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Hinduismo · Bhakti · Advaita Vedanta

Ramana Maharshi

ரமண மகரிஷி

1879 – 1950Persona históricamente documentada

Sabio tamil (1879–1950) que, tras una experiencia de la muerte a los dieciséis años, se retiró a la montaña sagrada de Arunachala y no volvió a salir de Tiruvannamalai. Enseñó sobre todo con el silencio y con una sola pregunta, «¿quién soy yo?», la indagación del yo que propuso como camino directo a la liberación. Sus escasos escritos en tamil y los diálogos anotados por sus discípulos lo convirtieron en la referencia central del Advaita moderno y de la no dualidad contemporánea.

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Retrato de Ramana Maharshi por G. G. Welling (1948)

Retrato de Ramana Maharshi por G. G. Welling (1948) · Public domain

En sus palabras

«He partido en busca de mi Padre, obedeciendo su mandato.»

Nota dejada a su hermano al salir de Madurai, 29 de agosto de 1896 (original tamil; trad. inglesa en Osborne 1954)

Su idea central

La felicidad no se obtiene de los objetos: es la naturaleza misma del yo, que se deja ver en el sueño profundo, cuando no hay pensamientos ni objetos y nadie se siente desgraciado.

Biografía

6 min de lectura

Un muchacho de Madurai

Venkataraman Iyer nació el 30 de diciembre de 1879 en Tiruchuli, una aldea del sur de la presidencia de Madrás, en una familia brahmán de lengua tamil. Su padre, Sundaram Iyer, ejercía de procurador sin título ante los tribunales locales; su madre, Alagammal, sería mucho después una de sus discípulas. Cuando el niño tenía doce años murió el padre y la familia se dispersó: Venkataraman fue a vivir con un tío a Madurai, la gran ciudad-templo de Minakshi, donde estudió en la Scott's Middle School y luego en el instituto de la Misión Americana. Sus biógrafos lo describen como un alumno corriente, aficionado al fútbol, a la lucha y a la natación, sin inclinación aparente a la vida religiosa. Solo dos rasgos anunciaban algo distinto: un sueño tan profundo que sus compañeros podían zarandearlo sin despertarlo, y la conmoción que le produjo, en noviembre de 1895, oír a un pariente mayor pronunciar el nombre de Arunachala, la montaña sagrada de Tiruvannamalai. Poco después leyó el Periya Puranam, las vidas de los sesenta y tres santos shivaítas tamiles, y algo en él quedó en suspenso.

La muerte a los dieciséis años

A mediados de julio de 1896, solo en una habitación del piso alto de la casa de su tío, le asaltó sin causa alguna un miedo intenso a morir. En lugar de buscar ayuda, se tendió en el suelo, contuvo la respiración, dejó el cuerpo rígido como un cadáver y se preguntó qué era exactamente lo que moría. El cuerpo, comprendió, sería llevado al crematorio y reducido a cenizas; pero lo que se daba cuenta de ello seguía presente, intacto, sin depender del cuerpo. No fue, según su relato posterior, un razonamiento sino una evidencia directa: el «yo» verdadero era una corriente viva que la muerte no alcanzaba. Desde ese día, decía, la absorción en ese yo no se interrumpió nunca. Conviene advertir que todo lo que sabemos de este episodio procede de lo que él mismo contó décadas después, recogido por B. V. Narasimha Swami en su biografía de 1931 y en diálogos transcritos por discípulos; no hay testimonio contemporáneo.

Hacia Arunachala

El muchacho perdió todo interés por los estudios. El 29 de agosto de 1896, tras una reprimenda de su hermano mayor, pretextó una clase especial, dejó una nota en la que decía haber partido en busca de su Padre y tomó el tren. Llegó a Tiruvannamalai el 1 de septiembre, entró en el gran templo de Arunachaleshvara, se rapó la cabeza, arrojó el dinero que le quedaba y el cordón brahmánico, y se sentó. Los años siguientes son los de una inmersión casi total: semanas en el Patala Lingam, una cripta oscura del templo donde los insectos le llagaron las piernas sin que pareciera notarlo; meses en el santuario de Gurumurtam, donde un asceta llamado Palaniswami se convirtió en su asistente; después un huerto de mangos, el templo de Pavalakkunru y, desde 1899, la cueva de Virupaksha, en la ladera de la montaña, donde viviría hasta 1916. No hablaba: no por voto, aclaró más tarde, sino porque no tenía necesidad de hacerlo. Cuando su madre fue a suplicarle que volviera, en 1898, le respondió por escrito que lo que estaba destinado a ocurrir ocurriría y que lo mejor era guardar silencio.

En esa época respondió por escrito, en pizarras y trozos de papel, a las preguntas de dos visitantes: Gambhiram Seshayya y Sivaprakasam Pillai. De esas respuestas saldrían, años después, Vichara Sangraham y Nan Yar? («¿Quién soy yo?»), el texto más difundido de su enseñanza. En 1907 el erudito sánscrito Kavyakantha Ganapati Muni, tras recibir de él una breve instrucción sobre el origen de la noción de «yo», lo proclamó Bhagavan Sri Ramana Maharshi, nombre con el que se le conoció desde entonces. En 1911 llegó el primer occidental, el joven policía británico Frank Humphreys, cuyas cartas, publicadas en Londres en 1913, describen por primera vez en inglés la fuerza de aquel silencio. En 1914 compuso para sus compañeros de mendicidad los ciento ocho versos de la Guirnalda nupcial de letras para Arunachala.

Skandashram y la madre

En 1916 su madre se instaló con él y la pequeña comunidad se trasladó a Skandashram, algo más arriba en la ladera. Alagammal, viuda ortodoxa, aprendió a su lado a renunciar a sus escrúpulos de casta y acabó tomando la vida de renunciante; murió el 19 de mayo de 1922 con su hijo sentado junto a ella, con una mano sobre su pecho y otra sobre su cabeza. Fue enterrada al pie de la montaña. Pocos meses después Ramana bajó a visitar la tumba y ya no volvió a subir: alrededor de aquel sepulcro creció Sri Ramanasramam.

El ashram y el silencio

Desde diciembre de 1922 hasta su muerte vivió en una sala abierta, sin puerta cerrada para nadie. Se levantaba de madrugada para cortar verduras en la cocina, leía el correo y se negaba a recibir mejor comida o mejor trato que cualquier otro residente. Su enseñanza tenía dos registros: el silencio, que los visitantes describen como una presencia perceptible, y las respuestas, casi siempre breves, a quienes preguntaban. A todos les devolvía la misma pregunta: ¿quién pregunta? La indagación del yo (atma vichara) y la entrega completa a Dios o al maestro eran, para él, dos caminos que desembocan en el mismo lugar. En 1927 y 1928 escribió sus dos poemas doctrinales mayores, Upadesa Saram y Ulladu Narpadu.

La noche del 26 de junio de 1924 unos ladrones asaltaron el ashram y lo golpearon; él pidió a los suyos que no se defendieran, porque los asaltantes tenían su papel y ellos el suyo. En 1931 apareció la biografía de Narasimha Swami y ese mismo año llegó el periodista británico Paul Brunton, cuyo A Search in Secret India (1934) convirtió a Ramana en una figura conocida en Occidente. Por Tiruvannamalai pasaron después Paramahansa Yogananda (1935), Somerset Maugham (1938), el indólogo Heinrich Zimmer —que publicó en 1944 una antología de sus enseñanzas con prólogo de C. G. Jung, aunque nunca lo visitó— y una larga serie de buscadores. Entre 1935 y 1939 Munagala Venkataramiah anotó las conversaciones que se publicarían en 1955 como Talks with Sri Ramana Maharshi.

Enfermedad y muerte

A finales de 1948 o a comienzos de 1949 —las fuentes difieren— apareció un pequeño nódulo bajo el codo izquierdo; diagnosticado como tumor maligno, fue operado cuatro veces entre febrero y diciembre de 1949. Ramana rechazó la amputación del brazo y aceptó los tratamientos que le proponían más por no contrariar a los suyos que por convicción. A quienes le pedían que se curase les respondía que daban demasiada importancia al cuerpo. Murió el 14 de abril de 1950, a las 20:47, mientras un grupo de devotos cantaba fuera los versos a Arunachala. Arthur Osborne, testigo de la escena, recoge que en ese mismo instante varias personas vieron una gran estrella fugaz cruzar lentamente el cielo hacia la cumbre de la montaña. Su cuerpo fue enterrado en el ashram, junto al templo levantado sobre la tumba de su madre.

Lo documentado y lo transmitido

La biografía de Ramana es inusualmente rica en testimonios, pero conviene leerla por capas. Los hechos externos (fechas, lugares, visitantes, la enfermedad final) están bien documentados por fuentes múltiples. Sus experiencias interiores solo nos llegan por su propio relato, tardío y mediado por traductores. Sus enseñanzas orales se conservan en notas tomadas, a menudo apresuradamente y en inglés, por intérpretes que traducían del tamil, el telugu o el malayalam; los escritos de su mano son pocos y breves. Y a su alrededor creció, como en torno a todo santo indio, una corona de prodigios que él mismo desautorizaba con frecuencia: negaba poseer poderes y desviaba toda pregunta sobre milagros hacia la pregunta por el que pregunta.

Legado

Sri Ramanasramam sigue abierto en Tiruvannamalai, gestionado por los descendientes de su hermano Niranjanananda, y conserva la sala donde vivió y su tumba. A través de Brunton, Osborne —que fundó en 1964 la revista The Mountain Path—, David Godman y discípulos indios como H. W. L. Poonja, su enseñanza se convirtió en una de las fuentes principales de la no dualidad contemporánea. Pocos maestros del siglo XX han dejado una obra escrita tan exigua y una huella tan amplia, hecha de una pregunta: «¿quién soy yo?», formulada por un adolescente tendido en el suelo de una casa de Madurai.

