Ir al contenido
The ConsciousLibrary

Estoicismo

Epicteto

Ἐπίκτητος

años 50 – c. 135Persona históricamente documentada

Filósofo estoico griego (c. 50–c. 135), nacido esclavo en Hierápolis de Frigia. Sirvió en Roma a Epafrodito, liberto de Nerón, estudió con Musonio Rufo y, ya libre, enseñó filosofía hasta que Domiciano expulsó a los filósofos de Italia. Fundó entonces una escuela en Nicópolis de Epiro. No escribió nada: sus lecciones las recogió su discípulo Arriano en las Disertaciones y el Manual, que hicieron de la libertad interior y de la distinción entre lo que depende y no depende de nosotros el centro de la ética.

obras
13obras
ediciones
31ediciones
citas
10citas
vídeos
11vídeos
imágenes
8imágenes
Epicteto en la portada de las obras de Séneca (Amberes, 1605)

Epicteto en la portada de las obras de Séneca (Amberes, 1605) · Public domain

En sus palabras

«De las cosas, unas dependen de nosotros y otras no.»

Manual 1, 1. Griego: Wikisource; inglés: George Long (1877); español: traducción propia.

Su idea central

Lo que depende de nosotros (ta eph' hēmîn): Es el punto de partida de toda la enseñanza de Epicteto, con el que se abren tanto el Manual como las Disertaciones.

Biografía

5 min de lectura

Un esclavo que enseñaba libertad

Ningún filósofo antiguo habló tanto de la libertad como Epicteto, y ninguno tenía más razones para conocer su precio. Había nacido esclavo, cojeaba y no escribió una sola línea. Lo que sabemos de su enseñanza lo debemos a un alumno, Flavio Arriano, que tomó notas de sus clases en la escuela de Nicópolis y las publicó como Disertaciones, y a un resumen de esas notas, el Manual, que acabaría siendo uno de los libros de moral más leídos de Occidente. De su vida, en cambio, se conservan pocos datos seguros, dispersos en él mismo, en Aulo Gelio, en la Suda bizantina y en el comentario que Simplicio dedicó al Manual cuatro siglos después.

Hierápolis y Roma

Nació hacia el año 50 en Hierápolis, una ciudad griega de Frigia, en Asia Menor, conocida por sus aguas termales. Su nombre, Epíktētos, significa «adquirido» y era un nombre corriente de esclavo; no sabemos cuál tenía antes, si tuvo otro, ni cómo llegó a Roma. Allí perteneció a Epafrodito, un liberto que había sido secretario de peticiones de Nerón y que, según la Suda, formaba parte de su guardia; Epicteto lo recuerda en las Disertaciones como un amo vanidoso que trataba con servilismo a un zapatero solo porque había entrado al servicio del emperador. Aulo Gelio, en el siglo II, consideraba su condición de esclavo un hecho demasiado reciente y conocido para necesitar pruebas.

Era cojo. La Suda lo atribuye a una enfermedad reumática; el polemista pagano Celso, citado por Orígenes, contaba que su amo le retorcía la pierna y que Epicteto, sonriendo, le advirtió que se la iba a romper, y cuando se la rompió, le dijo: «¿No te lo decía yo?». No es posible decidir entre ambas versiones, pero la cojera aparece en sus propios ejemplos: la enfermedad es un impedimento para el cuerpo, no para la voluntad, dice el Manual; la cojera, para la pierna, no para la voluntad.

Musonio Rufo

Su amo le permitió asistir a las lecciones del estoico romano Gayo Musonio Rufo, el filósofo más respetado de la Roma de Nerón y de los Flavios, varias veces desterrado. Epicteto lo menciona con veneración: Rufo hablaba de tal modo que cada oyente creía que alguien le había ido con el cuento de sus defectos; a quien lo elogiaba le respondía que, si tenía tiempo para alabarlo, es que él había hablado en vano. De Musonio heredó una filosofía entendida como ejercicio práctico y un modelo, Sócrates, al que cita más que a ningún otro autor. No se sabe cuándo obtuvo la libertad; a finales del siglo I ya enseñaba en Roma.

