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Cristianismo · Mística cristiana · Catolicismo

Catalina de Siena

1347 – 1380Persona históricamente documentada

Mística, escritora y figura pública sienesa (1347–1380), terciaria dominica. Hija de un tintorero, sin estudios, reunió en torno a sí una «familia» de discípulos, cuidó apestados y condenados, medió entre Florencia y el papado e instó a Gregorio XI a regresar de Aviñón a Roma. Dictó el Diálogo de la divina providencia, unas 380 cartas a papas, reyes, mercenarios y gente sencilla, y veintiséis oraciones, que hacen de ella una de las grandes prosistas del italiano. Murió en Roma a los treinta y tres años. Es doctora de la Iglesia (1970) y copatrona de Italia y de Europa.

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Santa Catalina, por Andrea Vanni (San Domenico, Siena)

Santa Catalina, por Andrea Vanni (San Domenico, Siena) · Public domain

En sus palabras

«Tú, Trinidad eterna, eres un mar profundo: cuanto más entro en ti, más encuentro, y cuanto más encuentro, más te busco.»

Diálogo, ed. Fiorilli (1912), cap. CLXVII

Su idea central

La celda del conocimiento de sí: El Diálogo comienza con un alma «habituada a habitar en la celda del conocimiento de sí».

Biografía

5 min de lectura

La hija del tintorero

Caterina di Jacopo di Benincasa nació en Siena el 25 de marzo de 1347, día de la Anunciación, junto con una gemela, Giovanna, que murió poco después. Fue la vigesimotercera o vigesimocuarta hija de Jacopo Benincasa, tintorero de lanas, y de Lapa di Puccio de' Piacenti, en una casa del barrio de Fontebranda, junto a las tinas de los tintoreros y a la sombra de la iglesia dominica de San Domenico. Un año después la peste negra se llevó a casi la mitad de la ciudad. Casi todo lo que sabemos de su infancia procede de la Legenda maior que su confesor, Raimundo de Capua, escribió entre 1385 y 1395 para promover su canonización, y que hay que leer como lo que es: una hagiografía cuidadosamente construida.

Según esa tradición, con unos seis años vio a Cristo sobre el tejado de San Domenico y a los siete hizo voto de virginidad. Cuando su familia quiso casarla, tras la muerte de su hermana Bonaventura en 1362, se cortó el pelo; la convirtieron entonces en criada de la casa, hasta que su padre la dejó vivir a su modo. Hacia 1364 o 1365 obtuvo, no sin resistencia, el hábito de las mantellate, las penitentes dominicas que vivían en sus casas y no en un convento, por lo general viudas. Pasó unos tres años casi encerrada en su habitación, en oración y ayuno, y aprendió a leer.

El desposorio y la familia

El último día del carnaval de 1367, según Raimundo, Cristo la tomó por esposa con un anillo que solo ella veía, y le pidió que saliera de la celda para servir a los demás. Comenzó entonces una vida activa en la ciudad: cuidaba enfermos en el hospital de Santa Maria della Scala y en las casas, asistía a los leprosos, daba lo que había en casa de su padre. En 1370 vivió una experiencia que sus discípulos llamaron su «muerte mística». Alrededor de ella se formó una bella brigata, la «familia»: frailes dominicos, ermitaños, nobles jóvenes como Stefano Maconi, poetas como Neri di Landoccio Pagliaresi, mujeres de la ciudad. La llamaban mamma. Que una joven laica y sin letras dirigiera espiritualmente a sacerdotes y teólogos provocó sospechas; en 1374 el capítulo general de los dominicos, reunido en Florencia, la examinó y le asignó como director a Raimundo de Capua.

La política de la sangre

Desde 1374 sus cartas se dirigen cada vez más a los poderosos. Pedía tres cosas: el regreso del papa de Aviñón a Roma, la reforma del clero y una cruzada que reconciliara a los cristianos dirigiendo sus armas contra los turcos. En 1375 asistió en su ejecución a Niccolò di Toldo, un joven perusino condenado por palabras contra el gobierno de Siena, y recogió su cabeza en las manos; lo cuenta en una carta a Raimundo de rara intensidad. El 1 de abril de ese año, en Pisa, recibió según sus testigos los estigmas, invisibles en vida a petición suya. Escribió al condotiero inglés John Hawkwood para que llevara su ejército a Oriente.

Cuando Florencia, en guerra con el papado, sufrió el entredicho, Catalina se ofreció como mediadora y en junio de 1376 viajó a Aviñón. Los florentinos la desautorizaron, pero ella aprovechó para insistir ante Gregorio XI —al que llamaba babbo, papá— en que volviera a Roma. Gregorio salió de Aviñón en septiembre de 1376 y entró en Roma en enero de 1377. Los historiadores discuten cuánto pesó Catalina en una decisión que el papa venía madurando; lo indudable es que una mujer de veintinueve años, sin cargo alguno, habló de tú a tú con la curia más poderosa de Europa.

El libro

En 1377 se retiró a la Rocca d'Orcia, en el campo sienés, para pacificar a familias nobles enfrentadas; allí, según una de sus cartas, aprendió a escribir por sí misma. Al año siguiente, de nuevo en Florencia como enviada del papa, estuvo a punto de morir en el tumulto de los ciompi de junio de 1378. De vuelta en Siena, entre finales de 1377 y octubre de 1378 dictó a sus secretarios, a menudo en estado de éxtasis según ellos, el Libro de la divina doctrina, conocido después como el Diálogo: un coloquio entre el alma y Dios Padre sobre el conocimiento de sí, el puente que es Cristo, las lágrimas, la providencia, la obediencia y la reforma de la Iglesia.

El cisma

En septiembre de 1378 los cardenales franceses, descontentos con Urbano VI, eligieron un antipapa, Clemente VII, y comenzó el Gran Cisma de Occidente. Catalina tomó partido sin vacilar por Urbano, que la llamó a Roma. Llegó en noviembre de 1378 con una veintena de discípulos y no volvió a salir de la ciudad. Desde allí escribió a los reyes de Francia y de Hungría, a la reina Juana de Nápoles, a los cardenales disidentes y a las ciudades italianas, y oró en voz alta ante el papa y la curia. Sus últimas oraciones fueron recogidas por los secretarios en esos meses.

Treinta y tres años

Apenas comía. Durante la Cuaresma de 1380 iba cada día a pie hasta San Pedro. A finales de enero sufrió un colapso tras una visión en la que sentía sobre sus hombros la nave de la Iglesia, y el 26 de febrero ya no pudo levantarse. Murió en Roma el 29 de abril de 1380, a los treinta y tres años, rodeada de su familia espiritual. Su discípulo Barduccio Canigiani contó la agonía en una carta. Fue enterrada en Santa Maria sopra Minerva; su cabeza se llevó a Siena en 1384.

