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Cristianismo · Mística cristiana · Catolicismo

Juan de la Cruz

1542 – 1591Persona históricamente documentada

Fraile carmelita castellano (1542–1591), cofundador con Teresa de Ávila de los Carmelitas Descalzos y uno de los mayores poetas de la lengua española. Hijo de una tejedora viuda, conoció la pobreza, la cárcel de su propia orden en Toledo y el ostracismo al final de su vida. Sus poemas —Cántico espiritual, Noche oscura, Llama de amor viva— y los tratados en prosa que los comentan describen el camino del alma a la unión con Dios a través de la «nada» y de la noche. Fue canonizado en 1726 y proclamado doctor de la Iglesia en 1926.

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Retrato de san Juan de la Cruz (atribuido a Zurbarán)

Retrato de san Juan de la Cruz (atribuido a Zurbarán) · Public domain

En sus palabras

«En una noche oscura, con ansias, en amores inflamada, ¡oh dichosa ventura!, salí sin ser notada, estando ya mi casa sosegada.»

Noche oscura, estrofa 1

Su idea central

La noche oscura: La «noche» es el nombre que Juan da a todo el proceso de purificación por el que el alma pasa del apego a las criaturas a la unión con Dios.

Biografía

5 min de lectura

Un niño pobre de Castilla

Juan de Yepes Álvarez nació en 1542 en Fontiveros, una villa de tejedores de la Moraña abulense; la fecha del 24 de junio es tradicional. Su padre, Gonzalo de Yepes, procedía de una familia toledana acomodada que lo desheredó por casarse con Catalina Álvarez, una tejedora pobre. Gonzalo murió hacia 1545 y la viuda, con tres hijos, pidió en vano ayuda a los parientes ricos de Toledo y Torrijos. El segundo hijo, Luis, murió de hambre o de enfermedad. La familia emigró a Arévalo y, hacia 1551, a Medina del Campo, la gran ciudad de ferias de Castilla.

En Medina Juan fue alumno del Colegio de la Doctrina, un hospicio para niños pobres donde se aprendía a leer y un oficio; probó sin éxito como carpintero, sastre, entallador y pintor. Trabajó después como enfermero en el hospital de la Concepción, dedicado a enfermos de bubas, cuyo administrador le permitió estudiar humanidades con los jesuitas entre 1559 y 1563. Allí adquirió el latín y la formación retórica que se adivinan en su prosa.

Fraile y reformador

En 1563 tomó el hábito en el Carmen de Medina con el nombre de fray Juan de Santo Matía, y entre 1564 y 1568 estudió artes y teología en la Universidad de Salamanca, viviendo en el colegio carmelita de San Andrés. Ordenado sacerdote en 1567, pensaba pasarse a la Cartuja cuando, ese otoño, Teresa de Jesús, que estaba fundando en Medina, lo convenció para iniciar con ella la reforma de los frailes. Teresa lo describió en una carta como pequeño de estatura pero «grande a los ojos de Dios».

El 28 de noviembre de 1568 inauguró en una casa de labor de Duruelo, junto con Antonio de Heredia, el primer convento de carmelitas descalzos, y adoptó el nombre de Juan de la Cruz. Fue maestro de novicios en Mancera y Pastrana, rector del colegio de Alcalá y, desde 1572, confesor del monasterio de la Encarnación de Ávila, del que Teresa era priora. Allí dibujó, según la tradición tras una visión, el pequeño Cristo crucificado visto desde lo alto que inspiraría a Dalí en 1951.

La cárcel de Toledo

La reforma enfrentó a descalzos y calzados en un conflicto de jurisdicciones entre el nuncio, el general de la orden y el rey. En la noche del 2 al 3 de diciembre de 1577 los calzados apresaron a Juan en Ávila y lo llevaron al convento del Carmen de Toledo. Durante casi nueve meses vivió en un cuartucho sin apenas luz, recibió disciplinas públicas en el refectorio y se le presionó para abandonar la reforma. En esa celda compuso de memoria la mayor parte del Cántico espiritual, el romance sobre el prólogo de Juan y el cantar «Qué bien sé yo la fonte», que luego escribió en un cuaderno que le proporcionó un nuevo carcelero.

A mediados de agosto de 1578 escapó de noche descolgándose por una ventana con tiras de las mantas y se refugió en el convento de las descalzas de Toledo, donde recitó los versos compuestos en prisión. Los testigos de los procesos añadieron al relato luces y protecciones milagrosas de la Virgen; el hecho de la fuga y sus circunstancias materiales están bien atestiguados.

Andalucía y los grandes tratados

Pasó los años siguientes en Andalucía: prior del Calvario, en la sierra de Jaén, confesor de las descalzas de Beas, rector del colegio de Baeza y, desde 1582, prior de los Mártires de Granada. Para responder a las preguntas de frailes y monjas empezó a comentar sus poemas en prosa: así nacieron la Subida del Monte Carmelo y la Noche oscura, ambas inacabadas, la declaración del Cántico espiritual, terminada en 1584 para Ana de Jesús, y la Llama de amor viva, escrita para la viuda Ana de Peñalosa. Más tarde rehízo el Cántico y la Llama, y la autenticidad de esas segundas redacciones fue discutida en el siglo XX hasta que la crítica la aceptó mayoritariamente.

Junto a los grandes tratados escribió piezas breves para la dirección espiritual: los Dichos de luz y amor, sentencias que entregaba en papeles sueltos y de las que se conserva un autógrafo en Andújar; las Cautelas y los Avisos a un religioso; la censura sobre el espíritu de una monja, y unas pocas decenas de cartas, muchas a las descalzas de Beas, Granada y Segovia. Para las monjas de Beas dibujó también el «Montecillo de perfección», un esquema del Monte Carmelo cuya senda central dice «nada, nada, nada» y en cuya cumbre se lee que «ya por aquí no hay camino». Buena parte de su correspondencia se perdió o fue destruida en los años de la persecución de 1591.

Su doctrina se resume en una paradoja: para llegar a poseerlo todo hay que no querer poseer nada. El alma atraviesa una «noche» activa y pasiva del sentido y del espíritu en la que la fe, la esperanza y la caridad vacían el entendimiento, la memoria y la voluntad de todo apoyo que no sea Dios, hasta la unión transformante, que describe como un madero penetrado por el fuego.

