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Biblioteca Hildegarda de Bingen

Libro de las obras divinas — Hildegarda de Bingen

Obra escrita · Obras esenciales

Libro de las obras divinas

Liber divinorum operum (De operatione Dei)

Hildegarda recibe la visión y la dicta a Volmar (Scivias de Rupertsberg)
deHildegarda de Bingen

Su síntesis cosmológica. Diez visiones en tres partes: la Caridad como fuerza ígnea que anima el universo; el hombre en el centro de las esferas cósmicas, con los vientos, los astros y los humores en correspondencia con sus miembros (la figura del «hombre universal» que inmortalizó el códice de Lucca); un extenso comentario al prólogo del evangelio de Juan y al Génesis; y, en la tercera parte, la ciudad de Dios y la historia hasta el Anticristo. Es la obra en que la teología de la viriditas y la relación microcosmos-macrocosmos alcanzan su formulación más completa.

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De qué trata

El Liber divinorum operum —«Libro de las obras divinas», también transmitido como De operatione Dei— es la última y más ambiciosa de las tres grandes obras visionarias de Hildegarda de Bingen. Escrita entre 1163 y 1173, cuando la autora rondaba los setenta años, es una cosmología teológica en la que el universo, el cuerpo humano y la historia de la salvación aparecen como tres expresiones de una misma obra de Dios. Si el Scivias contaba la historia sagrada y el Libro de los merecimientos de la vida trataba de la vida moral, este libro mira el conjunto de lo creado y pregunta qué lugar ocupa en él el ser humano.

La respuesta organiza todo el libro: el ser humano es el centro y el resumen del cosmos. En la segunda visión, la más célebre por la miniatura del manuscrito de Lucca, una figura humana con los brazos extendidos se inscribe en una rueda de círculos concéntricos —fuego, éter, aire, agua— sostenida por una figura divina; los vientos, los astros y los elementos irradian hacia ella y la atraviesan. La idea, que tiene raíces en la tradición antigua del microcosmos, adquiere en Hildegarda una densidad nueva: la estructura del firmamento se corresponde con la de la cabeza, los vientos con los humores del cuerpo, las estaciones con las edades de la vida. Todo está conectado, y el bien o el mal que hace la persona repercute en el orden del mundo.

El libro no es solo cosmología. La cuarta visión, la más extensa, culmina en un comentario del prólogo del Evangelio de Juan: el Verbo por el que todo fue hecho es el mismo que se hizo carne, y por eso la creación y la encarnación forman una sola obra. La segunda parte es un comentario alegórico y moral del Génesis unido a una visión de los lugares de purificación de las almas. La tercera recorre la historia de la salvación desde la creación hasta el fin de los tiempos, con figuras de la Sabiduría, la Caridad, la Humildad y la Paz, y termina con la llegada del Anticristo y la consumación de la historia.

La tesis de fondo es que el amor divino —la Caritas, que se presenta a sí misma en la primera visión como «suprema e ígnea fuerza»— es el principio vital que enciende y sostiene todo lo que vive. De ahí la importancia de la viriditas, el verdor o vigor vital, en el vocabulario de Hildegarda. Por esta visión integradora de naturaleza, cuerpo y espíritu, el libro se ha convertido en una referencia para la teología de la creación y ha encontrado lectores inesperados en la ecología y la historia de la ciencia.

Nota de autoría

Compuesto entre 1163 y c. 1173–1174; Volmar murió antes de terminarlo y Hildegarda lo completó con la ayuda de Guiberto de Gembloux y de su sobrino Wezelin. Edición crítica: Derolez y Dronke, CCCM 92 (1996). El manuscrito de Gante (Ms. 241) fue corregido bajo su supervisión.

Contexto de composición

Hildegarda empezó el libro en 1163, según cuenta en el prólogo, tras una nueva visión que le ordenó escribir, y trabajó en él una década, en paralelo a sus viajes de predicación y a una intensa correspondencia. Para entonces era abadesa de Rupertsberg, había fundado un segundo monasterio en Eibingen (1165) y era una autoridad consultada por el emperador Federico Barbarroja, con quien acabaría enfrentada por el cisma. Su secretario de toda la vida, el monje Volmar, murió en 1173, cuando el libro estaba casi terminado; la revisión final la hicieron otros colaboradores, entre ellos su sobrino Wezelin y, en los últimos años, Guibert de Gembloux. El libro es fruto de una época de expansión intelectual en el siglo XII, en la que circulaban nuevas traducciones de textos médicos y cosmológicos, aunque Hildegarda nunca cita fuentes y presenta todo como visión recibida. Su destinatario no es solo la comunidad: Hildegarda escribe para la Iglesia de su tiempo y, en su imaginación, para los lectores futuros que debían recibir el mensaje completo.