La santa de Italia

Raimundo de Capua, maestro general de los dominicos, y Tommaso Caffarini construyeron su culto: la Legenda maior, el Libellus de supplemento y el proceso de Venecia de 1411–1416. El papa sienés Pío II la canonizó en 1461. Sus cartas, impresas en Bolonia en 1492 y por Aldo Manuzio en Venecia en 1500, la convirtieron en un clásico de la lengua; Pío XII la declaró patrona de Italia con Francisco de Asís en 1939, Pablo VI doctora de la Iglesia el 4 de octubre de 1970, una semana después que Teresa de Ávila, y Juan Pablo II copatrona de Europa en 1999. La crítica actual ha separado con paciencia a la mujer de la leyenda: queda una laica que, sin cargo ni latín, pensó la fe como fuego y la política como responsabilidad del alma.

Fuentes: Raimundo de Capua. Legenda maior sive Legenda admirabilis virginis Catherine de Senis. Ed. Silvia Nocentini. Florencia: SISMEL – Edizioni del Galluzzo, 2013. Trad. inglesa de Conleth Kearns, The Life of Catherine of Siena. Wilmington: Michael Glazier, 1980. · Caterina da Siena. Il Dialogo della divina provvidenza ovvero Libro della divina dottrina. Ed. Giuliana Cavallini. Roma: Edizioni Cateriniane, 1968 (2.ª ed., Siena: Cantagalli, 1995). · Caterina da Siena. Libro della divina dottrina volgarmente detto Dialogo della divina provvidenza. Ed. Matilde Fiorilli. Scrittori d'Italia. Bari: Laterza, 1912 (Project Gutenberg n.º 26961). · Noffke, Suzanne (trad. y ed.). The Letters of Catherine of Siena. 4 vols. Tempe: Arizona Center for Medieval and Renaissance Studies, 2000–2008. · Tommaseo, Niccolò (ed.). Le lettere di S. Caterina da Siena. 4 vols. Florencia: G. Barbèra, 1860; reed. ampliada por Piero Misciattelli, 6 vols., Siena: Giuntini-Bentivoglio, 1913–1922.

Cronología

La vida, año a año

Cada punto es un acontecimiento documentado. Pulsa para leerlo, con su fuente y su grado de certeza.

  1. 25 de marzo de 1347 · 0 años

    Nacimiento

    Nace con una gemela, Giovanna, hija de Jacopo Benincasa, tintorero, y de Lapa di Puccio de' Piacenti.

    Documentado

  2. c. 1353 · 6 años

    La primera visión

    Según Raimundo de Capua, ve a Cristo sobre la iglesia de San Domenico; al año siguiente hace voto de virginidad.

    Tradición

  3. c. 1362 · 15 años

    Rechazo del matrimonio

    Tras la muerte de su hermana Bonaventura, se resiste a los planes de boda y se corta el cabello.

    Tradición

  4. c. 1364 – 1365 · 17 años

    Hábito de las mantellate

    Ingresa en las penitentes dominicas (mantellate), que viven en sus casas.

    Probable

  5. 1367 · 20 años

    Desposorio místico

    El último día de carnaval, según Raimundo, recibe un anillo visible solo para ella y sale de su reclusión para servir a los enfermos.

    Tradición

  6. mayo de 1374 · 27 años

    Examen ante el capítulo general dominico

    Comparece ante el capítulo general de la orden, que le asigna como confesor a Raimundo de Capua. En verano cuida a los apestados de Siena.

    Documentado

  7. 1 de abril de 1375 · 28 años

    Los estigmas

    En la iglesia de Santa Cristina recibe, según sus testigos, los estigmas, invisibles en vida.

    Tradición

  8. 1375 · 28 años

    La ejecución de Niccolò di Toldo

    Acompaña al patíbulo a un joven condenado y recoge su cabeza; lo narra en una carta a Raimundo de Capua.

    Documentado

  9. junio de 1376 · 29 años

    Embajada en Aviñón

    Viaja a la corte papal como mediadora de Florencia y urge a Gregorio XI a volver a Roma; el papa parte en septiembre.

    Documentado

  10. 1377 · 30 años

    Pacificaciones y aprendizaje de la escritura

    Estancia en el castillo de los Salimbeni para reconciliar familias; según su carta a Raimundo, aprende allí a escribir. Funda el monasterio de Belcaro.

    Documentado

  11. junio de 1378 · 31 años

    El tumulto de los Ciompi

    Enviada de Urbano VI para la paz con Florencia, escapa por poco de una turba que buscaba matarla.

    Documentado

  12. octubre de 1378 · 31 años

    Conclusión del Diálogo

    Termina de dictar el Libro de la divina doctrina a sus secretarios.

    Documentado

  13. noviembre de 1378 · 31 años

    En Roma, al servicio de Urbano VI

    Llamada por el papa tras el estallido del Cisma de Occidente, se instala en Roma con sus discípulos.

    Documentado

  14. 29 de abril de 1380 · 33 años

    Muerte

    Muere tras meses de agotamiento; la acompañan sus discípulos. Barduccio Canigiani narra su agonía.

    Documentado

  15. c. 1385 – 1395

    La Legenda maior

    Raimundo de Capua escribe la vida oficial de Catalina.

    Documentado

  16. c. 1411 – 1416

    El Proceso Castellano

    En Venecia se recogen testimonios sobre su santidad, impulsados por Tommaso Caffarini.

    Documentado

  17. 29 de junio de 1461

    Canonización

    La canoniza el papa sienés Pío II.

    Documentado

  18. 1500

    Edición aldina de las cartas

    Aldo Manuzio imprime las Epistole devotissime de Catalina.

    Documentado

  19. 1939

    Patrona de Italia

    Pío XII la proclama patrona principal de Italia junto a Francisco de Asís.

    Documentado

  20. 4 de octubre de 1970

    Doctora de la Iglesia

    Pablo VI la proclama doctora de la Iglesia, una semana después de Teresa de Ávila.

    Documentado

  21. 1 de octubre de 1999

    Copatrona de Europa

    Juan Pablo II la proclama copatrona de Europa con Brígida de Suecia y Teresa Benedicta de la Cruz (motu proprio Spes aedificandi).

    Documentado

Obras

Obras esenciales

Las obras sin las que no se entiende su legado.

