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Cristianismo · Mística cristiana · Catolicismo

Juliana de Norwich

c. 1342 – c. 1416Persona históricamente documentada

Anacoreta y escritora inglesa (c. 1342–después de 1416). En mayo de 1373, gravemente enferma, recibió dieciséis visiones de la pasión de Cristo y del amor de Dios, que relató en dos versiones: un Texto breve y, tras décadas de meditación, un Texto largo, las Revelaciones del amor divino, el primer libro escrito en inglés por una mujer que se conserva. Vivió emparedada junto a la iglesia de San Julián de Norwich. Su teología de la confianza —«todo irá bien»—, de un Dios sin ira y de la maternidad de Cristo la ha convertido en una autora clásica.

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Estatua de Juliana en la fachada oeste de la catedral de Norwich (David Holgate)

Estatua de Juliana en la fachada oeste de la catedral de Norwich (David Holgate) · CC0

En sus palabras

«Era conveniente que hubiera pecado; pero todo irá bien, y todo irá bien, y toda clase de cosas irá bien.»

Texto largo según la versión modernizada del Sloane 2499 de Grace Warrack (1901), cap. 27 (decimotercera mostración)

Su idea central

«Todo irá bien»: el pecado conveniente: En la decimotercera mostración Juliana pregunta por qué Dios, en su sabiduría, no impidió el pecado, que a su juicio todo lo habría dejado bien.

Biografía

5 min de lectura

Una mujer sin nombre propio

De la autora del primer libro escrito en inglés por una mujer que se conserva no sabemos el nombre de pila, ni el de sus padres, ni el lugar exacto de su nacimiento. La llamamos Juliana porque así la designan los testamentos y los copistas, y porque vivió emparedada junto a la iglesia de San Julián de Conisford, en Norwich; es posible que tomara el nombre del santo titular, como hicieron otros reclusos. Lo que sabemos con seguridad lo cuenta ella misma: que en mayo de 1373, cuando tenía «treinta inviernos y medio», recibió una serie de visiones durante una enfermedad que la llevó al borde de la muerte. De ahí se deduce que nació hacia finales de 1342.

Norwich era entonces una de las ciudades más pobladas de Inglaterra, un centro del comercio de la lana con decenas de iglesias parroquiales, conventos de las cuatro órdenes mendicantes y un priorato benedictino catedralicio. La juventud de Juliana coincidió con la peste negra, que golpeó la ciudad en 1349 y volvió en las décadas siguientes, con la guerra de los Cien Años y, en 1381, con la revuelta campesina, sofocada con dureza en Norfolk por el obispo Henry Despenser. Nada de ello aparece de forma explícita en su libro, pero muchos lectores han oído en su insistencia en que «todo irá bien» la respuesta a un mundo herido.

Los tres dones y la enfermedad

Juliana cuenta que de joven había pedido a Dios tres gracias: un recuerdo vivo de la pasión de Cristo, como si hubiera estado al pie de la cruz con María Magdalena; una enfermedad corporal grave a los treinta años; y tres «heridas»: la verdadera contrición, la compasión y el anhelo de Dios. Las dos primeras peticiones las olvidó; la tercera la conservó siempre. A los treinta años y medio cayó enferma. Durante tres días y tres noches su estado empeoró, recibió los últimos sacramentos y su madre, entre otros, la velaba. El párroco le puso delante un crucifijo y le dijo que mirara la imagen de su Hacedor y Salvador y se consolara. La vista se le oscureció salvo en torno a la cruz.

Dieciséis mostraciones

Entonces, el 8 o el 13 de mayo de 1373 —los manuscritos difieren—, vio sangrar la corona de espinas, y con esa visión comenzó una serie de dieciséis «mostraciones» (shewings): quince entre las cuatro de la mañana y la media tarde, y la última la noche siguiente. Combinan imágenes de la pasión de un realismo físico extraordinario —la sangre que cae como gotas de lluvia de un alero, el rostro que se reseca y cambia de color—, palabras interiores y «visiones espirituales» sin imagen. En una de ellas ve en la palma de su mano algo del tamaño de una avellana: «es todo lo que ha sido hecho», y perdura porque Dios lo ama. Ya mejorada, dijo a un religioso que había «delirado», y se arrepintió en seguida de haber negado lo que había visto; esa noche sufrió el asalto de una visión diabólica y recibió la última mostración, que confirmaba las anteriores.

Dos libros

Poco después escribió un primer relato, conocido hoy como Texto breve, en el que narra las visiones y su sentido más inmediato. Durante décadas siguió meditándolas. Cuenta que «quince años después y más» recibió la respuesta a su pregunta por el sentido de todo: «El amor era su intención». Veinte años después de las visiones, menos tres meses, comprendió el ejemplo del señor y el siervo, una parábola que había omitido en el primer relato. El resultado es el Texto largo, ochenta y seis capítulos que convierten la experiencia en una teología: el pecado, que es «conveniente» y sin embargo no tiene sustancia; un Dios en quien no ve ira; la maternidad de Cristo; la oración que «une el alma a Dios». Nicholas Watson ha propuesto retrasar la escritura del Texto breve hasta la década de 1380 y prolongar la del largo hasta bien entrado el siglo XV.

La anacoreta de San Julián

No sabemos cuándo se encerró en la celda adosada a la iglesia de San Julián, que dependía del priorato de monjas benedictinas de Carrow. La primera mención documental es de 1394: el testamento de Roger Reed, rector de San Miguel Coslany, le deja dos chelines. Siguen otros legados en 1404, 1415 y 1416, el último de Isabel Ufford, condesa de Suffolk. Una anacoreta vivía de por vida en una o dos estancias, con una ventana hacia la iglesia para seguir la misa y otra hacia la calle para aconsejar a quien acudiera, y una o dos sirvientas se ocupaban de su sustento. Se ha propuesto que antes hubiera sido monja en Carrow, o bien viuda y madre, a la vista de la precisión con que habla de la crianza; ambas son conjeturas.

Margery Kempe a la ventana

Hacia 1413 la visitó Margery Kempe, la turbulenta mística de King's Lynn, para consultarle si sus lágrimas y revelaciones venían de Dios. El Libro de Margery Kempe, dictado unos veinte años después, recuerda que «la señora Juliana» la escuchó durante varios días y le aconsejó obedecer a Dios, confiar en su bondad y no inquietarse por la incredulidad ajena, porque quien siempre duda es como la ola del mar. Es el único retrato de Juliana hecho por alguien que la conoció. El mismo año de 1413, según la rúbrica del manuscrito del Texto breve, su autora seguía viva; su muerte, posterior a 1416, no dejó rastro documental.

