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Teosofía · No dualidad contemporánea · Contemplación secular

Jiddu Krishnamurti

జిడ్డు కృష్ణమూర్తి

1895 – 1986Persona históricamente documentada

Pensador y orador indio (1895–1986). Educado por la Sociedad Teosófica como futuro «Instructor del Mundo», en 1929 disolvió la Orden creada para él y negó toda autoridad espiritual, incluida la suya. Durante casi sesenta años habló en todo el mundo sobre el condicionamiento, el pensamiento, el miedo y la libertad, sin método ni doctrina, y dejó escuelas, fundaciones y un archivo excepcional de charlas y diálogos, entre ellos los mantenidos con el físico David Bohm.

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Retrato de Jiddu Krishnamurti (Bain News Service, años veinte)

Retrato de Jiddu Krishnamurti (Bain News Service, años veinte) · Public domain

En sus palabras

«Sostengo que la verdad es una tierra sin caminos y que no se puede llegar a ella por ningún camino, por ninguna religión, por ninguna secta.»

Discurso de disolución de la Orden de la Estrella, Ommen (Países Bajos), 3 de agosto de 1929; publicado en International Star Bulletin, septiembre de 1929

Su idea central

Cada ser humano está condicionado por su nación, su religión, su clase, su educación y su propia memoria. No se trata de sustituir un condicionamiento por otro mejor, sino de verlo entero, sin justificarlo ni condenarlo; ese ver ya es el comienzo de la libertad, no un premio que se alcanza al final de un camino.

Biografía

6 min de lectura

Un muchacho en la playa de Adyar

Jiddu Krishnamurti nació el 11 de mayo de 1895 en Madanapalle, una pequeña ciudad del actual Andhra Pradesh, octavo hijo de una familia brahmán de lengua telugu. Su padre, Jiddu Narianiah, era funcionario de la administración británica y miembro de la Sociedad Teosófica; su madre, Sanjeevamma, murió en 1905. Cuando Narianiah se jubiló, obtuvo un empleo modesto en la sede de la Sociedad en Adyar, a las afueras de Madrás, y en 1909 se instaló allí con sus hijos.

En la primavera de ese año, Charles Webster Leadbeater, el teósofo que se atribuía visión clarividente, reparó en un muchacho flaco y distraído que se bañaba con otros niños en la playa. Según su propio relato, lo que le llamó la atención fue un aura de una ausencia de egoísmo insólita. Los teósofos esperaban la venida del Instructor del Mundo, el Maitreya, que habría de manifestarse en un «vehículo» humano. Leadbeater y Annie Besant, presidenta de la Sociedad desde 1907, decidieron que aquel niño, al que los maestros de escuela tenían por torpe, era el elegido. Fue alimentado, vestido, instruido en inglés y sometido, junto a su hermano menor Nityananda, a una disciplina de pureza física y moral que nada tenía que ver con su infancia.

El Instructor del Mundo

En 1910 Besant obtuvo de Narianiah la tutela legal de los dos hermanos. Ese mismo año se publicó A los pies del Maestro, firmado por «Alcyone», breve manual de conducta presentado como las enseñanzas recibidas en sueños del Maestro Kuthumi; la autoría y el grado de intervención de Leadbeater fueron discutidos desde el principio. En 1911 se fundó la Orden de la Estrella de Oriente para preparar al mundo para la venida, con Krishnamurti como cabeza nominal. El padre, alarmado por la influencia de Leadbeater, pleiteó en 1912 para recuperar a sus hijos; Besant perdió en Madrás y ganó en 1914 ante el Consejo Privado de Londres.

Los años de formación transcurrieron en Inglaterra y en Francia. Krishnamurti fracasó repetidamente en el examen de ingreso en la Universidad de Londres y vivió la Primera Guerra Mundial entre tutores, aristócratas teósofos y una melancolía que sus cartas no disimulan. En 1922 los dos hermanos llegaron a California buscando un clima favorable para la tuberculosis de Nitya. En agosto, en una casita del valle de Ojai, comenzó lo que el círculo llamaría «el proceso»: dolores intensos en la nuca y la columna, estados de semiinconsciencia y una experiencia que el propio Krishnamurti describió por carta como una inmensa compasión y una paz sin objeto. Los episodios, atestiguados por Nitya, por Rosalind Williams y por el teósofo A. P. Warrington, se repetirían durante años. Su naturaleza —despertar místico, crisis nerviosa, kundalini— sigue siendo materia de interpretación, no de hecho.

La disolución de la Orden

El 13 de noviembre de 1925 Nitya murió en Ojai mientras Krishnamurti viajaba hacia la India, confiado en que los Maestros no permitirían esa muerte. Los testigos describen días de llanto y un hombre distinto al término de ellos. En 1927 Besant anunció que el Instructor del Mundo había llegado; para entonces Krishnamurti hablaba ya con una voz propia que desconcertaba a la jerarquía teosófica.

El 3 de agosto de 1929, en el campamento de Ommen (Países Bajos), ante Besant y miles de miembros, disolvió la Orden de la Estrella. «La verdad es una tierra sin caminos», dijo: ninguna organización, ningún credo y ningún maestro puede conducir a ella. Devolvió las propiedades y los fondos donados, y en 1930 abandonó la Sociedad Teosófica. Es el gesto que funda todo lo que vino después: un hombre preparado durante veinte años para ser venerado rehusaba ser autoridad espiritual de nadie.

Cincuenta años de palabra

A partir de entonces habló en público durante más de medio siglo, en la India, Europa, Estados Unidos y Australia, sin pertenecer a ninguna tradición. Se instaló en Ojai, donde D. Rajagopal, antiguo miembro de la Orden, organizó la publicación de sus charlas. La Segunda Guerra Mundial lo retuvo en California, en un silencio casi completo; de esos años data su amistad con Aldous Huxley, que lo animó a escribir y prologó La libertad primera y última (1954). Desde 1947 regresó cada invierno a la India, donde trató a políticos e intelectuales como Pupul Jayakar, su futura biógrafa.

Su enseñanza se deja resumir mal. Sostenía que el ser humano está condicionado por su cultura, su religión, su nacionalidad y su propia memoria; que el pensamiento, por su naturaleza, es viejo y fragmentario; que el «yo» que pretende cambiar no es distinto de aquello que quiere cambiar —«el observador es lo observado»—; y que la transformación no llega por métodos, disciplinas ni gurús, sino por una atención sin elección a lo que sucede, de instante en instante. Rechazó la meditación como técnica y la devoción hacia su persona; en sus últimos años hablaba de sí mismo como «el que habla».

Desde 1961 dialogó con el físico David Bohm, y esos diálogos, reunidos en The Ending of Time (1985), lo acercaron a científicos y psicoterapeutas. En 1984 habló en el Laboratorio Nacional de Los Álamos y en 1985 ante la Sociedad Pacem in Terris en las Naciones Unidas.

Escuelas, fundaciones y pleitos

La educación fue su otra obra. Promovió el colegio de Rishi Valley, cerca de su ciudad natal, y el de Rajghat en Benarés; en 1969 se abrió Brockwood Park, en Hampshire, y en 1975 la Oak Grove School de Ojai. Entre 1968 y 1970 se constituyeron las fundaciones que hoy custodian su obra: la Krishnamurti Foundation Trust en Inglaterra, la Krishnamurti Foundation of America y la Krishnamurti Foundation India. La ruptura con Rajagopal, que retenía derechos, archivos y propiedades, desembocó en pleitos que se prolongaron hasta después de su muerte.

En 1991 Radha Rajagopal Sloss, hija de Rajagopal, publicó que Krishnamurti había mantenido durante décadas una relación amorosa con su madre, Rosalind. Mary Lutyens, biógrafa autorizada, respondió con otro libro. El episodio pertenece al terreno de los testimonios enfrentados, no al de los hechos establecidos, y conviene leerlo así.

La muerte en Ojai

Dio su última charla pública en Madrás el 4 de enero de 1986. Regresó enfermo a Ojai, donde se le diagnosticó un cáncer de páncreas. El 7 de febrero dejó grabada una declaración sobre la «inmensa energía» que, a su juicio, había atravesado su cuerpo durante setenta años y que se iría con él. Murió en Pine Cottage el 17 de febrero de 1986, pocos minutos después de la medianoche. Por deseo suyo no hubo ceremonia, y sus cenizas se repartieron entre Ojai, Brockwood y la India.

Lo documentado y lo transmitido

De Krishnamurti se conserva un archivo excepcional: miles de charlas y diálogos transcritos, grabados en audio y, desde los años sesenta, en vídeo, hoy publicados en las Obras completas y en la web de las fundaciones. Son documentos. Pertenecen en cambio al ámbito del testimonio la clarividencia de Leadbeater, los Maestros de la teosofía, el sentido último del «proceso» y la lectura que sus allegados hicieron de su estado interior. Su biografía exige mantener las dos columnas separadas: la del hombre que habló, cuyas palabras pueden leerse, y la del mito que otros construyeron a su alrededor y que él mismo dedicó la vida a desmontar.

Fuentes: Sloss, Radha Rajagopal. Lives in the Shadow with J. Krishnamurti. Londres: Bloomsbury, 1991. · Vernon, Roland. Star in the East: Krishnamurti, the Invention of a Messiah. Londres: Constable, 2000. · Lutyens, Mary. Krishnamurti: The Years of Awakening. Londres: John Murray, 1975. · Lutyens, Mary. Krishnamurti: The Years of Fulfilment. Londres: John Murray, 1983. · Lutyens, Mary. Krishnamurti: The Open Door. Londres: John Murray, 1988.

Cronología

La vida, año a año

Cada punto es un acontecimiento documentado. Pulsa para leerlo, con su fuente y su grado de certeza.

  1. 11 de mayo de 1895 · 0 años

    Nacimiento

    Octavo hijo de Jiddu Narianiah y Sanjeevamma, familia brahmán de lengua telugu. Las fuentes oficiales dan el 11 de mayo; algunos catálogos dan el 12 porque nació pasada la medianoche.

    Documentado

  2. 1905 · 10 años

    Muerte de la madre

    Muere Sanjeevamma, cuando Krishnamurti, niño enfermizo y retraído, tiene unos diez años.

    Documentado

  3. c. 1909 · 14 años

    Leadbeater lo «descubre» en la playa

    La familia se instala en la sede teosófica. C. W. Leadbeater afirma haber visto en el muchacho un aura excepcional y lo declara vehículo del futuro Instructor del Mundo.

    Documentado

  4. 1910 · 15 años

    Tutela de Annie Besant y «A los pies del Maestro»

    Narianiah cede a Besant la tutela de Krishnamurti y Nityananda. Aparece A los pies del Maestro, firmado por «Alcyone».