Fuentes: Osborne, Arthur. Ramana Maharshi and the Path of Self-Knowledge. Londres: Rider, 1954 (reed. Sri Ramanasramam). Texto consultado en Internet Archive. · Narasimha Swami, B. V. Self-Realization: The Life and Teachings of Sri Ramana Maharshi. Tiruvannamalai: Sri Ramanasramam, 1931. · Venkataramiah, Munagala (Swami Ramanananda Saraswathi), ed. Talks with Sri Ramana Maharshi. Tiruvannamalai: Sri Ramanasramam, 1955 (conversaciones de 1935–1939; ed. 2006 consultada en Internet Archive). · Godman, David, ed. Be As You Are: The Teachings of Sri Ramana Maharshi. Londres: Arkana, 1985. · Brunton, Paul. A Search in Secret India. Londres: Rider, 1934 (caps. 9 y 16–17 sobre Ramana Maharshi).

Cronología

La vida, año a año

Cada punto es un acontecimiento documentado. Pulsa para leerlo, con su fuente y su grado de certeza.

  1. 30 de diciembre de 1879 · 0 años

    Nacimiento

    Nace Venkataraman Iyer, segundo hijo de Sundaram Iyer y Alagammal, en una familia brahmán tamil, la noche de Ardra Darshanam, fiesta de Shiva.

    Documentado

  2. c. 1892 · 12 años

    Muerte del padre y traslado a Madurai

    Muere el padre cuando el niño tiene unos doce años; Venkataraman pasa a vivir con un tío en Madurai y estudia en la Scott's Middle School y en el instituto de la Misión Americana.

    Probable

  3. noviembre de 1895 · 15 años

    El nombre de Arunachala

    Oye a un pariente mayor decir que viene de Arunachala y el nombre le produce una conmoción que él mismo relató después. Poco más tarde lee el Periya Puranam.

    Probable

  4. julio de 1896 · 16 años

    La experiencia de la muerte

    Solo en casa de su tío, un miedo súbito a morir le lleva a escenificar su propia muerte e indagar qué es lo que muere. Desde entonces, según su relato, la absorción en el yo no se interrumpe.

    Probable

  5. 29 de agosto de 1896 · 16 años

    Partida hacia Arunachala

    Deja una nota a su hermano —«he partido en busca de mi Padre»— con dos rupias para la matrícula del colegio y toma el tren hacia Tiruvannamalai.

    Documentado

  6. 1 de septiembre de 1896 · 16 años

    Llegada a Tiruvannamalai

    Entra en el templo de Arunachaleshvara, se rapa, abandona el dinero y el cordón brahmánico. No volverá a salir de la ciudad y de su montaña.

    Documentado

  7. febrero de 1897 · 17 años

    Gurumurtam y Palaniswami

    Tras semanas en el Patala Lingam y en otros rincones del templo, se traslada al santuario de Gurumurtam; el asceta Palaniswami se convierte en su asistente durante veintiún años.

    Documentado

  8. 1898 · 18 años

    La madre pide que vuelva

    Alagammal lo encuentra y le suplica que regrese a casa. Él responde por escrito que lo destinado a ocurrir ocurrirá y que lo mejor es guardar silencio.

    Documentado

  9. 1899 – 1916 · 19 años

    La cueva de Virupaksha

    Se instala en la cueva de Virupaksha, en la ladera de Arunachala, donde vivirá con sus primeros discípulos hasta 1916.

    Documentado

  10. c. 1902 · 22 años

    Las preguntas de Sivaprakasam Pillai

    Responde por escrito a las preguntas de Sivaprakasam Pillai sobre cómo conocer la propia identidad. Esas respuestas se publicarán en 1923 como Nan Yar? («¿Quién soy yo?»).

    Documentado

  11. 1907 · 27 años

    Ganapati Muni lo llama Bhagavan Sri Ramana Maharshi

    El poeta y erudito sánscrito Kavyakantha Ganapati Muni recibe de él una instrucción sobre la indagación del yo y lo proclama Bhagavan Sri Ramana Maharshi.

    Documentado

  12. noviembre de 1911 · 31 años

    Frank Humphreys, el primer occidental

    El policía británico Frank H. Humphreys lo visita; sus cartas, publicadas en 1913 en la International Psychic Gazette de Londres, son el primer testimonio occidental de su silencio.

    Documentado

  13. 1914 · 34 años

    Aksharamanamalai

    Compone los 108 versos de la Guirnalda nupcial de letras para Arunachala, a petición de sus compañeros, para cantarlos en la ronda de limosna.

    Documentado

  14. 1916 · 36 años

    Skandashram y la llegada de la madre

    Su madre y su hermano menor se instalan con él; la comunidad se traslada a Skandashram, algo más arriba en la montaña.

    Documentado

  15. 19 de mayo de 1922 · 42 años

    Muerte de la madre

    Alagammal muere con su hijo a su lado, una mano de él sobre su corazón y otra sobre su cabeza. Es enterrada al pie de la montaña.

    Documentado

  16. diciembre de 1922 · 42 años

    Nace Sri Ramanasramam

    Baja a la tumba de su madre y se queda allí. Alrededor del sepulcro crece el ashram en el que vivirá hasta su muerte.

    Documentado

  17. 26 de junio de 1924 · 44 años

    El asalto de los ladrones

    Tres ladrones asaltan el ashram y lo golpean; él prohíbe a los suyos responder y les ofrece entrar por la puerta. Fueron detenidos días después.

    Documentado

  18. 1927 · 47 años

    Upadesa Saram

    A petición de Muruganar escribe los treinta versos de Upadesa Undiyar, que él mismo verterá al sánscrito como Upadesa Saram.

    Documentado

  19. 1928 · 48 años

    Ulladu Narpadu

    Compone los cuarenta versos sobre la Realidad, su exposición doctrinal más completa.

    Documentado

  20. 1931 · 51 años

    Primera biografía y visita de Paul Brunton

    Se publica Self-Realization de B. V. Narasimha Swami; ese mismo año llega Paul Brunton, cuyo libro de 1934 dará a conocer a Ramana en Occidente.

    Documentado

  21. 29 de noviembre de 1935 · 55 años

    Visita de Paramahansa Yogananda

    Yogananda lo visita con su secretario; de esa visita procede la filmación más antigua que se conserva de Ramana.

    Documentado

  22. 1935 – 1939 · 55 años

    Comienzan los Talks

    Munagala Venkataramiah empieza a anotar las conversaciones con los visitantes (1935–1939), publicadas en 1955 como Talks with Sri Ramana Maharshi.

    Documentado

  23. 18 de junio de 1948 · 68 años

    Muerte de la vaca Lakshmi

    Muere Lakshmi, la vaca más cercana a él; la acompaña en sus últimas horas y redacta un epitafio que afirma que alcanzó la liberación.

    Documentado

  24. febrero de 1949 · 69 años

    Primera operación del tumor

    Se extirpa un nódulo del brazo izquierdo; reaparece y es operado otras tres veces en 1949. Rechaza la amputación.

    Documentado

  25. 14 de abril de 1950 · 70 años

    Muerte

    Muere a las 20:47 mientras los devotos cantan los versos a Arunachala. Testigos describen una estrella fugaz cruzando el cielo en ese momento.

    Documentado

  26. 1964

    The Mountain Path

    Arthur Osborne funda la revista trimestral del ashram, que sigue publicándose y difunde sus enseñanzas en inglés.

    Documentado

Obras

Obras esenciales

Las obras sin las que no se entiende su legado.

¿Quién soy yo? (Nan Yar?) — Ramana Maharshi

Enseñanza oral recogida · c. 1902

¿Quién soy yo? (Nan Yar?)

நான் யார்?

El texto más leído de Ramana y la mejor puerta a su enseñanza. En unas pocas páginas plantea que la felicidad es la naturaleza del yo, que la mente no es más que un haz de pensamientos sostenidos por el pensamiento «yo», y que la vía directa consiste en volver la atención hacia el origen de ese pensamiento preguntando «¿quién soy yo?». Distingue la indagación de la mera represión de los pensamientos, presenta la entrega como camino equivalente y afirma que el yo real no se alcanza: se revela cuando cesa la identificación con el cuerpo y la mente.

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Obra escrita · 1927

Upadesa Saram (La esencia de la instrucción)

உபதேச உந்தியார் / उपदेशसारम्

Treinta versos que recorren en orden ascendente los caminos espirituales: la acción ritual sin apego, la adoración, la repetición del nombre, la meditación, el control de la respiración y, en la cumbre, la indagación de la fuente de la mente. No descalifica las vías previas, pero muestra que todas desembocan en la quietud del corazón. Es el texto que se recita cada día en Sri Ramanasramam.

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Obra escrita · 1928

Ulladu Narpadu (Cuarenta versos sobre la Realidad)

உள்ளது நாற்பது

Su exposición doctrinal más completa y exigente. Examina la relación entre el mundo, el individuo y Dios, la ilusión del tiempo y del espacio, el destino y el libre albedrío, y el estatuto del pensamiento «yo» como raíz de toda dualidad. Su tesis es que solo lo que existe sin interrupción es real, y que ese existir consciente es el yo. Ha recibido extensos comentarios, entre ellos los de Lakshmana Sarma y Sadhu Om.

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Conversaciones con Sri Ramana Maharshi (Talks) — Ramana Maharshi

Recopilación posterior · 1955

Conversaciones con Sri Ramana Maharshi (Talks)

Talks with Sri Ramana Maharshi

La fuente más amplia de su enseñanza oral: 653 conversaciones numeradas con visitantes indios y occidentales sobre la indagación, la entrega, el sueño profundo, el karma, la meditación, el mundo y el maestro. Su valor es enorme y sus límites también: son notas de un intérprete, no transcripciones literales. Es el libro del que proceden muchas de las citas atribuidas a Ramana.