Una transmisión frágil

El Texto breve sobrevive en un único manuscrito copiado a mediados del siglo XV, el llamado manuscrito Amherst (British Library, Add. MS 37790). El largo llegó hasta nosotros gracias a las benedictinas inglesas exiliadas en Cambrai y en París en el siglo XVII, que lo copiaron y lo custodiaron: de ese ambiente proceden el manuscrito de París (Bibliothèque nationale de France, Fonds anglais 40) y los Sloane 2499 y 3705 de la British Library. El benedictino Serenus Cressy lo imprimió en 1670. La edición de Grace Warrack de 1901 lo devolvió a los lectores, y la edición crítica de Edmund Colledge y James Walsh (1978) fijó el texto de ambas versiones.

La teóloga de la confianza

El siglo XX la convirtió en una autora clásica. T. S. Eliot cerró «Little Gidding», el último de sus Cuatro cuartetos, con sus palabras sobre el pecado «conveniente» y sobre que todo irá bien; la Iglesia de Inglaterra la conmemora el 8 de mayo y Benedicto XVI le dedicó una audiencia general en 2010. La iglesia de San Julián, destruida por los bombardeos alemanes de 1942, se reconstruyó con una celda que hoy recibe a peregrinos. Más allá de las etiquetas que se le han puesto —feminista, universalista, ecológica— queda una voz que se presentó como «criatura sencilla e iletrada» y escribió con una precisión teológica rara en su siglo, sosteniendo a la vez la enseñanza de la Iglesia y una visión de Dios en la que no encontró cólera.

Fuentes: Colledge, Edmund, y James Walsh (eds.). A Book of Showings to the Anchoress Julian of Norwich. 2 vols. Studies and Texts 35. Toronto: Pontifical Institute of Mediaeval Studies, 1978. · Watson, Nicholas, y Jacqueline Jenkins (eds.). The Writings of Julian of Norwich: A Vision Showed to a Devout Woman and A Revelation of Love. University Park: Pennsylvania State University Press / Turnhout: Brepols, 2006. · Warrack, Grace (ed.). Revelations of Divine Love Recorded by Julian, Anchoress at Norwich, Anno Domini 1373. Londres: Methuen, 1901 (Project Gutenberg n.º 52958). · Windeatt, Barry (trad. e intr.). Julian of Norwich: Revelations of Divine Love. Oxford World's Classics. Oxford: Oxford University Press, 2015. · The Book of Margery Kempe. Ed. Sanford Brown Meech y Hope Emily Allen. Early English Text Society, o.s. 212. Londres: Oxford University Press, 1940, cap. 18.

Cronología

La vida, año a año

Cada punto es un acontecimiento documentado. Pulsa para leerlo, con su fuente y su grado de certeza.

  1. c. 1342 · 0 años

    Nacimiento

    Fecha deducida de su propia indicación de que tenía «treinta inviernos y medio» en mayo de 1373 (Texto largo, cap. 3). Se desconocen su nombre de pila y su familia.

    Probable

  2. 1349 · 7 años

    La peste negra en Norwich

    La epidemia diezma la ciudad; nuevas oleadas en 1361–1362 y 1369. Contexto de su infancia.

    Documentado

  3. mayo de 1373 · 30 años

    Las dieciséis mostraciones

    Gravemente enferma, recibe quince visiones entre la madrugada y la tarde y la decimosexta la noche siguiente. Los manuscritos dan el 8 o el 13 de mayo.

    Documentado

  4. c. 1380 – 1388 · 38 años

    El Texto breve

    Redacción del primer relato de las visiones; la fecha tradicional (poco después de 1373) fue discutida por Nicholas Watson, que la sitúa en la década de 1380.

    Discutido

  5. c. 1388 · 45 años

    «El amor era su intención»

    «Quince años después y más» recibe la comprensión que cierra el libro: el amor es el sentido de todas las mostraciones (Texto largo, cap. 86).

    Documentado

  6. c. 1393 · 50 años

    El ejemplo del señor y el siervo

    «Veinte años después del tiempo de la mostración, menos tres meses» comprende la parábola del señor y el siervo (Texto largo, cap. 51), núcleo del Texto largo.

    Documentado

  7. marzo de 1394 · 51 años

    Primera mención como anacoreta

    El testamento de Roger Reed, rector de San Miguel Coslany, deja dos chelines a «Julian anacorita».

    Documentado

  8. 1404 · 61 años

    Legado de Thomas Emund

    Un capellán de Aylsham deja un legado a la anacoreta de San Julián y a su sirvienta Sara.

    Documentado

  9. c. 1413 · 70 años

    La visita de Margery Kempe

    Margery Kempe la consulta durante varios días sobre sus experiencias (Libro de Margery Kempe, cap. 18). La rúbrica del manuscrito Amherst la da por viva en 1413.

    Documentado

  10. 1416 · 73 años

    Última mención: el testamento de Isabel Ufford

    La condesa de Suffolk deja veinte chelines a «Julian recluse a Norwich». Es el último documento que la menciona con vida; la fecha de su muerte se desconoce.

    Documentado

  11. c. 1450

    Copia del manuscrito Amherst

    Un copista transcribe el Texto breve en una antología de textos contemplativos (British Library, Add. MS 37790), único testimonio de esa versión.

    Probable

  12. 1670

    Primera edición impresa

    El benedictino Serenus Cressy publica XVI Revelations of Divine Love a partir de un manuscrito del Texto largo emparentado con el de París.

    Documentado

  13. 1901

    La edición de Grace Warrack

    Methuen publica la versión modernizada del Sloane 2499 preparada por Grace Warrack, que populariza la obra.

    Documentado

  14. junio de 1942

    Destrucción de la iglesia de San Julián

    Los bombardeos alemanes destruyen la iglesia; se reconstruye en 1953 con una capilla en el lugar de la celda.

    Documentado

  15. 1978

    Edición crítica

    Edmund Colledge y James Walsh publican la edición crítica de ambas versiones (Pontifical Institute of Mediaeval Studies).

