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Cristianismo · Mística cristiana · Platonismo

Simone Weil

1909 – 1943Persona históricamente documentada

Filósofa francesa (1909–1943), alumna de Alain y profesora de liceo, que quiso pensar desde la experiencia de los oprimidos: trabajó un año en fábricas, combatió brevemente en la guerra de España y vivió, desde 1937, una experiencia mística cristiana sin llegar a bautizarse. Murió de tuberculosis y desnutrición en Inglaterra, a los treinta y cuatro años, al servicio de la Francia Libre. Su obra, casi toda póstuma —La gravedad y la gracia, Echar raíces, A la espera de Dios, los Cuadernos—, piensa la atención, la desgracia y la fuerza.

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Simone Weil en 1943

Simone Weil en 1943 · Public domain

En sus palabras

«El verdadero héroe, el verdadero tema, el centro de la Ilíada es la fuerza.»

«L'Iliade ou le poème de la force», primera frase (Cahiers du Sud, 1940–1941)

La gravedad y la gracia — Simone Weil

Para empezar, una obra

La gravedad y la gracia

Su idea central

La atención, para Weil, es la facultad más alta del alma: consiste en suspender el pensamiento, dejarlo vacío y disponible, sin buscar, para que el objeto penetre en él. En su forma más pura es oración, y ejercida hacia un desdichado es la forma más rara del amor al prójimo.

Biografía

5 min de lectura

Una infancia sin concesiones

Simone Adolphine Weil nació en París el 3 de febrero de 1909 en una familia judía, laica y acomodada: su padre, Bernard Weil, era médico, y su madre, Salomea Reinherz, había crecido en Rostov y en Bélgica. Su hermano mayor, André, sería uno de los grandes matemáticos del siglo y fundador del grupo Bourbaki. La familia recordaba que, con cinco años, durante la Primera Guerra Mundial, la niña renunció al azúcar porque los soldados del frente no lo tenían; el gesto, transmitido por los suyos y recogido por su biógrafa Simone Pétrement, anuncia una vida en la que la compasión no se quedaba en sentimiento sino que pasaba al cuerpo.

La alumna de Alain

Estudió en el liceo Victor-Duruy con René Le Senne y, desde 1925, en la clase preparatoria del liceo Henri-IV con Émile Chartier, Alain, que le enseñó a pensar contra las ideas recibidas y a desconfiar de toda abstracción que no se pudiera verificar en la acción. En 1928 ingresó en la Escuela Normal Superior, única mujer de su promoción. Su director adjunto, Célestin Bouglé, la apodó la «Virgen roja» por su militancia sindical y pacifista. Su memoria de diploma, Ciencia y percepción en Descartes (1930), defiende ya una idea que no abandonará: el conocimiento nace del trabajo, del contacto de la mente con la resistencia del mundo. Obtuvo la agregación de filosofía en 1931.

Profesora y militante

Como profesora de liceo en Le Puy (1931–1932), Auxerre (1932–1933) y Roanne (1933–1934) escandalizó a las autoridades al encabezar delegaciones de parados y entregar a la caja de solidaridad la parte de su sueldo que excedía el subsidio de un desempleado. Viajó a Alemania en el verano de 1932 y describió con lucidez la descomposición que preparaba el nazismo; colaboró con la prensa sindicalista revolucionaria y, en 1934, redactó las Reflexiones sobre las causas de la libertad y de la opresión social, un análisis de la opresión que no se deja reducir al marxismo ni al liberalismo. Las notas que una alumna tomó en Roanne se publicaron después como Lecciones de filosofía.

El año de fábrica

En diciembre de 1934 pidió una excedencia y entró como obrera no cualificada en la fábrica Alsthom de París; después trabajó en las Forjas de Basse-Indre y en Renault, hasta agosto de 1935. Su Diario de fábrica registra con precisión de etnógrafa el ritmo, las cadencias, el miedo a perder el puesto y la humillación de las órdenes. De aquella experiencia escribió que había recibido «para siempre la marca de la esclavitud», y que la desgracia de los demás había entrado en su carne. Con el cuerpo y el alma «en pedazos», viajó a Portugal con sus padres; en un pueblo de pescadores vio una procesión de mujeres que cantaban a la luz de la luna y tuvo la certeza de que el cristianismo era «la religión de los esclavos».

España, Asís, Solesmes

En agosto de 1936, al estallar la guerra civil española, cruzó a Barcelona y se unió al grupo internacional de una columna anarquista en el frente de Aragón. El 20 de agosto se quemó la pierna con aceite hirviendo y sus padres fueron a buscarla. Lo que vio allí —ejecuciones sumarias celebradas por ambos bandos— lo contaría en una carta a Georges Bernanos en 1938. En la primavera de 1937, sola en la capilla de Santa María de los Ángeles de Asís, algo «más fuerte» que ella la obligó por primera vez a arrodillarse. En la Semana Santa de 1938, en la abadía de Solesmes, el canto gregoriano le permitió atravesar unas migrañas atroces; allí un joven católico inglés le dio a conocer a George Herbert. Recitando su poema Love con toda su atención, escribe, «Cristo mismo descendió y me tomó».

Marsella: la obra secreta

Tras la ocupación de París, en junio de 1940, la familia se refugió en Vichy y luego en Marsella. Excluida de la enseñanza por las leyes antijudías, Weil escribió en los Cahiers du Sud —allí apareció, bajo el anagrama Émile Novis, La Ilíada o el poema de la fuerza—, estudió griego y sánscrito, participó en redes de resistencia y llenó cuadernos con fragmentos que serían su legado. El dominico Joseph-Marie Perrin se convirtió en su interlocutor; ella le explicó por carta por qué permanecía en el umbral de la Iglesia sin bautizarse, por solidaridad con todo lo que la Iglesia dejaba fuera. Perrin le presentó al filósofo campesino Gustave Thibon, en cuya granja de Ardèche trabajó y con quien hizo la vendimia de 1941, recitando cada mañana el padrenuestro en griego.

Nueva York y Londres

En mayo de 1942 embarcó con sus padres hacia Casablanca y Nueva York, decidida a volver cuanto antes a la lucha. Desde allí escribió la Carta a un religioso, catálogo de sus objeciones a la Iglesia, y en noviembre consiguió llegar a Londres para trabajar en la Francia Libre. Sus superiores rechazaron su proyecto de enfermeras de primera línea y le encargaron informes sobre la reconstrucción de Francia. De ese encargo nació Echar raíces, una reflexión sobre las «necesidades del alma» y el desarraigo moderno, junto con La persona y lo sagrado y la Nota sobre la supresión general de los partidos políticos.

La muerte en Ashford

El 15 de abril de 1943 la encontraron inconsciente en su habitación; en el hospital Middlesex se le diagnosticó tuberculosis. Comía muy poco, y en su entorno se dijo que se negaba a tomar más de lo que racionaba la Francia ocupada. Dimitió de la Francia Libre a finales de julio y el 17 de agosto fue trasladada al sanatorio Grosvenor de Ashford, en Kent, donde murió el 24 de agosto de 1943, a los treinta y cuatro años. El juez de instrucción dictaminó suicidio por negarse a comer en un momento de desequilibrio mental, veredicto que sus biógrafos discuten. Fue enterrada en el cementerio de Ashford, entre las secciones judía y católica.