El destierro y la escuela de Nicópolis

Domiciano expulsó de Roma y de Italia a los filósofos, probablemente en el año 89 o hacia el 93–95; Aulo Gelio dice expresamente que Epicteto fue uno de los desterrados. Se instaló en Nicópolis, la «ciudad de la victoria» que Augusto había fundado en Epiro para conmemorar Accio, una ciudad próspera en la ruta marítima entre Italia y Grecia. Allí abrió una escuela a la que acudían jóvenes de familias acomodadas, muchos romanos, para prepararse antes de emprender la carrera pública. La Historia Augusta afirma que Adriano lo trató con gran amistad, una noticia que la crítica acepta con cautela.

En la escuela se leían y comentaban los textos de Crisipo y se practicaba la lógica, pero las Disertaciones conservan otra cosa: las charlas informales que seguían a la lección técnica, en las que el maestro interpela, ironiza, inventa diálogos con un tirano o con un alumno quejoso y repite una y otra vez la misma pregunta: ¿esto depende de ti o no depende de ti? «La escuela del filósofo es un hospital», advierte; de ella no hay que salir contento, sino dolido.

La vida de un maestro pobre

Vivió con gran sencillez y no se casó. Simplicio cuenta que durante mucho tiempo vivió solo y que en su vejez adoptó a un niño que un amigo iba a abandonar por pobreza y tomó en casa a una mujer para criarlo. Luciano de Samósata se burla de un coleccionista que pagó tres mil dracmas por la lámpara de barro del filósofo, con la esperanza de adquirir su sabiduría si leía de noche a su luz. Murió en Nicópolis hacia el 135; la Suda prolonga su vida hasta el reinado de Marco Aurelio, una noticia que los especialistas consideran improbable.

Arriano y los libros

Flavio Arriano de Nicomedia, que después sería cónsul, gobernador de Capadocia e historiador de Alejandro Magno, asistió a la escuela hacia el año 108. En una carta a Lucio Gelio que precede a las Disertaciones explica que no las compuso como obra literaria, sino que trató de anotar palabra por palabra lo que oía para conservar la memoria del pensamiento y la franqueza del maestro, y que se publicaron sin su permiso. Focio, en el siglo IX, conocía ocho libros de Disertaciones y doce de Conversaciones; solo han llegado cuatro de las primeras, a través de un manuscrito del siglo XI o XII conservado en la Biblioteca Bodleiana, del que dependen todas las demás copias. El Manual o Enquiridión, una selección de máximas extraída de las Disertaciones, se conservó mejor gracias a los monjes, que lo adaptaron en versiones cristianas.

Lo que depende de nosotros

El pensamiento de Epicteto parte de una división: «De las cosas, unas dependen de nosotros y otras no». Dependen de nosotros el juicio, el impulso, el deseo y la aversión; no dependen el cuerpo, la hacienda, la reputación ni los cargos. Lo único verdaderamente nuestro es la proaíresis, la facultad de elegir, que ni siquiera Zeus puede vencer. Lo que nos perturba no son las cosas, sino nuestros juicios sobre ellas. De ahí un programa de entrenamiento en tres campos —el deseo, la acción y el asentimiento— que Pierre Hadot mostró como la clave de las Meditaciones de Marco Aurelio, el más ilustre de sus lectores, que conoció sus lecciones por Junio Rústico.

La posteridad

El Manual lo comentó Simplicio en el siglo VI, lo tradujo al latín Angelo Poliziano en 1479 y lo leyeron Montaigne, Pascal —que lo opuso a Montaigne en su Conversación con el señor de Sacy— y los neoestoicos de los siglos XVI y XVII. En castellano lo tradujeron el Brocense en 1600 y Francisco de Quevedo en verso en 1635. En el siglo XX, el psicólogo Albert Ellis citó su frase sobre los juicios como un precedente de la terapia cognitiva, y el piloto estadounidense James Stockdale contó que lo que recordaba de Epicteto le ayudó a resistir más de siete años de cautiverio en Vietnam.

Fuentes: Epicteto. Disertaciones (por Arriano) y Manual. Texto griego en Wikisource en griego; trad. inglesa de George Long, The Discourses of Epictetus; with the Encheiridion and Fragments (Londres: George Bell, 1877), en Wikisource en inglés. · Long, A. A. Epictetus: A Stoic and Socratic Guide to Life. Oxford: Clarendon Press, 2002. · Aulo Gelio. Noches áticas, I 2; II 18; XV 11; XVII 19; XIX 1. Trad. inglesa de John C. Rolfe, The Attic Nights, Loeb Classical Library 195, 200, 212. Londres: Heinemann, 1927 (libros I–II en LacusCurtius). · Simplicio. Comentario al Manual de Epicteto. Trad. inglesa de Tad Brennan y Charles Brittain, Simplicius: On Epictetus' Handbook, 2 vols. Londres: Duckworth / Ithaca: Cornell University Press, 2002. · Orígenes. Contra Celso, VII 53. Trad. inglesa de Frederick Crombie, Ante-Nicene Fathers, vol. IV. Buffalo: Christian Literature Publishing, 1885.