    Documentado

  16. 1 de diciembre de 2010

    Audiencia de Benedicto XVI

    Benedicto XVI dedica a Juliana su catequesis de la audiencia general.

    Documentado

Obras

Obras esenciales

Las obras sin las que no se entiende su legado.

Texto breve: Una visión mostrada a una mujer devota — Juliana de Norwich

Manuscrito · c. 1385

Texto breve: Una visión mostrada a una mujer devota

A Vision Showed to a Devout Woman

Primera versión del relato de las visiones de mayo de 1373, en veinticinco capítulos. Narra los tres dones pedidos, la enfermedad, el crucifijo y las dieciséis mostraciones con un tono más personal e inmediato que la versión larga: Juliana se presenta como mujer y se excusa por enseñar («¿Debo creer, porque soy mujer, que no debo hablaros de la bondad de Dios?»). No contiene aún el ejemplo del señor y el siervo ni la teología de la maternidad de Cristo. Es el primer texto en inglés firmado por una mujer que se conserva.

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Texto largo: Revelaciones del amor divino — Juliana de Norwich

Manuscrito · c. 1393

Texto largo: Revelaciones del amor divino

A Revelation of Love (Revelations of Divine Love)

Reelaboración de las mismas visiones en ochenta y seis capítulos, fruto de veinte años o más de meditación. Además de ampliar cada mostración, añade capítulos teológicos: el ejemplo del señor y el siervo (cap. 51), en el que Adán y Cristo son a la vez el siervo que cae al servir; la doctrina de que en Dios no hay ira y de que el pecado es «conveniente» pero no tiene sustancia; la «sustancia» y la «sensualidad» del alma; y la maternidad de Cristo y de la Trinidad (caps. 58–63). Se cierra con la respuesta recibida «quince años después y más»: «El amor era su intención». Es la obra mayor de la mística inglesa medieval.

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Frases

Frases localizadas en una obra concreta. Cada una lleva su procedencia y su nivel de confianza.

Era conveniente que hubiera pecado; pero todo irá bien, y todo irá bien, y toda clase de cosas irá bien.

It behoved that there should be sin; but all shall be well, and all shall be well, and all manner of thing shall be well.

VerificadaTexto largo según la versión modernizada del Sloane 2499 de Grace Warrack (1901), cap. 27 (decimotercera mostración)

1 / 8
Citas apócrifas o de atribución discutida (1)
  • «Sé jardinero. Cava una zanja, suda y fatígate, remueve la tierra…»

    Circula en internet y en tarjetas devocionales como cita de Juliana. No aparece así en ninguna de las dos versiones: es una reelaboración libre de la imagen del siervo que trabaja como hortelano en el ejemplo del señor y el siervo (Texto largo, cap. 51).

Últimas palabras

No existen registros verificables de sus últimas palabras.

No se conoce la fecha ni las circunstancias de su muerte. El último documento que la menciona con vida es el testamento de Isabel Ufford, condesa de Suffolk (1416); ninguna fuente transmite palabras finales.

Fuente: Tanner, Norman P. The Church in Late Medieval Norwich, 1370–1532. Studies and Texts 66. Toronto: Pontifical Institute of Mediaeval Studies, 1984 (testamentos de Norwich con legados a anacoretas).

Preguntar

Lo que su obra responde

Doce grandes preguntas de la humanidad y lo que sus textos permiten responder, con referencias. Nunca ponemos palabras en su boca.

  • ¿Qué es lo Absoluto? ¿Existe Dios?

    Dios es amor trinitario, Padre y también Madre

    Un Dios personalLo dice expresamente

    Juliana de Norwich no discute la existencia de Dios: describe lo que le fue «mostrado» en dieciséis revelaciones durante una enfermedad en 1373. En ellas Dios es Trinidad y es amor: en el capítulo final del Texto largo resume que el sentido de todo lo mostrado fue el amor. Ese Dios es cortés, familiar, se alegra de las criaturas y las sostiene en el ser, como la avellana que perdura porque Dios la ama. Su aportación más original es llamar a Dios Madre con la misma verdad con que se le llama Padre, y atribuir esa maternidad especialmente a Cristo, segunda Persona. Lo Absoluto es para ella un Tú que ama sin ira, cuyo amor precede a la creación y nunca disminuye.

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  • ¿Quién soy yo? ¿Existe un yo verdadero?

    Nuestra sustancia está en Dios; la sensualidad espera ser unida a ella

    Un alma creada e inmortalLo dice expresamente

    Juliana de Norwich distingue en el ser humano la «sustancia», la parte más alta, que nunca se separó de Dios, y la «sensualidad», la vida encarnada y temporal donde ocurren el pecado y el dolor. En el capítulo 54 del Texto largo afirma que no vio diferencia entre Dios y nuestra sustancia, como si todo fuera Dios, y sin embargo entendió que nuestra sustancia es criatura en Dios. En la parábola del señor y el siervo (cap. 51), la caída del alma no nace de la malicia sino de la prisa por servir. El yo verdadero es un alma creada, amada desde siempre y guardada en Dios, que se reconcilia consigo misma cuando sustancia y sensualidad se unen por obra de Cristo.

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  • ¿Por qué sufrimos?

    El pecado era conveniente, pero todo irá bien

    La separación de DiosLo dice expresamente

    Juliana de Norwich se preguntó por qué, si Dios es amor, no impidió el pecado, que es causa de todo el dolor. La respuesta que le fue mostrada es una de las frases más célebres de la mística inglesa: era conveniente que hubiera pecado, pero todo irá bien, y toda clase de cosas irá bien. No vio el pecado, porque cree que no tiene sustancia alguna, y solo lo conoció por el dolor que causa. En la parábola del señor y el siervo, la caída aparece como un tropiezo del siervo que corre a cumplir la voluntad de su señor. El sufrimiento nace de la separación, pero Dios no lo mira con ira, y todo dolor será convertido en honra.

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  • ¿Qué ocurre después de la muerte?

    Una gran obra al final hará bien todas las cosas

    Vida eterna y resurrecciónLo dice expresamente

    Las revelaciones de Juliana de Norwich nacieron junto a la muerte: tenía treinta años y medio, recibió la extremaunción y el sacerdote le acercó un crucifijo, ante el que comenzaron las visiones. Su esperanza es la de la Iglesia: vida eterna en Dios, gozo y bienaventuranza. Pero añade algo propio: en el capítulo 32 se le muestra que hay una gran obra que la Trinidad hará el último día, oculta a toda criatura, por la que todo irá bien. Juliana reconoce la tensión con la enseñanza de la Iglesia sobre la condenación y no la resuelve: la sostiene en la fe y en la promesa de que lo que es imposible para ella no lo es para Dios.

