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Islam · Sufismo

Al-Ghazali

أبو حامد محمد بن محمد الغزالي الطوسي · حجة الإسلام · ابوحامد محمد غزالی

c. 1058 – 1111Persona históricamente documentada

Jurista shafií, teólogo asharí y místico persa (Tus, c. 1058 – Tus, 1111), llamado «la prueba del islam» y conocido en la Europa latina como Algazel. Profesor en la Nizamiyya de Bagdad, criticó a los filósofos en la Tahafut al-falasifa y, tras la crisis que narra en su autobiografía, al-Munqidh min al-dalal, abandonó la cátedra en 1095 por la vía sufí. Su Ihya ulum al-din, en cuarenta libros, integró la mística en la vida religiosa sunní y es, después del Corán y los hadices, uno de los libros más leídos del islam.

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Al-Ghazali según Khalil Gibran

Al-Ghazali según Khalil Gibran · Public domain

En sus palabras

«La sed de alcanzar la realidad de las cosas fue mi costumbre y mi hábito desde el comienzo de mi vida y la flor de mi edad: un instinto y una disposición que Dios puso en mi naturaleza, no por elección ni artificio míos.»

al-Munqidh min al-dalal, introducción (texto árabe de Wikisource; trad. inglesa de Claud Field, 1909; trad. española propia)

Su idea central

Certeza (yaqin) y la luz en el pecho: El *Munqidh* define la certeza como un conocimiento en el que lo conocido se revela sin dejar lugar a la duda ni a la posibilidad de error.

Biografía

5 min de lectura

Un huérfano de Tus

Abu Hamid Muhammad ibn Muhammad al-Ghazali nació en Tabarán, uno de los dos núcleos de la ciudad de Tus, en el Jorasán, a unos veinticinco kilómetros de la actual Mashhad. Los biógrafos medievales fijan su nacimiento en el año 450 de la hégira, que corresponde a 1058–1059; Frank Griffel ha observado que las alusiones a su edad en sus cartas y en su autobiografía apuntan más bien a 448/1056 o incluso a 1055. Según la tradición recogida por al-Subki, su padre hilaba y vendía lana —de ahí la forma Ghazzali, «el hilandero», que compite con Ghazali, derivada de una aldea llamada Ghazala— y, al morir, confió a sus dos hijos, Muhammad y Ahmad, a un amigo sufí que los educó hasta agotar la pequeña herencia y los envió después a una madrasa donde se alimentaba a los estudiantes. Los dos hermanos tendrían destinos paralelos: Ahmad sería predicador y maestro sufí, autor de los Sawanih, el primer gran tratado persa sobre el amor místico.

De Jurjan a la corte del visir

Tras unos primeros estudios de derecho en Tus y en Jurjan, se trasladó a Nishapur para formarse con Imam al-Haramayn al-Juwayni, el gran teólogo asharí y jurista shafií de su tiempo; allí trató también al maestro sufí Abu Ali al-Farmadhi. Cuando al-Juwayni murió, en 478/1085, el joven se incorporó al séquito itinerante de Nizam al-Mulk, el visir de los sultanes selyúcidas que había fundado la red de madrasas que llevaban su nombre. En 484/1091 el visir lo nombró profesor de la Nizamiyya de Bagdad, la cátedra más prestigiosa del mundo sunní. Tenía poco más de treinta años y una autoridad que le daba voz ante el califa y ante el sultán.

Bagdad: el profesor y los filósofos

En Bagdad enseñó derecho shafií ante centenares de alumnos y, según cuenta él mismo, dedicó sus horas libres a leer a solas a los filósofos de tradición griega, sobre todo a al-Farabi y a Avicena. De ahí salieron dos libros complementarios: las Maqasid al-falasifa, una exposición fiel de la doctrina de Avicena, y la Tahafut al-falasifa, la «Incoherencia de los filósofos», terminada en la primera quincena de muharram de 488 (enero de 1095), que examina veinte de sus tesis y declara tres de ellas incompatibles con el islam: la eternidad del mundo, la ignorancia divina de lo particular y la negación de la resurrección de los cuerpos. Allí está su célebre análisis de la causalidad: que el algodón arda al contacto con el fuego es una costumbre que Dios crea, no una conexión necesaria. Por encargo del califa al-Mustazhir escribió además una refutación de los ismailíes batiníes, a los que se atribuía el asesinato de Nizam al-Mulk en 1092.

La crisis de 1095

La autobiografía que redactó al final de su vida, al-Munqidh min al-dalal («Lo que libra del extravío»), narra la crisis de esos años con una franqueza sin precedentes en la literatura árabe. Un primer episodio escéptico, de unos dos meses, se resolvió, dice, no por argumentos sino «por una luz que Dios arrojó en el pecho». La segunda crisis fue moral: comprendió que el saber de los sufíes no se aprende en los libros, sino que se «gusta» (dhawq), y que su carrera estaba movida por el deseo de prestigio. Durante seis meses, a partir de rayab de 488 (julio de 1095), vaciló; al final, escribe, Dios le cerró la lengua y ya no pudo dar clase, perdió el apetito y los médicos se declararon impotentes. En dhu l-qada de 488 (noviembre de 1095) abandonó Bagdad con el pretexto de la peregrinación y dejó la cátedra a su hermano Ahmad. Los historiadores discuten cuánto pesó en la decisión el desengaño espiritual y cuánto el temor a la violencia política tras las muertes de Nizam al-Mulk y del sultán Malikshah: el Munqidh es una reconstrucción retrospectiva, con propósito apologético, no un diario.

Diez años de retiro

Pasó unos dos años en Siria; en Damasco vivía recluido en el minarete de la gran mezquita. Visitó Jerusalén y la tumba de Abraham en Hebrón, donde en 489/1096 hizo voto de no volver a servir a ningún soberano, no aceptar dinero del poder ni participar en disputas escolásticas; peregrinó a La Meca y Medina y regresó, por Damasco y Bagdad, a Tus, donde abrió una pequeña escuela y un convento sufí. En esos años compuso su obra mayor, el Ihya ulum al-din, la «Revivificación de las ciencias de la religión»: cuarenta libros en cuatro partes que recorren el culto, las costumbres, los vicios que pierden y las virtudes que salvan, e integran el sufismo en la vida ordinaria del creyente. Lo resumió en persa en la Kimiya-yi saadat, la «Alquimia de la felicidad». En el Occidente almorávide la recepción fue hostil: en 1109 el Ihya fue quemado públicamente en Córdoba a instancias de los alfaquíes.