Cronología

La vida, año a año

Cada punto es un acontecimiento documentado. Pulsa para leerlo, con su fuente y su grado de certeza.

  1. años 50 · 0 años

    Nacimiento

    Nace esclavo hacia el año 50 (la fecha se deduce de su biografía; no hay testimonio directo) en Hierápolis de Frigia, según la Suda.

    Probable

  2. c. 65 · 15 años

    Esclavo de Epafrodito

    Pertenece en Roma a Epafrodito, liberto y secretario de peticiones (a libellis) de Nerón, que ayudó al emperador a suicidarse en el 68 y fue ejecutado por Domiciano hacia el 95.

    Probable

  3. c. 70 · 20 años

    Discípulo de Musonio Rufo

    Asiste a las lecciones del estoico Gayo Musonio Rufo, al que cita en las Disertaciones (I 1, 27; I 9, 29; III 23, 29).

    Documentado

  4. c. 85 · 35 años

    Liberto y maestro en Roma

    Obtiene la libertad en fecha desconocida y comienza a enseñar filosofía en Roma.

    Probable

  5. c. 89 · 39 años

    Expulsión de los filósofos

    Domiciano expulsa de Italia a los filósofos (en el 89 o hacia el 93–95). Aulo Gelio (XV 11, 5) cuenta a Epicteto entre los desterrados. Se instala en Nicópolis de Epiro y funda su escuela.

    Probable

  6. c. 108 · 58 años

    Arriano en la escuela

    El joven Flavio Arriano de Nicomedia asiste a las lecciones y toma las notas que darán lugar a las Disertaciones (fecha propuesta por Fergus Millar).

    Probable

  7. c. 125 · 75 años

    Amistad con Adriano

    La Historia Augusta (Adriano 16, 10) afirma que el emperador trató «con la mayor amistad» a los filósofos Epicteto y Heliodoro. La noticia es aislada.

    Discutido

  8. c. 130 · 80 años

    Adopción de un niño

    Según Simplicio, en su vejez adopta a un niño que un amigo iba a abandonar por pobreza y toma en casa a una mujer para criarlo.

    Tradición

  9. c. 135 · 85 años

    Muerte

    Muere en Nicópolis hacia el 135. La Suda prolonga su vida hasta Marco Aurelio, lo que se considera improbable.

    Probable

  10. c. 140

    Publicación de las Disertaciones

    Las notas de Arriano circulan con una carta a Lucio Gelio en la que explica que se difundieron sin su permiso. Focio (cód. 58) conocerá ocho libros de Disertaciones y doce de Conversaciones; se conservan cuatro.

    Probable

  11. c. 146

    Marco Aurelio lee a Epicteto

    Junio Rústico presta al joven Marco Aurelio los apuntes de Epicteto (Meditaciones I 7); el emperador lo citará a menudo.

    Documentado

  12. c. 530

    Comentario de Simplicio

    El neoplatónico Simplicio escribe un extenso comentario al Manual, fuente de varias noticias biográficas.

    Probable

  13. 1479

    Traducción latina de Poliziano

    Angelo Poliziano traduce el Manual al latín y lo dedica a Lorenzo de Médici.

    Documentado

  14. 1600

    El Brocense lo traduce al castellano

    Francisco Sánchez de las Brozas publica «Doctrina del estoico filósofo Epicteto, que se llama comúnmente Enchiridion».

    Documentado

  15. 1635

    Quevedo en verso

    Francisco de Quevedo publica «Epicteto y Phocílides en español con consonantes», paráfrasis en verso del Manual.

    Documentado

  16. 1758

    Elizabeth Carter

    Elizabeth Carter publica la primera traducción inglesa completa de las obras de Epicteto.

    Documentado

Obras

Obras esenciales

Las obras sin las que no se entiende su legado.