El Diálogo (Libro de la divina doctrina) — Catalina de Siena

Obra escrita · 1378

El Diálogo (Libro de la divina doctrina)

Libro della divina dottrina (Dialogo della divina provvidenza)

Libro dictado por Catalina a sus secretarios entre finales de 1377 y octubre de 1378. Comienza con un alma que, «habitando en la celda del conocimiento de sí», dirige a Dios cuatro peticiones —por sí misma, por la reforma de la Iglesia, por el mundo y por un caso particular— y el Padre responde en un largo coloquio. Sus grandes imágenes son el puente que es Cristo, con sus tres escalones (los pies, el costado, la boca), tendido sobre el río del mundo; la doctrina de las lágrimas; la providencia; la obediencia; y la reforma de los ministros de la Iglesia, el «cuerpo místico». Se cierra con una oración a la Trinidad como «mar profundo». Desde Girolamo Gigli (1707) se suele dividir en tratados (de la discreción, de la oración, de la providencia, de la obediencia). Es una de las cumbres de la prosa italiana del siglo XIV.

7 ediciones

Cartas (Epistolario) — Catalina de Siena

Correspondencia · c. 1370

Cartas (Epistolario)

Lettere (Epistolario)

Unas 380 cartas dictadas entre c. 1370 y 1380 (381 según el recuento más difundido; las ediciones varían entre 373 y 383), dirigidas a dos papas, cardenales, reyes y reinas, condotieros, gobiernos de ciudades, frailes, monjas, discípulos, su madre y gente anónima. Casi todas empiezan con la fórmula «Al nombre de Jesucristo crucificado y de la dulce María» y terminan con «Jesús dulce, Jesús amor». Mezclan doctrina espiritual y política concreta: el regreso del papa a Roma, la paz con Florencia, la cruzada, la defensa de Urbano VI en el cisma. Entre ellas destacan las cartas a Gregorio XI, al que llama babbo, la carta a Raimundo sobre la ejecución de Niccolò di Toldo y la que narra su experiencia de enero de 1380. Por su vigor y su imaginería son un monumento de la prosa italiana.

5 ediciones

Oraciones — Catalina de Siena

Enseñanza oral recogida · c. 1376

Oraciones

Orazioni

Veintiséis oraciones pronunciadas en voz alta por Catalina, casi siempre en éxtasis tras la comunión, y transcritas por sus secretarios entre 1376 y 1380, la mayoría en Roma durante el cisma. Son plegarias a la Trinidad, a Cristo y a la «divinidad eterna», de una intensidad lírica que culmina en la identificación de la naturaleza de Dios con el fuego y en la intercesión por la Iglesia y por sus discípulos. Muestran a la Catalina final, consumida por la crisis de la Iglesia.

No disponible Ver el libro

2 ediciones

Frases

Frases localizadas en una obra concreta. Cada una lleva su procedencia y su nivel de confianza.

Tú, Trinidad eterna, eres un mar profundo: cuanto más entro en ti, más encuentro, y cuanto más encuentro, más te busco.

Tu, Trinitá etterna, se' uno mare profondo, che quanto piú c'entro tanto piú truovo, e quanto piú truovo piú cerco di te.

VerificadaDiálogo, ed. Fiorilli (1912), cap. CLXVII

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Citas apócrifas o de atribución discutida (1)
  • «Sé quien Dios quiso que fueras y prenderás fuego al mundo entero.»

    Versión moderna muy difundida de la frase de la carta a Stefano Maconi («Si sois lo que debéis ser, prenderéis fuego a toda Italia»). El original habla de Italia y del deber, no del mundo ni de la identidad personal y se popularizó en antologías y encuentros juveniles católicos del siglo XX.

Últimas palabras

Relato posterior de testigos

«Padre, en tus manos encomiendo mi alma y mi espíritu.»

Padre, nelle tue mani raccomando l'anima e lo spirito mio.

Según la carta de su secretario Barduccio Canigiani, presente en la agonía, Catalina murió en Roma el domingo 29 de abril de 1380, a la hora sexta, tras bendecir a sus discípulos y orar: «Tú, Señor, me llamas, y voy a ti, no por mis méritos, sino por tu sola misericordia, que te pido en virtud de tu sangre»; gritó varias veces «¡Sangre, sangre!» y, a ejemplo de Cristo, dijo finalmente: «Padre, en tus manos encomiendo mi alma y mi espíritu». La formulación italiana se da según la tradición del texto de Barduccio; la versión consultada es la traducción inglesa de Thorold (1907).

Fuente: Canigiani, Barduccio. Carta sobre el tránsito de Catalina, dirigida a sor Caterina Petriboni (1380). Trad. inglesa en Algar Thorold, The Dialogue of the Seraphic Virgin Catherine of Siena… together with an account of her death by an eye-witness. Londres: Kegan Paul, 1907.

Preguntar

Lo que su obra responde

Doce grandes preguntas de la humanidad y lo que sus textos permiten responder, con referencias. Nunca ponemos palabras en su boca.

  • ¿Qué es lo Absoluto? ¿Existe Dios?

    Dios es la Trinidad eterna, mar profundo y loco de amor

    Un Dios personalLo dice expresamente

    En El Diálogo, Catalina de Siena escucha y transcribe la voz de un Dios que habla en primera persona al alma: el Padre eterno que explica, reprende, promete y responde a sus peticiones. Ese Dios es la Verdad primera y es, sobre todo, amor que precede a la criatura: en la oración final del Diálogo confiesa que Dios la amó antes de que existiera, como «loco» por su criatura. La oración final del Diálogo llama a la Trinidad eterna un mar profundo en el que cuanto más se entra más se encuentra y cuanto más se encuentra más se busca. Lo Absoluto es, por tanto, personal, trinitario e inagotable: alguien con quien se dialoga y cuyo conocimiento nunca se cierra.

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  • ¿Quién soy yo? ¿Existe un yo verdadero?

    El alma, imagen de la Trinidad, se conoce en la celda de sí

    Un alma creada e inmortalLo dice expresamente

    Para Catalina de Siena, el alma es criatura hecha a imagen de la Trinidad: en El Diálogo agradece a Dios haberle dado la memoria para retener sus beneficios, el entendimiento para conocer y la voluntad para amar. Conocerse es indispensable, y el libro lo plantea desde su primera página como habitar la «celda del conocimiento de sí». Pero ese conocimiento tiene dos caras: el alma se descubre como algo que por sí no es, pues todo lo ha recibido, y en esa misma celda conoce la bondad de Dios, a la que sigue el amor. El yo verdadero es, por tanto, un alma creada e inmortal cuyo ser depende del amor que la creó.

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  • ¿Por qué sufrimos?

