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Tantra · Budismo · Mahayana · Budismo tibetano (Vajrayana)

Milarepa

རྗེ་བཙུན་མི་ལ་རས་པ། · rje btsun mi la ras pa

c. 1052 – c. 1135Persona históricamente documentada

Yogui, ermitaño y poeta tibetano del siglo XI, figura fundacional del linaje Kagyu. Según su hagiografía, vengó a su familia mediante la hechicería, expió sus crímenes bajo las pruebas de Marpa el Traductor y alcanzó el despertar en una vida de retiro en cuevas del Himalaya, vestido solo con algodón y alimentado de ortigas. Sus «cien mil canciones» de realización, fijadas por Tsangnyön Heruka en 1488, son el libro más amado del Tíbet.

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Tangka butanés de Milarepa, finales del s. XIX – principios del XX

Tangka butanés de Milarepa, finales del s. XIX – principios del XX · Public domain

En sus palabras

«Al ver esta Vida, uno se libera de las ocho preocupaciones mundanas. Al oírla, la fe nace por sí sola. Al recordarla, los lazos se cortan de raíz.»

Versos de cierre del Namthar; son palabras del compilador Tsangnyön Heruka sobre el libro, no de Milarepa, y así deben presentarse. Quintman (2010), pp. 233–234, citado en Quintman (2023)

Su idea central

La vida de un ser humano, por grave que sea su culpa, basta para alcanzar el despertar: el relato de Milarepa existe para demostrar que un asesino puede llegar a ser un buda «en un cuerpo y en una vida», que es la promesa del camino tántrico frente a los eones del camino gradual.

Biografía

6 min de lectura

Lo que se sabe y lo que se cuenta

De Milarepa, el yogui más amado del Tíbet, apenas puede afirmarse nada con certeza histórica. Que existió, que fue discípulo de Marpa el Traductor y maestro de Gampopa, que vivió como ermitaño en las montañas de la frontera con Nepal y que enseñó cantando, lo admite toda la tradición y lo acepta la erudición moderna. Pero la vida que todo el mundo conoce —la venganza, las torres, las ortigas, el veneno— procede de un solo libro, el Namthar o «liberación completa» que compuso en 1488 Tsangnyön Heruka, el «Loco de Tsang», tres siglos y medio después de los hechos, a partir de biografías más antiguas hoy en parte recuperadas. Ni siquiera las fechas están a salvo: la tradición dominante dice 1052–1135; los eruditos Kagyu del siglo XVIII preferían 1028–1111; buena parte de los estudiosos actuales, 1040–1123. Esta ficha sigue la cronología del Namthar y la señala como lo que es: hagiografía, es decir, una vida escrita para que sirva de modelo.

El hijo de Mila

Nació, según ese relato, en Kya Ngatsa, en el valle de Gungthang, en el extremo suroccidental del Tíbet, en una familia de comerciantes enriquecidos del clan Mila. Su padre, Sherab Gyaltsen, lo llamó Thöpaga, «el que da gusto oír», porque el niño cantaba bien. Cuando el padre murió, Thöpaga tenía siete años; el testamento confiaba la hacienda a los tíos paternos hasta la mayoría de edad del heredero, y los tíos la hicieron suya. La viuda, Nyangtsa Kargyen, y sus dos hijos, Thöpaga y Peta, pasaron a servir en la que había sido su casa. Al cumplir el muchacho los quince años, la madre reunió lo que le quedaba para un banquete en que reclamó públicamente la herencia; los tíos la humillaron ante la aldea. Ella vendió entonces su último campo para enviar al hijo a aprender hechicería.

Lo que sigue es la parte del relato que la tradición no ha querido nunca suavizar: Thöpaga aprendió, y lo que aprendió funcionó. Durante la boda del hijo mayor de los tíos la casa se vino abajo y murieron treinta y cinco personas; los tíos sobrevivieron para que vieran lo que habían perdido. Cuando la aldea quiso vengarse, la madre pidió más y el hijo envió granizo sobre las cosechas. El Namthar no atenúa los crímenes porque los necesita: el santo del Tíbet es, antes que nada, un asesino.

Marpa y las torres

El remordimiento llegó despacio, en forma de miedo a la muerte y al renacimiento en los infiernos. Thöpaga buscó un maestro; un lama de la Gran Perfección le dijo que su enseñanza liberaba sin esfuerzo, y el discípulo, tomándole la palabra, se echó a dormir. El lama lo envió entonces a Lhodrak, a Marpa Chökyi Lodrö, el traductor que había viajado tres veces a la India para traer las enseñanzas de Nāropa. Marpa, hombre de gran saber y mal genio, supo en sueños quién llegaba, pero lo recibió como a un peón: le hizo construir una torre, derribarla, construir otra en otro sitio, derribarla también, devolver cada piedra a su lugar, y por fin levantar la torre de nueve pisos de Sekhar Gutok, que todavía existe. Mientras tanto le negaba las iniciaciones, lo expulsaba a golpes de las ceremonias a las que asistían otros discípulos y lo dejaba con la espalda en carne viva. La esposa de Marpa, Dagmema, se apiadó de él y lo envió con una carta falsa a otro maestro, Ngokpa; cuando se descubrió el engaño, Marpa, llorando, explicó que cada una de las pruebas estaba destinada a purificar un crimen, que de haberlas completado todas Milarepa no habría necesitado ya renacer, y que lo que faltaba lo purificaría la meditación. Tenía treinta y ocho años cuando llegó a Lhodrak y cuarenta y cuatro cuando se fue, con el nombre de iniciación Zhepa Dorje y las instrucciones del calor interior, el tummo, y de la Gran Sella, el mahāmudrā.

El del algodón

Volvió a su aldea y encontró la casa en ruinas y, dentro, los huesos de su madre. Esa noche, dice el texto, comprendió de una vez la impermanencia que llevaba años estudiando, y se fue a las montañas para no volver. En la cueva de Drakar Taso, el «Diente de Caballo de la Roca Blanca», meditó años enteros sin más alimento que las ortigas que crecían a la entrada, hasta que la piel se le puso verde y el pelo también; cuando su hermana Peta lo encontró, creyó ver un fantasma y le reprochó una vida que a ella le parecía peor que la de un mendigo. Milarepa le contestó cantando. La vergüenza de Peta por su desnudez, los ladrones que entran en la cueva de noche y no encuentran nada que robar, la cuajada que el yogui, por la fuerza del tummo, no necesita: cada episodio es una enseñanza en forma de escena. Vestido solo con una tela de algodón, se convirtió en el repa, «el del algodón», y con ese nombre lo conoció el Himalaya.

A partir de ahí la biografía se vuelve geografía: Lapchi, Chuwar, el monte Kailash —donde, según el Mgur 'bum, venció al sacerdote bön Naro Bönchung en un duelo de poderes subiendo a la cumbre a lomos de un rayo de sol—, cuevas de Nepal y del Tíbet occidental que todavía se visitan. Enseñaba a quien se le acercaba, pastores, cazadores, demonios, un geshe erudito, y lo hacía en canciones improvisadas, los mgur, que la tradición agrupó en una colección de «cien mil». Entre sus discípulos, dos marcaron el futuro: Rechungpa, el «hijo del corazón», que llegó niño y volvió de la India con las transmisiones orales; y Gampopa, el monje médico formado en la escuela Kadam, que puso la experiencia del yogui en el molde monástico y de cuyos alumnos nacieron las cuatro grandes ramas Kagyu, entre ellas la de los Karmapas.

El veneno y el oro

Murió, siempre según el Namthar, a los ochenta y cuatro años, en Chuwar, en el valle de Drin. Un geshe envidioso, Tsakpuwa, le hizo llegar cuajada envenenada por medio de una concubina a la que prometió una turquesa; Milarepa, que lo sabía, la tomó de todos modos porque su tiempo había llegado, y antes de morir hizo que el propio geshe experimentara en su cuerpo el dolor que había causado, lo perdonó y lo convirtió. Reunió a los discípulos, les dio sus últimas instrucciones —renunciar a las ocho preocupaciones mundanas, meditar en soledad— y les anunció que bajo el hogar había oro. Cuando lo buscaron encontraron un trozo de tela, un cuchillo, un terrón de azúcar y una nota: que quien dijera que Milarepa había tenido oro se llenara la boca de excremento. El cuerpo, dicen, desapareció de la pira, llevado por las dakinis, y los discípulos se disputaron unas reliquias que no existían.

La construcción de un santo

Nada de esto es verificable, y lo interesante es cuánto sabemos ya de cómo se construyó. Las primeras biografías las escribieron, en el siglo XII, discípulos directos como Gampopa y Ngendzong Repa; en los siglos siguientes se compilaron en ciclos —los Doce Grandes Discípulos, el Tesoro Negro de los Karmapas— que ampliaron el relato con canciones. Tsangnyön Heruka lo reescribió como una biografía de Buda en clave tibetana, lo dividió en dos libros, Vida y Cien mil canciones, y, cosa decisiva, los hizo imprimir en xilografía en un momento en que la imprenta era aún novedad en el Tíbet central: de ahí su ubicuidad. Las reimpresiones de Gungthang de 1538, 1540 y 1550–1555 —conservadas en parte en la Wellcome Collection y la British Library— fijaron además su imagen: sentado, con la mano derecha en la oreja, cantando. Jacques Bacot lo tradujo al francés en 1925 y Evans-Wentz lo publicó en inglés en 1928; Garma C. C. Chang vertió las canciones en 1962, Lobsang Lhalungpa la vida en 1977 y Andrew Quintman, que ha reconstruido todo este proceso, la volvió a traducir en 2010. Lo que queda, al final, no es una vida comprobable sino algo más raro: un modelo de vida que nueve siglos de lectores han encontrado creíble.

