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Filosofía presocrática

Empédocles

Ἐμπεδοκλῆς ὁ Ἀκραγαντῖνος

c. 494 a. C. – c. 434 a. C.Persona históricamente documentada

Filósofo, médico y político de Acragante, en Sicilia (c. 494–434 a. C.), autor de dos poemas en hexámetros, «Sobre la naturaleza» y las «Purificaciones», de los que quedan unos quinientos versos y el papiro de Estrasburgo. Enseñó que todo se compone de cuatro raíces eternas, mezcladas por el Amor y separadas por la Discordia, y que el alma, desterrada por la sangre derramada, transmigra por todas las formas vivas. La leyenda de su salto al Etna lo convirtió en figura literaria.

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Empédocles, grabado de 1580

Empédocles, grabado de 1580 · CC BY 4.0

En sus palabras

«Estrechos son los medios de conocer repartidos por los miembros.»

DK 31 B2.1, en Sexto Empírico, Contra los matemáticos VII 123. Griego: texto de Fairbanks (1898), basado en la edición de Stein; numeración Diels-Kranz. Inglés: John Burnet, Early Greek Philosophy (1908). Español: traducción propia.

Su idea central

Las cuatro raíces (rhizómata): Empédocles acepta con Parménides que nada nace de lo que no es ni se aniquila, pero no renuncia a explicar el cambio.

Biografía

5 min de lectura

El filósofo que se dijo dios

De ningún presocrático se conservan tantos versos como de Empédocles: cerca de quinientos, a los que el papiro de Estrasburgo añadió en 1999 varias decenas más. Escribió, como Parménides, en hexámetros, y fue a la vez físico, médico, orador, político demócrata, profeta de la pureza y taumaturgo. Su teoría de las cuatro «raíces» —fuego, aire, agua y tierra— movidas por el Amor y la Discordia dominó la ciencia europea durante dos mil años; su anuncio de que era «un dios inmortal, ya no un mortal» y la leyenda de su salto al Etna hicieron de él una de las figuras más novelescas de la Antigüedad. Aristóteles lo llamó inventor de la retórica y le reprochó, al mismo tiempo, no tener de poeta más que el metro.

Acragante

Nació en Acragante, la actual Agrigento, la ciudad más rica de la Sicilia griega, cuyos templos dóricos dominan todavía el valle. Su padre se llamaba Metón y su abuelo, también Empédocles, ganó la carrera de caballos en Olimpia en el 496 a. C., según Aristóteles citado por Eratóstenes. Apolodoro fijó su madurez en el 444–443 a. C., año de la fundación de Turios, que Glauco de Regio dice que visitó; Aristóteles afirmaba que murió a los sesenta años. Burnet resumió lo que puede saberse: era niño bajo el tirano Terón, estaba activo en Acragante después del 472, cuando cayó su hijo Trasideo y la ciudad recobró un gobierno libre, y murió después del 444. De ahí las fechas habituales, hacia el 494–434 a. C.

El demócrata

El historiador siciliano Timeo, que escribió siglo y medio después recogiendo tradiciones locales, contaba que su carrera política empezó en un banquete: un magistrado se comportó como un aprendiz de tirano y Empédocles, al día siguiente, lo llevó ante el tribunal y logró que lo condenaran a muerte. También se opuso a que el consejo concediera al médico Acrón un terreno para el sepulcro de su padre y disolvió la asamblea de los Mil, quizá una asociación oligárquica. Aristóteles añadía que rechazó la realeza cuando se la ofrecieron. Según Timeo, los descendientes de sus enemigos impidieron más tarde su regreso, y Empédocles murió desterrado en el Peloponeso.

Médico, orador y mago

Galeno lo situó, junto a Filistión y Pausanias, en el origen de la escuela médica itálica, rival de las de Cos y Cnido. Su discípulo Gorgias de Leontinos, el gran sofista, contaba según Sátiro que lo había visto practicar la magia; Heráclides Póntico narró cómo mantuvo viva treinta días a una mujer sin respiración ni pulso. Timeo lo llamó «el que detiene los vientos» por haber colgado pieles de asno para frenar los vientos etesios, y otros le atribuyeron el saneamiento de las marismas de Selinunte. Burnet observó que casi todos estos prodigios se deducen de sus propios versos, donde promete a su discípulo Pausanias remedios contra la vejez, poder sobre los vientos y la lluvia y hasta la facultad de traer a un muerto del Hades.

Dos poemas

Diógenes Laercio atribuye a sus dos grandes poemas, «Sobre la naturaleza» y las «Purificaciones», unos cinco mil versos. El primero, dedicado a Pausanias, expone una física: nada nace ni muere, solo se mezclan y separan cuatro raíces eternas, a las que da nombres divinos —Zeus, Hera, Aidoneo y Nestis—, bajo la acción alterna del Amor, que une, y de la Discordia, que separa. El cosmos oscila así entre la unidad perfecta del Esfero y la dispersión total, y en las fases intermedias surgen los seres vivos, primero como miembros sueltos —cabezas sin cuello, brazos sin hombros— que se combinan al azar. El segundo poema, dirigido a sus conciudadanos de Acragante, habla de un dáimon desterrado durante treinta mil estaciones por haber derramado sangre, que reencarna en todas las formas mortales; de ahí la prohibición de comer carne y de sacrificar animales.

La crítica moderna discutió durante un siglo si los dos poemas eran compatibles —un físico mecanicista y un profeta religioso— o si eran en realidad uno solo. Brad Inwood y otros llegaron a proponer que formaban una única obra; Catherine Osborne subrayó la continuidad entre física y religión.

El papiro de Estrasburgo

En 1904 la Biblioteca Nacional y Universitaria de Estrasburgo adquirió en Egipto, procedentes de Panópolis (Ajmim), unos fragmentos de papiro que permanecieron sin identificar durante noventa años. En 1994 el papirólogo Alain Martin reconoció en ellos versos de Empédocles, y en 1999 los publicó con Oliver Primavesi. Copiados a finales del siglo I d. C., contienen restos de unos setenta y cuatro versos, en parte desconocidos, del primer libro de la física, con una marca que señala el verso trescientos. El hallazgo mostró que en ese libro el ciclo cósmico aparecía junto a lamentos por el «día despiadado» en que se comió carne, es decir, que la física y la doctrina de la culpa estaban más entrelazadas de lo que se creía.

El Etna y las otras muertes

Diógenes Laercio reúne versiones incompatibles de su final. Heráclides Póntico contaba que, tras un sacrificio, desapareció de noche; un criado oyó una voz que lo llamaba y vio una luz en el cielo, y Pausanias ordenó honrarlo como a un dios. Hipóboto añadía que se arrojó al cráter del Etna para que lo creyeran inmortal, pero el volcán devolvió una de sus sandalias de bronce. Timeo lo negaba: Empédocles se marchó al Peloponeso y nunca volvió. Neantes decía que murió de una caída de su carro, y otros que se ahorcó. Horacio fijó para la posteridad la versión del Etna. Ava Chitwood ha mostrado que, como en el caso de Heráclito, estas muertes se fabricaron a partir de sus poemas: el que se proclamaba dios inmortal y hacía del fuego una raíz del mundo debía morir divinizado o devorado por el fuego.