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Obras completas — Ramana Maharshi

Recopilación posterior · 1959

Obras completas

The Collected Works of Ramana Maharshi

Volumen de referencia: Nan Yar, Vichara Sangraham, Upadesa Saram, Ulladu Narpadu y su suplemento, los himnos a Arunachala, el Ekatma Panchakam, versos sueltos y las versiones de Shankara y del Gita. El ashram mantiene una edición propia, revisada.

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Sé lo que eres — Ramana Maharshi

Recopilación posterior · 1985

Sé lo que eres

Be As You Are

La introducción moderna más usada a la enseñanza de Ramana. Godman organiza los diálogos por cuestiones —el yo, la indagación, la entrega, el maestro, la meditación, el sufrimiento, el mundo— y antepone a cada capítulo una explicación breve y precisa. Ha sido traducida a numerosas lenguas.

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Toda su obra (33)

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Frases

Frases localizadas en una obra concreta. Cada una lleva su procedencia y su nivel de confianza.

He partido en busca de mi Padre, obedeciendo su mandato.

I have set out in quest of my Father in accordance with his command.

VerificadaNota dejada a su hermano al salir de Madurai, 29 de agosto de 1896 (original tamil; trad. inglesa en Osborne 1954)

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Ideas esenciales (resumen editorial)

Por respeto a los derechos de autor, estas ideas se resumen con palabras propias y no se presentan como citas literales.

  • La felicidad no se obtiene de los objetos: es la naturaleza misma del yo, que se deja ver en el sueño profundo, cuando no hay pensamientos ni objetos y nadie se siente desgraciado.
  • Para Ramana, la indagación y la entrega no son caminos opuestos: buscar la fuente del yo o abandonarlo por completo en Dios conducen al mismo resultado, la desaparición del ego.
  • El maestro verdadero no es una persona exterior sino el yo; el maestro humano solo empuja hacia dentro a quien busca fuera, y su gracia actúa sobre todo en silencio.
Citas apócrifas o de atribución discutida (1)
  • «Querer reformar el mundo sin descubrir el propio yo es como querer cubrir el mundo de cuero para no lastimarse al caminar; es más sencillo ponerse zapatos.»

    Muy difundida en internet con su nombre, pero no aparece en los Talks, en el Gospel ni en las obras completas. La imagen del cuero que cubre la tierra procede del Bodhicharyavatara de Shantideva (V, 12–13), texto budista del siglo VIII.

Últimas palabras

Relato posterior de testigos

««Dicen que me estoy muriendo, pero no me voy. ¿Adónde podría ir? Estoy aquí.»»

They say that I am dying but I am not going away. Where could I go? I am here.

Ramana no dejó una frase final única. En sus últimos días, según Arthur Osborne, que estuvo presente, respondió a quienes lloraban su marcha que decían que se moría, pero que no se iba: ¿adónde podría ir?, él estaba allí. Es la frase que la tradición recuerda como su despedida. Osborne recoge también otras palabras de esas jornadas: a quienes le pedían que quisiera curarse les preguntó quién había ahí para quererlo; el 14 de abril, a mediodía, al preguntar la hora, añadió que en adelante el tiempo ya no importaba; y agradeció a sus asistentes sus años de servicio diciéndoles que los ingleses tienen la palabra «gracias» pero ellos solo dicen santosham («estoy contento»). Al anochecer, ya sin hablar, abrió los ojos al oír cantar fuera los versos a Arunachala, sonrió, derramó unas lágrimas y dejó de respirar a las 20:47. Las palabras se conocen en la versión inglesa de testigos que las oyeron en tamil.

Fuente: Osborne, Arthur. Ramana Maharshi and the Path of Self-Knowledge. Londres: Rider, 1954 (reed. Sri Ramanasramam). Texto consultado en Internet Archive.

Preguntar

Lo que su obra responde

Doce grandes preguntas de la humanidad y lo que sus textos permiten responder, con referencias. Nunca ponemos palabras en su boca.

  • ¿Qué es lo Absoluto? ¿Existe Dios?

    Dios, el alma y el mundo son la única Realidad, que es el Ser

    Un Absoluto impersonalLo dice expresamente

    Ramana Maharshi responde desde el advaita. En los Cuarenta versos sobre la Realidad (Ulladu Narpadu) observa que todas las doctrinas parten de tres realidades —el mundo, el alma y Dios— y afirma que es una sola Realidad la que aparece como las tres; disputar si son tres o una sola mientras dura el ego es inútil. Esa Realidad es el Ser, conciencia pura sin forma. Ramana no niega a Dios: en sus conversaciones admite a Ishvara mientras se tenga sentido de individuo, y recomienda la entrega a Dios como camino tan válido como la indagación. Pero un Dios separado solo existe para quien se cree separado; cuando el ego se disuelve, Dios, el Ser y lo Absoluto son lo mismo. Su enseñanza práctica no consiste en debatir la existencia de Dios, sino en preguntar quién es el que pregunta.

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  • ¿Quién soy yo? ¿Existe un yo verdadero?

    Preguntar «¿quién soy yo?» disuelve el ego y revela el Ser

    El Ser es lo AbsolutoLo dice expresamente

    La pregunta «¿quién soy yo?» es el centro de la enseñanza de Ramana Maharshi y da título a su texto más conocido, Nan Yar?, recogido a partir de respuestas que dio en la década de 1900. Allí descarta uno a uno el cuerpo, los sentidos, la respiración y la mente: nada de eso es el yo. El ego es el pensamiento «yo», el primero de todos, que surge con el cuerpo y del que dependen los demás; si se busca su origen, se desvanece. Lo que queda no es la nada, sino el Ser (atman), conciencia pura que es idéntica a lo Absoluto y cuya naturaleza es la felicidad. Ramana enseña a sostener la atención en ese sentimiento de «yo» hasta que se disuelve en su fuente. Según sus biógrafos, él mismo despertó a esta comprensión a los dieciséis años, tras una vivencia de la propia muerte.

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  • ¿Por qué sufrimos?

    La felicidad es la naturaleza del Ser; sufrimos por creernos el cuerpo

    La ignorancia de lo que somosLo dice expresamente

    Ramana Maharshi responde en Nan Yar? que la felicidad es la naturaleza misma del Ser, y que cuando se obtiene un objeto deseado y uno se siente feliz, lo que ocurre es que la mente se vuelve por un momento hacia su fuente y saborea esa felicidad, que no estaba en el objeto. El sufrimiento aparece cuando la mente sale hacia el mundo y se identifica con el cuerpo: el pensamiento «yo soy este cuerpo» es la raíz de todos los demás y de todas las penas. En sus conversaciones insiste en que los problemas existen para el ego, y que preguntar quién sufre deshace al que sufre. No niega el dolor físico, que él mismo padeció con un cáncer en sus últimos años, pero distingue entre el dolor del cuerpo y la identificación con él. El remedio es conocer lo que uno es.

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  • ¿Qué ocurre después de la muerte?

    Muere el cuerpo; el Ser que lo sabía no nació ni muere

    Lo que soy no nace ni muereLo dice expresamente

    Ramana Maharshi vinculó su despertar a una experiencia de la muerte. Según el relato que él mismo dio, a los dieciséis años, en Madurai, le asaltó un miedo súbito a morir; se tendió como un cadáver, contuvo el aliento y se preguntó qué moría: el cuerpo quedaría inerte, pero el «yo» que lo sabía seguía presente y no era tocado por la muerte. Toda su enseñanza posterior desarrolla esa intuición. En las conversaciones recogidas en Talks distingue el cuerpo, que nace y muere, del Ser, que es conciencia pura sin comienzo ni fin. A quienes preguntaban por el renacimiento les contestaba que primero averiguaran quién nace: mientras persiste la identificación con el cuerpo hay nacimientos y muertes; para quien conoce el Ser, la cuestión desaparece. Cuando sus discípulos lamentaban su enfermedad final, les respondía que no se iba a ninguna parte.

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  • ¿Cómo se alcanza la liberación o la salvación?

    Indagar «¿quién soy yo?» disuelve el falso yo; la entrega es el otro camino

    Por el conocimiento directoLo dice expresamente

    Para Ramana Maharshi la liberación no es algo que se adquiera, porque el Ser ya es lo que uno es: lo único que hay que eliminar es la ignorancia que lo vela, la identificación con el pensamiento «yo» que se toma por el cuerpo. El medio principal, expuesto en ¿Quién soy yo? (Nan Yar), es la indagación: ante cada pensamiento, preguntar a quién surge y remontarse a la fuente del sentido de «yo» hasta que este se disuelve en el Ser. Ramana admitía un segundo camino, igualmente válido, la entrega total a Dios o al gurú, porque ambos conducen a la desaparición del ego. Consideraba la acción, la devoción ritual o el control de la respiración como ayudas preparatorias, no como causas de la liberación.

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  • ¿Hace falta un maestro?

    Dios, el gurú y el Ser no son distintos: el maestro verdadero está dentro

    El maestro está dentroLo dice expresamente

    Ramana Maharshi alcanzó su realización a los dieciséis años sin maestro humano, y nunca dio iniciación formal ni se presentó como gurú de una organización. Su enseñanza, recogida en ¿Quién soy yo? y en las Conversaciones con Sri Ramana Maharshi, sostiene que Dios, el gurú y el Ser son en esencia lo mismo: el verdadero maestro es el Ser que habita en el corazón. El gurú externo cumple una función, empujar la mente hacia dentro mientras el Ser interior la atrae, pero su gracia no actúa sin el esfuerzo del discípulo. Ramana no negaba la utilidad del maestro humano para la mayoría de las personas; negaba que sea algo distinto del Ser al que señala.

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  • ¿Es real el mundo?

