano que peca y no exigirle que sea mejor

    Amor de Dios y al prójimoLo dice expresamente

    Para Francisco de Asís el amor es, antes que sentimiento, una forma concreta de tratar al otro. En la Carta a un ministro pide a un superior agobiado por sus hermanos que no quiera que sean mejores cristianos, que los ame tal como son, y que no haya hermano en el mundo que, habiendo pecado cuanto pudo pecar, se aparte de su presencia sin haber obtenido misericordia. Las Admoniciones llaman bienaventurado a quien ama a su hermano tanto cuando está enfermo y no puede devolverle nada como cuando está sano. El amor a Dios y el amor al prójimo forman una sola caridad, aprendida, según el Testamento, entre los leprosos.

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  • ¿Somos libres o está todo determinado?

    No discute la libertad: denuncia la apropiación de la propia voluntad

    No se pronunció

    Francisco de Asís no se planteó el problema de la libertad frente a la providencia o el destino; no era un teólogo de escuela. Lo que sí trata, y con insistencia, es el uso de la voluntad. En la Admonición 2 interpreta el pecado original como apropiarse la propia voluntad: comer del árbol del conocimiento del bien es atribuirse el bien que Dios dice y obra en uno. Toda su regla descansa en la obediencia, entendida como entrega libre de esa voluntad, y la Admonición 3 llama obediencia verdadera y perfecta a dejarse a sí mismo. Presupone, por tanto, una voluntad capaz de apropiarse o de devolver, pero no teoriza sobre su libertad ni sobre la predestinación.

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  • ¿Para qué meditar u orar?

    Orar es alabar y hacer en el corazón morada al Señor

    Trato de amistad con DiosLo dice expresamente

    Los escritos de Francisco de Asís están llenos de oración, y casi siempre de alabanza: las Alabanzas del Dios altísimo, las Alabanzas para todas las horas, el Oficio de la Pasión compuesto con versículos de los salmos, el Saludo a la Virgen. Su oración es relación con un Tú al que se bendice y se da gracias. La Regla no bulada pide hacer en el corazón una habitación y morada para el Señor, y la Regla bulada, que los hermanos deseen sobre todo tener el espíritu del Señor y su santa operación y orar siempre con corazón puro; el trabajo mismo no debe apagar ese espíritu. La Regla para los eremitorios organiza retiros de oración en pequeños grupos.

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  • ¿Puede la razón conocer lo último?

    No teoriza sobre la razón: subordina el estudio al espíritu de oración

    No se pronunció

    Francisco de Asís no se preguntó si la razón puede conocer a Dios; se preguntó para qué sirve el saber. Su respuesta es práctica y cautelosa. La Admonición 7 distingue entre quienes estudian las letras solo para ser tenidos por más sabios y ganar riquezas, a quienes la letra mata, y quienes devuelven a Dios lo que saben con la palabra y el ejemplo. La Regla bulada pide a los que no saben letras que no se preocupen de aprenderlas. Y la breve Carta a san Antonio le autoriza a enseñar teología a los hermanos, con tal de que el estudio no apague el espíritu de oración y devoción. La razón no es enemiga, pero tampoco es el camino.

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  • ¿Retirarse del mundo o transformarlo?

    Del eremitorio a los caminos: predicar con las obras

    Contemplación en la acciónLo dice expresamente

    Francisco de Asís dejó el mundo —en el Testamento dice que, tras servir a los leprosos, salió del siglo—, pero no se encerró. Su forma de vida fue itinerante: los hermanos van por el mundo sin nada propio, trabajan con sus manos, sirven y anuncian la paz. La Regla no bulada pide que todos prediquen con las obras, y la Carta a las autoridades de los pueblos se dirige a gobernantes para recordarles el juicio y pedirles que hagan honrar a Dios. Al mismo tiempo, la Regla para los eremitorios organiza retiros de oración en los que unos hermanos hacen de madres, como Marta, y otros de hijos, como María, intercambiándose. Contemplación y misión se alternan y se alimentan.

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Anécdotas y relatos

Anécdotas y relatos

Documentadoc. 1205–1206

El leproso

De todos los relatos de la conversión, solo uno lo cuenta Francisco en primera persona. En el Testamento, dictado en 1226, recuerda que mientras vivía «en pecados» le resultaba insoportable ver leprosos, que en Asís vivían apartados en los lazaretos de la llanura. «El Señor mismo me condujo entre ellos», escribe, «y practiqué con ellos la misericordia; y al apartarme de ellos, lo que me parecía amargo se me convirtió en dulzura del alma y del cuerpo». No hay milagro ni aparición: hay un cambio de sensibilidad que reordena una vida. Los biógrafos posteriores dramatizaron la escena: Celano, en su segunda vida, cuenta que Francisco, a caballo, se cruzó con un leproso, desmontó, le dio una limosna y le besó la mano; la Leyenda de los tres compañeros añade que, al volver la vista, el leproso había desaparecido. El núcleo —el contacto deliberado con los excluidos como comienzo de la penitencia— está documentado por el propio protagonista.

