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Judaísmo · Aristotelismo

Maimónides

משה בן מימון · רמב״ם · أبو عمران موسى بن ميمون بن عبيد الله القرطبي

c. 1138 – 1204Persona históricamente documentada

Maimónides (Córdoba, c. 1138 – Fustat, 1204), rabino, filósofo y médico, es la figura mayor del pensamiento judío medieval. Exiliado por los almohades, se estableció en Egipto, donde fue jefe de la comunidad y médico de la corte ayubí. Escribió la Mishné Torá, código de toda la ley judía; la Guía de perplejos, que concilia la Biblia con la filosofía aristotélica, y el Comentario a la Misná con los trece principios de la fe.

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Retrato imaginario de Maimónides (Ugolini, 1744)

Retrato imaginario de Maimónides (Ugolini, 1744) · Public domain

En sus palabras

«El fundamento de los fundamentos y el pilar de las ciencias es saber que existe un Ser primero, y que Él da existencia a todo lo que existe.»

Mishné Torá, Leyes de los fundamentos de la Torá 1:1

Su idea central

Los trece principios de la fe: Al final de la introducción al capítulo *Helek*, Maimónides enumera trece «fundamentos» (*yesodot*) cuya aceptación define a quien pertenece a Israel y tiene parte en el mundo venidero: la existencia de Dios; su unidad; su incorporeidad; su eternidad; que solo a Él se debe culto; la profecía; la superioridad de la profecía de Moisés; el origen divino de la Torá; su inmutabilidad; el conocimiento que Dios tiene de los actos humanos; la recompensa y el castigo; la venida del Mesías; y la resurrección de los muertos.

Biografía

4 min de lectura

Un cordobés en el exilio

Moisés ben Maimón, a quien los judíos llaman Rambam por sus iniciales y el mundo latino conoció como Maimónides, nació en Córdoba en la víspera de Pascua de 1138, según el cálculo que hoy prefieren la mayoría de los estudiosos; una tradición antigua da 1135. Su padre, Maimón, era juez rabínico y discípulo de los grandes talmudistas andalusíes, y el niño creció en el último esplendor de la cultura judía de al-Ándalus, con el hebreo de la Escritura y el árabe de la filosofía, la medicina y la astronomía. En 1148 los almohades tomaron Córdoba y suprimieron la tolerancia que hasta entonces protegía a judíos y cristianos; la familia emprendió un largo peregrinaje por al-Ándalus y el norte de África que la llevó hacia 1160 a Fez, otra ciudad almohade. Si durante esos años vivieron como musulmanes en apariencia, como afirmaron algunos autores árabes, es una cuestión que los historiadores siguen discutiendo.

Fustat

En la primavera de 1165 la familia se embarcó hacia Acre, en el reino cruzado de Jerusalén; en otoño Moisés visitó Jerusalén y Hebrón, y poco después se estableció en Egipto, primero en Alejandría y desde 1168 en Fustat, la antigua capital junto a El Cairo. Allí terminó ese mismo año su primer gran libro, el Comentario a la Misná, escrito en árabe con letras hebreas, cuyas introducciones contienen un tratado de ética, los Ocho capítulos, y la célebre formulación de los trece principios de la fe judía. Los documentos de la Genizá de El Cairo lo muestran pronto como figura pública: organizó el rescate de los judíos capturados por los cruzados en Bilbeis y, en algunos periodos, ejerció como cabeza de la comunidad judía de Egipto.

Cartas a comunidades lejanas

Desde Fustat respondía a consultas llegadas de todo el mundo judío, del Yemen a Provenza. Hacia 1172 escribió a los judíos del Yemen, sometidos a conversiones forzosas y agitados por un hombre que se proclamaba Mesías, una epístola que los consolaba, les desaconsejaba calcular la fecha de la redención y desenmascaraba al impostor. A Abdías, un prosélito que preguntaba si podía rezar diciendo «Dios de nuestros padres», le contestó que sí, porque Abraham es padre de todos los que se acogen bajo las alas de la Presencia divina. Y cuando en 1191 lo acusaron de negar la resurrección de los muertos, respondió con un tratado que la afirmaba como artículo de fe. Esas cartas, conservadas en parte en la Genizá, revelan al pastor detrás del jurista y del filósofo.

El código

La familia vivía del comercio de piedras preciosas que llevaba su hermano menor, David. Hacia 1170 David se ahogó en el océano Índico con el capital de todos; Moisés escribió años después que aquel fue el peor golpe de su vida y que pasó casi un año enfermo. Tuvo que ganarse la vida como médico, y al mismo tiempo emprendió la obra que lo haría indispensable: la Mishné Torá, «repetición de la Ley», un código en hebreo claro que ordena en catorce libros toda la ley judía, desde los fundamentos de la fe hasta las leyes de los reyes y del Mesías, sin las discusiones del Talmud. Lo concluyó hacia 1178. Su ambición —que bastara leer la Torá y luego este libro para saber toda la ley oral— despertó admiración en Oriente y una crítica severa en Provenza, donde Abraham ben David de Posquières le reprochó no citar sus fuentes.

El médico del visir

Su fama de médico lo llevó al servicio del visir al-Qadi al-Fadil, el gran canciller de Saladino, y más tarde de al-Afdal, hijo del sultán, para quien escribió un Régimen de salud. Compuso una decena de tratados médicos en árabe, en la tradición de Galeno: aforismos, comentarios a Hipócrates, venenos, asma, hemorroides. En una carta de 1199 a su traductor Samuel ibn Tibbon describió su jornada: la mañana en la corte, la tarde en casa atendiendo a una multitud de pacientes judíos y no judíos hasta caer agotado, y solo el sábado para enseñar a su comunidad. Se casó en Egipto con una mujer de una familia de funcionarios, y en 1186 nació su hijo Abraham, que le sucedería como médico y como jefe de la comunidad.

La guía de los perplejos

Su obra filosófica, el Dalālat al-ḥā'irīn, la Guía de perplejos, terminada hacia 1190, está dirigida a un discípulo, Joseph ben Judah, y a quienes, como él, observaban la Ley y habían estudiado filosofía, y se sentían desconcertados ante los pasajes de la Biblia que parecen atribuir a Dios un cuerpo o pasiones. Maimónides explica esos términos como equívocos o metáforas; sostiene que de Dios solo podemos decir lo que no es, y que sus atributos describen sus acciones, no su esencia; discute con Aristóteles la eternidad del mundo y defiende la creación como posición más razonable; da una teoría natural de la profecía y busca las razones de los mandamientos. Escribió con deliberada oscuridad, dispersando sus tesis más delicadas, para no perturbar a quienes no estaban preparados.