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  • ¿Cómo se alcanza la liberación o la salvación?

    Dios es el fundamento de nuestra súplica

    Por gracia y amorLo dice expresamente

    Juliana de Norwich ve la salvación como obra del amor de Dios que precede a todo: en el capítulo 41 del Texto largo se le muestra que Dios es el fundamento de nuestra súplica, que es él quien nos hace desear y pedir aquello que quiere darnos. El papel humano es real pero humilde: orar, confiar, no desesperar por el pecado propio, y mantenerse en la fe de la Iglesia. En el capítulo 68 recibe la promesa de que el alma no será vencida, aunque sea zarandeada y afligida. La liberación consiste en que Cristo, Madre nuestra, nos devuelve a la unión entre sustancia y sensualidad, y nos guarda en un amor que nunca se retira.

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  • ¿Hace falta un maestro?

    Lo mostrado se recibe dentro de la fe común de la Iglesia

    La comunidad y la tradiciónSe deduce de su doctrina

    Juliana de Norwich no plantea la cuestión del maestro espiritual; recibió sus revelaciones directamente y pasó unos veinte años meditándolas. Pero se niega a hacer de ellas una autoridad aparte. En el capítulo 9 del Texto largo declara que no es buena por haber recibido las visiones, sino solo si ama más a Dios, y que lo que vio lo cree según la enseñanza de la santa Iglesia. En el capítulo 80 resume las tres cosas por las que el ser humano se sostiene en esta vida: el uso de la razón natural, la enseñanza común de la Iglesia y la obra interior del Espíritu Santo. Su texto, además, se dirige a todos sus «semejantes cristianos», no a discípulos.

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  • ¿Es real el mundo?

    Todo lo creado cabe en una avellana y perdura porque Dios lo ama

    Creación buena y realLo dice expresamente

    La imagen más conocida de Juliana de Norwich responde a esta pregunta. En la primera revelación, Dios le muestra en la palma de la mano una cosa pequeña, del tamaño de una avellana, redonda como una bola, y se le dice que es todo lo que ha sido hecho. Juliana se maravilla de que pueda durar, pues parece que, por su pequeñez, podría caer de pronto en la nada; y se le responde que dura y durará siempre porque Dios la ama. En esa visión entiende tres cosas: que Dios la hizo, que Dios la ama y que Dios la guarda. El mundo es real, frágil y pequeño frente a su Creador, y bueno porque es amado.

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  • ¿Qué es el amor?

    El amor fue la intención de todo lo mostrado

    Amor de Dios y al prójimoLo dice expresamente

    El Texto largo de Juliana de Norwich termina con la respuesta a la pregunta que ella se hizo durante quince años: cuál era la intención del Señor en lo que le mostró. Se le respondió que el amor: quién se lo mostró, el amor; qué le mostró, el amor; por qué se lo mostró, por amor. Juliana añade que vio con certeza que Dios nos amó antes de crearnos y que ese amor nunca ha menguado ni menguará. El amor es la esencia de Dios, y de él procede el amor que las criaturas se tienen: su texto se dirige a todos sus semejantes cristianos, porque lo mostrado era para todos, y en el amor a ellos ve la forma concreta de amar a Dios.

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  • ¿Somos libres o está todo determinado?

    Dios hace todo lo que se hace; el cómo queda en secreto

    No se pronunció

    Juliana de Norwich no trata la libertad humana como problema. Lo que se le muestra va en otra dirección: en la tercera revelación ve a Dios en un punto y entiende que está en todas las cosas y que hace todo lo que se hace; nada sucede por azar, sino por la sabiduría previsora de Dios. Eso le plantea la pregunta del pecado, que no es obra, y la resuelve con la confianza de que todo lo que se hace está bien hecho. No niega la responsabilidad humana —habla del arrepentimiento, de la oración y de la caída— ni teoriza sobre la predestinación: deja el cómo en el secreto de Dios, que a su tiempo hará que todo vaya bien.

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  • ¿Para qué meditar u orar?

    La oración une el alma a Dios, que es su fundamento

    Trato de amistad con DiosLo dice expresamente

    Juliana de Norwich dedica a la oración varios capítulos del Texto largo. Allí se le dice que Dios es el fundamento de la súplica: es él quien hace desear lo que quiere dar, y por eso la oración nunca es vana, aunque parezca seca o sin fruto. La oración une el alma a Dios: aunque el alma sea siempre semejante a Dios por naturaleza, a menudo es desemejante por el pecado, y la oración la vuelve semejante en la voluntad. Distingue la súplica, que pide, y la contemplación, en la que el alma ya no puede pedir sino mirar y agradecer. El tono es de confianza familiar: Dios es cortés y quiere que se le hable con la sencillez de un niño con su madre.

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  • ¿Puede la razón conocer lo último?

    Razón natural, enseñanza de la Iglesia y obra del Espíritu

    Fe y razón se ayudanLo dice expresamente

    Juliana de Norwich se presenta como «criatura sin letras», pero su obra es de una gran inteligencia teológica, y concede a la razón un lugar explícito. En el capítulo 80 del Texto largo enumera las tres cosas por las que el ser humano se sostiene en esta vida y por las que Dios es honrado: el uso de la razón natural, la enseñanza común de la santa Iglesia y la obra interior y graciosa del Espíritu Santo, y añade que las tres proceden de un solo Dios. Las revelaciones no sustituyen a la razón: Juliana pasó veinte años meditándolas para entenderlas, y el Texto largo es fruto de esa reflexión. La razón ayuda; la fe y la gracia completan.

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  • ¿Retirarse del mundo o transformarlo?

    Una reclusa que escribe para todos sus semejantes cristianos

    Retirarse para encontrarSe deduce de su doctrina

    Juliana de Norwich vivió como reclusa, emparedada en una celda adosada a la iglesia de San Julián en Norwich, de la que probablemente toma su nombre; los testamentos de la época la mencionan como anacoreta a comienzos del siglo XV. Su forma de vida fue, por tanto, el retiro más estricto que conocía la Iglesia medieval. Pero su obra no argumenta a favor de la reclusión ni desprecia a quienes viven en el mundo: declara que lo mostrado no es solo para ella sino para todos sus semejantes cristianos, y su teología del amor de Dios se dirige a la vida corriente, a la caída y la recaída de cualquiera. Desde la celda, la ventana daba a la calle.