    Documentado

  5. enero de 1911 · 15 años

    Fundación de la Orden de la Estrella de Oriente

    Se crea la Orden para preparar la llegada del Instructor del Mundo, con Krishnamurti como cabeza. Ese año viaja por primera vez a Inglaterra.

    Documentado

  6. 1914 · 19 años

    Sentencia del Consejo Privado

    El padre había demandado a Besant en 1912 para recuperar a sus hijos; el Tribunal Superior de Madrás le dio la razón, pero el Consejo Privado falló en 1914 a favor de Besant.

    Documentado

  7. 17 de agosto de 1922 · 27 años

    Comienza «el proceso»

    En una casita del valle de Ojai, dolores intensos y estados alterados que Krishnamurti describe por carta como una experiencia de compasión y paz; se repetirán durante años.

    Documentado

  8. 13 de noviembre de 1925 · 30 años

    Muerte de Nityananda

    Su hermano muere de tuberculosis mientras él viaja a la India. La pérdida quiebra su confianza en las promesas de la jerarquía teosófica.

    Documentado

  9. 3 de agosto de 1929 · 34 años

    Disolución de la Orden de la Estrella

    Discurso «La verdad es una tierra sin caminos». Devuelve propiedades y fondos; en 1930 deja la Sociedad Teosófica.

    Documentado

  10. c. 1938 · 43 años

    Amistad con Aldous Huxley

    Conoce a Huxley, que lo anima a escribir y prologará La libertad primera y última.

    Documentado

  11. 1947 · 52 años

    Regreso a la India

    Tras la guerra y la independencia vuelve a la India, donde hablará cada invierno durante casi cuarenta años.

    Documentado

  12. 1954 · 59 años

    La libertad primera y última

    Publicación con prólogo de Aldous Huxley; primer libro de gran difusión fuera de los círculos teosóficos.

    Documentado

  13. 1961 · 66 años

    Primer encuentro con David Bohm

    El físico, que había leído La libertad primera y última, le escribe y se reúnen en Londres; empieza un diálogo de veinticinco años.

    Documentado

  14. 1968 · 73 años

    Krishnamurti Foundation Trust

    Se constituye la fundación inglesa; seguirán la americana (1969) y la india. La ruptura con Rajagopal abre pleitos por derechos y archivos.

    Documentado

  15. 1969 · 74 años

    Escuela de Brockwood Park

    Abre su escuela europea, que será también su residencia en Inglaterra.

    Documentado

  16. 1975 · 80 años

    Oak Grove School

    Abre la escuela de Ojai, en Arya Vihara.

    Documentado

  17. 1980 · 85 años

    Diálogos «The Ending of Time»

    Serie de conversaciones grabadas con David Bohm, publicadas en 1985.

    Documentado

  18. abril de 1985 · 89 años

    Charla en las Naciones Unidas

    Habla ante la Sociedad Pacem in Terris en la sede de la ONU.

    Documentado

  19. 4 de enero de 1986 · 90 años

    Última charla pública

    Tercera charla de Madrás; el canal oficial conserva el final como «sus últimas palabras públicas».

    Documentado

  20. 17 de febrero de 1986 · 90 años

    Muerte

    Muere de cáncer de páncreas en Pine Cottage, pasada la medianoche. Sin ceremonia; cenizas repartidas entre Ojai, Brockwood y la India.

    Documentado

Obras

Obras esenciales

Las obras sin las que no se entiende su legado.

La libertad primera y última — Jiddu Krishnamurti

Recopilación posterior · 1954

La libertad primera y última

The First and Last Freedom

Veintiún capítulos y treinta y ocho preguntas que recorren todo su pensamiento de madurez: el individuo y la sociedad, el autoconocimiento, la creencia, el miedo, la relación, el pensador y el pensamiento, el tiempo y la transformación. El prólogo de Huxley lo presentó al público culto anglosajón como una crítica radical de los símbolos y las ideologías. Fue el libro que llevó a David Bohm a buscarlo y sigue siendo la puerta de entrada más citada a su obra.

6 ediciones · amazon.es

Comentarios sobre el vivir — Jiddu Krishnamurti

Obra escrita · 1956

Comentarios sobre el vivir

Commentaries on Living

Breves piezas en prosa que combinan la descripción de un paisaje —un río indio, un bosque de California— con la conversación con alguien que llega con un problema: un político, una madre en duelo, un sannyasi, un hombre ambicioso. El diálogo desmonta poco a poco la pregunta inicial. Es su obra más literaria y la que mejor muestra el método de la indagación conjunta; muchos lectores la consideran la mejor introducción a su tono.

7 ediciones · amazon.es

Piensa en estas cosas — Jiddu Krishnamurti

Conferencias publicadas · 1964

Piensa en estas cosas

Think on These Things

Publicado primero como This Matter of Culture (1964): charlas a estudiantes, profesores y padres en las escuelas de la India, editadas por D. Rajagopal. En treinta y tantos capítulos breves trata la libertad y la disciplina, la ambición, la religión, el miedo, la relación con la naturaleza y el sentido de la educación. Por su claridad y su origen escolar se ha convertido en uno de sus libros más leídos y en lectura habitual de quienes se acercan a él por primera vez.

2 ediciones · amazon.com

Libérese del pasado (Libertad de lo conocido) — Jiddu Krishnamurti

Recopilación posterior · 1969

Libérese del pasado (Libertad de lo conocido)

Freedom from the Known

Dieciséis capítulos que exponen de forma continua el núcleo de su enseñanza: el rechazo de toda autoridad espiritual, el condicionamiento, el placer y el miedo, la violencia, la relación, el tiempo y la muerte, el observador y lo observado, la meditación. Lutyens eliminó las repeticiones de las charlas y logró un texto de lectura fluida que funciona como síntesis. Es probablemente su libro más traducido; en español circula como Libérese del pasado.

7 ediciones · amazon.es

Frases

Frases localizadas en una obra concreta. Cada una lleva su procedencia y su nivel de confianza.

Sostengo que la verdad es una tierra sin caminos y que no se puede llegar a ella por ningún camino, por ninguna religión, por ninguna secta.

I maintain that Truth is a pathless land, and you cannot approach it by any path whatsoever, by any religion, by any sect.

VerificadaDiscurso de disolución de la Orden de la Estrella, Ommen (Países Bajos), 3 de agosto de 1929; publicado en International Star Bulletin, septiembre de 1929

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Ideas esenciales (resumen editorial)

Por respeto a los derechos de autor, estas ideas se resumen con palabras propias y no se presentan como citas literales.

  • Cada ser humano está condicionado por su nación, su religión, su clase, su educación y su propia memoria. No se trata de sustituir un condicionamiento por otro mejor, sino de verlo entero, sin justificarlo ni condenarlo; ese ver ya es el comienzo de la libertad, no un premio que se alcanza al final de un camino.
  • El pensamiento es la respuesta de la memoria y, por tanto, siempre es viejo, limitado y fragmentario. Es imprescindible para la técnica y la vida práctica, pero en el terreno psicológico fabrica el «yo» y sus divisiones, y por eso no puede resolver los conflictos que él mismo produce.
  • El miedo no es tanto temor a algo concreto como un movimiento del pensamiento que proyecta el pasado sobre el futuro. Si se lo observa sin huir de él, sin nombrarlo y sin querer vencerlo, pierde la continuidad que el pensamiento le presta.
  • La meditación no es una técnica, ni la repetición de una fórmula, ni una concentración que excluye todo lo demás. Es una atención completa a la propia vida —cómo se habla, se come, se juzga— en la que no queda nadie que medite para conseguir algo.
  • La relación es el espejo en que uno se descubre tal como es. Las imágenes que cada cual se forma del otro, hechas de agravios y placeres acumulados, ocupan el lugar de la relación real; mientras esas imágenes gobiernan, lo que llamamos relación es un trato entre recuerdos.
  • La educación no debería producir técnicos obedientes ni ciudadanos ajustados a la sociedad, sino seres humanos íntegros, libres de miedo, capaces de pensar por sí mismos y de ver la vida como un todo. En sus escuelas, maestro y alumno debían aprender juntos, sin comparación ni castigo.
  • Toda identificación que separa —nacional, religiosa, ideológica— engendra violencia. Quien quiere comprender la violencia no puede pertenecer a ningún país ni a ningún credo en el plano psicológico, porque cada ser humano es responsable del estado del mundo entero.
  • Ningún maestro, gurú, intérprete ni organización puede conducir a la verdad, y él mismo no debía ser una excepción: pidió que nadie hablara en su nombre ni se presentara como su sucesor. Cada cual ha de ser luz para sí mismo.
  • Morir cada día a lo conocido —a los recuerdos, a los apegos, a la imagen de uno mismo— es la única manera de vivir con una mente nueva. La muerte no es algo separado de la vida que espera al final, sino el final de la continuidad del yo.
  • El amor no es placer, ni deseo, ni apego, ni deber. Donde hay celos, posesión o comparación no hay amor; aparece cuando cesa la actividad centrada en uno mismo, y solo él da sentido a la inteligencia y al conocimiento.
Citas apócrifas o de atribución discutida (1)
  • «No es señal de salud estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma.»

    Es la frase más difundida con su nombre y no se ha localizado en ninguno de sus libros ni en el archivo de charlas de las fundaciones. Su primera atestación conocida es The Eden Express (1975), las memorias de Mark Vonnegut, que la atribuye a Krishnamurti sin indicar procedencia (p. 208). Puede resumir una idea suya, pero la formulación no está documentada.

Últimas palabras

Palabras presenciadas y documentadas

««Pero nadie lo ha hecho. Nadie. Y eso es todo.»»

But nobody has done it. Nobody. And so that's that.

No se conservan unas «últimas palabras» en sentido estricto: Krishnamurti murió en Pine Cottage (Ojai) a las 00:10 del 17 de febrero de 1986, atendido por amigos y personal sanitario, y ningún testigo fijó una frase final. Lo que sí está documentado es su última declaración grabada, del 7 de febrero de 1986, diez días antes de morir: Scott Forbes la registró en cinta en Pine Cottage y Mary Lutyens la transcribió y comentó en The Open Door (1988) y en The Life and Death of Krishnamurti (1990); la Krishnamurti Foundation of America conserva la grabación. En ella, ya muy debilitado por el cáncer de páncreas, afirma que nadie ha comprendido la extraordinaria energía e inteligencia que, a su juicio, habían actuado a través de su cuerpo durante setenta años; que esa conciencia se extinguiría con su muerte y que no volvería a manifestarse en muchos siglos; y que quizá otros podrían acercarse a ella viviendo la enseñanza, aunque nadie lo había hecho. La frase recogida aquí es el cierre de ese pasaje. La declaración tiene derechos vigentes (KFT/KFA), por lo que se describe con palabras propias y solo se cita un fragmento breve.

