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Filosofía presocrática

Parménides

Παρμενίδης ὁ Ἐλεάτης

c. 515 a. C. – ?Persona históricamente documentada

Filósofo de Elea, en la Magna Grecia (nacido hacia el 515 a. C.), autor de un poema en hexámetros del que quedan unos ciento sesenta versos. En él una diosa enseña que solo «lo que es» puede pensarse y decirse, y que es ingénito, imperecedero, uno e inmóvil; la segunda parte expone las opiniones de los mortales. Fundador de la escuela eleática, maestro de Zenón y, según la tradición, legislador de su ciudad, su argumento marcó toda la filosofía posterior.

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Cabeza identificada con Parménides (Velia)

Cabeza identificada con Parménides (Velia) · CC BY-SA 4.0

En sus palabras

«Es preciso que lo aprendas todo: tanto el corazón imperturbable de la verdad bien redonda como las opiniones de los mortales, en las que no hay creencia verdadera.»

DK 28 B1.28–30, en Sexto Empírico, Contra los matemáticos VII 111, y Simplicio, Comentario al Sobre el cielo 557. Griego: Diels-Kranz; inglés: John Burnet, Early Greek Philosophy (1908); español: traducción propia.

Su idea central

Lo que es (tò eón): El poema gira en torno a una sola palabra, el verbo griego *estí*, «es», a menudo sin sujeto expreso.

Biografía

5 min de lectura

El poema de un solo camino

Parménides escribió un único poema en hexámetros, el verso de Homero y de Hesíodo, del que se conservan unos ciento sesenta versos gracias a las citas de Sexto Empírico, Simplicio, Proclo, Plutarco y otros. Es el primer texto de la filosofía griega que argumenta paso a paso, y el primero que pregunta qué significa decir que algo «es». Platón, que lo llamó «venerable y temible», le dedicó un diálogo y presentó la ruptura con su doctrina como un «parricidio»; Aristóteles discutió sus tesis al comienzo de la Física. Toda la filosofía posterior de la naturaleza, de Empédocles a los atomistas, puede leerse como una respuesta a su negación del nacimiento y la muerte.

Elea

Elea —Hyele para sus fundadores, Velia para los romanos— era una colonia joven en la costa del Tirreno, al sur de Posidonia. La habían fundado hacia el 540 a. C. los focenses que huían del avance persa en Jonia, según cuenta Heródoto. Diógenes Laercio hace a Parménides hijo de Pires, de familia noble y rica, y, siguiendo a Apolodoro, sitúa su madurez en la 69.ª olimpiada (504–501 a. C.), lo que daría un nacimiento hacia el 540. Platón, en cambio, cuenta en el Parménides que el filósofo visitó Atenas con unos sesenta y cinco años, cuando Sócrates era muy joven, lo que lo haría nacer hacia el 515. Burnet sospechó que Apolodoro había hecho coincidir su madurez con la fundación de Elea; muchos especialistas prefieren la cronología platónica, aunque la escena del diálogo sea probablemente una ficción literaria; Burnet, que la tuvo por histórica, era de los pocos que la defendían.

Maestros, discípulos y leyes

Los antiguos le atribuyeron varios maestros. Aristóteles recoge que se decía discípulo de Jenófanes, el poeta filósofo que criticó los dioses de Homero y que también vivió en el occidente griego; Teofrasto lo relacionó con Anaximandro. Soción, más concreto, contaba que fue un pitagórico pobre pero noble, Aminias, hijo de Diocetas, quien lo condujo a la vida tranquila del estudio, y que Parménides le levantó a su muerte un santuario de héroe. Espeusipo, sobrino de Platón, afirmaba que dio leyes a su ciudad, y Plutarco añade que los magistrados de Elea juraban cada año atenerse a ellas; Estrabón atribuye el buen gobierno de la ciudad a Parménides y a Zenón, su discípulo más célebre.

En 1962 las excavaciones de Velia sacaron a la luz una herma sin cabeza del siglo I d. C. con la inscripción «Parménides, hijo de Pires, Uliades, filósofo de la naturaleza». Otras inscripciones del mismo edificio honran a médicos con el título de Ouliádes, que remite a Apolo Ulio, el sanador. La noticia sugiere que, siglos después, una escuela médica de Elea se reclamaba heredera de Parménides. Peter Kingsley ha propuesto ver en él un iatromantis, sacerdote sanador que practicaba la incubación, y leer el poema como relato de una experiencia visionaria; la hipótesis es sugerente pero no se apoya en pruebas directas y la mayoría de los especialistas la considera especulativa.

El viaje

El poema comienza con un viaje. Un joven es llevado en un carro por yeguas sabias, guiadas por las hijas del Sol, que han dejado la morada de la Noche; los ejes chirrían en los cubos de las ruedas. Llegan a las puertas de los caminos de la Noche y el Día, cuyas llaves guarda la Justicia vengadora; las doncellas la persuaden y las puertas se abren. Al otro lado, una diosa sin nombre toma al joven de la mano derecha y le anuncia que debe aprenderlo todo: «el corazón imperturbable de la verdad bien redonda» y las opiniones de los mortales, en las que no hay creencia verdadera. Sexto Empírico, que conserva este proemio, lo leyó como una alegoría del conocimiento; Walter Burkert vio en él un descenso al mundo subterráneo, y otros, una iniciación.

La vía de la verdad

La diosa enseña que solo hay dos caminos de investigación concebibles: que «es» y no puede no ser, y que «no es» y es necesario que no sea. El segundo es impracticable, porque lo que no es no puede conocerse ni decirse; «pues lo mismo es pensar y ser» (B3). Los mortales, sin embargo, vagan por una tercera senda: «bicéfalos», sin juicio, creen que ser y no ser son lo mismo y no lo mismo. El largo fragmento 8, que Simplicio copió en el siglo VI, según dice, porque el libro se había vuelto raro, deduce las «señales» de lo que es: no ha nacido ni perecerá, porque de lo que no es no puede venir; es entero, único, inmóvil y completo; «ni fue ni será, pues es ahora todo a la vez, uno, continuo»; y está limitado por todas partes, semejante a la masa de una esfera bien redonda.

Qué es exactamente «lo que es» sigue discutiéndose. Para la interpretación tradicional, Parménides niega la pluralidad y el cambio del mundo; G. E. L. Owen lo leyó como una tesis sobre todo lo que puede ser objeto de pensamiento; Alexander Mourelatos y Charles Kahn subrayaron el sentido predicativo y veritativo del verbo griego; John Palmer ha defendido un «monismo generoso», según el cual Parménides describe lo que es necesariamente sin negar que existan otras cosas.