La vuelta a la enseñanza

En 499/1106, Fajr al-Mulk, hijo de Nizam al-Mulk y visir de Sanyar en el Jorasán, lo convenció de enseñar de nuevo en la Nizamiyya de Nishapur. Al-Ghazali rompió el voto de Hebrón persuadido, según escribe, de que Dios envía un renovador (muyaddid) al comienzo de cada siglo y de que el siglo VI de la hégira le correspondía a él. Hacia 503/1109 fue convocado ante Sanyar por las acusaciones de sus adversarios y salió absuelto; ese mismo año terminó al-Mustasfa, su gran tratado de fundamentos del derecho. Pasó sus últimos meses en Tus, donde, según el relato de su hermano Ahmad recogido por Ibn al-Yawzi, murió al amanecer del lunes 14 de yumada al-ajira del 505, 18 de diciembre de 1111: hizo la ablución, rezó, pidió su mortaja, la besó, la puso sobre sus ojos y se tendió hacia la alquibla.

La prueba del islam

La posteridad lo llamó Huyyat al-islam, «la prueba del islam», y la tradición sunní ha visto en el Ihya el libro que reconcilió la ley, la teología y la vida espiritual. Su obra auténtica ronda los sesenta o setenta títulos, pero los catálogos medievales le atribuyen unos trescientos más, y la crítica moderna, desde Maurice Bouyges y Montgomery Watt, discute todavía la autoría de textos como la Mishkat al-anwar, el Minhaj al-abidin, Ayyuha l-walad o la segunda parte de la Nasihat al-muluk. La Europa latina lo conoció como Algazel, sobre todo como autor de una lógica y una metafísica que no eran sino la exposición aviceniana de las Maqasid. Averroes respondió a la Tahafut con su Tahafut al-tahafut; el tópico de que al-Ghazali «mató la filosofía en el islam» ha sido revisado por la historiografía reciente, que muestra hasta qué punto la teología posterior absorbió la lógica y la metafísica que él había enseñado a manejar.

Fuentes: al-Ghazali. al-Munqidh min al-dalal. Texto árabe en Wikisource; trad. inglesa de Claud Field, The Confessions of Al Ghazzali, Londres: John Murray (Wisdom of the East), 1909. · al-Ghazali. Mishkat al-anwar («The Niche for Lights»). Trad. e introd. de W. H. T. Gairdner. Londres: Royal Asiatic Society (Monographs, vol. XIX), 1924; reimpr. Lahore: Sh. Muhammad Ashraf, 1952. · Bouyges, Maurice. Essai de chronologie des œuvres de al-Ghazali (Algazel). Ed. Michel Allard. Beirut: Imprimerie Catholique, 1959. · Badawi, Abd al-Rahman. Mu'allafat al-Ghazali. El Cairo, 1961; 2.ª ed., Kuwait, 1977. · Watt, W. Montgomery. Muslim Intellectual: A Study of al-Ghazali. Edimburgo: Edinburgh University Press, 1963; y «The Authenticity of the Works Attributed to al-Ghazali», Journal of the Royal Asiatic Society, 1952.

Cronología

La vida, año a año

Cada punto es un acontecimiento documentado. Pulsa para leerlo, con su fuente y su grado de certeza.

  1. c. 1058 · 0 años

    Nacimiento en Tus

    Nace en Tabarán (Tus, Jorasán) en 450 H (1058–1059), según los biógrafos medievales; Griffel propone 448/1056 o 1055 a partir de sus propias cartas.

    Probable

  2. c. 1075

    Estudios en Jurjan y Nishapur

    Tras estudiar derecho en Tus y Jurjan, se forma en Nishapur con al-Juwayni (teología asharí, derecho shafií) y trata al sufí Abu Ali al-Farmadhi.

    Probable

  3. 1085

    Al servicio de Nizam al-Mulk

    Muerto al-Juwayni (478 H), se une al campamento y la corte del visir selyúcida Nizam al-Mulk.

    Documentado

  4. 1091

    Profesor de la Nizamiyya de Bagdad

    Nombrado por Nizam al-Mulk en 484 H (1091), enseña derecho shafií en la madrasa más prestigiosa del mundo sunní.

    Documentado

  5. 1092

    Asesinato de Nizam al-Mulk

    El visir es asesinado (485 H), crimen atribuido a los ismailíes nizaríes; poco después muere el sultán Malikshah.

    Documentado

  6. enero de 1095

    Termina la Tahafut al-falasifa

    Concluye la «Incoherencia de los filósofos» en la primera quincena de 488 H (enero de 1095), tras exponer su doctrina en las Maqasid.

    Documentado

  7. julio de 1095

    La crisis: la lengua cerrada

    Desde rayab de 488 (julio de 1095) vacila seis meses entre la carrera y la vía sufí; queda incapaz de hablar en clase, según el Munqidh.

    Documentado

  8. noviembre de 1095

    Abandona Bagdad

    En dhu l-qada de 488 (noviembre de 1095) deja la cátedra a su hermano Ahmad y parte con el pretexto de la peregrinación.

    Documentado

  9. 1096

    Damasco, Jerusalén, Hebrón y La Meca

    Retiro en el minarete de la mezquita de Damasco; en Hebrón hace voto de no servir al poder (489 H); peregrina a La Meca y Medina.

    Documentado

  10. c. 1097

    Regreso a Tus; el Ihya

    Tras pasar por Bagdad (490 H) se instala en Tus, abre una escuela y un convento sufí y compone el Ihya ulum al-din y, en persa, la Kimiya-yi saadat.

    Probable

  11. 1106

    Vuelve a enseñar en Nishapur

    En 499 H, invitado por Fajr al-Mulk, visir de Sanyar, enseña en la Nizamiyya de Nishapur; se presenta como renovador del siglo.

    Documentado

  12. c. 1109

    Ante Sanyar; quema del Ihya en Córdoba

    Hacia 503 H es convocado ante Sanyar y absuelto; termina al-Mustasfa. En la Córdoba almorávide se quema públicamente el Ihya.

    Probable

  13. 18 de diciembre de 1111 · 53 años

    Muerte en Tus

    Muere al amanecer del lunes 14 de yumada al-ajira de 505 (18 de diciembre de 1111), según el relato de su hermano Ahmad transmitido por Ibn al-Yawzi.

    Documentado

  14. c. 1150

    Algazel en la Europa latina

    Dominicus Gundissalinus y Juan Hispano traducen al latín las Maqasid (Logica et philosophia Algazelis); Europa lo leerá como filósofo aviceniano.

    Documentado

  15. c. 1180

    Averroes responde: Tahafut al-tahafut

    Ibn Rushd escribe la «Incoherencia de la Incoherencia», refutación punto por punto de la Tahafut.

    Documentado

Obras

Obras esenciales

Las obras sin las que no se entiende su legado.