Fuente: Lutyens, Mary. Krishnamurti: The Open Door. Londres: John Murray, 1988.

Preguntar

Lo que su obra responde

Doce grandes preguntas de la humanidad y lo que sus textos permiten responder, con referencias. Nunca ponemos palabras en su boca.

  • ¿Qué es lo Absoluto? ¿Existe Dios?

    El Dios pensado es invención; lo sagrado solo está cuando el pensamiento calla

    Lo innombrableLo dice expresamente

    Jiddu Krishnamurti rechaza tanto la creencia como la incredulidad en Dios, porque ambas son productos del pensamiento, y el pensamiento, sostiene, es memoria condicionada: todo lo que imagina sobre lo divino es proyección de su propio miedo y su deseo de seguridad. En el discurso de disolución de la Orden de la Estrella (1929) afirma que la verdad es una tierra sin caminos, a la que no conduce ninguna religión, secta ni autoridad. A la vez, en sus charlas y en el diario conocido como Krishnamurti's Notebook habla de lo inconmensurable, de lo sagrado, de una «otredad» que aparece cuando la mente está completamente quieta, sin buscarla. Sobre eso se niega a construir doctrina: nombrarlo sería traerlo de vuelta al terreno de lo conocido. Lo último existe, pero ninguna palabra, imagen o creencia lo alcanza.

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  • ¿Quién soy yo? ¿Existe un yo verdadero?

    El yo es un haz de recuerdos; el observador es lo observado

    El ego es una construcción del pensamientoLo dice expresamente

    Jiddu Krishnamurti sostiene que el «yo» psicológico es una construcción del pensamiento: un haz de recuerdos, imágenes, heridas, placeres y conclusiones que el pensamiento acumula y al que luego atribuye una entidad central. Ese centro se presenta como el observador que juzga, controla y quiere cambiar, pero, según él, el observador no está separado de lo observado: quien intenta dominar la ira está hecho de la misma materia que la ira. Comprender esto, no como idea sino en el acto mismo de observar, pone fin al conflicto interior. Krishnamurti rechaza también la búsqueda de un Ser superior o de un alma, que considera otra proyección del pensamiento en busca de seguridad. Lo que propone no es descubrir un yo verdadero, sino ver la estructura del yo con una atención sin elección; en esa visión, dice, empieza la libertad.

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  • ¿Por qué sufrimos?

    El pensamiento crea el miedo y el dolor al proyectar pasado y futuro

    El pensamiento y el tiempo psicológicoLo dice expresamente

    Para Jiddu Krishnamurti, el sufrimiento psicológico es obra del pensamiento. El pensamiento es memoria, y al proyectarse en el tiempo crea miedo: miedo a perder lo que se tiene, a no llegar a ser lo que se quiere, a la muerte. El dolor por una pérdida, sostiene, es sobre todo autocompasión y sensación de soledad del yo, que se aferra a la imagen del otro y a su propia continuidad. Distingue el dolor físico, que es un hecho, del sufrimiento psicológico, que el pensamiento prolonga al compararse, recordar y anticipar. Su propuesta no es consolarse ni huir con explicaciones, sino permanecer con el sufrimiento sin moverse de él, mirarlo por completo sin el observador que quiere escapar. En esa atención total, afirma, el sufrimiento termina, y con su fin aparece la pasión, que llama también compasión.

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  • ¿Qué ocurre después de la muerte?

    Morir a lo conocido cada día: no hay otra pregunta seria sobre la muerte

    Morir cada día a lo conocidoLo dice expresamente

    Krishnamurti se niega a responder qué hay después de la muerte y desplaza la pregunta. Para él, el deseo de saber si uno continúa es el deseo de que continúe el yo, es decir, la memoria, los apegos y las imágenes acumuladas; las creencias en la reencarnación o en el cielo son consuelos del pensamiento ante su propio final. Lo que propone es morir ahora, mientras se vive: terminar cada día con todo lo que se ha acumulado —placeres, rencores, conocimientos sobre uno mismo— sin argumentar con la muerte ni aplazarla. Solo en ese final psicológico, sostiene, hay renovación, algo nuevo, y en él vida, amor y muerte no están separados. Ante quien le pregunta por la reencarnación responde que, si se cree en ella, lo coherente sería vivir con plena rectitud hoy, porque lo que se es ahora es lo que continuaría.

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  • ¿Cómo se alcanza la liberación o la salvación?

    La verdad es una tierra sin caminos: ningún método ni maestro conduce a ella

    Sin método: atención totalLo dice expresamente

    Jiddu Krishnamurti formuló su postura en 1929, al disolver la Orden de la Estrella de Oriente que se había creado en torno a él: la verdad es una tierra sin caminos y no puede alcanzarse por ninguna religión, secta ni organización. A partir de ahí sostuvo durante seis décadas que todo método, práctica o disciplina produce un nuevo condicionamiento, porque nace del mismo pensamiento que busca un resultado. La libertad no es un fin al que se llega con el tiempo, sino que está en el comienzo: en la percepción inmediata y sin elección de lo que uno es, de sus miedos, deseos y conflictos, observados sin condena ni justificación. Esa observación, si es total, produce por sí misma una transformación que ningún esfuerzo puede fabricar.

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  • ¿Hace falta un maestro?

    Seguir a otro destruye la libertad: no quiero discípulos ni seguidores

    Ninguna autoridad espiritualLo dice expresamente

    Jiddu Krishnamurti es el ejemplo más radical de esta postura, y su biografía la explica. Educado desde la infancia por la Sociedad Teosófica para ser el Instructor del Mundo, en 1929 disolvió la organización creada a su alrededor y declaró que no quería seguidores, porque seguir a alguien implica dejar de buscar la verdad por uno mismo. Durante el resto de su vida sostuvo que la autoridad psicológica, la del gurú, el sacerdote o el libro sagrado, es incompatible con la libertad: crea dependencia, miedo e imitación. Distinguía, eso sí, la autoridad técnica, la del médico o el científico, que es legítima. En lo interior, cada cual ha de ser luz para sí mismo, y él mismo no se presentaba como autoridad.

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  • ¿Es real el mundo?

    El mundo psicológico lo fabrica el pensamiento; tú eres el mundo

    Red de causas sin sustanciaSe deduce de su doctrina

    Jiddu Krishnamurti no niega la realidad física: el árbol, la montaña o el río no son creación del pensamiento. Lo que examina es el mundo psicológico y social, que considera producto del pensamiento condicionado: el yo, las divisiones nacionales y religiosas, los conflictos. En los diálogos con el físico David Bohm recogidos en Verdad y actualidad distingue la realidad, todo lo que el pensamiento puede tocar y construir, de la verdad, que el pensamiento no alcanza. Repite que el individuo es el mundo y el mundo es el individuo: la sociedad es la proyección de lo que cada uno es. No hay, pues, una sustancia permanente detrás del yo, sino un proceso condicionado de memoria y reacción.

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  • ¿Qué es el amor?

    Donde hay yo no hay amor: el amor no es apego, celos ni placer

    Lo que aparece cuando el yo cesaLo dice expresamente

    Krishnamurti se niega a definir el amor de forma positiva y procede por negación. El amor no es el apego, que teme perder; no son los celos, la posesión ni la dependencia; no es el placer, que el pensamiento recuerda y quiere repetir; no es el deber ni la respetabilidad. Todo eso, sostiene, es actividad del yo, del centro que se protege y se prolonga. Cuando se ve con claridad lo que el amor no es, sin rechazarlo ni cultivarlo, puede aparecer lo que es. Por eso el amor no puede practicarse ni aprenderse como una técnica: no hay camino hacia él, porque todo camino lo recorre el yo. En Freedom from the Known y en la antología On Love and Loneliness lo vincula con la compasión y la inteligencia, y afirma que sin amor ninguna reforma social cambia nada.

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  • ¿Somos libres o está todo determinado?

    Elegir no es ser libre: el que elige es producto del condicionamiento

    No hay un hacedorLo dice expresamente

    Krishnamurti invierte la pregunta. La libertad de elección que solemos defender es, a su juicio, una ilusión de la mente condicionada: el que elige es el «yo», un haz de recuerdos, miedos y deseos heredados, de modo que su elección siempre repite el pasado. Por eso habla de una atención sin elección (*choiceless awareness*), en la que se observa el condicionamiento sin un observador que lo juzgue. Cuando se ve que el observador es lo observado, termina el conflicto entre lo que soy y lo que debería ser, y en ese final, no en una decisión, está la libertad. En *La libertad primera y última* y *Libertad de lo conocido* la libertad no es algo que se alcance al final de un camino, sino lo que hay al principio, cuando cesa el centro que elige.

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  • ¿Para qué meditar u orar?

    La meditación no es un método: es atención sin centro y sin esfuerzo

    La meditación no es una técnicaLo dice expresamente

    Krishnamurti rechaza todos los sistemas de meditación: repetir un mantra, controlar la respiración o seguir los pasos de un maestro solo produce una mente mecánica y embotada, y además refuerza al yo que quiere conseguir algo. La meditación, tal como la describe en *Libertad de lo conocido*, *La única revolución* y sus diarios, no es algo que se practique en un rato del día, sino una cualidad de atención que observa cada pensamiento y cada sentimiento sin condenarlos ni justificarlos, sin un observador que elija. De esa atención nace un silencio que no ha sido buscado. No es un camino hacia una meta: es la comprensión de uno mismo en el acto de vivir, y empieza por ver la propia mente tal como es.

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  • ¿Puede la razón conocer lo último?

    El pensamiento nace de la memoria y nunca puede tocar lo nuevo

    El pensamiento es limitadoLo dice expresamente

    Krishnamurti es la referencia de esta clave. Su análisis, constante desde *La libertad primera y última* hasta sus diálogos con el físico David Bohm reunidos en *El final del tiempo* (1985), sostiene que el pensamiento es la respuesta de la memoria, y la memoria es el resultado de la experiencia acumulada; por eso el pensamiento es siempre limitado y viejo, y no puede tocar lo que es nuevo, lo inconmensurable. Útil en el terreno técnico, se vuelve fuente de conflicto cuando pretende alcanzar la verdad o construir un yo. En su discurso de 1929, al disolver la Orden de la Estrella, afirmó que la verdad es una tierra sin caminos, inalcanzable por ninguna organización, credo o método. Solo cuando el pensamiento ve su propio límite y se aquieta puede surgir otra percepción.

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  • ¿Retirarse del mundo o transformarlo?