Herencia

Aristóteles adoptó sus cuatro elementos, añadiendo el éter, y con ellos la medicina de los cuatro humores; Platón aludió a las «musas sicilianas» y Lucrecio lo elogió como el mayor de los hijos de Sicilia. En la época moderna Hölderlin escribió, sin terminarla, la tragedia «La muerte de Empédocles» (1797–1800); Matthew Arnold, el poema dramático «Empédocles en el Etna» (1852), y Freud reconoció en el Amor y la Discordia un precedente de su oposición entre Eros y la pulsión de muerte. Sigue siendo el ejemplo más claro de que, en sus orígenes, la filosofía griega no separaba la ciencia, la poesía y la salvación.

Fuentes: Diógenes Laercio. Vidas y opiniones de los filósofos ilustres VIII 51–77 (Empédocles), s. III d. C. Trad. inglesa de C. D. Yonge, Bohn, Londres, 1853 (Project Gutenberg n.º 57342); trad. inglesa de R. D. Hicks, Loeb, 1925 (Wikisource). · Diels, Hermann y Kranz, Walther. Die Fragmente der Vorsokratiker, 6.ª ed. Weidmann, Berlín, 1951–1952, cap. 31 (Empedokles), A (testimonios) y B 1–154. · Kirk, G. S., Raven, J. E. y Schofield, M. The Presocratic Philosophers, 2.ª ed. Cambridge University Press, 1983, cap. X (Empedocles of Acragas). Trad. esp. de Jesús García Fernández, Gredos, 1987. · Burnet, John. Early Greek Philosophy, 2.ª ed. A. and C. Black, Londres, 1908, cap. V (Empedokles of Akragas), §§ 98–105 y traducción de los fragmentos (Project Gutenberg n.º 67097). · Martin, Alain y Primavesi, Oliver. L'Empédocle de Strasbourg (P. Strasb. gr. Inv. 1665–1666): introduction, édition et commentaire. Walter de Gruyter / Bibliothèque Nationale et Universitaire de Strasbourg, Berlín, Nueva York y Estrasburgo, 1999.

Cronología

La vida, año a año

Cada punto es un acontecimiento documentado. Pulsa para leerlo, con su fuente y su grado de certeza.

  1. 496 a. C.

    Victoria olímpica del abuelo

    Su abuelo Empédocles gana la carrera de caballos en la 71.ª olimpiada (496 a. C.), según Eratóstenes, que cita a Aristóteles (Diógenes Laercio VIII 51). Los años anteriores a nuestra era se expresan en negativo.

    Probable

  2. c. 494 a. C. · 0 años

    Nacimiento

    Nace en Acragante, hijo de Metón, de familia rica y distinguida. La fecha se deduce de la muerte a los sesenta años (Aristóteles) y de su actividad después del 472; Wikidata registra 494, 492 y 490.

    Probable

  3. c. 471 a. C. · 23 años

    Caída de Trasideo y gobierno libre

    Muerto Terón (472 a. C.), su hijo Trasideo es derrotado por Hierón de Siracusa y expulsado; Acragante recobra un régimen libre en el que Empédocles será dirigente demócrata.

    Documentado

  4. c. 460 a. C.

    Disolución de la asamblea de los Mil

    Según Timeo (en Diógenes Laercio VIII 64–66), procesa a dos magistrados con ínfulas tiránicas, se opone al privilegio funerario de Acrón y disuelve la asamblea de los Mil. Rechaza la realeza que le ofrecen (Aristóteles). Fechas desconocidas.

    Tradición

  5. c. 450 a. C.

    Composición de los poemas

    Compone «Sobre la naturaleza», dedicado a Pausanias, y las «Purificaciones», dirigidas a los acragantinos. La fecha y el orden de composición son conjeturales.

    Discutido

  6. 444 a. C.

    Visita a Turios

    Glauco de Regio cuenta que llegó a Turios poco después de su fundación (444–443 a. C.); Apolodoro fijó en ese año su madurez.

    Probable

  7. c. 440 a. C.

    Destierro

    Según Timeo, los descendientes de sus enemigos se oponen a su regreso a Acragante y se retira al Peloponeso. Fecha desconocida.

    Tradición

  8. c. 434 a. C. · 60 años

    Muerte

    Muere hacia los sesenta años (Aristóteles en Diógenes Laercio VIII 52 y 74). Las versiones sobre el modo y el lugar —desaparición tras un sacrificio, salto al Etna, caída del carro, muerte en el Peloponeso— son contradictorias.

    Discutido

  9. 427 a. C.

    Gorgias en Atenas

    Su discípulo Gorgias de Leontinos llega a Atenas como embajador y deslumbra con una prosa artística que, según Diels, debía mucho al estilo de Empédocles.

    Documentado

  10. c. 90 a. C.

    Copia del papiro de Estrasburgo

    Un escriba copia en un rollo el primer libro de la física de Empédocles; sus restos, reutilizados en un adorno funerario, son el único testimonio directo del poema.

    Documentado

  11. c. 55 a. C.

    Lucrecio lo elogia

    En «De rerum natura» (I 716–733), Lucrecio celebra a Empédocles como el hombre más admirable que produjo Sicilia, aunque critica su teoría de los elementos.

    Documentado

  12. c. 1798

    Hölderlin, «La muerte de Empédocles»

    Friedrich Hölderlin escribe tres versiones inacabadas de la tragedia «Der Tod des Empedokles» (1797–1800).

    Documentado

  13. 1852

    Matthew Arnold, «Empédocles en el Etna»

    Matthew Arnold publica el poema dramático «Empedocles on Etna, and Other Poems».

    Documentado

  14. 1994

    Identificación del papiro

    Alain Martin identifica como versos de Empédocles los fragmentos P. Strasb. gr. Inv. 1665–1666, adquiridos en 1904.

    Documentado

  15. 1999

    «L'Empédocle de Strasbourg»

    Alain Martin y Oliver Primavesi publican la edición del papiro, que añade unos setenta y cuatro versos, en parte inéditos, al corpus.

    Documentado

Obras

Obras esenciales

Las obras sin las que no se entiende su legado.

Sobre la naturaleza — Empédocles

Obra escrita · c. 450 a. C.

Sobre la naturaleza

Περὶ φύσεως (Φυσικά)

Poema didáctico en hexámetros que expone la física de Empédocles. Nada nace ni perece: solo se mezclan y se separan cuatro raíces eternas —Zeus, Hera, Aidoneo y Nestis, es decir, fuego, aire o tierra, y agua según las interpretaciones— bajo el Amor, que une, y la Discordia, que separa. El cosmos alterna entre la unidad del Esfero y la dispersión, y en las fases intermedias nacen los seres vivos, primero como miembros sueltos que se combinan al azar. Incluye una teoría de la percepción por efluvios y poros, la comparación de la respiración con la clepsidra y una fisiología de la sangre como sede del pensamiento.

12 ediciones · amazon.es

Purificaciones — Empédocles

Obra escrita · c. 445 a. C.

Purificaciones

Καθαρμοί

Poema dirigido a los «amigos que habitáis la gran ciudad junto al rubio Acragas», al que Empédocles se presenta como «dios inmortal, ya no mortal», seguido por multitudes que le piden oráculos y curaciones. Expone el oráculo de la Necesidad: el dáimon que mancha sus manos de sangre es desterrado durante treinta mil estaciones y renace en todas las formas mortales; el propio poeta ha sido muchacho, muchacha, arbusto, ave y pez. De ahí la condena del sacrificio animal y de comer carne —el padre que mata a su hijo transformado sin reconocerlo— y la evocación de una edad de oro bajo Cipris en la que ningún altar se manchaba de sangre de toros. Favorino cuenta que el rapsoda Cleómenes lo recitó en Olimpia.