La vía de la opinión

Tras cerrar su «discurso fiable», la diosa expone el «orden engañoso» de las opiniones mortales: un mundo construido con dos formas, la luz o fuego etéreo y la noche densa, del que conservamos pocos versos. Hablan de anillos celestes, de una divinidad que todo lo gobierna y que creó a Eros el primero de los dioses, de la luna que brilla «con luz ajena» mirando siempre a los rayos del sol, de la formación del embrión y del pensamiento según la mezcla de los miembros. A Parménides se le atribuyó haber reconocido que la estrella de la mañana y la de la tarde son el mismo astro y que la tierra es esférica, aunque las mismas noticias se dan de Pitágoras. Por qué una diosa enseña con detalle una cosmología que declara falsa es uno de los enigmas del poema.

La herencia de Elea

Zenón, su discípulo, defendió la doctrina con paradojas que mostraban los absurdos de la pluralidad y del movimiento; Meliso de Samos la reformuló en prosa. Empédocles, Anaxágoras, Leucipo y Demócrito aceptaron que nada nace de la nada ni se aniquila, y explicaron el cambio como mezcla y separación de elementos que no cambian. Platón, en el Sofista, tuvo que «atreverse contra el padre Parménides» para dar sentido al no ser como alteridad. De su muerte nada se sabe. Su poema, perdido como libro, sobrevivió en los comentarios neoplatónicos y es hoy uno de los textos más estudiados de la Antigüedad.

Fuentes: Diógenes Laercio. Vidas y opiniones de los filósofos ilustres IX 21–23 (Parménides), 25 (Zenón) y 24 (Meliso), s. III d. C. Trad. inglesa de C. D. Yonge, Bohn, Londres, 1853 (Project Gutenberg n.º 57342); trad. inglesa de R. D. Hicks, Loeb, 1925 (Wikisource). · Diels, Hermann y Kranz, Walther. Die Fragmente der Vorsokratiker, 6.ª ed. Weidmann, Berlín, 1951–1952, cap. 28 (Parmenides), A (testimonios) y B 1–19. Texto griego consultado en la transcripción de Wikisource en griego («Περί φύσεως (Παρμενίδης)»). · Kirk, G. S., Raven, J. E. y Schofield, M. The Presocratic Philosophers, 2.ª ed. Cambridge University Press, 1983, cap. VIII (Parmenides of Elea). Trad. esp. de Jesús García Fernández, Gredos, 1987. · Burnet, John. Early Greek Philosophy, 2.ª ed. A. and C. Black, Londres, 1908, cap. IV (Parmenides of Elea), §§ 84–97 (Project Gutenberg n.º 67097). · Coxon, A. H. The Fragments of Parmenides: A Critical Text with Introduction and Translation, the Ancient Testimonia and a Commentary. Van Gorcum, Assen, 1986; ed. revisada por Richard McKirahan, Parmenides Publishing, Las Vegas, 2009.

Cronología

La vida, año a año

Cada punto es un acontecimiento documentado. Pulsa para leerlo, con su fuente y su grado de certeza.

  1. c. 540 a. C.

    Fundación de Elea

    Los focenses que huyen del avance persa fundan Hyele en la costa del Tirreno tras la batalla de Alalia (Heródoto I 163–167). Los años anteriores a nuestra era se expresan en negativo.

    Probable

  2. c. 515 a. C. · 0 años

    Nacimiento

    Nace en Elea, hijo de Pires, de familia noble y rica. La fecha se deduce de Platón (Parménides 127b); la cronología de Apolodoro lo haría nacer hacia el 540.

    Probable

  3. c. 504 a. C.

    Madurez según Apolodoro

    Diógenes Laercio (IX 23) sitúa su madurez en la 69.ª olimpiada (504–501 a. C.), la misma que la de Heráclito.

    Tradición

  4. c. 490 a. C.

    Aminias y la vida contemplativa

    Según Soción (en Diógenes Laercio IX 21), el pitagórico Aminias lo orienta a la vida de estudio; a su muerte Parménides le dedica un santuario de héroe. Fecha desconocida.

    Tradición

  5. c. 480 a. C.

    Composición del poema

    Compone su poema en hexámetros, llamado tradicionalmente «Sobre la naturaleza». La fecha es una estimación; el poema parece responder a Heráclito y es anterior a Empédocles y Zenón.

    Discutido

  6. c. 470 a. C.

    Legislador de Elea

    Espeusipo (en Diógenes Laercio IX 23) y Plutarco (Contra Colotes 1126a) le atribuyen las leyes de Elea, que los magistrados juraban cumplir cada año. Fecha desconocida.

    Tradición

  7. c. 450 a. C. · 65 años

    Visita a Atenas con Zenón

    Según el Parménides de Platón (127a–c), asiste a las Grandes Panateneas con Zenón, se aloja en el Cerámico y conversa con un Sócrates muy joven. El encuentro es probablemente una ficción literaria; Ateneo (XI 505f) ya lo puso en duda.

    Discutido

  8. c. 370 a. C.

    Platón escribe el «Parménides» y el «Sofista»

    Platón hace de Parménides el protagonista de un diálogo y, en el Sofista (241d), presenta la crítica de su tesis sobre el no ser como un «parricidio».

    Probable

  9. c. 530

    Simplicio copia el fragmento 8

    En su comentario a la Física de Aristóteles, Simplicio transcribe largos pasajes del poema «por la rareza del libro» (In Phys. 144.25). Sin él no conoceríamos la vía de la verdad.

    Documentado

  10. 1897

    «Parmenides Lehrgedicht» de Diels

    Hermann Diels publica la edición crítica del poema con traducción alemana, base de la numeración DK 28.

    Documentado

  11. 1962

    Hallazgo de la herma de Velia

    Las excavaciones sacan a la luz una herma acéfala del s. I d. C. con la inscripción «Παρμενείδης Πύρητος Οὐλιάδης φυσικός», junto a otras dedicadas a médicos Uliades.

    Documentado

  12. 1965

    Edición de Tarán

    Leonardo Tarán publica «Parmenides: A Text with Translation, Commentary and Critical Essays», una de las ediciones de referencia del siglo XX.

    Documentado

Obras

Obras esenciales

Las obras sin las que no se entiende su legado.

Sobre la naturaleza (poema) — Parménides

Obra escrita · c. 480 a. C.

Sobre la naturaleza (poema)

Περὶ φύσεως (título convencional)

Poema didáctico en hexámetros dactílicos dividido en un proemio y dos partes. En el proemio (B1) un joven viaja en carro hasta las puertas de la Noche y el Día y es recibido por una diosa que le promete enseñarle la verdad y las opiniones de los mortales. La vía de la verdad (B2–B8.49) argumenta que solo puede pensarse y decirse «lo que es», y deduce que es ingénito, imperecedero, uno, continuo, inmóvil y semejante a una esfera. La vía de la opinión (B8.50–B19) expone una cosmología de dos principios, luz y noche, con teorías sobre los astros, la luna, la generación y el pensamiento. Es el texto fundacional de la ontología occidental.