Revivificación de las ciencias de la religión (Ihya ulum al-din) — Al-Ghazali

Obra escrita · c. 1097

Revivificación de las ciencias de la religión (Ihya ulum al-din)

إحياء علوم الدين (Ihya' 'ulum al-din)

La obra mayor de al-Ghazali y una de las más leídas del islam: una guía completa de la vida religiosa en cuatro «cuartos» de diez libros cada uno. Los dos primeros tratan del culto y de las costumbres —la oración, el ayuno, la comida, el matrimonio, el comercio, la amistad, la música—; los dos últimos, de la ciencia del corazón: los vicios que pierden al alma (la ira, la avaricia, la ostentación, el orgullo) y las virtudes que la salvan (el arrepentimiento, la paciencia, la confianza, el amor de Dios). Su tesis es que los ulemas de su tiempo habían reducido la religión a derecho y polémica, y que hay que devolverle su interior. Toma materiales de Abu Talib al-Makki y de al-Qushayri, pero los reorganiza en un sistema propio.

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La incoherencia de los filósofos — Al-Ghazali

Obra escrita · 1095

La incoherencia de los filósofos

تهافت الفلاسفة (Tahafut al-falasifa)

Refutación de veinte tesis de los filósofos aristotélicos, sobre todo de Avicena, con sus propios métodos lógicos. Tres de ellas —la eternidad del mundo, que Dios solo conozca los universales y la negación de la resurrección de los cuerpos— son, a su juicio, incredulidad; las otras diecisiete, innovaciones. La cuestión XVII contiene su análisis de la causalidad: la conexión entre lo que llamamos causa y efecto no es necesaria, sino una costumbre creada por Dios, como muestra el ejemplo del algodón y el fuego. Averroes le respondió con la *Tahafut al-tahafut*.

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Lo que libra del extravío (El salvador del error) — Al-Ghazali

Obra escrita · c. 1108

Lo que libra del extravío (El salvador del error)

المنقذ من الضلال (al-Munqidh min al-dalal)

La autobiografía intelectual de al-Ghazali, escrita como respuesta a un «hermano en la fe» que le pregunta cómo llegó a la verdad. Narra su crisis escéptica, curada por una luz que Dios puso en su pecho, y examina las cuatro clases de buscadores —teólogos, filósofos, ismailíes y sufíes— para concluir que solo la vía sufí, que se conoce por experiencia y no por definición, da certeza. Relata también su salida de Bagdad y su vuelta a la enseñanza. Se ha comparado a menudo con las *Confesiones* de san Agustín.

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La alquimia de la felicidad — Al-Ghazali

Obra escrita · c. 1105

La alquimia de la felicidad

کیمیای سعادت (Kimiya-yi sa'adat)

Versión persa, más breve y reorganizada, del *Ihya*. Cuatro «títulos» iniciales —el conocimiento de sí, de Dios, del mundo y del más allá— preceden a cuatro «pilares» que corresponden a los cuartos del *Ihya*. Su punto de partida es que el conocimiento de sí es la llave del conocimiento de Dios, y su imagen central, la del corazón como espejo que la disciplina «alquímica» limpia hasta reflejar lo divino. Es una de las grandes obras de la prosa persa del siglo XI.

7 ediciones · amazon.es

Toda su obra (44)

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Frases

Frases localizadas en una obra concreta. Cada una lleva su procedencia y su nivel de confianza.

La sed de alcanzar la realidad de las cosas fue mi costumbre y mi hábito desde el comienzo de mi vida y la flor de mi edad: un instinto y una disposición que Dios puso en mi naturaleza, no por elección ni artificio míos.

وقد كان التعطش إلى درك حقائق الأمور دأبي وديدني من أول أمري وريعان عمري، غريزة وفطرة من الله وضعتا في جبلتي، لا باختياري وحيلتي

Verificadaal-Munqidh min al-dalal, introducción (texto árabe de Wikisource; trad. inglesa de Claud Field, 1909; trad. española propia)

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Últimas palabras

Relato posterior de testigos

«Escucho y obedezco para entrar ante el Rey.»

سمعاً وطاعة للدخول على الملك

Relato de su hermano Ahmad al-Ghazali, transmitido por Ibn al-Yawzi en *al-Thabat 'inda l-mamat*: el lunes al amanecer hizo la ablución, rezó, pidió su mortaja, la besó, la puso sobre sus ojos, pronunció estas palabras, extendió las piernas hacia la alquibla y murió antes de que clareara. Es un testimonio familiar transmitido por un autor del siglo siguiente, con rasgos de muerte ejemplar.

Fuente: Ibn al-Yawzi, Abu l-Faraj. al-Thabat 'inda l-mamat (relato de Ahmad al-Ghazali sobre la muerte de su hermano), citado en la introducción del editor a Jawahir al-Qur'an (texto en Wikisource árabe).

Preguntar

Lo que su obra responde

Doce grandes preguntas de la humanidad y lo que sus textos permiten responder, con referencias. Nunca ponemos palabras en su boca.

  • ¿Qué es lo Absoluto? ¿Existe Dios?

    Un Dios vivo que crea por voluntad y es la única luz verdadera

    Un Dios personalLo dice expresamente

    Al-Ghazali defiende, como teólogo asharí, un Dios único, vivo, sabio, poderoso y dotado de voluntad, que crea el mundo de la nada y lo sostiene a cada instante. En El justo medio en la creencia razona que el mundo ha tenido comienzo y que todo lo que comienza necesita quien lo haga existir; en La incoherencia de los filósofos rechaza el Dios de Avicena, del que el mundo emana por necesidad, porque le niega la voluntad libre y el conocimiento de los particulares. Su obra mística no despersonaliza a ese Dios, sino que lo intensifica: en El nicho de las luces sostiene que la única luz verdadera es Dios y que todas las demás son luces prestadas, y su comentario a los noventa y nueve nombres hace de cada atributo divino un modelo que el creyente puede imitar en la medida humana.

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  • ¿Quién soy yo? ¿Existe un yo verdadero?

    El yo verdadero es el corazón, espejo creado para conocer a Dios

    Un alma creada e inmortalLo dice expresamente

    Al-Ghazali abre La alquimia de la felicidad con el conocimiento de sí, porque el conocimiento de sí es la llave del conocimiento de Dios. Lo que el hombre es de verdad no es el cuerpo, que es su montura y su herramienta, sino el corazón (qalb): una realidad sutil, espiritual, de orden divino, capaz de conocer a Dios y destinada a sobrevivir a la muerte. El libro de las maravillas del corazón, en la Revivificación, lo describe como un espejo que se empaña con los pecados y las pasiones y se pule con la disciplina y el recuerdo de Dios, hasta reflejar las realidades del mundo invisible. El yo pasional (nafs), con sus apetitos, no es el enemigo absoluto, sino el animal que el corazón debe gobernar. El alma es creada, no eterna; pero su destino es inmortal.

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  • ¿Por qué sufrimos?