Muerte y controversias

Murió en Fustat el 20 de tevet de 4965, el 13 de diciembre de 1204 en el calendario juliano. Según una tradición recogida desde el siglo XIII, su cuerpo fue llevado a Tiberíades, donde hoy se venera su tumba. Samuel ibn Tibbon terminó ese mismo año la traducción hebrea de la Guía, y su obra desencadenó en Provenza y en Cataluña una controversia que durante un siglo enfrentó a defensores y detractores del estudio de la filosofía; hacia 1232 sus libros llegaron a ser quemados en Montpellier. Traducida al latín como Dux neutrorum, la Guía fue leída por Tomás de Aquino y el Maestro Eckhart, que lo citan como «Rabí Moisés», y más tarde por Spinoza, que polemizó con él. En la tradición judía se dijo de él que «de Moisés a Moisés no surgió otro como Moisés».

Fuentes: Davidson, Herbert A. Moses Maimonides: The Man and His Works. Oxford/Nueva York: Oxford University Press, 2005. · Kraemer, Joel L. Maimonides: The Life and World of One of Civilization's Greatest Minds. Nueva York: Doubleday, 2008. · Halbertal, Moshe. Maimonides: Life and Thought. Trad. Joel Linsider. Princeton: Princeton University Press, 2014. · Maimonides, Moses. The Guide for the Perplexed. Trad. del árabe por M. Friedländer. 2.ª ed. revisada en un volumen. Londres: George Routledge & Sons, 1904 (Project Gutenberg n.º 73584). · Maimonides, Moses. The Guide of the Perplexed. Trad. Shlomo Pines, con ensayo introductorio de Leo Strauss. 2 vols. Chicago: University of Chicago Press, 1963.

Cronología

La vida, año a año

Cada punto es un acontecimiento documentado. Pulsa para leerlo, con su fuente y su grado de certeza.

  1. c. 1138 · 0 años

    Nacimiento

    Nace en Córdoba la víspera de Pascua (14 de nisán). La mayoría de los estudiosos prefiere 1138, a partir de un dato del propio Comentario a la Misná; una tradición antigua da el 30 de marzo de 1135.

    Probable

  2. 1148 · 10 años

    Los almohades toman Córdoba

    La conquista almohade suprime la protección de judíos y cristianos; la familia de Maimón abandona la ciudad y vaga por al-Ándalus y el Magreb.

    Documentado

  3. c. 1160 · 22 años

    En Fez

    La familia se instala en Fez, bajo dominio almohade. Allí se sitúan la Epístola sobre la apostasía y, según autores árabes, una conversión aparente al islam, hoy discutida.

    Probable

  4. mayo de 1165 · 27 años

    Viaje a Tierra Santa

    Tras una travesía con tormenta llega a Acre; en otoño visita el Monte del Templo en Jerusalén y la Cueva de los Patriarcas en Hebrón, según una nota atribuida a su mano.

    Probable

  5. 1168 · 30 años

    Comentario a la Misná

    Instalado en Egipto, concluye el Comentario a la Misná en árabe, con los Ocho capítulos y los trece principios de la fe.

    Documentado

  6. c. 1169 · 31 años

    Rescate de los cautivos de Bilbeis

    Escribe a las comunidades judías de Egipto para reunir el rescate de los judíos apresados por los cruzados en Bilbeis; la carta autógrafa se conserva en la Genizá.

    Documentado

  7. c. 1170 · 32 años

    Muerte de su hermano David

    David, que comerciaba con piedras preciosas para la familia, se ahoga en el océano Índico; Maimónides pasa casi un año enfermo y se dedica a la medicina.

    Documentado

  8. c. 1172 · 34 años

    Epístola al Yemen

    Escribe a los judíos del Yemen, perseguidos y agitados por un falso mesías, una carta de consuelo y advertencia.

    Documentado

  9. c. 1178 · 40 años

    Mishné Torá

    Concluye la Mishné Torá, código de toda la ley judía en catorce libros, escrito en hebreo.

    Documentado

  10. 1186 · 48 años

    Nacimiento de su hijo Abraham

    Nace Abraham ben Moisés, que le sucederá como médico de la corte y jefe de la comunidad judía de Egipto.

    Documentado

  11. c. 1190 · 52 años

    Guía de perplejos

    Termina el Dalālat al-ḥā'irīn, dirigido a su discípulo Joseph ben Judah.

    Documentado

  12. 1191 · 53 años

    Tratado sobre la resurrección

    Responde a quienes le acusaban de negar la resurrección de los muertos con el Ma'amar teḥiyyat ha-metim.

    Documentado

  13. 1199 · 61 años

    Carta a Samuel ibn Tibbon

    Escribe a su traductor al hebreo con consejos de traducción y la descripción de su agotadora jornada de médico.

    Documentado

  14. 13 de diciembre de 1204 · 66 años

    Muerte

    Muere en Fustat el 20 de tevet de 4965. La tradición, recogida desde el siglo XIII, afirma que fue enterrado en Tiberíades.

    Documentado

  15. 1204

    Traducción hebrea de la Guía

    Samuel ibn Tibbon concluye la traducción hebrea de la Guía, Moreh nevukhim.

    Documentado

  16. c. 1232

    Quema de sus libros

    En plena controversia maimonidea, sus obras filosóficas son quemadas en Montpellier tras la denuncia de sus detractores ante las autoridades eclesiásticas.

    Probable

  17. c. 1240

    Dux neutrorum

    Aparece la traducción latina de la Guía (Dux neutrorum), que leerán Tomás de Aquino y el Maestro Eckhart.

    Probable

Obras

Obras esenciales

Las obras sin las que no se entiende su legado.

Obra escrita · 1168

Comentario a la Misná (Kitab al-Siraj)

كتاب السراج (Kitāb al-Sirāj) / פירוש המשניות

Primer gran libro de Maimónides, comenzado hacia los veintitrés años durante el exilio y terminado en Fustat en 1168. Escrito en árabe con caracteres hebreos, es el primer comentario completo a la Misná: explica cada norma de forma clara y señala cuál es la decisión legal. Sus tres introducciones son tratados autónomos y muy influyentes: la Introducción general sobre la tradición oral y la diferencia entre profeta y sabio; la introducción al capítulo *Helek* del tratado Sanedrín, con los trece principios de la fe; y los *Ocho capítulos*, introducción ética al tratado *Avot*. Se conserva en parte en autógrafo (Bodleiana, MS. Pococke 295) y circuló en traducciones hebreas medievales.