18 ediciones · amazon.es

Vía de la verdad (B2–B8.49) — Parménides

Obra escrita · c. 480 a. C.

Vía de la verdad (B2–B8.49)

Ἀλήθεια (DK 28 B2–B8.49)

La enseñanza central de la diosa. Presenta dos vías de investigación —«es» y «no es»—, descarta la segunda porque lo que no es no puede pensarse ni decirse y censura a los mortales «bicéfalos» que confunden ser y no ser. En B8 deduce las propiedades de lo que es: ingénito e imperecedero, entero y único, inmóvil, sin pasado ni futuro, continuo, limitado y semejante a una esfera bien redonda. Es el primer argumento deductivo extenso de la filosofía griega.

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4 ediciones

Frases

Frases localizadas en una obra concreta. Cada una lleva su procedencia y su nivel de confianza.

Es preciso que lo aprendas todo: tanto el corazón imperturbable de la verdad bien redonda como las opiniones de los mortales, en las que no hay creencia verdadera.

χρεὼ δέ σε πάντα πυθέσθαι / ἠμὲν Ἀληθείης εὐκυκλέος ἀτρεμὲς ἦτορ / ἠδὲ βροτῶν δόξας, ταῖς οὐκ ἔνι πίστις ἀληθής.

VerificadaDK 28 B1.28–30, en Sexto Empírico, Contra los matemáticos VII 111, y Simplicio, Comentario al Sobre el cielo 557. Griego: Diels-Kranz; inglés: John Burnet, Early Greek Philosophy (1908); español: traducción propia.

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Citas apócrifas o de atribución discutida (4)
  • «De la nada, nada sale (ex nihilo nihil fit).»

    La idea está en B8.7–10, pero la fórmula latina no es suya: procede de Lucrecio (I 150, «nil posse creari de nilo») y de la escolástica. Se le atribuye por resumen escolar.

  • «El ser es y el no ser no es.»

    Fórmula de manual que condensa B2 y B6, pero que no aparece tal cual en el poema. Parménides dice «es» sin sujeto expreso, y el uso sustantivado «el ser» es una interpretación posterior.

  • «El cambio es una ilusión.»

    Paráfrasis moderna. El poema dice que nacer, perecer, cambiar de lugar y de color son «nombres» que los mortales han puesto creyéndolos verdaderos (B8.38–41); no habla de ilusión.

  • «Si lo uno no es, nada es.»

    Conclusión del diálogo Parménides de Platón (166c), pronunciada por el personaje Parménides. Es una construcción platónica, no una cita del filósofo histórico.

Últimas palabras

No existen registros verificables de sus últimas palabras.

No se conserva ningún registro de sus últimas palabras ni de las circunstancias de su muerte.

Preguntar

Lo que su obra responde

Doce grandes preguntas de la humanidad y lo que sus textos permiten responder, con referencias. Nunca ponemos palabras en su boca.

  • ¿Qué es lo Absoluto? ¿Existe Dios?

    Lo que es: uno, ingénito, imperecedero y completo como una esfera

    Un Absoluto impersonalSe deduce de su doctrina

    Parménides no habla de Dios en la Vía de la verdad. Lo que su poema presenta como lo último es «lo que es»: aquello que no puede no ser, que no nace ni perece, que es todo a la vez, uno y continuo, y que está completo por todas partes como la masa de una esfera bien redonda. Lo mantienen en sus límites la Justicia y la Necesidad, figuras divinas que en el poema funcionan casi como nombres de la ley lógica. La revelación misma la pronuncia una diosa sin nombre que recibe al joven en el proemio. Lo que el texto permite afirmar es un absoluto sin rasgos personales, accesible solo al pensamiento, del que se excluye toda génesis, todo cambio y toda pluralidad.

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  • ¿Quién soy yo? ¿Existe un yo verdadero?

    El poema no trata del yo: solo del ser y del pensar

    No se pronunció

    Los fragmentos conservados de Parménides no contienen una doctrina del yo ni del alma individual. La Vía de la verdad trata de «lo que es» y de su relación con el pensamiento —lo mismo es pensar y ser, dice B3—, pero ese pensar no se presenta como la conciencia de un sujeto. En la Vía de la opinión, B16 explica que la mente de los hombres depende de la mezcla de sus miembros en cada momento, una psicología física que la propia diosa ha calificado de opinión de los mortales. La figura del joven conducido ante la diosa en el proemio es narrativa. Las lecturas que ven en B3 una identidad entre conciencia y ser pertenecen a la tradición posterior.

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  • ¿Por qué sufrimos?

    El poema trata del error de los mortales, no de su dolor

    No se pronunció

    Parménides no se pregunta por qué sufrimos. Lo que su poema diagnostica es otra cosa: el extravío de los mortales «de dos cabezas», que no saben nada, van errantes, sordos y ciegos, y tienen por lo mismo y no lo mismo el ser y el no ser (B6). Ese error es cognitivo, no moral ni existencial, y el remedio que ofrece la diosa es juzgar con la razón y no dejarse llevar por el hábito de los sentidos (B7). Ni la Vía de la verdad ni los restos de la Vía de la opinión, dedicados a la cosmología y la fisiología, tratan el dolor humano como problema. Atribuirle una doctrina del sufrimiento sería inventarla.

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  • ¿Qué ocurre después de la muerte?

    Lo que es no nace ni muere, pero el poema no habla del individuo

    No se pronunció

    Los fragmentos de Parménides no tratan de lo que ocurre a la persona después de morir. La Vía de la verdad sostiene que lo que es es ingénito e imperecedero, porque de lo que no es no puede venir nada ni a ello puede ir nada; la Justicia no afloja sus cadenas para dejarlo nacer o perecer. Pero ese argumento se refiere al ser en cuanto tal, no al alma individual, y aplicarlo a ella sería una extrapolación. La Vía de la opinión, que contiene la cosmología, menciona una divinidad que gobierna el nacimiento y la unión de los sexos, pero los restos conservados no dicen nada de un destino tras la muerte.

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  • ¿Cómo se alcanza la liberación o la salvación?