Fuentes: Tsangnyön Heruka. The Life of Milarepa. Trad. Andrew Quintman; introducción de Donald S. Lopez Jr. Nueva York: Penguin Classics, 2010. ISBN 9780143106227. · Tsangnyön Heruka. The Life of Milarepa. Trad. Lobsang P. Lhalungpa. Nueva York: E. P. Dutton, 1977; Boston: Shambhala, 1985. ISBN 9780877732815. · Chang, Garma C. C. (trad. y anot.). The Hundred Thousand Songs of Milarepa. 2 vols. New Hyde Park (NY): University Books / Oriental Studies Foundation, 1962; reed. Boulder: Shambhala, 1977 y 1999 (ISBN 9781570624766). Vol. 1 digitalizado en Wikimedia Commons. · Quintman, Andrew. The Yogin and the Madman: Reading the Biographical Corpus of Tibet's Great Saint Milarepa. Nueva York: Columbia University Press, 2014. ISBN 9780231164153. · Evans-Wentz, W. Y. (ed.). Tibet's Great Yogī Milarepa: A Biography from the Tibetan. Trad. Lāma Kazi Dawa-Samdup. Londres: Oxford University Press, 1928. Digitalizado en Internet Archive.

Cronología

La vida, año a año

Cada punto es un acontecimiento documentado. Pulsa para leerlo, con su fuente y su grado de certeza.

  1. c. 1052 · 0 años

    Nacimiento de Mila Thöpaga

    Según el Namthar, nace en el año del dragón de agua en una familia acomodada del clan Mila; su padre, Mila Sherab Gyaltsen, le da el nombre de Thöpaga, «el que da gusto oír». La tradición dominante dice 1052; otras fuentes dan 1040 o 1028.

    Tradición

  2. c. 1059 · 7 años

    Muerte del padre y ruina de la familia

    El padre muere dejando la hacienda en custodia del tío y la tía paternos, que se apropian de ella y reducen a la viuda Nyangtsa Kargyen, a Mila y a su hermana Peta a la servidumbre.

    Tradición

  3. c. 1067 · 15 años

    Aprendizaje de la hechicería y la venganza

    A instancias de su madre aprende magia negra y el arte de provocar granizo; derrumba la casa de sus tíos durante una boda, matando a treinta y cinco personas, y arrasa con granizo las cosechas de la aldea.

    Tradición

  4. c. 1090 – 1096 · 38 años

    Discípulo de Marpa: las torres

    Arrepentido, busca el Dharma; tras un maestro Dzogchen que no le sirve, llega a Marpa Chökyi Lodrö, quien le niega la enseñanza y le hace construir y demoler varias torres de piedra antes de erigir la de nueve pisos de Sekhar Gutok. Solo entonces recibe iniciaciones e instrucciones (tummo, mahāmudrā, las transmisiones orales).

    Tradición

  5. c. 1096 – 1108 · 44 años

    Los años de retiro

    Tras volver a su aldea y encontrar los huesos de su madre, se retira a la cueva de Drakar Taso («Diente de Caballo de la Roca Blanca»), donde medita años enteros alimentándose de ortigas hasta que su piel se vuelve verde. Después recorre las montañas como repa, «el del algodón», y alcanza la realización.

    Tradición

  6. c. 1110 · 58 años

    Encuentro con Gampopa

    El monje y médico Gampopa (1079–1153), formado en la escuela Kadam, se convierte en su discípulo principal; de él nacerán las cuatro grandes ramas Kagyu. Rechungpa (1085–1161), su «discípulo del corazón», lo acompaña desde la juventud.

    Tradición

  7. c. 1135 · 84 años

    Muerte por envenenamiento

    El Namthar cuenta que el geshe Tsakpuwa, envidioso, le hizo llegar cuajada envenenada por medio de una concubina; Milarepa, sabiendo lo que hacía, la tomó, dio sus últimas enseñanzas y murió a los ochenta y cuatro años. Su testamento revelaba que el «oro» que decía guardar era un trozo de tela y un terrón de azúcar.

    Tradición

  8. 1488

    Tsangnyön Heruka compone el Namthar y el Mgur 'bum

    El «Loco de Tsang» (1452–1507) fija la versión canónica de la vida y de las canciones a partir de biografías anteriores (Gampopa, Ngendzong Repa, los Doce Grandes Discípulos, el ciclo del Tesoro Negro) y la hace imprimir en xilografía: es el origen de la fama universal del santo.

    Documentado

  9. 1538 – 1555

    Las primeras reimpresiones conservadas

    Impresión del Namthar en Ron Wosel Puk (1538) bajo Tokden Chökyi Gyatso; del Mgur 'bum en Lende Langpuk (1540, folio en la Wellcome Collection) y en Drakar Taso (1550–1555, folio en la British Library, OPB 19999a3), que fija la iconografía de Milarepa con la mano en la oreja.

    Documentado

  10. 1928

    Llegada a Occidente: Bacot (1925) y Evans-Wentz (1928)

    Jacques Bacot publica en francés la primera traducción europea del Namthar; tres años después Oxford University Press edita la versión inglesa de Kazi Dawa-Samdup a cargo de W. Y. Evans-Wentz, que durante medio siglo fue la puerta de entrada de los lectores occidentales.

    Documentado

  11. 1962

    Garma C. C. Chang traduce las Cien mil canciones

    Primera traducción completa del Mgur 'bum a una lengua occidental (University Books, 2 vols.), reeditada por Shambhala en 1977 y 1999; base de casi todas las versiones a otras lenguas hasta la nueva traducción de Christopher Stagg (2017).

    Documentado

  12. 2010 – 2014

    Quintman: nueva traducción y estudio del corpus biográfico

    Andrew Quintman publica la traducción de Penguin Classics (2010) y The Yogin and the Madman (2014), el primer estudio sistemático de las biografías anteriores a Tsangnyön; con él la figura pasa del relato devoto a la historia de su propia construcción.

    Documentado

Obras

Obras esenciales

Las obras sin las que no se entiende su legado.

Vida de Milarepa (Namthar) — Milarepa

Atribución tradicional · 1488

Vida de Milarepa (Namthar)

རྗེ་བཙུན་མི་ལ་རས་པའི་རྣམ་ཐར། (rje btsun mi la ras pa'i rnam thar)

La biografía canónica, dividida en doce capítulos entre «hechos mundanos» (nacimiento, ruina, venganza por hechicería) y «hechos supremos» (las pruebas con Marpa, el retiro en Drakar Taso, la enseñanza y la muerte por veneno). Escrita como una vida de Buda en clave tibetana, es a la vez novela de formación, manual de práctica y el libro más leído del Tíbet; su difusión en xilografía desde finales del siglo XV explica la ubicuidad de la figura.

10 ediciones · amazon.es

Frases

Frases localizadas en una obra concreta. Cada una lleva su procedencia y su nivel de confianza.

Quien diga que Milarepa tenía oro, que se llene la boca de excremento.

(tibetano; traducción libre del investigador a partir de Lhalungpa 1977 y Quintman 2010)

ProbableNamthar (Tsangnyön Heruka, 1488), capítulo final («Nirvana»): la nota hallada bajo el hogar junto a un trozo de tela, un cuchillo y un terrón de azúcar, tras anunciar a los discípulos que allí había oro

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Ideas esenciales (resumen editorial)

Por respeto a los derechos de autor, estas ideas se resumen con palabras propias y no se presentan como citas literales.

  • La vida de un ser humano, por grave que sea su culpa, basta para alcanzar el despertar: el relato de Milarepa existe para demostrar que un asesino puede llegar a ser un buda «en un cuerpo y en una vida», que es la promesa del camino tántrico frente a los eones del camino gradual.
  • El sufrimiento que impone el maestro no es crueldad sino purificación: cada torre levantada y derribada para Marpa corresponde a un crimen, y la devoción que resiste la prueba es la verdadera iniciación, anterior a cualquier ritual.
  • La soledad de la montaña es el lugar de la práctica, no una huida: en la cueva se encuentra lo que la aldea, el monasterio y los libros no dan, y la pobreza voluntaria —una tela, un bastón, ortigas— es libertad y no carencia.
  • La muerte es cierta y su hora incierta; por eso toda dilación es una pérdida. Las canciones vuelven una y otra vez a la impermanencia no como consuelo sino como aguijón: no hay tiempo para los asuntos del mundo.
  • La realización se enseña cantando: la canción improvisada (mgur) no adorna la doctrina, la encarna, porque lo que se ha comprendido en el cuerpo sale en verso y en lengua corriente, al alcance de pastores y cazadores.
  • El calor interior (tummo) y la Gran Sella (mahāmudrā) son dos caras de una sola experiencia: el cuerpo que no necesita abrigo y la mente que reconoce su propia naturaleza; el repa vestido de algodón en la nieve es la prueba visible de lo invisible.
Citas apócrifas o de atribución discutida (3)
  • «Mi religión es vivir y morir sin remordimientos.»

    La frase más citada de Milarepa en Occidente, usada como epígrafe por Shambhala y en innumerables páginas, no ha podido localizarse con esa redacción ni en el Namthar (Lhalungpa, Quintman) ni en el Mgur 'bum (Chang). Expresa fielmente el sentido de su última enseñanza, pero se consigna como no verificada.