    Un corazón enfermo de mundo queda velado ante Dios

    La separación de DiosLo dice expresamente

    Al-Ghazali dedica un cuarto entero de la Revivificación, el de los «vicios que llevan a la perdición», a las enfermedades del corazón: la gula, la lujuria, la ira, la envidia, el amor al dinero y a la fama, la soberbia, la ostentación. Todas tienen una raíz común, el amor al mundo, que empaña el espejo del corazón y lo vela ante Dios; esa lejanía es la desdicha verdadera, aquí y en la otra vida. Lo vivió en carne propia: en El salvador del error cuenta cómo, en 1095, Dios le cerró la lengua hasta impedirle enseñar, y los médicos dijeron que el mal estaba en el corazón y no tenía remedio en su arte. Las aflicciones exteriores, en cambio, son pruebas que se sobrellevan con paciencia y gratitud, y pueden acercar a Dios.

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  • ¿Qué ocurre después de la muerte?

    La muerte es el paso al encuentro con el Rey, y el cuerpo resucitará

    Vida eterna y resurrecciónLo dice expresamente

    Al-Ghazali cierra la Revivificación con un libro entero sobre el recuerdo de la muerte y lo que viene después: la agonía, la tumba, la resurrección, el juicio, la balanza, el puente, el paraíso y el fuego, y también la visión de Dios, que es la dicha suprema. La perla preciosa recorre el mismo itinerario con abundancia de tradiciones. Frente a los filósofos, que solo admitían la inmortalidad del alma, sostiene en La incoherencia que negar la resurrección de los cuerpos es incredulidad, porque nada impide a Dios devolver al alma un cuerpo. Recordar la muerte cada día no es morbosidad: desapega del mundo y prepara el encuentro. Según el relato de su hermano Ahmad, murió en Tus al amanecer, tras pedir su mortaja y declararse dispuesto a entrar ante el Rey.

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  • ¿Cómo se alcanza la liberación o la salvación?

    Saber no basta: hay que purificar el corazón y gustar el camino

    Por la práctica disciplinadaLo dice expresamente

    Al-Ghazali llegó a la vía sufí después de agotar la teología, la filosofía y la enseñanza de los ismailíes, y lo que descubrió fue que la salvación no se alcanza leyendo. En El salvador del error lo dice con una imagen: qué diferencia hay entre conocer la definición de la salud y de la saciedad y estar sano y saciado. Los sufíes, escribe, eran hombres de estados vividos, no de palabras. Por eso la Revivificación es un programa de práctica: los actos de culto cumplidos con atención interior, la disciplina del alma (riyada), la lucha contra los vicios, la adquisición de las virtudes y el recuerdo constante de Dios. En la Carta al discípulo insiste en que el saber sin obras es locura. La meta es el conocimiento de Dios, pero el camino es la purificación.

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  • ¿Hace falta un maestro?

    El discípulo necesita un maestro que lo eduque, pero no un imán infalible

    ImprescindibleLo dice expresamente

    Al-Ghazali distingue dos cuestiones. En el camino espiritual, el maestro es imprescindible: en la Carta al discípulo y en el libro de la disciplina del alma de la Revivificación explica que quien busca a Dios necesita un shaykh que lo eduque, que arranque de él los malos rasgos de carácter y los sustituya por los buenos, como el labrador arranca la mala hierba; el discípulo debe confiarse a él como el enfermo al médico. Pero en materia de verdad religiosa rechaza la autoridad que reclamaban los ismailíes para su imán oculto e infalible: en El salvador del error y en sus refutaciones sostiene que el único maestro infalible es el Profeta, y que su enseñanza está ya en el Corán y la sunna, al alcance de la razón y de los sabios.

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  • ¿Es real el mundo?

    Un mundo creado de nuevo a cada instante, y no cabe otro mejor

    Creación buena y realLo dice expresamente

    Para al-Ghazali el mundo es real y bueno, pero no se sostiene por sí mismo. En La incoherencia de los filósofos niega que haya una conexión necesaria entre lo que llamamos causa y efecto: el algodón no arde porque el fuego lo toque, sino porque Dios crea la combustión cuando se da el contacto, según una costumbre (ada) que puede suspender. El mundo es, así, obra continua de la voluntad divina. En el libro de la unidad y la confianza en Dios de la Revivificación afirma que no hay en lo posible nada más admirable que lo que existe: el orden presente es el mejor que podía darse. Y en El nicho de las luces añade que la existencia de las criaturas es prestada, como la luz de la luna procede del sol.

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  • ¿Qué es el amor?

    Solo Dios merece de verdad ser amado: el amor corona el camino

    Anhelo y uniónLo dice expresamente

    Al-Ghazali dedica uno de los libros finales de la Revivificación al amor, el anhelo, la intimidad y la conformidad, y lo presenta como la meta de todas las estaciones anteriores: el arrepentimiento, la paciencia o la confianza son preparaciones para amar. Analiza las causas por las que se ama —el amor a la propia existencia, al bienhechor, a la belleza, a la afinidad— y muestra que todas, llevadas a su término, solo encuentran objeto pleno en Dios, que es el origen del ser, de todo bien y de toda belleza. Del amor nace el anhelo de verlo y la intimidad con Él. Para ilustrar el amor puro cita los versos de los dos amores atribuidos a Rabia, y con ello los convierte en el ejemplo canónico de la tradición.

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  • ¿Somos libres o está todo determinado?

    No hay más agente que Dios: la pluma no escribe por sí misma

    No hay un hacedorLo dice expresamente

    En el libro de la unidad divina y la confianza en Dios de la Revivificación, al-Ghazali describe el grado más alto de la fe en la unidad: ver que no hay más agente que Dios. Lo ilustra con una parábola: un caminante ve una hoja ennegrecida y pregunta a la tinta, que remite a la pluma, que remite a la mano, que remite a la voluntad, al conocimiento y al poder, hasta que todos reconocen que obedecen a otro. Las causas segundas son intermediarios; el único actor es Dios, que crea también los actos humanos. Sin embargo, como teólogo asharí sostiene que el hombre adquiere (kasb) sus actos y responde de ellos ante la ley y en el juicio. La confianza en Dios no suprime el esfuerzo: el que confía sigue trabajando.

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  • ¿Para qué meditar u orar?

    Los ritos de la ley, vividos con presencia del corazón, transforman al creyente

    Ritual y cultivo de síLo dice expresamente

    La gran aportación de al-Ghazali fue devolver el alma a los ritos. El primer cuarto de la Revivificación recorre la purificación, la oración, la limosna, el ayuno, la peregrinación, la recitación del Corán y el recuerdo de Dios, y para cada acto expone sus normas exteriores y sus secretos interiores. La oración ritual solo vale plenamente si va acompañada de presencia del corazón, comprensión de lo que se dice, reverencia, temor, esperanza y vergüenza. El comienzo de la guía ordena la jornada del creyente desde el despertar hasta el sueño. Más allá de los ritos están el recuerdo constante (dhikr) y el retiro (khalwa), que él mismo practicó durante años; pero nunca los opuso a la ley: la práctica sufí florece dentro de ella.

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  • ¿Puede la razón conocer lo último?