Como poeta, Juan unió la lira italianizante de Garcilaso, la lírica popular vuelta «a lo divino» y el Cantar de los Cantares en una lengua de densidad sin precedentes. Dámaso Alonso estudió esa síntesis, y Luce López-Baralt ha señalado paralelos con la mística sufí que siguen discutiéndose.

Los últimos años

Fue vicario provincial de Andalucía y en 1588 prior de Segovia y consejero en el gobierno central de la orden bajo Nicolás Doria, con quien chocó por el trato dado a Jerónimo Gracián y a las monjas. En el capítulo de Madrid de junio de 1591 se quedó sin cargos; destinado a La Peñuela, cayó enfermo de fiebres y llagas en una pierna y fue llevado a Úbeda, donde el prior lo recibió con frialdad mientras un visitador recogía testimonios contra él. Murió a medianoche del 13 al 14 de diciembre de 1591.

Su cuerpo fue trasladado en secreto a Segovia en 1593. Sus obras en prosa se imprimieron en Alcalá en 1618, sin el Cántico, que apareció en traducción francesa en 1622 y en castellano en Bruselas en 1627. Fue beatificado en 1675, canonizado en 1726 y declarado doctor de la Iglesia por Pío XI en 1926; en 1952 fue proclamado patrono de los poetas españoles.

En el siglo XX su obra pasó de la espiritualidad a la literatura y la filosofía: Jean Baruzi la estudió como problema de la experiencia mística, Edith Stein le dedicó su Ciencia de la cruz, T. S. Eliot parafraseó la Subida en «East Coker» y poetas como Jorge Guillén o Claudio Rodríguez lo tuvieron por maestro.

Fuentes: San Juan de la Cruz. Obras completas. Ed. José Vicente Rodríguez; introducciones y notas doctrinales de Federico Ruiz Salvador. Madrid: Editorial de Espiritualidad, 1980 (ed. revisada 2008, ISBN 9788470683459). · Ruiz Salvador, Federico (dir.). Dios habla en la noche: vida, palabra, ambiente de San Juan de la Cruz. Madrid: Editorial de Espiritualidad, 1990. · Crisógono de Jesús Sacramentado, O.C.D. Vida de San Juan de la Cruz. Madrid: BAC, 1946; ed. revisada por Matías del Niño Jesús en San Juan de la Cruz, Vida y obras (BAC 15), 1964. · John of the Cross. The Collected Works of St. John of the Cross. Trad. Kieran Kavanaugh y Otilio Rodriguez. Ed. revisada. Washington, D.C.: ICS Publications, 1991 (ISBN 9780935216936). · Alonso, Dámaso. La poesía de San Juan de la Cruz (desde esta ladera). Madrid: CSIC, 1942.

Cronología

La vida, año a año

Cada punto es un acontecimiento documentado. Pulsa para leerlo, con su fuente y su grado de certeza.

  1. 1542 · 0 años

    Nacimiento

    Nace Juan de Yepes Álvarez, hijo de Gonzalo de Yepes y de la tejedora Catalina Álvarez. El día 24 de junio es tradicional.

    Documentado

  2. c. 1545 · 3 años

    Muerte del padre

    Muere Gonzalo de Yepes; comienza la penuria de la familia.

    Probable

  3. c. 1551 · 9 años

    Traslado a Medina del Campo

    Tras pasar por Arévalo, la familia se instala en Medina; Juan entra en el Colegio de la Doctrina.

    Probable

  4. 1559 · 17 años

    Estudios con los jesuitas

    Enfermero en el hospital de la Concepción, estudia humanidades en el colegio de la Compañía (1559–1563).

    Documentado

  5. 1563 · 21 años

    Toma de hábito carmelita

    Ingresa en el Carmen de Medina como fray Juan de Santo Matía.

    Documentado

  6. 1564 · 22 años

    Estudios en Salamanca

    Estudia artes y teología en la Universidad de Salamanca (1564–1568).

    Documentado

  7. 1567 · 25 años

    Encuentro con Teresa de Jesús

    Recién ordenado sacerdote, Teresa lo gana para la reforma de los frailes.

    Documentado

  8. 28 de noviembre de 1568 · 26 años

    Primer convento de descalzos

    Inaugura con Antonio de Heredia el convento de Duruelo y adopta el nombre de Juan de la Cruz.

    Documentado

  9. 1572 · 30 años

    Confesor de la Encarnación

    Confesor del monasterio de la Encarnación, del que Teresa es priora (1572–1577).

    Documentado

  10. 2 de diciembre de 1577 · 35 años

    Prisión en Toledo

    Apresado por los carmelitas calzados en la noche del 2 al 3 de diciembre y encarcelado en su convento de Toledo; compone allí gran parte del Cántico.

    Documentado

  11. agosto de 1578 · 36 años

    Fuga

    Escapa de noche por una ventana y se refugia en las descalzas de Toledo.

    Documentado

  12. 1579 · 37 años

    Rector del colegio de Baeza

    Funda y dirige el colegio de descalzos junto a la universidad de Baeza (1579–1582).

    Documentado

  13. 1582 · 40 años

    Prior de los Mártires

    Prior en Granada (1582–1588); escribe la mayor parte de sus tratados.

    Documentado

  14. 1584 · 42 años

    Cántico espiritual en prosa

    Termina la declaración del Cántico dedicada a Ana de Jesús (primera redacción).

    Documentado

  15. 1588 · 46 años

    Prior de Segovia

    Prior de Segovia y consiliario de la Consulta que gobierna la orden bajo Nicolás Doria.

    Documentado

  16. junio de 1591 · 49 años

    Pérdida de los cargos

    El capítulo general lo deja sin cargos; es destinado a La Peñuela.

    Documentado

  17. 14 de diciembre de 1591 · 49 años

    Muerte

    Muere a medianoche en el convento de San Miguel de Úbeda.

    Documentado

  18. 1618

    Primera edición de sus obras

    Se imprimen las obras en prosa, sin el Cántico espiritual.

    Documentado

  19. 27 de diciembre de 1726

    Canonización

    Benedicto XIII lo canoniza.

    Documentado

  20. 24 de agosto de 1926

    Doctor de la Iglesia

    Pío XI lo declara doctor de la Iglesia universal.

    Documentado

  21. 1952

    Patrono de los poetas españoles

    Es proclamado patrono de los poetas de lengua española.

    Documentado

Obras

Obras esenciales

Las obras sin las que no se entiende su legado.