No disponible Ver el libro

1 edición

Obra escrita · 1168

Introducción al capítulo Helek: los trece principios de la fe

הקדמה לפרק חלק (שלושה עשר עיקרים)

Ensayo escatológico que introduce el décimo capítulo del tratado Sanedrín («Todo Israel tiene parte en el mundo venidero»). Distingue las concepciones vulgares de la recompensa de la verdadera felicidad del alma, y concluye con trece principios que todo judío debe creer: la existencia, unidad e incorporeidad de Dios, su eternidad, que solo a Él se debe culto, la profecía, la primacía de la profecía de Moisés, el origen divino de la Torá y su inmutabilidad, la providencia, la recompensa y el castigo, la venida del Mesías y la resurrección. Pasaron a la liturgia en forma de himno (*Yigdal*) y de credo (*Ani maamin*), compuestos por otros autores.

1 edición · amazon.es

Obra escrita · c. 1178

Mishné Torá (La mano fuerte)

משנה תורה (Mishneh Torah) / היד החזקה

Código completo de la ley judía en catorce libros —de ahí el sobrenombre *Yad ha-Hazakah*, «la mano fuerte», pues *yad* vale catorce—, redactado en un hebreo misnaico claro entre aproximadamente 1168 y 1178. Abarca todo: el *Libro del conocimiento*, con los fundamentos de la fe, la ética y el arrepentimiento; la oración, el sábado y las fiestas; el matrimonio; los alimentos; el templo y los sacrificios; el derecho civil y penal; y concluye con las leyes de los reyes y la era mesiánica. Prescinde de las discusiones talmúdicas y de las fuentes para dar solo la decisión, lo que provocó críticas como las glosas de Abraham ben David de Posquières, impresas desde entonces junto al texto. Se convirtió en la base de los códigos posteriores, como el *Arba'ah Turim* y el *Shulhan Arukh*, y sigue estudiándose a diario.

8 ediciones · amazon.com

Guía de perplejos — Maimónides

Obra escrita · c. 1190

Guía de perplejos

دلالة الحائرين (Dalālat al-ḥā'irīn) / מורה נבוכים

Su obra filosófica, escrita en árabe con letras hebreas hacia 1185–1190 para su discípulo Joseph ben Judah. En tres partes: la primera explica los términos bíblicos que parecen atribuir a Dios cuerpo, lugar o pasiones, y desarrolla la teología negativa; la segunda discute las pruebas de la existencia de Dios, la creación frente a la eternidad aristotélica del mundo y la naturaleza de la profecía; la tercera trata el carro divino de Ezequiel, el mal, la providencia, las razones de los mandamientos y la perfección humana, y concluye con la imitación de los caminos de Dios. Maimónides advierte que escribe con contradicciones deliberadas para guiar solo a quien esté preparado, lo que ha dado lugar a lecturas muy divergentes. Traducida al hebreo por Samuel ibn Tibbon (1204) y por Judá al-Harizi, y al latín como *Dux neutrorum*, influyó en la escolástica cristiana y en Spinoza.

12 ediciones · amazon.es

Toda su obra (35)

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Frases

Frases localizadas en una obra concreta. Cada una lleva su procedencia y su nivel de confianza.

El fundamento de los fundamentos y el pilar de las ciencias es saber que existe un Ser primero, y que Él da existencia a todo lo que existe.

יְסוֹד הַיְסוֹדוֹת וְעַמּוּד הַחָכְמוֹת לֵידַע שֶׁיֵּשׁ שָׁם מָצוּי רִאשׁוֹן. וְהוּא מַמְצִיא כָּל נִמְצָא

VerificadaMishné Torá, Leyes de los fundamentos de la Torá 1:1

1 / 11
Citas apócrifas o de atribución discutida (2)
  • ««Más vale absolver a mil culpables que condenar a muerte a un solo inocente.»»

    Paráfrasis muy citada del precepto negativo 290 del Libro de los preceptos. La idea es suya, pero la cifra de «mil» procede de traducciones modernas del original árabe; la versión hebrea medieval consultada (Varsovia, 1883) expresa el argumento sin esa fórmula.

  • ««El riesgo de una decisión equivocada es preferible al terror de la indecisión.»»

    Frase muy difundida en internet atribuida a Maimónides. No se ha localizado en ninguna de sus obras.

Últimas palabras

No existen registros verificables de sus últimas palabras.

No se conserva ningún relato fiable de sus últimas palabras. Las crónicas árabes (Ibn al-Qifti, Ibn Abi Usaybi'a) y judías registran su muerte en Fustat en diciembre de 1204 y el duelo público, sin atribuirle una frase final.

Fuente: Kraemer, Joel L. Maimonides: The Life and World of One of Civilization's Greatest Minds. Nueva York: Doubleday, 2008.

Preguntar

Lo que su obra responde

Doce grandes preguntas de la humanidad y lo que sus textos permiten responder, con referencias. Nunca ponemos palabras en su boca.

  • ¿Qué es lo Absoluto? ¿Existe Dios?

    Un Creador libre del que solo puede decirse lo que no es

    Un Dios personalLo dice expresamente

    Maimónides pone en la base de toda la ley el saber que existe un Ser primero que da existencia a todo lo que existe, y defiende en la Guía de perplejos que el mundo fue creado por voluntad divina, y no emana de Dios por necesidad como sostenían los aristotélicos; reconoce que la cuestión no se puede demostrar, pero que la creación es la tesis más razonable y la que exige la Torá. Ese Dios crea, se revela a los profetas y ejerce providencia. Pero Maimónides es también el gran maestro de la teología negativa: Dios no tiene atributos positivos, sus nombres describen sus acciones y no su esencia, y todo lo que se dice para alabarlo contiene algo que lo rebaja, de modo que lo más conveniente es callar. Su Dios es personal en lo que hace e indecible en lo que es.

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  • ¿Quién soy yo? ¿Existe un yo verdadero?

    Lo que somos es el intelecto, y solo el intelecto que conoce perdura

    Un alma creada e inmortalLo dice expresamente

    Maimónides abre la Guía de perplejos explicando que la imagen de Dios en la que fue creado el hombre no es una figura corporal, sino su forma natural: el intelecto. Eso es lo que el hombre es en sentido propio. En la Mishné Torá distingue el alma que anima el cuerpo, que perece con él, de la forma que conoce las inteligencias separadas, que viene de Dios y no muere. El mundo venidero consiste para él en esa existencia de las almas sin cuerpo, como los ángeles, gozando del conocimiento de Dios. Pero esa inmortalidad no se recibe hecha: depende de lo que cada uno haya alcanzado a conocer. El yo verdadero es el intelecto que, por el estudio y la vida recta, ha pasado de la potencia al acto.

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  • ¿Por qué sufrimos?