Una obra póstuma

Casi nada de lo que la hizo célebre se publicó en vida. Thibon reunió fragmentos de los cuadernos en La gravedad y la gracia (1947); Albert Camus editó en Gallimard Echar raíces y buena parte de los inéditos; Perrin publicó A la espera de Dios (1950). Desde entonces su pensamiento —la atención como forma de la oración, la desgracia, la «descreación», la primacía de las obligaciones sobre los derechos— ha interpelado a creyentes y agnósticos, a filósofos políticos y a místicos. La figura histórica es menos santa y más incómoda que la leyenda: una pensadora rigurosa, intransigente consigo misma, que hizo de la coherencia entre idea y vida una exigencia sin descanso.

Fuentes: Perrin, Joseph-Marie, y Gustave Thibon. Simone Weil telle que nous l'avons connue. Paris: La Colombe, 1952. · Du Plessix Gray, Francine. Simone Weil. New York: Viking (Penguin Lives), 2001. · Pétrement, Simone. La Vie de Simone Weil. 2 vols. Paris: Fayard, 1973 (reed. en un volumen, 1997). · Weil, Simone. Attente de Dieu. Ed. Joseph-Marie Perrin. Paris: La Colombe, 1950 (incluye la «Autobiographie spirituelle», carta al P. Perrin de mayo de 1942). Texto en Wikisource. · Weil, Simone. La Pesanteur et la Grâce. Ed. Gustave Thibon. Paris: Plon, 1947. Texto en Wikisource.

Cronología

La vida, año a año

Cada punto es un acontecimiento documentado. Pulsa para leerlo, con su fuente y su grado de certeza.

  1. 3 de febrero de 1909 · 0 años

    Nacimiento

    Nace en una familia judía laica; su hermano André tiene casi tres años.

    Documentado

  2. octubre de 1925 · 16 años

    Alumna de Alain

    Entra en la khâgne del liceo Henri-IV, donde Émile Chartier (Alain) marca su método filosófico.

    Documentado

  3. 1928

    Ingreso en la Escuela Normal Superior

    Única mujer de su promoción; Célestin Bouglé la apoda la «Virgen roja».

    Documentado

  4. 1931

    Agregación y primer destino

    Aprueba la agregación de filosofía y es destinada al liceo de Le Puy, donde apoya a los parados.

    Documentado

  5. agosto de 1932

    Viaje a Alemania

    Observa la crisis alemana en vísperas del nazismo y publica una serie de artículos.

    Documentado

  6. 1934

    Reflexiones sobre la opresión

    Redacta las Reflexiones sobre las causas de la libertad y de la opresión social, que llamará su «gran obra».

    Documentado

  7. diciembre de 1934

    Obrera en Alsthom

    Comienza su año de fábrica (Alsthom, Basse-Indre, Renault), que durará hasta agosto de 1935.

    Documentado

  8. agosto de 1935

    La procesión de los pescadores

    En un pueblo portugués siente que el cristianismo es «la religión de los esclavos»: primer contacto decisivo con el catolicismo.

    Documentado

  9. 20 de agosto de 1936

    Herida en la guerra de España

    Miliciana en una columna anarquista, se quema la pierna con aceite hirviendo y regresa a Francia.

    Documentado

  10. abril de 1937

    Santa María de los Ángeles

    Sola en la capilla de san Francisco, algo «más fuerte» que ella la obliga a arrodillarse por primera vez.

    Documentado

  11. abril de 1938

    Solesmes y el poema «Love»

    Asiste a los oficios de Semana Santa; conoce el poema de George Herbert cuya recitación la llevará a sentir que «Cristo mismo descendió».

    Documentado

  12. diciembre de 1940

    La Ilíada o el poema de la fuerza

    Los Cahiers du Sud publican el ensayo bajo el anagrama Émile Novis (diciembre de 1940–enero de 1941).

    Documentado

  13. septiembre de 1941

    Vendimia con Gustave Thibon

    Trabaja en el campo y recita a diario el padrenuestro en griego, que convierte en su única práctica de oración.

    Documentado

  14. mayo de 1942

    Exilio en Nueva York

    Parte con sus padres hacia Estados Unidos; allí escribe la Carta a un religioso.

    Documentado

  15. noviembre de 1942

    Al servicio de la Francia Libre

    Llega a Inglaterra; en la oficina del Comisariado del Interior redacta Echar raíces y los Escritos de Londres.

    Documentado

  16. 15 de abril de 1943

    Hospitalización

    La encuentran inconsciente; en el hospital Middlesex le diagnostican tuberculosis.

    Documentado

  17. 24 de agosto de 1943 · 34 años

    Muerte

    Muere en el sanatorio Grosvenor; el juez de instrucción dictamina suicidio por negarse a comer.

    Documentado

  18. 1947

    La gravedad y la gracia

    Gustave Thibon publica en Plon la antología de los cuadernos que la da a conocer.

    Documentado

  19. 1949

    Echar raíces en la colección «Espoir»

    Albert Camus publica L'Enracinement en Gallimard e inicia la edición de sus inéditos.

    Documentado

  20. 1988

    Obras completas

    Gallimard inicia la edición de las Œuvres complètes dirigida por André A. Devaux y Florence de Lussy.

    Documentado

Obras

Obras esenciales

Las obras sin las que no se entiende su legado.

La gravedad y la gracia — Simone Weil

Obra póstuma · 1947

La gravedad y la gracia

La Pesanteur et la Grâce

Fragmentos breves agrupados en capítulos —la gravedad y la gracia, el vacío, el desapego, la descreación, el yo, la desgracia, la violencia, la atención y la voluntad, el amor, el azar, lo que es sagrado— que exponen su metafísica: todos los movimientos naturales del alma obedecen a una ley análoga a la gravedad, y solo la gracia, que requiere un vacío para entrar, hace excepción. Fue el libro que reveló a Weil al público y sigue siendo la puerta de entrada más difundida a su pensamiento, aunque la edición de Thibon acentúa su lado espiritual.

No disponible Ver el libro

5 ediciones

Echar raíces — Simone Weil

Obra póstuma · 1949

Echar raíces

L'Enracinement. Prélude à une déclaration des devoirs envers l'être humain

Parte de un principio: la obligación es anterior al derecho. La primera parte enumera las «necesidades del alma» (orden, libertad, obediencia, responsabilidad, igualdad, jerarquía, honor, castigo, libertad de opinión, seguridad, riesgo, propiedad, verdad…); la segunda analiza el desarraigo obrero, campesino y nacional; la tercera esboza cómo devolver raíces a un pueblo mediante la educación y un trabajo que tenga sentido espiritual. Es su obra política mayor y una crítica radical tanto del Estado moderno como del culto a la grandeza.