9 ediciones · amazon.es

Papiro de Estrasburgo (fragmentos de «Sobre la naturaleza», libro I) — Empédocles

Manuscrito · c. 90

Papiro de Estrasburgo (fragmentos de «Sobre la naturaleza», libro I)

P. Strasb. gr. Inv. 1665–1666

Restos de un rollo de papiro procedente de Panópolis (Ajmim, Egipto), adquirido en 1904 por la biblioteca de Estrasburgo y reutilizado en la Antigüedad, según sus editores, para un adorno funerario. Sus fragmentos —52, según los editores— se agrupan en varios conjuntos; el principal (a) contiene los versos 233–300 del primer libro, identificado por una marca esticométrica (la letra gamma, 300), y enlaza con el fragmento B17. Además de nuevos detalles del ciclo cósmico y de la zoogonía, incluye versos en primera persona sobre el «día despiadado» en que se cometió el crimen de comer carne, lo que obliga a repensar la separación entre los dos poemas.

4 ediciones · amazon.com

Frases

Frases localizadas en una obra concreta. Cada una lleva su procedencia y su nivel de confianza.

Estrechos son los medios de conocer repartidos por los miembros.

στεινωποὶ μὲν γὰρ παλάμαι κατὰ γυῖα κέχυνται.

VerificadaDK 31 B2.1, en Sexto Empírico, Contra los matemáticos VII 123. Griego: texto de Fairbanks (1898), basado en la edición de Stein; numeración Diels-Kranz. Inglés: John Burnet, Early Greek Philosophy (1908). Español: traducción propia.

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Citas apócrifas o de atribución discutida (3)
  • «Todo está compuesto de cuatro elementos: tierra, agua, aire y fuego.»

    La doctrina es suya, pero no el vocabulario: Empédocles habla de «raíces» (rhizómata) y las nombra con dioses. El término «elementos» (stoicheîa) procede de Platón y Aristóteles.

  • «La naturaleza de Dios es un círculo cuyo centro está en todas partes y cuya circunferencia no está en ninguna.»

    Se atribuye a menudo a Empédocles, pero procede del «Libro de los veinticuatro filósofos» (s. XII), proposición II, y la difundieron Alano de Lille, el Maestro Eckhart, Nicolás de Cusa y Pascal.

  • «Los acragantinos se entregan a los placeres como si fueran a morir mañana y construyen sus casas como si fueran a vivir siempre.»

    Diógenes Laercio (VIII 63) la pone en boca de Empédocles, pero Eliano (Historias curiosas XII 29) atribuye un dicho casi idéntico a Platón. Es un apotegma itinerante sin fuente segura.

Últimas palabras

No existen registros verificables de sus últimas palabras.

No se conserva ningún registro de sus últimas palabras. Las versiones de su muerte recogidas por Diógenes Laercio (VIII 67–75) son contradictorias y legendarias; en la de Heráclides Póntico, lo único que se oye es una voz que lo llama en la noche.

Fuente: Diógenes Laercio. Vidas y opiniones de los filósofos ilustres VIII 51–77 (Empédocles), s. III d. C. Trad. inglesa de C. D. Yonge, Bohn, Londres, 1853 (Project Gutenberg n.º 57342); trad. inglesa de R. D. Hicks, Loeb, 1925 (Wikisource).

Preguntar

Lo que su obra responde

Doce grandes preguntas de la humanidad y lo que sus textos permiten responder, con referencias. Nunca ponemos palabras en su boca.

  • ¿Qué es lo Absoluto? ¿Existe Dios?

    Una mente sagrada e indecible, sin cabeza ni miembros humanos

    Un Absoluto impersonalLo dice expresamente

    Empédocles llena su física de nombres divinos: las cuatro raíces se llaman Zeus, Hera, Aidoneo y Nestis, y las dos fuerzas que las reúnen y separan son el Amor y la Discordia. Cuando el Amor domina, todo se funde en el Esfero, redondo y gozoso de su soledad, al que los fragmentos B27–29 tratan como un dios. Pero en el fragmento B134 rechaza expresamente la imagen antropomórfica: lo divino no tiene cabeza humana sobre los miembros ni brazos ni pies, sino que es solo una mente sagrada e indecible que recorre el cosmos entero con veloces pensamientos. Lo último es, pues, divino e inteligente, pero sin rostro: un principio que piensa el mundo, no un señor que lo gobierna desde fuera.

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  • ¿Quién soy yo? ¿Existe un yo verdadero?

    Un dáimon desterrado de los dioses que vaga por muchas formas

    Un alma que evolucionaLo dice expresamente

    En las Purificaciones Empédocles habla de sí mismo como de uno de los dáimones de larga vida que, por haber manchado sus manos con sangre y haber confiado en la Discordia, han sido desterrados lejos de los bienaventurados durante tres veces diez mil estaciones, naciendo en toda clase de formas mortales. Afirma haber sido ya muchacho y muchacha, arbusto, ave y pez mudo del mar, y describe el llanto del recién llegado a un lugar desacostumbrado. El final del recorrido es el regreso: los mejores llegan a ser adivinos, poetas, médicos y caudillos, y de ahí brotan como dioses, comensales de los inmortales. El yo verdadero es ese dáimon que atraviesa vidas hasta recobrar su condición divina.

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  • ¿Por qué sufrimos?

    Sufrimos porque fuimos desterrados de los bienaventurados por la Discordia

    La separación de DiosLo dice expresamente

    En las Purificaciones el sufrimiento tiene un origen preciso. Empédocles se cuenta entre los dáimones que, por haber derramado sangre y haber confiado en la Discordia enloquecida, fueron arrojados lejos de los dioses y condenados a nacer en formas mortales. El mundo al que llegan es un lugar sin alegría, de crímenes, ira y enfermedades, y él mismo dice haber llorado al ver el lugar desacostumbrado. La matanza sigue: los hombres sacrifican y comen animales sin ver que se devoran unos a otros, y un padre degüella entre plegarias a su hijo cambiado de forma. El dolor es destierro, y sus causas, el derramamiento de sangre y el dominio de la Discordia sobre el Amor.

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  • ¿Qué ocurre después de la muerte?

    No hay nacimiento ni muerte, solo mezcla; el dáimon transmigra hasta volver

    Renacimiento según el karmaLo dice expresamente

    Empédocles responde en dos registros. En Sobre la naturaleza niega que exista propiamente nacimiento o muerte de las cosas mortales: solo hay mezcla e intercambio de lo mezclado, y «nacimiento» es un nombre que les dan los hombres. En las Purificaciones el dáimon desterrado atraviesa durante tres veces diez mil estaciones toda clase de formas —muchacho y muchacha, arbusto, ave y pez—, y por eso comer carne es matar a un pariente. Al final del ciclo, los purificados nacen como adivinos, poetas, médicos y caudillos, y de ahí se alzan como dioses, libres de dolores humanos y comensales de los inmortales. La muerte es un paso en el viaje de regreso.

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  • ¿Cómo se alcanza la liberación o la salvación?