Origen del relato: Testamento 1–3 (texto auténtico, Esser). El beso al leproso procede de 2C 9 (Celano, 1246–1247) y de la Leyenda de los tres compañeros 11; la desaparición del leproso, solo de esta última.

Fuente: Esser, Kajetan, O.F.M. Die Opuscula des hl. Franziskus von Assisi. Neue textkritische Edition. Grottaferrata: Collegium S. Bonaventurae ad Claras Aquas, 1976 (Spicilegium Bonaventurianum 13); editio minor: Opuscula sancti patris Francisci Assisiensis, 1978 (Bibliotheca Franciscana Ascetica Medii Aevi 12).

Relato hagiográficoc. 1205–1206

«Francisco, ve y repara mi casa»

En la ermita medio arruinada de San Damián, a las afueras de Asís, colgaba un crucifijo pintado de estilo umbro-sirio. Según la segunda vida de Celano y la Leyenda de los tres compañeros, Francisco entró a rezar ante él y oyó que la imagen le decía: «Francisco, ¿no ves que mi casa se derrumba? Ve, pues, y repárala». Él lo entendió al pie de la letra: tomó paños de la tienda paterna, los vendió en Foligno junto con el caballo y ofreció el dinero al sacerdote de San Damián, que no quiso aceptarlo. Luego, con sus manos, acarreó piedras para restaurar la iglesita, y después San Pedro y la Porciúncula. Los biógrafos leyeron la orden como una profecía sobre la Iglesia entera, que Francisco habría de sostener; así la pintó el ciclo de Asís en el sueño de Inocencio III. La primera vida de Celano, escrita dos años después de la muerte, menciona la reparación de San Damián pero no la voz del crucifijo, que entra en el relato hacia 1246. El crucifijo original se conserva hoy en la basílica de Santa Clara.

Origen del relato: 2C 10–11 (Celano, 1246–1247) y Leyenda de los tres compañeros 13; ausente de 1C (1229), que solo narra la reparación (1C 18). Buenaventura lo incorpora a la Leyenda mayor 2,1.

Fuente: Armstrong, Regis J.; Hellmann, J. A. Wayne; Short, William J. (eds.). Francis of Assisi: Early Documents. 3 vols. e índice. Nueva York: New City Press, 1999–2002 (vol. 1, The Saint, ISBN 1565481100).

Testimonio1206

Desnudo ante el obispo

Pietro di Bernardone no aceptó que su hijo malvendiera los paños de la familia ni que se escondiera en una cueva para huir de él. Lo encerró en casa, lo hizo comparecer ante los cónsules de la comuna y, cuando Francisco alegó que ya era siervo de Dios y no estaba sujeto a la jurisdicción civil, ante el obispo Guido. En la plaza del obispado, probablemente en la primavera de 1206, el obispo le pidió que devolviera el dinero. Francisco no solo lo devolvió: se quitó toda la ropa, la dejó a los pies de su padre y dijo, según la Leyenda de los tres compañeros, que hasta entonces había llamado padre a Pietro di Bernardone, pero que en adelante diría solamente «Padre nuestro que estás en los cielos». El obispo lo cubrió con su manto. La escena, recogida por todas las fuentes tempranas con variantes de detalle, es la ruptura pública con la economía mercantil y con la herencia, y Giotto la convirtió en una de las imágenes más célebres del ciclo de Asís.

Origen del relato: 1C 14–15 (Celano, 1229); Leyenda de los tres compañeros 19–20; Leyenda mayor 2,4. Las palabras sobre el «Padre nuestro» proceden de la Leyenda de los tres compañeros.

Fuente: Armstrong, Regis J.; Hellmann, J. A. Wayne; Short, William J. (eds.). Francis of Assisi: Early Documents. 3 vols. e índice. Nueva York: New City Press, 1999–2002 (vol. 1, The Saint, ISBN 1565481100).