  • «Al principio nada viene; en medio nada permanece; al final nada se va.»

    Circula como canción de Milarepa sobre la naturaleza de la mente; no se ha localizado en las traducciones de Chang ni de Stagg. Puede derivar de versos genuinos del Mgur 'bum sobre la mente «sin nacimiento, sin permanencia y sin cese», reformulados en la divulgación.

  • «Apresúrate despacio y llegarás pronto.»

    Atribuida a Milarepa en colecciones de citas; es una variante del adagio latino «festina lente». No consta en ninguna fuente tibetana consultada.

Últimas palabras

Atribución tradicional

«Haced lo que yo he hecho: renunciad a las ocho preocupaciones mundanas, a la patria y a los parientes, y meditad en la soledad de las montañas hasta que la realización sea firme. Esa es mi última instrucción; no tengo otra.»

Texto hagiográfico, no histórico. El capítulo final del Namthar de Tsangnyön Heruka (1488) pone en boca de Milarepa, en Chuwar y ya envenenado, un último discurso y una última canción a sus discípulos: les pide que renuncien a las preocupaciones mundanas y practiquen en soledad, y declara que sus únicos bienes son su manto de algodón, su bastón y una taza; después entra en meditación y muere. Lo que se ofrece aquí es una versión libre del sentido de esa instrucción, redactada por el investigador a partir de las traducciones de Lhalungpa y Quintman, no una cita literal de ninguna de ellas. El Namthar se compuso tres siglos y medio después de los hechos sobre biografías anteriores; no hay testimonio contemporáneo.

Fuente: Tsangnyön Heruka. The Life of Milarepa. Trad. Andrew Quintman; introducción de Donald S. Lopez Jr. Nueva York: Penguin Classics, 2010. ISBN 9780143106227.

Preguntar

Lo que su obra responde

Doce grandes preguntas de la humanidad y lo que sus textos permiten responder, con referencias. Nunca ponemos palabras en su boca.

  • ¿Qué es lo Absoluto? ¿Existe Dios?

    No busca un creador: lo último es la naturaleza de la propia mente

    Sin Dios creadorSe deduce de su doctrina

    En las fuentes sobre Milarepa —la biografía (namthar) y los Cien mil cantos compilados por Tsangnyön Heruka en el siglo XV— la pregunta por un Dios creador no aparece como problema. El horizonte es el budismo tántrico de la escuela Kagyü: lo que importa reconocer es la naturaleza de la mente, vacía y luminosa, que los cantos describen una y otra vez como imposible de captar con conceptos, sin centro ni límite. Las deidades de meditación y las dakinis que pueblan sus cantos no son creadores del mundo, sino presencias y manifestaciones en el camino, y en la lógica del Mahamudra no existen separadas de la mente. La liberación no depende de la gracia de un Dios, sino de la práctica en soledad, la devoción al maestro Marpa y el reconocimiento directo. Su obra, por tanto, se sitúa en el campo no teísta.

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  • ¿Quién soy yo? ¿Existe un yo verdadero?

    Buscado, el yo no se encuentra: la mente es vacía y luminosa

    No hay un yo permanenteSe deduce de su doctrina

    Los cantos atribuidos a Milarepa en la compilación de Tsangnyön Heruka vuelven una y otra vez sobre la búsqueda de la mente y del yo: examinados, no se hallan ni dentro ni fuera, ni tienen forma, color ni lugar. De ahí no se deduce la nada, sino la naturaleza de la mente según el Mahamudra de la escuela Kagyü: vacía de un yo sustancial y, a la vez, clara y consciente. El apego a un yo, en cambio, es la raíz de las pasiones y del ciclo de renacimientos que la biografía de Milarepa narra con crudeza, desde sus crímenes de juventud hasta su purificación. El trabajo espiritual consiste en reconocer esa ausencia de yo en la propia experiencia, en soledad y bajo la guía del maestro, hasta que la idea de un yo sólido deja de gobernar la vida.

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  • ¿Por qué sufrimos?

    El mal hecho vuelve: sus pruebas con Marpa purificaron un karma terrible

    El karma y el aprendizaje del almaLo dice expresamente

    La biografía de Milarepa es en sí una lección sobre el origen del sufrimiento. Según el namthar compilado por Tsangnyön Heruka, de joven, empujado por su madre a vengarse de los parientes que les habían despojado, aprendió magia negra y causó la muerte de muchas personas. El remordimiento y el miedo a las consecuencias kármicas de esos actos le llevaron a buscar el dharma. Su maestro Marpa le sometió a pruebas durísimas —construir y derribar torres de piedra una y otra vez— que la tradición interpreta como purificación de ese karma. En los cantos, Milarepa recuerda con insistencia la impermanencia, la inminencia de la muerte y los sufrimientos del samsara como motivos para practicar sin demora. El dolor es fruto de actos pasados y, al mismo tiempo, el acicate que impulsa hacia la liberación.

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  • ¿Qué ocurre después de la muerte?

    El miedo a un mal renacimiento le empujó a liberarse en una sola vida

    Renacimiento según el karmaLo dice expresamente

    En la Vida de Milarepa, compuesta por Tsangnyön Heruka en el siglo XV, el renacimiento según el karma es el motor de todo el relato. Tras causar muertes con magia negra por venganza, Milarepa se aterra ante la perspectiva de renacer en los infiernos, y ese temor le lleva a Marpa, a las pruebas de la torre y a años de meditación solitaria. Los cantos de la tradición insisten en la impermanencia: la muerte llega sin aviso, el cuerpo es prestado y lo único que acompaña al difunto son sus actos; quien no practica ahora renacerá arrastrado por ellos. Al mismo tiempo, el relato presenta a Milarepa como prueba de que la liberación es posible en una sola vida mediante el Mahamudra y los yogas de Naropa, que incluyen la preparación para el estado intermedio (bardo). Morir, para el yogui realizado, es ocasión de reconocer la naturaleza de la mente.

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  • ¿Cómo se alcanza la liberación o la salvación?

    Purificación extrema bajo el maestro y años de meditación solitaria: liberación en una vida

    Por la práctica disciplinadaLo dice expresamente

    Según la Vida de Milarepa compilada por Tsangnyön Heruka en el siglo XV, el camino de Milarepa empieza con un pesado karma negativo (los asesinatos cometidos mediante magia negra) y pasa por dos fases. Primero, la purificación: su maestro Marpa le impone durante años la construcción y demolición de torres antes de transmitirle las instrucciones. Después, la meditación en cuevas de alta montaña, con una ascesis extrema, hasta alcanzar la realización. La biografía presenta así la liberación como posible en una sola vida para quien une la transmisión de un linaje, la fe en el maestro y una perseverancia sin concesiones. Las canciones recogidas en Las cien mil canciones insisten en lo mismo: renunciar a las preocupaciones mundanas y practicar sin dilación ante la certeza de la muerte.

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  • ¿Hace falta un maestro?

    Sin Marpa y su transmisión no hay liberación: todo descansa en el gurú

    ImprescindibleLo dice expresamente

    La Vida de Milarepa es, en buena medida, el relato de una relación de discipulado. Tras un primer maestro que no logra ayudarle, Milarepa es enviado a Marpa el Traductor, que durante años le somete a pruebas aparentemente arbitrarias, como construir y derribar torres, y le niega la enseñanza. La hagiografía presenta esas humillaciones como la purificación necesaria de su mal karma, y la obediencia y la fe inquebrantables de Milarepa como la condición para recibir las instrucciones del linaje. Solo con esa transmisión puede después meditar con fruto en soledad. La obra refleja así la concepción vajrayana del gurú como fuente de las bendiciones y de la eficacia de la práctica: sin él, el camino no se abre.

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  • ¿Es real el mundo?

    Las apariencias son como un sueño o una ilusión mágica: vacías y luminosas

    Red de causas sin sustanciaSe deduce de su doctrina

    En las canciones atribuidas a Milarepa, la naturaleza del mundo se aborda desde la experiencia meditativa de la tradición mahamudra. Las apariencias se comparan con un sueño, un espejismo o una ilusión mágica: aparecen con nitidez, pero carecen de existencia propia. Esa vacuidad no se presenta como nada, sino como inseparable de la claridad de la mente: apariencia y vacuidad son una unidad. Para Milarepa el error no está en que haya fenómenos, sino en aferrarse a ellos como sólidos y en perseguir las ocupaciones mundanas como si fueran duraderas. La impermanencia y la muerte, temas constantes de sus cantos, muestran que nada del mundo puede retenerse, y por eso invitan a practicar.

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  • ¿Qué es el amor?

    Romper los lazos del afecto mundano para que nazca la compasión por todos

    Compasión sin límitesLo dice expresamente

    La Vida de Milarepa muestra dos clases de amor en tensión. Por un lado, el afecto familiar: el amor por su madre, que le empujó a la venganza, y el que siente su hermana Peta, que le visita en la cueva y le reprocha su miseria. Al regresar a su aldea y encontrar la casa en ruinas y los huesos de su madre, Milarepa vive ese apego como fuente de dolor y decide renunciar a todo. Por otro lado, los cantos le presentan cultivando la bodichita, la mente del despertar que busca liberar a todos los seres, como raíz de la práctica: la compasión hacia los seres, a los que la tradición tibetana enseña a ver como antiguas madres, sustituye al apego por los propios. Con sus perseguidores, como el lama Tsakpuhwa que acaba envenenándole, la tradición le atribuye compasión y no rencor.