    El mundo es irreal como objeto separado y real como el Ser

    Apariencia sobre lo único realLo dice expresamente

    Ramana Maharshi recoge la tesis advaita de que solo el Ser es real, pero la formula desde la experiencia y no desde la especulación. En ¿Quién soy yo? explica que el mundo aparece cuando surge el pensamiento «yo» y desaparece en el sueño profundo, como la serpiente imaginada en una cuerda: no se le puede atribuir una realidad independiente del que lo percibe. Por eso aconsejaba no perderse en discusiones sobre si el mundo es real o no, sino averiguar quién lo ve. En Cuarenta versos sobre la realidad y en las conversaciones recogidas por sus discípulos matiza que, para quien conoce el Ser, el mundo no es irreal: es el propio Ser, percibido sin la división entre sujeto y objeto.

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  • ¿Qué es el amor?

    El Ser es amor; la devoción plena y el conocimiento son lo mismo

    Lo que aparece cuando el yo cesaSe deduce de su doctrina

    Ramana Maharshi no separa el amor del conocimiento del Ser. A quienes le preguntaban por la devoción (bhakti) les respondía que la devoción suprema y el conocimiento (jñāna) son una misma cosa: amar a Dios plenamente es entregarle el ego, y lo que queda cuando el ego se entrega es el Ser. Lo que todos aman en todo, decía, es la propia felicidad, y la felicidad es la naturaleza del Ser; por eso el amor a los demás, entendido en profundidad, es amor al Ser que está en todos. Este amor no se fabrica con esfuerzo emocional: aparece cuando la pregunta «¿quién soy yo?» disuelve la identificación con el cuerpo y la mente. Ramana, sin embargo, cultivó y alentó la devoción: sus himnos a Arunachala, como el Akshara Mana Malai, son poemas de amor y abandono a la colina que veneraba como Shiva.

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  • ¿Somos libres o está todo determinado?

    Lo destinado ocurrirá; la única libertad es no tomarse por el hacedor

    No hay un hacedorLo dice expresamente

    Ramana sostiene que lo que el cuerpo ha de vivir quedó fijado por el *prarabdha karma*, el karma que ya ha empezado a dar fruto. En la nota que escribió a su madre en 1898, cuando ella fue a buscarle a Tiruvannamalai, afirma que lo destinado a ocurrir ocurrirá por mucho que se intente impedirlo, y que lo mejor es permanecer en silencio. En el *Upadesa Saram* (vv. 1–2) recuerda que el karma da fruto por orden del Señor y que la acción, por sí misma, es inerte. ¿Dónde queda la libertad? Según las conversaciones recogidas en *Talks*, solo hay dos salidas: indagar quién es el que cree tener albedrío —y descubrir que no existe como entidad separada— o rendirse por completo a Dios. Ambas disuelven la idea de un hacedor.

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  • ¿Para qué meditar u orar?

    Preguntar «¿quién soy yo?» hasta que el pensamiento «yo» se disuelve en su fuente

    Volver a la fuente del yoLo dice expresamente

    Ramana es la referencia de esta clave. En *¿Quién soy yo?* (*Nan Yar*), sus respuestas escritas hacia 1901-1902 a Sivaprakasam Pillai, explica que de todos los pensamientos el primero es el pensamiento «yo», y que todos los demás dependen de él. La práctica consiste en preguntar, cada vez que surge un pensamiento, a quién se le ocurre; la respuesta es «a mí», y entonces se indaga quién es ese yo. Así la mente se vuelve hacia su fuente y acaba disolviéndose en el Sí mismo, que no es un objeto sino lo que siempre ha estado presente. Ramana admite también la entrega completa a Dios como camino equivalente, pero considera que la repetición de mantras o el control de la respiración solo aquietan la mente temporalmente.

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  • ¿Puede la razón conocer lo último?

    La mente no conoce el Sí mismo: se disuelve en él

    Lo último está más allá de la menteLo dice expresamente

    Para Ramana la mente no es un instrumento capaz de conocer el Sí mismo, porque es ella la que surge del Sí mismo como pensamiento «yo» y lo vela. En *¿Quién soy yo?* explica que la mente no es más que un haz de pensamientos y que, cuando se busca su origen, desaparece; lo que queda es el Sí mismo, que no es objeto de conocimiento sino el conocimiento mismo. En *Ulladu Narpadu* (*Cuarenta versos sobre la realidad*) añade que todas las discusiones sobre si el mundo es real o ilusorio, uno o múltiple, pertenecen al ego. No despreciaba la escritura, que podía citar con precisión, pero la consideraba útil solo para orientar hacia la indagación: leer sin fin, decía, no sirve si no se busca quién lee.

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  • ¿Retirarse del mundo o transformarlo?

    La verdadera renuncia es la del ego, no la de casa o trabajo

    Contemplación en la acciónLo dice expresamente

    La vida de Ramana Maharshi parece un ejemplo de retirada: llegó a Arunachala a los dieciséis años, pasó años en templos y cuevas de la colina y no volvió a salir de Tiruvannamalai. Su enseñanza, sin embargo, no exige a nadie hacer lo mismo. En las conversaciones recogidas en Talks, a quienes querían abandonar familia y trabajo para dedicarse a la búsqueda les respondía que la renuncia verdadera no consiste en dejar cosas exteriores, sino en abandonar el sentido de ser el que actúa; el ego que se va al bosque se lleva consigo el problema. Se puede trabajar y vivir en el mundo con la atención en el Ser, y entonces las acciones suceden sin apego. Preguntado por cómo ayudar al mundo, sostenía que quien se conoce a sí mismo ayuda al mundo más que con cualquier actividad, y que el mundo no está fuera del Ser.

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Afinidades y tensiones

Afinidades y tensiones

Calculadas pregunta a pregunta a partir de sus posturas. El porqué de cada coincidencia o choque, al pulsar.

Chocan enContradicción aparente

Ramana Maharshi · G. I. Gurdjieff

Esfuerzo consciente frente a ser lo que ya se es: un conflicto menor de lo que parece

A primera vista se oponen: Gurdjieff exige labores conscientes y sufrimientos voluntarios (Relatos de Belcebú a su nieto) para fabricar un yo y una voluntad que el hombre no tiene; Ramana enseña que el Ser ya es lo que uno es y que nada hay que adquirir (¿Quién soy yo?). Pero coinciden en algo poco frecuente: los dos niegan que el individuo corriente sea un hacedor. Para Gurdjieff, según Fragmentos de una enseñanza desconocida, el hombre-máquina no hace nada, todo le sucede; para Ramana, lo destinado ocurre y la única libertad es no tomarse por el agente (Upadesa Saram, vv. 1–2). Y Ramana no predica la pasividad: su método pide volver a la indagación ante cada pensamiento que surge, con perseverancia, hasta que la permanencia en el Ser se vuelve espontánea.

Por qué: La contradicción es en buena parte aparente porque hablan desde niveles distintos. Gurdjieff describe al ser humano desde el lado del sueño y de la máquina, y su esfuerzo es la condición para que algo despierte; Ramana habla desde el Ser, para el que el esfuerzo no produce nada nuevo, y lo admite solo como medio para que el ego deje de interferir. Ambos niegan al hacedor ordinario. Queda, sin embargo, una diferencia real que no debe disimularse: para Gurdjieff el yo permanente no existe y hay que crearlo; para Ramana existe ya y solo hay que dejar de velarlo. En uno el esfuerzo construye; en el otro, despeja.

Coinciden en

Ramana Maharshi · Eckhart Tolle

No eres lo que piensas: el desplazamiento del sujeto en la colina y en el ahora

Los dos sitúan el error en una identificación: Ramana llama ego al pensamiento «yo» que se toma por el cuerpo (¿Quién soy yo?), y Tolle define el ego como identificación con la mente, la historia personal y la forma (Una nueva tierra, caps. 2 y 3). Los dos niegan que la liberación sea una adquisición futura: para Ramana el Ser ya es lo que uno es; para Tolle el despertar no está en el tiempo y solo puede darse ahora (El poder del ahora, cap. 1). Y los dos afirman algo más hondo que el ego: el Ser, conciencia pura, en Ramana; la presencia o conciencia sin forma, que Tolle también llama Ser. El gesto práctico es parecido: retirar la atención de los objetos del pensamiento y volverla hacia aquello que es consciente de ellos.

Por qué: La afinidad tiene una explicación de contexto: Tolle escribe en un ámbito occidental contemporáneo que había recibido el advaita, entre otras fuentes, a través de Ramana y de sus divulgadores, y adopta un vocabulario sin escrituras ni dioses. Las diferencias son de registro y de destinatario. Ramana habla desde la tradición vedántica, con un horizonte metafísico explícito, pues el Ser es idéntico a lo Absoluto, y con una pregunta-método muy precisa; Tolle se dirige a lectores sin formación religiosa, insiste en el ahora y en el cuerpo interior y extiende el diagnóstico a escala colectiva. Uno pregunta quién; el otro pide estar presente. Ambos apuntan al mismo desplazamiento del sujeto.

Chocan enContradicción aparente

Ramana Maharshi · Rumi

El camino del conocimiento y el camino del amor: dos vías que acaban en el mismo incendio del ego

Rumi hace del amor el camino: la flauta de caña que abre el Masnavi llora su separación del cañaveral, y lo que devuelve el alma a su origen no es el razonamiento, sino un fuego que consume al amante hasta la extinción de sí en el Amado. Ramana enseña la indagación, que remonta el pensamiento yo hasta su fuente (¿Quién soy yo?): parece el camino del conocimiento frente al del corazón. Pero Ramana sostenía, según las conversaciones recogidas en Talks, que la devoción suprema y el conocimiento son lo mismo, admitía la entrega total como camino equivalente y escribió himnos de amor a Arunachala, como el Akshara Mana Malai. Y la extinción del ego que canta Rumi es lo mismo que Ramana pide: que desaparezca quien se cree separado.