Documentado1219

Francisco y el sultán

En el verano de 1219 Francisco llegó al campamento cruzado ante Damieta, en el delta del Nilo, durante la Quinta Cruzada. Según el obispo Jacques de Vitry, que estaba allí y lo escribió en una carta de 1220, el «hermano Francisco» cruzó las líneas sin armas y fue llevado ante el sultán al-Malik al-Kamil, sobrino de Saladino. El sultán lo escuchó con atención durante varios días predicar la fe cristiana a él y a los suyos y, temiendo que alguno de sus hombres se convirtiera, lo hizo devolver con honores y salvoconducto al campamento cristiano, pidiéndole que rezara por él. Otro testimonio independiente, la crónica atribuida a Ernoul, confirma el encuentro. Celano lo narra en 1229 con escaso detalle; Buenaventura, en 1263, añade que Francisco propuso entrar en una hoguera junto con los sacerdotes musulmanes para demostrar la verdad de su fe, escena que pintó el ciclo de Asís. El episodio ha sido releído en el siglo XX como emblema del diálogo interreligioso; las fuentes muestran, más bien, a un predicador que buscaba la conversión o el martirio y a un sultán que lo trató con cortesía.

Origen del relato: Jacques de Vitry, carta VI (1220) e Historia occidentalis 32; crónica de Ernoul; 1C 57 (1229). La ordalía del fuego aparece en la Leyenda mayor 9,8 (Buenaventura, 1263). Estudio de conjunto: Tolan (2009).

Fuente: Jacques de Vitry. Lettres de Jacques de Vitry (1160/1170–1240), évêque de Saint-Jean-d'Acre. Ed. R. B. C. Huygens. Leiden: Brill, 1960 (carta VI, 1220); y Historia occidentalis, cap. 32.

TestimonioNavidad de 1223

El pesebre de Greccio

Quince días antes de la Navidad de 1223, Francisco pidió a un noble de Greccio, Giovanni Velita, que preparara en una gruta del bosque un pesebre con heno, un buey y un asno, porque quería «ver con los ojos del cuerpo» las incomodidades del Niño de Belén. La noche de Navidad acudieron los hermanos y la gente de los alrededores con antorchas; se celebró la misa sobre el pesebre y Francisco, que era diácono, cantó el Evangelio y predicó sobre el «niño de Belén», pronunciando la palabra con tanta ternura que, dice Celano, parecía un balido. Un testigo afirmó haber visto en el pesebre a un niño dormido que despertaba al acercarse Francisco. Celano lo cuenta en su primera vida, apenas cinco años después, y lo presenta como el origen de una devoción. El belén como tradición doméstica es muy posterior, pero Greccio fijó su imagen fundacional.

Origen del relato: 1C 84–87 (Celano, 1229); Leyenda mayor 10,7. La visión del niño se atribuye a un testigo anónimo.

Fuente: Armstrong, Regis J.; Hellmann, J. A. Wayne; Short, William J. (eds.). Francis of Assisi: Early Documents. 3 vols. e índice. Nueva York: New City Press, 1999–2002 (vol. 1, The Saint, ISBN 1565481100).

Relato hagiográficoc. 1213–1220

La predicación a los pájaros

Cerca de Bevagna, en el valle de Spoleto, Francisco vio una gran bandada de aves de distintas especies —palomas, cornejas, grajillas— y dejó a sus compañeros en el camino para acercarse. Las aves no huyeron. Les habló, cuenta Celano, como a hermanas: que alabaran a su Creador, que las había vestido de plumas, les había dado alas para volar y el aire puro, y las gobernaba sin que tuvieran que sembrar ni cosechar. Las aves estiraban el cuello, abrían las alas y lo miraban; él pasó entre ellas rozándolas con la túnica y las bendijo, y solo entonces levantaron el vuelo. Desde ese día, añade el biógrafo, se reprochó no haber predicado antes a los animales. El relato está ya en la primera vida (1229) y Buenaventura lo convirtió en uno de los grandes frescos de la basílica superior; las Florecillas lo amplían con la predicación a las golondrinas de Alviano. Es un relato hagiográfico temprano, de valor sobre todo como expresión de la fraternidad con las criaturas que luego cantó el Cántico.

Origen del relato: 1C 58 (Celano, 1229); Leyenda mayor 12,3; Florecillas 16. La fecha no se conoce.

Fuente: Armstrong, Regis J.; Hellmann, J. A. Wayne; Short, William J. (eds.). Francis of Assisi: Early Documents. 3 vols. e índice. Nueva York: New City Press, 1999–2002 (vol. 1, The Saint, ISBN 1565481100).