No disponible Ver el libro

5 ediciones

A la espera de Dios — Simone Weil

Obra póstuma · 1950

A la espera de Dios

Attente de Dieu

Contiene las seis cartas a Perrin —entre ellas «Vacilaciones ante el bautismo» y la «Autobiografía espiritual», donde narra Portugal, Asís, Solesmes y el poema de Herbert— y los ensayos «Reflexiones sobre el buen uso de los estudios escolares», «El amor de Dios y la desgracia», «Formas del amor implícito de Dios», «A propósito del Padrenuestro» y «Los tres hijos de Noé». Es el texto más personal de Weil y el que fija su posición en el umbral de la Iglesia.

No disponible Ver el libro

4 ediciones

Cuadernos — Simone Weil

Obra póstuma · 1951

Cuadernos

Cahiers

Laboratorio de todo su pensamiento: notas de lectura de Platón, de los Upanishads y la Gita, de los pitagóricos y de los Evangelios, ejercicios de griego y sánscrito, problemas de matemáticas y física, y fragmentos sobre la gravedad, la gracia, el vacío, la necesidad, la belleza y la descreación. Son la fuente de La gravedad y la gracia y la vía más directa para leer a Weil sin la mediación de un editor.

No disponible Ver el libro

3 ediciones

Frases

Frases localizadas en una obra concreta. Cada una lleva su procedencia y su nivel de confianza.

El verdadero héroe, el verdadero tema, el centro de la Ilíada es la fuerza.

Le vrai héros, le vrai sujet, le centre de l’Iliade, c’est la force.

Verificada«L'Iliade ou le poème de la force», primera frase (Cahiers du Sud, 1940–1941)

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Ideas esenciales (resumen editorial)

Por respeto a los derechos de autor, estas ideas se resumen con palabras propias y no se presentan como citas literales.

  • La atención, para Weil, es la facultad más alta del alma: consiste en suspender el pensamiento, dejarlo vacío y disponible, sin buscar, para que el objeto penetre en él. En su forma más pura es oración, y ejercida hacia un desdichado es la forma más rara del amor al prójimo.
  • La desgracia (malheur) no es el dolor sin más, sino una destrucción simultánea del cuerpo, del alma y del lugar social que marca a la víctima con el desprecio, incluso a sus propios ojos; por eso apenas puede ser mirada de frente y casi nadie es capaz de compasión verdadera.
  • La creación es un acto de retirada: Dios se limita para dejar ser al mundo. La «descreación» es el movimiento inverso que se pide al ser humano: renunciar al yo para que Dios pueda amar a través de él, sin destruirse por la fuerza de la voluntad.
  • La fuerza, en la lectura de la Ilíada, es aquello que convierte a una persona en cosa; embriaga a quien la ejerce y petrifica a quien la sufre, y nadie la posee de verdad. La justicia empieza por reconocer esa ley sin dejarse engañar por ella.
  • Las obligaciones son anteriores a los derechos: un derecho solo existe si alguien se reconoce obligado a respetarlo. De ahí su propuesta de sustituir la declaración de los derechos del hombre por una declaración de las obligaciones hacia el ser humano, fundada en sus necesidades de cuerpo y alma.
  • El desarraigo —de los obreros por la fábrica, de los campesinos por el éxodo, de los pueblos por la conquista y por el Estado centralizado— es la enfermedad más grave de las sociedades modernas, porque se propaga: los desarraigados desarraigan a otros.
  • El trabajo manual, realizado con atención y libre de la prisa y del miedo, puede ser contacto con la necesidad del mundo y, por tanto, una forma de espiritualidad; una civilización bien ordenada pondría el trabajo físico en su centro espiritual.
  • Los «metaxu» (intermediarios, con la palabra de Platón) son los bienes relativos —la patria, la casa, la cultura, la belleza— que no deben confundirse con el bien absoluto, pero que no pueden arrebatarse a nadie sin dañar su alma.

Últimas palabras

No existen registros verificables de sus últimas palabras.

No se conserva ninguna frase final fiable. Weil murió en el sanatorio Grosvenor de Ashford la noche del 24 de agosto de 1943, tras entrar en coma, sin familiares ni amigos presentes; sus padres seguían en Nueva York y desconocían la gravedad de su estado, porque sus últimas cartas la ocultaban. Las últimas palabras escritas que se conservan son esas cartas a la familia (Écrits de Londres et dernières lettres).

Fuente: Weil, Simone. Écrits de Londres et dernières lettres. Paris: Gallimard (col. «Espoir»), 1957. Texto en Wikisource.

Preguntar

Lo que su obra responde

Doce grandes preguntas de la humanidad y lo que sus textos permiten responder, con referencias. Nunca ponemos palabras en su boca.

  • ¿Qué es lo Absoluto? ¿Existe Dios?

    Dios es amor que se retira al crear: personal e impersonal a la vez

    Personal e impersonal a la vezLo dice expresamente

    Simone Weil, criada en el agnosticismo, cuenta en su Autobiografía espiritual que en 1938 Cristo mismo descendió y la tomó, sin que lo hubiera buscado. Su Dios es amor, pero un amor que se manifiesta como renuncia: al crear, Dios se retira, abdica, deja de ser todo para que algo distinto de él exista, y el mundo queda entregado a la necesidad. En los Cuadernos y en El amor de Dios y la desgracia, la cruz es la distancia infinita entre Dios y Dios atravesada por el amor. Weil insiste en que Dios es a la vez personal e impersonal: personal en Cristo y en la relación de amor; impersonal en el orden del mundo, en la belleza y en lo sagrado que habita en cada ser humano.

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  • ¿Quién soy yo? ¿Existe un yo verdadero?

    Solo poseemos el poder de decir «yo»: hay que entregarlo

    El ego es una construcción del pensamientoLo dice expresamente

    Simone Weil no busca un yo verdadero que descubrir, sino un yo que deshacer. En La gravedad y la gracia, el «yo» es aquello que el ser humano cree propio y que en realidad pertenece a la gravedad: la necesidad psicológica, la imaginación que llena los vacíos, la voluntad de ser el centro. Lo único que de verdad nos pertenece es la facultad de decir «yo», y es eso lo que hay que ofrecer a Dios. Llama a ese proceso descreación: deshacer en nosotros lo creado para que Dios pueda amarse a través de nosotros. En La persona y lo sagrado añade que lo sagrado en cada ser humano no es su persona, sino algo impersonal que espera el bien.

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  • ¿Por qué sufrimos?

    La desgracia es la distancia de Dios que el amor puede atravesar

    La separación de DiosLo dice expresamente

    Simone Weil distingue el simple sufrimiento de la desgracia (malheur), que alcanza a la vez el cuerpo, el alma y la posición social, y marca a quien la padece como un esclavo. En El amor de Dios y la desgracia sostiene que la desgracia no es castigo: es efecto de la necesidad mecánica a la que Dios entregó el mundo al retirarse para que existiera. Por eso hace a Dios ausente durante un tiempo. Pero la cruz revela que esa distancia es la que separa a Dios de Dios, y que el amor la atraviesa: si el alma sigue amando en el vacío, aunque solo sea queriendo amar, la desgracia se convierte en el lugar donde Dios la toca.