Disertaciones (por Arriano) — Epicteto

Enseñanza oral recogida · c. 108

Disertaciones (por Arriano)

Ἀρριανοῦ τῶν Ἐπικτήτου διατριβῶν βιβλία

Cuatro libros conservados (de ocho que conocía Focio) con noventa y cinco charlas de Epicteto en su escuela de Nicópolis, precedidos de la carta de Arriano a Lucio Gelio. No son tratados, sino conversaciones vivas en las que el maestro interpela a alumnos y visitantes, inventa diálogos, recurre a ejemplos de la vida cotidiana —el baño, el viaje por mar, la cena, el gimnasio— y propone como modelos a Sócrates, Diógenes y Zenón. El tema que lo atraviesa todo es la distinción entre lo que depende de nosotros (nuestros juicios, deseos, impulsos: la proaíresis) y lo que no (cuerpo, bienes, fama, cargos), y la libertad que nace de aplicarla. Tratan de la providencia y el parentesco del hombre con Dios, de la amistad y la familia, de la enfermedad, del destierro y de la muerte, del verdadero cínico y del falso filósofo. Las conserva un manuscrito bodleiano del siglo XI–XII del que dependen todas las demás copias.

9 ediciones · amazon.es

Manual (Enquiridión) — Epicteto

Recopilación posterior · c. 130

Manual (Enquiridión)

Ἐγχειρίδιον Ἐπικτήτου

Cincuenta y tres capítulos breves que condensan la ética de Epicteto en forma de reglas de conducta. Empieza con la división «de las cosas, unas dependen de nosotros y otras no», sigue con la máxima de que no nos perturban las cosas sino nuestros juicios sobre ellas (5), la vida como papel en un drama escrito por otro (17), el banquete en que se toma lo que llega con moderación (15), la piedad (31) y las señales del que progresa (48), y termina con versos de Cleantes y Eurípides y palabras de Sócrates. Fue el texto de Epicteto más leído desde la Antigüedad tardía: lo comentó Simplicio, lo adaptaron los monjes bizantinos, lo tradujo Poliziano al latín (1479) y en castellano el Brocense (1600) y Quevedo (1635).

10 ediciones · amazon.es

Frases

Frases localizadas en una obra concreta. Cada una lleva su procedencia y su nivel de confianza.

De las cosas, unas dependen de nosotros y otras no.

Τῶν ὄντων τὰ μέν ἐστιν ἐφ’ ἡμῖν, τὰ δὲ οὐκ ἐφ’ ἡμῖν.

VerificadaManual 1, 1. Griego: Wikisource; inglés: George Long (1877); español: traducción propia.

1 / 10
Citas apócrifas o de atribución discutida (3)
  • «Tenemos dos orejas y una boca para escuchar el doble de lo que hablamos.»

    Se atribuye a menudo a Epicteto, pero Diógenes Laercio (VII 23) la pone en boca de Zenón de Citio, fundador del estoicismo, dirigida a un joven que hablaba sin parar.

  • «No es lo que te ocurre, sino cómo reaccionas a ello, lo que importa.»

    Paráfrasis moderna, no cita literal, de Manual 5. El original no habla de «reacciones» sino de los juicios (dógmata) que nos formamos sobre las cosas.

  • «Esclavo fui, Epicteto, tullido de cuerpo, pobre como Iro y amigo de los inmortales.»

    Epigrama anónimo de la Antología Palatina (VII 676), que a veces se presenta como epitafio compuesto por el propio Epicteto. No hay base para atribuírselo; es un elogio escrito por otro.

Últimas palabras

No existen registros verificables de sus últimas palabras.

No se ha conservado ningún relato de su muerte ni de sus últimas palabras. La biografía que según Simplicio escribió Arriano, «Vida y muerte de Epicteto», se ha perdido.

Preguntar

Lo que su obra responde

Doce grandes preguntas de la humanidad y lo que sus textos permiten responder, con referencias. Nunca ponemos palabras en su boca.

  • ¿Qué es lo Absoluto? ¿Existe Dios?

    Dios es padre: nos dio la razón, nos ve y nos asigna un papel

    Un Dios personalLo dice expresamente

    Epicteto, cuyas lecciones transcribió Arriano, es el estoico que más habla de Dios en tono personal. En las Disertaciones lo llama padre de hombres y dioses, sostiene que ser hijo de Zeus debería bastar para no pensar nada bajo de uno mismo, y afirma que Dios ve cada uno de nuestros movimientos porque las almas están unidas a él como partes. Dios nos ha dado la facultad que usa las representaciones y nos ha introducido en el mundo como espectadores e intérpretes de sus obras; por eso la respuesta adecuada es la gratitud y el himno. El trasfondo sigue siendo la física estoica de un dios inmanente, pero el lenguaje es de relación: obediencia filial, confianza y acción de gracias.