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  • ¿Somos libres o está todo determinado?

    El asesino arrepentido que purifica su karma en una sola vida

    Karma y elecciónLo dice expresamente

    La biografía de Milarepa es, en la tradición tibetana, el ejemplo máximo de que el karma condiciona pero no condena. Según el *Namthar*, el joven Thöpaga aprende magia negra para vengar a su madre y causa la muerte de decenas de personas; aterrado por las consecuencias de esos actos, busca el Dharma. Marpa le impone construir y derribar torres una y otra vez, pruebas que la tradición interpreta como purificación del mal cometido, y solo entonces le transmite las instrucciones. Milarepa alcanza la realización en esa misma vida mediante años de retiro. El relato no niega la ley del karma —el miedo a sus frutos es lo que le mueve—, sino que muestra que la acción presente, sostenida con un esfuerzo extremo, puede cambiar su curso.

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  • ¿Para qué meditar u orar?

    Meditar en la cueva porque la muerte llega: reconocer la naturaleza de la mente

    Ver la realidad tal como esLo dice expresamente

    Según el *Namthar* y las *Cien mil canciones*, la meditación de Milarepa tiene un motor explícito: la conciencia de la impermanencia y de la muerte, que convierte cualquier ocupación mundana en una pérdida de tiempo. Tras recibir de Marpa las instrucciones, se retira durante años a cuevas de altura, vive de ortigas y practica el calor interior (*tummo*) y la meditación sobre la naturaleza de la mente, en la línea que la tradición Kagyu llamará *mahāmudrā*. Sus canciones a discípulos y visitantes insisten en dos ideas: todo lo compuesto se deshace, y la mente, mirada directamente, es vacía y luminosa. Meditar es ver la realidad tal como es hasta que esa visión se vuelve continua.

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  • ¿Puede la razón conocer lo último?

    El yogui de la cueva frente al erudito: la práctica, no los libros

    Lo último está más allá de la menteLo dice expresamente

    La tradición de Milarepa contrapone con frecuencia la realización del meditador al saber libresco. En el *Namthar*, uno de los últimos episodios enfrenta al yogui con el erudito Geshe Tsakpuhwa, que intenta humillarle con preguntas de lógica y de doctrina y, envidioso de su prestigio, acaba haciéndole envenenar. Las *Cien mil canciones* recogen varias respuestas a monjes y estudiosos en las que Milarepa declara que ha olvidado las palabras de los textos porque se ha familiarizado con su sentido, y que la naturaleza de la mente no se alcanza por el razonamiento, sino por la experiencia directa recibida del maestro y madurada en la meditación. Lo último no se demuestra: se reconoce.

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  • ¿Retirarse del mundo o transformarlo?

    La cueva y la renuncia total, sin casa, bienes ni familia

    Retirarse para encontrarLo dice expresamente

    Milarepa es en el budismo tibetano el modelo del yogui solitario. Según su Vida, tras completar las pruebas impuestas por Marpa, se retiró durante años a cuevas del Himalaya, alimentándose de ortigas hasta que su piel se volvió verdosa, sin posesiones y sin aceptar las propuestas de matrimonio o de vida acomodada que le hacían. Cuando su hermana Peta le reprocha su miseria y le pide que viva como la gente decente, responde con cantos que oponen las ocho preocupaciones mundanas —ganancia y pérdida, placer y dolor, alabanza y censura, fama y descrédito— a la libertad del practicante. La tradición presenta esta renuncia como condición del despertar en una sola vida. Sin embargo, no es un aislamiento sin frutos: en su madurez Milarepa recibe a discípulos, como Gampopa y Rechungpa, y enseña cantando a pastores, cazadores y aldeanos.

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Afinidades y tensiones

Afinidades y tensiones

Calculadas pregunta a pregunta a partir de sus posturas. El porqué de cada coincidencia o choque, al pulsar.

Chocan enContradicción aparente

Milarepa · Dalai Lama XIV (Tenzin Gyatso)

Obediencia total en la cueva o discernimiento crítico en el mundo: el gurú en el Tíbet

La Vida de Milarepa hace de la obediencia incondicional a Marpa la condición de todo: años de pruebas aparentemente arbitrarias, torres levantadas y derribadas, enseñanza negada, hasta que la transmisión del linaje permite meditar con fruto en las cuevas, sin casa, bienes ni familia. El Dalái Lama, monje y estadista, pide en cambio examinar largamente al maestro antes de aceptarlo y no seguir instrucciones contrarias a la ética aunque vengan de él (The Path to Bliss), y entiende la compasión como responsabilidad universal que obliga a actuar en el mundo (Ética para el nuevo milenio). En apariencia, uno representa la entrega absoluta y la retirada; el otro, el discernimiento y el compromiso público. Pero ambos pertenecen a la misma tradición vajrayana, que exige gurú para el tantra y venera a Milarepa como modelo.

Por qué: La contradicción es aparente por dos razones. La primera es de género: la Vida de Milarepa es una hagiografía del siglo XV compuesta para exaltar el linaje kagyu, y su retrato del discípulo perfecto no es un manual para elegir maestro; el Dalái Lama habla en enseñanzas públicas, ante audiencias globales expuestas a maestros sin escrúpulos. La segunda es de etapa: la propia tradición tibetana pide examinar al maestro antes de aceptarlo y confiar plenamente después, de modo que el consejo del Dalái Lama precede al momento que relata la Vida. Retiro y compromiso responden, por su parte, a vocaciones distintas, y el propio Milarepa acabó enseñando a pastores, cazadores y aldeanos.

Coinciden en

Milarepa · Teresa de Ávila

El sufrimiento que purifica: las torres de Marpa y los trabajos de las sextas moradas

Los dos leen el propio sufrimiento como preparación. Según la Vida de Milarepa, Marpa le obliga durante años a construir y derribar torres de piedra y le niega la enseñanza, y la tradición interpreta esas pruebas como purificación del karma de sus crímenes juveniles. Teresa de Ávila enumera en las sextas moradas del Castillo interior los trabajos interiores y exteriores que preceden al matrimonio espiritual, murmuraciones, enfermedades, temores de engaño, y los presenta como disposición del alma. En ambos la perseverancia es decisiva: la ascesis sin concesiones en las cuevas de Milarepa; la muy determinada determinación de no parar que Teresa pide en Camino de perfección (cap. 21). Y en ambos el dolor no es un fin, sino el umbral de una transformación que el sujeto no fabrica solo.

Por qué: La afinidad es comparativa: no hay relación entre el yogui tibetano del siglo XI y la carmelita castellana del XVI. Coinciden porque sus tradiciones comparten una antropología ascética: el ser humano está atado por algo que debe ser deshecho, y ese deshacerse duele. La explicación del dolor, sin embargo, es distinta. En la Vida de Milarepa el sufrimiento es fruto de actos pasados y se agota mediante purificación bajo un maestro; en Teresa es participación en la cruz de Cristo y preparación para una unión que Dios concede por gracia. Hay que recordar, además, que la Vida es una hagiografía del siglo XV, mientras que Teresa escribe en primera persona sobre lo que vivió.

Anécdotas y relatos

Anécdotas y relatos

Relato hagiográficoc. 1067

La casa que se derrumbó en la boda

Cuando Thöpaga cumplió quince años, su madre, Nyangtsa Kargyen, vendió lo poco que le quedaba para dar un banquete, y ante toda la aldea leyó el testamento del padre y reclamó la hacienda. El tío y la tía respondieron que ellos la habían prestado, no recibido, y que la deuda era de los huérfanos; golpearon a la madre y les dijeron que si querían guerra la tuvieran. Ella decidió que la tendría, y envió al hijo con un maestro de magia negra, con la amenaza de matarse si volvía sin poderes. Thöpaga aprendió en Ü-Tsang el arte de los hechizos y volvió a casa a tiempo para la boda del hijo mayor de sus tíos. Mientras los invitados bebían en el piso alto, el yogui soltó las fuerzas que había invocado: la casa se vino abajo y murieron treinta y cinco personas, entre ellas el novio. El Namthar precisa que los tíos sobrevivieron a propósito, para que vieran lo que habían perdido, y que la madre, subida al tejado, gritó a la aldea que al fin tenía su venganza. Cuando los vecinos quisieron matarla, ella pidió a su hijo que enviara granizo, y la cosecha de tres valles quedó arrasada. Es el crimen fundacional del santo: la tradición nunca lo ha disimulado, porque sin él no habría historia de redención que contar.

Origen del relato: Namthar de Tsangnyön Heruka (1488), capítulo 3 («hechos mundanos»); el episodio aparece ya en las biografías anteriores del ciclo de los Doce Grandes Discípulos.

Fuente: Tsangnyön Heruka. The Life of Milarepa. Trad. Andrew Quintman; introducción de Donald S. Lopez Jr. Nueva York: Penguin Classics, 2010. ISBN 9780143106227.