Relato hagiográficosin fecha (relato del siglo XIV)

El lobo de Gubbio

Un lobo enorme aterrorizaba Gubbio: devoraba animales y personas, y los vecinos no salían de la ciudad sin armas. Francisco, que estaba allí, salió a su encuentro, lo llamó «hermano lobo» y, en nombre de Cristo, le mandó que no hiciera más daño. El lobo se acercó manso y se tendió a sus pies. Francisco le propuso un pacto: los ciudadanos lo alimentarían cada día y él no volvería a atacar a nadie; en señal de acuerdo, el lobo puso la pata en la mano del santo, y repitió el gesto ante el pueblo reunido en la plaza. Vivió dos años más yendo de puerta en puerta, sin que ni los perros le ladraran, y cuando murió la ciudad lo lloró. Es la historia más famosa de Francisco y no figura en ninguna fuente del siglo XIII: aparece por primera vez en los Actus beati Francisci (c. 1327–1337) y en su versión toscana, las Florecillas, cien años después de la muerte del santo. Debe leerse como parábola de reconciliación social —el pacto entre la ciudad y quien la amenaza— más que como crónica.

Origen del relato: Actus beati Francisci 23 (c. 1327–1337) y Florecillas 21. Ninguna de las biografías del siglo XIII (Celano, Julián de Espira, tres compañeros, Buenaventura) lo menciona.

Fuente: Vauchez, André. François d'Assise. Entre histoire et mémoire. París: Fayard, 2009. Trad. ingl.: Francis of Assisi. The Life and Afterlife of a Medieval Saint. New Haven: Yale University Press, 2012.

Disputadoseptiembre de 1224

Las llagas de La Verna

En septiembre de 1224, durante una cuaresma en honor de san Miguel en el monte de La Verna, cerca de la fiesta de la Exaltación de la Cruz, Francisco tuvo según sus compañeros la visión de un serafín crucificado de seis alas. Tras ella aparecieron en sus manos y pies señales semejantes a clavos y en el costado una herida. Lo que puede documentarse es poco y precioso: el pergamino autógrafo que Francisco escribió entonces para fray León —las Alabanzas del Dios altísimo y la bendición—, en el que León anotó de su mano que lo había compuesto después de la visión del serafín y de la impresión de los estigmas; la carta en la que Elías de Cortona anunció su muerte describiendo las llagas, cuya autenticidad está discutida; y la primera vida de Celano (1229). Francisco ocultó las heridas en vida. La historiografía ha discutido su naturaleza —milagro, fenómeno psicosomático, autoinfligidas, construcción posterior—; Chiara Frugoni ha estudiado cómo texto e imagen fijaron el acontecimiento. Es el primer caso de estigmas registrado en la historia cristiana.

Origen del relato: Chartula autógrafa con la rúbrica de fray León (Sacro Convento de Asís); carta encíclica de Elías (autenticidad discutida); 1C 94–95; Leyenda mayor 13. Las Consideraciones sobre los estigmas, añadidas a las Florecillas en el siglo XIV, amplifican el relato.

Fuente: Frugoni, Chiara. Francesco e l'invenzione delle stimmate. Una storia per parole e immagini fino a Bonaventura e Giotto. Turín: Einaudi, 1993.

Enseñanzas

Enseñanzas

Las nociones que articulan su pensamiento, explicadas en su contexto.

Vivir «sin nada propio»sine-proprio
La fórmula «sine proprio», que abre la Regla de 1223 junto a la obediencia y la castidad, es más amplia que la pobreza material. Prohíbe a los hermanos poseer casas, tierras o dinero —ni siquiera tocarlo—, pero en las Admoniciones Francisco la extiende a la voluntad, al saber, a las virtudes y a los cargos: quien se apropia del bien que Dios hace a través de él «come del árbol de la ciencia del bien y del mal» (Adm. 2). La pobreza es, por tanto, una desapropiación de todo lo que el yo reclama como suyo, y su contracara es la restitución: devolver a Dios todos los bienes con la alabanza. De ahí la insistencia en el trabajo manual y en la limosna como recurso, no como renta; de ahí también el conflicto inmediato, ya en vida de Francisco, sobre libros, casas e iglesias. Las bulas Quo elongati (1230) y Exiit qui seminat (1279) intentaron conciliar la regla con las necesidades de una orden enorme, y la disputa sobre la pobreza de Cristo enfrentó en el siglo XIV a los espirituales con el papado.

Movimientos evangélicos y pauperísticos de los siglos XII–XIII (valdenses, humillados) en la economía monetaria de las comunas italianas.

Fuente: Esser, Kajetan, O.F.M. Die Opuscula des hl. Franziskus von Assisi. Neue textkritische Edition. Grottaferrata: Collegium S. Bonaventurae ad Claras Aquas, 1976 (Spicilegium Bonaventurianum 13); editio minor: Opuscula sancti patris Francisci Assisiensis, 1978 (Bibliotheca Franciscana Ascetica Medii Aevi 12).