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  • ¿Qué ocurre después de la muerte?

    La creencia en la inmortalidad roba el uso de la muerte

    Silencio o reservaLo dice expresamente

    Simone Weil desconfía de la esperanza en la otra vida como consuelo. En los textos reunidos en La gravedad y la gracia escribe que la creencia en la inmortalidad del alma es nociva, porque no podemos representarnos el alma como verdaderamente incorpórea: se convierte en creencia en una prolongación de la vida y quita el uso de la muerte. Lo que importa es amar a Dios sin esperar recompensa, consentir a la necesidad y a la propia desaparición, y aceptar el vacío sin llenarlo con la imaginación. No niega la vida eterna, que en la Autobiografía espiritual asocia a la gracia, pero se niega a especular con ella: la muerte enseña a renunciar al yo aquí.

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  • ¿Cómo se alcanza la liberación o la salvación?

    Solo la gracia escapa a la gravedad; a nosotros nos toca esperar

    Por gracia y amorLo dice expresamente

    Simone Weil formula la cuestión con una imagen física: todos los movimientos naturales del alma se rigen por leyes análogas a las de la gravedad, y solo la gracia es una excepción. El ser humano no puede subir por sí mismo; cualquier esfuerzo de la voluntad para ser bueno lo devuelve a la gravedad. Lo que le corresponde es la atención y la espera (attente): mirar, desear, no llenar el vacío con imaginaciones, consentir. En sus Reflexiones sobre el buen uso de los estudios escolares sostiene que un problema de geometría resuelto con atención verdadera prepara para la oración. La salvación es la gracia que desciende al alma que se ha vaciado para recibirla.

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  • ¿Hace falta un maestro?

    La inteligencia necesita libertad total, también frente a la Iglesia

    Ninguna autoridad espiritualLo dice expresamente

    Simone Weil subraya que en su encuentro con Cristo no intervino ningún ser humano: ni en sus razonamientos ni en sus lecturas había previsto la posibilidad de un contacto real, de persona a persona, con Dios. Tuvo interlocutores decisivos, como el dominico Joseph-Marie Perrin y Gustave Thibon, pero rehusó el bautismo. En la Autobiografía espiritual y en la Carta a un religioso explica que la función propia de la inteligencia exige una libertad total, que implica el derecho a negarlo todo y la ausencia de toda dominación; el anathema sit de la Iglesia, como instrumento de poder colectivo, le parecía incompatible con esa libertad. Ninguna autoridad puede ocupar el lugar de la atención personal a la verdad.

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  • ¿Es real el mundo?

    Amar el orden del mundo y consentir a la necesidad

    Orden natural en transformaciónLo dice expresamente

    Simone Weil ve el mundo como un tejido de necesidad: fuerzas ciegas, leyes mecánicas, gravedad, a las que Dios lo entregó al retirarse para dejarlo ser. Esa necesidad aplasta, produce la desgracia y no tiene en cuenta a nadie. Y sin embargo es bella: en Formas del amor implícito de Dios, el amor al orden del mundo y a su belleza aparece como una de las formas en que el alma ama a Dios sin saberlo, y Weil lo vincula con la tradición estoica del amor fati. El mar no es menos bello porque hunda barcos. La actitud justa es el consentimiento: obedecer a la necesidad como los astros, sin rebelión y sin imaginación, hasta reconocer en ella la obediencia del mundo a Dios.

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  • ¿Qué es el amor?

    Amar es prestar atención al desdichado

    Compasión sin límitesLo dice expresamente

    Para Simone Weil, el amor al prójimo empieza por la atención. En las Reflexiones sobre el buen uso de los estudios escolares escribe que los desdichados no necesitan otra cosa en este mundo que personas capaces de prestarles atención, y que preguntar al otro «¿qué sufres?» es reconocerlo como un semejante, no como una muestra de la categoría de los desdichados. En Formas del amor implícito de Dios, el amor al prójimo es una de las formas en que se ama a Dios sin nombrarlo, y lo describe como un amor creador que, como el del samaritano, da existencia a quien la desgracia había reducido a cosa. Ese amor exige renunciar a ser el centro: es atención vaciada de sí.

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  • ¿Somos libres o está todo determinado?

    El alma obedece a una gravedad; solo la gracia la exceptúa

    Somos máquinas hasta que despertamosLo dice expresamente

    Simone Weil abre la selección de La gravedad y la gracia con una tesis que suena a física: todos los movimientos naturales del alma se rigen por leyes análogas a las de la gravedad material, y solo la gracia es una excepción. El ser humano, abandonado a sí mismo, no hace más que caer: busca compensaciones, llena los vacíos con imaginación, cede a la fuerza. Lo que llamamos voluntad apenas cambia nada en lo esencial. La única libertad verdadera es el consentimiento: aceptar la necesidad y desear el bien sin pretender alcanzarlo por esfuerzo propio, dejando un vacío por el que descienda la gracia. Fuera de esa obediencia consentida, el alma es mecanismo.

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  • ¿Para qué meditar u orar?

    La atención, en su grado más alto, es oración

    Estar presenteLo dice expresamente

    Para Simone Weil, la oración consiste en atención. En las Reflexiones sobre el buen uso de los estudios escolares sostiene que la atención consiste en suspender el pensamiento, dejarlo disponible, vacío y penetrable al objeto, y que esa capacidad, ejercitada incluso en un problema de geometría, prepara para la oración; en otro lugar escribe que la atención, en su grado más alto, es lo mismo que la oración. En la Autobiografía espiritual cuenta que se obligó a recitar cada día el Padrenuestro en griego con atención absoluta, y que a veces, durante esa recitación, Cristo estaba presente en persona. Orar es dejar de llenar el vacío y mirar sin apropiarse.

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  • ¿Puede la razón conocer lo último?

    La inteligencia debe ir hasta su límite, donde la contradicción abre paso

    Fe y razón se ayudanLo dice expresamente

    Simone Weil, agregada de filosofía y discípula de Alain, defendió siempre la honestidad de la inteligencia. En la Autobiografía espiritual cuenta que, aun después de que Cristo la tomara, siguió pensando que nunca se puede resistir demasiado a Dios si se hace por puro deseo de verdad, porque a Cristo le gusta que se le prefiera la verdad, ya que antes de ser Cristo es la verdad. La inteligencia debe ejercerse con libertad total y llegar hasta su límite; allí encuentra contradicciones —la necesidad y el bien, la justicia y la desgracia— que no puede resolver, y que, sostenidas con atención, la abren a lo sobrenatural. La fe no anula la razón: la razón llevada al extremo deja paso al misterio.

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  • ¿Retirarse del mundo o transformarlo?