    Tú eres el mundo: sin transformar la conciencia, toda reforma repite el conflicto

    La revolución es interiorLo dice expresamente

    Krishnamurti rechaza tanto la retirada como el activismo convencional. Sostiene que el individuo no está separado de la sociedad: tú eres el mundo, y la violencia, la codicia y la división que se ven fuera son proyección de la conciencia de cada uno. Las revoluciones políticas, las reformas económicas y las organizaciones religiosas cambian la superficie pero dejan intacto el centro, y por eso el conflicto reaparece con otra forma. La única revolución real es la radical transformación de la mente, que no se consigue siguiendo a un líder ni un sistema. Coherente con ello, en 1929 disolvió la Orden de la Estrella, creada para él, declarando que la verdad es una tierra sin caminos. No predicó el apartamiento: vivió viajando y hablando en público, y fundó escuelas en la India, Inglaterra y Estados Unidos para educar a niños libres de miedo y de competencia.

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Afinidades y tensiones

Afinidades y tensiones

Calculadas pregunta a pregunta a partir de sus posturas. El porqué de cada coincidencia o choque, al pulsar.

Chocan enDesacuerdo de fondo

Jiddu Krishnamurti · Annie Besant

La madre adoptiva y el Instructor que no quiso serlo: el maestro como camino o como obstáculo

Annie Besant hizo del Maestro una pieza estructural del sendero: en El sendero del discipulado y en Iniciación: el perfeccionamiento del hombre, el aspirante es probado, aceptado y conducido por un miembro de la Jerarquía oculta a través de sucesivas iniciaciones. Jiddu Krishnamurti sostuvo lo contrario con la misma firmeza: en el discurso de Ommen del 3 de agosto de 1929, al disolver la Orden de la Estrella de Oriente que se había fundado en torno a él, declaró que la verdad es una tierra sin caminos y que ninguna organización, método ni maestro conduce a ella. Para Besant el discipulado acelera la evolución del alma; para Krishnamurti toda autoridad psicológica engendra dependencia, imitación y miedo, y el seguidor deja de mirar por sí mismo. Es el choque más directo de la biblioteca sobre la necesidad de un maestro.

Por qué: La contradicción es real y además biográfica. Besant había adoptado y educado a Krishnamurti, junto con Charles Leadbeater, como vehículo del Instructor del Mundo: su doctrina del discipulado necesitaba precisamente un maestro que encarnase la Jerarquía. Krishnamurti rechazó desde dentro el papel que esa doctrina le asignaba, después de haberlo vivido, y su crítica de la autoridad espiritual es en buena medida la respuesta a aquella educación. Hablan del mismo plano, el camino del buscador, y se excluyen: una afirma la transmisión y la jerarquía; el otro, que la transmisión misma es el obstáculo. Besant siguió al frente de la Sociedad Teosófica hasta su muerte, en 1933.

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Jiddu Krishnamurti · Thich Nhat Hanh

Ningún método frente a la práctica diaria: dos maneras de no convertir la atención en técnica

Krishnamurti rechaza todo sistema de meditación: repetir un mantra, controlar la respiración o seguir los pasos de un maestro produce una mente mecánica y refuerza al yo que quiere conseguir algo (Libertad de lo conocido; La única revolución). Thich Nhat Hanh propone, al contrario, prácticas concretas: volver a la respiración, recitar breves gathas, caminar con atención (El milagro de mindfulness). Parecen el método frente a la ausencia de método. Pero lo que ambos describen es muy parecido: una atención que acompaña cada acto y no se reserva para una sesión, que observa pensamientos y sentimientos sin condenarlos ni justificarlos, y de la que nacen comprensión y fin del conflicto. Para los dos, la meditación no es un medio para una meta futura, sino la vida vista tal como es.

Por qué: La contradicción es en buena parte aparente: ambos combaten la meditación entendida como técnica para obtener un estado. Krishnamurti, educado en las disciplinas ocultistas de la Sociedad Teosófica, ataca la palabra método porque implica tiempo, imitación y un yo que progresa. Thich Nhat Hanh conserva el lenguaje de la práctica porque enseña a comunidades monásticas y laicas que necesitan una disciplina compartida, pero insiste en que la paz no es la meta del camino, sino el camino mismo. La diferencia real está en la pedagogía: uno confía en la percepción inmediata; el otro, en el hábito que la hace posible. No consta que llegaran a encontrarse.

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Jiddu Krishnamurti · Laozi

Lo que puede decirse no es eso: el Camino sin nombre y la tierra sin caminos

El Daodejing abre negando que lo último pueda apresarse en palabras (cap. 1) y añade que quien se dedica al estudio aumenta cada día y quien se dedica al Camino disminuye cada día (cap. 48), y que el que sabe no habla (cap. 56). Krishnamurti sostiene que el pensamiento es respuesta de la memoria y por eso siempre limitado y viejo, incapaz de tocar lo inconmensurable, y que todo Dios pensado es proyección (Libertad de lo conocido; El final del tiempo). Los dos se niegan a construir doctrina sobre lo último, desconfían del saber acumulado como vía hacia ello y proponen un conocimiento de otro orden: la claridad de quien se vacía y contempla, en el Daodejing; la percepción que surge cuando el pensamiento ve su límite y calla, en Krishnamurti.

Por qué: No consta que Krishnamurti se ocupara del Daodejing; la afinidad es estructural. Ambos reaccionan contra un exceso de forma: el texto chino, contra la proliferación de virtudes, ritos y saberes de las escuelas de su tiempo; Krishnamurti, contra las organizaciones, creencias y métodos espirituales, empezando por los de la Sociedad Teosófica que lo educó. De ahí un mismo gesto de sustracción. La diferencia es de contexto y de fin: el Daodejing se dirige también al gobernante y busca un orden natural de la comunidad; Krishnamurti habla a individuos y busca una mutación de la conciencia. Uno contempla el retorno de las cosas a su raíz; el otro, el movimiento del pensamiento.

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Jiddu Krishnamurti · David R. Hawkins

Una escalera de niveles frente a una tierra sin caminos

Hawkins describe la iluminación como la cima de una escala de niveles de conciencia numerados, presentada en El poder frente a la fuerza: la razón en 400, el amor en 500, la paz y la iluminación por encima de 600; se asciende soltando una tras otra las posiciones del ego (Dejar ir), y el último paso llega por gracia. Krishnamurti sostiene que todo llegar a ser psicológico es el problema mismo: la idea de progresar hacia un estado mejor nace del pensamiento y del tiempo, y refuerza al yo que quiere alcanzar algo; la verdad es una tierra sin caminos (discurso de Ommen, 1929) y la libertad está al comienzo, no al final. Ambos coinciden en que el ego no puede abolirse a sí mismo y en que la liberación no es una conclusión del intelecto.

Por qué: La contradicción es real, aunque parte de un diagnóstico compartido. Hawkins, formado como psiquiatra y lector de tradiciones devocionales, ofrece a sus lectores un mapa que permite situarse y orientar el trabajo interior, y su vía es la entrega. Krishnamurti, educado en la Sociedad Teosófica, con su doctrina de iniciaciones y grados, rechazó precisamente toda jerarquía espiritual: un mapa de niveles le parecería la forma más sutil de la ambición. Uno ve en la escala una ayuda para soltar; el otro, una trampa que convierte el soltar en otro logro. Coinciden en que nadie puede hacer el trabajo por otro y en que el pensamiento no es la meta.

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Jiddu Krishnamurti · G. I. Gurdjieff

Los dos ven al hombre condicionado; uno exige escuela y esfuerzo, el otro los prohíbe

El diagnóstico es casi el mismo: para Gurdjieff el hombre es una máquina, no tiene un Yo único y nadie hace nada (Fragmentos de una enseñanza desconocida); para Krishnamurti el que elige es producto del condicionamiento y el yo es un haz de recuerdos (Libertad de lo conocido). Pero las salidas son opuestas. Gurdjieff exige un maestro que sepa, una escuela, el recuerdo de sí, los Movimientos y el sufrimiento voluntario, y sostiene que solo un trabajo consciente y prolongado puede crear voluntad. Krishnamurti sostiene que todo método, maestro u organización produce un nuevo condicionamiento, porque nace del mismo pensamiento que busca un resultado, y que la transformación surge de una atención sin esfuerzo y sin elección. Para uno, el sueño se rompe con disciplina; para el otro, la disciplina es parte del sueño.

Por qué: La contradicción es real y nace de dos experiencias opuestas con la enseñanza. Gurdjieff se presenta como buscador de un conocimiento antiguo transmitido en escuelas de Asia Central, y cree que ese conocimiento, escaso y casi material, solo puede pasar de quien lo tiene a quien trabaja. Krishnamurti fue educado precisamente dentro de una organización esotérica con maestros, grados e iniciaciones, y su ruptura de 1929 hizo del rechazo de toda autoridad el centro de su enseñanza. Ambos coinciden en desconfiar de la espiritualidad cómoda y de las creencias heredadas; se separan en si el esfuerzo dirigido despierta o adormece.

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Jiddu Krishnamurti · Eckhart Tolle

El sufrimiento necesita tiempo: el pensamiento que proyecta pasado y futuro

Los dos sitúan el origen del sufrimiento psicológico en el pensamiento que vive en el tiempo. Krishnamurti sostiene que el pensamiento es memoria y que, al proyectarse en el pasado y el futuro, crea el miedo a perder, a no llegar a ser, a morir; distingue el dolor físico, que es un hecho, del sufrimiento que el pensamiento prolonga (Libertad de lo conocido). Tolle afirma en El poder del ahora que casi todo el dolor humano es creado por la resistencia mental a lo que es y que el sufrimiento no puede sobrevivir en la plena presencia del momento. Ambos rechazan el análisis interminable de la historia personal y proponen lo mismo: observar el sufrimiento sin huir de él ni identificarse con él, y comprobar que el observador no es una entidad separada del pensamiento.

Por qué: No hay relación documentada en esta biblioteca entre ellos, aunque Tolle escribe en un ámbito que conocía bien la obra de Krishnamurti, publicada y difundida durante décadas. Las diferencias son reales. Krishnamurti rechaza toda metafísica de un Ser verdadero, que considera otra proyección del pensamiento, y todo ejercicio, que considera método; Tolle afirma una presencia o conciencia sin forma que llama Ser, propone ejercicios concretos como sentir el cuerpo interior y añade la noción de cuerpo del dolor. Krishnamurti habla con dureza de condicionamiento y de revolución; Tolle, con un tono de acompañamiento. Coinciden en el diagnóstico del tiempo psicológico, no en lo que encuentran al otro lado.

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Jiddu Krishnamurti · Siddhartha Gautama, el Buda

Un haz de procesos sin centro: el no-yo y el observador que es lo observado

Los dos niegan que exista un yo sustancial detrás de la experiencia. En el canon pali, el Buda examina la persona en cinco agregados y muestra que ninguno puede ser un yo (Anattalakkhana Sutta, SN 22.59); lo que llamamos persona es un proceso de elementos condicionados, y el mundo, una red de surgimiento dependiente (SN 12.15). Krishnamurti sostiene que el yo psicológico es un haz de recuerdos, imágenes y heridas al que el pensamiento atribuye una entidad central, y que el observador no está separado de lo observado (Libertad de lo conocido). Ambos ven en el aferrarse a ese yo la raíz del conflicto y del sufrimiento, y ambos proponen ver su estructura directamente, sin especular sobre lo que haya más allá: el Buda calla ante las preguntas metafísicas; Krishnamurti se niega a nombrar lo inconmensurable.