Minoridadminoridad
Francisco llamó a su fraternidad «hermanos menores» (fratres minores). En el vocabulario de las comunas italianas, los «minores» eran el pueblo llano frente a los «maiores», los ricos y poderosos; elegir ese nombre era situarse socialmente abajo. La Regla de 1221 pide que los hermanos sean «menores y sujetos a todos», que no acepten cargos de mando en las casas donde trabajen y que se alegren de convivir con gente despreciada, pobres, enfermos y leprosos. En las Admoniciones la minoridad se vuelve criterio interior: el siervo de Dios no se tiene por mejor cuando lo ensalzan que cuando lo desprecian, porque «cuanto es el hombre delante de Dios, tanto es, y no más». También el gobierno se piensa desde ahí: los superiores se llaman «ministros» y «siervos», y deben lavar los pies a los hermanos. La tensión entre esta vocación y el prestigio creciente de la orden —obispos, maestros universitarios, inquisidores salidos de ella— atraviesa toda su historia.

Sociedad comunal italiana y espiritualidad del seguimiento de Cristo pobre y humilde.

Fuente: Esser, Kajetan, O.F.M. Die Opuscula des hl. Franziskus von Assisi. Neue textkritische Edition. Grottaferrata: Collegium S. Bonaventurae ad Claras Aquas, 1976 (Spicilegium Bonaventurianum 13); editio minor: Opuscula sancti patris Francisci Assisiensis, 1978 (Bibliotheca Franciscana Ascetica Medii Aevi 12).

La fraternidad de las criaturasfraternidad-de-las-criaturas
El Cántico llama «hermano» al sol, al viento y al fuego, y «hermana» a la luna, al agua, a la tierra —«hermana nuestra madre tierra»— y a la muerte. No es panteísmo ni romanticismo de la naturaleza: el centro es el Altísimo, de quien ningún hombre es digno de hacer mención, y las criaturas son compañeras de alabanza que llevan su «significación». La preposición «per» admite varias lecturas —alabado seas por medio de ellas, a causa de ellas, o por ellas como sujetos que alaban— y probablemente las reúne. Las biografías ilustran esa fraternidad con relatos sobre pájaros, corderos, gusanos que Francisco apartaba del camino o el fuego al que pedía que fuera cortés en la cauterización. El vínculo se funda en el origen común: todas las criaturas proceden del mismo Padre. Esta lectura explica que Juan Pablo II lo proclamara patrono de la ecología (1979) y que la encíclica Laudato si' (2015) tomara su título del Cántico.

Poesía religiosa en vulgar del siglo XIII; salmos y cántico de Daniel (Dn 3) como modelos de alabanza cósmica.

Fuente: Branca, Vittore. Il Cantico di frate Sole. Studio delle fonti e testo critico. Florencia: Olschki, 1950; reimpr. 1994 (ISBN 8822215222).

Hacer penitenciahacer-penitencia
Francisco describe su conversión con una expresión técnica de su tiempo: «comenzar a hacer penitencia». En la Italia del siglo XIII, los «penitentes» eran laicos que, sin entrar en un monasterio, adoptaban un estado de vida reconocido: vestido sencillo, oración, ayuno, obras de misericordia y renuncia a ciertas actividades. Francisco y sus primeros compañeros se presentaban como «penitentes de Asís». Para él, la penitencia no es ante todo mortificación, sino un cambio de dirección del corazón y de la vida (metanoia) que se verifica en las obras: amar a Dios y al prójimo, recibir la eucaristía, hacer frutos dignos de penitencia. Las dos redacciones de la Carta a los fieles describen el contraste entre quienes hacen penitencia, que son «hijos del Padre celestial», y quienes no la hacen, ciegos y esclavos del mundo. De esta propuesta a los laicos nació la Orden de la Penitencia, más tarde Orden Tercera, que permitió a hombres y mujeres casados vivir el ideal franciscano.

El movimiento penitencial laico de los siglos XII–XIII y el IV Concilio de Letrán (1215).

Fuente: Esser, Kajetan, O.F.M. Die Opuscula des hl. Franziskus von Assisi. Neue textkritische Edition. Grottaferrata: Collegium S. Bonaventurae ad Claras Aquas, 1976 (Spicilegium Bonaventurianum 13); editio minor: Opuscula sancti patris Francisci Assisiensis, 1978 (Bibliotheca Franciscana Ascetica Medii Aevi 12).

