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Biblioteca Jiddu Krishnamurti

La libertad primera y última — Jiddu Krishnamurti

Recopilación posterior · Obras esenciales

La libertad primera y última

The First and Last Freedom

Retrato de Jiddu Krishnamurti (Bain News Service, años veinte)
deJiddu Krishnamurti

Veintiún capítulos y treinta y ocho preguntas que recorren todo su pensamiento de madurez: el individuo y la sociedad, el autoconocimiento, la creencia, el miedo, la relación, el pensador y el pensamiento, el tiempo y la transformación. El prólogo de Huxley lo presentó al público culto anglosajón como una crítica radical de los símbolos y las ideologías. Fue el libro que llevó a David Bohm a buscarlo y sigue siendo la puerta de entrada más citada a su obra.

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De qué trata

La libertad primera y última es el libro que presentó a Jiddu Krishnamurti ante el gran público lector de Occidente y, setenta años después, sigue siendo la puerta de entrada más habitual a su pensamiento. No es un tratado: es una selección de charlas y de respuestas a preguntas del público, ordenada por temas, en la que Krishnamurti expone ya con plena madurez las ideas que repetiría, con matices, durante otros treinta años.

La tesis de partida es tan sencilla como incómoda: la crisis del mundo —la guerra, el nacionalismo, la explotación, el sufrimiento organizado— no es un problema político, económico ni religioso que pueda resolverse con un sistema mejor, sino la proyección de lo que cada individuo es por dentro. La sociedad es el resultado de nuestras relaciones; si la relación está hecha de miedo, ambición, envidia y deseo de seguridad, cualquier reforma exterior reproducirá el mismo desorden con otro rostro. De ahí que el único punto de partida serio sea el conocimiento de uno mismo, entendido no como introspección analítica ni como acumulación de saber psicológico, sino como una observación atenta, momento a momento, de cómo funciona la propia mente en la vida diaria.

A partir de ese núcleo el libro desmonta, uno tras otro, los apoyos con los que el ser humano intenta escapar de sí: la creencia, que divide y adormece; el esfuerzo por llegar a ser otra cosa, que perpetúa el conflicto entre lo que es y lo que debería ser; la autoridad de los maestros, las organizaciones y las técnicas de meditación; la idea de que la transformación es un proceso gradual que exige tiempo. Krishnamurti sostiene que el pensamiento, por su propia naturaleza, es respuesta de la memoria y no puede producir lo nuevo, y que el «pensador» que pretende dirigir y corregir sus pensamientos no es una entidad separada de ellos, sino otro producto del mismo pensamiento. Cuando se ve esto de verdad —no como conclusión, sino como hecho percibido—, el conflicto interior pierde su base y la mente puede quedar en silencio. Solo en esa quietud, afirma, aparece algo que no es fabricación de la mente y que él se resiste a nombrar.

La obra importa por dos razones. Por su contenido, porque condensa con una claridad poco frecuente una crítica radical de la religión institucional, de las ideologías y de la propia búsqueda espiritual, sin proponer a cambio ningún método ni ninguna doctrina. Y por su forma, porque en las respuestas de la segunda parte se ve a Krishnamurti trabajando: devuelve la pregunta, rehúsa dar consuelo, obliga a quien pregunta a mirar el problema en lugar de buscar una solución. Leerla bien exige aceptar ese juego; quien busque en ella un sistema saldrá frustrado, y quien la lea como una invitación a observarse encontrará uno de los textos más exigentes y lúcidos de la espiritualidad del siglo XX.

Nota de autoría

Selección de charlas de 1947–1952 y respuestas a preguntas, editada por D. Rajagopal, con prólogo de Aldous Huxley.

Contexto de composición

El libro se publicó en 1954, simultáneamente en Londres y Nueva York, cuando Krishnamurti tenía cincuenta y nueve años. Veinticinco años antes había disuelto la Orden de la Estrella, la organización que la Sociedad Teosófica había creado para anunciarlo como futuro Instructor del Mundo, y desde entonces hablaba por su cuenta, sin seguidores formales. Tras los años de la Segunda Guerra Mundial, que pasó casi retirado en Ojai (California), reanudó en 1947 las charlas públicas en la India recién independizada, donde reunía multitudes, y después en Europa y Estados Unidos.

El material procede de esas charlas y de las sesiones de preguntas de los años inmediatamente posteriores (la ficha editorial las sitúa entre 1947 y 1952). Lo seleccionó y ordenó D. Rajagopal, su colaborador y gestor editorial de entonces. El prólogo lo firmó Aldous Huxley, amigo suyo desde finales de los años treinta, que vio en él una crítica de los símbolos y de las ideologías afín a sus propias preocupaciones. El destinatario era, por tanto, el lector culto de posguerra, desencantado de las grandes doctrinas políticas y religiosas.