    La mayoría de los males nos los causamos por desear lo superfluo

    El deseo y el apegoLo dice expresamente

    En la tercera parte de la Guía de perplejos, Maimónides clasifica los males en tres especies. Los primeros vienen de la materia: el hombre, como todo lo que nace, enferma y muere, y quejarse de ello es pedir ser otra cosa. Los segundos son los que unos hombres infligen a otros, guerras y tiranías, más raros de lo que parece. Los terceros, los más numerosos, son los que cada uno se causa a sí mismo por sus vicios: el exceso en la comida, la bebida y el sexo, y sobre todo el deseo de lo superfluo, que no tiene límite, mientras lo necesario es poco y fácil de obtener. Antes ha señalado que los males nacen en el fondo de la ignorancia, privación de conocimiento. El remedio es el camino intermedio y el saber.

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  • ¿Qué ocurre después de la muerte?

    El mundo venidero es vida del intelecto; la resurrección, principio de fe

    Vida eterna y resurrecciónLo dice expresamente

    Maimónides distingue tres cosas que la tradición confundía. La era mesiánica es un tiempo histórico de paz y estudio, sin alteración del orden natural. El mundo venidero, la recompensa última, es la existencia del alma sin cuerpo, como la de los ángeles, gozando del conocimiento de Dios: no hay allí comida ni bebida, y quien lo imagina como un festín no ha entendido nada. La resurrección de los muertos figura entre sus trece principios de la fe; acusado de negarla porque la Mishné Torá apenas habla de ella, escribió un tratado para afirmarla, aunque sostuvo que los resucitados volverán a morir y que el destino final sigue siendo la vida del alma. Lo que perdura es el intelecto que ha conocido a Dios.

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  • ¿Cómo se alcanza la liberación o la salvación?

    La perfección última es conocer a Dios, y de ese saber nace el amor

    Por el conocimiento directoLo dice expresamente

    Al final de la Guía de perplejos, Maimónides distingue cuatro perfecciones: la de las posesiones, la del cuerpo, la de las virtudes morales y la del intelecto. Solo la última pertenece de verdad al hombre y le da la vida eterna: conocer a Dios en la medida de lo posible. Los preceptos y las virtudes son necesarios, porque ordenan el cuerpo y la sociedad y preparan la mente, pero no son el fin. En la Mishné Torá describe el amor de Dios como fruto de ese conocimiento: quien contempla las obras y las criaturas y ve en ellas una sabiduría sin medida, en seguida ama. Y el conocimiento desemboca en acción: quien conoce a Dios busca imitar sus caminos de misericordia, juicio y justicia en la tierra.

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  • ¿Hace falta un maestro?

    Una cadena de tradición desde Moisés, y la verdad venga de quien venga

    La comunidad y la tradiciónLo dice expresamente

    Maimónides abre su Introducción a la Misná y la Mishné Torá trazando la cadena de transmisión de la ley oral desde Moisés, generación tras generación, hasta los sabios del Talmud: el judaísmo se recibe dentro de una comunidad y de sus maestros. Para los secretos de la Torá —la obra de la creación y la obra del carro— exige un maestro: solo se transmiten de boca en boca a un discípulo sabio y capaz, y la Guía misma está escrita como carta a un alumno. Pero esa autoridad no sustituye a la razón. En el prólogo a los Ocho capítulos declara que ha tomado ideas de filósofos antiguos y modernos y que conviene escuchar la verdad de quien la diga. La tradición transmite; el intelecto examina.

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  • ¿Es real el mundo?

    Un mundo creado, ordenado y bueno: el mal es privación

    Creación buena y realLo dice expresamente

    Maimónides defiende en la Guía de perplejos que el mundo fue creado por la voluntad de Dios y no existe eternamente por necesidad, y lo describe como un todo ordenado, comparable a un solo individuo vivo cuyas partes se relacionan entre sí. Sus actos no son vanos ni arbitrarios, aunque sus fines últimos no siempre nos sean accesibles. El mal no es una realidad positiva creada por Dios, sino privación: la enfermedad es ausencia de salud, la ignorancia ausencia de saber, y lo que procede de Dios es solo existencia, que es un bien; de ahí que la Torá declare muy buena la obra de los seis días. El mundo es real, tiene leyes estables y su estudio, la ciencia de la naturaleza, conduce al conocimiento y al amor de su Creador.

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  • ¿Qué es el amor?

    Amar a Dios como el enamorado que no deja de pensar en su amada

    Anhelo y uniónLo dice expresamente

    Maimónides, el más racionalista de los pensadores judíos medievales, describe el amor de Dios con la imagen más apasionada. En la Mishné Torá dice que hay que amarlo con un amor grande y fortísimo, hasta que el alma quede ligada a Él y piense en Él siempre, como el enfermo de amor que no puede apartar su pensamiento de una mujer y piensa en ella sentado, de pie, comiendo y bebiendo. Pero ese amor nace del conocimiento y es proporcional a él: quien contempla las criaturas y descubre en ellas una sabiduría sin medida, en seguida ama, y cuanto más sabe, más ama. Por eso servir a Dios por amor, y no por esperanza de recompensa, es el grado de los sabios. El amor a los demás se ordena en la caridad.

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  • ¿Somos libres o está todo determinado?

    Todo hombre puede ser justo como Moisés o malvado como Jeroboán

    Libre albedrío realLo dice expresamente

    Maimónides hace del libre albedrío un pilar de la Torá. En las leyes del arrepentimiento de la Mishné Torá afirma que a todo hombre se le ha dado el poder de elegir: si quiere inclinarse al buen camino y ser justo, puede; si quiere inclinarse al malo y ser malvado, también. Cada uno puede llegar a ser justo como Moisés o malvado como Jeroboán, y nadie le obliga ni le decreta su camino. Sin esa libertad, los mandamientos, el arrepentimiento, el premio y el castigo carecerían de sentido. Por eso rechaza la astrología, que en su carta a los sabios de Montpellier llama superstición, y las opiniones que hacen del destino algo fijado. Reconoce que conciliar esa libertad con el conocimiento divino supera el entendimiento humano.

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  • ¿Para qué meditar u orar?

    La oración culmina en contemplación intelectual continua de Dios

    Ver la realidad tal como esLo dice expresamente

    En el capítulo 51 de la tercera parte de la Guía de perplejos, Maimónides describe el culto que corresponde a quien ha alcanzado el conocimiento de Dios: ya no es la repetición exterior de palabras, sino la concentración del intelecto en Él. Propone un ejercicio gradual: empezar por recitar el Shemá y las oraciones con plena atención, sin distraerse en otra cosa; después extender esa atención a la lectura de la Torá y a los demás preceptos; y finalmente mantener el pensamiento en Dios incluso mientras se come o se conversa. La soledad y el retiro favorecen ese estado. En la Mishné Torá establece que la oración sin intención no es oración; el fin del culto es contemplar, no pedir.

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  • ¿Puede la razón conocer lo último?