    La raíz de todo mal es el amor propio que aparta de Dios

    La separación de DiosLo dice expresamente

    En El Diálogo, Catalina de Siena pone en boca de Dios un diagnóstico constante: la raíz de todos los males es el amor propio sensitivo, que hace que el ser humano se ame a sí mismo fuera de Dios. Quien rompió el camino con el pecado se ahoga en el río del mundo, y por eso Dios tendió el puente de su Hijo. Pero no todo sufrimiento es castigo: las penas de esta vida, soportadas con paciencia y con deseo de Dios, purifican y satisfacen, porque lo que les da valor no es la pena misma sino el deseo infinito con que se sufre. El dolor separa cuando nace del amor propio y une cuando se convierte en caridad.

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  • ¿Qué ocurre después de la muerte?

    Al morir, cada alma ve lo que eligió y recibe lo que amó

    Vida eterna y resurrecciónLo dice expresamente

    En El Diálogo, Dios explica a Catalina de Siena cómo mueren los justos, los pecadores y los que han vivido en estados intermedios. En el momento de la muerte, cada alma ve con claridad lo que ha amado: el justo muere en paz, porque su voluntad está unida a la de Dios y el demonio no encuentra en él nada suyo; el que muere en amor propio se juzga a sí mismo antes de ser juzgado. La bienaventuranza eterna es ver a Dios cara a cara y gozar del bien de los demás bienaventurados por la caridad. La carta de Barduccio Canigiani narra su propia muerte en Roma, en 1380, entre oraciones por la Iglesia.

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  • ¿Cómo se alcanza la liberación o la salvación?

    Se sube al puente que es Cristo por tres escalones de amor

    Por la devoción y la entregaLo dice expresamente

    La imagen central de El Diálogo es el puente: el camino entre cielo y tierra, roto por el pecado, ha sido rehecho en el Hijo, y quien quiera salvarse ha de subir por él. Se sube por tres escalones, que son el cuerpo de Cristo crucificado: los pies, que representan el afecto despojado del amor propio; el costado abierto, donde el alma descubre el secreto del corazón; y la boca, donde encuentra la paz. El motor de la subida es el amor: el deseo santo, avivado por la sangre de Cristo, que Catalina invoca sin cesar en sus cartas. La gracia es el fundamento, pero la vía es una entrega amorosa que se prueba en el servicio al prójimo.

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  • ¿Hace falta un maestro?

    Obediencia a la Iglesia, al confesor y a la verdad conocida en la celda

    La comunidad y la tradiciónLo dice expresamente

    Catalina de Siena fue a la vez discípula y maestra. Laica de la Orden de Penitencia de Santo Domingo, se sometió a confesores como Raimundo de Capua y llamó al papa, en sus cartas, el «dulce Cristo en la tierra», al que había que obedecer aunque fuera un demonio encarnado. Pero en torno a ella se formó una famiglia de discípulos, clérigos y laicos, que la llamaban «mamma», y su epistolario es una inmensa obra de dirección espiritual. El Diálogo dedica una larga sección a la obediencia, llave que abre el cielo. Para Catalina se aprende dentro del cuerpo de la Iglesia, en una comunidad viva, pero cada alma debe habitar también la celda del conocimiento de sí.

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  • ¿Es real el mundo?

    Todo fue hecho por amor y para servir al hombre

    Creación buena y realSe deduce de su doctrina

    Catalina de Siena no elabora una cosmología, pero El Diálogo presenta la creación como obra del amor: Dios creó al ser humano movido por el fuego de su caridad, y todas las cosas fueron hechas para servirle, para que él sirviera a Dios. El mundo es bueno en sí; lo que lo vuelve peligroso es el uso desordenado que hace de él el amor propio. Por eso Catalina usa la imagen del río: el mundo, cuando se ama por sí mismo, es un río tempestuoso en que se ahogan quienes no pasan por el puente. Las cosas creadas deben poseerse sin apego, como prestadas. Real, buena y peligrosa a la vez: así es para ella la creación.

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  • ¿Qué es el amor?

    A Dios no podemos serle útiles: el amor se le devuelve en el prójimo

    Amor de Dios y al prójimoLo dice expresamente

    Catalina de Siena pone en boca de Dios, en El Diálogo, una razón precisa para el amor al prójimo: Dios nos amó primero y sin interés, y nosotros no podemos devolverle ese amor de la misma forma, porque no podemos serle útiles; por eso nos ha puesto al lado al prójimo, para que hagamos con él lo que no podemos hacer con Dios. Toda virtud se prueba y se ejerce por medio del prójimo, y todo pecado le alcanza. El amor nace del conocimiento de sí y de la bondad de Dios, y tiene su modelo en el Cristo «loco de amor» que se entregó hasta la sangre. Catalina lo vivió atendiendo enfermos y condenados y trabajando por la paz de Italia.

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  • ¿Somos libres o está todo determinado?

    Nadie puede forzar la voluntad: ni el demonio ni criatura alguna

    Libre albedrío realLo dice expresamente

    En El Diálogo, Catalina de Siena atribuye a Dios una afirmación reiterada: el ser humano fue creado libre, y ni el demonio ni criatura alguna puede forzar su voluntad a pecar si él no consiente. Las tentaciones pueden asediarla, pero la voluntad es como una ciudad cuya puerta solo se abre desde dentro. Esa libertad es la condición del mérito y de la responsabilidad: cada uno se salva o se pierde según lo que su voluntad ame. La providencia de Dios, a la que dedica una larga sección del libro, lo ordena todo para la salvación del alma, pero respeta la libertad que él mismo dio. Libre albedrío y providencia conviven sin anularse.

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  • ¿Para qué meditar u orar?

    Orar es deseo santo: un diálogo continuo con Dios

    Trato de amistad con DiosLo dice expresamente

    La obra principal de Catalina de Siena es, literalmente, una oración convertida en diálogo: el alma pide y Dios responde. En El Diálogo se describe la oración como un camino que va de la oración vocal a la mental, y de esta a una oración continua que es el deseo santo, presente en todas las obras hechas por amor. La oración nace en la celda del conocimiento de sí, donde el alma se reconoce criatura y descubre la bondad de Dios; y desemboca en la petición por los demás, por la Iglesia y por el mundo. Sus Oraciones, recogidas por sus discípulos mientras hablaba en éxtasis, muestran esa familiaridad audaz con el Padre eterno.

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  • ¿Puede la razón conocer lo último?