    Compartir la condición de los oprimidos y pensar el arraigo

    Comprometerse con el mundoLo dice expresamente

    Simone Weil llevó el compromiso hasta el propio cuerpo. Profesora de filosofía, militó en el sindicalismo, pidió una excedencia para trabajar como obrera en fábricas metalúrgicas en 1934–1935 —experiencia que recoge el Diario de fábrica y La condición obrera—, se alistó en la columna anarquista de Durruti en la guerra de España y, en Londres, trabajó para la Francia Libre. Allí escribió Echar raíces, un programa para la reconstrucción de Francia fundado en las necesidades del alma y en las obligaciones hacia el ser humano. Pero su compromiso nunca fue solo político: en La Ilíada o el poema de la fuerza analiza la fuerza que convierte a las personas en cosas, y solo la atención y la gracia la contrarrestan.

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Anécdotas y relatos

Anécdotas y relatos

Testimonio1914–1915

El azúcar de los soldados

Durante la Primera Guerra Mundial, la familia Weil, como muchas familias francesas, «adoptó» a soldados del frente a los que enviaba paquetes. Simone, que tenía entonces cinco o seis años, decidió renunciar al azúcar porque los soldados no lo tenían, y lo guardaba para ellos. Sus padres y su hermano recordaron el episodio, que Simone Pétrement recoge en su biografía junto con otros rasgos de una infancia marcada por una sensibilidad extrema ante el sufrimiento ajeno y por una voluntad de compartirlo en el propio cuerpo. La anécdota se cita a menudo como prefiguración de su muerte, aunque conviene leerla con prudencia: procede de recuerdos familiares y fue contada después de que Weil se hiciera célebre.

Origen del relato: Recuerdos de la familia recogidos por Simone Pétrement, amiga y condiscípula, en La Vie de Simone Weil (1973).

Fuente: Pétrement, Simone. La Vie de Simone Weil. 2 vols. Paris: Fayard, 1973 (reed. en un volumen, 1997).

Testimonio1931–1932

La «Virgen roja» de Le Puy

En su primer destino como profesora, el liceo de chicas de Le Puy (1931–1932), Weil se unió a los parados que trabajaban en obras municipales de beneficencia y encabezó con ellos una delegación ante el ayuntamiento. La prensa local se escandalizó de ver a una agregada de filosofía estrechando la mano de obreros en un café, y la administración le insinuó sanciones. Ella respondió que siempre había considerado la destitución como la coronación normal de su carrera. Vivía con el sueldo de un parado y entregaba el resto a la caja de solidaridad. El apodo de «Virgen roja», que le había puesto en la Escuela Normal su director Célestin Bouglé, la acompañó desde entonces.

Origen del relato: Narrado por Pétrement a partir de la prensa local y de testimonios; la réplica sobre la destitución se transmite en varias versiones.

Fuente: Pétrement, Simone. La Vie de Simone Weil. 2 vols. Paris: Fayard, 1973 (reed. en un volumen, 1997).

Testimonio1933

Trotski en el piso de la calle Auguste-Comte

A finales de diciembre de 1933, León Trotski, exiliado en Francia y obligado a la discreción, necesitaba un lugar en París para reunirse con sus partidarios. Simone convenció a sus padres de prestarle un apartamento libre del inmueble familiar de la calle Auguste-Comte, frente a los jardines de Luxemburgo. Durante la estancia discutió con él acaloradamente sobre la naturaleza del régimen soviético, que ella consideraba ya una nueva forma de opresión burocrática y no un Estado obrero degenerado. La escena, contada por su familia y por su biógrafa, resume su posición de esos años: revolucionaria, pero sin concesiones a ninguna ortodoxia.

Origen del relato: Pétrement (La Vie de Simone Weil) a partir de los recuerdos de los padres y de notas de Simone sobre la discusión.

Fuente: Pétrement, Simone. La Vie de Simone Weil. 2 vols. Paris: Fayard, 1973 (reed. en un volumen, 1997).

Testimonio1934–1935

La marca de la esclavitud

Entre diciembre de 1934 y agosto de 1935 la agregada de filosofía trabajó como obrera no cualificada en Alsthom, en las Forjas de Basse-Indre y en Renault. Torpe, miope y aquejada de migrañas, rara vez alcanzaba las cadencias exigidas; fue despedida, buscó trabajo de puerta en puerta y anotó cada pieza en su diario. Años después explicó al P. Perrin que, confundida con la masa anónima, la desgracia de los demás había entrado en su carne y en su alma, que había recibido «para siempre la marca de la esclavitud», como el hierro candente con que los romanos marcaban a sus esclavos, y que desde entonces se consideraba una esclava. Cuando alguien le hablaba sin brutalidad, sentía que debía tratarse de un error.

Origen del relato: Su propio testimonio en la «Autobiographie spirituelle» (1942) y el Journal d'usine publicado en La Condition ouvrière.

Fuente: Weil, Simone. Attente de Dieu. Ed. Joseph-Marie Perrin. Paris: La Colombe, 1950 (incluye la «Autobiographie spirituelle», carta al P. Perrin de mayo de 1942). Texto en Wikisource.

Documentado1936

El aceite hirviendo del frente de Aragón

En agosto de 1936 Weil llegó a Barcelona con credenciales de periodista y se incorporó al grupo internacional de una columna anarquista que combatía junto al Ebro. Nunca había disparado bien y sus compañeros temían su miopía. El 20 de agosto, en el campamento, metió el pie en una olla de aceite hirviendo oculta a ras de suelo y se quemó gravemente la pierna. Sus padres, que la habían seguido a España, la encontraron en Sitges y la llevaron de vuelta a Francia a finales de septiembre. Poco después, casi todos los miembros de su grupo murieron en combate. Lo que vio en esas semanas —la facilidad con que se fusilaba a sospechosos y se presumía de ello— la llevó a escribir a Georges Bernanos en 1938.

Origen del relato: Fecha del accidente según la Stanford Encyclopedia of Philosophy; detalles de la estancia en Pétrement y en la carta a Bernanos (Écrits historiques et politiques).

Fuente: Rozelle-Stone, A. Rebecca, y Benjamin P. Davis. «Simone Weil». Stanford Encyclopedia of Philosophy, publicado el 10 de marzo de 2018, revisión sustantiva del 18 de septiembre de 2025.

Testimonio1938

El poema «Love» de George Herbert

En la Semana Santa de 1938 Weil pasó diez días en la abadía benedictina de Solesmes siguiendo todos los oficios. Sufría migrañas atroces; con un extremo esfuerzo de atención conseguía salir de su carne dolorida y encontrar en el canto gregoriano una alegría pura. Allí la impresionó un joven católico inglés que parecía revestido de un resplandor angélico después de comulgar; él le habló de los poetas metafísicos ingleses del siglo XVII. Más tarde descubrió el poema «Love (III)» de George Herbert, lo aprendió de memoria y empezó a recitarlo en el momento culminante de las crisis de dolor, creyendo recitar solo un bello poema. Durante una de esas recitaciones, escribe, «Cristo mismo descendió y me tomó»: un contacto real, de persona a persona, que sus razonamientos sobre la imposibilidad de resolver el problema de Dios no habían previsto.