Relato hagiográficoc. 1090–1096

Las torres de Marpa

Marpa el Traductor supo en sueños, la noche anterior, que llegaba un discípulo destinado; pero cuando Milarepa se presentó en Lhodrak y le ofreció su cuerpo, su palabra y su mente a cambio de comida, ropa y Dharma, Marpa le contestó que no podía darle las tres cosas: que eligiera. Milarepa eligió el Dharma, y Marpa le mandó construir una torre circular en la cresta de una colina. A medio hacer, le ordenó derribarla y devolver cada piedra a su sitio: la había encargado, dijo, sin pensar. Luego una torre en forma de media luna en otra cresta, y otra vez derribarla; luego una triangular, derribada también. Las heridas de la espalda del discípulo se abrieron en tres llagas, y Marpa, al verlas, lo llamó Gran Mago y le dijo que se las vendara, pero no le dio enseñanza. Por fin una torre cuadrada de nueve pisos, la de Sekhar Gutok, «la torre del hijo», que Marpa prometió como condición última; cuando estuvo acabada, el maestro volvió a expulsarlo a golpes de la iniciación. Dagmema, la esposa de Marpa, lo ayudó entonces a huir con una carta y unos objetos sagrados robados hacia el lama Ngokpa, y cuando el fraude salió a la luz Marpa lloró, le dio por fin las iniciaciones y explicó que cada prueba había estado destinada a purificar un crimen; que de haber superado nueve pruebas enteras Milarepa no habría tenido que renacer jamás, y que la compasión de Dagmema había interrumpido la novena. La torre de Sekhar Gutok se conserva en Lhodrak y guarda, según Quintman, el retrato mural más antiguo del yogui.

Origen del relato: Namthar, capítulos 5–6 (Quintman, 2010); la torre es un edificio real documentado (fotografía de H. E. Richardson, 1950, en Commons) y el ensayo de Quintman (2023) la describe junto con su mural de 1200–1250.

Fuente: Tsangnyön Heruka. The Life of Milarepa. Trad. Andrew Quintman; introducción de Donald S. Lopez Jr. Nueva York: Penguin Classics, 2010. ISBN 9780143106227.

Relato hagiográficoc. 1096–1105

Las ortigas de Drakar Taso

Tras despedirse de Marpa, Milarepa volvió a Kya Ngatsa y encontró la casa familiar en ruinas, el campo cubierto de maleza y, en el suelo de lo que había sido la cocina, un montón de huesos: los de su madre, a la que nadie había enterrado. Durmió una noche sobre ellos, con la cabeza apoyada en la calavera, y al amanecer, dice el texto, tenía ya la decisión tomada: ir a las montañas y no volver. Se instaló en la cueva de Drakar Taso, el «Diente de Caballo de la Roca Blanca», sobre el valle de Gungthang, y juró no bajar al valle mientras no alcanzara la realización. Comió ortigas hervidas durante años, hasta que su cuerpo se volvió verde, los huesos le asomaban por la piel y el pelo se le puso también verde; cuando se le acabó la sal, comió ortigas con ortigas. Un grupo de cazadores que entró en la cueva lo tomó por un espectro; unos ladrones que vinieron de noche se fueron riéndose porque no había nada que robar. Su hermana Peta, que llegó con cerveza y carne, lloró al verlo y le propuso que pidiera limosna como los demás monjes; él le respondió con una canción sobre la felicidad de quien no tiene nada que perder. Drakar Taso fue después monasterio, luego convento y, en 1550–1555, imprenta de las Cien mil canciones; sigue siendo lugar de peregrinación.

Origen del relato: Namthar, capítulos 9–10; el ensayo de Quintman (2023) confirma la identificación del lugar y su historia posterior como imprenta.

Fuente: Tsangnyön Heruka. The Life of Milarepa. Trad. Andrew Quintman; introducción de Donald S. Lopez Jr. Nueva York: Penguin Classics, 2010. ISBN 9780143106227.

Relato hagiográficoc. 1100–1120

El cazador, la cierva y el perro

Milarepa meditaba en una cueva de Nyishang, en la frontera con Nepal, cuando una cierva aterrada entró huyendo y, al oírle cantar, se tendió a sus pies; tras ella llegó una perra de caza roja, furiosa, que al cabo de otra canción se echó al otro lado del yogui, y los dos animales, cazadora y presa, se quedaron juntos escuchando. Por fin apareció el cazador, Khyira Gonpo Dorje, que al ver la escena creyó que aquel hombre verde y desnudo era un demonio que le había hechizado a los animales y le disparó una flecha. La flecha, dice el relato, no le alcanzó; Milarepa le cantó entonces «la canción del cazador»: que el hombre con cuerpo humano y cara de demonio corría tras un ciervo para alimentar un cuerpo que de todos modos iba a morir, y que cazar su propia mente le daría más. Gonpo Dorje se sentó, escuchó, miró la cueva en la que no había nada que comer y comprendió que aquel hombre poseía algo que él no tenía. Se convirtió en uno de sus discípulos más queridos y la tradición lo recuerda como el cazador que colgó el arco. El episodio es uno de los más pintados de la iconografía del santo: Milarepa con la cierva, el perro y el arquero aparece en tangkas y, ya en 1613, en una pintura del Décimo Karmapa.

Origen del relato: Mgur 'bum (Tsangnyön Heruka), capítulo «Milarepa y el cazador» (Chang, 1962, vol. 1, cap. 26, «The Hunter and the Deer»). La pintura de Chöying Dorje, Décimo Karmapa (1613), está en Commons con la descripción «Milarepa, Gonpo Dorje, the deer and the dog».

Fuente: Chang, Garma C. C. (trad. y anot.). The Hundred Thousand Songs of Milarepa. 2 vols. New Hyde Park (NY): University Books / Oriental Studies Foundation, 1962; reed. Boulder: Shambhala, 1977 y 1999 (ISBN 9781570624766). Vol. 1 digitalizado en Wikimedia Commons.

Relato hagiográficoc. 1100–1120

El duelo del Kailash

Cuando Milarepa llegó al monte Kailash, el sacerdote bön Naro Bönchung le salió al paso: la montaña, dijo, pertenecía a su religión, y si el yogui quería quedarse tendría que vencerlo en una prueba de poderes. Según el Mgur 'bum compitieron varias veces —el bön se extendió sobre el lago Manasarovar y Milarepa se sentó sobre el lago entero sin que el lago se hiciera más grande ni él más pequeño; se tiraron rocas y cubrieron la montaña a zancadas— sin que ninguno cediera, y acordaron que el que llegara primero a la cima el día quince del mes sería dueño del Kailash. Al amanecer Naro Bönchung subió tocando su tambor, montado en él, mientras Milarepa dormía; los discípulos lo despertaron angustiados y él, sin prisa, esperó a que saliera el sol y subió a la cumbre a lomos del primer rayo. El bön, al verlo arriba, cayó y su tambor rodó montaña abajo dejando una cicatriz vertical que, dice la tradición, todavía se ve en la cara sur del monte. Milarepa le cedió una montaña vecina para que no se quedara sin lugar de práctica. El relato, que celebra la victoria del budismo sobre la religión antigua del Tíbet, explica por qué el Kailash es desde entonces sagrado también para los budistas, y es la escena del Kailash la que representa el tangka de hacia 1500 del Art Institute of Chicago.

Origen del relato: Mgur 'bum, capítulo «El encuentro de Milarepa con Naro Bönchung en el Kailash» (Chang, 1962, vol. 1). Relato de carácter polémico-religioso sin ninguna base histórica verificable.

Fuente: Chang, Garma C. C. (trad. y anot.). The Hundred Thousand Songs of Milarepa. 2 vols. New Hyde Park (NY): University Books / Oriental Studies Foundation, 1962; reed. Boulder: Shambhala, 1977 y 1999 (ISBN 9781570624766). Vol. 1 digitalizado en Wikimedia Commons.

Relato hagiográficoc. 1110–1112

La última enseñanza a Gampopa

Gampopa, el médico de Dakpo, había llegado a Milarepa siendo ya monje formado en la escuela Kadam, y tras recibir sus instrucciones pidió permiso para partir. Milarepa lo acompañó hasta un puente y se despidió. Cuando Gampopa ya se alejaba, el maestro lo llamó de vuelta: tenía, dijo, una instrucción secreta y profunda que no había dado a nadie, demasiado preciosa para entregarla sin más, pero que él, como discípulo del corazón, merecía recibir. Gampopa volvió corriendo y se postró. Milarepa se levantó la tela de algodón y le mostró las nalgas, cubiertas de callosidades duras como pezuñas por los años de meditación sentado sobre la roca. Esa era, le dijo, la enseñanza más profunda que tenía: no hay otra que perseverar. La anécdota, recogida en el capítulo del Mgur 'bum dedicado a Gampopa, condensa el espíritu de la tradición de práctica Kagyu, cuyo nombre se traduce a veces como «linaje de la instrucción oral» y otras como «linaje de la práctica». Gampopa fundó después el monasterio de Daklha Gampo y escribió el Ornamento de la liberación, uniendo el camino gradual Kadam con el mahāmudrā de Milarepa; de sus discípulos nacieron las cuatro grandes escuelas Kagyu.

Origen del relato: Mgur 'bum, capítulo «El encuentro de Milarepa con Gampopa» (Chang, 1962, vol. 2, cap. 41, «The Meeting with Gampopa»); también en la biografía de Gampopa.

Fuente: Chang, Garma C. C. (trad. y anot.). The Hundred Thousand Songs of Milarepa. 2 vols. New Hyde Park (NY): University Books / Oriental Studies Foundation, 1962; reed. Boulder: Shambhala, 1977 y 1999 (ISBN 9781570624766). Vol. 1 digitalizado en Wikimedia Commons.