    El ojo del entendimiento ve por la pupila de la fe

    Fe y razón se ayudanLo dice expresamente

    Catalina de Siena aprendió a leer tarde y nunca estudió teología, pero en El Diálogo el entendimiento ocupa un lugar central: es el ojo del alma, y su pupila es la fe. Sin esa luz el entendimiento se oscurece por el amor propio; con ella, conoce la verdad de Dios y de sí. Por eso en El Diálogo Dios explica que hay doctos que, sin caridad, entienden la Escritura menos que los sencillos iluminados por la gracia, y que muchos santos sin letras recibieron de él el conocimiento de la verdad. La razón no se opone a la fe, pero solo ve bien cuando la fe la ilumina y el amor la purifica. En 1970 fue proclamada doctora de la Iglesia.

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  • ¿Retirarse del mundo o transformarlo?

    Si sois lo que debéis ser, prenderéis fuego a toda Italia

    Comprometerse con el mundoLo dice expresamente

    Catalina de Siena pasó tres años en reclusión en su casa familiar, y de esa soledad salió para lanzarse a la vida pública más intensa que conoció una mujer de su siglo. Cuidó enfermos de peste y acompañó a condenados a muerte; medió entre Florencia y el papado; escribió a papas, reyes, cardenales y condotieros, y fue a Aviñón a pedir a Gregorio XI que devolviera la sede a Roma, lo que ocurrió en 1377. En una carta a su discípulo Stefano Maconi escribe que, si fueran lo que debían ser, prenderían fuego a toda Italia. Para ella, la caridad que nace en la celda interior se prueba en el servicio al prójimo y a la Iglesia.

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Anécdotas y relatos

Anécdotas y relatos

Relato hagiográficoc. 1353

La visión sobre San Domenico

Catalina tenía unos seis años. Volvía con su hermano Stefano de casa de su hermana Bonaventura por el Vallepiatta, la cuesta que baja hacia Fontebranda, cuando, al levantar la vista hacia la iglesia de los dominicos, vio sobre el tejado a Cristo vestido de pontífice, sentado en un trono, con Pedro, Pablo y Juan evangelista, que la miraba sonriendo y la bendecía. Se quedó inmóvil en mitad de la calle; el hermano, que no veía nada, tuvo que volver a buscarla y tirarle de la mano, y al apartar la mirada la visión desapareció y ella se echó a llorar. Desde entonces, cuenta Raimundo de Capua, la niña dejó de comportarse como tal: buscaba lugares apartados para rezar, imitaba a los ermitaños de las vidas de los Padres del desierto y al año siguiente hizo voto de virginidad. El episodio, con su iconografía papal, anuncia ya el papel que Catalina tendría ante el papado.

Origen del relato: Raimundo de Capua, Legenda maior I,2, según el relato que dice haber oído a la propia Catalina y a su familia.

Fuente: Raimundo de Capua. Legenda maior sive Legenda admirabilis virginis Catherine de Senis. Ed. Silvia Nocentini. Florencia: SISMEL – Edizioni del Galluzzo, 2013. Trad. inglesa de Conleth Kearns, The Life of Catherine of Siena. Wilmington: Michael Glazier, 1980.

Documentado1375

La cabeza de Niccolò di Toldo

En 1375 un joven noble de Perugia, Niccolò di Toldo, fue condenado a muerte en Siena por haber hablado contra el gobierno de la ciudad. Desesperado, se negaba a confesarse. Catalina lo visitó en la cárcel y, según cuenta ella misma, él se serenó, recibió los sacramentos y le pidió que estuviera con él en el momento de la ejecución. Ella lo esperó en el lugar del suplicio, puso ella misma el cuello del joven sobre el tajo y, cuando cayó el hacha, recibió su cabeza en las manos; dice que vio su alma entrar en el costado de Cristo y que se quedó con la ropa empapada de sangre, que no quería lavarse. Lo escribió a Raimundo de Capua en una de las cartas más impresionantes de la literatura religiosa, donde la sangre es a la vez la del condenado y la de Cristo, y donde la escena se vuelve teología del perdón.

Origen del relato: Carta de Catalina a Raimundo de Capua (n.º 273 en la numeración de Tommaseo). Es el único relato del suceso y procede de la protagonista.

Fuente: Noffke, Suzanne (trad. y ed.). The Letters of Catherine of Siena. 4 vols. Tempe: Arizona Center for Medieval and Renaissance Studies, 2000–2008.

Testimoniooctubre de 1377

Aprender a escribir

Durante casi toda su vida Catalina dictó: tenía secretarios que escribían a la vez cartas distintas mientras ella hablaba. En octubre de 1377, en la fortaleza de la Rocca d'Orcia, escribió a Raimundo de Capua que, para desahogar el corazón, Dios le había dado la aptitud de escribir, y que había aprendido como quien aprende de un maestro, mientras dormía o en oración. Los hagiógrafos convirtieron el dato en milagro; la crítica moderna lo lee como el aprendizaje tardío de una mujer que ya sabía leer. Se conservan muy pocos textos que puedan atribuirse a su mano, y su autografía es discutida.

Origen del relato: Carta a Raimundo de Capua (n.º 272 en la numeración de Tommaseo); la interpretación milagrosa procede de Raimundo y de Caffarini.

Fuente: Noffke, Suzanne (trad. y ed.). The Letters of Catherine of Siena. 4 vols. Tempe: Arizona Center for Medieval and Renaissance Studies, 2000–2008.

Documentado1376

«Babbo mio dolce»

En las cartas a Gregorio XI, el papa francés que gobernaba la Iglesia desde Aviñón, Catalina rompe todos los protocolos. Lo llama «santísimo padre», pero también babbo, el «papá» de la lengua familiar toscana, y «dulce Cristo en la tierra»; le reprocha su tibieza, le exige que sea «hombre viril» y no tema, le pide que vuelva a su sede de Roma, que nombre buenos pastores y que haga la paz con Florencia. En junio de 1376 fue a Aviñón a decírselo en persona. La escena —una joven tintorera sienesa hablando de tú a tú al papa— impresionó a sus contemporáneos y se convirtió en el centro de su leyenda; los historiadores discuten cuánto influyó en la decisión de Gregorio de volver a Roma, que el papa venía madurando, pero nadie discute la audacia de las cartas.

Origen del relato: Cartas a Gregorio XI conservadas en el epistolario (Scudder, 1905; Noffke, 2000–2008); valoración histórica en Luongo (2006) y Vauchez (2015).

Fuente: Scudder, Vida D. (trad. y ed.). Saint Catherine of Siena as Seen in Her Letters. Londres: J. M. Dent / Nueva York: E. P. Dutton, 1905 (Project Gutenberg n.º 7403).