Por qué: La relación está documentada en un sentido preciso: a finales de los años setenta Krishnamurti mantuvo en Brockwood Park conversaciones con el monje y estudioso Walpola Rahula y otros budistas, que se publicaron después como Can Humanity Change?, en las que se discutió si su enseñanza coincidía con la del Buda. Rahula veía una gran afinidad; Krishnamurti rehusaba cualquier comparación, porque comparar le parecía otra forma de autoridad. La diferencia real está en el camino: el canon propone un sendero gradual de ética, concentración y sabiduría, con maestro y comunidad, mientras Krishnamurti rechaza todo método. El diagnóstico sobre el yo los acerca; la pedagogía los separa.

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Jiddu Krishnamurti · Ramana Maharshi

Sin autoridad exterior: la pregunta quién soy y el observador que es lo observado

Los dos devuelven al buscador a sí mismo. Ramana sostiene que Dios, el gurú y el Ser no son distintos y que el maestro verdadero está dentro; Krishnamurti, que ninguna autoridad psicológica, gurú, sacerdote o libro sagrado, conduce a la verdad (discurso de Ommen, 1929). Los dos consideran que la mente no puede conocer lo último: para Ramana la mente es un haz de pensamientos que se disuelve cuando se busca su origen (¿Quién soy yo?); para Krishnamurti el pensamiento es memoria, siempre limitado y viejo. Y los dos proponen un gesto directo, sin acumulación de saber: preguntar a quién le surge cada pensamiento, en Ramana; ver que el observador es lo observado, en Krishnamurti. Ninguno de los dos se presentó como fundador de una religión ni exigió adhesión.

Por qué: La afinidad es comparativa: no consta que se encontraran. Se explica por una desconfianza común hacia la religión institucional y la erudición, que en Ramana procede de una experiencia temprana vivida sin maestro ni estudio, y en Krishnamurti, de su ruptura con la organización teosófica que lo había formado. La diferencia de fondo es metafísica. Ramana habla desde el advaita y afirma un Ser que es lo Absoluto, y admite la devoción y la entrega como camino; Krishnamurti rechaza toda doctrina del Sí mismo, que considera otra proyección del pensamiento en busca de seguridad, y toda tradición. Uno indaga para encontrar lo que siempre ha sido; el otro observa para que termine lo que el pensamiento fabrica.

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Jiddu Krishnamurti · Sadhguru

Tecnología interior con iniciación frente a una atención sin método ni gurú

En el diagnóstico se parecen: Sadhguru compara el intelecto con un cuchillo que divide y sostiene que trabaja con la información acumulada en la memoria (Ingeniería interior); Krishnamurti, que el pensamiento es respuesta de la memoria y no puede tocar lo nuevo (Libertad de lo conocido). Pero las salidas son opuestas. Sadhguru presenta el yoga como tecnología interior, con prácticas como la Shambhavi Mahamudra que se transmiten por iniciación, se presenta como gurú y atribuye a la gracia del gurú un papel decisivo. Krishnamurti rechaza todo sistema de meditación, repetir mantras o controlar la respiración, porque produce una mente mecánica y refuerza al yo que quiere conseguir algo, y se niega a tener discípulos. Coinciden incluso en que la meditación no se hace; discrepan en si puede prepararse.

Por qué: La contradicción es real y responde a dos ideas de la tradición. Sadhguru se inscribe en la línea yóguica que confía en el cuerpo, la energía y la respiración como vehículos de transformación, y en la relación con el gurú como lo que la hace posible; por eso su organización transmite técnicas por iniciación. Krishnamurti, formado en una organización con maestros y disciplinas, concluyó que toda práctica dirigida a un resultado nace del mismo pensamiento que pretende superar. Sadhguru diría que cultivar el cuerpo y la mente no es perseguir la meditación, sino crear las condiciones para que florezca; Krishnamurti vería en esas condiciones otra forma de tiempo y de búsqueda.

Anécdotas y relatos

Anécdotas y relatos

Testimonioabril de 1909

El muchacho de la playa de Adyar

En abril de 1909, Charles Webster Leadbeater, el teósofo inglés que se atribuía la facultad de ver las auras, observaba a un grupo de chicos que se bañaban en la playa de la Sociedad Teosófica, en la desembocadura del río Adyar. Uno de ellos, flaco, sucio y con la mirada perdida, le llamó la atención: según su relato, tenía el aura más admirable que había visto nunca, sin una partícula de egoísmo. Era el hijo de Narianiah, un funcionario jubilado que trabajaba como empleado en la sede. Ernest Wood, ayudante de Leadbeater, que le había ayudado con los deberes, lo tenía por particularmente torpe y se lo dijo; Leadbeater no cambió de opinión. Poco después declaró que aquel muchacho sería el vehículo del Señor Maitreya, el Instructor del Mundo cuya venida esperaba la teosofía. En pocos meses el niño fue lavado, vestido a la europea, separado en parte de su familia y sometido a una educación intensiva; a los seis meses hablaba y escribía en inglés con soltura. Toda la vida posterior de Krishnamurti, incluida su ruptura con ese destino, arranca de esta mirada en una playa.

Origen del relato: El hecho del encuentro está documentado; la percepción del aura procede solo del testimonio de Leadbeater, recogido por Mary Lutyens en Krishnamurti: The Years of Awakening (1975) y contrastado por Roland Vernon (Star in the East, 2000). El juicio de Ernest Wood procede de sus propios recuerdos, citados por los mismos biógrafos.

Fuente: Lutyens, Mary. Krishnamurti: The Years of Awakening. Londres: John Murray, 1975.

Testimonioagosto–octubre de 1922

El «proceso» bajo el pimentero de Ojai

El 17 de agosto de 1922, en la casita del valle de Ojai donde vivía con su hermano Nitya, Krishnamurti empezó a quejarse de un dolor agudo en la nuca. En los dos días siguientes el dolor creció, perdió el apetito, deliraba a ratos y parecía caer en la inconsciencia, aunque después aseguró que había sido consciente de todo. Rosalind Williams, una joven estadounidense que los acompañaba, lo cuidaba; Nitya y el teósofo A. P. Warrington tomaban notas. El tercer día, sentado bajo un pimentero junto a la casa, vivió lo que describió en una carta como su primera experiencia extraordinaria: se sintió uno con todo lo que le rodeaba, con el hombre que reparaba el camino, con el pico y con la piedra, y habló de haber tocado una compasión que cura todo sufrimiento, no para sí, sino para el mundo. A partir de septiembre los dolores volvieron casi cada noche y, con intensidad variable, le acompañarían toda la vida. El círculo teosófico lo leyó como una preparación oculta del cuerpo del Instructor; otros han hablado de *kundalini*, de crisis nerviosa o de enfermedad. Él nunca se prestó a explicarlo.

Origen del relato: Procede de la carta de Krishnamurti a Annie Besant y Leadbeater y del informe escrito por Nitya, ambos de 1922, que Mary Lutyens publicó en Krishnamurti: The Years of Awakening (1975, caps. 18–21) y resumió en The Years of Fulfilment (1983, p. 170). Hay testigos de los síntomas, no de la experiencia interior, que solo conocemos por su relato.

Fuente: Lutyens, Mary. Krishnamurti: The Years of Awakening. Londres: John Murray, 1975.

Documentadonoviembre de 1925

La muerte de Nitya

En noviembre de 1925 Krishnamurti viajaba hacia la India para la convención del cincuentenario de la Sociedad Teosófica, en la que muchos esperaban la manifestación del Instructor del Mundo. Su hermano Nityananda, enfermo de tuberculosis, se había quedado en Ojai. Krishnamurti había recibido garantías de los dirigentes teosóficos de que Nitya no moriría: era, se le dijo, imprescindible para su misión, y los Maestros no lo permitirían. Nitya murió el 13 de noviembre, a los veintisiete años, de una gripe complicada con la tuberculosis. Según quienes viajaban con él, la noticia lo destrozó y durante días no hubo consuelo posible. Doce días después estaba, según los mismos testigos, extraordinariamente sereno, sin rastro visible de lo que había atravesado. Su biógrafa Pupul Jayakar escribió que su fe en los Maestros y en la jerarquía había experimentado una revolución completa. Nitya era el último vínculo con su familia y su infancia, el único con quien hablaba con franqueza. Muchos biógrafos ven en esta pérdida el punto en que empezó a separarse por dentro de la teosofía, cuatro años antes de hacerlo en público.

Origen del relato: La fecha y la causa de la muerte están documentadas. La reacción de Krishnamurti procede de testigos del viaje recogidos por Mary Lutyens (The Years of Awakening, 1975) y de la interpretación de Pupul Jayakar (Krishnamurti: A Biography, 1986).

Fuente: Lutyens, Mary. Krishnamurti: The Years of Awakening. Londres: John Murray, 1975.

Documentado3 de agosto de 1929

Ommen, 3 de agosto de 1929: la disolución de la Orden

La Orden de la Estrella celebraba cada verano un gran campamento en Ommen, en los Países Bajos, en los terrenos del castillo de Eerde, que el barón Philip van Pallandt había cedido a la Orden en 1924. En la jornada inaugural del campamento de 1929, ante Annie Besant y varios miles de miembros, Krishnamurti tomó la palabra y anunció que disolvía la Orden de la que era cabeza. Dijo haberlo decidido tras dos años de reflexión. Sostuvo que la verdad es una tierra sin caminos, a la que no conduce ninguna religión ni ninguna secta; que una creencia organizada se vuelve credo muerto; que no quería seguidores, y que su única preocupación era hacer a los hombres absoluta e incondicionalmente libres. No quería, añadió, construir jaulas nuevas ni decorar las viejas. A continuación renunció a los cargos en las entidades vinculadas a la Orden, devolvió a sus donantes el dinero y las propiedades, entre ellas el castillo de Eerde, y en 1930 dejó la Sociedad Teosófica. Leadbeater comentó, según se cuenta, que la Venida se había torcido. Besant no le retiró su afecto.

Origen del relato: El discurso se conserva por escrito: se publicó en el International Star Bulletin de septiembre de 1929 y las fundaciones lo difunden con el título «Truth is a Pathless Land». La devolución de bienes la documenta Mary Lutyens (The Years of Awakening, 1975, pp. 276–284). La frase de Leadbeater es un testimonio de segunda mano.