    Comparar esta pregunta con otros maestros
  • ¿Quién soy yo? ¿Existe un yo verdadero?

    No eres tu cuerpo: eres tu albedrío, un fragmento de Dios

    El Ser es lo AbsolutoLo dice expresamente

    La primera línea del Manual divide las cosas en las que dependen de nosotros y las que no, y todo Epicteto se apoya en esa frontera. El cuerpo, la hacienda, la reputación o los cargos no son nuestros; lo único propio es la facultad de elegir (proaíresis), que usa las representaciones y decide sobre ellas, y que ni el propio Zeus puede vencer. En las Disertaciones va más lejos: cada uno es un fragmento de Dios y lleva en sí una parte de él, por lo que debería avergonzarse de manchar con pensamientos impuros al dios que lleva dentro. El yo verdadero no es el que puede ser encarcelado o enfermar, sino esa razón libre emparentada con lo divino.

    Comparar esta pregunta con otros maestros
  • ¿Por qué sufrimos?

    No nos turban las cosas, sino los juicios sobre lo que no es nuestro

    La ignorancia de lo que somosLo dice expresamente

    La frase más citada de Epicteto resume su diagnóstico: no son las cosas las que perturban a los hombres, sino los juicios que se forman sobre ellas. La muerte no es terrible; terrible es la opinión de que lo es. El error de fondo es de identidad: tomamos por nuestro lo que no depende de nosotros —el cuerpo, los bienes, la reputación, la vida de quienes amamos— y ponemos en ello el deseo y la aversión. Quien desea lo ajeno será impedido y se lamentará. El Manual propone corregir ese juicio desde el principio, examinando cada representación y preguntando si se refiere a lo que depende de nosotros; si no, no es nada para nosotros.

    Comparar esta pregunta con otros maestros
  • ¿Qué ocurre después de la muerte?

    No hay Hades: volvemos a los elementos de los que vinimos

    Silencio o reservaLo dice expresamente

    Epicteto trata la muerte como el ejemplo por excelencia de lo que no depende de nosotros. No es terrible; terrible es el juicio de que lo es. En las Disertaciones describe el morir como un regreso a lo amigo y emparentado, a los elementos de los que estamos hechos, y precisa que no hay Hades ni Aqueronte ni Piriflegetonte, sino que todo está lleno de dioses y dáimones. Recomienda, al besar a un hijo, recordar que es mortal, y considera la muerte un acto de obediencia al que nos dio la vida: tengo que morir, pero no tengo por qué hacerlo lamentándome. No hay en su obra recompensa personal más allá de la muerte.

    Comparar esta pregunta con otros maestros
  • ¿Cómo se alcanza la liberación o la salvación?

    Vigilarse como a un enemigo al acecho: la escuela es un hospital

    Por el trabajo interior conscienteLo dice expresamente

    Epicteto organiza el progreso moral en tres campos de ejercicio: el deseo y la aversión, para no desear lo que no depende de nosotros; los impulsos y deberes, para obrar conforme a las relaciones de cada uno; y el asentimiento, para no aceptar representaciones sin examen. Nada de esto se hace leyendo: quien presume de entender a Crisipo no ha progresado, y la escuela del filósofo es un hospital del que hay que salir dolorido, no contento. Exige atención constante, porque basta un descuido para perder lo ganado, y pide al que progresa que se vigile a sí mismo como a un enemigo al acecho. La libertad es fruto de un trabajo consciente y diario sobre uno mismo.

    Comparar esta pregunta con otros maestros
  • ¿Hace falta un maestro?

    El maestro cura como un médico, pero el progreso es de cada uno

    Útil, pero no imprescindibleLo dice expresamente

    Epicteto fue discípulo de Musonio Rufo y dirigió una escuela en Nicópolis, y concibe al maestro como médico: la escuela es un hospital y el filósofo debe incomodar, no complacer. Pone a Sócrates y a Diógenes como modelos que hay que tener presentes. Sin embargo, insiste en que nadie puede progresar por otro: el maestro no puede querer en lugar del discípulo, y quien busca aplausos por sus lecciones ha confundido la filosofía con la oratoria. Además, Dios ha puesto junto a cada uno un dáimon guardián que no duerme ni se deja engañar, de modo que nunca estamos solos. La guía externa orienta; la tarea es del albedrío de cada cual.