    La razón tiene un límite; más allá, una luz que Dios arroja

    Lo último está más allá de la menteLo dice expresamente

    Al-Ghazali fue un maestro de la lógica, que escribió dos manuales para enseñarla y defendió su uso en el derecho y la teología; en La incoherencia de los filósofos combatió a Avicena con sus propias armas. Pero El salvador del error cuenta cómo una crisis de duda le hizo desconfiar tanto de los sentidos como de los primeros principios de la razón, y cómo salió de ella no por un encadenamiento de pruebas, sino por una luz que Dios arrojó en su pecho, la llave de la mayor parte de los conocimientos. Lo último no se demuestra: se gusta (dhawq). Por encima de la razón está el grado de la profecía, del que los sufíes alcanzan una muestra. La razón es un instrumento indispensable, pero no es el juez supremo.

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  • ¿Retirarse del mundo o transformarlo?

    Dejó la cátedra de Bagdad para retirarse, y volvió a enseñar años después

    Retirarse para encontrarLo dice expresamente

    La decisión más famosa de al-Ghazali fue un retiro. En 1095, en la cumbre de su carrera como profesor de la Nizamiyya de Bagdad, comprendió que enseñaba por ambición y no por Dios, perdió el habla y abandonó la ciudad. Durante unos once años vivió en Damasco, Jerusalén, Hebrón y La Meca, entregado al retiro, a la ascesis y al recuerdo de Dios. En la Revivificación dedica un libro a sopesar las ventajas del aislamiento y de la vida en compañía, y concluye que depende de cada persona y de cada momento. Pero en 1106 aceptó volver a enseñar en Nishapur, convencido de que la corrupción de su época exigía hablar; también escribió consejos para sultanes. El retiro fue para él purificación necesaria, no huida definitiva.

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Anécdotas y relatos

Anécdotas y relatos

Testimonioc. 1070s

Los ladrones de Jurjan

Al-Subki recoge un relato que el propio al-Ghazali habría contado a su discípulo As'ad al-Mayhani. Volvía de Jurjan con la caravana cuando unos salteadores la asaltaron y se llevaron todo, también el zurrón con los cuadernos donde había copiado las lecciones de su maestro. El joven siguió al jefe de la banda y le suplicó que le devolviera los apuntes, que no le servían de nada. El bandido se echó a reír: «¿Cómo dices que sabes lo que hay en ellos, si al quitártelos te has quedado sin saber?». Le devolvió los papeles, y al-Ghazali, tomando la burla como un aviso de Dios, dedicó los tres años siguientes a aprender de memoria todo lo que había anotado, para que ningún ladrón pudiera volver a despojarlo. La anécdota resume un ideal escolar —la ciencia que se lleva dentro—, pero su cronología no encaja bien con lo que sabemos de sus estudios.

Origen del relato: Taj al-Din al-Subki, *Tabaqat al-shafi'iyya al-kubra* (s. XIV), que cita a As'ad al-Mayhani como oyente del relato; Griffel (2009) discute sus problemas cronológicos.

Fuente: Griffel, Frank. Al-Ghazali's Philosophical Theology. Nueva York: Oxford University Press, 2009 (cap. 1: biografía y cronología).

Testimonio1095

La lengua cerrada

En la cumbre de su carrera, profesor de la Nizamiyya de Bagdad, al-Ghazali se convenció de que su enseñanza no tenía por fin a Dios sino el prestigio. Durante seis meses, desde rayab de 488 (julio de 1095), cuenta en el *Munqidh*, una voz le decía cada mañana que se marchara y otra, por la tarde, que esperara: «Es un estado pasajero; si lo sigues perderás esta posición y luego te arrepentirás». Al final, escribe, «Dios cerró con llave mi lengua»: subía a la cátedra para tranquilizar a sus alumnos y no conseguía pronunciar una palabra. La tristeza le quitó el apetito; no podía tragar un bocado ni beber un sorbo, y los médicos dijeron que el mal estaba en el corazón y que no había remedio sin quitar la causa. Entonces, dice, se refugió en Dios «como quien no tiene ya recursos», y la renuncia se le hizo fácil. Es un testimonio en primera persona, pero escrito más de diez años después con una intención apologética.

Origen del relato: Relato autobiográfico de *al-Munqidh min al-dalal* (c. 1106–1110); los historiadores (Griffel, Garden) discuten el peso de los factores políticos que el texto calla.

Fuente: al-Ghazali. al-Munqidh min al-dalal. Texto árabe en Wikisource; trad. inglesa de Claud Field, The Confessions of Al Ghazzali, Londres: John Murray (Wisdom of the East), 1909.

Relato hagiográficoc. 1096

El minarete de Damasco y la lección de la Aminiyya

Tras dejar Bagdad, al-Ghazali vivió en Damasco recluido en el minarete de la gran mezquita de los Omeyas, cerrando la puerta tras de sí para pasar el día en oración. Los biógrafos posteriores añadieron una escena: un día entró en la madrasa Aminiyya y oyó al profesor enseñar «según dijo al-Ghazali», comentando sus obras sin saber que el autor estaba allí, vestido como un derviche anónimo. Temiendo que la vanidad volviera a apoderarse de él, abandonó la ciudad. El retiro en el minarete procede del propio *Munqidh*; la escena de la Aminiyya, de la biografía tradicional transmitida por autores como Ibn Asakir y al-Subki, y tiene la forma de un relato edificante sobre la humildad.

Origen del relato: El minarete: *al-Munqidh*. La lección de la Aminiyya: biografía tradicional (Ibn Asakir, al-Subki), resumida en la introducción del editor a *Jawahir al-Qur'an* (Wikisource árabe).

Fuente: Ibn al-Yawzi, Abu l-Faraj. al-Thabat 'inda l-mamat (relato de Ahmad al-Ghazali sobre la muerte de su hermano), citado en la introducción del editor a Jawahir al-Qur'an (texto en Wikisource árabe).

Disputado1109–1143

La hoguera de Córdoba y la leyenda de Ibn Tumart

Hacia 1109, en la Córdoba almorávide, los alfaquíes malikíes encabezados por el cadí Ibn Hamdin obtuvieron que el *Ihya* fuera quemado en público y su lectura prohibida; la escena se repitió en el Magreb en 1143. Los juristas veían en el libro una crítica de su oficio y un sufismo sospechoso. A este hecho documentado la tradición almohade añadió una leyenda: Ibn Tumart, futuro fundador del movimiento almohade, habría estudiado con al-Ghazali en Bagdad y le habría contado la quema; el maestro, indignado, habría pedido a Dios que destruyera el reino de los almorávides y habría reconocido en su discípulo al instrumento de ese castigo. La crítica considera muy improbable el encuentro: no hay indicios de que coincidieran en Bagdad, y la historia sirvió para legitimar a los almohades, que se apoyaron en la autoridad de al-Ghazali.

Origen del relato: La quema: crónicas magrebíes y andalusíes estudiadas por Bennison (2016) y Garden (2014). El encuentro con Ibn Tumart: tradición almohade, calificada de dudosa por la Encyclopædia Iranica.