    Un viaje de la noche a la luz para aprender la verdad bien redonda

    Por el conocimiento directoSe deduce de su doctrina

    El proemio de Parménides narra un viaje: unas yeguas llevan al joven, «el hombre que sabe», por el camino de la diosa; las hijas del Sol dejan las moradas de la Noche y le abren las puertas que guarda la Justicia. Allí la diosa le promete enseñarle todo: tanto el corazón imperturbable de la verdad bien redonda como las opiniones de los mortales, en las que no hay creencia verdadera. El resto del poema es esa enseñanza, y su condición es juzgar con la razón y no con el ojo que no ve ni el oído que resuena. Si cabe hablar de liberación en Parménides, es la del pensamiento que abandona la senda de los mortales.

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  • ¿Hace falta un maestro?

    Una diosa enseña, pero pide juzgar su prueba con la razón

    Útil, pero no imprescindibleSe deduce de su doctrina

    El poema de Parménides tiene forma de enseñanza: una diosa sin nombre recibe al joven, le toma la mano derecha y le promete enseñarle la verdad y las opiniones de los mortales. Podría parecer una revelación que se acepta por autoridad. Sin embargo, la diosa no pide fe: le exhorta a no dejarse llevar por el hábito de los sentidos y a juzgar con la razón la refutación tan discutida que ella le propone (B7). La guía divina abre el camino, pero el asentimiento depende del razonamiento del discípulo. Los fragmentos no dicen nada de maestros humanos; la tradición hace a Parménides discípulo de Jenófanes y del pitagórico Aminias, y maestro de Zenón de Elea.

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  • ¿Es real el mundo?

    Solo lo que es es; el mundo de los mortales es nombre y opinión

    Apariencia sobre lo único realLo dice expresamente

    La Vía de la verdad demuestra que lo que es no puede nacer ni perecer, ni moverse, ni dividirse, porque eso supondría admitir lo que no es. De ahí se sigue que el mundo que perciben los sentidos —nacimiento, muerte, cambio de lugar, alteración del color— son nombres que los mortales han puesto confiando en que son verdaderos. Sin embargo, la diosa no despide ese mundo sin más: en la segunda parte del poema expone una cosmología completa, basada en la luz y la noche, para que ningún mortal le aventaje en saber, aunque advierte que su orden es engañoso. El mundo tiene una consistencia de apariencia; solo lo que es es plenamente real.

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  • ¿Qué es el amor?

    Eros aparece solo en la cosmogonía, como el primero de los dioses

    No se pronunció

    Parménides no trata el amor como experiencia humana ni como camino. En la Vía de la opinión, dedicada a la cosmología de los mortales, una divinidad que gobierna todas las cosas impulsa la unión de lo femenino y lo masculino (B12), y de ella se dice que ideó a Eros, el primero de todos los dioses (B13), un verso que Platón cita en el Banquete. Se trata de una fuerza cosmogónica que explica la generación, no de una doctrina del amor como vínculo entre personas ni como anhelo de lo divino. Además, toda esa sección del poema la presenta la diosa como opinión de los mortales. Sobre el amor en sentido ético o místico, Parménides guarda silencio.

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  • ¿Somos libres o está todo determinado?

    La Necesidad ata al ser, pero el poema no habla de la acción humana

    No se pronunció

    En el poema de Parménides la Necesidad y la Justicia aparecen con frecuencia, pero no como fuerzas que gobiernen la vida humana. En la Vía de la verdad la poderosa Necesidad mantiene a lo que es en las ataduras del límite, y la Justicia no afloja sus cadenas para dejarlo nacer o perecer: son figuras de la inmutabilidad del ser. En la cosmología, la Necesidad sujeta el cielo para que contenga los límites de los astros (B10). Ninguno de los fragmentos plantea si el hombre elige sus actos o si todo está determinado. La tradición antigua hizo de Parménides legislador de Elea, pero sus leyes no se conservan. Sobre esta pregunta guarda silencio.

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  • ¿Para qué meditar u orar?

    El viaje del proemio no es un método de oración ni de meditación

    No se pronunció

    Los fragmentos de Parménides no contienen enseñanzas sobre la oración ni prácticas de meditación. El proemio narra un viaje en carro hasta una diosa y está lleno de imágenes religiosas —las hijas del Sol, la Justicia que guarda las llaves, las puertas de los caminos de la Noche y el Día—, pero su función en el poema es introducir una enseñanza que debe juzgarse con la razón. Una línea de interpretación reciente, representada por Peter Kingsley, ha relacionado a Parménides con los sacerdotes sanadores de Apolo en Elea y con prácticas de incubación; se apoya en inscripciones halladas en Velia, no en el poema. Atribuirle una doctrina de la oración sería ir más allá de los textos.

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  • ¿Puede la razón conocer lo último?

    Una diosa revela la verdad, pero exige juzgarla solo con la razón

    Fe y razón se ayudanSe deduce de su doctrina

    Parménides es a la vez el pensador de la revelación y el fundador de la argumentación deductiva. Su poema pone la verdad en boca de una diosa, a la que se llega por un viaje fuera de los caminos de los hombres; pero lo que la diosa enseña es un razonamiento riguroso, y su consigna es no dejarse llevar por el hábito de los sentidos y juzgar con la razón la refutación que propone. Para Parménides el pensamiento sí alcanza lo último: lo mismo es pensar y ser, y lo que no es no puede pensarse ni decirse. Revelación divina y razón no compiten: la primera da el marco, la segunda la prueba; los sentidos quedan relegados a la opinión.

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  • ¿Retirarse del mundo o transformarlo?

    El poema no trata de la vida social; la tradición lo hizo legislador

    No se pronunció

    Los fragmentos del poema de Parménides no contienen ninguna reflexión sobre cómo vivir entre los hombres, si retirarse o actuar en la ciudad. El viaje del proemio lleva al joven lejos de los caminos de los hombres, pero esa lejanía es la del conocimiento, no un programa de vida. Las noticias sobre su vida pública proceden de otras fuentes: Espeusipo, según Diógenes Laercio, decía que había dado leyes a sus conciudadanos de Elea, y Plutarco añade que los magistrados juraban cada año observarlas. Si fue así, Parménides habría sido un ciudadano activo; pero sus leyes no se conservan y no pueden relacionarse con su doctrina. Sobre esta pregunta, su obra calla.

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Anécdotas y relatos

Anécdotas y relatos

Disputadoc. 500–490 a. C. (incierto)

El santuario de Aminias

Parménides, cuenta Soción, fue oyente de Jenófanes, pero no lo siguió. Quien lo condujo a la vida tranquila del estudio fue Aminias, hijo de Diocetas, un pitagórico pobre pero noble. Parménides, de familia ilustre y rica, se convirtió en su compañero y, cuando Aminias murió, le levantó un *heróon*, un pequeño santuario como los que se dedicaban a los héroes y a los fundadores. La escena tiene un aire concreto —el nombre del padre, la pobreza, el monumento— que llevó a Burnet a escribir que «no parece una invención», pues los eruditos alejandrinos disponían de noticias sobre la Italia meridional que hoy se han perdido; también encaja con la relación que se atribuye a Parménides con los círculos pitagóricos del sur de Italia.