Estructura

  1. 01

    Parte I, visión 1: la teofanía del Amor divino

    Una figura alada de belleza extraordinaria, roja como el fuego, se presenta como la fuerza ígnea que da vida a todo. Explica la creación, la caída de los ángeles y del hombre y la redención. Es la clave de lectura de todo el libro (17 capítulos).

  2. 02

    Parte I, visiones 2–4: cosmos, cuerpo y alma

    La rueda cósmica con el ser humano en el centro (visión 2, 47 capítulos); los vientos del macrocosmos y los humores del microcosmos (visión 3); y la gran correspondencia entre el firmamento y el cuerpo humano, que culmina en un comentario del prólogo de Juan (visión 4, 105 capítulos, la más extensa).

  3. 03

    Parte II, visión 5: la tierra y la purificación

    La tierra aparece dividida en cinco regiones, algunas de ellas lugares de purificación de las almas. La visión se une a un comentario alegórico y moral de los primeros capítulos del Génesis (49 capítulos).

  4. 04

    Parte III, visiones 6–10: la ciudad de Dios y la historia

    La ciudad de Dios y el espejo de los ángeles; la historia de la salvación desde la creación a la encarnación; la fuente de la obra de Dios con el Amor, la Humildad y la Paz; la Sabiduría y el antiguo designio; y el Amor sobre la rueda de la eternidad, con las pruebas de la Iglesia, el Anticristo y el final.

Temas principales

El ser humano como microcosmos

La idea central: el cuerpo humano reproduce la estructura del universo y el universo existe para el ser humano. Hildegarda establece correspondencias minuciosas entre esferas celestes y partes de la cabeza, entre vientos y humores, entre ritmos cósmicos y ritmos corporales. No es astrología, sino una antropología de la responsabilidad: lo que el hombre hace afecta al orden de la creación.

Caritas, la fuerza ígnea

El Amor divino abre y cierra el libro. Hildegarda lo representa como una figura femenina con rostro resplandeciente y alas, que habla en primera persona y se identifica con la vida misma de todo lo creado. Es una de las imágenes más audaces de su teología, que piensa a Dios desde la energía vital y no solo desde el poder.

Viriditas: el verdor de la vida

La palabra *viriditas*, que Hildegarda usa con una frecuencia excepcional, designa la fuerza que hace germinar las plantas, sostiene la salud del cuerpo y vivifica la virtud del alma. Une los planos físico y espiritual y explica por qué sus obras de medicina y de teología hablan el mismo idioma.

Creación y encarnación

El comentario al prólogo de Juan, al final de la cuarta visión, es el corazón teológico del libro: el Verbo por el que todo fue hecho es el que se hizo carne. Para Hildegarda, la encarnación estaba prevista desde el principio y no es un remedio tardío: la creación entera está orientada hacia el ser humano y hacia Cristo.

Historia y fin de los tiempos

La tercera parte proyecta la cosmología sobre el tiempo: la historia tiene un orden, unas edades y un desenlace. Hildegarda anuncia épocas de debilidad en la Iglesia y de castigo, seguidas de renovación, y describe la llegada del Anticristo. Estas páginas alimentaron su fama posterior de profetisa.

Pasajes clave

«Yo soy la suprema e ígnea fuerza que ha encendido todas las chispas vivientes.»

Ego summa et ignea vis, quae omnes viventes scintillas accendi

Liber divinorum operum, parte I, visión 1, cap. 2 (CCCM 92)

Primeras palabras del discurso de *Caritas*, el Amor divino. Dios no aparece como juez ni arquitecto, sino como fuego que enciende la vida; el discurso sigue enumerando su presencia en los campos, las aguas y los astros. Traducción propia del latín.

«En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios, y Dios era el Verbo.»

In principio erat Verbum, et Verbum erat apud Deum, et Deus erat Verbum.

Juan 1,1 (Vulgata), comentado por Hildegarda al final de la parte I, visión 4

Hildegarda cierra la mayor de sus visiones cosmológicas con una exégesis del prólogo de Juan, verso a verso: la cosmología desemboca en la encarnación. El texto citado es el de la Vulgata, que ella comenta; la traducción es propia.