Origen del relato: «Autobiographie spirituelle», carta al P. Perrin de mayo de 1942 (Attente de Dieu). Weil no da el nombre del joven inglés.

Fuente: Weil, Simone. Attente de Dieu. Ed. Joseph-Marie Perrin. Paris: La Colombe, 1950 (incluye la «Autobiographie spirituelle», carta al P. Perrin de mayo de 1942). Texto en Wikisource.

Testimonio1941

El padrenuestro en griego en la vendimia

En el verano de 1941, mientras enseñaba griego a Gustave Thibon en Ardèche, Weil le tradujo palabra por palabra el padrenuestro y ambos se prometieron aprenderlo de memoria. Ninguno lo hizo en el momento; semanas después, hojeando el Evangelio, ella pensó que, puesto que se lo había prometido y era bueno, debía cumplirlo. La «dulzura infinita» del texto griego la tomó de tal modo que durante días no podía dejar de recitarlo. Una semana más tarde empezó la vendimia: lo decía cada mañana antes del trabajo y lo repetía en la viña. Desde entonces se impuso como única práctica recitarlo cada mañana con atención absoluta, empezando de nuevo si la atención se desviaba lo más mínimo. A veces, cuenta, las primeras palabras arrancaban su pensamiento del cuerpo y lo llevaban a un lugar fuera del espacio.

Origen del relato: «Autobiographie spirituelle» (Attente de Dieu), donde Thibon aparece como «T…»; Thibon dio su versión en Simone Weil telle que nous l'avons connue (1952).

Fuente: Weil, Simone. Attente de Dieu. Ed. Joseph-Marie Perrin. Paris: La Colombe, 1950 (incluye la «Autobiographie spirituelle», carta al P. Perrin de mayo de 1942). Texto en Wikisource.

Disputado1943

Las raciones de la Francia ocupada

En la primavera de 1943, enferma de tuberculosis en el hospital Middlesex de Londres, Weil comía muy poco. Personas de su entorno contaron que se negaba a tomar más de lo que correspondía a las raciones de la Francia ocupada, y que pedía que lo que le sobraba se enviara a los prisioneros. Trasladada en agosto al sanatorio de Ashford, murió el 24 de agosto. El juez de instrucción dictaminó que «se había quitado la vida negándose a comer en un momento de desequilibrio mental». Sus biógrafos discuten tanto el veredicto como la explicación heroica: la anorexia de origen nervioso, la imposibilidad física de comer por la enfermedad y la voluntad de solidaridad se han propuesto, solas o combinadas, para explicar su muerte.

Origen del relato: El veredicto consta en el certificado de defunción y lo citan la Stanford Encyclopedia of Philosophy y las biografías de Pétrement y Du Plessix Gray; la motivación de las raciones procede de testimonios de su entorno londinense.

Fuente: Rozelle-Stone, A. Rebecca, y Benjamin P. Davis. «Simone Weil». Stanford Encyclopedia of Philosophy, publicado el 10 de marzo de 2018, revisión sustantiva del 18 de septiembre de 2025.

Enseñanzas

Enseñanzas

Las nociones que articulan su pensamiento, explicadas en su contexto.

La atenciónattention
La atención es el concepto central de Weil. No es concentración muscular ni esfuerzo de la voluntad, sino una espera: suspender el pensamiento, dejarlo vacante y penetrable, sin buscar nada, para que la verdad o el otro puedan entrar en él. Por eso los estudios escolares valen incluso cuando fracasan: cada esfuerzo de atención, aunque no resuelva el problema de geometría, prepara al alma para la oración. La atención absolutamente pura es oración, y la capacidad de prestar atención a un desdichado —preguntarle de verdad «¿qué estás pasando?»— es casi un milagro. La noción une su epistemología, su ética y su mística: conocer, amar al prójimo y orar son tres formas de la misma disposición receptiva.

Desarrollado sobre todo en Marsella (1941–1942), con raíces en la enseñanza de Alain sobre la percepción.

Fuente: Weil, Simone. Attente de Dieu. Ed. Joseph-Marie Perrin. Paris: La Colombe, 1950 (incluye la «Autobiographie spirituelle», carta al P. Perrin de mayo de 1942). Texto en Wikisource.

La desgracia (malheur)malheur
Weil distingue la desgracia del sufrimiento. Hay desgracia cuando un acontecimiento desarraiga una vida y la alcanza a la vez en el cuerpo, en el alma y en la dimensión social, con una degradación que marca a la víctima. La desgracia es anónima, convierte a la persona en cosa y produce en ella desprecio de sí y una especie de complicidad con su propia condición. Por eso casi nadie la mira de frente, y los desgraciados encuentran rara vez compasión. Teológicamente, la cruz es la medida de la distancia infinita que el amor divino atraviesa: Cristo en el abandono es la presencia de Dios en el punto más alejado de Dios. La desgracia no tiene sentido en sí misma, pero puede convertirse en el lugar donde el amor sigue orientado hacia Dios en el vacío.

Nace de la experiencia de la fábrica (1934–1935) y se formula en «L'Amour de Dieu et le malheur» (1942).

Fuente: Weil, Simone. Attente de Dieu. Ed. Joseph-Marie Perrin. Paris: La Colombe, 1950 (incluye la «Autobiographie spirituelle», carta al P. Perrin de mayo de 1942). Texto en Wikisource.

Descreacióndecreation
Dios creó retirándose: para que el mundo exista, Dios renuncia a ser todo. Weil pide al ser humano el movimiento inverso, la descreación: «hacer pasar algo creado a lo increado», renunciar al yo —no destruirlo por la voluntad, lo que sería otra forma de afirmación, sino consentir a que deje de ocupar el centro— para que Dios pueda amar a su creación a través de nosotros. No es aniquilación psicológica ni desprecio del mundo: la descreación hace posible mirar las cosas sin la perspectiva deformante del yo y amarlas tal como son. El concepto se relaciona con el vacío que la gracia necesita para entrar y con la imagen de Dios como pobre y paciente ante la puerta del alma.

Término acuñado en los Cuadernos de Marsella; reunido por Thibon en un capítulo de La Pesanteur et la Grâce.

Fuente: Weil, Simone. La Pesanteur et la Grâce. Ed. Gustave Thibon. Paris: Plon, 1947. Texto en Wikisource.

Gravedad y graciapesanteur-et-grace
Weil toma de la física una imagen para describir el alma: todos sus movimientos naturales obedecen a leyes análogas a la gravedad —buscar compensación, llenar los vacíos, devolver el mal recibido, imaginar recompensas— y solo la gracia escapa a esa ley. Pero la gracia no entra donde todo está lleno: necesita un vacío, que hay que soportar sin colmarlo con imaginaciones o consuelos. De ahí su desconfianza de la imaginación «colmadora» y su elogio de aceptar el vacío. La pareja gravedad–luz, también presente en los Cuadernos, organiza su visión del universo: la necesidad mecánica del mundo y la atracción del bien que la atraviesa sin violentarla.