Estructura

  1. 01

    Prólogo de Aldous Huxley

    Huxley presenta a Krishnamurti como un pensador que denuncia la idolatría de las palabras, los símbolos y los sistemas, y lo sitúa en una tradición de libertad interior frente a las ideologías. Es una lectura personal, escrita desde las preocupaciones del propio Huxley, pero sigue siendo una de las mejores introducciones breves a la obra.

  2. 02

    Capítulos 1–4: el problema y el punto de partida

    Introducción, «¿Qué buscamos?», «El individuo y la sociedad» y «El autoconocimiento». Plantean la tesis central: la crisis del mundo es la crisis del individuo, y la búsqueda de seguridad, gratificación o maestros es una huida. El único comienzo posible es comprenderse a uno mismo en la relación cotidiana.

  3. 03

    Capítulos 5–9: los mecanismos del yo

    «Acción e idea», «La creencia», «El esfuerzo», «La contradicción» y «¿Qué es el yo?». Analizan cómo la idea se interpone entre la percepción y la acción, cómo la creencia aísla, y cómo el esfuerzo por llegar a ser mantiene la contradicción interior que constituye el propio yo.

  4. 04

    Capítulos 10–15: miedo, deseo, relación

    «El miedo», «La sencillez», «La atención», «El deseo», «Relación y aislamiento» y «El pensador y el pensamiento». Es el corazón del libro: la observación sin elección del miedo y del deseo, la relación como espejo en que uno se descubre y la tesis de que el pensador no está separado del pensamiento.

  5. 05

    Capítulos 16–21: los límites del pensamiento y el tiempo

    «¿Puede el pensamiento resolver nuestros problemas?», «La función de la mente», «El autoengaño», «La actividad egocéntrica», «Tiempo y transformación» y «Poder y realización». Sostienen que el pensamiento no puede resolver lo que él mismo crea y que la transformación no es gradual: ocurre al ver, no al progresar.

  6. 06

    Segunda parte: 38 preguntas y respuestas

    Respuestas a preguntas del público sobre la crisis presente, el nacionalismo, los maestros espirituales, la disciplina, la soledad, el sufrimiento, la guerra, el sexo, el amor, la muerte, la oración, Dios, la memoria y el sentido de la vida. Aquí se ve el método dialógico: Krishnamurti devuelve la pregunta en lugar de responderla.

Temas principales

El individuo es el mundo

La sociedad no es una entidad abstracta que pueda reformarse desde fuera, sino la suma de nuestras relaciones. Guerras, fronteras y desigualdades son la proyección colectiva de la codicia, el miedo y la necesidad de seguridad de cada uno. Por eso Krishnamurti descarta las revoluciones exteriores y las utopías: solo una transformación del individuo, que no espera a los demás, altera de verdad la estructura social.

Autoconocimiento y atención sin elección

Conocerse no es analizarse ni seguir una psicología, sino observar los propios pensamientos, reacciones y motivos tal como surgen, sin condenarlos ni justificarlos. Esa atención sin elección —que no escoge lo que le gusta ni rechaza lo que le molesta— es para Krishnamurti el único camino que no es un camino: no se practica como técnica, porque toda técnica introduce un fin y, con él, el conflicto.

El pensador y el pensamiento

Creemos que hay un yo que piensa, juzga y corrige sus pensamientos desde fuera. Krishnamurti sostiene que ese «pensador» es una creación del pensamiento, que se separa de sí para darse permanencia y control. Mientras se mantiene la división hay conflicto: el que observa lucha contra lo observado. Ver que son uno solo es, para él, el final de la lucha interior.

Contra la autoridad, la creencia y el método

El libro rechaza a gurús, iglesias, organizaciones espirituales y sistemas de meditación, incluido cualquier intento de convertir sus propias palabras en doctrina. La creencia, dice, divide a los seres humanos y sustituye la percepción por una imagen. La disciplina y la imitación producen una mente mecánica. Lo que propone no es otra creencia, sino la libertad de examinar sin apoyos.

Tiempo y transformación

Solemos pensar que el cambio interior es cuestión de tiempo: mañana seré menos violento, más sereno. Krishnamurti ve en esa gradualidad un aplazamiento que mantiene intacto lo que se quiere cambiar. La transformación no es el resultado de un proceso, sino de una percepción inmediata de lo que es. El tiempo psicológico —el llegar a ser— es precisamente lo que hay que comprender y dejar caer.

Pasajes clave

««Lo que tú eres, el mundo es».»

What you are, the world is.

Primera parte, capítulos iniciales; la idea vertebra «El individuo y la sociedad» y reaparece en las respuestas de la segunda parte. Traducción española propia.