Fuente: Bennison, Amira K. The Almoravid and Almohad Empires. Edimburgo: Edinburgh University Press, 2016, pp. 243–244 (quema del Ihya en Córdoba); y Garden, Kenneth. The First Islamic Reviver: Abu Hamid al-Ghazali and His Revival of the Religious Sciences. Oxford University Press, 2014.

Testimonio1111

La mortaja

Ibn al-Yawzi, en un libro dedicado a la firmeza de los hombres piadosos ante la muerte, recogió el testimonio de Ahmad al-Ghazali sobre los últimos momentos de su hermano en Tus. El lunes 14 de yumada al-ajira del año 505, al amanecer, Abu Hamid hizo la ablución y rezó la oración del alba. Después pidió que le trajeran su mortaja; la tomó, la besó y la puso sobre sus ojos, diciendo: «Escucho y obedezco para entrar ante el Rey». Luego extendió las piernas en dirección a la alquibla y murió antes de que clareara el día. El poeta al-Abiwardi le dedicó una elegía. El relato procede de un testigo cercano, pero llega a través de una obra escrita para ofrecer muertes ejemplares, lo que invita a leerlo también como enseñanza.

Origen del relato: Ibn al-Yawzi (m. 1201), *al-Thabat 'inda l-mamat*, citando a Ahmad al-Ghazali; recogido también por al-Subki.

Fuente: Ibn al-Yawzi, Abu l-Faraj. al-Thabat 'inda l-mamat (relato de Ahmad al-Ghazali sobre la muerte de su hermano), citado en la introducción del editor a Jawahir al-Qur'an (texto en Wikisource árabe).

Enseñanzas

Enseñanzas

Las nociones que articulan su pensamiento, explicadas en su contexto.

Certeza (yaqin) y la luz en el pechoyaqin
El *Munqidh* define la certeza como un conocimiento en el que lo conocido se revela sin dejar lugar a la duda ni a la posibilidad de error. Al-Ghazali somete a esa prueba los datos de los sentidos, que la razón corrige, y luego la propia razón, que podría ser corregida por una instancia superior como el sueño es corregido por la vigilia. La duda lo deja dos meses en un escepticismo «de hecho, no de palabra», del que no sale por argumentos —porque todo argumento presupone los primeros principios— sino por «una luz que Dios arrojó en el pecho». La escena, que se ha comparado con la duda cartesiana, no conduce a un fundamento racional sino a la experiencia: la certeza última es un don y se busca por la vía de quienes la han «gustado».

Epistemología del *Munqidh*; discusión moderna sobre su relación con el escepticismo antiguo y con Descartes.

Fuente: al-Ghazali. al-Munqidh min al-dalal. Texto árabe en Wikisource; trad. inglesa de Claud Field, The Confessions of Al Ghazzali, Londres: John Murray (Wisdom of the East), 1909.

El gusto (dhawq): saber de estados, no de palabrasdhawq
Para al-Ghazali hay tres grados de conocimiento de las realidades espirituales: la fe que se apoya en la autoridad, la ciencia que se adquiere por demostración y el «gusto» (*dhawq*), que es experiencia directa. Su ejemplo es el de la embriaguez: el médico conoce su definición y sus causas sin estar ebrio, y el ebrio la vive sin saber definirla. Los sufíes, concluye, son «gente de estados, no de palabras», y lo esencial de su vía no se aprende escuchando, sino recorriéndola. La noción justifica el giro de su vida en 1095 y estructura el *Ihya*, cuya segunda mitad no se limita a describir virtudes, sino que propone ejercicios para adquirirlas.

Distinción sufí clásica entre *qal* y *hal*; al-Qushayri y Abu Talib al-Makki como fuentes.

Fuente: al-Ghazali. al-Munqidh min al-dalal. Texto árabe en Wikisource; trad. inglesa de Claud Field, The Confessions of Al Ghazzali, Londres: John Murray (Wisdom of the East), 1909.

La costumbre divina (ada) y la crítica de la causalidadada-causalidad
En la cuestión XVII de la *Tahafut*, al-Ghazali sostiene que la conexión entre lo que habitualmente llamamos causa y lo que llamamos efecto no es necesaria: la observación muestra que el algodón arde *cuando* lo toca el fuego, no que arda *por* el fuego. Lo que vemos es una sucesión regular, una «costumbre» (*'ada*) que Dios crea y que podría suspender, como en los milagros. No niega la regularidad de la naturaleza, sobre la que el ser humano puede fiarse, sino su necesidad metafísica, que a su juicio limitaría la libertad divina. El argumento, que Averroes rebatió y que se ha comparado con el de Hume, es una pieza central del ocasionalismo asharí; Griffel ha mostrado que al-Ghazali admitía también, como hipótesis compatible con la fe, una causalidad secundaria querida por Dios.

Ocasionalismo asharí; respuesta de Averroes en la *Tahafut al-tahafut*.

Fuente: Griffel, Frank. «al-Ghazali». Stanford Encyclopedia of Philosophy, publicado el 14 de agosto de 2007; revisión sustancial del 15 de enero de 2026.

El corazón como espejo (qalb)qalb
El libro XXI del *Ihya* y el primer título de la *Kimiya* hacen del corazón (*qalb*) no el órgano de carne sino «una sutileza divina y espiritual» que es la verdadera esencia del ser humano, capaz de conocer a Dios. Al-Ghazali lo compara con un espejo: puede reflejar la realidad de las cosas, pero se empaña con los deseos, los pecados y la costumbre, y se vela cuando se vuelve hacia otra parte. La disciplina espiritual —la «alquimia» que da título a la obra persa— consiste en pulirlo. Por eso la ética del *Ihya* es una medicina del corazón: cada vicio se trata con su contrario, y el conocimiento de sí se convierte en la llave del conocimiento de Dios.

Psicología sufí y aviceniana; el hadiz «quien se conoce a sí mismo conoce a su Señor».

Fuente: al-Ghazali. The Alchemy of Happiness. Trad. de Claud Field. Londres: John Murray (Wisdom of the East), 1910. Texto en Wikisource.

Los grados de la unidad y la confianza en Diostawhid-tawakkul
En el libro XXXV del *Ihya*, al-Ghazali distingue cuatro grados del *tawhid*, la afirmación de la unidad de Dios, con la imagen de la nuez: la cáscara exterior es la profesión de fe hecha solo con la lengua; la segunda cáscara, la fe sincera del creyente común; el fruto, la visión de que todas las cosas proceden de un único Agente; y el aceite, el grado de los sufíes que en la existencia no ven más que a Dios, y que llaman extinción en la unidad. De esa visión nace la confianza (*tawakkul*): quien comprende que todo actúa por Dios no deja de obrar, pero deja de inquietarse por el resultado. La doctrina permite integrar las experiencias extáticas de los sufíes en una teología que mantiene la distinción entre Dios y la criatura.