Subida del Monte Carmelo — Juan de la Cruz

Obra escrita · c. 1585

Subida del Monte Carmelo

Comentario —que pronto abandona el poema— a la «Noche oscura» como noche activa: lo que el alma puede hacer para vaciar el sentido de apetitos (libro I) y el entendimiento, la memoria y la voluntad mediante la fe, la esperanza y la caridad (libros II–III). Contiene los versos del «para venir a gustarlo todo», la crítica de visiones y revelaciones y la afirmación de que en Cristo Dios lo ha dicho todo.

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Noche oscura — Juan de la Cruz

Obra escrita · c. 1585

Noche oscura

Noche oscura (declaración de las canciones)

Tratado de la noche pasiva, lo que Dios hace en el alma: la noche del sentido, con las señales para dejar la meditación discursiva y pasar a la contemplación, y la noche del espíritu, purificación dolorosa por la contemplación infusa, «rayo de tiniebla». Su descripción de la sequedad y del abandono le ha dado vigencia más allá de la espiritualidad cristiana.

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Cántico espiritual (redacción A) — Juan de la Cruz

Obra escrita · 1584

Cántico espiritual (redacción A)

Declaración de las canciones que tratan del ejercicio de amor entre el alma y el Esposo Cristo (Cántico A)

Comentario estrofa por estrofa del poema, que lee el itinerario de la Esposa como paso de la vía purgativa a la iluminativa y a la unitiva, con largas meditaciones sobre la belleza de las criaturas como rastro del Amado. Es el más lírico de sus tratados.

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Llama de amor viva (comentario) — Juan de la Cruz

Obra escrita · c. 1586

Llama de amor viva (comentario)

Declaración de las canciones que tratan de la muy íntima y calificada unión y transformación del alma en Dios (Llama de amor viva)

Comentario de las cuatro estrofas del poema que describe la unión transformante desde dentro: el alma como madero ya hecho fuego, la acción del Espíritu Santo, las «lámparas de fuego» de los atributos divinos y el despertar de Dios en el alma. Incluye una severa advertencia contra los malos directores espirituales.

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Frases

Frases localizadas en una obra concreta. Cada una lleva su procedencia y su nivel de confianza.

En una noche oscura, con ansias, en amores inflamada, ¡oh dichosa ventura!, salí sin ser notada, estando ya mi casa sosegada.

VerificadaNoche oscura, estrofa 1

1 / 9
Citas apócrifas o de atribución discutida (2)
  • «En el atardecer de la vida seremos juzgados en el amor.»

    Paráfrasis moderna, muy difundida, del dicho auténtico «A la tarde te examinarán en el amor» (Dichos de luz y amor). No es falsa en el sentido, pero no es su redacción.

  • «Para llegar al punto que no conoces, debes tomar el camino que no conoces.»

    Versión libre de Subida I,13,11 («Para venir a lo que no sabes, has de ir por donde no sabes»), que circula sin referencia y con el sentido desplazado hacia la autoayuda.

Últimas palabras

Relato posterior de testigos

«En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.»

In manus tuas, Domine, commendo spiritum meum.

Murió en Úbeda a medianoche del 13 al 14 de diciembre de 1591, rodeado de frailes del convento. Según los testimonios recogidos en los procesos de beatificación, poco antes pidió que no le leyeran la recomendación del alma sino el Cantar de los Cantares, comentando «¡Qué preciosas margaritas!»; al oír tocar a maitines dijo que iba a decirlos al cielo, y expiró pronunciando las palabras del salmo 30 que repitió Jesús en la cruz. Los testigos coinciden en lo esencial y varían en los detalles.

Fuente: Procesos de beatificación y canonización de San Juan de la Cruz. Ed. Silverio de Santa Teresa, O.C.D. Biblioteca Mística Carmelitana, vol. 14. Burgos: El Monte Carmelo, 1931 (vol. 5 de las Obras).

Preguntar

Lo que su obra responde

Doce grandes preguntas de la humanidad y lo que sus textos permiten responder, con referencias. Nunca ponemos palabras en su boca.

  • ¿Qué es lo Absoluto? ¿Existe Dios?

    Dios es el Amado que se esconde y se da en fe oscura

    Un Dios personalLo dice expresamente

    Para Juan de la Cruz, Dios es el Amado: alguien que hiere, se esconde, llama y finalmente se une al alma. El Cántico espiritual arranca con la pregunta «¿Adónde te escondiste, Amado?», y la Llama de amor viva describe la transformación del alma en el Espíritu Santo, que obra en ella como llama. La Trinidad está en el centro de la unión: en el comentario a la Llama, el alma participa de la vida del Padre, el Hijo y el Espíritu. Al mismo tiempo, ningún concepto ni imagen alcanza a ese Dios: la Subida del Monte Carmelo enseña que el único medio proporcionado para unirse a él es la fe, que es oscura para el entendimiento. Lo Absoluto es, pues, personal y amante, pero se conoce a oscuras, por amor y no por representación.

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  • ¿Quién soy yo? ¿Existe un yo verdadero?

    El alma es criatura que puede llegar a ser Dios por participación

    Un alma creada e inmortalLo dice expresamente

    Juan de la Cruz piensa el yo como alma creada, con sus potencias —entendimiento, memoria y voluntad— y un «centro» que es Dios mismo. La Subida del Monte Carmelo ofrece la imagen decisiva: la vidriera limpia, embestida por el rayo de sol, parece el mismo rayo sin dejar de ser vidriera; así el alma, purificada, «parece más Dios que alma, y aun es Dios por participación», aunque su ser natural sigue siendo distinto del de Dios. El camino exige vaciar las potencias de todo apetito y de toda posesión, incluida la de las experiencias espirituales. El yo no se disuelve: se transforma por amor sin perder su condición de criatura.

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  • ¿Por qué sufrimos?

    La noche oscura duele porque purifica para la unión

    La separación de DiosLo dice expresamente

    Juan de la Cruz distingue dos sufrimientos. El primero procede de los apetitos: en la Subida del Monte Carmelo describe cómo cansan, atormentan, oscurecen, ensucian y debilitan al alma, porque la atan a lo que no es Dios. El segundo es el de la noche oscura, que Dios mismo obra: la contemplación infusa, al entrar en un alma todavía impura, le resulta tiniebla y tormento, como la luz excesiva ciega al ojo enfermo. Ese dolor —sentirse abandonada, seca, deshecha— no es castigo sino purificación. El sufrimiento nace de la distancia entre el alma y Dios y es también el camino por el que esa distancia se cancela.