    Abstenerse de la sangre, purificarse y alcanzar pensamientos divinos

    Por la práctica disciplinadaLo dice expresamente

    El poema que la tradición llama Purificaciones ofrece un camino para que el dáimon desterrado vuelva entre los dioses. Su núcleo es una ética de la no violencia: dejar de derramar sangre, porque el animal sacrificado puede ser un pariente que ha cambiado de forma, y abstenerse de ciertos alimentos, incluidas las habas y el laurel. A esa disciplina se suma el conocimiento: dichoso quien ha adquirido la riqueza de pensamientos divinos, y desdichado quien guarda una opinión oscura sobre los dioses. Los purificados ascienden por los oficios más altos —adivinos, poetas, médicos, caudillos— hasta brotar como dioses. Es un camino de práctica y purificación sostenida.

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  • ¿Hace falta un maestro?

    Un sabio que habla como dios transmite a su discípulo un saber guardado

    ImprescindibleSe deduce de su doctrina

    Sobre la naturaleza está dirigido a un discípulo, Pausanias, y Empédocles le pide que guarde lo que oye en su corazón callado. Le promete aprender remedios contra los males y la vejez, detener los vientos y hacer volver a un muerto del Hades: un saber que solo él puede comunicar. En las Purificaciones se presenta ante los ciudadanos de Acragante como un dios inmortal, seguido por multitudes que le piden oráculos y curaciones. Al mismo tiempo reconoce los límites del conocimiento mortal y suplica a la Musa. La figura que emerge es la de un sabio inspirado cuya palabra es el vehículo necesario de la verdad, aunque el discípulo deba comprobarla con todos sus sentidos.

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  • ¿Es real el mundo?

    Cuatro raíces que el Amor une y la Discordia separa, en ciclo sin fin

    Orden natural en transformaciónLo dice expresamente

    Empédocles acepta de Parménides que nada nace de la nada ni se aniquila, pero salva la realidad del mundo sensible: lo que hay son cuatro raíces eternas —fuego, aire, tierra y agua— que se mezclan y se separan. Dos fuerzas las mueven: el Amor, que reúne, y la Discordia, que divide. El relato es doble: unas veces todo se reúne en uno por obra del Amor, otras cada cosa es arrastrada por separado por el odio de la Discordia, y este cambio alternado no cesa nunca. Los seres vivos, incluidas las extrañas criaturas de una zoogonía primitiva, surgen de esas combinaciones. El mundo es real y es un proceso cíclico de unión y separación.

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  • ¿Qué es el amor?

    El Amor reúne lo separado hasta fundirlo todo en el Esfero

    Anhelo y uniónLo dice expresamente

    En Empédocles el Amor (Philótēs, también llamado Afrodita o Cipris) es una de las dos fuerzas que mueven el cosmos. Une las raíces separadas y, cuando domina por completo, todo se reúne en el Esfero, un dios redondo y gozoso de su soledad, en el que no hay discordia. Los hombres conocen esa fuerza en sus propios miembros, dice, cuando piensan pensamientos amorosos y realizan obras de concordia, pero no ven que es la misma que gira en el universo. En las Purificaciones, el reinado de Cipris es la edad dorada en la que no se derramaba sangre. El amor es así la fuerza cósmica que devuelve lo disperso a la unidad originaria, también al alma desterrada.

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  • ¿Somos libres o está todo determinado?

    Un decreto de la Necesidad castiga la sangre derramada, pero cabe purificarse

    Karma y elecciónLo dice expresamente

    Empédocles abre el fragmento B115 con un oráculo de la Necesidad, antiguo decreto de los dioses, eterno y sellado con amplios juramentos: cuando uno de los dáimones mancha sus miembros con sangre o jura en falso siguiendo a la Discordia, vaga lejos de los bienaventurados durante tres veces diez mil estaciones. Hay, pues, una ley cósmica que vincula las faltas con sus consecuencias a lo largo de muchas vidas. Pero esa ley no anula la responsabilidad: Empédocles exhorta a sus oyentes a dejar la matanza y a abstenerse de lo impuro, y afirma que los purificados ascienden hasta convertirse en dioses. Lo pasado condiciona; el presente puede cambiar el curso.

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  • ¿Para qué meditar u orar?

    Un culto sin sangre y una mente pura que contempla lo aprendido

    Ritual y cultivo de síLo dice expresamente

    Las Purificaciones proponen una reforma del culto. En la edad dorada, cuando reinaba Cipris, los hombres honraban a la diosa con imágenes pintadas, perfumes, mirra e incienso, y el altar no se empapaba con sangre de toros, que era la mayor abominación. La práctica religiosa que Empédocles defiende consiste en abstenerse de la matanza y de ciertos alimentos, purificarse y llevar una vida pura. En Sobre la naturaleza añade una forma de contemplación: si fijas estas enseñanzas en tu firme mente y las contemplas con benevolencia y meditación pura, permanecerán contigo toda la vida y crecerán. Rito purificado y atención a la doctrina forman una misma práctica.

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  • ¿Puede la razón conocer lo último?

    Los medios de conocer son estrechos: la Musa ayuda a la mente mortal

    Fe y razón se ayudanLo dice expresamente

    Empédocles abre Sobre la naturaleza con una advertencia sobre los límites humanos: estrechos son los medios de conocer repartidos por los miembros, muchas las miserias que embotan el pensamiento, y los hombres, tras ver una pequeña parte de la vida, creen haber hallado el todo. Pide a los dioses que aparten de su lengua la locura y a la Musa que le conceda lo que es lícito oír a los efímeros. Y al discípulo le aconseja no fiarse más de un sentido que de otro, sino considerar cada cosa por todas las vías por las que se hace evidente. Observación, razonamiento e inspiración divina colaboran para un conocimiento que se sabe limitado, aunque prometa pensamientos divinos.

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  • ¿Retirarse del mundo o transformarlo?

    Médico, orador y demócrata que rechazó la realeza y recorría las ciudades

    Comprometerse con el mundoSe deduce de su doctrina

    Empédocles vivió en medio de su ciudad. Según Diógenes Laercio, que recoge a Timeo y a Aristóteles, defendió la democracia en Acragante, contribuyó a disolver una asamblea oligárquica y rechazó la realeza que le ofrecían; tenía fama de médico y Aristóteles lo consideraba inventor de la retórica. Sus propios versos lo muestran recorriendo las ciudades, seguido por miles de personas que le piden el camino del provecho, oráculos y remedios contra las enfermedades. Y la cumbre que promete a los purificados no es el aislamiento, sino los oficios que sirven a los hombres: adivinos, poetas, médicos y caudillos. La sabiduría se demuestra en el servicio a la comunidad.

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Anécdotas y relatos

Anécdotas y relatos

Disputadoc. 434 a. C. (tradicional)

La sandalia de bronce del Etna

Empédocles, cuenta Hipóboto, se levantó y se encaminó hacia el Etna como si fuera a subir a la cumbre; al llegar al cráter se arrojó dentro y desapareció, para que lo creyeran convertido en dios. Pero la verdad se supo porque el volcán devolvió una de sus sandalias, que eran de bronce. Heráclides Póntico contaba otra cosa: después de un sacrificio en el campo de Pisianacte, los invitados se acostaron a dormir y al amanecer Empédocles no estaba; un criado había oído a medianoche una voz muy fuerte que lo llamaba y había visto una luz en el cielo, y Pausanias ordenó dejar de buscarlo y sacrificarle como a un dios. Timeo lo desmentía todo: se marchó al Peloponeso y no volvió; Neantes decía que se cayó del carro y se rompió el muslo, y había quien enseñaba su tumba en Mégara.