Doctrina de la *fana'* desde al-Junayd; reformulada luego por la escuela de Ibn Arabi.

Fuente: Böwering, Gerhard. «Ḡazālī, Abū Ḥāmed Moḥammad i. Biography». Encyclopædia Iranica, vol. X, fasc. 4 (2001), ed. en línea.

El amor de Dios (mahabba)mahabba
El libro XXXVI del *Ihya* defiende, frente a teólogos que solo admitían «amar» a Dios en el sentido de obedecerle, que el amor de Dios es posible y es la meta de todas las estaciones espirituales. Al-Ghazali analiza las causas del amor —el amor a uno mismo, al benefactor, a la belleza, a la afinidad oculta— y muestra que todas convergen en Dios, el único realmente bello y benefactor. Para explicar el amor puro cita los versos atribuidos a Rabia al-Adawiyya sobre los «dos amores», el del deseo y el que se debe a Dios porque Él lo merece. El amor culmina en la visión de Dios en el más allá, de la que el conocimiento en esta vida es anticipo.

Mística del amor de la escuela de Bagdad; su hermano Ahmad desarrolló la teoría del amor en los *Sawanih*.

Fuente: Böwering, Gerhard. «Ḡazālī, Abū Ḥāmed Moḥammad i. Biography». Encyclopædia Iranica, vol. X, fasc. 4 (2001), ed. en línea.

Vídeos

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Grabaciones, entrevistas y documentales. Los vídeos se reproducen desde YouTube; no se alojan aquí.

  • Al-Ghazali's Philosophical Theology

    Conferencia· EN

    Yale UniversityCanal oficial

  • Special Lecture: The Philosophical Foundations of al-Ghazali's Sufism - Frank Griffel

    Conferencia· EN

    Centre for Advanced Irfan Studies - TRADISI

  • HoP 145 - Frank Griffel on al-Ghazali

    Entrevista· EN

    History of Philosophy without any gaps

  • Islamic Philosophy before the "Incoherence", w/ Prof. Frank Griffel

    Entrevista· EN

    Averroes

  • Ep 49: Al-Ghazali [feat. Frank Griffel]

    Entrevista· EN

    Dogs with Torches

  • Al-Ghazali - The Reviver of Religious Sciences

    Análisis· EN

    Let's Talk Religion

  • Al-Ghazali: The Muslim Theologian Who Lost Faith in Theology

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    ReligionForBreakfast

  • Al Ghazali - The Alchemist of Happiness - Documentary Trailer

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    IslamLite

  • Interview mit Prof. Dr. Frank Griffel, Islamkolleg Deutschland

    Entrevista· DE

    Islamkolleg Deutschland e.V.Canal oficial

  • Al Ghazâlî (1058-1111) Philosophie et religion

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    Hervé Pasqua

  • Al-Ghazali - El que salva del error

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  • La Historia del FILÓSOFO AL-GHAZALI - FILOSOFÍA ISLAMICA

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Galería

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Imágenes con licencia verificada. Cada una conserva su autoría y su atribución.

Manuscritos

Manuscritos

Testimonios manuscritos y textos antiguos, con su custodio y sus condiciones de consulta.

  • AR · Nasj · c. 1095–1110 (textos); 509 H / 1115–1116 (copia)

    مجموع رسائل الغزالي (المنقذ من الضلال، مشكاة الأنوار وغيرهما)

    Testimonio conservado
    Manuscrito colectivo de obras de al-Ghazali copiado cuatro años después de su muerte; incluye el Munqidh y la Mishkat completa
    Custodio
    Biblioteca Süleymaniye, Estambul · Şehid Ali Paşa 1712
    Digitalización
    commons.wikimedia.org/wiki/File:Munqidh_min_al-d…
  • AR · Nasj · c. 1100 (texto); 800 H / 1397 (copia)

    بداية الهداية (Bidayat al-hidaya)

    Testimonio conservado
    Copia fechada
    Custodio
    British Library, Londres · Add 9517/1
    Digitalización
    blogs.bl.uk/asian-and-african/2017/02/arabic-man…
  • FA · Nasj / nastaliq · c. 1105 (texto); 2 safar 781 / 19 de mayo de 1379 (copia)

    کیمیای سعادت (Kimiya-yi sa'adat)

    Testimonio conservado
    Códice encuadernado para el sah de Shirván Hushang
    Custodio
    Museo de Arte Turco e Islámico, Estambul · T. 1999
    Digitalización
    commons.wikimedia.org/wiki/File:Outer_front_cove…
  • AR · Nasj · c. 1100 (texto)

    المقصد الأسنى (al-Maqsad al-asna)

    Testimonio conservado
    Copia árabe
    Custodio
    British Library (antes British Museum), Londres · Or 7357
    Digitalización
    commons.wikimedia.org/wiki/File:Almaqsad_alasna_…
Manuscritos →

Relaciones

Relaciones

Influencias, discipulados y afinidades. Se distingue la relación documentada de la similitud identificada por análisis.

  • Influyó en

    Rumi

    El *Masnavi* toma relatos y argumentos de la tradición ghazaliana; el comentario de Nicholson señala numerosos paralelos con el *Ihya*. La influencia de su hermano Ahmad, teórico del amor, llegó a Rumi a través de Sanai y Attar.

    Relación documentada

  • Influyó en

    Ibn Arabi

    Ibn Arabi leyó y cita a al-Ghazali, con quien comparte la crítica de los límites de la razón especulativa, aunque discrepa de él en metafísica. La Iranica observa que, tras la difusión de la obra de Ibn Arabi, se atribuyeron a al-Ghazali textos esotéricos dudosos.

    Relación documentada

  • Discrepó de

    Al-Hallaj

    En la *Mishkat al-anwar* al-Ghazali cita el «Yo soy la Verdad» de al-Hallaj como palabra de un amante ebrio que debe ocultarse: reconoce la experiencia, pero reprueba que se divulgue, y explica que no es identidad real sino algo semejante a ella.

    Relación documentada

  • Recibió influencia de

    Rabia al-Adawiyya

    En el libro XXXVI del *Ihya*, sobre el amor de Dios, al-Ghazali cita y comenta los versos atribuidos a Rabia sobre los «dos amores» como expresión del amor puro.

    Relación documentada

  • Influyó en

    Attar

    Attar, poeta de Nishapur una generación posterior, comparte con al-Ghazali la crítica del saber libresco y la pedagogía por relatos; varias historias de su obra tienen paralelos en el *Ihya*. No hay un estudio de dependencia directa citado aquí.

    Similitud identificada por análisis

  • Ideas afines a

    Hafez

    La crítica de la hipocresía de los ulemas y de la religiosidad ostentosa que recorre el *Ihya* reaparece, en clave poética e irónica, en los gazales de Hafez. Afinidad temática, no influencia documentada.