    La Torá y la demostración no pueden contradecirse; si chocan, se interpreta el texto

    Escritura y razonamientoLo dice expresamente

    La Guía de perplejos nació para quien, formado en la Torá y en la filosofía, se siente perplejo ante sus aparentes contradicciones. Maimónides sostiene que la verdad revelada y la verdad demostrada no pueden oponerse: cuando la Escritura parece atribuir a Dios un cuerpo o pasiones, hay que interpretarla, porque la demostración prueba que no los tiene. Pero también marca los límites de la razón: hay cosas que el intelecto humano no puede alcanzar, como la esencia de Dios, y cuestiones que no puede demostrar, como la eternidad o la creación del mundo; en ellas, y solo en ellas, decide la tradición profética. El estudio de la ciencia y la filosofía es, por tanto, un deber religioso, y la cima del culto es el conocimiento.

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  • ¿Retirarse del mundo o transformarlo?

    El intelecto con Dios y el cuerpo con los hombres, como Moisés

    Contemplación en la acciónLo dice expresamente

    Maimónides rechaza el ascetismo extremo: en la Mishné Torá enseña el camino intermedio y advierte contra quienes se privan de comer, se apartan del matrimonio o se retiran a los desiertos creyendo que así sirven mejor a Dios. Su ideal aparece en el capítulo 51 de la tercera parte de la Guía: los patriarcas y Moisés tenían el intelecto siempre unido a Dios mientras sus cuerpos se ocupaban de los rebaños, de la familia y del gobierno del pueblo. Y la Guía termina pidiendo imitar los caminos de Dios practicando la misericordia, el juicio y la justicia en la tierra. Él mismo lo vivió: médico de la corte de Saladino, jefe de la comunidad judía de Egipto y legislador, sin abandonar la contemplación.

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Anécdotas y relatos

Anécdotas y relatos

Testimonio1165

La tormenta y el Monte del Templo

En la primavera de 1165, Maimónides, su padre y su hermano se embarcaron en Marruecos rumbo a Tierra Santa. Una nota conservada a su nombre cuenta que a la semana de partir se desató una tormenta que estuvo a punto de hundir el barco, y que él hizo voto de ayunar cada año en el aniversario y de pasarlo en soledad, sin ver a nadie, dedicado a la oración y el estudio, como su familia debía guardar como día de fiesta el de la llegada. Desembarcaron en Acre a mediados de mayo. En otoño subió a Jerusalén y entró, dice, en la «casa grande y santa» para rezar, y días después oró en la cueva de Macpelá, en Hebrón. Declaró aquellos días fiestas para sí y sus descendientes. El relato muestra a un hombre que, para un racionalista, vivía con intensidad la geografía sagrada.

Origen del relato: La nota se conoce por la cita que hizo de ella Eleazar Azikri en Sefer Haredim (Safed, siglo XVI), que dice haberla copiado de un escrito de Maimónides; los historiadores la aceptan con cautela.

Fuente: Kraemer, Joel L. Maimonides: The Life and World of One of Civilization's Greatest Minds. Nueva York: Doubleday, 2008.

Documentado1168–1169

Los cautivos de Bilbeis

En 1168 el rey cruzado Amalarico de Jerusalén tomó la ciudad egipcia de Bilbeis y se llevó prisioneros, entre ellos judíos. Recién llegado a Fustat, Maimónides escribió a las comunidades judías del Bajo Egipto pidiéndoles que reunieran dinero para el rescate, conforme al precepto de liberar cautivos, que el derecho rabínico sitúa por encima de la limosna a los pobres. Envió emisarios y jueces para recaudar y negociar, y los cautivos fueron liberados. La carta, de su puño y letra, apareció siglos después entre los papeles de la Genizá de El Cairo y es uno de los primeros testimonios de su autoridad pública en Egipto.

Origen del relato: Carta autógrafa de la Genizá de El Cairo, editada por S. D. Goitein y analizada por Kraemer (2008).

Fuente: Kraemer, Joel L. Maimonides: The Life and World of One of Civilization's Greatest Minds. Nueva York: Doubleday, 2008.

Documentadoc. 1170–1178

La muerte de David

David, el hermano menor, era quien sostenía a la familia con el comercio de piedras preciosas entre Egipto y la India. Contra el consejo de Moisés, que le había pedido que no pasara del puerto de Aidab en el mar Rojo, se embarcó hacia la India y se ahogó en el océano con el capital de la familia y de otros socios, dejando una viuda y una niña. Años después, en una carta a Japheth ben Elijah, juez de Acre, Maimónides escribió que aquella había sido la mayor desgracia de su vida: al recibir la noticia cayó enfermo y pasó cerca de un año en cama, con fiebre y desesperación; ocho años más tarde seguía de luto y sin consuelo, porque había criado a aquel hermano sobre sus rodillas y había sido su maestro. Para sostener a los suyos se dedicó a la medicina.

Origen del relato: Carta de Maimónides a Japheth ben Elijah, conservada en la tradición epistolar (ed. Shailat) y confirmada en parte por una carta de David desde Aidab hallada en la Genizá.

Fuente: Kraemer, Joel L. Maimonides: The Life and World of One of Civilization's Greatest Minds. Nueva York: Doubleday, 2008.

Documentado1199

La jornada del médico

Samuel ibn Tibbon, que traducía la *Guía* al hebreo en Provenza, le escribió que quería viajar a Egipto para conocerlo. Maimónides le respondió en 1199 que no lo hiciera: no podría dedicarle ni una hora. Le describió su día. Vivía en Fustat y el sultán residía en El Cairo, a la distancia de dos sabbaths de camino; cada mañana iba temprano a palacio, y si alguien de la casa real caía enfermo no salía de allí. Volvía a mediodía, muerto de hambre, y encontraba los zaguanes llenos de judíos y no judíos, nobles y gente común, jueces y funcionarios, que esperaban su regreso. Desmontaba, se lavaba, comía lo único que comía en el día y salía a atenderlos hasta entrada la noche, recetando acostado de puro cansancio. Solo el sábado recibía a la comunidad para enseñarle. El texto es el retrato más vivo que se conserva de él.

Origen del relato: Carta de Maimónides a Samuel ibn Tibbon (1199), conservada en traducción hebrea (ed. Shailat, Iggerot).

Fuente: Kraemer, Joel L. Maimonides: The Life and World of One of Civilization's Greatest Minds. Nueva York: Doubleday, 2008.