La fórmula resume la tesis del libro: no hay problema mundial separado del problema individual. Ni la política ni la religión organizada pueden cambiar lo que nace de la relación de cada uno con los demás; por eso el trabajo empieza, y en cierto modo termina, en uno mismo.

««El pensador es el pensamiento».»

The thinker is the thought.

Cap. 15, «El pensador y el pensamiento» (The Thinker and the Thought); la tesis vuelve en varias respuestas de la segunda parte. Traducción española propia.

Es la idea más característica y difícil del libro. Krishnamurti niega que exista un yo independiente que vigila y corrige la mente; el vigilante es otra forma del pensamiento. Lo que propone no es aceptarlo como tesis, sino comprobarlo observando, y ver qué ocurre con el conflicto cuando la división desaparece.

Recepción e influencia

El libro tuvo una acogida inmediata en el mundo anglosajón, en buena medida gracias al prólogo de Huxley, que le abrió las puertas de un público culto ajeno a la teosofía. Se convirtió en el título de referencia de Krishnamurti y se ha traducido a decenas de lenguas; en español circula desde hace décadas en varias ediciones con el título La libertad primera y última.

Su influencia más conocida es la que ejerció sobre el físico David Bohm, que lo encontró en una biblioteca inglesa a finales de los años cincuenta, quedó impresionado por el análisis del observador y lo observado, y escribió a Krishnamurti: de ahí nació un diálogo de un cuarto de siglo, recogido en obras como El final del tiempo. También dejó huella en psicoterapeutas, educadores y en la contracultura de los sesenta, aunque Krishnamurti rechazó siempre ser adoptado como guía.

Las críticas han señalado su carácter repetitivo, propio de un texto hecho de charlas; la paradoja de una enseñanza que niega todo método pero exige una atención de la que pocos lectores saben por dónde empezar; y la abstracción de sus diagnósticos sociales. La historia editorial tiene también su sombra: la relación entre Krishnamurti y Rajagopal, que había preparado el volumen, se rompió a finales de los años sesenta y desembocó en largos pleitos sobre los derechos de sus obras, resueltos en la década de 1980.

Cómo leerlo

Conviene leerlo despacio, un capítulo por sesión, y detenerse cada vez que el texto pide mirar algo en uno mismo: no es un libro para subrayar conclusiones, sino para comprobarlas. Se puede empezar por los capítulos 2 a 4, que plantean el problema, y dejar para el final el 15 («El pensador y el pensamiento»), el más difícil. La segunda parte, de preguntas y respuestas, admite lectura salteada y es un buen acceso para quien se pierde en la prosa continua. Merece la pena elegir una edición que conserve el prólogo de Huxley, y contrastar de vez en cuando con el original inglés, porque algunas traducciones vuelven más rígidos términos como *awareness* (atención, darse cuenta) que en Krishnamurti son deliberadamente sencillos.

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Para seguir leyendo

  • Comentarios sobre el vivir

    Escritos en los mismos años, a instancias de Huxley, muestran las mismas ideas encarnadas en encuentros y paisajes concretos; son el complemento narrativo de este libro.

  • Libérese del pasado (Libertad de lo conocido)

    Quince años posterior, expone el mismo núcleo en prosa continua y sin preguntas; leer ambos permite ver qué se mantuvo y qué se afinó en su enseñanza.

  • El final del tiempo

    Diálogos con David Bohm, el lector más famoso de este libro, que desarrollan a fondo la cuestión del pensamiento, el tiempo y el observador.

  • ¿Quién soy yo? (Nan Yar)

    Otra indagación radical sobre la naturaleza del yo en la India del siglo XX, pero desde la tradición del Advaita y con una práctica explícita, la autoindagación, que Krishnamurti habría rechazado como método.

Otras obras de Jiddu Krishnamurti

Fuentes

  • Krishnamurti, J. The First and Last Freedom. Prólogo de Aldous Huxley. Nueva York: Harper & Brothers; Londres: Victor Gollancz, 1954.
  • Krishnamurti, J. *The First and Last Freedom*. Prólogo de Aldous Huxley. Londres: Victor Gollancz, 1954; Nueva York: Harper & Brothers, 1954.
  • Lutyens, Mary. *Krishnamurti: The Years of Fulfilment*. Londres: John Murray, 1983.
  • Lutyens, Mary. *The Life and Death of Krishnamurti*. Londres: John Murray, 1990.
  • Jayakar, Pupul. *Krishnamurti: A Biography*. San Francisco: Harper & Row, 1986.
  • Peat, F. David. *Infinite Potential: The Life and Times of David Bohm*. Reading (Mass.): Addison-Wesley, 1997.
  • Krishnamurti, J., y David Bohm. *The Ending of Time*. Londres: Victor Gollancz, 1985.

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