Relato hagiográficoc. 1135

El veneno del geshe y el oro que no existía

En Drin, un geshe erudito y rico llamado Tsakpuwa, que recibía ofrendas de la comarca, vio cómo la fama del yogui harapiento le robaba a los devotos. Lo desafió en público a un debate de lógica; Milarepa le contestó que su lógica consistía en haber domado la mente, y el geshe quedó en ridículo. Decidió entonces matarlo: ofreció a una de sus concubinas una turquesa a cambio de llevarle cuajada envenenada. Milarepa, que había comprendido por el cuerpo de la mujer lo que traía, le dijo que volviera más tarde, porque aún no era el momento; a la segunda vez, cuando ya tenía claro que su obra estaba acabada y que, si no la tomaba, la mujer no recibiría su turquesa, bebió. Convocó entonces a discípulos y benefactores a Chuwar, dio sus últimas enseñanzas e hizo que el propio Tsakpuwa, para que creyera, sintiera en su cuerpo por un instante el dolor que había causado; el geshe se postró, confesó y se convirtió en discípulo. Antes de morir, Milarepa dijo a los suyos que tenía oro escondido bajo el hogar y que lo repartieran. Tras la cremación —de la que, según el relato, el cuerpo desapareció llevado por las dakinis, y durante la cual los discípulos se disputaron unas reliquias inexistentes— excavaron y encontraron un trozo de tela de algodón, un cuchillo, un terrón de azúcar y una nota: que la tela y el azúcar nunca se acabarían si se repartían, y que quien dijera que Milarepa había tenido oro se llenara la boca de excremento. Es la coda del Namthar y la última lección del yogui sobre la pobreza.

Origen del relato: Namthar, capítulo 12 («Nirvana»); resumido también en Lion's Roar (m14) a partir de Quintman. No existe ninguna fuente contemporánea de la muerte.

Fuente: Tsangnyön Heruka. The Life of Milarepa. Trad. Andrew Quintman; introducción de Donald S. Lopez Jr. Nueva York: Penguin Classics, 2010. ISBN 9780143106227.

Enseñanzas

Enseñanzas

Las nociones que articulan su pensamiento, explicadas en su contexto.

Canciones de realización (mgur)mgur
El mgur es un género tibetano de poesía cantada, de origen prebudista y cortesano, que Milarepa convirtió en el vehículo por excelencia de la enseñanza de la experiencia. A diferencia del tratado escolástico, la canción se improvisa ante una situación —un demonio que ataca, una hermana que llora, un cazador que apunta— y responde a ella desde la realización del que canta; por eso su lengua es coloquial, su métrica sencilla y sus imágenes, las del pastor y el campesino: el yak, el granizo, la cueva, la tela de algodón. Formalmente hereda los dohā de los mahāsiddhas indios (Saraha, Tilopa) que Marpa había traído de la India, pero los tibetaniza por completo. La colección atribuida a Milarepa, el Mgur 'bum o «cien mil canciones», fue fijada por Tsangnyön Heruka en 1488 y no puede saberse qué versos remontan al propio yogui; lo seguro es que el género se identificó con él hasta el punto de que la iconografía lo representa con la mano en la oreja, en el gesto del cantor. Milarepa inaugura así una tradición —los cantos de Drukpa Kunley, de Kalden Gyatso, de Shabkar— en la que la poesía no ilustra la doctrina sino que es su prueba.

Poesía tántrica india (dohā) y tradición tibetana del canto; literatura Kagyu.

Fuente: Chang, Garma C. C. (trad. y anot.). The Hundred Thousand Songs of Milarepa. 2 vols. New Hyde Park (NY): University Books / Oriental Studies Foundation, 1962; reed. Boulder: Shambhala, 1977 y 1999 (ISBN 9781570624766). Vol. 1 digitalizado en Wikimedia Commons.

Mahāmudrā (phyag rgya chen po), la Gran Sellamahamudra
Enseñanza central del linaje Kagyu sobre la naturaleza de la mente: la mente es, en sí misma, vacía, luminosa y no obstruida, y la realización consiste en reconocerlo directamente, sin fabricar nada, dejando los pensamientos surgir y disolverse como olas en el mar. Milarepa la recibió de Marpa, que la había recibido de Nāropa y, a través de él, de la tradición de los mahāsiddhas (Saraha, Tilopa). En las canciones aparece una y otra vez como «la mente que no nace, no permanece ni cesa», y como el punto en el que las prácticas del camino —visualizaciones, tummo, los yogas de Nāropa— desembocan y se vuelven innecesarias. La tradición distingue el mahāmudrā de los sutras (gradual, meditativo) y el de los tantras (ligado a las iniciaciones y al calor interior); Milarepa encarna el segundo, y Gampopa, su discípulo, sistematizará el primero para los monjes. Su ortodoxia fue discutida: Sakya Paṇḍita, en el siglo XIII, criticó el mahāmudrā Kagyu como un Chan chino disfrazado, y la polémica atraviesa la historia doctrinal tibetana. Para la hagiografía, el mahāmudrā de Milarepa es la demostración de que la realización completa cabe en una vida.

Vajrayāna; linaje Kagyu (Tilopa–Nāropa–Marpa–Milarepa–Gampopa); mahāsiddhas indios.

Fuente: Tsangnyön Heruka. The Life of Milarepa. Trad. Andrew Quintman; introducción de Donald S. Lopez Jr. Nueva York: Penguin Classics, 2010. ISBN 9780143106227.

Tummo (gtum mo), el calor interiortummo
Primero de los seis yogas de Nāropa, el tummo es una práctica de la fase de perfección del tantra que, mediante la respiración, la visualización de los canales sutiles y la concentración en el «fuego» bajo el ombligo, genera un calor físico real y, en el plano interior, funde las «gotas» y hace surgir la experiencia de la dicha-vacuidad. Es la práctica que explica la figura del repa: el yogui vestido con una sola tela de algodón que sobrevive a los inviernos del Himalaya a cuatro y cinco mil metros. En el Namthar, Marpa se lo transmite a Milarepa junto con el mahāmudrā, y en las canciones es el calor —no la ropa— lo que le permite despreciar las ofrendas de pieles y responder a su hermana que no pasa frío. La tradición Kagyu lo considera el acceso experiencial más directo al mahāmudrā: cuando el calor y la dicha estabilizan la mente, la naturaleza de ésta se reconoce sin esfuerzo. Desde los años ochenta ha sido objeto de estudios fisiológicos (Herbert Benson en Harvard) que documentaron aumentos de temperatura periférica en practicantes; nada de ello, obviamente, dice algo sobre Milarepa, pero explica por qué su imagen ha fascinado tanto a Occidente.

Seis yogas de Nāropa; tantras de Hevajra y Cakrasaṃvara; fase de perfección del Anuttarayoga.

Fuente: Tsangnyön Heruka. The Life of Milarepa. Trad. Andrew Quintman; introducción de Donald S. Lopez Jr. Nueva York: Penguin Classics, 2010. ISBN 9780143106227.

Devoción al gurú y purificación por la pruebadevocion-al-guru
El relato de las torres fija para toda la tradición tibetana el principio de que el maestro tántrico puede imponer pruebas aparentemente crueles y de que la devoción que las atraviesa es la verdadera iniciación. Marpa explica al final que cada torre levantada y derribada purificó un crimen de Milarepa —«karma negativo» acumulado por la hechicería— y que, de haber completado nueve pruebas, el discípulo no habría necesitado renacer nunca más. La idea se apoya en la doctrina del karma (toda acción produce fruto) y en la tántrica de que el gurú es el Buda en persona, por lo que su indicación, por absurda que parezca, es el camino. Milarepa no se rebela, pero tampoco se somete sin dolor: el texto registra sus llagas, sus intentos de suicidio y su huida con una carta falsa, y precisamente esa humanidad hace creíble la lección. Para la hagiografía, la devoción es también lo que une el linaje: la transmisión Kagyu es una cadena de maestros y discípulos (Tilopa–Nāropa–Marpa–Milarepa–Gampopa) donde la relación personal, no el texto, garantiza la autenticidad. Los críticos modernos han señalado el riesgo de abuso que esta doctrina conlleva; la tradición responde que Marpa lloró al explicar lo que había hecho.

Guru-yoga del Vajrayāna; doctrina del karma; linajes de transmisión oral (bka' brgyud).

Fuente: Tsangnyön Heruka. The Life of Milarepa. Trad. Andrew Quintman; introducción de Donald S. Lopez Jr. Nueva York: Penguin Classics, 2010. ISBN 9780143106227.

El retiro en la montaña (ri khrod) y la vida del repari-khrod
Milarepa es el arquetipo tibetano del ermitaño de montaña: tras encontrar los huesos de su madre jura no bajar al valle hasta alcanzar la realización, y pasa el resto de su vida en cuevas —Drakar Taso, Lapchi, Chuwar, el Kailash— que hoy son lugares de peregrinación. La soledad no es una huida sino el lugar donde la práctica tántrica puede llevarse a su término; las canciones repiten que las ocho preocupaciones mundanas (ganancia y pérdida, placer y dolor, fama y oscuridad, alabanza y censura) no suben a la montaña, y que la pobreza —una tela, un bastón, un cuenco, ortigas— es una forma de libertad. El término repa (ras pa, «el del algodón») designa al practicante laico del tummo que vive así, frente al monje con hábito y monasterio; la tensión entre ambos modelos recorre la historia Kagyu, y Gampopa la resolvió llevando la experiencia del yogui al claustro. Milarepa no fundó monasterio alguno; su legado institucional lo construyeron otros. En cambio, el modelo del retiro de tres años, tres meses y tres días que practican los Kagyu, y la figura del «loco» santo (Tsangnyön Heruka, Drukpa Kunley) que vive fuera de toda institución, se reclaman de él.