Fuente: Krishnamurti, J. «Truth is a Pathless Land». Discurso de disolución de la Orden de la Estrella, Ommen, 3 de agosto de 1929; publicado en International Star Bulletin, septiembre de 1929. Texto en jkrishnamurti.org.

Documentado1938–1954

Huxley, la guerra y el silencio de Ojai

En 1938 Aldous Huxley, que se había instalado en California, conoció a Krishnamurti y nació una amistad que duraría hasta la muerte del escritor en 1963. Compartían el rechazo del nacionalismo, al que ambos atribuían la guerra que se avecinaba en Europa. Durante la Segunda Guerra Mundial Krishnamurti dejó de hablar en público y vivió en Arya Vihara, la casa de Ojai que funcionó entonces como una granja casi autosuficiente cuyos excedentes se enviaban a Europa; su posición ante la guerra se tomó por pacifismo y durante un tiempo estuvo bajo vigilancia del FBI. Años después recordaría aquel periodo como un tiempo sin desafío ni exigencia, de todo contenido, que estalló cuando dejó Ojai. Huxley le animó a escribir y presentó su obra a su propio editor, Harper, lo que acabaría llevando sus libros a la edición comercial. En 1954 prologó The First and Last Freedom: allí presentó la «conciencia sin elección» como el centro de la enseñanza y como la única meditación eficaz.

Origen del relato: La amistad y el estímulo para escribir los documenta Mary Lutyens (The Years of Fulfilment, 1983); el papel de Huxley ante Harper lo añade Radha Rajagopal Sloss (1991). El prólogo de 1954 es un texto publicado (fuente s9). La frase sobre los años de guerra procede de declaraciones posteriores de Krishnamurti recogidas por Lutyens.

Fuente: Lutyens, Mary. Krishnamurti: The Years of Fulfilment. Londres: John Murray, 1983.

Documentado1959–1986

Un físico entre el público de Wimbledon

A finales de los años cincuenta el físico David Bohm, que había salido de Estados Unidos tras negarse a declarar ante el Comité de Actividades Antiamericanas y trabajaba entonces en la Universidad de Bristol, leyó The First and Last Freedom. Le impresionó que Krishnamurti tratara el pensamiento y la división entre el observador y lo observado con una precisión que echaba de menos en la física y en el marxismo de su juventud. En 1961 asistió a sus charlas de Wimbledon, en Londres, y lo conoció en persona. Fue el comienzo de un diálogo de un cuarto de siglo, en privado y en grupo, que se publicó en varios libros —The Ending of Time (1985) y The Limits of Thought (1999), entre otros— y que llevó la enseñanza a científicos y psicoterapeutas; Bohm llegó a ser patrono de la fundación. La relación atravesó después un periodo difícil: Bohm discutió aspectos del método y de la conducta privada de Krishnamurti y le reprochó cierta manera de esquivar las objeciones. Superaron el distanciamiento y siguieron siendo amigos hasta 1986, aunque la relación no recuperó la intensidad de los primeros años.

Origen del relato: La lectura previa del libro y el encuentro en Wimbledon en 1961 los recogen Mary Lutyens (The Years of Fulfilment, 1983, p. 188 y 208) y la memoria biográfica de Basil Hiley para la Royal Society (1997, p. 124). El distanciamiento posterior lo relata F. David Peat (Infinite Potential, 1997). Los diálogos están publicados (fuente s16).

Fuente: Hiley, Basil J. «David Joseph Bohm. 20 December 1917 – 27 October 1992». Biographical Memoirs of Fellows of the Royal Society 43 (1997): 106–131 (p. 124 para el encuentro con Krishnamurti).

Documentado1960–1996

Rajagopal y los pleitos

Desikacharya Rajagopal, antiguo miembro de la Orden de la Estrella, se había hecho cargo desde 1930 de la publicación de las charlas a través del Star Publishing Trust y, después, de Krishnamurti Writings Inc. Era un editor y organizador excelente y de trato difícil. Cuando Krishnamurti dejó de ser patrono de esa entidad, Rajagopal quedó como presidente con el control de los derechos, los manuscritos, la correspondencia y las propiedades donadas para la obra. La relación, que había sido de casi familia —Krishnamurti vivía con Rajagopal, su esposa Rosalind y su hija Radha en Arya Vihara—, se deterioró hasta la ruptura. En 1971, ya constituidas las nuevas fundaciones, comenzó formalmente el litigio para recuperar bienes y derechos, con demandas y contrademandas que se prolongaron quince años. Buena parte de los materiales volvió a manos de Krishnamurti en vida; el resto del pleito se cerró con un acuerdo en 1986, poco después de su muerte. A muchos antiguos amigos les dejó la impresión de un hombre incapaz de vivir lo que enseñaba. En 1991 Radha Rajagopal Sloss añadió a la historia la relación de Krishnamurti con su madre, que Mary Lutyens contestó en 1996.

Origen del relato: El litigio lo documenta la relación de Erna Lilliefelt para la Krishnamurti Foundation of America (1995) y, desde el lado de la fundación, Mary Lutyens (Krishnamurti and the Rajagopals, 1996). La versión de la familia Rajagopal está en Radha Rajagopal Sloss (Lives in the Shadow with J. Krishnamurti, 1991). Las dos partes discrepan sobre motivos y responsabilidades.

Fuente: Lilliefelt, Erna. Formation of the Krishnamurti Foundation of America and the Lawsuits Which Took Place Between 1968 and 1986 to Recover Assets for Krishnamurti's Work. Ojai: Krishnamurti Foundation of America, 1995.

Enseñanzas

Enseñanzas

Las nociones que articulan su pensamiento, explicadas en su contexto.

La verdad es una tierra sin caminospathless-land
Es la tesis con la que Krishnamurti disolvió en 1929 la Orden de la Estrella y el principio que gobierna todo lo que dijo después. Si la verdad no tiene caminos, ninguna religión, secta, método, disciplina ni maestro puede conducir a ella, y cualquier organización que pretenda hacerlo convierte una comprensión viva en un credo muerto. De ahí se siguen varias consecuencias que él aplicó con rigor: rechazó el papel de Instructor del Mundo, devolvió las propiedades donadas, se negó a tener discípulos, a nombrar sucesores y a que nadie interpretara su enseñanza, y desconfió de las técnicas de meditación. La tesis no niega que haya algo que comprender; niega que pueda alcanzarse como se alcanza un destino, por acumulación de esfuerzos en el tiempo. Lo que queda, en su planteamiento, es la observación directa de uno mismo en la vida diaria, sin intermediarios. El propio Krishnamurti reconocía la paradoja de hablar durante sesenta años contra la autoridad de quien habla, y la resolvía pidiendo a sus oyentes que no le creyeran, sino que comprobaran por sí mismos.

Nace contra el marco teosófico en que fue educado, con su jerarquía de Maestros, iniciaciones y senderos de discipulado; por eso su formulación más célebre es un discurso de ruptura y no un tratado.

Fuente: Krishnamurti, J. «Truth is a Pathless Land». Discurso de disolución de la Orden de la Estrella, Ommen, 3 de agosto de 1929; publicado en International Star Bulletin, septiembre de 1929. Texto en jkrishnamurti.org.

Conciencia sin elecciónchoiceless-awareness
Krishnamurti llamó conciencia sin elección a un darse cuenta de lo que ocurre, fuera y dentro, sin escoger entre lo agradable y lo desagradable, sin condenar, justificar ni comparar. Elegir, en su análisis, ya es actuar desde el pasado: desde los gustos, los ideales y los miedos acumulados que forman el yo. Quien observa su envidia queriendo librarse de ella añade un conflicto más, porque el deseo de cambiar es otra forma de la misma envidia. La conciencia sin elección no es una técnica que se ejercita para obtener un resultado, ni una concentración que excluye lo que distrae; es una atención amplia y pasiva en la que los pensamientos y los sentimientos se ven surgir y desaparecer sin que nadie los dirija. Aldous Huxley, en su prólogo a The First and Last Freedom (1954), la presentó como el núcleo de la enseñanza y como la única meditación eficaz. Para Krishnamurti es a la vez la puerta del conocimiento de uno mismo y lo que él entendía por meditación, que no se separa de la vida corriente.

La expresión se generalizó en las charlas de los años cuarenta y cincuenta y da título a una antología de 1992. Tiene ecos de la atención plena budista, pero Krishnamurti rechazaba explícitamente convertirla en práctica metódica.

Fuente: Krishnamurti, J. The First and Last Freedom. Prólogo de Aldous Huxley. Nueva York: Harper & Brothers; Londres: Victor Gollancz, 1954.

El observador es lo observadoobserver-is-the-observed
Es quizá la fórmula más característica de Krishnamurti y la más difícil. Cuando alguien se observa —su ira, su miedo, sus celos— suele suponer que hay un observador estable, separado de lo observado, que puede juzgarlo, controlarlo o corregirlo. Krishnamurti sostiene que esa separación es ilusoria: el observador está hecho del mismo pasado, de las mismas imágenes, juicios y recuerdos que pretende examinar; es, en sus palabras de Freedom from the Known (1969), una imagen central formada por todas las demás. De esa división ficticia nace el conflicto interior: el yo que quiere dejar de tener miedo no es otra cosa que miedo. Cuando se ve, no como idea sino como hecho, que el observador es lo observado, cesa el esfuerzo de un fragmento por dominar a otro, y con él el conflicto. No se trata de identificarse con algo, aclara, sino de que desaparezca la distancia entre quien mira y lo mirado. La idea fue central en sus diálogos con David Bohm, que la relacionó con el problema de la fragmentación del pensamiento.

Aparece ya en The First and Last Freedom (1954) como la relación entre el pensador y el pensamiento (cap. XV) y se desarrolla en Freedom from the Known (cap. 12). Se ha comparado con la crítica budista de un yo permanente y con el Advaita, aunque Krishnamurti no recurre a ninguna metafísica.

Fuente: Krishnamurti, J. Freedom from the Known. Ed. Mary Lutyens. Nueva York: Harper & Row; Londres: Gollancz, 1969.

El fin del tiempo psicológicopsychological-time
Krishnamurti distinguía entre el tiempo cronológico, el del reloj, necesario para aprender una lengua o llegar a una cita, y el tiempo psicológico: el intervalo que el pensamiento abre entre lo que uno es y lo que quiere llegar a ser. Ese intervalo, decía, está hecho de ideas e ideales; es el «llegaré a ser mejor», «mañana dejaré de tener miedo», «con disciplina alcanzaré la paz». Su crítica es que ese tiempo no transforma nada: perpetúa el yo que proyecta su propia continuidad y es, por tanto, la raíz del miedo y del sufrimiento, que viven de recordar y de anticipar. Si el cambio psicológico no puede darse en el tiempo, solo puede darse ahora, en la percepción directa de lo que es; lo que él llamaba la mutación o el *insight*. En los diálogos con David Bohm reunidos en The Ending of Time (1985) llevó la cuestión al extremo: se preguntaron si la humanidad había tomado un camino equivocado al trasladar al mundo interior la lógica del progreso gradual que funciona en el exterior, y si el tiempo psicológico podía terminar por completo.