    Similitud identificada por análisis

  • Ideas afines a

    Maimónides

    Las *Maqasid* circularon en hebreo y fueron leídas por filósofos judíos; Maimónides comparte con al-Ghazali la crítica del kalam y el debate sobre la creación del mundo frente a la eternidad aristotélica. Se ha discutido una lectura directa, pero Maimónides no lo cita.

    Similitud identificada por análisis

  • Ideas afines a

    Agustín de Hipona

    El *Munqidh* se ha comparado a menudo con las *Confesiones*: ambos narran una conversión intelectual y moral, una crisis escéptica superada por la iluminación y la renuncia a una carrera brillante. No hay contacto ni influencia.

    Similitud identificada por análisis

  • Discrepó de

    Aristóteles

    La *Tahafut* combate las tesis aristotélicas transmitidas por al-Farabi y Avicena, sobre todo la eternidad del mundo, mientras el *Mi'yar* adopta la lógica aristotélica como instrumento.

    Relación documentada

Fuentes

Fuentes

Bibliografía y catálogos consultados para esta ficha.

  1. Wikidata, Q9546 «Al-Ghazali» (P31=Q5; 145 enlaces entre wikis; P569 1058 y 1056; P570 1111-12-19).
  2. Griffel, Frank. «al-Ghazali». Stanford Encyclopedia of Philosophy, publicado el 14 de agosto de 2007; revisión sustancial del 15 de enero de 2026.
  3. Böwering, Gerhard. «Ḡazālī, Abū Ḥāmed Moḥammad i. Biography». Encyclopædia Iranica, vol. X, fasc. 4 (2001), ed. en línea.
  4. al-Ghazali. al-Munqidh min al-dalal. Texto árabe en Wikisource; trad. inglesa de Claud Field, The Confessions of Al Ghazzali, Londres: John Murray (Wisdom of the East), 1909.
  5. al-Ghazali. Mishkat al-anwar («The Niche for Lights»). Trad. e introd. de W. H. T. Gairdner. Londres: Royal Asiatic Society (Monographs, vol. XIX), 1924; reimpr. Lahore: Sh. Muhammad Ashraf, 1952.
  6. Bouyges, Maurice. Essai de chronologie des œuvres de al-Ghazali (Algazel). Ed. Michel Allard. Beirut: Imprimerie Catholique, 1959.
  7. Badawi, Abd al-Rahman. Mu'allafat al-Ghazali. El Cairo, 1961; 2.ª ed., Kuwait, 1977.
  8. Watt, W. Montgomery. Muslim Intellectual: A Study of al-Ghazali. Edimburgo: Edinburgh University Press, 1963; y «The Authenticity of the Works Attributed to al-Ghazali», Journal of the Royal Asiatic Society, 1952.
  9. Griffel, Frank. Al-Ghazali's Philosophical Theology. Nueva York: Oxford University Press, 2009 (cap. 1: biografía y cronología).
  10. al-Ghazali. The Alchemy of Happiness. Trad. de Claud Field. Londres: John Murray (Wisdom of the East), 1910. Texto en Wikisource.
  11. Bennison, Amira K. The Almoravid and Almohad Empires. Edimburgo: Edinburgh University Press, 2016, pp. 243–244 (quema del Ihya en Córdoba); y Garden, Kenneth. The First Islamic Reviver: Abu Hamid al-Ghazali and His Revival of the Religious Sciences. Oxford University Press, 2014.
  12. Open Library, registros de ediciones de las obras de al-Ghazali (autor OL: al-Ghazzālī).
  13. Wikipedia (en), «Al-Ghazali», secciones Works y Works in Persian (resumen de la tesis de A. Khismatulin sobre la falsificación de Ay farzand y de la segunda parte de Nasihat al-muluk).
  14. Ibn al-Yawzi, Abu l-Faraj. al-Thabat 'inda l-mamat (relato de Ahmad al-Ghazali sobre la muerte de su hermano), citado en la introducción del editor a Jawahir al-Qur'an (texto en Wikisource árabe).
  15. Ghazali.org, «Oeuvre: Philosophy and Logic» (ediciones y traducciones de Maqasid, Tahafut, Mi'yar, Mihakk, al-Madnun, al-Qistas y Ma'arij al-quds).
Titular de derechos
Dominio público (obra del siglo XI–XII). Las ediciones críticas y las traducciones modernas (Islamic Texts Society, Fons Vitae, Brigham Young University Press, University of Chicago Press, Oxford University Press, Alianza, Trotta, Seuil…) están sujetas a los derechos de sus editores.

Pendiente de confirmar

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  • Fecha de nacimiento: se registra 1058 (450 H, biógrafos medievales); Griffel propone 448/1056 o 1055. Wikidata da 19-12-1111 como fecha de muerte; aquí se usa el lunes 14 de yumada al-ajira de 505 = 18-12-1111 (juliano), que coincide con el día de la semana del relato de Ahmad.
  • Obra completa (2026-10-25): se registran 44 títulos (auténticos, dudosos y apócrifos) a partir de la Encyclopædia Iranica, Bouyges (1959) y Ghazali.org. Quedan fuera, por falta de verificación: al-Muntakhal fi 'ilm al-jadal, Hujjat al-haqq y Qawasim al-batiniyya (refutaciones antiismailíes perdidas o parciales), Yaqut al-ta'wil (supuesto tafsir de cuarenta volúmenes, perdido), Zad-i akhirat, Adab al-suhba, Tahdhib al-usul y las Teshuvot she'elot hebreas de atribución dudosa. Catálogo completo: Badawi, Mu'allafat al-Ghazali (1961; 457 títulos).
  • Ediciones en español: localizar en la BNE las traducciones parciales del Ihya y de Ayyuha l-walad, y confirmar en el catálogo de Almuzara el ISBN 9791370202217 (Tahafut, 2026), tomado de la ficha de una reseña.
  • Sala de lectura: localizar un escaneo con OCR limpio de El justo medio en la creencia (Asín Palacios, 1929; libre en España, la UE y EE. UU.) y de la traducción francesa de Schmölders (1842), que en Internet Archive va dentro de un volumen con otros textos. Verificar la fecha de muerte de Syed Nawab Ali (Gutenberg 73140, marcado con caution).
  • Vídeos: duraciones y años no comprobados (null); no se ha localizado un documental institucional completo en castellano ni la versión íntegra autorizada de «Al-Ghazali: The Alchemist of Happiness» (2004).
  • Citas apócrifas: no se registran; circulan en redes frases como la de los «trece enemigos invisibles» atribuidas a al-Ghazali sin fuente, pero no se ha localizado un estudio que documente su origen.
  • Citas: cotejar con el texto árabe de la Mishkat (ed. Afifi) las dos citas de Gairdner y con la Kimiya persa (ed. Khadiv-Jam) la cita de Field, que son traducciones indirectas.

Investigado el 2026-10-25