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Anécdotas y relatos

Anécdotas y relatos

Testimoniomayo de 1373

El crucifijo del párroco

Llevaba Juliana tres días y tres noches enferma, y la cuarta noche recibió los últimos sacramentos convencida de que no llegaría al alba. Sus allegados mandaron llamar al párroco, que llegó con un niño acólito y una cruz. Juliana tenía ya los ojos fijos hacia arriba, hacia el cielo, adonde creía que iba; el sacerdote le puso el crucifijo delante de la cara y le dijo que mirara la imagen de su Hacedor y Salvador y se consolara con ella. Le costó bajar la mirada, pero lo hizo, porque pensó que podría aguantar más tiempo mirando de frente que hacia arriba. Entonces la vista empezó a fallarle: la habitación se oscureció como si fuera de noche, salvo la imagen de la cruz, que conservaba una luz común. Sintió que la parte superior del cuerpo se le moría. De pronto el dolor desapareció, y vio sangrar bajo la corona de espinas, caliente, fresca y abundante, como en el momento de la pasión. Así comenzaron las mostraciones.

Origen del relato: Relato de la propia Juliana en el Texto breve (caps. 2–3) y en el Texto largo (caps. 3–4).

Fuente: Warrack, Grace (ed.). Revelations of Divine Love Recorded by Julian, Anchoress at Norwich, Anno Domini 1373. Londres: Methuen, 1901 (Project Gutenberg n.º 52958).

Testimoniomayo de 1373

«Dije que había delirado»

Al terminar las quince primeras mostraciones, hacia la media tarde, la enfermedad volvió con fuerza y la visión se apagó. Llegó a verla un religioso y le preguntó cómo estaba; Juliana le respondió que aquel día había delirado, y se rio de sí misma al contar que la cruz que tenía delante había sangrado mucho. El hombre se quedó muy serio y empezó a hacerle preguntas, con gran reverencia. Juliana sintió entonces una enorme vergüenza: ese hombre tomaba en serio lo que ella, que lo había visto, había despachado como un desvarío. Quiso confesarse, pero no se atrevió a contárselo a un sacerdote, pensando que no la creería si ella misma no se creía. Esa noche, dormida, sintió que el diablo la tomaba por el cuello con un rostro de joven, rojo como una teja recién cocida y salpicado de manchas negras, el pelo rojo como el óxido, y un hedor que la ahogaba. Al despertar, medio muerta, recibió la decimosexta mostración, que le confirmaba que todo había venido de Dios. Su relato de esta caída es una de las páginas más honestas de la literatura mística.

Origen del relato: Texto largo, caps. 66–67; el episodio figura también en el Texto breve (caps. 21–22).

Fuente: Warrack, Grace (ed.). Revelations of Divine Love Recorded by Julian, Anchoress at Norwich, Anno Domini 1373. Londres: Methuen, 1901 (Project Gutenberg n.º 52958).

Documentadoc. 1413

Margery Kempe a la ventana de la celda

Hacia 1413 Margery Kempe, casada, madre de catorce hijos y protagonista de un itinerario espiritual ruidoso —lloraba a gritos en las iglesias y escandalizaba al clero—, llegó a Norwich por mandato, dice, de Nuestro Señor, para consultar a «una anacoreta de la ciudad que se llamaba la señora Juliana». Le expuso las gracias, las palabras interiores y las revelaciones que recibía, para saber si había engaño en ellas, porque la anacoreta «era experta en tales cosas y sabía dar buen consejo». Juliana, según el relato, le respondió que debía obedecer a Dios en todo lo que no fuera contra su honra ni contra el provecho de los demás, que el Espíritu Santo nunca mueve a nada contra la caridad, y que quien siempre duda es como la ola del mar, movida por el viento. Hablaron durante muchos días. Es el único testimonio exterior sobre la Juliana de carne y hueso: una consejera serena a la ventana de su celda.

Origen del relato: The Book of Margery Kempe, libro I, cap. 18, dictado hacia 1436–1438. El encuentro se conoce solo por este relato.

Fuente: The Book of Margery Kempe. Ed. Sanford Brown Meech y Hope Emily Allen. Early English Text Society, o.s. 212. Londres: Oxford University Press, 1940, cap. 18.

No verificables. XX (tradición)

El gato de la anacoreta

En las imágenes modernas Juliana aparece casi siempre con un gato: en la estatua de la catedral de Norwich, en vidrieras, en estampas devocionales. La asociación se apoya en un dato real, pero indirecto: el Ancrene Wisse, la regla para anacoretas escrita en Inglaterra a comienzos del siglo XIII, permite a las reclusas tener un gato y ningún otro animal, para mantener a raya a los ratones. Ninguna fuente sobre Juliana —ni sus textos, ni los testamentos que la mencionan, ni el Libro de Margery Kempe— dice que tuviera uno. El gato es una inferencia afectuosa de la tradición devocional del siglo XX, no un hecho documentado.

Origen del relato: La norma procede del Ancrene Wisse (parte VIII). La atribución de un gato a Juliana no tiene fuente medieval y se difundió con la iconografía moderna.

Fuente: Jantzen, Grace M. Julian of Norwich: Mystic and Theologian. Londres: SPCK, 1987 (nueva ed. 2000).

Documentados. XVII

Las monjas de Cambrai

Durante dos siglos, el Texto largo estuvo a punto de perderse. La Reforma inglesa disolvió los monasterios y las bibliotecas donde podía copiarse, y los manuscritos de la mística medieval sobrevivieron, sobre todo, en el exilio. En las abadías de benedictinas inglesas fundadas en Cambrai (1623) y París (1651), las monjas, dirigidas espiritualmente por el monje Augustine Baker, copiaban y leían a los místicos ingleses de la Edad Media. De ese ambiente proceden las copias del Texto largo que conservamos, y de allí partió la primera edición impresa, la que el benedictino Serenus Cressy publicó en 1670. Lo seguro es que sin aquel puñado de mujeres exiliadas el libro de Juliana no habría llegado hasta nosotros.