Origen del relato: Diógenes Laercio VIII 67–75, con las versiones de Heráclides Póntico, Hipóboto, Diodoro de Éfeso, Timeo, Neantes y Demetrio de Trecén. Horacio (Arte poética 463–466) fijó la del Etna. Ava Chitwood (2004) analiza cómo se derivan de los poemas.

Fuente: Chitwood, Ava. Death by Philosophy: The Biographical Tradition in the Life and Death of the Archaic Philosophers Empedocles, Heraclitus, and Democritus. University of Michigan Press, Ann Arbor, 2004.

Relato hagiográficos. V a. C. (tradicional)

La mujer sin aliento

Heráclides Póntico escribió un diálogo, «Sobre la mujer sin respiración», en el que Empédocles explicaba a Pausanias el caso de una mujer que había permanecido treinta días sin respirar ni tener pulso, con el cuerpo incorrupto, y a la que él había devuelto a la vida. Hermipo daba un nombre a la enferma, Pantea de Acragante, desahuciada por los médicos, y añadía que su curación fue el motivo del sacrificio tras el cual Empédocles desapareció. Burnet pensó que se trataba de un caso de sofocación histérica y que la historia se inspiraba en los versos donde Empédocles promete a su discípulo el poder de traer del Hades la fuerza de un hombre muerto (B111).

Origen del relato: Diógenes Laercio VIII 60–61 y 67–69 (Heráclides Póntico, Hermipo). El tratado de Heráclides, perdido, era una obra literaria de tipo médico-filosófico, no un registro clínico.

Fuente: Diógenes Laercio. Vidas y opiniones de los filósofos ilustres VIII 51–77 (Empédocles), s. III d. C. Trad. inglesa de C. D. Yonge, Bohn, Londres, 1853 (Project Gutenberg n.º 57342); trad. inglesa de R. D. Hicks, Loeb, 1925 (Wikisource).

No verificables. V a. C. (tradicional)

El que detiene los vientos

Un año, cuenta Timeo, los vientos etesios soplaban con tanta fuerza sobre Acragante que destruían las cosechas. Empédocles mandó desollar unos asnos, hizo coser con sus pieles unos odres y los colgó en las colinas y los lugares altos para atrapar el viento. El viento cesó, y desde entonces lo llamaron *kolysanémas*, «el que detiene los vientos». Plutarco cuenta una versión más razonable: cerró un desfiladero por el que un viento malsano bajaba hacia la llanura. La historia remite al fragmento 111, donde Empédocles promete a Pausanias que sabrá detener la furia de los vientos incansables y desatarlos de nuevo, y quizá a la burla de algún poeta satírico.

Origen del relato: Diógenes Laercio VIII 60 (Timeo); Plutarco, Contra Colotes 1126b y Sobre la curiosidad 515c. Burnet (Early Greek Philosophy, § 100) la considera deducida de B111.

Fuente: Diógenes Laercio. Vidas y opiniones de los filósofos ilustres VIII 51–77 (Empédocles), s. III d. C. Trad. inglesa de C. D. Yonge, Bohn, Londres, 1853 (Project Gutenberg n.º 57342); trad. inglesa de R. D. Hicks, Loeb, 1925 (Wikisource).

Tradición oralc. 470–460 a. C.

El banquete del magistrado

Uno de los magistrados de Acragante invitó a Empédocles a cenar. Avanzaba la cena y no se servía el vino; los demás callaban, pero Empédocles, indignado, exigió que lo trajeran. El anfitrión respondió que esperaba al secretario del consejo, y cuando este llegó lo nombró rey del banquete; el recién llegado empezó a mandar como un tirano y ordenó que bebieran todos o se les vertiera el vino por la cabeza. Empédocles calló. Al día siguiente llevó a ambos ante el tribunal y logró que los condenaran a muerte. «Este fue —concluye Timeo— el comienzo de su carrera política». Después se opuso a que el médico Acrón obtuviera un terreno público para el sepulcro de su padre y disolvió la asamblea de los Mil.

Origen del relato: Diógenes Laercio VIII 64–66, citando a Timeo de Tauromenio (s. IV–III a. C.). Burnet (§ 99) considera que son tradiciones locales auténticas recogidas siglo y medio después, aunque confusas en los detalles.

Fuente: Burnet, John. Early Greek Philosophy, 2.ª ed. A. and C. Black, Londres, 1908, cap. V (Empedokles of Akragas), §§ 98–105 y traducción de los fragmentos (Project Gutenberg n.º 67097).

Testimonios. V a. C.

La corona rechazada

Aristóteles, según Diógenes Laercio, describía a Empédocles como un hombre libre y ajeno a toda ambición de mando, hasta el punto de que rechazó la realeza cuando se la ofrecieron, prefiriendo una vida sencilla. Lo confirmaba Janto de Lidia. El contraste con el personaje que se presentaba como un dios, con túnica de púrpura, cinturón de oro, sandalias de bronce y corona délfica, intrigó ya a los antiguos: Timeo señalaba que sus ideas políticas parecían opuestas a la arrogancia de sus versos. Burnet lo resolvió viendo en él al gran dirigente democrático de Acragante y, a la vez, a un predicador religioso de la tradición pitagórica.

Origen del relato: Diógenes Laercio VIII 63 (Aristóteles, probablemente en el Sofista; Janto) y VIII 73 (el atuendo). Es una de las pocas noticias que se remontan a Aristóteles.

Fuente: Diógenes Laercio. Vidas y opiniones de los filósofos ilustres VIII 51–77 (Empédocles), s. III d. C. Trad. inglesa de C. D. Yonge, Bohn, Londres, 1853 (Project Gutenberg n.º 57342); trad. inglesa de R. D. Hicks, Loeb, 1925 (Wikisource).

Disputados. V a. C. (tradicional)

Las marismas de Selinunte

Los habitantes de Selinunte, cuenta Diodoro de Éfeso, sufrían una peste causada por los olores de un río cercano: los hombres morían y las mujeres parían con dificultad. Empédocles, a su propia costa, desvió hacia él otros dos ríos y, mezclando sus aguas, lo saneó. Cuando los selinuntinos celebraban un banquete a la orilla, Empédocles apareció entre ellos, y ellos se levantaron y lo adoraron como a un dios; para confirmar esa creencia, añade la versión, se arrojó al fuego. Burnet observó que unas monedas de Selinunte conmemoran de verdad la purificación de las marismas, con el dios del río ofreciendo un sacrificio, pero dudó de que la obra se atribuyera a Empédocles antes de una época tardía.

Origen del relato: Diógenes Laercio VIII 70 (Diodoro de Éfeso). Las monedas de Selinunte con el saneamiento (catálogo de Head, Historia Numorum) prueban el hecho, no la intervención de Empédocles.

Fuente: Burnet, John. Early Greek Philosophy, 2.ª ed. A. and C. Black, Londres, 1908, cap. V (Empedokles of Akragas), §§ 98–105 y traducción de los fragmentos (Project Gutenberg n.º 67097).

No verificables. V a. C. (tradicional)

Expulsado por los pitagóricos

Timeo afirmaba que Empédocles había sido discípulo de los pitagóricos y que fue expulsado de sus reuniones, como después Platón, por «robar discursos», es decir, por divulgar sus doctrinas. Neantes añadía que, hasta Filolao y Empédocles, los pitagóricos admitían a cualquiera, pero que, cuando Empédocles hizo públicas sus enseñanzas en verso, decretaron no admitir a ningún poeta. Diógenes Laercio recoge además unos versos sobre «un hombre de saber extraordinario» que, según unos, se refieren a Pitágoras y, según otros, a Parménides. La anécdota refleja una afinidad real —transmigración, abstinencia de carne, purificación—, pero su forma pertenece al repertorio de historias sobre los secretos pitagóricos.