Testimonioenero–febrero de 1380

La nave de la Iglesia sobre los hombros

En Roma, en enero de 1380, con la Iglesia partida por el cisma y la ciudad al borde de la revuelta contra Urbano VI, Catalina rezaba cada día en San Pedro. Ella misma contó en una de sus últimas cartas a Raimundo de Capua que, durante la oración, sintió que la navicella de la Iglesia, la barca de Pedro representada en el mosaico de Giotto del atrio de la basílica, se le colocaba sobre los hombros, y que su cuerpo cedió bajo ese peso. Desde entonces no se recuperó: a finales de febrero ya no podía andar, y murió dos meses después. La imagen resume su última etapa: una mujer que vivía la crisis de la Iglesia como una carga física.

Origen del relato: Carta a Raimundo de Capua de febrero de 1380 (n.º 373 en la numeración de Tommaseo) y la carta de Barduccio Canigiani.

Fuente: Noffke, Suzanne (trad. y ed.). The Letters of Catherine of Siena. 4 vols. Tempe: Arizona Center for Medieval and Renaissance Studies, 2000–2008.

Tradición oral1384

La cabeza que se volvió rosas

En 1384 Raimundo de Capua dispuso que la cabeza de Catalina, enterrada en Roma, fuera llevada a Siena, que reclamaba sus restos. Según una tradición sienesa muy difundida, los discípulos que la transportaban en una bolsa fueron detenidos por los guardias de la puerta de la ciudad de Roma; al abrir la bolsa no encontraron más que pétalos de rosa, y una vez fuera de Roma la cabeza volvió a aparecer. La cabeza se venera desde entonces en la basílica de San Domenico de Siena, y un dedo en la casa de Fontebranda; el cuerpo permanece en Santa Maria sopra Minerva de Roma. El traslado de 1384 está documentado; el milagro de las rosas no figura en la Legenda maior y pertenece a la tradición local.

Origen del relato: El traslado de la cabeza a Siena está documentado; la historia de las rosas es una tradición sienesa tardía sin apoyo en las fuentes del siglo XIV.

Fuente: Vauchez, André. Catherine de Sienne: vie et passions. París: Éditions du Cerf, 2015.

Enseñanzas

Enseñanzas

Las nociones que articulan su pensamiento, explicadas en su contexto.

La celda del conocimiento de sícelda-del-conocimiento-de-si
El Diálogo comienza con un alma «habituada a habitar en la celda del conocimiento de sí». Para Catalina, que no podía tener una celda conventual, la celda es interior y se lleva consigo a la calle, al hospital o a la corte papal. Ese conocimiento tiene dos caras inseparables: conocerse como criatura que «no es» por sí misma, lo que engendra humildad y odio al amor propio desordenado; y conocer en sí la bondad de Dios, que la ha creado y redimido, lo que engendra amor. Separadas, la primera lleva a la desesperación y la segunda a la presunción; juntas, son el fundamento de todas las virtudes. «Tú eres la que no es; yo soy el que soy», le habría dicho Cristo según Raimundo. El tema, de raíz agustiniana y dominicana, da a su mística un carácter práctico: la contemplación no aparta de los demás, porque la caridad hacia el prójimo es la prueba de que el conocimiento ha sido verdadero.

Herencia agustiniana del conocimiento de Dios y de sí mismo, transmitida por la predicación dominicana.

Fuente: Caterina da Siena. Il Dialogo della divina provvidenza ovvero Libro della divina dottrina. Ed. Giuliana Cavallini. Roma: Edizioni Cateriniane, 1968 (2.ª ed., Siena: Cantagalli, 1995).

Cristo, puenteel-puente
La imagen central del Diálogo: tras el pecado de Adán, el camino entre el cielo y la tierra quedó roto y un río tempestoso —el mundo— arrastra a quien intenta cruzarlo; Dios ha tendido como puente a su Hijo, que une la naturaleza divina y la humana. El puente tiene tres escalones, que son los pies clavados, el costado abierto y la boca de Cristo, y corresponden a tres estados del alma: el temor servil que abandona el pecado, el amor todavía mercenario que descubre el corazón de Cristo y el amor filial que alcanza la paz y se vuelve palabra. Está construido con las piedras de las virtudes, cementado con la sangre, cubierto por la misericordia, y en él hay una «tienda» donde se da el alimento del sacramento. Bajo el puente pasan los que eligen el río. La alegoría ordena toda la doctrina espiritual de Catalina como itinerario.

Tradición de los grados de amor (Bernardo de Claraval) y teología de la mediación de Cristo.

Fuente: Caterina da Siena. Il Dialogo della divina provvidenza ovvero Libro della divina dottrina. Ed. Giuliana Cavallini. Roma: Edizioni Cateriniane, 1968 (2.ª ed., Siena: Cantagalli, 1995).

La sangrela-sangre
Pocas palabras aparecen tantas veces en Catalina como sangre. Sus cartas empiezan «en la sangre preciosa» de Cristo, la presenta como precio de la redención, como baño que limpia en el sacramento de la penitencia, como vino que embriaga y como llave que custodia el papa, «cristo en la tierra», y que abre a los fieles el cielo. La sangre une su mística y su política: porque la Iglesia administra la sangre, debe ser reformada, el papa debe estar en Roma y los cristianos no deben derramar la de sus hermanos. En la ejecución de Niccolò di Toldo y en su muerte, gritando «¡sangre, sangre!», la imagen se vuelve experiencia. Lejos de ser un gusto morboso, es para ella el signo concreto de un amor que se ha dado hasta el fondo.

Piedad de la pasión en la Italia del siglo XIV y teología sacramental dominicana.

Fuente: Noffke, Suzanne (trad. y ed.). The Letters of Catherine of Siena. 4 vols. Tempe: Arizona Center for Medieval and Renaissance Studies, 2000–2008.

La doctrina de las lágrimasdoctrina-de-las-lagrimas
En una sección del Diálogo Catalina distingue cinco clases de lágrimas que corresponden a cinco estados del alma: las de los condenados, nacidas del temor por el castigo; las de quienes empiezan a dejar el pecado por miedo; las de quienes comienzan a amar a Dios con un amor todavía imperfecto; las de los que aman perfectamente al prójimo; y las «lágrimas dulces» de los perfectos, unidos a Dios. Añade unas lágrimas de fuego, sin agua, propias de quien desea llorar y no puede, que el Espíritu Santo acoge igualmente. La clasificación convierte la afectividad religiosa en criterio de discernimiento: lo que importa no son las lágrimas, sino de qué amor nacen.

Tradición monástica del don de lágrimas, desde Casiano y Gregorio Magno.

Fuente: Noffke, Suzanne (trad.). Catherine of Siena: The Dialogue. Classics of Western Spirituality. Nueva York: Paulist Press, 1980.