Origen del relato: Watson y Jenkins (2006) y Colledge y Walsh (1978) estudian la procedencia de los manuscritos del Texto largo en el entorno de las comunidades de Cambrai y París.

Fuente: Watson, Nicholas, y Jacqueline Jenkins (eds.). The Writings of Julian of Norwich: A Vision Showed to a Devout Woman and A Revelation of Love. University Park: Pennsylvania State University Press / Turnhout: Brepols, 2006.

Enseñanzas

Enseñanzas

Las nociones que articulan su pensamiento, explicadas en su contexto.

«Todo irá bien»: el pecado convenientetodo-ira-bien
En la decimotercera mostración Juliana pregunta por qué Dios, en su sabiduría, no impidió el pecado, que a su juicio todo lo habría dejado bien. La respuesta es la frase que la ha hecho célebre: «era conveniente (behovely) que hubiera pecado; pero todo irá bien, y todo irá bien, y toda clase de cosas irá bien». Behovely no significa que el pecado sea bueno ni deseable, sino que tiene un lugar en el designio divino: por él conocemos nuestra fragilidad y la grandeza del amor que repara. Juliana añade que el pecado «no tiene ninguna clase de sustancia» y que solo se conoce por el dolor que causa. Al mismo tiempo, se niega a sacar consecuencias que contradigan la doctrina de la Iglesia: afirma que hay una «gran obra» secreta que Dios hará el último día, por la que hará bien todo lo que no está bien, y que nos está oculta. De ahí su tono de confianza, que no niega el mal sino que lo sitúa dentro de un amor más grande.

Debate tardomedieval sobre la predestinación y la salvación, en la Inglaterra de Wyclif y de Langland.

Fuente: Colledge, Edmund, y James Walsh (eds.). A Book of Showings to the Anchoress Julian of Norwich. 2 vols. Studies and Texts 35. Toronto: Pontifical Institute of Mediaeval Studies, 1978.

Un Dios sin iradios-sin-ira
Uno de los rasgos más audaces del Texto largo es la afirmación de que Juliana no vio cólera en Dios: «vi verdaderamente que nuestro Señor nunca se airó ni se airará jamás, porque es Dios». La ira, explica, está en nosotros, como contrariedad a la paz y al amor; Dios no culpa, sino que mira con piedad. Juliana reconoce la tensión con la enseñanza de la Iglesia, que habla de la ira de Dios contra el pecado, y dedica largos capítulos (45–50) a sostener ambas cosas: el juicio de la Iglesia, que es verdadero para nuestra vida aquí, y el juicio superior de Dios, que solo ve en el alma la «sustancia» unida a él. La resolución llega con el ejemplo del señor y el siervo. Esta teología ha sido leída como una anticipación de las teologías modernas de la misericordia y ha suscitado también la pregunta de si roza el universalismo, que Juliana evita afirmar.

Contraste con la predicación penitencial del siglo XIV y con la imagen del juicio en la teología escolástica.

Fuente: Jantzen, Grace M. Julian of Norwich: Mystic and Theologian. Londres: SPCK, 1987 (nueva ed. 2000).

El ejemplo del señor y el siervosenor-y-siervo
En el capítulo 51 del Texto largo, el más extenso, Juliana narra una visión que había omitido en el primer relato porque no la entendía: un señor sentado en paz envía a su siervo a cumplir un encargo; el siervo sale corriendo por amor, cae en una hondonada y queda herido, sin poder levantarse ni ver el rostro de su señor, que lo mira con compasión y no con reproche. Casi veinte años de meditación le enseñaron a leer la escena en capas: el siervo es Adán, es decir, toda la humanidad, cuya caída nace de la buena voluntad y no de la rebeldía; y es también Cristo, que cae en el seno de María y en la muerte para levantar a Adán. Los detalles —el vestido del siervo, la tierra que labra como hortelano, el tesoro que debe buscar— reciben interpretación alegórica. La parábola es la clave de su teología: Dios ve al ser humano caído a través de Cristo, y por eso no hay ira en él.

Exégesis medieval en varios sentidos y tradición de la parábola como forma de enseñanza teológica.

Fuente: Watson, Nicholas, y Jacqueline Jenkins (eds.). The Writings of Julian of Norwich: A Vision Showed to a Devout Woman and A Revelation of Love. University Park: Pennsylvania State University Press / Turnhout: Brepols, 2006.

La maternidad de Cristo y de Diosmaternidad-de-cristo
En los capítulos 58 a 63 del Texto largo Juliana desarrolla, con una amplitud sin precedentes, la imagen de Jesús como madre: «tan verdaderamente como Dios es nuestro Padre, tan verdaderamente Dios es nuestra Madre». La segunda persona de la Trinidad es madre de tres modos: en la creación de nuestra naturaleza, en la encarnación, por la que asume nuestra sensualidad, y en la obra de la gracia, por la que nos engendra a la vida nueva, nos alimenta con su cuerpo en la eucaristía como la madre da el pecho, y nos educa con paciencia, dejándonos caer a veces para que aprendamos. La imagen no era nueva —aparece en Anselmo, en Bernardo y en la espiritualidad cisterciense—, pero Juliana la convierte en estructura trinitaria. Desde finales del siglo XX ha sido central en la lectura feminista de su obra, aunque ella la presenta como una verdad sobre Dios y no como un programa.

Tradición medieval de Jesús como madre (Anselmo, Bernardo de Claraval, Guillermo de Saint-Thierry).

Fuente: Jantzen, Grace M. Julian of Norwich: Mystic and Theologian. Londres: SPCK, 1987 (nueva ed. 2000).

Sustancia y sensualidadsustancia-y-sensualidad
Juliana distingue en el alma dos dimensiones. La «sustancia» es la parte más alta, creada por Dios y unida a él desde siempre sin interrupción: en ella el alma «está en Dios» y nunca ha consentido al pecado. La «sensualidad» es el alma en cuanto unida al cuerpo y a la vida temporal, donde se dan la caída, el sufrimiento y el cambio. Cristo, al encarnarse, une ambas en sí y hace posible que el ser humano entero sea «hecho uno» (oned) con Dios. El concepto, cercano a la tradición del «fondo» del alma de la mística renana pero formulado de modo independiente, sostiene su afirmación de que en cada alma que se salva hay una voluntad que nunca consintió al pecado, y su esperanza de que la escisión interior del ser humano no es la última palabra.

Antropología agustiniana de la imagen y tradición contemplativa inglesa (Hilton, La nube del no saber).