Origen del relato: Diógenes Laercio VIII 54–55 (Timeo, Neantes). El fragmento B129 lo citan Porfirio (Vida de Pitágoras 30) y Jámblico (Vida pitagórica 67) referido a Pitágoras.

Fuente: Diógenes Laercio. Vidas y opiniones de los filósofos ilustres VIII 51–77 (Empédocles), s. III d. C. Trad. inglesa de C. D. Yonge, Bohn, Londres, 1853 (Project Gutenberg n.º 57342); trad. inglesa de R. D. Hicks, Loeb, 1925 (Wikisource).

Enseñanzas

Enseñanzas

Las nociones que articulan su pensamiento, explicadas en su contexto.

Las cuatro raíces (rhizómata)cuatro-raices
Empédocles acepta con Parménides que nada nace de lo que no es ni se aniquila, pero no renuncia a explicar el cambio. Su solución es postular cuatro realidades eternas e inmutables, las «raíces de todas las cosas»: fuego, aire (éter), agua y tierra. Las nombra con dioses —Zeus resplandeciente, Hera dadora de vida, Aidoneo y Nestis—, y ya en la Antigüedad se discutió qué dios correspondía a cada raíz (Aecio identifica a Hera con el aire y a Aidoneo con la tierra; Diógenes Laercio, al revés). Ninguna raíz se transforma en otra: todo lo que llamamos nacer y morir es mezcla y separación, en proporciones distintas, como los colores de un pintor que mezcla pigmentos (B23). Platón llamó a estos principios «elementos» (stoicheîa), Aristóteles los adoptó añadiendo el éter, y la teoría, unida a la medicina de los humores, rigió la ciencia europea hasta la química moderna.

Fragmentos B6, B8, B12, B17, B21, B23; recepción en Aristóteles, Metafísica A 3–4.

Fuente: Kirk, G. S., Raven, J. E. y Schofield, M. The Presocratic Philosophers, 2.ª ed. Cambridge University Press, 1983, cap. X (Empedocles of Acragas). Trad. esp. de Jesús García Fernández, Gredos, 1987.

Amor (Philótes) y Discordia (Neîkos)amor-y-discordia
Para mover las raíces, Empédocles introduce dos potencias, también eternas: el Amor, que llama también Afrodita, Cipris, Alegría y Armonía, y que une lo distinto; y la Discordia u Odio, que separa lo unido. No son fuerzas abstractas, sino realidades que ocupan un lugar entre las raíces, «iguales en longitud y anchura» (B17.20), y su alternancia es la ley del mundo. El Amor que mueve el cosmos es el mismo que los hombres sienten en sus cuerpos, aunque ningún mortal lo haya visto girar entre los elementos (B17.22–26). Aristóteles consideró a Empédocles el primero en postular dos causas del movimiento opuestas, aunque le reprochó que el Amor a veces separa y la Discordia une. Freud vio en esta pareja un precedente de su oposición entre Eros y la pulsión de muerte.

Fragmentos B17, B20, B22, B26, B35; Aristóteles, Metafísica A 4, 985a21–b4.

Fuente: Kingsley, K. Scarlett y Parry, Richard. «Empedocles». The Stanford Encyclopedia of Philosophy, ed. Edward N. Zalta y Uri Nodelman; primera publicación el 26 de septiembre de 2019, revisión sustancial del 25 de septiembre de 2024.

El ciclo cósmico y el Esferociclo-cosmico
Bajo el dominio completo del Amor, todas las raíces se funden en el Esfero (*Sphaîros*), un todo redondo y uniforme que «goza de su soledad circular» (B27–B28), heredero de la esfera de Parménides. Cuando, al cumplirse el tiempo fijado por un juramento, la Discordia penetra en sus miembros, el Esfero se disgrega; la Discordia llega a separar por completo las raíces, y luego el Amor vuelve a reunirlas. El mundo en que vivimos pertenece a una de las fases intermedias. El «doble relato» de B17 describe ese doble nacimiento y doble muerte de las cosas mortales. Los intérpretes discuten si hay dos cosmogonías por ciclo —una bajo el Amor creciente y otra bajo la Discordia creciente— o solo una; el papiro de Estrasburgo ha aportado nuevos versos al debate, sin resolverlo.

Fragmentos B17, B26–B31, B35; papiro de Estrasburgo, conjunto a.

Fuente: Martin, Alain y Primavesi, Oliver. L'Empédocle de Strasbourg (P. Strasb. gr. Inv. 1665–1666): introduction, édition et commentaire. Walter de Gruyter / Bibliothèque Nationale et Universitaire de Strasbourg, Berlín, Nueva York y Estrasburgo, 1999.

El dáimon desterrado y la transmigracióndaimon-y-transmigracion
Las Purificaciones parten de un «oráculo de la Necesidad, antiguo decreto de los dioses»: el dáimon que se mancha con sangre o perjura es desterrado durante tres veces diez mil estaciones lejos de los bienaventurados, y nace en todas las formas mortales, rechazado por el aire, el mar, la tierra y el sol (B115). «De ellos soy yo ahora», declara Empédocles, que recuerda haber sido muchacho, muchacha, arbusto, ave y pez (B117). La consecuencia ética es tajante: matar animales y comerlos es devorar a los parientes, y el sacrificio puede ser un parricidio inconsciente (B136–B137). La doctrina enlaza con el pitagorismo y el orfismo de la Magna Grecia (Zuntz, Kingsley) y con la esperanza de que los sabios, purificados, renazcan como profetas, poetas, médicos y príncipes, y finalmente como dioses (B146–B147).

Fragmentos B112, B115, B117, B136–B137, B146–B147.

Fuente: Zuntz, Günther. Persephone: Three Essays on Religion and Thought in Magna Graecia. Clarendon Press, Oxford, 1971.

Efluvios y poros: percepción y pensamientoefluvios-y-poros
Empédocles explicó la percepción con una teoría que Platón atribuye a Gorgias en el Menón: de todas las cosas fluyen emanaciones (*aporroaí*) que penetran en los órganos de los sentidos a través de poros de tamaño adecuado. Conocemos lo semejante por lo semejante: con la tierra vemos la tierra, con el agua el agua, con el amor el amor (B109). El ojo es como una linterna en la que un fuego encerrado en membranas sale hacia los objetos (B84). La respiración se explica comparando la entrada y salida del aire por los poros de la piel con una clepsidra, el recipiente perforado con el que jugaba una niña (B100). El pensamiento reside sobre todo en la sangre que rodea el corazón, porque en ella las raíces se mezclan en la proporción más perfecta (B105). La teoría marcó la fisiología de la escuela médica siciliana y llegó a Platón y Aristóteles.

Fragmentos B84, B89, B100, B105, B109; Platón, Menón 76c–d; Teofrasto, Sobre los sentidos 7–24.

Fuente: Platón. Menón 76c–d (efluvios y poros); Sofista 242d–243a (las «musas sicilianas»). Trad. inglesa de Benjamin Jowett, 1892 (Project Gutenberg n.º 1643, Meno).