La distinción está formulada con claridad en Freedom from the Known (cap. 9), donde define el tiempo psicológico como el intervalo entre la idea y la acción, y recorre los diálogos de 1980 con Bohm.

Fuente: Krishnamurti, J., y David Bohm. The Ending of Time. San Francisco: Harper & Row; Londres: Gollancz, 1985.

La mente religiosareligious-mind
Pese a su rechazo de toda religión organizada, Krishnamurti no prescindió de la palabra religioso; la redefinió. La mente religiosa, escribió, es enteramente distinta de la mente que cree en la religión: no pertenece a ninguna confesión, no se apoya en creencias, ritos ni autoridades, y por eso no tiene miedo. No busca, porque buscar ya supone saber qué se quiere encontrar, y no experimenta con la verdad. Es una mente que ha comprendido su propio condicionamiento y vive en contacto con lo que es, en un silencio que no fabrica el pensamiento sino que surge de la atención. En ese estado situaba lo que llamaba lo sagrado, lo inconmensurable o «lo otro», que describió en sus cuadernos como una presencia que no puede invocarse ni conservarse. También la relacionaba con la acción: solo una mente así, decía, podía producir una revolución verdadera en la sociedad, porque no actúa desde la división. La noción enlaza su crítica de las religiones con lo que sus cuadernos describen como experiencia personal de lo sagrado.

Se expone en el último capítulo de Freedom from the Known (1969) y en las charlas de los años setenta; Krishnamurti's Notebook (1976) recoge el lado vivido de la idea.

Fuente: Krishnamurti, J. Freedom from the Known. Ed. Mary Lutyens. Nueva York: Harper & Row; Londres: Gollancz, 1969.

Condicionamiento y límites del pensamientoconditioning-and-thought
Para Krishnamurti, toda conciencia humana está condicionada: por la nación, la religión, la clase, la educación, la familia y la experiencia acumulada. El instrumento con que pretendemos librarnos de ese condicionamiento, el pensamiento, es él mismo producto del pasado: respuesta de la memoria, conocimiento acumulado, siempre limitado y fragmentario. En el ámbito técnico el pensamiento es imprescindible; en el psicológico, en cambio, construye el yo, sus imágenes y sus divisiones —yo y tú, nosotros y ellos— y genera los conflictos que luego intenta resolver con más pensamiento. De ahí su insistencia en que ninguna ideología, reforma ni sistema puede cambiar al ser humano en profundidad, porque todos son obra del mismo instrumento limitado. Lo que propone no es un pensamiento mejor sino ver el movimiento del pensamiento tal como es, con una atención que no procede de él; en ese ver, decía, el pensamiento ocupa su lugar y deja de gobernar la vida psicológica. Con David Bohm exploró la idea como un problema del pensamiento como sistema, que produce efectos y luego no reconoce que los ha producido.

Recorre toda su obra, desde Education and the Significance of Life (1953) hasta The Network of Thought (1982) y The Limits of Thought (1999), y fue el terreno de encuentro con científicos y psicoterapeutas.

Fuente: Krishnamurti, J. Freedom from the Known. Ed. Mary Lutyens. Nueva York: Harper & Row; Londres: Gollancz, 1969.

Tú eres el mundoyou-are-the-world
Krishnamurti insistió durante décadas en que el individuo no es una entidad aparte de la humanidad. Lo que cada cual llama su conciencia —sus miedos, su ambición, su violencia, su dolor, sus placeres— es en lo esencial la conciencia común de la especie, compartida por personas de cualquier país y época; la diferencia de contenidos particulares es superficial. Por eso la sociedad no es algo exterior que se pueda reformar desde fuera: es la proyección de lo que somos psicológicamente, y cada ser humano es responsable del estado del mundo, de cada guerra, por la agresividad de su propia vida. La conclusión no es la culpa ni la desesperanza, sino una forma de responsabilidad total que hace inútil la autocompasión y la espera de un salvador. De ahí también su distinción entre el individuo —la entidad local, pequeña y condicionada— y el ser humano, que se ocupa del sufrimiento entero del mundo. La transformación de uno mismo no es, en este planteamiento, un asunto privado, sino la única revolución que alcanza a la sociedad.

La idea está ya en The First and Last Freedom (1954) —la transformación del mundo pasa por la de uno mismo— y da título a las charlas en universidades estadounidenses publicadas en 1972.

Fuente: Krishnamurti, J. The First and Last Freedom. Prólogo de Aldous Huxley. Nueva York: Harper & Brothers; Londres: Victor Gollancz, 1954.

Retiros

Retiros y centros

Lugares y encuentros vinculados a su enseñanza. Te ponemos en contacto con quien los organiza.

  • Ojai, California · Estados Unidos

    Krishnamurti Retreat y Pine Cottage, Ojai

    Krishnamurti Foundation of America

    Ojai fue durante décadas el hogar de Krishnamurti en California, y allí la Krishnamurti Foundation of America mantiene dos lugares abiertos al público. El Krishnamurti Retreat ocupa unas cuatro hectáreas de naturaleza donde se puede retirar uno a indagar, con programas presenciales, retiros de silencio y un encuentro anual. Pine Cottage, la casa donde vivió, alberga hoy el Krishnamurti Center & Library, dedicado al estudio de sus enseñanzas, con biblioteca y proyecciones de vídeo diarias. La fundación ofrece además programas de diálogo en línea de varios días para quienes no pueden desplazarse.

  • Bramdean, Hampshire · Reino Unido

    The Krishnamurti Centre, Brockwood Park

    Krishnamurti Foundation Trust

    El Krishnamurti Centre es la casa de retiros que se construyó junto a la escuela de Brockwood Park, en el parque nacional de los South Downs, por deseo del propio Krishnamurti. Su lema lo resume: un lugar sin autoridad donde nada se impone. Los retiros en grupo se apoyan en el diálogo y en grabaciones y textos del maestro para indagar en un aspecto concreto de la enseñanza; también hay retiros de silencio, encuentros más largos y estancias individuales con acceso a la biblioteca, la sala de vídeo y una sala de quietud. Dispone de habitaciones individuales y cocina vegetariana.

  • Chennai, Tamil Nadu (sede) y otros centros en la India · India

    Vasanta Vihar y centros de la KFI

    Krishnamurti Foundation India

    Vasanta Vihar, en Chennai, fue la casa de Krishnamurti en la India y es hoy la sede de la Krishnamurti Foundation India y un centro de retiro y estudio. La fundación organiza retiros residenciales y estancias en el campus pensados, según sus propias palabras, para apartarse de la rutina y observar sin sumergirse en nuevos conocimientos. La KFI cuenta además con centros de retiro en Uttarkashi, en el Himalaya, y en Jalna, y con centros de estudio en Mumbai, Calcuta y Cuttack, así como con las escuelas que él fundó, como Rishi Valley o Rajghat, que también reciben a visitantes interesados en su enseñanza.

Ver todos los retiros →

Vídeos

Vídeos

Grabaciones, entrevistas y documentales. Los vídeos se reproducen desde YouTube; no se alojan aquí.

  • Krishnamurti reading ‘Truth is a Pathless Land’ – Ojai, 1930

    Grabación original· EN· 1930· 5 min

    The Life of KrishnamurtiCanal oficial

  • Krishnamurti – Short interview in New York City, 1928

    Entrevista· EN· 1928· 1 min

    The Life of KrishnamurtiCanal oficial

  • Krishnamurti - Historical footage in Ommen (Netherlands) in 1924 & 1926, and Adyar (India) in 1925

    Grabación original· EN· 1926· 35 min

    The Life of KrishnamurtiCanal oficial

  • Newsreel of Krishnamurti in Sydney, 1934

    Grabación original· EN· 1934· 1 min

    The Life of KrishnamurtiCanal oficial

  • Krishnamurti | Historical footage | 1935 Latin America Tour - A Silent Film Documentary

    Ver en YouTube

    Este vídeo no permite la inserción; se abre en YouTube.

    Krishnamurti | Historical footage | 1935 Latin America Tour - A Silent Film Documentary

    Documental· 1935· 44 min

    Krishnamurti Foundation TrustCanal oficial

  • J Krishnamurti - The Real Revolution - 1. Where are we going?

    Conferencia· EN· 1966· 29 min

    J. Krishnamurti - Official ChannelCanal oficial

  • Audio | J. Krishnamurti & David Bohm - Ojai 1980 - The Ending of Time - Conversation 1

    Grabación original· EN· 1980· 81 min

    J. Krishnamurti - Official ChannelCanal oficial

  • J. Krishnamurti - New York 1985 - United Nations Talk - Why can't man live peacefully on the earth?

    Conferencia· EN· 1985· 67 min

    J. Krishnamurti - Official ChannelCanal oficial

  • J. Krishnamurti - The challenge of change

    Documental· EN· 77 min

    J. Krishnamurti - Official ChannelCanal oficial

  • J. Krishnamurti - 1989 Documentary - Krishnamurti: With a silent mind

    Documental· EN· 1989· 105 min

    J. Krishnamurti - Official ChannelCanal oficial

  • Krishnamurti's Last Year at Brockwood Park (1985)

    Documental· EN· 1985· 26 min

    Brockwood Park SchoolCanal oficial

  • Krishnamurti's Last Public Words

    Grabación original· EN· 1986· 9 min

    Krishnamurti Foundation TrustCanal oficial

  • Krishnamurti - El darse cuenta

    Grabación original· ES· 3 min

    FKLatinoamericana

  • Anders Leben – Gespräch 1: Wissen & die Umwandlung des Menschen

    Entrevista· DE· 1974· 59 min

    J. Krishnamurti – offizieller deutscher KanalCanal oficial

Galería

Galería

Imágenes con licencia verificada. Cada una conserva su autoría y su atribución.

Relaciones

Relaciones

Influencias, discipulados y afinidades. Se distingue la relación documentada de la similitud identificada por análisis.

  • Discípulo de

    Annie Besant

    Presidenta de la Sociedad Teosófica, obtuvo en 1910 su tutela legal, confirmada por el Consejo Privado en 1914, y lo presentó como vehículo del Instructor del Mundo. Asistió en 1929 a la disolución de la Orden y conservó su afecto por él hasta su muerte en 1933.

    Relación documentada

  • Discípulo de

    Charles Webster Leadbeater

    Lo «descubrió» en la playa de Adyar en 1909, lo declaró vehículo del Maitreya y dirigió su primera educación y su supuesta formación oculta. Tras la disolución de la Orden se distanciaron.