Fuente: Watson, Nicholas, y Jacqueline Jenkins (eds.). The Writings of Julian of Norwich: A Vision Showed to a Devout Woman and A Revelation of Love. University Park: Pennsylvania State University Press / Turnhout: Brepols, 2006.

La cortesía y la familiaridad de Dioscortesia-de-dios
Juliana describe la relación de Dios con el alma con dos palabras del vocabulario social de su tiempo: Dios es «cortés» (courteous) y «familiar» (homely). La cortesía es la nobleza del gran señor que se hace cercano sin dejar de serlo; la familiaridad, la intimidad del que está en casa. En la sexta mostración ve a Dios como un señor que, en su casa, agradece a sus siervos su trabajo y los honra ante todos, con un gozo que no es condescendencia. Esta imagen corrige la del soberano lejano y temible y funda su invitación a rezar con confianza, como quien habla con alguien que desea ser buscado. La combinación de grandeza y cercanía —«es lo más alto y lo más familiar»— atraviesa todo el libro.

Lenguaje cortesano de la Inglaterra del siglo XIV aplicado a la teología.

Fuente: Windeatt, Barry (trad. e intr.). Julian of Norwich: Revelations of Divine Love. Oxford World's Classics. Oxford: Oxford University Press, 2015.

Vídeos

Vídeos

Grabaciones, entrevistas y documentales. Los vídeos se reproducen desde YouTube; no se alojan aquí.

  • 2024 Julian Festival Lecture, Julian and the Trinity, Archbishop Rowan Williams

    Conferencia· EN· 2024· 89 min

    Julian of NorwichCanal oficial

  • Julian of Norwich: mother, mystic, radical

    Conferencia· EN· 2023· 81 min

    Jesus College, CambridgeCanal oficial

  • Julian of Norwich: Revelations of Divine Love - Robert Fruehwirth

    Conferencia· EN· 2016· 61 min

    St Paul's CathedralCanal oficial

  • Prayer in the Teachings of Julian of Norwich: A Journey of Desire | Philip Sheldrake

    Conferencia· EN· 2019· 84 min

    Oblate School of TheologyCanal oficial

  • How to Read Julian of Norwich / Ryan McAnnally-Linz

    Conferencia· EN· 2024· 54 min

    Yale Center for Faith & CultureCanal oficial

  • Julian of Norwich and the English Mystics: A Lecture by Fr. Groeschel

    Conferencia· EN· 2019· 73 min

    International Institute for Culture

  • Cecilia Twinch: Julian of Norwich: All manner of things shall be well

    Conferencia· EN· 2023· 42 min

    Ibn 'Arabi SocietyCanal oficial

  • Revelations of Divine Love by Julian of NORWICH read by David Barnes | Full Audio Book

    Grabación de terceros· EN· 2018· 441 min

    LibriVox Audiobooks

  • 3º clase - Javier Melloni sj expone sobre Juliana de Norwich, teóloga de su propia experiencia

    Conferencia· ES· 2022· 113 min

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  • Juliana de Norwich, Mística de la cortesía de Dios - El primer documental español

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  • El Papa dedica la audiencia general a Juliana de Norwich, mística inglesa

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  • Juliana de Norwich

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    Radio Monastero Interiore

Galería

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Imágenes con licencia verificada. Cada una conserva su autoría y su atribución.

Manuscritos

Manuscritos

Testimonios manuscritos y textos antiguos, con su custodio y sus condiciones de consulta.

  • ENM · Gótica cursiva inglesa (tipo no verificado) · Texto: c. 1373–1390; copia: c. 1435–1450

    A Vision Showed to a Devout Woman (Texto breve), en antología contemplativa

    Testimonio conservado
    Único testimonio del Texto breve, dentro de una antología de textos contemplativos (Rolle, Ruusbroec, Suso, entre otros). La rúbrica afirma que la autora seguía viva en 1413.
    Custodio
    British Library, Londres · Add. MS 37790 (manuscrito Amherst)
  • ENM · Cursiva (tipo no verificado) · Copia de finales del s. XVI

    Revelations of Divine Love (Texto largo), copia de París

    Testimonio conservado
    Texto largo completo con el explicit «Explicit liber revelationum Julyane anatorite Norwyche»; texto próximo al de la edición de Cressy (1670).
    Custodio
    Bibliothèque nationale de France, París · Fonds anglais 40
  • ENM · Cursiva del s. XVII · Mediados del s. XVII

    Revelations of Divine Love (Texto largo), Sloane 2499

    Testimonio conservado
    Texto largo completo con ortografía arcaizante; base de las ediciones de Warrack (1901), Glasscoe (1976) y Crampton (1993).
    Custodio
    British Library, Londres · Sloane MS 2499
  • ENM · Cursiva del s. XVIII · S. XVIII

    Revelations of Divine Love (Texto largo), Sloane 3705

    Testimonio conservado
    Copia tardía del Texto largo, con ortografía modernizada.
    Custodio
    British Library, Londres · Sloane MS 3705
  • ENM · Gótica cursiva inglesa (tipo no verificado) · c. 1500

    Extractos del Texto largo (manuscrito de Westminster)

    Testimonio conservado
    Antología de pasajes del Texto largo junto a comentarios a los salmos; el testimonio más antiguo de esa versión.
    Custodio
    Westminster Cathedral Treasury, Londres · MS 4
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Relaciones

Relaciones

Influencias, discipulados y afinidades. Se distingue la relación documentada de la similitud identificada por análisis.

  • Recibió influencia de

    Jesús de Nazaret

    Las dieciséis mostraciones tienen como centro la pasión de Cristo, que Juliana había pedido contemplar «como si hubiera estado allí», y toda su teología se articula en torno a él como siervo, madre y salvador.

    Relación documentada

  • Ideas afines a

    Agustín de Hipona

    Juliana trabaja dentro del horizonte agustiniano (caída, pecado original, gracia, imagen de Dios en el alma), pero su visión de un Dios que no culpa se aparta del rigor del Agustín tardío. No consta lectura directa.

    Similitud identificada por análisis

  • Contemporáneo de

    Catalina de Siena

    Contemporáneas exactas —Catalina nació en 1347 y Juliana tuvo sus visiones en 1373—, ambas laicas sin formación latina que dictaron o escribieron teología en lengua vulgar. No hubo contacto.