«La miniatura de la segunda visión en el manuscrito de Lucca: una figura humana desnuda, con los brazos abiertos, en el centro de una rueda de círculos de fuego, éter, aire y agua, sostenida por el Amor divino y atravesada por los soplos de los vientos.»
Lucca, Biblioteca Statale, MS 1942, ilustración de la parte I, visión 2

Más que un pasaje, una imagen: es la representación medieval más conocida del ser humano como microcosmos y resume visualmente la tesis del libro. Se describe aquí en lugar de citar el largo texto latino de la visión.

Recepción e influencia

El libro se conserva en dos manuscritos principales: el de Gante (Universiteitsbibliotheek, MS 241), copia en limpio preparada en Rupertsberg en vida de Hildegarda y considerada base del texto, y el de Lucca (Biblioteca Statale, MS 1942), de principios del siglo XIII, con diez miniaturas a toda página que han dado al libro su fama visual. Además, el texto se incluyó en el gran códice de Wiesbaden (el Riesenkodex), que reunió sus obras hacia el final de su vida.

Durante siglos fue menos leído que el Scivias y se conoció sobre todo por los extractos proféticos. La edición de la Patrologia Latina de Migne (vol. 197, 1855) lo puso de nuevo en circulación, y la edición crítica de Albert Derolez y Peter Dronke (1996) fijó el texto. El interés contemporáneo ha sido amplio y a veces discutible: el movimiento de la «espiritualidad de la creación» de Matthew Fox popularizó en los años ochenta una lectura ecológica de Hildegarda, y las miniaturas de Lucca se reproducen constantemente como iconos de la armonía entre ser humano y naturaleza. La investigación ha matizado esas lecturas situando el libro en la teología monástica y en la ciencia del siglo XII. Existe traducción inglesa completa de Nathaniel M. Campbell (2018) y versión española publicada por Herder (2009).

Cómo leerlo

Es la obra más difícil de Hildegarda por su extensión, su densidad simbólica y sus largas series de correspondencias. Conviene haber leído antes el *Scivias* o, al menos, una introducción a su pensamiento. Lo más recomendable es empezar por la primera visión, breve y decisiva, y por la segunda, con la miniatura de Lucca a la vista; después, el comentario al prólogo de Juan al final de la cuarta visión. La segunda y la tercera parte pueden leerse de forma selectiva. En inglés, la traducción de Nathaniel M. Campbell (Catholic University of America Press, 2018) es completa y anotada; en español, la edición de Herder (2009).

Ediciones y traducciones

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Español

  • Libro de las obras divinas

    Herder, 2009

    Traducción: María Isabel Flisfisch, María Eugenia Góngora y Beatriz Melo

    Edición de Herder (Barcelona); ISBN no localizado en Open Library ni en Google Books (cuota sin clave).

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Para seguir leyendo

  • Scivias

    La primera obra de la trilogía: el *Libro de las obras divinas* retoma su cosmos en forma de huevo y lo convierte en una rueda centrada en el ser humano.

  • Causas y remedios

    La misma teoría de los humores y los elementos, aplicada a la medicina práctica.

  • Physica

    El catálogo de las criaturas y sus virtudes, que complementa la visión cosmológica con la historia natural.

Otras obras de Hildegarda de Bingen

Fuentes

  • Hildegardis Bingensis. Liber divinorum operum. Ed. Albert Derolez y Peter Dronke. CCCM 92. Turnhout: Brepols, 1996. Trad. inglesa: Nathaniel M. Campbell, The Book of Divine Works. Washington: Catholic University of America Press, 2018.
  • Hildegardis Bingensis, *Liber divinorum operum*, ed. de Albert Derolez y Peter Dronke, Turnhout, Brepols (Corpus Christianorum Continuatio Mediaevalis 92), 1996.
  • Hildegard of Bingen, *The Book of Divine Works*, trad. de Nathaniel M. Campbell, Washington, Catholic University of America Press (The Fathers of the Church, Mediaeval Continuation 20), 2018.
  • Hildegarda de Bingen, *Libro de las obras divinas*, Barcelona, Herder, 2009.
  • Barbara Newman (ed.), *Voice of the Living Light: Hildegard of Bingen and Her World*, Berkeley, University of California Press, 1998.
  • Peter Dronke, *Women Writers of the Middle Ages*, Cambridge, Cambridge University Press, 1984.
  • The International Society of Hildegard von Bingen Studies, «Liber divinorum operum», hildegard-society.org (resúmenes de capítulos y datos de manuscritos).

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