La perfecta alegríaperfecta-alegria
En un texto dictado a fray León, Francisco enumera lo que no es la verdadera alegría: que todos los maestros de París entren en la orden, que entren los prelados y los reyes de Francia e Inglaterra, que los hermanos conviertan a los infieles, que él tenga el don de curar y de hacer milagros. La alegría perfecta es llegar de noche a Santa María de los Ángeles, en invierno, embarrado y helado, llamar a la puerta y que el portero no lo reconozca y lo eche, y soportarlo sin turbarse. La enseñanza no exalta el sufrimiento por sí mismo: muestra que la alegría que depende del éxito, del reconocimiento o incluso del fruto espiritual sigue siendo apropiación. Lo único que permanece es la paciencia en la que el yo ya no reclama nada. El capítulo 8 de las Florecillas convirtió el texto en un diálogo narrativo con fray León que es hoy la versión más conocida, pero el original latino, más seco, es más antiguo y más fiable.

Espiritualidad de la desapropiación y de la paciencia en los escritos de Francisco.

Fuente: Armstrong, Regis J.; Hellmann, J. A. Wayne; Short, William J. (eds.). Francis of Assisi: Early Documents. 3 vols. e índice. Nueva York: New City Press, 1999–2002 (vol. 1, The Saint, ISBN 1565481100).

Seguir las huellas de Cristoseguir-las-huellas
La Regla de 1221 comienza diciendo que la vida de los hermanos es «seguir la doctrina y las huellas (vestigia) de nuestro Señor Jesucristo». La expresión, tomada de 1 Pedro 2,21, resume el cristocentrismo de Francisco: no se trata de imitar virtudes abstractas, sino de recorrer el camino concreto de Jesús pobre, humilde y crucificado, desde el pesebre de Greccio hasta la cruz. El Oficio de la Pasión pone en boca de Cristo los salmos; la Carta a los fieles insiste en la humildad del Verbo que «tomó la verdadera carne de nuestra humanidad y fragilidad» en el seno de María. La tradición posterior leyó los estigmas de La Verna como el sello visible de esa conformidad, y Buenaventura organizó toda la Leyenda mayor como un itinerario hacia ella. Para los escritos de Francisco, sin embargo, el seguimiento se verifica en lo cotidiano: obediencia, trabajo, pobreza, servicio a los leprosos y paz.

Devoción medieval a la humanidad de Cristo (Bernardo de Claraval) y espiritualidad de la «vita apostolica».

Fuente: Esser, Kajetan, O.F.M. Die Opuscula des hl. Franziskus von Assisi. Neue textkritische Edition. Grottaferrata: Collegium S. Bonaventurae ad Claras Aquas, 1976 (Spicilegium Bonaventurianum 13); editio minor: Opuscula sancti patris Francisci Assisiensis, 1978 (Bibliotheca Franciscana Ascetica Medii Aevi 12).

Vídeos

Vídeos

Grabaciones, entrevistas y documentales. Los vídeos se reproducen desde YouTube; no se alojan aquí.

  • "Francis of Assisi: Lost Between Myth and History," Augustine Thompson, O.P.

    Conferencia· EN· 2014· 63 min

    Lumen Christi InstituteCanal oficial

  • Poverty in the Church & St. Francis of Assisi - Augustine Thompson, OP

    Conferencia· EN· 2015· 21 min

    Dominican School of Philosophy & Theology (DSPT)Canal oficial

  • St. Francis of Assisi: In His Own Words, by Larry Cunningham

    Conferencia· EN· 2012· 60 min

    McGrath Institute for Church Life (University of Notre Dame)Canal oficial

  • The Death of St. Francis in 1226: Looking Back after 800 Years

    Conferencia· EN· 2026· 39 min

    Franciscan School of TheologyCanal oficial

  • Spirituality of Francis and Clare of Assisi

    Conferencia· EN· 2009· 77 min

    Villanova UniversityCanal oficial

  • How Francis of Assisi rejected wealth and found purpose

    Documental· EN· 2026· 11 min

    DW History and CultureCanal oficial

  • San Francisco de Asís: la búsqueda de la verdad

    Documental· ES· 2026· 11 min

    DW EspañolCanal oficial

  • El año de San Francisco

    Documental· ES· 2026· 27 min

    EWTN EspañolCanal oficial

  • Cántico de las Criaturas de San Francisco de Asís. Cantado por Fr. Ángel Ramón Serrano García

    Grabación original· ES· 2020· 4 min

    Franciscanos Santo Espíritu del Monte HospederíaCanal oficial

  • Franz von Assisi - Der Grenzgänger | Doku HD | ARTE

    Documental· DE· 2026· 87 min

    ARTEdeCanal oficial

  • François d'Assise - L'exigence de la foi | Documentaire | ARTE

    Documental· FR· 2026· 87 min

    ARTECanal oficial

  • Francesco d'Assisi | Documentario integrale | ARTE.tv Documentari

    Documental· IT· 2026· 87 min

    ARTE.tv DocumentariCanal oficial

  • Il realismo di San Francesco | Massimo Cacciari | Basilica superiore di Assisi

    Conferencia· IT· 2023· 70 min

    Massimo Cacciari YouTubeCanal oficial

  • Alessandro Baricco: il Testamento di San Francesco - Francesco, il Santo di tutti 04/10/2026

    Análisis· IT· 2026· 7 min

    RaiCanal oficial

Galería

Galería

Imágenes con licencia verificada. Cada una conserva su autoría y su atribución.