Origen del relato: Diógenes Laercio IX 21, citando a Soción de Alejandría (s. II a. C.). No hay otra fuente. Burnet (Early Greek Philosophy, § 84) lo considera verosímil.

Fuente: Diógenes Laercio. Vidas y opiniones de los filósofos ilustres IX 21–23 (Parménides), 25 (Zenón) y 24 (Meliso), s. III d. C. Trad. inglesa de C. D. Yonge, Bohn, Londres, 1853 (Project Gutenberg n.º 57342); trad. inglesa de R. D. Hicks, Loeb, 1925 (Wikisource).

Testimonios. V a. C.

El juramento de los magistrados

Espeusipo, sobrino y sucesor de Platón en la Academia, escribió que Parménides había dado leyes a sus conciudadanos. Plutarco, cuatro siglos después, añade un detalle: Parménides ordenó su ciudad con leyes tan excelentes que los magistrados juraban cada año, al tomar posesión, atenerse a las leyes de Parménides. Estrabón, por su parte, atribuye a Parménides y a Zenón el buen gobierno de Elea, que resistió a lucanos y posidoniatas pese a su pequeño territorio. La noticia, transmitida por un académico del siglo IV a. C., es una de las más antiguas sobre su vida y desmiente la imagen de un metafísico retirado del mundo.

Origen del relato: Espeusipo en Diógenes Laercio IX 23; Plutarco, Contra Colotes 1126a–b; Estrabón VI 1.1. Las tres fuentes son independientes entre sí, aunque ninguna es contemporánea.

Fuente: Plutarco. Contra Colotes 1126a–b; Estrabón, Geografía VI 1.1; Espeusipo citado por Diógenes Laercio IX 23.

Disputadoc. 450 a. C.

El encuentro con el joven Sócrates

Platón cuenta que Parménides y Zenón llegaron a Atenas para las Grandes Panateneas. Parménides era ya muy anciano, de cabellos completamente blancos, de aspecto noble y unos sesenta y cinco años; Zenón, alto y agraciado, rondaba los cuarenta. Se alojaron en casa de Pitodoro, en el Cerámico, y allí acudió Sócrates, entonces muy joven, con otros a escuchar la lectura del libro de Zenón. La conversación que sigue, en la que Parménides somete a crítica la teoría de las Ideas del joven Sócrates, ocupa el diálogo Parménides. En el Teeteto Sócrates recuerda aquel encuentro: Parménides le pareció «venerable y temible» y de una profundidad del todo noble. Ya Ateneo, en el siglo II d. C., objetó que la cronología lo hacía imposible, y muchos especialistas lo tienen por una ficción literaria; Burnet y Eduard Meyer, en cambio, lo consideraron histórico, porque Platón lo menciona en tres diálogos distintos. En todo caso, la edad que Platón le da es la base de la cronología moderna.

Origen del relato: Platón, Parménides 127a–c; Teeteto 183e; Sofista 217c. Ateneo, Banquete de los eruditos XI 505f, lo considera anacrónico. Es un testimonio literario sin confirmación independiente.

Fuente: Platón. Parménides 127a–128b; Teeteto 183e–184a; Sofista 237a, 241d–242a; Banquete 178b. Trad. inglesa de Benjamin Jowett, The Dialogues of Plato, 3.ª ed., Clarendon Press, Oxford, 1892 (Project Gutenberg n.º 1687, Parmenides).

Documentados. I d. C. (inscripción); 1962 (hallazgo)

«Parménides, hijo de Pires, Uliades, físico»

En 1962, en las excavaciones de Velia —la antigua Elea, en la costa del Cilento—, los arqueólogos encontraron un conjunto de hermas de mármol de época imperial. Una de ellas, sin cabeza, llevaba grabado: «Parménides, hijo de Pires, Uliades, físico». Otras honraban a médicos llamados Ulis, con el mismo título de *Ouliádes* y la designación de *iatrós* o *pholarchós*. El hallazgo, publicado en 1962 en la revista Apollo y estudiado después por Giovanni Pugliese Carratelli, mostró que siglos después de su muerte una corporación de médicos, vinculada al culto de Apolo Ulio, el sanador, veneraba a Parménides como su antepasado. Una cabeza masculina del siglo I d. C. hallada en el mismo yacimiento se identifica desde entonces con él.

Origen del relato: Packard Humanities Institute, inscripción n.º 301222 (Apollo 2, 1962, 125–136; SEG 38.1020). La interpretación de «Uliades» como título de una escuela médica es la más extendida; Peter Kingsley la desarrolló en su hipótesis del Parménides sanador.

Fuente: Packard Humanities Institute, Searchable Greek Inscriptions, n.º 301222: herma acéfala de mármol blanco de Velia, s. I d. C., «Παρμενείδης Πύρητος Οὐλιάδης φυσικός»; primera publicación en Apollo 2 (1962) 125–136; SEG 38.1020 y 53.1114.

Disputados. V a. C.

El lucero de la tarde y el de la mañana

Favorino, erudito del siglo II, atribuyó a Parménides el descubrimiento de que Héspero, el lucero vespertino, y Fósforo, el matutino, son el mismo astro; Teofrasto, según Diógenes Laercio, lo consideraba el primero en afirmar que la tierra es esférica y está en el centro. Las mismas primicias se atribuían también a Pitágoras, y el poeta Calímaco ponía en duda alguna de estas noticias. Lo que sí atestiguan los fragmentos es una observación astronómica precisa: la luna brilla «con luz ajena» y mira «siempre hacia los rayos del sol» (B14–B15), la primera afirmación conservada de que la luz lunar es reflejo de la solar.

Origen del relato: Diógenes Laercio IX 21 y 23 (Teofrasto, Favorino); VIII 14 y 48 atribuye lo mismo a Pitágoras. Los fragmentos B14 y B15 los transmite Plutarco.

Fuente: Diógenes Laercio. Vidas y opiniones de los filósofos ilustres IX 21–23 (Parménides), 25 (Zenón) y 24 (Meliso), s. III d. C. Trad. inglesa de C. D. Yonge, Bohn, Londres, 1853 (Project Gutenberg n.º 57342); trad. inglesa de R. D. Hicks, Loeb, 1925 (Wikisource).

Documentadoc. 530 d. C.