    Similitud identificada por análisis

  • Ideas afines a

    Teresa de Ávila

    Dos mujeres que escribieron sobre su experiencia de Dios con un lenguaje doméstico y una agudeza teológica que desbordaba su condición de «iletradas». Teresa no conoció la obra de Juliana.

    Similitud identificada por análisis

  • Ideas afines a

    Hildegarda de Bingen

    Ambas visionarias reciben visiones en estado de enfermedad y las interpretan durante años; pero Hildegarda es abadesa, profética y cosmológica, y Juliana es reclusa e introspectiva. Sin relación documentada.

    Similitud identificada por análisis

  • Ideas afines a

    Francisco de Asís

    La devoción afectiva a la humanidad doliente de Cristo, que la espiritualidad franciscana difundió en la Inglaterra del siglo XIV, forma el trasfondo de sus visiones de la pasión. Sin relación directa.

    Similitud identificada por análisis

  • Ideas afines a

    Maestro Eckhart

    La «sustancia» del alma siempre unida a Dios en Juliana recuerda el «fondo» del alma de Eckhart, pero su lenguaje es narrativo y concreto, no especulativo. No hay indicio de que conociera la mística renana.

    Similitud identificada por análisis

Fuentes

Fuentes

Bibliografía y catálogos consultados para esta ficha.

  1. Wikidata, Q236699 «Juliana de Norwich / Julian of Norwich» (P31=Q5; 45 enlaces entre wikis).
  2. Colledge, Edmund, y James Walsh (eds.). A Book of Showings to the Anchoress Julian of Norwich. 2 vols. Studies and Texts 35. Toronto: Pontifical Institute of Mediaeval Studies, 1978.
  3. Watson, Nicholas, y Jacqueline Jenkins (eds.). The Writings of Julian of Norwich: A Vision Showed to a Devout Woman and A Revelation of Love. University Park: Pennsylvania State University Press / Turnhout: Brepols, 2006.
  4. Warrack, Grace (ed.). Revelations of Divine Love Recorded by Julian, Anchoress at Norwich, Anno Domini 1373. Londres: Methuen, 1901 (Project Gutenberg n.º 52958).
  5. Windeatt, Barry (trad. e intr.). Julian of Norwich: Revelations of Divine Love. Oxford World's Classics. Oxford: Oxford University Press, 2015.
  6. The Book of Margery Kempe. Ed. Sanford Brown Meech y Hope Emily Allen. Early English Text Society, o.s. 212. Londres: Oxford University Press, 1940, cap. 18.
  7. Jantzen, Grace M. Julian of Norwich: Mystic and Theologian. Londres: SPCK, 1987 (nueva ed. 2000).
  8. Benedicto XVI. Audiencia general del 1 de diciembre de 2010: Juliana de Norwich. Libreria Editrice Vaticana.
  9. Spearing, Elizabeth (trad.), y A. C. Spearing (intr. y notas). Julian of Norwich: Revelations of Divine Love (Short Text and Long Text). Londres: Penguin Books, 1998.
  10. Watson, Nicholas. «The Composition of Julian of Norwich's Revelation of Love». Speculum 68, n.º 3 (1993), pp. 637–683.
  11. Ward, Benedicta. «Julian the Solitary». En Kenneth Leech y Benedicta Ward, Julian Reconsidered. Oxford: SLG Press, 1988.
  12. Glasscoe, Marion (ed.). Julian of Norwich: A Revelation of Love. Exeter Medieval English Texts. Exeter: University of Exeter, 1976 (ed. del Sloane 2499).
  13. Beer, Frances (ed.). Julian of Norwich's Revelations of Divine Love: The Shorter Version Ed. from B. L. Add. MS 37790. Heidelberg: Carl Winter, 1978.
  14. Open Library (Internet Archive), registros de edición consultados por ISBN para las ediciones listadas.
  15. Eliot, T. S. «Little Gidding» (1942), en Four Quartets. Londres: Faber & Faber, 1944, sección V.
  16. Tanner, Norman P. The Church in Late Medieval Norwich, 1370–1532. Studies and Texts 66. Toronto: Pontifical Institute of Mediaeval Studies, 1984 (testamentos de Norwich con legados a anacoretas).
  17. The Julian Shrine, St Julian's Church, Norwich: historia de la iglesia y de la celda reconstruida.
  18. Friends of Julian of Norwich (asociación que mantiene el Julian Centre y promueve su lectura).
  19. Holloway, Julia Bolton, Anna Maria Reynolds et al. (eds.). Julian of Norwich, Showing of Love: Extant Texts and Translation. Florencia: SISMEL – Edizioni del Galluzzo, 2001.
  20. Wikisource en inglés: Revelations of Divine Love (Grace Warrack, ed. de 1907), transcripción con subpáginas por capítulo.
Titular de derechos
Dominio público (obra del siglo XIV). Las ediciones críticas, traducciones y modernizaciones posteriores a 1955 (PIMS, Penn State, Penguin, Oxford, Paulist Press, Trotta…) están sujetas a los derechos de sus editores.

Pendiente de confirmar

Lo que esta ficha aún no ha podido cerrar. Preferimos decirlo a rellenarlo.

  • Confirmar la fecha de muerte de Dundas Harford (n. 1858) para liberar su edición del Texto breve (1911) en la sala de lectura; hasta entonces queda con caution.
  • Comprobar la calidad del OCR de la reimpresión de 1843 de la edición de Cressy en Internet Archive.
  • Localizar el traductor de la edición española de Trotta (Libro de visiones y revelaciones, 2002; ISBN 9788481645590), que Open Library no registra, y buscar otras ediciones españolas con ISBN (Revelaciones del amor divino).
  • Localizar ISBN de ediciones francesa, alemana e italiana: Open Library no devuelve registros fiables.
  • Verificar si el manuscrito de París (BnF, Fonds anglais 40) y los Sloane 2499 y 3705 están digitalizados (Gallica; British Library Digitised Manuscripts, afectado por la caída del servicio de la BL desde 2023).
  • Fijar con Colledge–Walsh y con Tanner (1984) las cuantías y fechas exactas de cada legado testamentario (Reed 1394, Emund 1404, Plumpton 1415, Ufford 1416).
  • No hay traducción española de dominio público conocida; la sala de lectura queda solo en inglés.
  • Programas de afiliación: ninguno verificado.

Investigado el 2026-10-25