Por qué: La contradicción es aparente en el plano del camino: ambos buscan la disolución del ego y la atribuyen a algo que excede al sujeto, el Amado que atrae en Rumi, el Ser o la gracia en Ramana. La diferencia de lenguaje procede de sus tradiciones: el sufismo persa expresa la vía en términos de amante y Amado; el advaita, en términos de conocimiento del Ser. Queda, sin embargo, una diferencia metafísica que no es aparente: Rumi se mantiene dentro de la doctrina islámica de la creación, y el alma regresa a un Dios que no es ella, mientras Ramana afirma que el Ser es lo Absoluto. Coinciden en el cómo más que en el qué.

Chocan enContradicción aparente

Ramana Maharshi · P. D. Ouspensky

Muchos yoes o un solo Ser: la misma palabra para dos niveles

Ouspensky sostiene en Fragmentos de una enseñanza desconocida y en La psicología de la posible evolución del hombre que el ser humano ordinario no tiene un Yo permanente: cada pensamiento o deseo dice yo por un momento y es sustituido por otro. Ramana sostiene que lo que uno es, el Ser, es lo único permanente y real (¿Quién soy yo?). La oposición parece frontal. Pero lo que Ouspensky describe, una sucesión de pequeños yoes identificados con cada impulso, es casi literalmente lo que Ramana llama ego: el pensamiento yo que se adhiere a cada objeto y se toma por el cuerpo. Los dos coinciden en que el yo cotidiano es inestable y en que verlo con claridad es el primer paso; y los dos piden una atención vuelta hacia uno mismo, el recuerdo de sí en uno, la indagación en el otro.

Por qué: La contradicción es aparente en el diagnóstico porque usan la palabra yo para niveles distintos: Ouspensky llama yoes a los estados psicológicos del hombre ordinario; Ramana reserva el término Ser para la conciencia que es testigo de todos ellos, que no es un estado ni un contenido. El ego de Ramana y los muchos yoes de Ouspensky son la misma realidad vista desde dos sistemas. Sí hay una diferencia real en la meta: el Cuarto Camino aspira a construir un Yo permanente mediante trabajo, mientras que para Ramana el Ser no se construye, se reconoce. Uno parte de una psicología de la máquina; el otro, de una metafísica vedántica.

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Ramana Maharshi · Adi Shankara

El advaita de los comentarios y el advaita del silencio

Ramana y Shankara sostienen la misma tesis central: el Ser es idéntico a lo Absoluto, y el sufrimiento nace de superponerle el cuerpo y la mente. Shankara la formula en la introducción de su comentario a los Brahma sutras con la imagen de la serpiente vista en la cuerda; Ramana la usa en ¿Quién soy yo? para explicar que el mundo aparece cuando surge el pensamiento yo. Para los dos la liberación no es producto de ninguna acción, porque es la naturaleza eterna del Ser; las obras, la devoción o el control de la respiración solo preparan. Y los dos dan al mundo un estatuto matizado: no es real con independencia del Ser, pero tampoco una nada; para quien conoce, dice Ramana en Cuarenta versos sobre la realidad, es el propio Ser.

Por qué: La relación está documentada en un sentido: Ramana vertió al tamil textos atribuidos a Shankara, como el Vivekachudamani y el Atmabodha, aunque la crítica discute que Shankara sea su autor. La diferencia es de método y de autoridad. Shankara es un comentarista que sostiene que Brahman solo se conoce por la Escritura, con la razón a su servicio, y que asigna al sabio la renuncia monástica. Ramana nunca recibió formación escolástica, habló desde una experiencia vivida a los dieciséis años, propuso una sola pregunta como método y consideró que la verdadera renuncia es la del ego, no la de la casa o el trabajo. Uno argumenta la identidad; el otro invita a comprobarla.

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Ramana Maharshi · Jiddu Krishnamurti

Sin autoridad exterior: la pregunta quién soy y el observador que es lo observado

Los dos devuelven al buscador a sí mismo. Ramana sostiene que Dios, el gurú y el Ser no son distintos y que el maestro verdadero está dentro; Krishnamurti, que ninguna autoridad psicológica, gurú, sacerdote o libro sagrado, conduce a la verdad (discurso de Ommen, 1929). Los dos consideran que la mente no puede conocer lo último: para Ramana la mente es un haz de pensamientos que se disuelve cuando se busca su origen (¿Quién soy yo?); para Krishnamurti el pensamiento es memoria, siempre limitado y viejo. Y los dos proponen un gesto directo, sin acumulación de saber: preguntar a quién le surge cada pensamiento, en Ramana; ver que el observador es lo observado, en Krishnamurti. Ninguno de los dos se presentó como fundador de una religión ni exigió adhesión.

Por qué: La afinidad es comparativa: no consta que se encontraran. Se explica por una desconfianza común hacia la religión institucional y la erudición, que en Ramana procede de una experiencia temprana vivida sin maestro ni estudio, y en Krishnamurti, de su ruptura con la organización teosófica que lo había formado. La diferencia de fondo es metafísica. Ramana habla desde el advaita y afirma un Ser que es lo Absoluto, y admite la devoción y la entrega como camino; Krishnamurti rechaza toda doctrina del Sí mismo, que considera otra proyección del pensamiento en busca de seguridad, y toda tradición. Uno indaga para encontrar lo que siempre ha sido; el otro observa para que termine lo que el pensamiento fabrica.

Anécdotas y relatos

Anécdotas y relatos

Testimoniojulio de 1896

El muchacho que ensayó su propia muerte

Era un día de mediados de julio de 1896 y Venkataraman, de dieciséis años, estaba solo en una habitación del piso alto de la casa de su tío en Madurai. No estaba enfermo. De pronto le invadió la certeza de que iba a morir. No llamó a nadie: decidió resolver el asunto él mismo. Se tendió en el suelo, estiró los miembros como un cadáver, cerró la boca y contuvo la respiración para que ningún sonido saliera de él, y se dijo: el cuerpo ha muerto, lo llevarán al crematorio y lo quemarán; pero ¿he muerto yo? Lo que encontró, contaría después, no fue una conclusión sino una presencia: el cuerpo quedaba inmóvil y el «yo» seguía ahí, vivo, consciente, ajeno a la muerte del cuerpo. El miedo desapareció para siempre. Seis semanas después tomaba el tren hacia Arunachala.

Origen del relato: Procede del relato del propio Ramana, recogido por B. V. Narasimha Swami para Self-Realization (1931) a partir de conversaciones con él, y repetido con variantes mínimas en diálogos posteriores (Talks, 1935–1939; recopilado por Godman en Be As You Are). No hay testigos: es un testimonio autobiográfico dado más de treinta años después.

Fuente: Narasimha Swami, B. V. Self-Realization: The Life and Teachings of Sri Ramana Maharshi. Tiruvannamalai: Sri Ramanasramam, 1931.

Testimonio1896–1897

En la cripta del Patala Lingam

Recién llegado a Tiruvannamalai, el joven al que llamaban Brahmana Swami se sentaba inmóvil en el templo de Arunachaleshvara. Los chiquillos del lugar, intrigados por un muchacho poco mayor que ellos que no se movía ni hablaba, empezaron a tirarle piedras para comprobar si era real. Él buscó refugio en el Patala Lingam, una cripta subterránea, húmeda y oscura, donde apenas entraba nadie y prosperaban hormigas y mosquitos. Allí estuvo semanas sin moverse mientras los insectos le llagaban los muslos; las cicatrices le duraron toda la vida. Otro asceta, Seshadri Swami, hizo de guardián en la entrada. Un día un vecino, Venkatachala Mudali, bajó a la cripta, distinguió en la penumbra al muchacho inmóvil, que no parecía advertir su presencia, y entre varios lo sacaron en brazos y lo dejaron ante el santuario de Subramanya.

Origen del relato: Narrado por Narasimha Swami (1931) con testimonios de quienes intervinieron, entre ellos Venkatachala Mudali, y seguido por Osborne (1954). Los detalles —las llagas, la intervención de Seshadri— son de testigos; la lectura de que no sentía el dolor por estar absorto en el yo es interpretación de los biógrafos y del propio Ramana.

Fuente: Osborne, Arthur. Ramana Maharshi and the Path of Self-Knowledge. Londres: Rider, 1954 (reed. Sri Ramanasramam). Texto consultado en Internet Archive.

Testimonio1896–1950

Un silencio que se sentía

Durante sus primeros años en la montaña Ramana no habló. No era un voto: más tarde explicó que, al no tener necesidad de hablar, la gente lo llamó mauni, como lo llamaron ayunador porque no comía. Lo que sorprende en los testimonios es que ese silencio no se percibía como ausencia sino como presencia. En noviembre de 1911 el policía británico Frank Humphreys subió con Ganapati Muni a la cueva de Virupaksha, se sentó a sus pies y pasó media hora mirándole a los ojos. En una carta publicada en Londres dos años después escribió que el cuerpo del Maharshi no era el hombre sino un instrumento, «un cadáver sentado e inmóvil del que Dios irradiaba terriblemente». Veinte años después Paul Brunton, que llegó escéptico, describió una calma que se le imponía sin que mediara palabra. El propio Ramana decía que el silencio era una elocuencia incesante y que el maestro primordial, Dakshinamurti, enseñaba callando.

Origen del relato: La fama de su quietud tiene un origen rastreable y temprano: las cartas de Humphreys (The International Psychic Gazette, Londres, 1913), reproducidas por Narasimha Swami y Osborne; el libro de Brunton A Search in Secret India (1934), que la difundió en Occidente; y las propias palabras de Ramana sobre el silencio en los Talks (charlas 20 y 398). La explicación de que no fuera un voto es suya, citada por Osborne. Lo que los testigos sintieron es, por naturaleza, testimonio subjetivo.

Fuente: Humphreys, Frank H. Cartas sobre su visita a Ramana Maharshi (1911), publicadas en The International Psychic Gazette, Londres, 1913; reproducidas en Osborne 1954 y por Sri Ramanasramam (Glimpses of the Life and Teachings of Bhagavan Sri Ramana Maharshi).