Simplicio y la rareza del libro

Hacia el año 530, mil años después de Parménides, el filósofo neoplatónico Simplicio comentaba la Física de Aristóteles. Al llegar a la discusión sobre los eléatas decidió copiar por extenso los versos de Parménides sobre lo que es, y explicó por qué: lo hacía «por la rareza del libro». Gracias a esa decisión conservamos casi entero el fragmento 8, sesenta y un versos que contienen el núcleo del argumento parmenídeo. Simplicio fue uno de los últimos filósofos de la escuela de Atenas, cerrada por Justiniano en el 529, y es probable que trabajara con uno de los últimos ejemplares completos del poema.

Origen del relato: Simplicio, Comentario a la Física de Aristóteles 144.25–28 (ed. Diels, 1882). El propio comentarista declara el motivo.

Fuente: Simplicio. In Aristotelis Physicorum libros commentaria, ed. Hermann Diels, Commentaria in Aristotelem Graeca IX, Reimer, Berlín, 1882, pp. 144–146 (transcripción de B8 «por la rareza del libro»).

Enseñanzas

Enseñanzas

Las nociones que articulan su pensamiento, explicadas en su contexto.

Lo que es (tò eón)lo-que-es
El poema gira en torno a una sola palabra, el verbo griego *estí*, «es», a menudo sin sujeto expreso. Parménides la convierte en el objeto de la investigación: lo que es (*tò eón*) no puede haber nacido, porque tendría que venir de lo que no es, que no puede pensarse; por la misma razón no puede perecer, ni crecer, ni tener partes más o menos llenas, ni moverse. Tampoco tiene pasado ni futuro: «es ahora, todo a la vez, uno, continuo» (B8.5–6). Y está limitado, porque la Necesidad lo retiene en sus lazos y lo ilimitado sería incompleto. La tradición lo ha entendido como el «Ser», con mayúscula, y como la primera formulación del monismo. Pero el sentido del verbo es discutido: puede ser existencial (que algo existe), predicativo (que algo es tal cosa) o veritativo (que algo es el caso), y cada lectura cambia la tesis.

Núcleo de la vía de la verdad (B2, B6, B8).

Fuente: Palmer, John. «Parmenides». The Stanford Encyclopedia of Philosophy, ed. Edward N. Zalta y Uri Nodelman; primera publicación el 8 de febrero de 2008, revisión sustancial del 4 de marzo de 2025.

Las dos vías de investigaciónlas-dos-vias
La diosa presenta la investigación como una elección entre caminos (*hodoí*). En B2 hay dos: «que es y no puede no ser», camino de la Persuasión que acompaña a la Verdad, y «que no es y necesariamente no es», senda inescrutable, porque lo que no es no puede conocerse ni decirse. En B6 aparece una tercera, la de los mortales «bicéfalos», que andan sin juicio creyendo que ser y no ser son lo mismo y no lo mismo, y para quienes el camino de todo vuelve sobre sí mismo. La metáfora del camino estructura todo el poema: el viaje del proemio, las encrucijadas, las «señales» que jalonan la vía verdadera (B8.2). Alexander Mourelatos estudió esta imaginería como clave de la obra, y muchos intérpretes ven en la tercera vía una crítica de Heráclito.

Fragmentos B2, B6, B7 y B8.1–2.

Fuente: Mourelatos, Alexander P. D. The Route of Parmenides. Yale University Press, New Haven, 1970 (ed. revisada, Parmenides Publishing, 2008); y Palmer, John, Parmenides and Presocratic Philosophy, Oxford University Press, 2009.

Pensar y serpensar-y-ser
«Pues lo mismo es pensar y ser» (B3) es probablemente el verso más citado y más discutido de Parménides. La frase sostiene, como mínimo, que solo lo que es puede ser pensado: el pensamiento no puede tener por objeto la nada. B8.34–36 lo desarrolla: lo mismo es pensar y aquello por lo que hay pensamiento, porque no se encontrará el pensar sin lo que es, en lo que está expresado. Plotino leyó en B3 la identidad del Intelecto y del ser; el idealismo alemán y Heidegger hicieron de ella el origen de la metafísica occidental. Los filólogos señalan que la sintaxis griega admite una lectura más modesta —«lo mismo es lo que puede pensarse y lo que puede ser»— que no identifica pensamiento y realidad, sino que establece que solo lo real es pensable.

Fragmentos B3 y B8.34–36; recepción en Plotino (Enéadas V 1, 8).

Fuente: Diels, Hermann y Kranz, Walther. Die Fragmente der Vorsokratiker, 6.ª ed. Weidmann, Berlín, 1951–1952, cap. 28 (Parmenides), A (testimonios) y B 1–19. Texto griego consultado en la transcripción de Wikisource en griego («Περί φύσεως (Παρμενίδης)»).

Verdad (alétheia) y opinión (dóxa)verdad-y-opinion
La diosa promete enseñar dos cosas: el corazón imperturbable de la verdad y las opiniones de los mortales, «en las que no hay creencia verdadera» (B1.28–30). La segunda parte del poema construye un cosmos a partir de dos formas, luz y noche, que los mortales «decidieron nombrar» cuando debían nombrar solo una (B8.53–54). El poema añade enseguida una frase enigmática: así aprenderás cómo las apariencias debían ser aceptablemente, recorriéndolo todo (B1.31–32). Para unos intérpretes, la dóxa es una doctrina rival que Parménides expone para refutarla; para otros, la mejor explicación posible del mundo sensible, falsa en sentido estricto pero superior a las demás; para otros aún, una parte legítima de su pensamiento. La distinción entre lo inteligible y lo sensible que Platón desarrollará tiene aquí su primer esbozo.

Fragmentos B1.28–32, B8.50–61, B9–B19.

Fuente: Kirk, G. S., Raven, J. E. y Schofield, M. The Presocratic Philosophers, 2.ª ed. Cambridge University Press, 1983, cap. VIII (Parmenides of Elea). Trad. esp. de Jesús García Fernández, Gredos, 1987.

La esfera bien redondaesfera
Al final de la vía de la verdad, Parménides compara lo que es con «la masa de una esfera bien redonda, equilibrada desde el centro en todas direcciones» (B8.43–44). La imagen expresa la perfección y la homogeneidad: nada es más aquí y menos allí, nada le falta, sus límites son iguales por todas partes. Ya en la Antigüedad se discutió si la esfera era literal —un universo físico finito y esférico— o una comparación, como indica la partícula *enalínkion*, «semejante a». Meliso, su seguidor, rechazó el límite y declaró infinito lo que es. Empédocles retomó la imagen en su Esfero, el estado de unidad perfecta bajo el Amor, y la tradición platónica y neoplatónica la convirtió en símbolo de lo divino.

Fragmento B8.42–49.

Fuente: Palmer, John. «Parmenides». The Stanford Encyclopedia of Philosophy, ed. Edward N. Zalta y Uri Nodelman; primera publicación el 8 de febrero de 2008, revisión sustancial del 4 de marzo de 2025.