Disputadoc. 1160–1190

La acusación de apostasía

El biógrafo árabe Ibn al-Qifti, que conoció en Alepo a su discípulo Joseph ben Judah, afirma en el siglo XIII que Maimónides se había hecho musulmán en apariencia en el Magreb almohade, y que en Egipto un jurista andalusí, Abu al-Arab ibn Mu'isha, lo reconoció y lo denunció como apóstata del islam, delito castigado con la muerte. Según el relato, el visir al-Qadi al-Fadil lo protegió declarando que la conversión de quien actúa bajo coacción no tiene validez legal. Los historiadores discuten el episodio: unos lo consideran verosímil, porque muchas familias judías vivieron así bajo los almohades y porque la *Epístola sobre la apostasía* trata de esa situación; otros lo creen una calumnia o un malentendido.

Origen del relato: Ibn al-Qifti, Ta'rikh al-hukama' (s. XIII); discutido por Davidson (2005), Kraemer (2008) y Stroumsa (2009).

Fuente: Kraemer, Joel L. Maimonides: The Life and World of One of Civilization's Greatest Minds. Nueva York: Doubleday, 2008.

Documentado1232–1242

Libros en la hoguera

Treinta años después de su muerte, la *Guía* y el *Libro del conocimiento* de la *Mishné Torá* dividían a las comunidades judías de Provenza y Cataluña. Los detractores, encabezados por Salomón de Montpellier, veían en la interpretación alegórica de la Biblia y en el estudio de la filosofía griega un peligro para la fe; los defensores respondieron con excomuniones. Hacia 1232, según las fuentes de la época, los adversarios de Maimónides recurrieron a las autoridades dominicas y sus libros fueron quemados públicamente en Montpellier. Pocos años después, en París, se quemaron carretas de manuscritos del Talmud. Muchos judíos vieron en esa secuencia un castigo por haber entregado sus propios libros a la Inquisición, y la denuncia quedó como un baldón para quienes la promovieron.

Origen del relato: Cartas de la controversia maimonidea y crónicas judías del siglo XIII; la relación entre la quema de 1232 y la de los Talmudes en París es una interpretación de la época, recogida por la historiografía.

Fuente: Kraemer, Joel L. Maimonides: The Life and World of One of Civilization's Greatest Minds. Nueva York: Doubleday, 2008.

Disputados. XIII–XVI

El epitafio de Tiberíades

Una tradición recogida por Gedalia ibn Yahya en *Shalshelet ha-Kabbalah* (1587) cuenta que la tumba de Maimónides en Tiberíades llevaba la inscripción «Lo más selecto del género humano». En los días de la controversia, unos enemigos de su obra la habrían cambiado por «el excomulgado y hereje»; más tarde, arrepentidos, uno de sus discípulos la corrigió para que dijera «Lo más selecto del pueblo de Israel». La historia no tiene apoyo documental, y ni siquiera el traslado de sus restos de Fustat a Tiberíades está atestiguado por fuentes contemporáneas; pero resume la ambivalencia que su obra despertó durante siglos. Hoy la tumba lleva la frase «De Moisés a Moisés no surgió otro como Moisés».

Origen del relato: Gedalia ibn Yahya, Shalshelet ha-Kabbalah (Venecia, 1587). Sin confirmación en fuentes contemporáneas.

Fuente: Kraemer, Joel L. Maimonides: The Life and World of One of Civilization's Greatest Minds. Nueva York: Doubleday, 2008.

Enseñanzas

Enseñanzas

Las nociones que articulan su pensamiento, explicadas en su contexto.

Los trece principios de la fetrece-principios
Al final de la introducción al capítulo *Helek*, Maimónides enumera trece «fundamentos» (*yesodot*) cuya aceptación define a quien pertenece a Israel y tiene parte en el mundo venidero: la existencia de Dios; su unidad; su incorporeidad; su eternidad; que solo a Él se debe culto; la profecía; la superioridad de la profecía de Moisés; el origen divino de la Torá; su inmutabilidad; el conocimiento que Dios tiene de los actos humanos; la recompensa y el castigo; la venida del Mesías; y la resurrección de los muertos. Era la primera vez que un autor rabínico formulaba un credo de este tipo, y fue discutido por Hasdai Crescas, Joseph Albo e Isaac Abravanel, que objetaron el número o la idea misma de dogma. Popularizados por el himno *Yigdal* y por el *Ani maamin*, se convirtieron en la definición más extendida de la ortodoxia judía.

Comentario a la Misná, Sanedrín 10; recogidos en la Mishné Torá, Leyes del arrepentimiento 3.

Fuente: Seeskin, Kenneth. «Maimonides». Stanford Encyclopedia of Philosophy (primera publicación 2006; revisión sustancial 2024).

Teología negativa y atributos de acciónteologia-negativa
En la primera parte de la *Guía*, Maimónides sostiene que ningún atributo positivo puede predicarse de Dios sin introducir multiplicidad en su unidad absoluta. Los atributos esenciales que la Biblia le aplica deben entenderse como negaciones —decir que es «vivo» significa que no está muerto—, y los que describen su modo de actuar («misericordioso», «clemente») son atributos de acción: dicen lo que Dios hace, no lo que es. Cada negación acerca un poco más al conocimiento verdadero, que consiste en saber lo que Dios no es. La conclusión es el elogio del silencio: el salmo «El silencio es tu alabanza». La doctrina influyó en la teología latina a través del Maestro Eckhart y Tomás de Aquino, que la discutió.

Guía de perplejos I, 50–60; fuentes en el kalam y en la filosofía árabe (Avicena).

Fuente: Seeskin, Kenneth. «Maimonides». Stanford Encyclopedia of Philosophy (primera publicación 2006; revisión sustancial 2024).

El camino intermediojusto-medio
Siguiendo la ética aristotélica, Maimónides define la virtud como una disposición equidistante de dos extremos: la generosidad entre la avaricia y el despilfarro, el valor entre la cobardía y la temeridad. Las *Leyes de las disposiciones* de la *Mishné Torá* identifican ese justo medio con «el camino del Señor» que Abraham enseñó a sus hijos. Para curar un vicio, sin embargo, aconseja ir durante un tiempo al extremo contrario, como el médico que endereza una vara curvándola en sentido opuesto. Hay dos excepciones en las que pide alejarse del medio: el orgullo, frente al que hay que ser muy humilde, y la ira, que debe evitarse por completo. Junto al sabio que sigue el medio está el *hasid*, el piadoso, que va más allá de la estricta medida por exceso de bondad.

Ocho capítulos, cap. 4; Mishné Torá, Leyes de las disposiciones 1–2.

Fuente: Mishneh Torah, texto hebreo de la edición Torat Emet (dominio público) en Sefaria.