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  • ¿Qué ocurre después de la muerte?

    Muero porque no muero: la muerte es encuentro con el Amado

    Vida eterna y resurrecciónLo dice expresamente

    Juan de la Cruz espera la vida eterna como consumación de la unión de amor. En las coplas «Vivo sin vivir en mí» la vida presente es destierro y el alma muere porque no muere, deseando ver a Dios. La primera canción de Llama de amor viva pide a Dios que rompa la tela de este dulce encuentro, es decir, la vida mortal que separa al alma de la visión; y su comentario afirma que la muerte de quienes han llegado a este estado, aunque natural, es mucho más dulce y suave que su vida, porque mueren con ímpetus y encuentros de amor. La muerte no es un fin: es el paso a la visión de Dios cara a cara.

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  • ¿Cómo se alcanza la liberación o la salvación?

    El alma se dispone en la noche; Dios obra la unión

    Por gracia y amorLo dice expresamente

    Juan de la Cruz describe la liberación como unión con Dios por amor, y distingue dos movimientos. En la noche activa, que trata la Subida del Monte Carmelo, el alma hace lo que puede: niega los apetitos, vacía las potencias y camina por la fe, la esperanza y la caridad, con la consigna de no querer tener gusto en nada para venir a gustarlo todo. Pero la purificación decisiva es pasiva: la Noche oscura muestra que es Dios quien, por contemplación infusa, purga lo que el alma no alcanza. En la Llama de amor viva insiste en que el principal agente y guía es el Espíritu Santo. El esfuerzo prepara; la unión es don.

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  • ¿Hace falta un maestro?

    Un buen director ayuda; el principal guía es el Espíritu Santo

    Útil, pero no imprescindibleLo dice expresamente

    Juan de la Cruz da mucha importancia a la dirección espiritual y, a la vez, la critica con dureza. En los Dichos de luz y amor compara al alma que está sola y sin maestro, aunque tenga virtud, con el carbón encendido que está solo y antes se enfría que se enciende. Pero en la Llama de amor viva dedica páginas severas a los maestros espirituales que, por no entender las vías de la contemplación, obligan al alma a seguir meditando cuando Dios ya la lleva por otro camino, y los compara con herreros que solo saben martillar. Recuerda que el principal agente y guía de las almas es el Espíritu Santo; el director humano debe servirle, no estorbarle.

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  • ¿Es real el mundo?

    Dios pasó por los sotos y los dejó vestidos de hermosura

    Creación buena y realLo dice expresamente

    Juan de la Cruz sostiene a la vez la belleza del mundo y su nada frente a Dios. En la Subida del Monte Carmelo, comparadas con el ser infinito de Dios, todas las criaturas son nada, y el alma que se ata a ellas se hace semejante a lo que ama; por eso hay que pasar por la noche del sentido. Pero el Cántico espiritual canta a las criaturas como huella del Amado: «mil gracias derramando, pasó por estos sotos con presura, y yéndolos mirando, con sola su figura vestidos los dejó de hermosura». En la unión consumada, el alma conoce a las criaturas desde Dios y las encuentra más hermosas. El mundo es bueno; lo que estorba es la posesión.

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  • ¿Qué es el amor?

    Llama de amor viva: el anhelo que hiere y une

    Anhelo y uniónLo dice expresamente

    Juan de la Cruz es, en lengua castellana, el gran poeta del amor como anhelo de unión. En el Cántico espiritual el alma es la esposa herida que sale tras el Amado, lo busca por montes y riberas y solo descansa en la unión; la Noche oscura narra la salida de la amada, «en amores inflamada», hasta quedar con el rostro reclinado sobre el Amado. La Llama de amor viva describe el amor consumado como fuego del Espíritu Santo que hiere tiernamente en el más profundo centro del alma. Ese amor es también criterio de vida: a la tarde, dice uno de sus dichos, te examinarán en el amor. Y en una carta aconseja poner amor donde no lo hay para sacar amor.

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  • ¿Somos libres o está todo determinado?

    La unión es conformidad de dos voluntades libres

    Libre albedrío realSe deduce de su doctrina

    Juan de la Cruz no trata el problema del determinismo, pero toda su doctrina presupone una voluntad libre. En la Subida del Monte Carmelo define la unión que busca no como unión sustancial, sino como unión de semejanza, que se da cuando dos voluntades, la del alma y la de Dios, están conformes en uno, sin que haya en la una cosa que repugne a la otra. Para llegar a ella, el alma debe negar libremente sus apetitos voluntarios: no los naturales, que no dependen de ella, sino los que consiente. En la noche pasiva, Dios obra donde el alma no alcanza, pero la voluntad sigue cooperando con su consentimiento y su amor.

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  • ¿Para qué meditar u orar?

    De la meditación a la advertencia amorosa en Dios

    Trato de amistad con DiosLo dice expresamente

    Juan de la Cruz distingue dos momentos de la oración. Al principio conviene la meditación discursiva, que usa imágenes y razonamientos para enamorarse de Dios. Pero llega un momento en que esa meditación se seca, y la Subida del Monte Carmelo da tres señales para reconocerlo: no se puede ya discurrir, no apetece fijar la imaginación en otras cosas y el alma gusta de estarse a solas con atención amorosa en Dios, sin consideraciones particulares. Entonces hay que dejar el discurso y permanecer en esa noticia amorosa, sosegada y pasiva. La oración culmina en una comunicación de amor entre el alma y el Amado, que el Cántico espiritual describe como trato de esposos.

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  • ¿Puede la razón conocer lo último?

    Toda ciencia trascendiendo: a Dios se llega por fe oscura

    Lo último está más allá de la menteLo dice expresamente

    Juan de la Cruz, formado en la Universidad de Salamanca, no desprecia la teología, pero niega que el entendimiento pueda alcanzar a Dios por sus propias fuerzas. En la Subida del Monte Carmelo sostiene que nada de lo que la imaginación y el entendimiento pueden concebir es medio próximo para la unión, porque Dios no cae bajo ninguna forma ni noticia distinta; el único medio proporcionado es la fe, que es noche oscura para el alma. Sus coplas «Entréme donde no supe» lo cantan: quien de verdad llega allí desfallece de sí, y queda no sabiendo, toda ciencia trascendiendo. La razón sirve para discernir y para no engañarse; la unión ocurre más allá de ella.

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  • ¿Retirarse del mundo o transformarlo?