Manuscritos

Manuscritos

Testimonios manuscritos y textos antiguos, con su custodio y sus condiciones de consulta.

  • LA · Latina (minúscula gótica de mano no profesional) · Septiembre de 1224, La Verna

    Chartula fratri Leoni data (Laudes Dei altissimi; Benedictio fratri Leoni)

    Testimonio conservado
    Autógrafo en un pequeño pergamino
    Custodio
    Sacro Convento de San Francisco, Asís (capilla de las reliquias)
  • LA · Latina · c. 1220–1224

    Epistola ad fratrem Leonem

    Testimonio conservado
    Autógrafo
    Custodio
    Catedral de Santa María de la Asunción, Espoleto
  • LA · Latina (gótica) · Mediados del siglo XIII

    Codex Assisiensis 338

    Testimonio conservado
    Testimonio más antiguo del Cántico de las criaturas y de buena parte de los Opuscula
    Custodio
    Fondo antiguo de la Biblioteca del Sacro Convento (Biblioteca comunale), Asís · Assisi, cod. 338
  • LA · Latina (cancilleresca pontificia) · 29 de noviembre de 1223

    Regula bullata con la bula «Solet annuere»

    Testimonio conservado
    Original de la bula de aprobación
    Custodio
    Sacro Convento de San Francisco, Asís
  • LA · Latina · 1232–1239 (copia de c. 1230–1250)

    Thomas de Celano, Vita brevior

    Testimonio conservado
    Único testimonio conocido de la Vita brevior, identificado por Jacques Dalarun en 2014
    Custodio
    Bibliothèque nationale de France, París · nouv. acq. lat. 3245
Manuscritos →

Relaciones

Relaciones

Influencias, discipulados y afinidades. Se distingue la relación documentada de la similitud identificada por análisis.

  • Recibió influencia de

    Jesús de Nazaret

    La Regla de 1223 define la vida de los hermanos como «guardar el santo Evangelio de nuestro Señor Jesucristo», y la de 1221 como seguir «la doctrina y las huellas» de Cristo. El Testamento atribuye a revelación divina la decisión de vivir «según la forma del santo Evangelio».

    Relación documentada

  • Influyó en

    Teresa de Ávila

    La pobreza sin rentas de las fundaciones teresianas se inspiró en el ideal franciscano a través de Pedro de Alcántara, reformador franciscano y consejero de Teresa. La relación es de recepción, mediada, no de contacto.

    Similitud identificada por análisis

  • Ideas afines a

    Juan de la Cruz

    La desapropiación de Francisco («sin nada propio», la perfecta alegría) y la «nada» de Juan de la Cruz comparten la intuición de que el yo debe vaciarse de toda posesión, incluso espiritual; Juan la sistematiza como noche oscura.

    Similitud identificada por análisis

  • Ideas afines a

    Maestro Eckhart

    El sermón alemán 52 de Eckhart sobre los pobres de espíritu radicaliza, en clave especulativa, una pobreza interior —no querer, no saber, no tener nada— que dialoga con la controversia franciscana sobre la pobreza de su tiempo.

    Similitud identificada por análisis

  • Ideas afines a

    Hildegarda de Bingen

    Ambos celebran la creación como lugar de la presencia de Dios —la viriditas de Hildegarda, la fraternidad de las criaturas del Cántico—, desde formas de vida religiosa muy distintas: la abadía benedictina y la itinerancia mendicante.

    Similitud identificada por análisis

Fuentes

Fuentes

Bibliografía y catálogos consultados para esta ficha.