Ascetismo tántrico; tradición de los mahāsiddhas; ermitas Kagyu del Himalaya.

Fuente: Tsangnyön Heruka. The Life of Milarepa. Trad. Andrew Quintman; introducción de Donald S. Lopez Jr. Nueva York: Penguin Classics, 2010. ISBN 9780143106227.

El despertar «en un cuerpo y en una vida»una-vida-un-cuerpo
La promesa específica del camino tántrico frente al camino gradual del bodhisattva, que exige tres incalculables eones: con las instrucciones del gurú y una práctica sin reservas, el despertar completo es alcanzable en esta misma existencia. Milarepa es su demostración canónica, y lo es doblemente, porque parte del punto más bajo: un asesino de treinta y cinco personas que, según el Namthar, teme los infiernos y llega a la budeidad sin dejar de ser laico, pobre y sin cargo. Donald Lopez ha señalado que Tsangnyön Heruka construyó deliberadamente el relato sobre el molde de la vida de Śākyamuni —nacimiento, renuncia, ascesis extrema, despertar, enseñanza, muerte— para presentar a Milarepa como un Buda «nacido e iluminado en el Tíbet»; el país que había recibido el Dharma de la India producía así su propio buda. De ahí la insistencia de las canciones en la impermanencia y la urgencia: si la liberación cabe en una vida, cada día perdido cuenta. La idea tuvo consecuencias prácticas —el modelo del retiro de por vida, el prestigio del yogui laico frente al erudito— y una consecuencia literaria: el género del namthar o «liberación completa», biografía como mapa del camino.

Vajrayāna frente al Mahāyāna gradual; hagiografía tibetana (rnam thar); Lopez, introducción a Quintman 2010.

Fuente: Tsangnyön Heruka. The Life of Milarepa. Trad. Andrew Quintman; introducción de Donald S. Lopez Jr. Nueva York: Penguin Classics, 2010. ISBN 9780143106227.

Retiros

Retiros y centros

Lugares y encuentros vinculados a su enseñanza. Te ponemos en contacto con quien los organiza.

  • Woodstock, Nueva York · Estados Unidos

    Karma Triyana Dharmachakra (KTD), Woodstock

    Karma Triyana Dharmachakra

    Karma Triyana Dharmachakra es un monasterio tibetano tradicional en las montañas Catskill, sobre Woodstock, y la sede en Norteamérica del XVII Gyalwang Karmapa Ogyen Trinley Dorje. Mantiene prácticas diarias, una clase semanal de meditación y retiros que van desde jornadas de calma mental hasta retiros de ocho días y prácticas de ayuno de Nyungne; también admite retiros personales de hasta dos semanas y ofrece grupos de estudio en línea. Como todo centro Kagyu, se reconoce heredero de la cadena de transmisión que pasa por Tilopa, Naropa, Marpa y Milarepa, cuyas canciones de realización se recitan y comentan en la tradición.

  • Eskdalemuir, Dumfries and Galloway · Reino Unido

    Kagyu Samye Ling, Escocia

    Kagyu Samye Ling Monastery and Tibetan Centre

    Samye Ling, fundado en 1967 en las colinas del sur de Escocia, fue el primer centro budista tibetano de Occidente y es uno de los grandes monasterios del linaje Kagyu fuera del Tíbet. Ese linaje, llamado de la transmisión oral, desciende directamente de Marpa el Traductor y de su discípulo Milarepa, cuyos cantos y cuya vida de retiro en las cuevas del Himalaya siguen siendo el modelo de la práctica Kagyu. El centro ofrece cursos de meditación, enseñanzas de maestros de la tradición y retiros, además de un templo de estilo tibetano y una comunidad monástica que mantiene la práctica diaria.

  • Saint-Léon-sur-Vézère, Dordoña · Francia

    Dhagpo Kagyu Ling, Dordoña

    Dhagpo Kagyu Ling

    Dhagpo Kagyu Ling es la sede europea del linaje Karma Kagyu, en el valle del Vézère, en la Dordoña francesa, y está bajo la dirección espiritual del XVII Karmapa Thayé Dorjé. Se presenta como un lugar para comprender y vivir el budismo, con enseñanzas, retiros, un ciclo progresivo de estudio y meditación, prácticas regulares y actividades para jóvenes, tanto presenciales como en línea. El linaje Kagyu tiene en Milarepa a uno de sus padres fundadores: su vida, de la culpa a la realización a través del esfuerzo y la devoción a su maestro Marpa, es uno de los relatos que con más frecuencia se estudian en la tradición.

Ver todos los retiros →

Vídeos

Vídeos

Grabaciones, entrevistas y documentales. Los vídeos se reproducen desde YouTube; no se alojan aquí.

  • Andrew Quintman: The Yogin and the Madman

    Conferencia· EN

    Yale University

  • The Making of Milarepa: Reading & Writing the Life of Tibet's Great Saint

    Conferencia· EN

    CU Boulder Libraries

  • The Making of Milarepa with Andrew Quintman

    Conferencia· EN

    Shantideva Center, FPMT

  • Andrew Quintman, Judy Lief, Tenzing Lamsang, Nikko Odiseos | Milarepa: The Master and His Teachings

    Análisis· EN

    Jaipur Literature Festival

  • The Life of Jetsun Milarepa

    Conferencia· EN

    LamaJampaThaye

  • Songs of Milarepa: Session 1

    Conferencia· EN

    Kagyu Samye Dzong Edinburgh

  • H.E. Sangye Nyenpa Rinpoche sings the Milarepa's Aspiration Song

    Grabación original· BO

    Benchen Library

  • Jetsün MILARÉPA – Une Vie, une Œuvre : Un voyage de la magie à l'illumination (France Culture, 1993)

    Documental· FR· 1993

    ÉCLAIR BRUT

  • Milarépa // Entretien avec Matthieu Ricard

    Entrevista· FR

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Galería

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Imágenes con licencia verificada. Cada una conserva su autoría y su atribución.

Manuscritos

Manuscritos

Testimonios manuscritos y textos antiguos, con su custodio y sus condiciones de consulta.

  • BO · Tibetano (dbu can), xilografía · 1488

    rje btsun mi la ras pa'i rnam thar

    Testimonio conservado
    Impresión xilográfica de 1538, Ron Wosel Puk (Gungthang): la edición impresa más antigua conservada del Namthar; folios de 8 × 44 cm con ilustraciones marginales de Milarepa, Rechungpa, Gampopa y Zhiwa Ö
    Custodio
    No indicado en la fuente (reproducido en el catálogo «Bod kyi shing spar lag rtsal gyi byung rim mdor bsdus», Lhasa, 2013)
  • BO · Tibetano (dbu can), xilografía · c. 1488

    rje btsun mi la ras pa'i rnam thar rgyas par phye ba mgur 'bum

    Testimonio conservado
    Primer folio de la impresión de Lende Langpuk, 1540 (3½ × 19 in.), con Milarepa en gesto de cantar, la mano izquierda alzada
    Custodio
    Wellcome Collection, Londres · Imagen L0025571 (signatura del objeto no localizada; véase pending)
    Digitalización
    commons.wikimedia.org/wiki/File:Tibetan_Manuscri…
  • BO · Tibetano (dbu can), xilografía · c. 1488

    mi la ras pa'i mgur 'bum

    Testimonio conservado
    Impresión de Drakar Taso, 1550–1555; primer folio (4⅛ × 20 in.) con Milarepa en la postura que se haría canónica: mano derecha en la oreja, cráneo-copa en la izquierda
    Custodio
    British Library, Londres · OPB 19999a3
  • BO · Tibetano (dbu can), xilografía en bloque · c. 1488 (impresión posterior)

    mi la ras pa'i mgur 'bum

    Testimonio conservado
    Xilografía de Pekín, 342 folios, en un volumen
    Custodio
    Biblioteca Nacional de Mongolia (Ulán Bator); escaneo del Asian Classics Input Project y BDRC · BDRC bdr:MW1KG1252 (obra bdr:WA1KG1252; escaneo bdr:W1KG1252, volumen bdr:I1KG1274)
    Digitalización
    library.bdrc.io/show/bdr:MW1KG1252…
  • BO · Tibetano (dbu can), manuscrito con ilustraciones · Siglos XIII–XV (copia de los siglos XVII–XVIII)

    Biografía ilustrada de Milarepa (ciclo del Tesoro Negro / Doce Grandes Discípulos)

    Testimonio conservado
    Manuscrito de 245 folios (4 × 23 in.), tinta y colores sobre papel, con personajes que recorren el texto
    Custodio
    Newark Museum of Art (Nueva Jersey) · 36.280.1.1–245
  • BO · Tibetano (dbu can), manuscrito ilustrado · Siglo XVI (copia)

    Manuscrito del Tesoro Negro (mdzod nag ma): el Sueño de los Cuatro Pilares

    Testimonio conservado
    Folios de 8 × 42,5 cm, tinta y pigmentos sobre papel; Milarepa ante Marpa relatando la visión profética de los cuatro pilares
    Custodio
    Tibet Museum / Fondation Alain Bordier, Gruyères (Suiza) · ABS 039
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Relaciones

Relaciones

Influencias, discipulados y afinidades. Se distingue la relación documentada de la similitud identificada por análisis.