La profecíaprofecia
Maimónides explica la profecía como una emanación del Intelecto Agente que desciende sobre el intelecto y la imaginación de un hombre perfeccionado moral e intelectualmente. Es, en principio, un fenómeno natural, aunque Dios puede impedirlo incluso en quien está preparado. Los grados de profecía dependen de la proporción entre intelecto e imaginación; por eso los profetas hablan en parábolas e imágenes. Moisés es la excepción: su profecía no pasó por la imaginación, fue continua y produjo una ley perfecta, lo que garantiza que la Torá no será sustituida. La teoría, tomada en parte de al-Farabi y Avicena, sirvió a la vez para defender la revelación y para naturalizarla.

Guía de perplejos II, 32–48; Mishné Torá, Leyes de los fundamentos de la Torá 7.

Fuente: Seeskin, Kenneth. «Maimonides». Stanford Encyclopedia of Philosophy (primera publicación 2006; revisión sustancial 2024).

Las razones de los preceptosrazones-de-los-preceptos
Frente a quienes sostenían que los mandamientos son decretos sin razón, Maimónides afirma en la tercera parte de la *Guía* que todos tienen un propósito: el bienestar del cuerpo, es decir, el orden social justo, y el bienestar del alma, las opiniones verdaderas. Explica muchos preceptos rituales por su contexto histórico: los sacrificios fueron una concesión a un pueblo habituado al culto pagano, que Dios encauzó hacia sí para apartarlo gradualmente de la idolatría, como no se pasa de golpe de la esclavitud a la libertad. La explicación histórica escandalizó a muchos lectores y fue decisiva para la crítica bíblica moderna.

Guía de perplejos III, 25–49.

Fuente: Halbertal, Moshe. Maimonides: Life and Thought. Trad. Joel Linsider. Princeton: Princeton University Press, 2014.

Perfección humana e imitación de Diosimitatio-dei
La *Guía* termina enumerando cuatro perfecciones: la de las posesiones, la del cuerpo, la moral y la intelectual, que es la única verdaderamente humana y permanece después de la muerte. Pero el último capítulo añade un giro: quien ha conocido a Dios en la medida de lo posible descubre que Él actúa en la tierra con misericordia, juicio y justicia, y entonces se propone imitar esos caminos. La parábola del palacio, en el capítulo anterior, describe a los hombres según su cercanía al rey —con una frase sobre pueblos lejanos que hoy se lee como prejuicio de su época— y reserva el lugar más próximo a quienes, conociendo, mantienen el pensamiento fijo en Dios mientras atienden a los demás.

Guía de perplejos III, 51 y 54.

Fuente: Maimonides, Moses. The Guide for the Perplexed. Trad. del árabe por M. Friedländer. 2.ª ed. revisada en un volumen. Londres: George Routledge & Sons, 1904 (Project Gutenberg n.º 73584).

Los ocho grados de la caridadgrados-de-la-tsedaka
En las *Leyes de los dones a los pobres* Maimónides ordena la *tsedaká* —que en hebreo significa a la vez caridad y justicia— en ocho grados. Del inferior al superior: dar de mala gana; dar menos de lo debido pero con amabilidad; dar después de que se pida; dar antes de que se pida; dar sin saber a quién, aunque el pobre sepa quién da; dar sabiendo a quién sin que el pobre sepa quién; dar sin que ninguno de los dos conozca al otro; y, por encima de todos, sostener al que empobrece con un regalo, un préstamo, una sociedad o un trabajo, para que no tenga que depender de nadie. La escala ha inspirado durante siglos la filantropía judía.

Mishné Torá, Leyes de los dones a los pobres 10:7–14.

Fuente: Mishneh Torah, texto hebreo de la edición Torat Emet (dominio público) en Sefaria.

Vídeos

Vídeos

Grabaciones, entrevistas y documentales. Los vídeos se reproducen desde YouTube; no se alojan aquí.

  • Maimónides, entre la filosofía y la medicina | Mariano Gómez Aranda

    Conferencia· ES· 53 min

    Fundación Juan MarchCanal oficial

  • MAIMONIDES

    Documental· ES· 4 min

    PTV Córdoba

  • Conferencia: Maimónides en los documentos de la Genizah por Dr. Mario Eduardo Cohén

    Conferencia· ES· 71 min

    Mem Guímel

  • Kenneth Seeskin, "What the Guide of the Perplexed is Really About"

    Conferencia· EN· 52 min

    Anne Tanenbaum Centre for Jewish StudiesCanal oficial

  • Maimonides on Monotheism - Prof. Kenneth Seeskin

    Conferencia· EN· 51 min

    Institute for Tolerance Studies

  • The Essence of Maimonides: Sherwin B. Nuland (2005)

    Conferencia· EN· 67 min

    The 92nd Street Y, New YorkCanal oficial

  • Who Was Moses Maimonides? The Life of the Mind | Dr. Henry Abramson

    Conferencia· EN· 57 min

    Henry Abramson

  • Maimonides: The Revered & Controversial Sephardic Rabbi | The Jewish Story | Unpacked

    Documental· EN· 5 min

    Unpacked

  • Maimonides on Mourning: Jewish Law and Emotion

    Conferencia· EN· 80 min

    UC Berkeley School of LawCanal oficial

  • 10 - רמב"ם - חלק א: תולדות חייו וכתביו

    Conferencia· HE· 36 min

    The Open University of IsraelCanal oficial

  • Moshe Halbertal: "Maimonides: Life and Thought" Book Launch

    Conferencia· HE· 57 min

    NYU School of LawCanal oficial

  • Maïmonide : entre judaïsme, islam et christianisme

    Entrevista· FR· 30 min

    Storiavoce, un podcast d'Histoire & Civilisations

  • René Levy : si l'Occident avait lu Maïmonide...

    Conferencia· FR· 32 min

    AkademCanal oficial

Galería

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Imágenes con licencia verificada. Cada una conserva su autoría y su atribución.

Manuscritos

Manuscritos

Testimonios manuscritos y textos antiguos, con su custodio y sus condiciones de consulta.

  • HE · Hebrew · c. 1178

    משנה תורה (ספר המדע וספר אהבה)

    Testimonio conservado
    Copia egipcia de finales del siglo XII con la nota autógrafa «corregido sobre mi libro, yo, Moisés hijo de Rabí Maimón» (fol. 165r)
    Custodio
    Bodleian Library, Oxford · MS. Huntington 80
    Digitalización
    iiif.biblissima.fr/collections/manifest/de2371fd…
  • AR · Hebrew · c. 1167–1168

    كتاب السراج (פירוש המשניות), סדר נזיקין וקדשים

    Testimonio conservado
    Borrador autógrafo con correcciones del autor
    Custodio
    Bodleian Library, Oxford · MS. Pococke 295
  • AR · Hebrew · 1168–1204

    קטעי גניזה בכתב ידו של הרמב״ם

    Testimonio conservado
    Borradores de responsa, cartas y fragmentos de obras halladas en la Genizá de la sinagoga Ben Ezra de Fustat
    Custodio
    Cambridge University Library (colección Taylor-Schechter) y otras bibliotecas
    Digitalización
    cudl.lib.cam.ac.uk/collections/genizah…
Manuscritos →

Relaciones

Relaciones

Influencias, discipulados y afinidades. Se distingue la relación documentada de la similitud identificada por análisis.