Metáfora fundadora de los Cuadernos de 1940–1942.

Fuente: Weil, Simone. La Pesanteur et la Grâce. Ed. Gustave Thibon. Paris: Plon, 1947. Texto en Wikisource.

La fuerzaforce
En el ensayo sobre la Ilíada, la fuerza es lo que hace de cualquiera que le está sometido una cosa: un cadáver, o un ser vivo que es ya cosa, el esclavo, el suplicante. La fuerza embriaga a quien cree poseerla y le hace olvidar sus límites, de modo que el vencedor de hoy será el vencido de mañana; nadie la posee realmente. Homero, según Weil, es grande porque muestra esa ley con equidad, sin despreciar a los vencidos ni admirar a los vencedores, con una amargura que procede de la ternura. La justicia y el amor solo son posibles para quien conoce el imperio de la fuerza y no lo respeta. El concepto prolonga su análisis de la opresión de 1934 y prepara su reflexión de Londres sobre el poder.

Escrito en 1939–1940, ante la guerra.

Fuente: Weil, Simone [Émile Novis]. «L'Iliade ou le poème de la force». Cahiers du Sud, n.º 230–231, diciembre de 1940 – enero de 1941; recogido en La Source grecque, Gallimard, 1953. Texto en Wikisource.

Arraigo y desarraigoenracinement
El ser humano tiene raíces por su participación real, activa y natural en una colectividad que conserva vivos ciertos tesoros del pasado y ciertos presentimientos del futuro, a través del lugar, el nacimiento, la profesión y el entorno. Cada persona necesita múltiples raíces. El desarraigo, producido por la conquista militar, por el dinero y por la educación separada de la vida, es la enfermedad más peligrosa de las sociedades humanas: los desarraigados caen en una inercia del alma o se lanzan a desarraigar a otros. Weil aplica el diagnóstico al obrero, al campesino y a la nación francesa, y propone una reconstrucción basada en la descentralización, el trabajo con sentido y una educación que haga visibles las raíces espirituales.

Núcleo de L'Enracinement (Londres, 1943).

Fuente: Weil, Simone. L'Enracinement: prélude à une déclaration des devoirs envers l'être humain. Paris: Gallimard (col. «Espoir»), 1949. Texto en Wikisource.

Obligaciones y necesidades del almaobligations
Un derecho no es eficaz por sí mismo, sino solo por la obligación a la que corresponde: lo cumple otro que se reconoce obligado. La obligación, en cambio, existe aunque nadie la reconozca. Weil funda las obligaciones en una realidad fuera del mundo y las concreta en las necesidades terrenales del ser humano: las del cuerpo y las del alma. Estas últimas se presentan por parejas complementarias —orden y libertad, obediencia y responsabilidad, igualdad y jerarquía, honor y castigo, seguridad y riesgo, propiedad privada y colectiva— más la verdad y el arraigo. El catálogo es a la vez una crítica del lenguaje de los derechos, que considera reivindicativo y mezquino, y un programa político.

Primera parte de L'Enracinement y «Étude pour une déclaration des obligations».

Fuente: Weil, Simone. L'Enracinement: prélude à une déclaration des devoirs envers l'être humain. Paris: Gallimard (col. «Espoir»), 1949. Texto en Wikisource.

Metaxu (los intermediarios)metaxu
Weil toma de Platón la palabra *metaxu*, «lo que está entre», para designar los bienes relativos que unen la tierra y el cielo: la casa, la patria, la lengua, las tradiciones, la cultura, la belleza del mundo. No son el bien absoluto y adorarlos sería idolatría, pero son puentes, y privar a alguien de ellos —como hacen la miseria, la deportación o la destrucción de una cultura— es un crimen, porque le quita los apoyos que le permitirían orientarse hacia el bien. Con este concepto Weil evita tanto el desprecio místico del mundo como la absolutización de la nación o del progreso.

Fragmentos de los Cuadernos reunidos en La Pesanteur et la Grâce (capítulo «Metaxu»).

Fuente: Weil, Simone. La Pesanteur et la Grâce. Ed. Gustave Thibon. Paris: Plon, 1947. Texto en Wikisource.

Vídeos

Vídeos

Grabaciones, entrevistas y documentales. Los vídeos se reproducen desde YouTube; no se alojan aquí.

  • Simone Weil "L'irrégulière" | Documentaire

    Documental· FR· 26 min

    Le Jour du SeigneurCanal oficial

  • Pourquoi il faut lire Simone Weil aujourd'hui - #CulturePrime

    Análisis· FR· 4 min

    France CultureCanal oficial

  • Relire la philosophe Simone Weil - L'édito culture

    Análisis· FR· 5 min

    France InterCanal oficial

  • Colloque Simone Weil - Emmanuel Gabellieri

    Conferencia· FR· 52 min

    Institut du Pont-Neuf

  • Conférence de Christian Loubère, Simone Weil et le poème de la force

    Conferencia· FR· 75 min

    Société toulousaine de philosophie

  • An Encounter with Simone Weil: trailer (documentary feature)

    Documental· EN· 3 min

    SimoneWeilMovieCanal oficial

  • Sylvie Weil talks about what it was like growing up as Simone Weil's niece

    Entrevista· EN· 1 min

    SimoneWeilMovieCanal oficial

  • Why Study Simone Weil with Philip Goodchild

    Conferencia· EN· 6 min

    University of NottinghamCanal oficial

  • Simone Weil, Waiting for God

    Conferencia· EN· 62 min

    The Philosophical Research Society

  • Remedios Zafra. Conversando con la obra de Simone Weil

    Conferencia· ES· 62 min

    La Casa EncendidaCanal oficial

  • «Simone Weil: una filosofía nueva y muy antigua» por Laia Colell. Foro Arte y Pensamiento

    Conferencia· ES· 70 min

    Fundación CajaCanariasCanal oficial

  • En torno a la cuestión colonial. Simone Weil y el destino de Europa — Cristina Basili

    Conferencia· ES· 75 min

    Círculo de Bellas ArtesCanal oficial

  • Hebe Uhart - «¿Para qué le sirve Simone Weil a los escritores?»

    Conferencia· ES· 68 min

    Cátedra Abierta Roberto Bolaño

Galería

Galería

Imágenes con licencia verificada. Cada una conserva su autoría y su atribución.

Manuscritos

Manuscritos

Testimonios manuscritos y textos antiguos, con su custodio y sus condiciones de consulta.

  • FR · Latin · 1925–1943

    Fonds Simone Weil (cuadernos, manuscritos y correspondencia)

    Testimonio conservado
    Cuadernos de Marsella, Nueva York y Londres; borradores de L'Enracinement y de los ensayos
    Custodio
    Bibliothèque nationale de France, departamento de Manuscritos (París)
Manuscritos →

Relaciones

Relaciones

Influencias, discipulados y afinidades. Se distingue la relación documentada de la similitud identificada por análisis.