Documentado1924

Los ladrones de la noche del 26 de junio

Hacia las once y media de la noche del 26 de junio de 1924, tres ladrones rodearon la sala donde Ramana dormía con algunos devotos al pie de Arunachala. Rompieron ventanas, lanzaron petardos para simular que iban armados y amenazaron con quemar la choza. Ramana les dijo que había muy poco que llevarse y que podían entrar por la puerta y cogerlo; luego salió con los suyos para dejarles la sala, no sin antes pedir que pusieran a salvo al perro. Al salir, los ladrones les golpearon; Ramana recibió un bastonazo en el muslo y respondió que, si no estaban satisfechos, podían golpearle la otra pierna. Cuando uno de los devotos quiso tomar una barra de hierro, se lo impidió: ellos tenían su papel y nosotros el nuestro. El botín ascendió a unas diez rupias. Cuando llegó la policía, Ramana se limitó a decir que unos insensatos habían entrado y se habían ido decepcionados.

Origen del relato: Hecho documentado: hubo denuncia policial, los ladrones fueron detenidos y condenados, y varios testigos presenciales (Kunjuswami, Ramakrishnaswami) dejaron su relato. Osborne lo narra con detalle siguiendo a Narasimha; las frases de Ramana proceden de esos testigos.

Fuente: Osborne, Arthur. Ramana Maharshi and the Path of Self-Knowledge. Londres: Rider, 1954 (reed. Sri Ramanasramam). Texto consultado en Internet Archive.

Testimonio1926–1948

La vaca Lakshmi

En 1926 un devoto regaló al ashram una ternera y su madre. Ramana no quería aceptarlas, porque no había dónde tenerlas, pero el donante se negó a llevárselas. La ternera, Lakshmi, acabó viviendo en el ashram y tomó la costumbre de entrar cada día en la sala, ir directamente hacia Ramana sin hacer caso de nadie y acompañarlo al comedor a la hora del almuerzo, con tal puntualidad que él miraba el reloj al verla llegar. Cuando se inauguró el establo de piedra, la vaca debía entrar la primera, pero no apareció: se había tumbado junto a Ramana y no se movió hasta que él fue delante. El 18 de junio de 1948 Lakshmi agonizaba. Ramana fue a verla, le tomó la cabeza en el regazo, le puso la mano sobre la cabeza y el corazón y se quedó con ella. Murió a media mañana. Fue enterrada en el ashram, y Ramana escribió para su lápida un epitafio que afirma que alcanzó la liberación.

Origen del relato: Relatado por Osborne (1954), que vivía entonces en el ashram, y por Devaraja Mudaliar, quien preguntó a Ramana si el epitafio era una fórmula convencional o significaba literalmente liberación. La tumba con el epitafio existe en Sri Ramanasramam; la interpretación espiritual del episodio es de los devotos y del propio Ramana.

Fuente: Osborne, Arthur. Ramana Maharshi and the Path of Self-Knowledge. Londres: Rider, 1954 (reed. Sri Ramanasramam). Texto consultado en Internet Archive.

Testimonio14 de abril de 1950

La estrella del 14 de abril de 1950

La noche de la muerte de Ramana, una multitud esperaba fuera de la pequeña habitación donde agonizaba. Entre ellos había un reportero de una gran revista estadounidense y un fotógrafo de prensa francés. A las 20:47 Ramana dejó de respirar. Arthur Osborne cuenta que, momentos después, el fotógrafo se le acercó a preguntarle la hora exacta; Osborne, molesto, estuvo a punto de no contestar, pero le dio la hora. El francés, visiblemente agitado, le explicó que mientras paseaba por el camino había visto en ese preciso instante una enorme estrella cruzar lentamente el cielo hacia la cumbre de Arunachala. Según Osborne, muchos la vieron, incluso en Madrás, y entendieron lo que anunciaba.

Origen del relato: Procede del relato de Osborne (1954), testigo presencial, que transmite a su vez lo que le dijo el fotógrafo. Osborne no da su nombre; se le identifica habitualmente con Henri Cartier-Bresson, que fotografió a Ramana en sus últimos días, identificación que no hemos podido confirmar en una fuente primaria. Que se viera un bólido esa noche es plausible; que su paso coincidiera exactamente con la muerte y la interpretación como signo pertenecen al testimonio devoto.

Fuente: Osborne, Arthur. Ramana Maharshi and the Path of Self-Knowledge. Londres: Rider, 1954 (reed. Sri Ramanasramam). Texto consultado en Internet Archive.

No verificablesin fecha

La sombra que no se veía

Circula, sobre todo en publicaciones devocionales y en redes, la afirmación de que el cuerpo de Ramana no proyectaba sombra o de que su sombra no se veía. No hemos encontrado ningún testigo que lo afirme. Lo que sí aparece en sus fuentes es la sombra como imagen de su enseñanza: el ego es como la propia sombra proyectada en el suelo, y querer enterrarla es una necedad (Talks, charla 146); el niño que intenta agarrar la cabeza de su sombra hasta que la madre le pone la mano sobre su propia cabeza (charla 485). El motivo de los seres que no proyectan sombra es, además, antiguo en la literatura india: en el episodio de Nala y Damayanti del Mahabharata, la princesa distingue a los dioses del hombre que ama porque ellos no sudan, no parpadean y no tienen sombra. Es probable que la afirmación sobre Ramana sea un préstamo de ese repertorio hagiográfico, quizá alimentado por imágenes de su enseñanza sacadas de contexto.

Origen del relato: No se puede rastrear. No aparece en los textos completos de Osborne (1954) ni de los Talks (1955), que hemos revisado íntegros, ni la hemos encontrado en Narasimha (1931), Mudaliar, Nagamma, Godman ni en ninguna fuente primaria accesible; tampoco en las búsquedas en inglés y español. Las fotografías y filmaciones conservadas (1935–1950) no la sostienen; que muchas se tomaran con luz difusa —cielo cubierto, sombrilla, interior de la sala— podría explicar que en ellas no se aprecie una sombra marcada, pero esto es una hipótesis nuestra. El motivo de los dioses sin sombra procede del Nalopakhyana (Mahabharata III).

Fuente: Venkataramiah, Munagala (Swami Ramanananda Saraswathi), ed. Talks with Sri Ramana Maharshi. Tiruvannamalai: Sri Ramanasramam, 1955 (conversaciones de 1935–1939; ed. 2006 consultada en Internet Archive).

Enseñanzas

Enseñanzas

Las nociones que articulan su pensamiento, explicadas en su contexto.

Indagación del yoatma-vichara
Atma vichara, la indagación del yo, es el núcleo de la enseñanza de Ramana. No consiste en repetir la pregunta «¿quién soy yo?» como una fórmula ni en buscar una respuesta conceptual, sino en volver la atención hacia el sentimiento mismo de «yo» que acompaña a toda experiencia y mantenerla ahí. Cada vez que surge un pensamiento, se pregunta a quién le surge; la respuesta, «a mí», devuelve la atención a su origen. Ramana insistía en que no se trata de reprimir los pensamientos sino de dejar de alimentarlos: privado de atención, el pensamiento «yo» se va adelgazando hasta sumergirse en su fuente, el corazón. Lo que entonces queda no es un nuevo estado adquirido sino lo que siempre había estado presente. Por eso decía que la realización no es nada nuevo: no se alcanza el yo, se deja de tomar por yo lo que no lo es. Consideraba esta vía la más directa, aunque reconocía que no todos estaban preparados para ella y aceptaba otras prácticas como preparación.

Tiene raíces en las Upanishad y en Shankara, pero en el Advaita escolástico la indagación (vichara) suele ser discernimiento intelectual guiado por las escrituras. Ramana la convierte en práctica atencional directa, sin requisito de estudio ni de iniciación.

Fuente: Osborne, Arthur, ed. The Collected Works of Ramana Maharshi. Londres: Rider, 1959; Tiruvannamalai: Sri Ramanasramam (ediciones posteriores).

El pensamiento «yo»aham-vritti
Aham vritti, el pensamiento «yo», es para Ramana la raíz de la mente. Todos los demás pensamientos dependen de él: primero surge la noción «yo soy este cuerpo», y solo después aparecen el mundo, los otros y Dios como objetos frente a ese yo. En el sueño profundo no hay pensamiento «yo» y, con él, desaparecen el mundo y el sufrimiento; al despertar, el «yo» se levanta y arrastra consigo todo lo demás. Ramana llama a este pensamiento ego o individuo, y lo describe como un nudo entre la conciencia, que no tiene forma, y el cuerpo, que es inerte. No es real en sí mismo, pero tampoco es una simple ilusión que se pueda ignorar: hay que rastrearlo hasta su origen. Cuando se busca su fuente, se disuelve, porque no tiene existencia propia; lo que permanece es el «yo-yo», la conciencia sin objeto que Ramana llama también aham sphurana, el resplandor del yo.

La expresión «nudo entre lo consciente y lo inerte» (chit-jada-granthi) procede de la tradición tamil y de textos como el Yoga Vasishtha, que Ramana conocía. Su análisis a partir de los tres estados (vigilia, sueño, sueño profundo) sigue la Mandukya Upanishad.

Fuente: Osborne, Arthur, ed. The Collected Works of Ramana Maharshi. Londres: Rider, 1959; Tiruvannamalai: Sri Ramanasramam (ediciones posteriores).

El corazónhridayam
Ramana llama corazón (hridayam) a la fuente de la que surge el pensamiento «yo» y en la que vuelve a sumergirse. En sentido último no es un lugar: es el yo mismo, la conciencia que no tiene dentro ni fuera. Pero a quienes se identifican con el cuerpo les indicaba un centro situado en el lado derecho del pecho, no en el izquierdo, donde está el órgano físico, y precisaba que no se refería al órgano. Contaba que, durante la experiencia de 1896 y en otras ocasiones, había sentido allí el punto del que brota el «yo». La palabra se analiza como hrit-ayam, «esto es el centro». La enseñanza del corazón permite a Ramana unir la indagación y la devoción: buscar la fuente del yo y entregarse a Dios conducen al mismo sitio.