    Relación documentada

  • Recibió influencia de

    Helena Blavatsky

    No llegaron a coincidir (Blavatsky murió en 1891), pero Krishnamurti fue educado dentro de la Sociedad Teosófica que ella fundó y en la doctrina de los Maestros y del Instructor del Mundo derivada de su obra; su ruptura de 1929 fue precisamente con ese marco.

    Relación documentada

  • Familia de

    Jiddu Nityananda

    Su hermano menor y compañero inseparable desde Adyar hasta Ojai; testigo y cronista del «proceso» de 1922. Su muerte en 1925 quebró la confianza de Krishnamurti en la jerarquía teosófica.

    Relación documentada

  • Influyó en

    David Bohm

    El físico lo conoció en 1961 tras leer The First and Last Freedom y dialogó con él durante veinticinco años; de esos diálogos salieron The Ending of Time (1985) y The Limits of Thought (1999), y su reflexión sobre la fragmentación del pensamiento y el diálogo les debe mucho.

    Relación documentada

  • Se encontró con

    Aldous Huxley

    Amigos desde 1938 en California; Huxley le animó a escribir, lo presentó a su editor, Harper, y prologó The First and Last Freedom (1954).

    Relación documentada

  • Discrepó de

    Desikacharya Rajagopal

    Editor y gestor de sus publicaciones desde 1930, convivió con él en Ojai. La ruptura por el control de derechos, archivos y propiedades llevó a un litigio iniciado formalmente en 1971 y cerrado con un acuerdo en 1986.

    Relación documentada

  • Ideas afines a

    Siddhartha Gautama, el Buda

    La crítica de un yo permanente, la atención a lo que surge sin aferrarse y el rechazo de la autoridad de las escrituras acercan su enseñanza al budismo antiguo; Krishnamurti, sin embargo, rechazaba todo método y todo camino gradual.

    Similitud identificada por análisis

  • Ideas afines a

    Ramana Maharshi

    Contemporáneos del sur de la India que desconfiaban de la autoridad externa y señalaban la observación directa del yo; no consta que se conocieran.

    Similitud identificada por análisis

  • Ideas afines a

    Eckhart Tolle

    La observación sin juicio del pensamiento y la crítica del tiempo psicológico reaparecen, con otro lenguaje, en la enseñanza de Tolle, que menciona a Krishnamurti entre sus referencias.

    Similitud identificada por análisis

  • Ideas afines a

    Nisargadatta Maharaj

    Ambos negaban la necesidad de prácticas acumulativas y apuntaban a ver lo que uno no es; Nisargadatta comentó en I Am That la tesis de Krishnamurti sobre la inutilidad del gurú.

    Similitud identificada por análisis

Fuentes

Fuentes

Bibliografía y catálogos consultados para esta ficha.

  1. Sloss, Radha Rajagopal. Lives in the Shadow with J. Krishnamurti. Londres: Bloomsbury, 1991.
  2. Vernon, Roland. Star in the East: Krishnamurti, the Invention of a Messiah. Londres: Constable, 2000.
  3. Lutyens, Mary. Krishnamurti: The Years of Awakening. Londres: John Murray, 1975.
  4. Lutyens, Mary. Krishnamurti: The Years of Fulfilment. Londres: John Murray, 1983.
  5. Lutyens, Mary. Krishnamurti: The Open Door. Londres: John Murray, 1988.
  6. Lutyens, Mary. The Life and Death of Krishnamurti. Londres: John Murray, 1990 (resumen en un volumen de la biografía en tres tomos; pp. 159–160 para la declaración del 7 de febrero de 1986).
  7. Jayakar, Pupul. Krishnamurti: A Biography. San Francisco: Harper & Row, 1986.
  8. Krishnamurti, J. «Truth is a Pathless Land». Discurso de disolución de la Orden de la Estrella, Ommen, 3 de agosto de 1929; publicado en International Star Bulletin, septiembre de 1929. Texto en jkrishnamurti.org.
  9. Krishnamurti, J. The First and Last Freedom. Prólogo de Aldous Huxley. Nueva York: Harper & Brothers; Londres: Victor Gollancz, 1954.
  10. Krishnamurti, J. Freedom from the Known. Ed. Mary Lutyens. Nueva York: Harper & Row; Londres: Gollancz, 1969.
  11. Wikidata: Jiddu Krishnamurti (Q179266).
  12. Krishnamurti Foundation Trust / Krishnamurti Foundation of America. J. Krishnamurti Online (archivo oficial de textos, audio y vídeo).
  13. Krishnamurti Foundation of America. The Life of Krishnamurti — cronologías 1895–1986.
  14. J. Krishnamurti – Official Channel (YouTube), gestionado por la Krishnamurti Foundation Trust y la Krishnamurti Foundation of America.
  15. Vonnegut, Mark. The Eden Express. Nueva York: Praeger, 1975, p. 208 (primera atestación conocida de la frase sobre la «sociedad profundamente enferma»).
  16. Krishnamurti, J., y David Bohm. The Ending of Time. San Francisco: Harper & Row; Londres: Gollancz, 1985.
  17. Krishnamurti, J. Krishnamurti's Notebook. Londres: Gollancz; Nueva York: Harper & Row, 1976.
  18. Open Library (Internet Archive): registros de obra y edición de J. Krishnamurti, consultados el 2026-10-23.
  19. Wikiquote: Jiddu Krishnamurti (comprobación de atribuciones dudosas).
  20. Lutyens, Mary. Krishnamurti and the Rajagopals. Ojai: Krishnamurti Foundation of America, 1996.
  21. Wikipedia (en). «Jiddu Krishnamurti bibliography» (listado de obras por periodos, con referencias de catálogo).
  22. Open Library: búsqueda por autor y fichas de edición por ISBN (comprobado el 2026-10-25).
  23. Krishnamurti, J. Education and the Significance of Life. Nueva York: Harper & Brothers, 1953 (cap. 1).
  24. Peat, F. David. Infinite Potential: The Life and Times of David Bohm. Reading (Massachusetts): Addison-Wesley, 1997.
  25. Lilliefelt, Erna. Formation of the Krishnamurti Foundation of America and the Lawsuits Which Took Place Between 1968 and 1986 to Recover Assets for Krishnamurti's Work. Ojai: Krishnamurti Foundation of America, 1995.
  26. Wikipedia (en), «Jiddu Krishnamurti» (versión consultada el 2026-10-25; contraste de fechas del «proceso», la muerte de Nityananda, la amistad con Huxley y los pleitos, con remisión a Lutyens, Jayakar, Vernon y Sloss).
  27. Hiley, Basil J. «David Joseph Bohm. 20 December 1917 – 27 October 1992». Biographical Memoirs of Fellows of the Royal Society 43 (1997): 106–131 (p. 124 para el encuentro con Krishnamurti).
Titular de derechos
Krishnamurti Foundation Trust Ltd (Brockwood Park, Inglaterra) y Krishnamurti Foundation of America (Ojai), titulares de los derechos de autor de las obras, grabaciones y archivos de J. Krishnamurti; la Krishnamurti Foundation India gestiona las ediciones y los derechos en la India. Las traducciones publicadas por editoriales comerciales se hacen bajo licencia de estas fundaciones.

Pendiente de confirmar

Lo que esta ficha aún no ha podido cerrar. Preferimos decirlo a rellenarlo.

  • Commerce: no se ha localizado ninguna edición de Krishnamurti en Edhasa (Open Library y búsqueda web); no se incluye. Sin programas de afiliación verificados para las fundaciones.
  • Obras: quedan fuera, a propósito, los «Authentic Reports» y «Verbatim Reports» de charlas (decenas de cuadernos de la Star Publishing Trust, Krishnamurti Writings Inc. y la KFI, 1930–1985) y los folletos de 1927–1931 («Who Brings the Truth?», «Let Understanding Be the Law», «Life the Goal», «The Path», «War Abolished», 1943): su contenido está en The Collected Works y en jkrishnamurti.org (fuente s12, s21).
  • Obras: no se registran como obras las antologías que reempaquetan libros ya listados (The Penguin Krishnamurti Reader, 1970; The Second Penguin Krishnamurti Reader, 1973; Freedom, Love, and Action, Shambhala, 1994; The Pocket Krishnamurti; Sayings of J. Krishnamurti, Chetana, 1986) ni las recopilaciones recientes de la KFI sobre educación (School Without Fear, 2016; Unconditioning and Education, 2017–2018; Insights into Education, 2018): confirmar su contenido antes de añadirlas.
  • Obras: «A Flame of Learning» (diálogos con profesores; Mirananda, 2001 en Open Library) y «Things of the Mind» (Philosophical Library, 1985) sin confirmar año de primera edición ni autoría editorial; no añadidas.
  • Obras: «Talks with American Students» figura en catálogo desde 1988 (Shambhala); comprobar si hubo una edición anterior de 1970.
  • Obras: «Questions and Answers» registrado con año aproximado (1982, Krishnamurti Foundation Trust); en catálogo solo consta la reedición de la KFI de 2009.
  • Sala de lectura (2026-10-25): no se registra ningún texto de Krishnamurti. Murió en 1986, así que su obra no es de dominio público en la UE ni en España hasta 2057/2067. «At the Feet of the Master» (1910) y «Education as Service» (1912) son libres en EE. UU. por fecha, pero no en Europa mientras se atribuyan a él; si algún día se registran, debe ser con "caution": true.
  • Obras (2026-10-25): cotejadas con «Jiddu Krishnamurti bibliography» (s21) y Open Library. Siguen sin añadirse «Krishnamurti at Los Alamos 1984» (folleto de la KFA, OCLC 33022899, coherente con la exclusión de folletos), «The Last Talks» (KFI, 1989; probablemente las mismas charlas de Madrás que «The Future Is Now») y «The First Step is the Last Step» (KFI, 2004; reedición de «Krishnamurti in India 1970–71», sin ISBN verificado en catálogo).
  • Vídeos: la fecha y el año de «El darse cuenta» (FKLatinoamericana) no constan en la ficha del vídeo; queda en null.
  • Citas (2026-10-25): la de Education and the Significance of Life se localiza por capítulo (cap. 1), no por página: no se ha podido consultar una edición paginada. Las de Freedom from the Known siguen la paginación de Harper & Row (Perennial Library); las de The First and Last Freedom, la de Gollancz 1954.
  • Anécdotas (2026-10-25): la obtención del libro por Bohm (en qué biblioteca y quién lo encontró) circula en versiones distintas; solo se afirma que lo leyó antes de las charlas de Wimbledon de 1961. Confirmar en Peat (1997) el detalle.
  • Relaciones (2026-10-25): charles-webster-leadbeater, jiddu-nityananda, david-bohm, aldous-huxley y d-rajagopal no tienen ficha propia en el catálogo; se usan como slugs provisionales con target_name.

Investigado el 2026-10-23