El viaje del proemioel-viaje-del-proemio
El poema no empieza con un argumento, sino con un relato en primera persona: el viaje del joven en carro hasta las puertas de la Noche y el Día y su acogida por una diosa. La imaginería procede de la épica y de la poesía religiosa: las Helíades, las puertas de bronce, la Justicia que guarda las llaves, la mano derecha estrechada. Sexto Empírico la leyó como alegoría: los caballos son los impulsos del alma, las doncellas los sentidos, la diosa la razón. Hermann Fränkel y Walter Burkert relacionaron el viaje con los descensos al inframundo de la poesía órfica y chamánica; Peter Kingsley lo interpreta como relato de una incubación en la que el sabio recibe revelaciones de los dioses. Sea cual sea su origen, el proemio presenta la verdad como algo que se recibe tras un viaje fuera de los caminos de los hombres, y no como una opinión del autor.

Fragmento B1; testimonio de Sexto Empírico (Contra los matemáticos VII 111–114).

Fuente: Sexto Empírico. Contra los matemáticos VII 111–114 (cita y alegoría del proemio, B1.1–30). Trad. inglesa de R. G. Bury, Loeb Classical Library, 1935.

Vídeos

Vídeos

Grabaciones, entrevistas y documentales. Los vídeos se reproducen desde YouTube; no se alojan aquí.

  • Parmenides: Pre-Socratic Philosophy

    Conferencia· EN· 2022· 47 min

    Philosophy Overdose

  • The Eleatic Monists (Parmenides & Zeno)

    Conferencia· EN· 2017· 73 min

    Adam RosenfeldCanal oficial

  • Parmenides of Elea | Being and Non-Being | Philosophy Core Concepts

    Análisis· EN· 2019· 14 min

    Gregory B. Sadler - That Philosophy GuyCanal oficial

  • 4. All is One: Parmenides & Zeno on Being and Nothingness

    Conferencia· EN· 2014· 46 min

    Mark ThorsbyCanal oficial

  • Parmenides of Elea

    Conferencia· EN· 2021· 30 min

    Michael WiitalaCanal oficial

  • Gadamer on Parmenides & the Birth of Philosophy

    Entrevista· DE· 2021· 8 min

    Philosophy Overdose

  • Parménides de Elea

    Documental· ES· 2017· 28 min

    UNEDCanal oficial

  • Conferencia José Luis Díaz Arroyo "Parménides"

    Conferencia· ES· 2018· 135 min

    Hercritia-Cátedra de Hermenéutica CríticaCanal oficial

  • Parménides | Historia de la filosofía (6/61)

    Conferencia· ES· 2017· 80 min

    Ernesto CastroCanal oficial

  • Filosofía más allá de la academia. Ciclo de filosofía antigua. Parménides y Heráclito

    Conferencia· ES· 2022· 88 min

    Universidad Nacional Abierta y a Distancia UNADCanal oficial

  • Le Parménide historique et le «Parménide» de Platon — Francesco Fronterotta

    Conferencia· FR· 2019· 94 min

    Andrea Cirla

  • Parménide avec Lambros Couloubaritsis

    Entrevista· FR· 2016· 44 min

    Résonance[s]

Galería

Galería

Imágenes con licencia verificada. Cada una conserva su autoría y su atribución.

Relaciones

Relaciones

Influencias, discipulados y afinidades. Se distingue la relación documentada de la similitud identificada por análisis.

  • Discípulo de

    Jenófanes

    Aristóteles (Metafísica A 5) recoge que «se dice» que fue su discípulo, y Diógenes Laercio lo afirma; la relación es tradicional y discutida.

    Similitud identificada por análisis

  • Recibió influencia de

    Pitágoras

    Según Soción, fue el pitagórico Aminias quien lo llevó a la vida de estudio; la relación con el pitagorismo es indirecta.

    Similitud identificada por análisis

  • Contemporáneo de

    Heráclito

    Contemporáneos; muchos leen en B6 («mortales bicéfalos… para quienes el camino de todo vuelve sobre sí mismo») una alusión polémica a Heráclito.

    Similitud identificada por análisis

  • Maestro de

    Zenón de Elea

    Su discípulo y, según Platón, su amado; defendió su doctrina con las paradojas contra la pluralidad y el movimiento.

    Relación documentada

  • Maestro de

    Meliso de Samos

    Diógenes Laercio (IX 24) lo hace discípulo de Parménides; reformuló la tesis eleática en prosa, con lo que es infinito.

    Relación documentada

  • Influyó en

    Empédocles

    Teofrasto, citado por Diógenes Laercio (VIII 55), lo llama «emulador e imitador» de Parménides en sus poemas; Empédocles acepta que nada nace ni perece.

    Relación documentada

  • Se encontró con

    Sócrates

    Platón narra un encuentro en Atenas hacia el 450 a. C. (Parménides 127a–c; Teeteto 183e; Sofista 217c); muchos lo consideran ficticio, aunque Burnet lo aceptó como histórico.

    Similitud identificada por análisis

  • Influyó en

    Platón

    Le dedica el diálogo Parménides y, en el Sofista, presenta su propia teoría del no ser como un «parricidio» contra él.

    Relación documentada

  • Influyó en

    Aristóteles

    Discute la tesis eleática al comienzo de la Física (I 2–3) y en la Metafísica (A 5), y explica a los pluralistas como respuesta a ella.

    Relación documentada

  • Influyó en

    Plotino

    En las Enéadas (V 1, 8) cita B3 y presenta a Parménides como precursor de la identidad entre Intelecto y ser.

    Relación documentada

  • Ideas afines a

    Adi Shankara

    La afirmación de una realidad única, sin nacimiento ni cambio, frente a la multiplicidad aparente ha llevado a comparar la vía de la verdad con el Advaita Vedanta; no hay contacto histórico.

    Similitud identificada por análisis

Fuentes

Fuentes

Bibliografía y catálogos consultados para esta ficha.