La localización del corazón espiritual a la derecha no procede de las Upanishad clásicas, que lo sitúan en el pecho sin lateralidad; Ramana la apoyaba en su experiencia y decía hallar confirmación en un tratado ayurvédico en malayalam (el índice de los Talks remite al Ashtanga Hridayam) y en la Sita Upanishad (Talks, charla 4).

Fuente: Venkataramiah, Munagala (Swami Ramanananda Saraswathi), ed. Talks with Sri Ramana Maharshi. Tiruvannamalai: Sri Ramanasramam, 1955 (conversaciones de 1935–1939; ed. 2006 consultada en Internet Archive).

Silenciomauna
Para Ramana el silencio (mauna) era la forma más alta de enseñanza. No se refería a la ausencia de palabras sino a la quietud del yo, que actúa sin intermediarios sobre quien está dispuesto. Sostenía que las palabras no hacen más que trasladar un pensamiento a otro, mientras que el silencio comunica directamente, y ponía como ejemplo a Dakshinamurti, la forma de Shiva como maestro primordial que instruye a los sabios sin hablar. Las conversaciones existían para quienes no podían recibir esa enseñanza silenciosa; lo esencial ocurría en la quietud de la sala. Distinguía este silencio del voto de no hablar: el verdadero mauna es el estado sin pensamiento «yo», compatible con la palabra y con la acción. Muchos visitantes describieron su presencia en esos términos, como una paz que se imponía sin que mediara explicación.

El ideal del maestro silencioso tiene un largo recorrido en el shivaísmo del sur de la India (el himno a Dakshinamurti atribuido a Shankara, que Ramana tradujo al tamil). Jung y Zimmer señalaron que la figura del santo silencioso encajaba en nociones de santidad muy arraigadas en la India.

Fuente: Venkataramiah, Munagala (Swami Ramanananda Saraswathi), ed. Talks with Sri Ramana Maharshi. Tiruvannamalai: Sri Ramanasramam, 1955 (conversaciones de 1935–1939; ed. 2006 consultada en Internet Archive).

Entregasaranagati
Junto a la indagación, Ramana proponía la entrega total (saranagati) como camino igualmente válido. Entregarse significa renunciar a la idea de ser el que actúa y dejarlo todo, también la propia liberación, en manos de Dios o del maestro. Advertía que la entrega auténtica no admite condiciones: quien se entrega a medias, esperando a cambio algo concreto, no se ha entregado. En su análisis, indagación y entrega llegan al mismo punto por lados opuestos: la primera disuelve el ego buscando su fuente; la segunda lo disuelve abandonándolo. Por eso decía que da igual cuál se elija, siempre que se practique a fondo. Esta doble vía explica que su enseñanza fuera aceptada tanto por personas inclinadas al conocimiento como por devotos, y que sus propios himnos a Arunachala sean poemas de amor.

La noción procede de la tradición devocional (bhakti) y, en el sur de la India, del vaishnavismo y del shivaísmo tamil, cuyos santos —los Nayanmar del Periya Puranam— marcaron a Ramana en su adolescencia.

Fuente: Godman, David, ed. Be As You Are: The Teachings of Sri Ramana Maharshi. Londres: Arkana, 1985.

Samadhi naturalsahaja-samadhi
Ramana distinguía entre varios tipos de absorción. En el kevala nirvikalpa samadhi la conciencia del mundo y del cuerpo se suspende por un tiempo, pero el ego no ha muerto y reaparece al salir de ese estado, como un cubo bajado al pozo que sigue atado a su cuerda. En el sahaja samadhi, el samadhi natural, el ego se ha disuelto en su fuente y la conciencia del yo permanece sin interrupción mientras la persona come, habla o trabaja; es el estado del liberado en vida (jivanmukta). Ramana lo consideraba el único definitivo y decía que, para quien vive en él, los estados de vigilia, sueño y sueño profundo pasan como imágenes sobre una pantalla que no cambia. Su vida en el ashram, entregado a tareas corrientes, era vista por sus discípulos como ilustración de este estado.

La terminología de los grados de samadhi viene del yoga y del Vedanta tardío; la insistencia en que el estado último es natural (sahaja) y compatible con la actividad enlaza con el ideal del jivanmukta y con las tradiciones siddha tamiles.

Fuente: Godman, David, ed. Be As You Are: The Teachings of Sri Ramana Maharshi. Londres: Arkana, 1985.

Retiros

Retiros y centros

Lugares y encuentros vinculados a su enseñanza. Te ponemos en contacto con quien los organiza.

  • Tiruvannamalai, Tamil Nadu · India

    Sri Ramanasramam, Tiruvannamalai

    Sri Ramanasramam

    Sri Ramanasramam es el ashram que creció alrededor de Ramana Maharshi al pie de Arunachala, la colina sagrada de Tiruvannamalai, donde vivió hasta su muerte en 1950. Hoy conserva su samadhi, el antiguo salón donde recibía a los visitantes y el de su madre, y mantiene los cantos y la rutina diaria. No ofrece cursos ni retiros dirigidos: el ashram se pone a disposición como un hogar sencillo para quien quiera sentarse en silencio y practicar la indagación «¿Quién soy yo?». Ofrece habitaciones y comida del sur de la India a visitantes de todo el mundo.

  • Tiruvannamalai, Tamil Nadu · India

    Giri pradakshina: la vuelta a Arunachala

    Sri Ramanasramam (información) · Arulmigu Arunachaleswarar Temple

    La giri pradakshina es el circuito a pie de unos catorce kilómetros alrededor de Arunachala, la colina que Ramana Maharshi consideraba la forma visible del Ser. Se camina en el sentido de las agujas del reloj, con la montaña a la derecha, pasando por templos, estanques y lingams que jalonan la ruta. Ramana la recomendaba a todo el mundo: «Da una vuelta a la colina y verás cómo te atrae», y a los mayores o enfermos les decía simplemente que fueran despacio. El ashram de Sri Ramanasramam publica en su web el sentido de esta práctica y los lugares del camino vinculados al maestro.

  • Jamaica (Queens), Nueva York · Bridgetown, Nueva Escocia · Estados Unidos / Canadá

    Arunachala Ashrama (Nueva York y Nueva Escocia)

    Arunachala Ashrama – Bhagavan Sri Ramana Maharshi Center

    El Arunachala Ashrama es el centro dedicado a Ramana Maharshi más antiguo de Norteamérica, con una casa en el barrio neoyorquino de Queens y otra en el campo de Nueva Escocia, en Canadá. Mantiene satsangs, cantos y lecturas de las obras del maestro, y celebra fechas como su Jayanthi o aniversario de nacimiento, algunas de ellas retransmitidas en línea. Edita además materiales y libros vinculados a Sri Ramanasramam. No se presenta como un centro de retiros dirigidos, sino como un espacio sencillo de devoción y estudio para quien quiera acercarse a la enseñanza de la indagación del Ser sin viajar a la India.

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Vídeos

Vídeos

Grabaciones, entrevistas y documentales. Los vídeos se reproducen desde YouTube; no se alojan aquí.

  • The Archival Films - Sri Ramanasramam

    Grabación original· 1950· 60 min

    Sri RamanasramamCanal oficial

  • The Archival Films of Sri Ramana Maharshi (1935–1950) | Complete Restored Footage

    Grabación original· 1950· 60 min

    Arunachala AshramaCanal oficial

  • Sri Ramana Maharshi – Full Documentary: The Sage of Arunachala (English)

    Documental· EN· 73 min

    Arunachala AshramaCanal oficial

  • Sri Ramana Maharshi full Documentary in Spanish

    Documental· ES· 73 min

    Arunachala AshramaCanal oficial

  • 'Ulladu Narpadu' Forty Verses On Reality - Sri Ramana Maharshi (recitation by Sri J. Jayaraman)

    Grabación de terceros· TA

    Arunachala AshramaCanal oficial

  • Annamalai Swami in Tamil from a 1989

    Entrevista· TA· 1989

    Arunachala AshramaCanal oficial

  • Ramaswami Pillai 1989 interview

    Entrevista· 1989

    Arunachala AshramaCanal oficial

  • From Sri Ramanasramam to Skandasramam, Walking in Meditation - Home of Bhagavan Ramana Maharshi

    Grabación de terceros· 34 min

    Sri RamanasramamCanal oficial

  • Turiya, "The Life and Teachings of Ramana Maharshi" - Full HD Film

    Documental· EN· 55 min

    AwakenTheWorldFilm

  • Turiya (Spanish), «La vida y las enseñanzas de Ramana Maharshi» - Película en Full HD

    Documental· ES· 55 min

    AwakenTheWorldFilm

Galería

Galería

Imágenes con licencia verificada. Cada una conserva su autoría y su atribución.

Relaciones

Relaciones

Influencias, discipulados y afinidades. Se distingue la relación documentada de la similitud identificada por análisis.

  • Recibió influencia de

    Adi Shankara

    Ramana no se formó en el Advaita escolástico, pero reconoció su experiencia en los textos atribuidos a Shankara y tradujo al tamil el Vivekachudamani, el Atma Bodha, el Drig-Drishya-Viveka y el himno a Dakshinamurti.

    Relación documentada

  • Se encontró con

    Paramahansa Yogananda

    Yogananda visitó Sri Ramanasramam en noviembre de 1935 y lo relató en Autobiografía de un yogui (cap. 41); de la visita se conserva una breve filmación.

    Relación documentada

  • Maestro de

    Kavyakantha Ganapati Muni

    En 1907 Ganapati Muni recibió de Ramana instrucción sobre la indagación y lo proclamó Bhagavan Sri Ramana Maharshi; compuso después la Sri Ramana Gita.