    Olvido de lo criado, memoria del Criador

    Retirarse para encontrarLo dice expresamente

    Juan de la Cruz es el maestro de la soledad y la desnudez. Su breve Suma de la perfección lo condensa en cuatro versos: olvido de lo criado, memoria del Criador, atención a lo interior y estarse amando al Amado. Las Cautelas aconsejan al religioso guardarse del mundo, del demonio y de la carne, y no meterse en lo que no le toca. El Cántico espiritual canta la soledad: en soledad vivía la paloma, y en soledad la guía a solas su querido. Sin embargo, Juan no vivió en una cueva: fue reformador, prior, confesor, viajero incansable y preso. El retiro que pide es sobre todo interior: desasimiento de todo, para que nada ocupe el lugar de Dios.

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Anécdotas y relatos

Anécdotas y relatos

Tradición oral1567–1568

«Fraile y medio»

En el otoño de 1567 Teresa de Jesús buscaba frailes para extender su reforma a la rama masculina del Carmelo. En Medina del Campo le hablaron de un joven carmelita recién ordenado, muy recogido, que pensaba hacerse cartujo. Teresa lo convenció de que podía encontrar dentro de su orden la vida que buscaba fuera, con una condición que él puso: que no tardara. Al año siguiente, en una carta a Francisco de Salcedo, lo describió como pequeño de cuerpo pero grande a los ojos de Dios, y en el Libro de las fundaciones contó la pobreza de la casita de Duruelo donde él y Antonio de Heredia empezaron. A ese periodo pertenece una frase que la tradición atribuye a Teresa, satisfecha y burlona: que ya tenía «fraile y medio» para la reforma, aludiendo a la escasa estatura de Juan y a la edad de Antonio. La frase no está en sus escritos y debe leerse como tradición oral carmelitana; el encuentro y el juicio de Teresa, en cambio, están documentados.

Origen del relato: Teresa de Jesús, Fundaciones 3 y 13–14 y carta a Francisco de Salcedo (septiembre de 1568). La frase «fraile y medio» procede de la tradición carmelitana posterior.

Fuente: Teresa de Jesús. Libro de las fundaciones, caps. 3 y 13–14, y carta a Francisco de Salcedo (Valladolid, septiembre de 1568), en Obras completas, ed. Efrén de la Madre de Dios y Otger Steggink. Madrid: BAC, 1962.

Testimonioagosto de 1578

La fuga de Toledo

Durante nueve meses Juan vivió en un cuartucho de unos dos metros por tres que servía de retrete a una sala de huéspedes del convento del Carmen de Toledo, con una sola rendija alta por la que entraba algo de luz. Se le alimentaba con pan, agua y sardinas, se le azotaba en el refectorio y se le insistía en que abandonara la reforma. Un carcelero nuevo, fray Juan de Santa María, más compasivo, le dio papel y tinta y le dejaba salir a vaciar el bacín, lo que le permitió estudiar la disposición de la casa. Una noche de mediados de agosto de 1578 aflojó los tornillos del candado, ató tiras de las mantas a un candil, se descolgó por una ventana sobre la muralla del Tajo, saltó a un patio cerrado y logró salir a la calle. Al amanecer llamó al convento de las descalzas, donde la priora lo escondió en la clausura con el pretexto de que una monja necesitaba confesor; allí recitó los poemas compuestos en la celda. Los testigos de los procesos añadieron una luz y una voz de la Virgen que lo guiaron; los detalles materiales proceden de su propio relato a sus hermanos.

Origen del relato: Declaraciones en los procesos de beatificación (BMC 14) y relatos de Inocencio de San Andrés y Magdalena del Espíritu Santo; síntesis crítica en Crisógono de Jesús (1946).

Fuente: Procesos de beatificación y canonización de San Juan de la Cruz. Ed. Silverio de Santa Teresa, O.C.D. Biblioteca Mística Carmelitana, vol. 14. Burgos: El Monte Carmelo, 1931 (vol. 5 de las Obras).

Relato hagiográficoc. 1572–1577

El Cristo dibujado en la Encarnación

Durante los años en que fue confesor de la Encarnación de Ávila, Juan dibujó a pluma, en un papel de pocos centímetros, un Cristo crucificado visto desde arriba y de lado, como desde los ojos del Padre, con el cuerpo vencido hacia delante y separado de la cruz. Según la tradición carmelitana, lo trazó después de una visión mientras oraba en la tribuna del monasterio, y se lo regaló a una monja, Ana María de Jesús, en cuya comunidad se conservó como reliquia. El dibujo es auténtico y se guarda en el monasterio; la visión que lo habría originado solo consta por testimonios posteriores. En 1950 el padre Bruno de Jesús María, carmelita francés, mostró una reproducción a Salvador Dalí, que pintó al año siguiente su Cristo de San Juan de la Cruz, hoy en el museo Kelvingrove de Glasgow.

Origen del relato: El dibujo se conserva en el monasterio de la Encarnación de Ávila; la visión procede de testimonios de los procesos. La relación con Dalí está documentada por el propio pintor y por el padre Bruno.

Fuente: Ruiz Salvador, Federico (dir.). Dios habla en la noche: vida, palabra, ambiente de San Juan de la Cruz. Madrid: Editorial de Espiritualidad, 1990.

Testimonioc. 1589

«Padecer y ser despreciado por vos»

Su hermano Francisco de Yepes, un tejedor pobre y piadoso al que Juan quiso siempre cerca, declaró en los procesos una confidencia que Juan le habría hecho en Segovia hacia 1589. Estando en oración ante un cuadro de Cristo con la cruz a cuestas, oyó que el Señor le decía: «Fray Juan, pídeme lo que quisieres, que yo te lo concederé por este servicio que me has hecho». Él respondió: «Señor, lo que quiero que me deis es trabajos que padecer por vos, y que sea yo menospreciado y tenido en poco». Dos años después lo despojaron de sus cargos, lo enviaron a una soledad de Jaén y un visitador recogió por los conventos de Andalucía testimonios para expulsarlo de la orden. La escena pertenece a la memoria familiar y hagiográfica, pero sus biógrafos la han leído como clave de cómo vivió el final de su vida, sin defenderse.

Origen del relato: Declaración de Francisco de Yepes en los procesos de beatificación (BMC 14). Es testimonio de segunda mano de una experiencia interior.