  1. Wikidata, entidad Q125551 «Parmenides» (112 enlaces entre wikis; P31=Q5). Registra nacimiento en 515 a. C. y muerte en 470 a. C. (esta última incompatible con la cronología platónica) y Elea como lugar de nacimiento.
  2. Diógenes Laercio. Vidas y opiniones de los filósofos ilustres IX 21–23 (Parménides), 25 (Zenón) y 24 (Meliso), s. III d. C. Trad. inglesa de C. D. Yonge, Bohn, Londres, 1853 (Project Gutenberg n.º 57342); trad. inglesa de R. D. Hicks, Loeb, 1925 (Wikisource).
  3. Diels, Hermann y Kranz, Walther. Die Fragmente der Vorsokratiker, 6.ª ed. Weidmann, Berlín, 1951–1952, cap. 28 (Parmenides), A (testimonios) y B 1–19. Texto griego consultado en la transcripción de Wikisource en griego («Περί φύσεως (Παρμενίδης)»).
  4. Kirk, G. S., Raven, J. E. y Schofield, M. The Presocratic Philosophers, 2.ª ed. Cambridge University Press, 1983, cap. VIII (Parmenides of Elea). Trad. esp. de Jesús García Fernández, Gredos, 1987.
  5. Palmer, John. «Parmenides». The Stanford Encyclopedia of Philosophy, ed. Edward N. Zalta y Uri Nodelman; primera publicación el 8 de febrero de 2008, revisión sustancial del 4 de marzo de 2025.
  6. Burnet, John. Early Greek Philosophy, 2.ª ed. A. and C. Black, Londres, 1908, cap. IV (Parmenides of Elea), §§ 84–97 (Project Gutenberg n.º 67097).
  7. Coxon, A. H. The Fragments of Parmenides: A Critical Text with Introduction and Translation, the Ancient Testimonia and a Commentary. Van Gorcum, Assen, 1986; ed. revisada por Richard McKirahan, Parmenides Publishing, Las Vegas, 2009.
  8. Laks, André y Most, Glenn W. (eds. y trads.). Early Greek Philosophy, vol. V: Western Greek Thinkers, Part 2. Loeb Classical Library 528, Harvard University Press, 2016.
  9. Graham, Daniel W. (ed. y trad.). The Texts of Early Greek Philosophy, 2 vols. Cambridge University Press, 2010.
  10. Eggers Lan, Conrado y otros (introd., trad. y notas). Los filósofos presocráticos I. Biblioteca Clásica Gredos 12, Gredos, Madrid, 1978.
  11. Platón. Parménides 127a–128b; Teeteto 183e–184a; Sofista 237a, 241d–242a; Banquete 178b. Trad. inglesa de Benjamin Jowett, The Dialogues of Plato, 3.ª ed., Clarendon Press, Oxford, 1892 (Project Gutenberg n.º 1687, Parmenides).
  12. Aristóteles. Metafísica A 5, 986b18–987a2; Física I 2–3, 184b–187a; Sobre la generación y la corrupción I 8, 325a. Trad. inglesa de W. D. Ross y R. P. Hardie (Internet Classics Archive, MIT).
  13. Simplicio. In Aristotelis Physicorum libros commentaria, ed. Hermann Diels, Commentaria in Aristotelem Graeca IX, Reimer, Berlín, 1882, pp. 144–146 (transcripción de B8 «por la rareza del libro»).
  14. Sexto Empírico. Contra los matemáticos VII 111–114 (cita y alegoría del proemio, B1.1–30). Trad. inglesa de R. G. Bury, Loeb Classical Library, 1935.
  15. Packard Humanities Institute, Searchable Greek Inscriptions, n.º 301222: herma acéfala de mármol blanco de Velia, s. I d. C., «Παρμενείδης Πύρητος Οὐλιάδης φυσικός»; primera publicación en Apollo 2 (1962) 125–136; SEG 38.1020 y 53.1114.
  16. Kingsley, Peter. In the Dark Places of Wisdom. Golden Sufi Center, Inverness (California), 1999.
  17. Plutarco. Contra Colotes 1126a–b; Estrabón, Geografía VI 1.1; Espeusipo citado por Diógenes Laercio IX 23.
  18. Cordero, Néstor Luis. Siendo, se es. La tesis de Parménides. Biblos, Buenos Aires, 2005.
  19. Tarán, Leonardo. Parmenides: A Text with Translation, Commentary and Critical Essays. Princeton University Press, Princeton, 1965.
  20. Gallop, David. Parmenides of Elea: Fragments. A Text and Translation with an Introduction. University of Toronto Press (Phoenix, suppl. vol. 18), Toronto, 1984.
  21. Davidson, Thomas. «The Fragments of Parmenides». Journal of Speculative Philosophy, 4 (1870); separata, E. P. Gray, St. Louis, 1869 (Wikisource).
  22. Fairbanks, Arthur (ed. y trad.). The First Philosophers of Greece. Kegan Paul, Trench, Trübner, Londres, 1898 (Project Gutenberg n.º 78670).
  23. «Parmenides», Wikipedia en inglés, y «Parménides», Wikipedia en español (consultadas para contrastar datos y bibliografía; texto propio).
  24. Open Library (Internet Archive): ediciones del poema de Parménides verificadas por ISBN.
  25. Heródoto. Historias I 163–167 (los focenses y la fundación de Hyele/Elea), s. V a. C. Trad. inglesa de G. C. Macaulay, Macmillan, Londres, 1890 (Project Gutenberg n.º 2707).
  26. Bernabé, Alberto (ed. y trad.) y Pérez de Tudela, Jorge (introd., notas y comentarios). Parménides. Poema. Fragmentos y tradición textual, epílogo de Néstor-Luis Cordero. Istmo (Fundamentos), Madrid, 2007.
  27. Mourelatos, Alexander P. D. The Route of Parmenides. Yale University Press, New Haven, 1970 (ed. revisada, Parmenides Publishing, 2008); y Palmer, John, Parmenides and Presocratic Philosophy, Oxford University Press, 2009.
  28. Owen, G. E. L. «Eleatic Questions». The Classical Quarterly, 10 (1960), pp. 84–102.
  29. Plotino. Enéadas V 1, 8 (Parménides y la identidad de pensar y ser). Trad. inglesa de Stephen MacKenna, 1917–1930.
Titular de derechos
Textos antiguos en dominio público; cada traducción y edición crítica pertenece a su traductor o editorial

Pendiente de confirmar

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  • Muerte: no hay ningún dato antiguo sobre su fecha o lugar; Wikidata da 470 a. C., incompatible con la visita a Atenas a los 65 años que narra Platón. Se deja como «unknown».
  • Nacimiento: se adopta c. 515 a. C. (Platón, Parménides 127b; Wikidata); la cronología de Apolodoro (madurez en 504–501) lo situaría hacia el 540.
  • Edición de Akal (Básica de Bolsillo, 2008): traductor no verificado en catálogo. Tarán (Princeton, 1965): ISBN no verificado.
  • Traducción española de dominio público del poema: no localizada en línea con URL estable.
  • Manuscritos: el poema depende de los códices de Simplicio y Sexto Empírico; falta identificar signaturas y digitalizaciones fiables.
  • Programas de afiliación: ninguno verificado. Lista vacía.
  • Año de los vídeos: el de la grabación cuando la descripción lo indica y, si no, el de publicación en YouTube.

Investigado el 2026-10-25