  • Recibió influencia de

    Aristóteles

    La *Guía* se apoya en la física, la metafísica y la ética de Aristóteles, a quien Maimónides considera la cumbre del conocimiento humano en lo sublunar; discrepa de él en la eternidad del mundo, que no considera demostrada.

    Relación documentada

  • Influyó en

    Maestro Eckhart

    Eckhart cita con frecuencia a «Rabí Moisés» y toma de la *Guía* (en la traducción latina) elementos de su doctrina de los nombres divinos y de la teología negativa.

    Relación documentada

  • Influyó en

    Baruch Spinoza

    Spinoza estudió la *Guía* y polemizó con su método de interpretación alegórica de la Biblia en el *Tratado teológico-político* (cap. 7); la crítica del uno nace de la lectura del otro.

    Relación documentada

  • Ideas afines a

    Al-Ghazali

    Ambos vivieron la tensión entre la filosofía aristotélica y la revelación; Maimónides conoció la literatura filosófica y teológica del islam, y se ha sugerido que el título de la *Guía* evoca una expresión usada por al-Ghazali. No consta una dependencia directa.

    Similitud identificada por análisis

  • Contemporáneo de

    Ibn Arabi

    Contemporáneos nacidos en al-Ándalus (Ibn Arabi en Murcia en 1165), representan dos caminos opuestos del pensamiento andalusí: el racionalismo aristotélico y la mística visionaria. No consta que se conocieran.

    Relación documentada

  • Ideas afines a

    Baal Shem Tov

    Polos opuestos de la espiritualidad judía en una lectura frecuente: el intelectualismo de la *Guía* y la mística afectiva del jasidismo. Ambos sitúan, sin embargo, la adhesión a Dios en el centro de la vida religiosa.

    Similitud identificada por análisis

  • Ideas afines a

    Martin Buber

    Buber opone a la teología negativa y al intelectualismo maimonideo la relación personal con el Tú eterno; ambos niegan, sin embargo, que Dios pueda ser objeto de descripción.

    Similitud identificada por análisis

  • Ideas afines a

    Agustín de Hipona

    Como Agustín en *De doctrina christiana*, Maimónides propone reglas para interpretar figuradamente los pasajes de la Escritura que, leídos a la letra, contradirían la razón o la fe.

    Similitud identificada por análisis

Fuentes

Fuentes

Bibliografía y catálogos consultados para esta ficha.

  1. Davidson, Herbert A. Moses Maimonides: The Man and His Works. Oxford/Nueva York: Oxford University Press, 2005.
  2. Kraemer, Joel L. Maimonides: The Life and World of One of Civilization's Greatest Minds. Nueva York: Doubleday, 2008.
  3. Seeskin, Kenneth. «Maimonides». Stanford Encyclopedia of Philosophy (primera publicación 2006; revisión sustancial 2024).
  4. Halbertal, Moshe. Maimonides: Life and Thought. Trad. Joel Linsider. Princeton: Princeton University Press, 2014.
  5. Wikidata, Q127398: «Moshe ben Maimon» (Maimónides), 110 enlaces entre wikis.
  6. Maimonides, Moses. The Guide for the Perplexed. Trad. del árabe por M. Friedländer. 2.ª ed. revisada en un volumen. Londres: George Routledge & Sons, 1904 (Project Gutenberg n.º 73584).
  7. Maimonides, Moses. The Guide of the Perplexed. Trad. Shlomo Pines, con ensayo introductorio de Leo Strauss. 2 vols. Chicago: University of Chicago Press, 1963.
  8. Mishneh Torah, texto hebreo de la edición Torat Emet (dominio público) en Sefaria.
  9. Stroumsa, Sarah. Maimonides in His World: Portrait of a Mediterranean Thinker. Princeton: Princeton University Press, 2009.
  10. Gorfinkle, Joseph I. (ed. y trad.). The Eight Chapters of Maimonides on Ethics (Shemonah Perakim). Nueva York: Columbia University Press, 1912 (ejemplar digitalizado en Internet Archive).
  11. Wikimedia Commons, categoría «Moshe ben Maimon» y subcategorías (licencias leídas por la API imageinfo).
  12. Bos, Gerrit (ed. y trad.). Maimonides, Medical Aphorisms: A Parallel Arabic-English Edition (The Medical Works of Moses Maimonides). Provo: Brigham Young University Press, 2004–2017.
  13. Sefaria: Sefer ha-Mitzvot (Varsovia, 1883), Shemonah Perakim (Wikisource) y Moreh Nevukhim en la traducción hebrea de Samuel ibn Tibbon.
  14. Bodleian Library, Oxford, MS. Huntington 80 (Mishneh Torah, libros I–II, con certificación autógrafa de Maimónides) y MS. Pococke 295 (Comentario a la Misná, autógrafo); registros de Biblissima y del antiguo portal Maimonides de la Bodleiana.
  15. Twersky, Isadore. Introduction to the Code of Maimonides (Mishneh Torah). New Haven: Yale University Press, 1980.
Titular de derechos
Dominio público: los textos de Maimónides y sus traducciones medievales. Las ediciones críticas y las traducciones modernas (Pines, Gonzalo Maeso, Munk-Verdier, Weiss-Meiner, Touger, Bos) tienen derechos de sus editores y traductores.

Pendiente de confirmar

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  • Confirmar la fecha de muerte de Joseph I. Gorfinkle (n. 1880) para decidir si su traducción de los Ocho capítulos es de dominio público en la UE y en España (registrada con caution: true).
  • Localizar ISBN de una edición española completa de la Mishné Torá (solo hay traducciones parciales registradas) y de la Epístola al Yemen.
  • Verificar en Kraemer (2008) la fecha exacta del rescate de los cautivos de Bilbeis (1168 o 1169) y de la quema de Montpellier (1232 o 1233).
  • Comprobar en Digital Bodleian el enlace estable de MS. Huntington 80 y MS. Pococke 295.
  • Confirmar qué traducción hebrea de la Epístola al Yemen reproduce Wikisource (Nahum ha-Ma'aravi u otra).
  • Buscar vídeos en alemán (televisión pública) y en árabe sobre Maimónides; no se han encontrado en canales solventes.
  • Las fichas de los tratados médicos menores no tienen ediciones con ISBN verificadas (Rosner, Maimonides Research Institute; Bos, BYU Press): completar con el catálogo de BYU Press.

Investigado el 2026-10-25