El cuerpo místico y la reforma de la Iglesiacuerpo-mistico
Catalina llama a la Iglesia «cuerpo místico de la santa Iglesia» y distingue en ella el tesoro —la sangre de Cristo y los sacramentos, siempre santos— de los ministros que lo administran, a menudo indignos. Esa distinción le permite ser a la vez durísima con el clero —en el Diálogo describe con crudeza la simonía, la avaricia y la lujuria de malos pastores— y absolutamente fiel al papa y a la institución: no se debe desobedecer al ministro malo, sino pedir a Dios y al papa su reforma. Por eso exige a Gregorio XI que vuelva a Roma, que elija buenos pastores y que empiece por arrancar «las flores hediondas» del jardín de la Iglesia, y por eso, en el cisma, defiende a Urbano VI. La reforma, para ella, empieza en la conversión de cada uno y se extiende a la cabeza.

Crisis del papado de Aviñón y del Gran Cisma (1378).

Fuente: Luongo, F. Thomas. The Saintly Politics of Catherine of Siena. Ithaca: Cornell University Press, 2006.

Dios, fuego y «loco de amor»fuego-de-amor
Las páginas más líricas de Catalina describen a Dios como fuego y abismo de caridad y como un amante «loco» por su criatura: «¡Oh loco de amor! ¿No te bastó encarnarte, que quisiste además morir?». La locura de Dios es la desproporción de un amor que crea sin necesitar, que redime sin estar obligado y que se entrega hasta la muerte. El alma que lo conoce queda a su vez «ebria» y encendida, y ese fuego se convierte en celo por la salvación de los demás: de ahí la frase a Stefano Maconi sobre prender fuego a Italia. En las oraciones finales llega a decir que su propia naturaleza, conocida en la de Dios, es fuego. La imagen une la mística nupcial, la teología de la caridad y la acción pública.

Mística nupcial medieval y tradición del excessus amoris.

Fuente: Caterina da Siena. Il Dialogo della divina provvidenza ovvero Libro della divina dottrina. Ed. Giuliana Cavallini. Roma: Edizioni Cateriniane, 1968 (2.ª ed., Siena: Cantagalli, 1995).

Vídeos

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Grabaciones, entrevistas y documentales. Los vídeos se reproducen desde YouTube; no se alojan aquí.

  • Catherine of Siena as Woman of the Word: 'It is Silence that Kills the World'

    Conferencia· EN· 2015· 53 min

    McGrath Institute for Church LifeCanal oficial

  • Sister Barbara Reid, O.P. - St. Catherine of Siena Lecture

    Conferencia· EN· 2017· 60 min

    Providence CollegeCanal oficial

  • St. Catherine of Siena Lecture - Dr. Perry Cahall

    Conferencia· EN· 2015· 47 min

    Ohio Dominican UniversityCanal oficial

  • The Apostle of the Blood of Christ: St. Catherine of Siena

    Documental· EN· 2024· 58 min

    Bishop Robert BarronCanal oficial

  • André Vauchez - Santa Caterina da Siena

    Conferencia· IT· 2019· 46 min

    Festival del MedioevoCanal oficial

  • La tradizione delle lettere di Caterina da Siena: status quaestionis e prospettive di ricerca

    Conferencia· IT· 2022· 34 min

    DUSIC - Università di ParmaCanal oficial

  • Santa Caterina - prima lezione

    Conferencia· IT· 2022· 84 min

    Arcidiocesi di SienaCanal oficial

  • Lezioni di storia a Trieste, 'I volti del potere': Caterina da Siena secondo Muzzarelli

    Conferencia· IT· 2020· 73 min

    Il PiccoloCanal oficial

  • Camino a la CELDA INTERIOR - Doctrina de Santa Catalina de Siena

    Conferencia· ES· 2024· 75 min

    fraynelson

  • SANTA CATALINA DE SIENA: biografía [Al encuentro de Dios Padre con S. Catalina de Siena, 09 de 12]

    Conferencia· ES· 2025· 78 min

    fraynelson

  • Santa Catalina de Siena IV - Cisma de Occidente, muerte y canonización

    Conferencia· ES· 2021· 39 min

    Dominicos EspañaCanal oficial

  • Catherine de Sienne ou la conduite du monde - partie 1/2

    Documental· FR· 2018· 67 min

    KTO TVCanal oficial

  • Sainte Catherine de Sienne

    Documental· FR· 2019· 52 min

    KTO TVCanal oficial

Galería

Galería

Imágenes con licencia verificada. Cada una conserva su autoría y su atribución.

Relaciones

Relaciones

Influencias, discipulados y afinidades. Se distingue la relación documentada de la similitud identificada por análisis.

  • Recibió influencia de

    Jesús de Nazaret

    Toda su espiritualidad gira en torno a Cristo crucificado: sus cartas comienzan «en el nombre de Jesucristo crucificado» y el Diálogo presenta a Cristo como puente entre Dios y el mundo.

    Relación documentada

  • Ideas afines a

    Francisco de Asís

    Pío XII los proclamó juntos patronos principales de Italia en 1939. Comparten la identificación con la pasión (ambos estigmatizados según sus hagiógrafos) y la predicación de la paz; Catalina, dominica, no muestra una devoción particular a Francisco en sus escritos.

    Similitud identificada por análisis

  • Ideas afines a

    Teresa de Ávila

    Las dos primeras mujeres proclamadas doctoras de la Iglesia, con una semana de diferencia (27 de septiembre y 4 de octubre de 1970). Ambas unieron mística y reforma, y escribieron sin formación latina.

    Similitud identificada por análisis

  • Ideas afines a

    Agustín de Hipona

    Su antropología de la memoria, el entendimiento y la voluntad como imagen de la Trinidad (Diálogo, cap. XIII) y su tema del conocimiento de sí proceden de la tradición agustiniana, mediada por la predicación dominicana; no consta lectura directa.

    Similitud identificada por análisis

  • Contemporáneo de

    Juliana de Norwich

    Contemporáneas exactas, ambas laicas sin formación latina que dejaron una teología en lengua vulgar; nunca tuvieron contacto.

    Similitud identificada por análisis

  • Ideas afines a

    Hildegarda de Bingen

    Como Hildegarda dos siglos antes, Catalina escribió a papas y poderosos con autoridad profética y denunció la corrupción del clero; ambas son doctoras de la Iglesia. Sin relación documentada.

    Similitud identificada por análisis

  • Ideas afines a

    Maestro Eckhart

    Ambos pertenecen a la familia dominica y comparten la idea de un conocimiento de sí que desemboca en Dios, pero Catalina es narrativa, afectiva y eclesial donde Eckhart es especulativo. Sin relación documentada.