Fuente: Procesos de beatificación y canonización de San Juan de la Cruz. Ed. Silverio de Santa Teresa, O.C.D. Biblioteca Mística Carmelitana, vol. 14. Burgos: El Monte Carmelo, 1931 (vol. 5 de las Obras).

Testimonioseptiembre–diciembre de 1591

Los últimos días en Úbeda

En septiembre de 1591 Juan llegó a Úbeda desde La Peñuela con fiebre y una inflamación en la pierna que se convirtió en llagas abiertas. Eligió ese convento, se dice, porque allí nadie lo conocía. El prior, Francisco Crisóstomo, a quien había corregido años antes, lo recibió con desabrimiento, le asignó la peor celda y se quejaba de los gastos de su enfermedad; mientras, el visitador Diego Evangelista recogía acusaciones contra él. Los médicos lo operaron varias veces sin anestesia. Hacia el final el prior se arrepintió y le pidió perdón. La tarde del 13 de diciembre Juan preguntó la hora repetidas veces; a las doce, al oír la campana de maitines, murió. Las monjas de Úbeda y los vecinos acudieron en masa a venerar el cadáver. La historia se conoce por numerosos testigos de los procesos, que coinciden en el fondo aunque embellecen algunos detalles, como el olor y la luz que habrían llenado la celda.

Origen del relato: Procesos de beatificación (BMC 14); Crisógono de Jesús (1946).

Fuente: Procesos de beatificación y canonización de San Juan de la Cruz. Ed. Silverio de Santa Teresa, O.C.D. Biblioteca Mística Carmelitana, vol. 14. Burgos: El Monte Carmelo, 1931 (vol. 5 de las Obras).

Enseñanzas

Enseñanzas

Las nociones que articulan su pensamiento, explicadas en su contexto.

La noche oscuranoche-oscura
La «noche» es el nombre que Juan da a todo el proceso de purificación por el que el alma pasa del apego a las criaturas a la unión con Dios. Es noche por tres razones: por el punto de partida, que es la privación del gusto en las cosas; por el camino, que es la fe, oscura para el entendimiento; y por el término, que es Dios, tiniebla para el alma en esta vida. La Subida trata de la noche activa —lo que el alma hace— y la Noche, de la pasiva —lo que Dios hace en ella—; ambas tienen una fase del sentido y otra, más honda y dolorosa, del espíritu. En la noche del sentido el alma pierde el gusto de la meditación y no lo encuentra en nada creado: Juan da tres señales para discernir que no es tibieza sino el comienzo de la contemplación. En la del espíritu, la contemplación infusa ilumina tan intensamente que ciega, como el sol a los ojos débiles. La expresión ha pasado al lenguaje común como sinónimo de crisis o depresión, con un sentido más amplio que el suyo.

Teología mística escolástica y tradición dionisiana de la tiniebla divina.

Fuente: San Juan de la Cruz. Obras completas. Ed. José Vicente Rodríguez; introducciones y notas doctrinales de Federico Ruiz Salvador. Madrid: Editorial de Espiritualidad, 1980 (ed. revisada 2008, ISBN 9788470683459).

Todo y nadanada
En la cumbre del Montecillo dibujado para las monjas de Beas y en los versos de Subida I,13 Juan formula la paradoja central de su ascética: «para venir a serlo todo, no quieras ser algo en nada». La «nada» no es desprecio del mundo ni nihilismo, sino desasimiento del apetito: no son las cosas las que impiden la unión, sino el querer posesivo que se pega a ellas, incluso a los bienes espirituales —consolaciones, visiones, sentimientos—, que pueden ser el obstáculo más sutil. Por eso las sendas laterales del Monte, que buscan bienes de la tierra o del cielo, se pierden, y solo la senda central de la nada lleva a la cima. El «todo» que se alcanza no es una suma de bienes, sino Dios mismo, que no cabe en ningún apetito particular. La doctrina tiene paralelos en la pobreza de espíritu de la mística renana y en la vacuidad de otras tradiciones, pero en Juan va siempre unida al amor: el alma se vacía para que el Amado la llene.

Ascética cristiana de la renuncia y teología negativa; posible eco de la mística renana a través de Taulero.

Fuente: San Juan de la Cruz. Obras completas. Ed. José Vicente Rodríguez; introducciones y notas doctrinales de Federico Ruiz Salvador. Madrid: Editorial de Espiritualidad, 1980 (ed. revisada 2008, ISBN 9788470683459).

La unión transformanteunion-de-amor
El término del camino es la unión del alma con Dios por amor, que Juan llama también matrimonio espiritual. No es una fusión de sustancias: el alma sigue siendo criatura, pero queda «Dios por participación», como el madero que, penetrado por el fuego, se vuelve fuego sin dejar de ser madero, o la vidriera que, atravesada por el sol, parece sol. En el Cántico la unión se describe con la imaginería nupcial del Cantar de los Cantares; en la Llama, desde dentro, como acción del Espíritu Santo que «hiere» el centro del alma y la hace respirar en Dios la misma aspiración de amor que el Padre y el Hijo. Juan distingue entre la unión habitual, que coincide con la conformidad de la voluntad humana con la divina, y los toques y llamas transitorios. Insiste en que lo decisivo no son los fenómenos extraordinarios, sino la transformación del amor; de ahí su desconfianza hacia las visiones.

Mística nupcial (Bernardo de Claraval), teología trinitaria y doctrina tomista de la gracia como participación.

Fuente: San Juan de la Cruz. Obras completas. Ed. José Vicente Rodríguez; introducciones y notas doctrinales de Federico Ruiz Salvador. Madrid: Editorial de Espiritualidad, 1980 (ed. revisada 2008, ISBN 9788470683459).

Contemplación infusa y las tres señalescontemplacion-infusa
Juan distingue entre la meditación discursiva, que trabaja con imágenes y razonamientos, y la contemplación, «noticia amorosa general» que Dios infunde sin que el alma la produzca. Uno de sus aportes más influyentes en la dirección espiritual son las tres señales para saber cuándo hay que dejar la meditación: que el alma ya no puede discurrir ni saca gusto de ello; que no tiene ganas de fijar la imaginación en otras cosas; y, sobre todo, que gusta de estar a solas con atención amorosa a Dios, sin consideraciones particulares. Si se dan las tres, el director no debe obligar a volver a la meditación, porque estorbaría la obra de Dios: de ahí su dura crítica, en la Llama, a los maestros espirituales que, como herreros, solo saben martillar. La doctrina fue objeto de sospechas en la España inquisitorial, temerosa del quietismo y del alumbradismo, y explica parte de las precauciones de las primeras ediciones.