  • Recibió influencia de

    Platón

    Lo consideraba el padre de la mística occidental; lo tradujo y comentó extensamente en Intuitions pré-chrétiennes y La Source grecque.

    Relación documentada

  • Recibió influencia de

    Pitágoras

    Dedicó a «La doctrina pitagórica» su estudio más extenso de Intuitions pré-chrétiennes, donde ve en la armonía y la mediación anticipos cristianos.

    Relación documentada

  • Recibió influencia de

    Francisco de Asís

    «Me enamoré de san Francisco en cuanto lo conocí», escribe; en su capilla de Asís se arrodilló por primera vez (1937).

    Relación documentada

  • Recibió influencia de

    Juan de la Cruz

    Lo cita repetidamente en los Cuadernos y en las cartas a Perrin (la imagen del hilo que retiene al pájaro).

    Relación documentada

  • Recibió influencia de

    Marco Aurelio

    En la Autobiografía espiritual reconoce haber hallado en Marco Aurelio, bajo la forma del amor fati, el deber de aceptar la voluntad de Dios.

    Relación documentada

  • Recibió influencia de

    Laozi

    En los fragmentos sobre el no-actuar afirma que la «actividad pasiva» más alta está perfectamente descrita en la Bhagavad Gita y en Lao-Tse.

    Relación documentada

  • Recibió influencia de

    Jesús de Nazaret

    Su experiencia mística de 1938 es, según su testimonio, un contacto personal con Cristo; la Pasión ocupa el centro de su teología de la desgracia.

    Relación documentada

  • Ideas afines a

    Maestro Eckhart

    La «descreación» y la crítica de la voluntad propia se han comparado con el desasimiento (Abgeschiedenheit) eckhartiano; no consta una lectura directa significativa.

    Similitud identificada por análisis

  • Contemporáneo de

    Pierre Teilhard de Chardin

    Contemporáneos franceses en diálogo con el catolicismo desde posiciones opuestas: Teilhard optimista ante la evolución, Weil centrada en la desgracia y en la necesidad. No consta que se conocieran.

    Similitud identificada por análisis

Fuentes

Fuentes

Bibliografía y catálogos consultados para esta ficha.

  1. Perrin, Joseph-Marie, y Gustave Thibon. Simone Weil telle que nous l'avons connue. Paris: La Colombe, 1952.
  2. Du Plessix Gray, Francine. Simone Weil. New York: Viking (Penguin Lives), 2001.
  3. Wikidata, «Simone Weil» (Q157309).
  4. Pétrement, Simone. La Vie de Simone Weil. 2 vols. Paris: Fayard, 1973 (reed. en un volumen, 1997).
  5. Weil, Simone. Attente de Dieu. Ed. Joseph-Marie Perrin. Paris: La Colombe, 1950 (incluye la «Autobiographie spirituelle», carta al P. Perrin de mayo de 1942). Texto en Wikisource.
  6. Rozelle-Stone, A. Rebecca, y Benjamin P. Davis. «Simone Weil». Stanford Encyclopedia of Philosophy, publicado el 10 de marzo de 2018, revisión sustantiva del 18 de septiembre de 2025.
  7. Weil, Simone. La Pesanteur et la Grâce. Ed. Gustave Thibon. Paris: Plon, 1947. Texto en Wikisource.
  8. Weil, Simone. L'Enracinement: prélude à une déclaration des devoirs envers l'être humain. Paris: Gallimard (col. «Espoir»), 1949. Texto en Wikisource.
  9. Weil, Simone [Émile Novis]. «L'Iliade ou le poème de la force». Cahiers du Sud, n.º 230–231, diciembre de 1940 – enero de 1941; recogido en La Source grecque, Gallimard, 1953. Texto en Wikisource.
  10. Weil, Simone. La Condition ouvrière. Paris: Gallimard (col. «Espoir»), 1951 (incluye el Journal d'usine). Texto en Wikisource.
  11. Fiori, Gabriella. Simone Weil: biografia di un pensiero. Milano: Garzanti, 1981.
  12. Weil, Simone. Œuvres complètes. Dir. André A. Devaux y Florence de Lussy. Paris: Gallimard, 1988– (7 tomos previstos en 16 volúmenes).
  13. Wikisource en francés, «Auteur:Simone Weil» (relación de obras con fechas de redacción y publicación).
  14. Weil, Simone. Écrits de Londres et dernières lettres. Paris: Gallimard (col. «Espoir»), 1957. Texto en Wikisource.
  15. Weil, Simone. Oppression et Liberté. Paris: Gallimard (col. «Espoir»), 1955 (incluye las Réflexions sur les causes de la liberté et de l'oppression sociale, 1934). Texto en Wikisource.
  16. Weil, Simone. Lettre à un religieux. Paris: Gallimard (col. «Espoir»), 1951. Texto en Wikisource.
  17. Weil, Simone. Intuitions pré-chrétiennes. Paris: La Colombe, 1951. Texto en Wikisource.
  18. Open Library, registros de edición consultados por ISBN (obras de Simone Weil).
  19. Haslett, Julia (dir.). An Encounter with Simone Weil. Documental, Line Street Productions, 2010.
  20. Weil, Simone, y Joë Bousquet. Correspondance 1942. Paris: Éditions Claire Paulhan, 2019 (primera ed.: Lausanne, L'Âge d'homme, 1982).
Titular de derechos
Éditions Gallimard (ediciones francesas) y los herederos de Simone Weil; obra de dominio público en la UE desde 2014 y en España desde 2024, pero no en EE. UU. Las traducciones tienen derechos propios (Trotta, Routledge, NYRB, Harper, etc.).

Pendiente de confirmar

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  • Derechos: comprobar si Simone Weil fue declarada «morte pour la France», lo que en Francia añadiría 30 años de protección a sus obras; no afecta a la regla UE/España/EE. UU. aplicada aquí, pero sí a la difusión en Francia.
  • Todas las entradas de reading_texts llevan caution: la obra no es de dominio público en EE. UU. (publicaciones francesas de 1940–1968 restauradas por la URAA). Reevaluar a partir de 2036 (La Ilíada) y de 2043 (primeras obras póstumas).
  • Verificar en la biografía de Pétrement los detalles de la anécdota de Trotski (fecha exacta y lugar) y la réplica de Le Puy sobre la destitución.
  • Localizar ISBN de ediciones en alemán, italiano y ruso de La gravedad y la gracia, Echar raíces y A la espera de Dios; y de la edición castellana de Venecia salvada.
  • Confirmar los traductores de las ediciones de Trotta sin traductor registrado (A la espera de Dios, Intuiciones precristianas, Escritos de Londres).
  • Confirmar la signatura del fondo Simone Weil en la Bibliothèque nationale de France y si existe digitalización en Gallica.
  • Vídeos: no se encontraron en YouTube documentales completos de televisiones públicas en alemán o italiano con canal oficial; se registran 13.
  • Programas de afiliación: ninguno verificado.

Investigado el 2026-10-25