La zoogonía: miembros errantes y combinacioneszoogonia
En una fase del ciclo, la tierra hizo brotar miembros sueltos: cabezas sin cuello, brazos sin hombros, ojos sin frente (B57). Al encontrarse al azar, se unieron de todas las formas posibles, y surgieron monstruos —bueyes con cara de hombre, hombres con cabeza de buey, seres de doble rostro y doble pecho (B61)—, de los que solo sobrevivieron los capaces de vivir y reproducirse. Aristóteles, en la Física (II 8), discutió esta explicación de la adaptación sin finalidad y la rechazó; en el siglo XIX se la leyó como un precedente de la selección natural, aunque el propio Darwin citó el pasaje aristotélico en una nota de «El origen de las especies». La zoogonía muestra la ambición de Empédocles: explicar también la vida a partir de las raíces y de las dos potencias, sin recurrir a un plan.

Fragmentos B57–B62; Aristóteles, Física II 8, 198b29–32.

Fuente: Aristóteles. Metafísica A 3, 984a8–11, y A 4, 985a21–b4; Poética 1, 1447b17–20; Física II 8, 198b29–32; Sobre el alma I 2, 404b11–15; fragmentos del Sofista y de Sobre los poetas citados por Diógenes Laercio VIII 57 y 63. Trad. inglesa de W. D. Ross y otros (Internet Classics Archive, MIT).

Vídeos

Vídeos

Grabaciones, entrevistas y documentales. Los vídeos se reproducen desde YouTube; no se alojan aquí.

  • Empedocles – Autobiography of a Demon

    Conferencia· EN· 2020· 19 min

    Jackman Humanities InstituteCanal oficial

  • HoP 011 - All You Need Is Love, and Five Other Things - Empedocles

    Conferencia· EN· 2020· 17 min

    history of philosophy without any gapsCanal oficial

  • 4) The Pluralists and The Sophists

    Conferencia· EN· 2016· 74 min

    Adam RosenfeldCanal oficial

  • 3-5 Empedocles

    Conferencia· EN· 2026· 12 min

    Nicholaos JonesCanal oficial

  • Aristotle, Metaphysics (Empedocles, love, and final causes) - Introduction to Philosophy

    Análisis· EN· 2013· 64 min

    Gregory B. Sadler - That Philosophy GuyCanal oficial

  • Empédocles de Agrigento

    Documental· ES· 2018· 27 min

    UNEDCanal oficial

  • Conferencia David Hernández Castro "Empédocles"

    Conferencia· ES· 2018· 88 min

    Hercritia-Cátedra de Hermenéutica CríticaCanal oficial

  • Heráclito, Empédocles y Anaxágoras | Historia de la filosofía (7/61)

    Conferencia· ES· 2017· 68 min

    Ernesto CastroCanal oficial

  • EMPÉDOCLE – De l'un au multiple - Sur les traces du présocratique (France Culture, 1997)

    Documental· FR· 1997· 85 min

    ÉCLAIR BRUT

  • EMPÉDOCLE d'Agrigente – Un présocratique en terre arabe (France Culture, 2007)

    Entrevista· FR· 2007· 46 min

    ÉCLAIR BRUT

Galería

Galería

Imágenes con licencia verificada. Cada una conserva su autoría y su atribución.

Manuscritos

Manuscritos

Testimonios manuscritos y textos antiguos, con su custodio y sus condiciones de consulta.

  • GRC · Escritura libraria griega sobre papiro · Poema compuesto en el s. V a. C.; copia de finales del s. I d. C.

    P. Strasb. gr. Inv. 1665–1666

    Testimonio conservado
    Fragmentos de un rollo de papiro (52 según los editores), con restos de unos 74 versos
    Custodio
    Bibliothèque nationale et universitaire de Strasbourg · P. Strasb. gr. Inv. 1665–1666
    Digitalización
    commons.wikimedia.org/wiki/File:Empedokles_fragm…
Manuscritos →

Relaciones

Relaciones

Influencias, discipulados y afinidades. Se distingue la relación documentada de la similitud identificada por análisis.

  • Recibió influencia de

    Parménides

    Teofrasto lo llama «emulador e imitador» de Parménides (Diógenes Laercio VIII 55); acepta que nada nace ni perece y escribe, como él, en hexámetros.

    Relación documentada

  • Recibió influencia de

    Pitágoras

    Timeo y Neantes lo hacen discípulo de los pitagóricos; Porfirio y Jámblico refieren a Pitágoras el elogio de B129. Comparte con el pitagorismo la transmigración y la abstinencia de carne.

    Relación documentada

  • Recibió influencia de

    Jenófanes

    Hermipo, según Diógenes Laercio (VIII 56), lo consideraba imitador de Jenófanes, con quien habría convivido; la noticia es aislada.

    Similitud identificada por análisis

  • Contemporáneo de

    Anaxágoras

    Aristóteles (Metafísica A 3, 984a11) dice que Anaxágoras era mayor que Empédocles pero posterior en sus obras; ambos explican el cambio como mezcla.

    Relación documentada

  • Contemporáneo de

    Zenón de Elea

    Alcidamas, según Diógenes Laercio (VIII 56), los hacía condiscípulos de Parménides.

    Similitud identificada por análisis

  • Maestro de

    Gorgias de Leontinos

    Sátiro, siguiendo probablemente a Alcidamas, lo hace discípulo de Empédocles (Diógenes Laercio VIII 58); Platón atribuye a Gorgias la teoría empedoclea de los efluvios (Menón 76c).

    Relación documentada

  • Maestro de

    Pausanias de Gela

    Médico, discípulo y amado de Empédocles, destinatario de «Sobre la naturaleza» (B1).

    Relación documentada

  • Influyó en

    Platón

    Alude a las «musas sicilianas» (Sofista 242d–243a), atribuye su teoría de los efluvios a Gorgias (Menón 76c) y adopta los cuatro elementos en el Timeo.

    Relación documentada

  • Influyó en

    Aristóteles

    Adopta las cuatro raíces como elementos, lo llama inventor de la retórica y discute su zoogonía (Física II 8) y sus causas (Metafísica A 4).

    Relación documentada

  • Influyó en

    Lucrecio

    En «De rerum natura» (I 716–733) lo elogia como el hombre más admirable de Sicilia y toma de él el modelo del poema físico.

    Relación documentada

  • Ideas afines a

    Heráclito

    La alternancia de Amor y Discordia prolonga, en otra clave, la tensión heraclitea entre armonía y guerra.

    Similitud identificada por análisis

  • Ideas afines a

    Mahāvīra

    Contemporáneos aproximados: la doctrina de la transmigración por todas las formas vivas y el rechazo de matar animales acercan las Purificaciones a la ética jainista, sin contacto histórico conocido.

    Similitud identificada por análisis

  • Influyó en

    Sigmund Freud

    En «Análisis terminable e interminable» (1937) reconoce en el Amor y la Discordia de Empédocles un precedente de su teoría de Eros y la pulsión de muerte.

    Relación documentada

Fuentes

Fuentes

Bibliografía y catálogos consultados para esta ficha.