Debate del siglo XVI sobre la oración mental y el alumbradismo; tradición de la teología mística medieval.

Fuente: San Juan de la Cruz. Obras completas. Ed. José Vicente Rodríguez; introducciones y notas doctrinales de Federico Ruiz Salvador. Madrid: Editorial de Espiritualidad, 1980 (ed. revisada 2008, ISBN 9788470683459).

Las virtudes teologales como noche de las potenciasfe-esperanza-caridad
Juan organiza la purificación del espíritu según una correspondencia precisa: la fe vacía el entendimiento, la esperanza la memoria y la caridad la voluntad. Cada potencia, apegada a sus objetos naturales —conceptos, recuerdos, afectos—, se hace capaz de Dios solo cuando las virtudes teologales la desnudan de ellos. La fe es «medio próximo» de la unión precisamente porque es oscura: no da a Dios en imágenes ni conceptos, sino tal como es, aunque sin verlo. De ahí la afirmación de Subida II,22 de que Dios, al darnos a su Hijo, «nos lo habló todo junto y de una vez en esta sola Palabra», y que pedir nuevas revelaciones sería agraviarle. La estructura, de raíz agustiniana y tomista, da al pensamiento sanjuanista una precisión casi sistemática que contrasta con la libertad de sus poemas, y ha permitido leerlo como teólogo además de como poeta.

Psicología agustiniana de las tres potencias y teología escolástica salmantina.

Fuente: San Juan de la Cruz. Obras completas. Ed. José Vicente Rodríguez; introducciones y notas doctrinales de Federico Ruiz Salvador. Madrid: Editorial de Espiritualidad, 1980 (ed. revisada 2008, ISBN 9788470683459).

Vídeos

Vídeos

Grabaciones, entrevistas y documentales. Los vídeos se reproducen desde YouTube; no se alojan aquí.

  • Paisaje con figuras: Juan de la Cruz

    Documental· ES· 1984· 44 min

    RTVE ArchivoCanal oficial

  • «Y véante mis ojos». El cielo de San Juan de la Cruz. Aula Pedro Fabro

    Conferencia· ES· 2024· 52 min

    Universidad Pontificia ComillasCanal oficial

  • Isabel Ordaz, «La poesía de San Juan de la Cruz. El nombre que multiplica los nombres»

    Conferencia· ES· 2026· 49 min

    Carmelitas Descalzos ÚbedaCanal oficial

  • Silvia Bara Bancel: «San Juan de la Cruz, lector del Maestro Eckhart»

    Conferencia· ES· 2026· 109 min

    Centro de Estudios de HermenéuticaCanal oficial

  • Poesía «Noche oscura» de San Juan de la Cruz

    Grabación original· ES· 2015· 2 min

    Carmelitas DescalzosCanal oficial

  • Adónde te escondiste

    Grabación de terceros· ES· 2016· 3 min

    Amancio PradaCanal oficial

  • José María Rodero lee a San Juan de la Cruz

    Grabación de terceros· ES· 2014· 5 min

    SCM1974spain

  • John of the Cross: A Mystic's Poetry with Keith Egan

    Conferencia· EN· 2014· 70 min

    Lumen Christi InstituteCanal oficial

  • Carmelite Authors 101: St. John of the Cross

    Conferencia· EN· 2018· 68 min

    Boston College Clough School of Theology and MinistryCanal oficial

  • The Dark Night of the Soul

    Análisis· EN· 2021· 41 min

    Bishop Robert BarronCanal oficial

  • Gottes Gegenwart erfahren: Die Mystik des Johannes vom Kreuz

    Conferencia· DE· 2023· 55 min

    CTS Hochschule MünsterCanal oficial

  • Licht – geboren aus der Nacht. Die „Dunkle Nacht“ des Johannes vom Kreuz – Sr. Veronika E. Schmitt

    Conferencia· DE· 2025· 58 min

    CTS Hochschule MünsterCanal oficial

  • Iain Matthew ocd – Giovanni della Croce per i giovani?

    Conferencia· IT· 2018· 51 min

    Pontificia Facoltà Teologica Teresianum – RomaCanal oficial

  • La Chiesa ricorda San Giovanni della Croce

    Documental· IT· 2018· 14 min

    Tv2000itCanal oficial

Galería

Galería

Imágenes con licencia verificada. Cada una conserva su autoría y su atribución.

Manuscritos

Manuscritos

Testimonios manuscritos y textos antiguos, con su custodio y sus condiciones de consulta.

  • ES · Latina (cursiva castellana del s. XVI) · c. 1585–1587

    Dichos de luz y amor (autógrafo)

    Testimonio conservado
    Autógrafo parcial (códice de Andújar)
    Custodio
    Carmelitas descalzas de Andújar (Jaén)
  • ES · Latina · 1584

    Cántico espiritual (manuscrito de Sanlúcar de Barrameda)

    Testimonio conservado
    Redacción A con anotaciones del autor
    Custodio
    Carmelitas descalzas de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz)
  • ES · Latina · c. 1586–1591 (copia)

    Cántico espiritual y poesías (manuscrito de Jaén)

    Testimonio conservado
    Testigo principal de la redacción B
    Custodio
    Carmelitas descalzas de Jaén
  • ES · — · c. 1572–1577

    Cristo crucificado (dibujo)

    Testimonio conservado
    Dibujo original a pluma
    Custodio
    Monasterio de la Encarnación, Ávila
Manuscritos →

Relaciones

Relaciones

Influencias, discipulados y afinidades. Se distingue la relación documentada de la similitud identificada por análisis.

  • Se encontró con

    Teresa de Ávila

    Se conocieron en Medina del Campo en 1567; Teresa lo ganó para la reforma, contó la fundación de Duruelo en sus Fundaciones y lo tuvo como confesor de la Encarnación (1572–1577).

    Relación documentada

  • Recibió influencia de

    Teresa de Ávila

    De Teresa recibió el proyecto de la reforma masculina y el estilo de vida de los descalzos; su doctrina sistematiza en otro registro la experiencia de oración que ella describe.

    Relación documentada

  • Recibió influencia de

    Jesús de Nazaret

    Su obra es cristocéntrica: en Subida II,22 afirma que en Cristo Dios lo ha dicho todo, y su dibujo del crucificado y el poema del pastorcico expresan su meditación de la Pasión.