  1. Wikidata, Q676555 «Francis of Assisi» (P31=Q5; 139 enlaces entre wikis; P569 1182, P570 1226-10-03).
  2. Esser, Kajetan, O.F.M. Die Opuscula des hl. Franziskus von Assisi. Neue textkritische Edition. Grottaferrata: Collegium S. Bonaventurae ad Claras Aquas, 1976 (Spicilegium Bonaventurianum 13); editio minor: Opuscula sancti patris Francisci Assisiensis, 1978 (Bibliotheca Franciscana Ascetica Medii Aevi 12).
  3. Armstrong, Regis J.; Hellmann, J. A. Wayne; Short, William J. (eds.). Francis of Assisi: Early Documents. 3 vols. e índice. Nueva York: New City Press, 1999–2002 (vol. 1, The Saint, ISBN 1565481100).
  4. Guerra, José Antonio (ed.). San Francisco de Asís: Escritos, biografías, documentos de la época. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos (BAC 399), 1978; reed. 2003 (ISBN 8479146273).
  5. Vauchez, André. François d'Assise. Entre histoire et mémoire. París: Fayard, 2009. Trad. ingl.: Francis of Assisi. The Life and Afterlife of a Medieval Saint. New Haven: Yale University Press, 2012.
  6. Thompson, Augustine, O.P. Francis of Assisi: A New Biography. Ithaca: Cornell University Press, 2012.
  7. Frugoni, Chiara. Francesco e l'invenzione delle stimmate. Una storia per parole e immagini fino a Bonaventura e Giotto. Turín: Einaudi, 1993.
  8. Renoux, Christian. La prière pour la paix attribuée à saint François: une énigme à résoudre. París: Éditions franciscaines, 2001. Resumen del autor: «The Origin of the Peace Prayer of St. Francis», Franciscan Archive.
  9. Tolan, John. Saint Francis and the Sultan: The Curious History of a Christian-Muslim Encounter. Oxford: Oxford University Press, 2009.
  10. Branca, Vittore. Il Cantico di frate Sole. Studio delle fonti e testo critico. Florencia: Olschki, 1950; reimpr. 1994 (ISBN 8822215222).
  11. Dalarun, Jacques. «Thome Celanensis Vita beati patris nostri Francisci (Vita brevior)». Analecta Bollandiana 133 (2015), 23–86; y La Vie retrouvée de François d'Assise. París: Éditions franciscaines, 2015.
  12. Opuscula sancti patris Francisci Assisiensis sec. codices mss. emendata et denuo edita a PP. Collegii S. Bonaventurae. Quaracchi: Ex typographia Collegii S. Bonaventurae, 1904.
  13. Juan Pablo II. Litterae apostolicae «Inter sanctos» (29 de noviembre de 1979): S. Franciscus Assisiensis caelestis Patronus oecologiae cultorum eligitur.
  14. Open Library, registros de edición de las obras de Francisco de Asís y de sus fuentes (consultados por ISBN y por obra).
  15. Jacques de Vitry. Lettres de Jacques de Vitry (1160/1170–1240), évêque de Saint-Jean-d'Acre. Ed. R. B. C. Huygens. Leiden: Brill, 1960 (carta VI, 1220); y Historia occidentalis, cap. 32.
  16. Manselli, Raoul. San Francesco d'Assisi. Roma: Bulzoni, 1980 (trad. esp.: San Francisco de Asís, Oñati: Arantzazu, 1997).
  17. Francisco (papa). Carta encíclica Laudato si' sobre el cuidado de la casa común, 24 de mayo de 2015, n. 1 y 10–12.
  18. Wikisource (la, it, es): Testamentum, Regula bullata y non bullata, Epistola toti Ordini missa (la); Cantico di Frate Sole y Fioretti di San Francesco, ed. Antonio Cesari (it); Cántico de las criaturas (es).
Titular de derechos
Dominio público (escritos del siglo XIII). Las ediciones críticas (Esser, Paolazzi), traducciones y aparatos modernos están sujetos a los derechos de sus editores (BAC, New City Press, Paulist Press, Éditions du Cerf, Editrici Francescane, Butzon & Bercker…). Los autógrafos y el códice 338 los custodian el Sacro Convento de Asís y la catedral de Espoleto.

Pendiente de confirmar

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  • Añadir con ISBN la edición crítica de Carlo Paolazzi (Francisci Assisiensis Scripta, Grottaferrata, 2009) y la edición española de Fonti/Escritos de Editorial Arantzazu: no se han localizado en Open Library.
  • Identificar al traductor de la versión española del Cántico en Wikisource (es) para poder retirar la marca de precaución.
  • Confirmar la fecha de muerte de A. G. Ferrers Howell (traductor de Celano, 1908) y el traductor de la edición Dent de 1904 de la Leyenda mayor (¿E. Gurney Salter?) para la sala de lectura.
  • Localizar digitalizaciones oficiales del códice 338 de Asís y del manuscrito de la Vita brevior (BnF, nouv. acq. lat. 3245): no se ha querido inventar una URL.
  • Las fechas de subida de los vídeos se han deducido de la fecha relativa que muestra YouTube; conviene fijarlas si se necesitan exactas.
  • Programas de afiliación: ninguno verificado para las editoriales listadas.

Investigado el 2026-10-25