  1. Open Library (Internet Archive): ediciones de los fragmentos de Empédocles verificadas por ISBN.
  2. Wikidata, entidad Q83375 «Empedocles» (107 enlaces entre wikis; P31=Q5). Registra varios años de nacimiento (494, 492, 490 a. C.) y de muerte (444, 434, 432, 430 a. C.), Acragante como lugar de nacimiento y el Etna o el Peloponeso como lugar de muerte.
  3. Diógenes Laercio. Vidas y opiniones de los filósofos ilustres VIII 51–77 (Empédocles), s. III d. C. Trad. inglesa de C. D. Yonge, Bohn, Londres, 1853 (Project Gutenberg n.º 57342); trad. inglesa de R. D. Hicks, Loeb, 1925 (Wikisource).
  4. Diels, Hermann y Kranz, Walther. Die Fragmente der Vorsokratiker, 6.ª ed. Weidmann, Berlín, 1951–1952, cap. 31 (Empedokles), A (testimonios) y B 1–154.
  5. Kirk, G. S., Raven, J. E. y Schofield, M. The Presocratic Philosophers, 2.ª ed. Cambridge University Press, 1983, cap. X (Empedocles of Acragas). Trad. esp. de Jesús García Fernández, Gredos, 1987.
  6. Kingsley, K. Scarlett y Parry, Richard. «Empedocles». The Stanford Encyclopedia of Philosophy, ed. Edward N. Zalta y Uri Nodelman; primera publicación el 26 de septiembre de 2019, revisión sustancial del 25 de septiembre de 2024.
  7. Burnet, John. Early Greek Philosophy, 2.ª ed. A. and C. Black, Londres, 1908, cap. V (Empedokles of Akragas), §§ 98–105 y traducción de los fragmentos (Project Gutenberg n.º 67097).
  8. Martin, Alain y Primavesi, Oliver. L'Empédocle de Strasbourg (P. Strasb. gr. Inv. 1665–1666): introduction, édition et commentaire. Walter de Gruyter / Bibliothèque Nationale et Universitaire de Strasbourg, Berlín, Nueva York y Estrasburgo, 1999.
  9. Laks, André y Most, Glenn W. (eds. y trads.). Early Greek Philosophy, vol. V: Western Greek Thinkers, Part 2. Loeb Classical Library 528, Harvard University Press, 2016.
  10. Inwood, Brad. The Poem of Empedocles: A Text and Translation with an Introduction, ed. revisada. University of Toronto Press, Toronto, 2001 (1.ª ed. 1992).
  11. Wright, M. R. Empedocles: The Extant Fragments. Yale University Press, New Haven, 1981 (reed. Bristol Classical Press, 1995).
  12. Chitwood, Ava. Death by Philosophy: The Biographical Tradition in the Life and Death of the Archaic Philosophers Empedocles, Heraclitus, and Democritus. University of Michigan Press, Ann Arbor, 2004.
  13. Aristóteles. Metafísica A 3, 984a8–11, y A 4, 985a21–b4; Poética 1, 1447b17–20; Física II 8, 198b29–32; Sobre el alma I 2, 404b11–15; fragmentos del Sofista y de Sobre los poetas citados por Diógenes Laercio VIII 57 y 63. Trad. inglesa de W. D. Ross y otros (Internet Classics Archive, MIT).
  14. Kingsley, Peter. Ancient Philosophy, Mystery, and Magic: Empedocles and Pythagorean Tradition. Clarendon Press, Oxford, 1995.
  15. Zuntz, Günther. Persephone: Three Essays on Religion and Thought in Magna Graecia. Clarendon Press, Oxford, 1971.
  16. Lucrecio. De rerum natura I 716–733 (elogio de Empédocles), s. I a. C.
  17. Horacio. Arte poética 463–466 («deus immortalis haberi / dum cupit Empedocles, ardentem frigidus Aetnam / insiluit»).
  18. Hölderlin, Friedrich. Der Tod des Empedokles (tres versiones, 1797–1800); Arnold, Matthew, Empedocles on Etna, and Other Poems, B. Fellowes, Londres, 1852 (Internet Archive).
  19. Leonard, William Ellery (trad.). The Fragments of Empedocles, Translated into English Verse. Open Court, Chicago, 1908 (Internet Archive).
  20. Fairbanks, Arthur (ed. y trad.). The First Philosophers of Greece. Kegan Paul, Trench, Trübner, Londres, 1898, cap. X (Empedokles), texto griego según la edición de H. Stein (1852) (Project Gutenberg n.º 78670).
  21. «Empedocles», Wikipedia en inglés, y «Empédocles», Wikipedia en español (consultadas para contrastar datos y bibliografía; texto propio).
  22. De Smet, Daniel. Empedocles Arabus. Une lecture néoplatonicienne tardive. Paleis der Academiën (Koninklijke Academie voor Wetenschappen, Letteren en Schone Kunsten van België), Bruselas, 1998.
  23. Eggers Lan, Conrado (dir.), Cordero, Néstor Luis, Olivieri, Francisco J., La Croce, Ernesto y Santa Cruz, María Isabel. Los filósofos presocráticos II. Biblioteca Clásica Gredos 24, Gredos, Madrid, 1979 (Empédocles, trad. de Ernesto La Croce).
  24. Bollack, Jean. Empédocle, 3 vols. (4 tomos). Éditions de Minuit, París, 1965–1969; reed. Gallimard (Tel), 1992.
  25. Platón. Menón 76c–d (efluvios y poros); Sofista 242d–243a (las «musas sicilianas»). Trad. inglesa de Benjamin Jowett, 1892 (Project Gutenberg n.º 1643, Meno).
  26. Galeno. De methodo medendi I 1 (X 5–6 Kühn): la escuela médica itálica de Filistión, Empédocles y Pausanias.
  27. Primavesi, Oliver. Empedokles Physika I: eine Rekonstruktion des zentralen Gedankengangs. Archiv für Papyrusforschung, Beiheft 22, Walter de Gruyter, Berlín, 2008.
  28. Osborne, Catherine. «Empedocles Recycled». The Classical Quarterly, 37 (1987), pp. 24–50; y Trépanier, Simon, Empedocles: An Interpretation, Routledge, Nueva York, 2004.
  29. Freud, Sigmund. «Die endliche und die unendliche Analyse». Internationale Zeitschrift für Psychoanalyse, 23 (1937), sección VI (Empédocles, el Amor y la Discordia).
Titular de derechos
Textos antiguos en dominio público; cada traducción y edición crítica pertenece a su traductor o editorial

Pendiente de confirmar

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  • Fechas: se adopta c. 494–434 a. C. (muerte a los sesenta años según Aristóteles y actividad posterior al 472, Burnet); Apolodoro situaba la madurez en 444–443 y Wikidata registra varios años alternativos.
  • Ediciones españolas específicas de Empédocles (aparte de Gredos, Kirk-Raven-Schofield y Bernabé): no verificadas en catálogo en esta sesión (la API de Google Books agotó su cuota).
  • «La esfera» pseudoempedoclea: verificar la edición de 1898 (probablemente E. Maass, Commentariorum in Aratum reliquiae) antes de citarla con detalle.
  • Papiro de Estrasburgo: comprobar si la BNU de Estrasburgo ofrece digitalización completa y sus condiciones; fecha exacta de adquisición (1904 o 1905).
  • Texto griego de las citas tomado de Fairbanks (edición de Stein, 1852); cotejar con Diels-Kranz (diferencias menores señaladas en B6 y B117).
  • Vídeos: diez verificados; faltan clases universitarias en español dedicadas monográficamente al papiro de Estrasburgo.
  • Programas de afiliación: ninguno verificado. Lista vacía.
  • Año de los vídeos: el de la grabación cuando la descripción lo indica y, si no, el de publicación en YouTube.

Investigado el 2026-10-25