    Relación documentada

  • Se encontró con

    Paul Brunton

    Brunton lo visitó en 1931 y le dedicó los capítulos centrales de A Search in Secret India (1934), el libro que lo dio a conocer en Occidente.

    Relación documentada

  • Contemporáneo de

    C. G. Jung

    Jung prologó en 1944 la antología de Heinrich Zimmer Der Weg zum Selbst, dedicada a Ramana; no llegó a visitarlo durante su viaje a la India de 1937–1938.

    Relación documentada

  • Contemporáneo de

    Sri Aurobindo

    Contemporáneos en el sur de la India, a unos cien kilómetros de distancia (Pondicherry y Tiruvannamalai); no consta que se conocieran, aunque discípulos de ambos circularon entre los dos ashrams.

    Similitud identificada por análisis

  • Ideas afines a

    Nisargadatta Maharaj

    Ambos centran la enseñanza en el sentido de «yo soy» como puerta hacia lo que lo precede; no hay constancia de que se conocieran.

    Similitud identificada por análisis

  • Ideas afines a

    Eckhart Tolle

    La insistencia en la presencia y en la desidentificación del pensamiento retoma, en lenguaje contemporáneo, temas de la enseñanza de Ramana.

    Similitud identificada por análisis

  • Contemporáneo de

    Jiddu Krishnamurti

    Contemporáneos, ambos del sur de la India; rechazaban los métodos y la autoridad externa, pero no consta que se conocieran.

    Similitud identificada por análisis

Fuentes

Fuentes

Bibliografía y catálogos consultados para esta ficha.

  1. Osborne, Arthur. Ramana Maharshi and the Path of Self-Knowledge. Londres: Rider, 1954 (reed. Sri Ramanasramam). Texto consultado en Internet Archive.
  2. Narasimha Swami, B. V. Self-Realization: The Life and Teachings of Sri Ramana Maharshi. Tiruvannamalai: Sri Ramanasramam, 1931.
  3. Venkataramiah, Munagala (Swami Ramanananda Saraswathi), ed. Talks with Sri Ramana Maharshi. Tiruvannamalai: Sri Ramanasramam, 1955 (conversaciones de 1935–1939; ed. 2006 consultada en Internet Archive).
  4. Godman, David, ed. Be As You Are: The Teachings of Sri Ramana Maharshi. Londres: Arkana, 1985.
  5. Brunton, Paul. A Search in Secret India. Londres: Rider, 1934 (caps. 9 y 16–17 sobre Ramana Maharshi).
  6. Osborne, Arthur, ed. The Collected Works of Ramana Maharshi. Londres: Rider, 1959; Tiruvannamalai: Sri Ramanasramam (ediciones posteriores).
  7. Wikidata: Ramana Maharshi (Q288441).
  8. Sri Ramanasramam, Tiruvannamalai. Web oficial del ashram (biografía, obras, publicaciones).
  9. Humphreys, Frank H. Cartas sobre su visita a Ramana Maharshi (1911), publicadas en The International Psychic Gazette, Londres, 1913; reproducidas en Osborne 1954 y por Sri Ramanasramam (Glimpses of the Life and Teachings of Bhagavan Sri Ramana Maharshi).
  10. Arunachala Ashrama. The Archival Films 1935 to 1950: Research Booklet. Nueva York: Arunachala Ashrama, 1996–2012 (artículos publicados en The Maharshi, 1991–1993).
  11. Yogananda, Paramahansa. Autobiography of a Yogi. Nueva York: Philosophical Library, 1946, cap. 41.
  12. Zimmer, Heinrich. Der Weg zum Selbst: Lehre und Leben des indischen Heiligen Shri Ramana Maharshi aus Tiruvannamalai. Ed. C. G. Jung. Zúrich: Rascher, 1944.
  13. Mudaliar, A. Devaraja. Day by Day with Bhagavan (diario del 16-3-1945 al 4-1-1947). Tiruvannamalai: Sri Ramanasramam, 1968 (ed. 2002, ISBN 81-88018-82-1).
  14. Nagamma, Suri. Letters from Sri Ramanasramam. Trad. D. S. Sastri. Tiruvannamalai: Sri Ramanasramam, 1970.
  15. Open Library (Internet Archive): registros de obra y edición de Ramana Maharshi y de sus compiladores, consultados el 2026-10-23.
  16. Mahabharata, Vana Parva (Aranyaka Parvan), episodio de Nala y Damayanti (Nalopakhyana). Edición crítica, Poona: Bhandarkar Oriental Research Institute, 1933–1966; libro III, adhyaya 54.
  17. Shantideva. Bodhicharyavatara (s. VIII), cap. V, estrofas 12–13 (imagen de cubrir la tierra de cuero frente a calzarse).
  18. Maugham, W. Somerset. «The Saint», en Points of View. Londres: Heinemann, 1958 (ensayo sobre su visita a Ramana Maharshi en 1938).
  19. Sri Ramanasramam. «The Mountain Path» (revista trimestral fundada en 1964 por Arthur Osborne y publicada por el ashram). Web oficial de Sri Ramanasramam.
  20. Arunachala Ashrama (Nueva York). «Sri Ramanasramam's Centenary Celebration»: cronología del ashram y de su presidencia (T. N. Venkataraman, V. S. Ramanan, Venkat S. Ramanan).
  21. Lucas, Phillip Charles. «Non-Traditional Modern Advaita Gurus in the West and Their Traditional Modern Advaita Critics». Nova Religio 17, n.º 3 (2014): 6–37. doi:10.1525/nr.2014.17.3.6.
  22. Osborne, Arthur, ed. The Collected Works of Ramana Maharshi. Tiruvannamalai: Sri Ramanasramam, 1974 (índice: obras originales, versos sueltos, traducciones de los Agamas y de Shankara, Vichara Mani Mala). Escaneo en Internet Archive (colección eGangotri).
  23. Ramana Maharshi. Sri Ramana Nool Thirattu (obras reunidas en tamil), 3.ª ed. Tiruvannamalai: Sri Ramanasramam (publ. por Niranjanananda Swami), c. 1940. Digital Library of India 2015.384252, en Internet Archive.
Titular de derechos
Sri Ramanasramam (Tiruvannamalai) es titular de los derechos de las traducciones, compilaciones y ediciones que publica (Talks, Collected Works, Sri Ramana Gita, The Mountain Path) y del archivo fotográfico y fílmico. Los textos originales en tamil de Ramana (m. 1950) están en dominio público en la India; las traducciones y antologías modernas (Godman, Osborne y otras) tienen derechos de sus autores y editores.

Pendiente de confirmar

Lo que esta ficha aún no ha podido cerrar. Preferimos decirlo a rellenarlo.

  • Ediciones en español con ISBN de Upadesa Saram, de los Talks (traducción completa) y de las Obras completas: no aparecen en Open Library y Google Books devuelve cuota 0 sin clave.
  • Ediciones en italiano, ruso, hindi y árabe de las obras principales: no localizadas en catálogo.
  • Confirmar que «Enseñanzas de Bhagavan Sri Ramana Maharshi» (Kier, ISBN 9501700828) es la traducción de la antología de Osborne; el registro no da traductor ni año.
  • Manuscritos: localizar los autógrafos conservados en el archivo de Sri Ramanasramam (respuestas originales de Nan Yar y Vichara Sangraham, cuadernos de himnos) y, si existe, su digitalización; no se ha encontrado catálogo público.
  • Transcribir de una edición fiable los originales tamiles de la nota de 1896 y de la respuesta a su madre de 1898, para dar text_original en tamil.
  • Confirmar en fuente primaria la identidad del fotógrafo francés de la noche del 14 de abril de 1950 (se suele decir Henri Cartier-Bresson; Osborne no lo nombra).
  • Fijar mes de la proclamación de Ganapati Muni (1907) y fecha exacta de la primera visita de Brunton (1931).
  • Imágenes descartadas por metadatos poco fiables en Commons (autor y fecha erróneos): Ramana-Maharshi-walk.jpg, Ramana-Maharshi-stand.jpg, Ramana-Maharshi-1949.jpg, Paramahansa-Yogananda-with-Ramana-Maharshi.jpg. Revisar con la fuente original antes de usarlas.
  • Sin programas de afiliación verificados (ni Sri Ramanasramam ni sus editoriales).
  • Obras (2026-10-25): se añadieron 10 obras (dos composiciones de su mano —Atma Vidya Kirtanam y Appalappattu— y ocho recopilaciones reconocidas). Los cinco himnos a Arunachala, el Gita Saram y las traducciones de Shankara ya figuraban agrupados. Quedan fuera las antologías modernas derivadas (Words of Grace, A Practical Guide to Know Yourself, Sayings of Sri Ramana Maharshi), los libros de recuerdos de devotos (Guru Ramana de S. S. Cohen, The Power of the Presence de David Godman) y las ediciones autopublicadas.
  • Fijar fecha de primera edición de Crumbs from His Table y de Upadesa Manjari en tamil (la de Appalappattu se resolvió el 2026-10-25: «1914 o 1915», Collected Works 1974).
  • Localizar ISBN de The Garland of Guru's Sayings (Sri Ramanasramam, 1990) y de la traducción de Sadhu Om y Michael James de Guru Vachaka Kovai; y de Conscious Immortality (ed. revisada).
  • Sala de lectura (2026-10-25): solo se registra el Nool Thirattu tamil (c. 1940). Las traducciones inglesas antiguas localizadas no son aún de dominio público en los países de 70 años p. m.: Upadesa Saram trad. B. V. Narasimha Swami, 1938 (m. 1956; libre en 2027), o tienen autoría del comentario sin identificar (Sri Ramana Gita con comentario sánscrito, 1946, archive.org/details/sriramanagitawithsanskritcommentaryganapatimuni1946_202004_376_r). Revisar en 2027 y confirmar el estatus en España (80 años p. m.: 2031).

Investigado el 2026-10-25