  • Discípulo de

    Marpa Chökyi Lodrö (Marpa el Traductor)

    Su gurú raíz según toda la tradición; las pruebas de las torres y la transmisión del tummo y el mahāmudrā son el núcleo del Namthar.

    Relación documentada

  • Maestro de

    Gampopa (Dakpo Lhaje, 1079–1153)

    Su discípulo principal, de cuyos alumnos nacen las cuatro grandes ramas Kagyu; autor de una de las biografías más antiguas de Milarepa.

    Relación documentada

  • Maestro de

    Rechungpa Dorje Drakpa (1085–1161)

    El «discípulo del corazón», destinatario narrativo del Namthar y portador de las transmisiones orales traídas de la India.

    Relación documentada

  • Ideas afines a

    Padmasambhava

    Ambas figuras, según Quintman, transformaron la geografía sagrada del Himalaya con sus relatos de vida; no hay relación histórica (Padmasambhava es del siglo VIII) ni doctrinal directa.

    Similitud identificada por análisis

  • Ideas afines a

    Francisco de Asís

    Pobreza voluntaria radical, predicación a los animales (la cierva y el perro del cazador; el lobo de Gubbio) y enseñanza cantada; ambos nacidos en familias de comerciantes. Paralelo identificado por el investigador, sin relación histórica.

    Similitud identificada por análisis

  • Ideas afines a

    Kabir

    Poesía religiosa cantada en lengua popular, fuera de las instituciones y dirigida a gente sencilla; en ambos casos el corpus se fijó siglos después y mezcla voces.

    Similitud identificada por análisis

  • Ideas afines a

    Juan de la Cruz

    Mística expresada en verso y comentada después; la noche y la montaña como lugares del camino. Paralelo tipológico, no histórico.

    Similitud identificada por análisis

Fuentes

Fuentes

Bibliografía y catálogos consultados para esta ficha.

  1. Wikidata, «Milarepa», QID Q58431 (VIAF 173200978; LCCN n80034328); BDRC bdr:P1853; Treasury of Lives P1853.
  2. Quintman, Andrew. «A Tibetan Liberation Tale Illustrated in Print and Manuscript: Earliest Extant Printed Edition of Milarepa's Life Story (Ron Wosel Puk, Gungtang, 1538)». Project Himalayan Art, Rubin Museum of Art, 2023.
  3. Tsangnyön Heruka. The Life of Milarepa. Trad. Andrew Quintman; introducción de Donald S. Lopez Jr. Nueva York: Penguin Classics, 2010. ISBN 9780143106227.
  4. Tsangnyön Heruka. The Life of Milarepa. Trad. Lobsang P. Lhalungpa. Nueva York: E. P. Dutton, 1977; Boston: Shambhala, 1985. ISBN 9780877732815.
  5. Chang, Garma C. C. (trad. y anot.). The Hundred Thousand Songs of Milarepa. 2 vols. New Hyde Park (NY): University Books / Oriental Studies Foundation, 1962; reed. Boulder: Shambhala, 1977 y 1999 (ISBN 9781570624766). Vol. 1 digitalizado en Wikimedia Commons.
  6. Quintman, Andrew. The Yogin and the Madman: Reading the Biographical Corpus of Tibet's Great Saint Milarepa. Nueva York: Columbia University Press, 2014. ISBN 9780231164153.
  7. Quintman, Andrew. «Wrinkles in Time: On the Vagaries of Mi la ras pa's Dates». Acta Orientalia 74 (2013): 3–26.
  8. Quintman, Andrew. «Milarepa». The Treasury of Lives (biografía académica en línea), P1853.
  9. Wikipedia (en). «Milarepa». Usada como índice de ediciones y de la bibliografía secundaria; contrastada con m2, m3 y m6.
  10. Buddhist Digital Resource Center (BDRC). «mi la ras pa'i mgur 'bum» (rje btsun mi la ras pa'i rnam thar rgyas par phye ba mgur 'bum), obra bdr:WA1KG1252; xilografía de Pekín bdr:MW1KG1252, 342 ff., escaneada en la Biblioteca Nacional de Mongolia (bdr:W1KG1252).
  11. Evans-Wentz, W. Y. (ed.). Tibet's Great Yogī Milarepa: A Biography from the Tibetan. Trad. Lāma Kazi Dawa-Samdup. Londres: Oxford University Press, 1928. Digitalizado en Internet Archive.
  12. Wikimedia Commons, API imageinfo (licencia, autor, fecha y descripción de cada fichero citado en images[]).
  13. Open Library (Internet Archive). Registros de ISBN de cada edición citada en works[].
  14. Lion's Roar staff. «The Life of Milarepa» (adaptado de Buddhadharma, invierno de 2010; cita las traducciones de Quintman y Lhalungpa).
  15. Tsangnyön Heruka. The Hundred Thousand Songs of Milarepa: A New Translation. Trad. Christopher Stagg (Nitartha Translation Network), bajo la dirección de Dzogchen Ponlop Rinpoche. Boulder: Shambhala, 2017. ISBN 9781559394482.
  16. Bacot, Jacques (trad.). Le poète tibétain Milarépa: ses crimes, ses épreuves, son nirvāna. París: Bossard, 1925 (reed. Fayard, 1971). Trad. española: Vida de Milarepa, Palma: José J. de Olañeta, 2013, ISBN 9788497166492.
  17. Sernesi, Marta. «A Continuous Stream of Merit: The Early Reprints of gTsang smyon Heruka's Hagiographical Works». Zentralasiatische Studien 40 (2011): 179–237.
  18. Wellcome Collection, Londres. Xilografía tibetana «rje btsun mi la ras pa'i rnam thar… mgur 'bum» (primer folio, impresión de Lende Langpuk, 1540), imagen L0025571, CC BY 4.0, vía Wikimedia Commons.
  19. Preciado Idoeta, Iñaki (trad.). Vida de Milarepa. Barcelona: Anagrama, 1994 (col. Argumentos). ISBN 9788433906564.
  20. YouTube: conferencias de Andrew Quintman (Yale University, CU Boulder Libraries, Shantideva Center FPMT, Jaipur Literature Festival) y canales de centros Kagyu (Kagyu Samye Dzong Edinburgh, Benchen Library, Lama Jampa Thaye); verificados por oEmbed el 2026-10-22.
Titular de derechos
Obra original en dominio público (siglos XI–XV). Las traducciones modernas tienen derechos propios: Penguin Random House (Quintman 2010; Lhalungpa 1977/1984), Shambhala Publications (Chang 1962/1999, Stagg 2017, Trungpa 2017), Wisdom Publications (Kunga Rinpoche y Cutillo 1978), Anagrama (Preciado 1994), José J. de Olañeta (Bacot), Fayard (Lamothe), Yug (Cantos de Milarepa), Dover.

Pendiente de confirmar

Lo que esta ficha aún no ha podido cerrar. Preferimos decirlo a rellenarlo.

  • Las fechas 1052–1135 son las de la tradición hagiográfica dominante (Tsangnyön Heruka); los eruditos Kagyu de los siglos XVIII (Situ Panchen, Katok Tsewang Norbu) y Quintman (2023) usan c. 1028–1111, y buena parte de la erudición moderna 1040–1123. Ninguna es verificable; revisar si el Atlas decide unificar criterio.
  • Custodio actual y signatura de los folios de la impresión de 1538 (Ron Wosel Puk): el ensayo de Quintman los reproduce a partir de un catálogo tibetano de 2013 (Bod kyi shing spar lag rtsal gyi byung rim mdor bsdus) sin indicar institución.
  • Signatura (shelfmark) de la xilografía de 1540 en la Wellcome Collection: Commons solo da el número de imagen L0025571; el catálogo de Wellcome responde 403 a clientes automáticos.
  • No se localizó en catálogo abierto ISBN de ediciones italianas modernas de los cantos (p. ej. «I centomila canti di Milarepa») ni de la edición de Diederichs en alemán; solo se incluyen las verificadas (Adelphi 1991; Norbu 2014).
  • Las citas de Milarepa están en dominio público, pero las traducciones inglesas (Chang, Lhalungpa, Quintman, Stagg) no: las versiones en es/en de quotes[] son traducciones propias del investigador a partir del sentido del texto; revisar contra el tibetano antes de publicarlas como literales.
  • Duraciones de los vídeos: la API oEmbed no las devuelve; quedan en null.
  • Treasury of Lives (m8) devolvió 403 a las peticiones automáticas; su contenido se ha usado a través de las citas que hacen de él Wikipedia y el ensayo del Rubin, no por lectura directa.
  • Sala de lectura (2026-10-25): «Tibet's Great Yogī Milarepa» (Evans-Wentz, 1928) NO se registra: la traducción de Kazi Dawa-Samdup (m. 1922) es libre, pero el libro lleva la edición, introducción y notas de W. Y. Evans-Wentz (m. 1965), protegidas en la UE hasta 2035 y en España hasta 2045 (solo es libre en EE. UU.). Lo mismo vale para Jacques Bacot (1925; m. 1965). Chang (1962), Lhalungpa (1977) y Quintman (2010) tienen derechos vigentes. No se ha encontrado el texto tibetano en Wikisource; existe en BDRC, que el importador no lee.
  • Sala de lectura: comprobar si «Aus den Geschichten und Liedern des Milaraspa» (Berthold Laufer, Viena, Denkschriften der Kaiserlichen Akademie der Wissenschaften, 1902) está digitalizado con OCR limpio; sería otro texto libre en todas partes.

Investigado el 2026-10-22