    Similitud identificada por análisis

Fuentes

Fuentes

Bibliografía y catálogos consultados para esta ficha.

  1. Wikidata, Q229190 «Catalina de Siena / Catherine of Siena» (P31=Q5; 83 enlaces entre wikis; P569 1347-03-25, P570 1380-04-29).
  2. Raimundo de Capua. Legenda maior sive Legenda admirabilis virginis Catherine de Senis. Ed. Silvia Nocentini. Florencia: SISMEL – Edizioni del Galluzzo, 2013. Trad. inglesa de Conleth Kearns, The Life of Catherine of Siena. Wilmington: Michael Glazier, 1980.
  3. Caterina da Siena. Il Dialogo della divina provvidenza ovvero Libro della divina dottrina. Ed. Giuliana Cavallini. Roma: Edizioni Cateriniane, 1968 (2.ª ed., Siena: Cantagalli, 1995).
  4. Caterina da Siena. Libro della divina dottrina volgarmente detto Dialogo della divina provvidenza. Ed. Matilde Fiorilli. Scrittori d'Italia. Bari: Laterza, 1912 (Project Gutenberg n.º 26961).
  5. Noffke, Suzanne (trad. y ed.). The Letters of Catherine of Siena. 4 vols. Tempe: Arizona Center for Medieval and Renaissance Studies, 2000–2008.
  6. Tommaseo, Niccolò (ed.). Le lettere di S. Caterina da Siena. 4 vols. Florencia: G. Barbèra, 1860; reed. ampliada por Piero Misciattelli, 6 vols., Siena: Giuntini-Bentivoglio, 1913–1922.
  7. Noffke, Suzanne (ed. y trad.). The Prayers of Catherine of Siena. Nueva York: Paulist Press, 1983.
  8. Vauchez, André. Catherine de Sienne: vie et passions. París: Éditions du Cerf, 2015.
  9. Luongo, F. Thomas. The Saintly Politics of Catherine of Siena. Ithaca: Cornell University Press, 2006.
  10. Benedicto XVI. Audiencia general del 24 de noviembre de 2010: Santa Catalina de Siena. Libreria Editrice Vaticana.
  11. Juan Pablo II. Motu proprio Spes aedificandi, proclamación de las copatronas de Europa (1 de octubre de 1999). Libreria Editrice Vaticana.
  12. Noffke, Suzanne (trad.). Catherine of Siena: The Dialogue. Classics of Western Spirituality. Nueva York: Paulist Press, 1980.
  13. Tommaso Caffarini. Libellus de supplemento: legende prolixe virginis beate Catherine de Senis. Ed. Giuliana Cavallini e Imelda Foralosso. Roma: Edizioni Cateriniane, 1974.
  14. Laurent, M.-H. (ed.). Il Processo Castellano. Fontes vitae S. Catharinae Senensis historici IX. Milán: Fratelli Bocca, 1942.
  15. Scudder, Vida D. (trad. y ed.). Saint Catherine of Siena as Seen in Her Letters. Londres: J. M. Dent / Nueva York: E. P. Dutton, 1905 (Project Gutenberg n.º 7403).
  16. Thorold, Algar (trad.). The Dialogue of the Seraphic Virgin Catherine of Siena. Londres: Kegan Paul, Trench, Trübner & Co., 1896 (nueva ed. abreviada, 1907).
  17. Salvador y Conde, José (intr. y trad.). Obras de Santa Catalina de Siena: El Diálogo, Oraciones y Soliloquios. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1991.
  18. Open Library (Internet Archive), registros de edición consultados por ISBN para las ediciones listadas.
  19. Wikisource en italiano: Caterina da Siena, Libro della divina dottrina (ed. Fiorilli, 1912) y Le lettere di S. Caterina da Siena (ed. Misciattelli, 1922).
  20. Gardner, Edmund G. Saint Catherine of Siena: A Study in the Religion, Literature and History of the Fourteenth Century in Italy. Londres: J. M. Dent, 1907.
  21. Canigiani, Barduccio. Carta sobre el tránsito de Catalina, dirigida a sor Caterina Petriboni (1380). Trad. inglesa en Algar Thorold, The Dialogue of the Seraphic Virgin Catherine of Siena… together with an account of her death by an eye-witness. Londres: Kegan Paul, 1907.
  22. Anónimo florentino. I Miracoli di Caterina di Iacopo da Siena di anonimo fiorentino. Ed. Francesco Valli. Fontes vitae S. Catharinae Senensis historici IV. Siena: R. Università di Siena, 1936.
  23. Associazione Internazionale dei Caterinati (Siena).
Titular de derechos
Dominio público (obra del siglo XIV). Las ediciones críticas, traducciones y aparatos modernos (Cantagalli, Edizioni Cateriniane, BAC, Paulist Press, ACMRS, Studio Domenicano…) están sujetos a los derechos de sus editores. El Centro Nazionale di Studi Cateriniani (Roma) y la Associazione Internazionale dei Caterinati (Siena) promueven su estudio y su culto.

Pendiente de confirmar

Lo que esta ficha aún no ha podido cerrar. Preferimos decirlo a rellenarlo.

  • Localizar en catálogo los principales manuscritos del Diálogo y del epistolario (Siena, Biblioteca Comunale degli Intronati; Roma, Biblioteca Casanatense; Florencia, Biblioteca Nazionale) con sus signaturas: no se han registrado manuscritos para no aportar signaturas sin verificar.
  • Confirmar el número de cartas según la edición crítica en curso (Antonio Volpato, Centro Nazionale di Studi Cateriniani): las cifras habituales oscilan entre 373 y 383.
  • Verificar la redacción italiana exacta de la carta a Stefano Maconi («Se sarete quello che dovete essere…»), aquí marcada como «probable», contra la edición Misciattelli.
  • Localizar ISBN de la edición crítica de Cavallini del Diálogo (Cantagalli, 1995), de Le Orazioni (1978) y de la Legenda maior de Nocentini (SISMEL, 2013).
  • Ediciones españolas de las cartas y de la Leyenda de Raimundo de Capua con ISBN: no localizadas en Open Library.
  • Buscar una traducción española de dominio público del Diálogo con texto completo en línea (hay traducciones de los siglos XVI–XVIII en bibliotecas digitales, sin OCR utilizable).
  • Revisar la calidad del OCR de los textos de Internet Archive (Thorold 1896 y 1907; Hamilton 1862).
  • La edición de Thorold de 1907 (reading_texts, lettera-di-barduccio) reúne la carta de Barduccio con una versión abreviada del Diálogo: queda con caution hasta extraer solo la carta.
  • Programas de afiliación: ninguno verificado.

Investigado el 2026-10-25