    Relación documentada

  • Recibió influencia de

    Maestro Eckhart

    La mística renana llegó a la España del siglo XVI a través de obras atribuidas a Taulero, discípulo de Eckhart. Se ha estudiado a Juan como lector indirecto de Eckhart en la doctrina de la nada y del fondo del alma; la vía exacta de transmisión no está probada.

    Similitud identificada por análisis

  • Ideas afines a

    Francisco de Asís

    La «nada» sanjuanista y el «sin nada propio» franciscano comparten la idea de la desapropiación total, material y espiritual, como condición del amor.

    Similitud identificada por análisis

  • Ideas afines a

    Hildegarda de Bingen

    Ambos son a la vez místicos y poetas o músicos de primer orden, pero sus caminos son opuestos: la visión simbólica y profética de Hildegarda frente a la desconfianza de Juan hacia las visiones y su vía de la fe oscura.

    Similitud identificada por análisis

  • Ideas afines a

    Ibn Arabi

    Luce López-Baralt ha señalado paralelos de símbolos y vocabulario entre la poesía de Juan y la mística sufí andalusí (la noche, la fonte, el vino, el pájaro solitario); la hipótesis de una transmisión morisca sigue discutida.

    Similitud identificada por análisis

  • Influyó en

    Thomas Merton

    Merton estudió y comentó a Juan de la Cruz como maestro de la contemplación; es una relación de recepción.

    Similitud identificada por análisis

Fuentes

Fuentes

Bibliografía y catálogos consultados para esta ficha.

  1. Wikidata, Q190388 «John of the Cross» (P31=Q5; 82 enlaces entre wikis; P569 1542-06-24, P570 1591-12-14).
  2. San Juan de la Cruz. Obras completas. Ed. José Vicente Rodríguez; introducciones y notas doctrinales de Federico Ruiz Salvador. Madrid: Editorial de Espiritualidad, 1980 (ed. revisada 2008, ISBN 9788470683459).
  3. Ruiz Salvador, Federico (dir.). Dios habla en la noche: vida, palabra, ambiente de San Juan de la Cruz. Madrid: Editorial de Espiritualidad, 1990.
  4. Crisógono de Jesús Sacramentado, O.C.D. Vida de San Juan de la Cruz. Madrid: BAC, 1946; ed. revisada por Matías del Niño Jesús en San Juan de la Cruz, Vida y obras (BAC 15), 1964.
  5. Procesos de beatificación y canonización de San Juan de la Cruz. Ed. Silverio de Santa Teresa, O.C.D. Biblioteca Mística Carmelitana, vol. 14. Burgos: El Monte Carmelo, 1931 (vol. 5 de las Obras).
  6. John of the Cross. The Collected Works of St. John of the Cross. Trad. Kieran Kavanaugh y Otilio Rodriguez. Ed. revisada. Washington, D.C.: ICS Publications, 1991 (ISBN 9780935216936).
  7. Alonso, Dámaso. La poesía de San Juan de la Cruz (desde esta ladera). Madrid: CSIC, 1942.
  8. Baruzi, Jean. Saint Jean de la Croix et le problème de l'expérience mystique. París: Alcan, 1924 (trad. esp.: Valladolid, Junta de Castilla y León, 1991).
  9. López-Baralt, Luce. San Juan de la Cruz y el Islam. México: El Colegio de México, 1985 (reed. Madrid: Hiperión, 1990).
  10. Thompson, Colin P. St John of the Cross: Songs in the Night. Londres: SPCK, 2002.
  11. Wikisource en español, página «Autor:Juan de la Cruz» (poemas mayores, glosas, cantares y romances).
  12. Open Library, registros de edición de las obras de Juan de la Cruz (consultados por ISBN y por obra).
  13. Obras de San Juan de la Cruz, Doctor de la Iglesia. Ed. Silverio de Santa Teresa, O.C.D. 5 vols. Burgos: El Monte Carmelo, 1929–1931 (Biblioteca Mística Carmelitana 10–14).
  14. The Complete Works of Saint John of the Cross, of the Order of Our Lady of Mount Carmel. Trad. David Lewis; prefacio del cardenal Wiseman. 2 vols. Londres: Longman, 1864.
  15. Bara Bancel, Silvia. «San Juan de la Cruz, lector del Maestro Eckhart». Conferencia, Centro de Estudios de Hermenéutica, 2026.
  16. Stein, Edith. Kreuzeswissenschaft. Studie über Johannes a Cruce (1942). Lovaina / Friburgo: Nauwelaerts / Herder, 1950 (Edith Steins Werke I).
  17. Teresa de Jesús. Libro de las fundaciones, caps. 3 y 13–14, y carta a Francisco de Salcedo (Valladolid, septiembre de 1568), en Obras completas, ed. Efrén de la Madre de Dios y Otger Steggink. Madrid: BAC, 1962.
Titular de derechos
Dominio público (obra del siglo XVI). Las ediciones críticas, traducciones y aparatos modernos están sujetos a los derechos de sus editores (Editorial de Espiritualidad, Monte Carmelo, Alianza, BAC, ICS Publications, Herder…).

Pendiente de confirmar

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  • Localizar en una fuente apta (Wikisource o equivalente con capítulos) el texto en prosa de la Subida, la Noche, el Cántico, la Llama, los Dichos y las Cartas: Wikisource en español solo tiene los poemas; se han registrado los volúmenes de Silverio (1929) y Gerardo (1912) en Internet Archive, cuyo OCR hay que revisar.
  • Identificar al traductor de The Dark Night of the Soul (J. M. Watkins, 1905) para retirar la marca de precaución.
  • Fijar con la edición crítica la numeración del dicho «A la tarde te examinarán en el amor» (59, 60 o 64 según las ediciones) y la redacción exacta de la carta a María de la Encarnación de 6 de julio de 1591.
  • Añadir ISBN de la edición de la BAC (Vida y obras / Obras completas, Lucinio Ruano) y de una edición francesa de conjunto (Cerf): no localizadas en Open Library.
  • Confirmar signaturas y digitalizaciones de los manuscritos de Sanlúcar, Jaén y Andújar.
  • Las fechas de los vídeos se han deducido de la fecha relativa que muestra YouTube; el programa de RTVE «Paisaje con figuras» se fecha de forma aproximada.
  • Programas de afiliación: ninguno verificado.

Investigado el 2026-10-25