    Comparar esta pregunta con otros maestros
  • ¿Es real el mundo?

    Todo lo que sucede alaba a la providencia, para quien sabe mirar

    Creación buena y realLo dice expresamente

    Epicteto apenas se ocupa de física, pero trata el mundo con un lenguaje de creación y providencia. En las Disertaciones sostiene que, a quien tenga dos cualidades —la capacidad de ver el conjunto y la gratitud—, cada cosa del mundo le basta para alabar a la providencia: la lana de las ovejas, la leche, la armonía entre los sexos. Dios ha hecho al hombre espectador e intérprete de sus obras, y sería vergonzoso morir sin haberlas contemplado. Incluso lo que parece adverso tiene su lugar en el gobierno del todo. El mundo es real, bueno y ordenado, y la respuesta adecuada ante él es la gratitud y el canto a Dios.

    Comparar esta pregunta con otros maestros
  • ¿Qué es el amor?

    Solo ama de verdad quien no pone su bien en lo exterior

    Benevolencia ordenadaLo dice expresamente

    Epicteto da gran importancia al afecto natural por los propios —hijos, padres, hermanos, conciudadanos—, pero quiere ordenarlo con la razón. En las Disertaciones critica a un padre que abandonó a su hija enferma por no soportar verla sufrir: lo que llamaba amor era incapacidad de soportar su propia angustia. En el discurso sobre la amistad sostiene que solo el sabio puede amar, porque quien pone su bien en el dinero, la fama o el placer acabará enfrentado a su amigo, su hermano o su padre cuando choquen los intereses. Recomienda al besar a un hijo recordar que es mortal. Es un afecto sin apego, ordenado por los deberes de cada relación.

    Comparar esta pregunta con otros maestros
  • ¿Somos libres o está todo determinado?

    Me encadenarás la pierna, pero mi voluntad no la vence ni Zeus

    Libre albedrío realLo dice expresamente

    Para Epicteto la libertad es el centro de la filosofía. Es libre quien vive como quiere, a quien no se puede obligar, ni impedir, ni forzar, y eso solo lo consigue quien pone su deseo en lo que depende de él. Lo que depende de nosotros es el juicio, el impulso, el deseo y la aversión: en una palabra, nuestra facultad de elegir (proaíresis), que ni siquiera Zeus puede vencer. El cuerpo, la hacienda y la vida pueden ser encadenados; la voluntad, no. Epicteto acepta a la vez que el papel que nos toca en la obra lo decide otro, como un actor que recibe su parte: lo nuestro es representarlo bien.

    Comparar esta pregunta con otros maestros
  • ¿Para qué meditar u orar?

    Ante cada impresión: «Eres una representación, no lo que pareces»

    Ver la realidad tal como esLo dice expresamente

    La práctica central de Epicteto es examinar las representaciones antes de asentir a ellas. El Manual aconseja decir ante cada impresión áspera que es una representación y no la cosa que representa, y examinarla con la regla de si se refiere a lo que depende de nosotros. Esa vigilancia ha de ser constante: el descuido de un momento basta para perder lo ganado. A ello se suman el examen de la mañana y de la noche, para lo que cita los Versos de oro, y la gratitud: si fuéramos ruiseñores haríamos lo propio del ruiseñor; siendo racionales, debemos cantar himnos a Dios. Meditar es ver las cosas como son y no como el juicio precipitado las pinta.

    Comparar esta pregunta con otros maestros
  • ¿Puede la razón conocer lo último?

    La razón se examina a sí misma, pero leer a Crisipo no basta

    El estudio y el aprendizajeLo dice expresamente

    Para Epicteto la razón es la única facultad que se examina a sí misma y a todas las demás, y es el don con que Dios nos hizo espectadores e intérpretes de su obra. Puede conocer lo necesario: qué depende de nosotros, cuál es nuestra naturaleza, cómo está gobernado el todo. Por eso exige estudio, y empieza por la lógica, que enseña a examinar las representaciones. Pero el estudio no es fin en sí mismo: quien presume de saber interpretar los libros de Crisipo debe recordar que, si Crisipo hubiera escrito con claridad, no tendría de qué presumir. Lo que importa es vivir conforme a lo aprendido; el saber que no transforma la conducta no ha sido aprendido de verdad.

    Comparar esta pregunta con otros maestros
  • ¿Retirarse del mundo o transformarlo?

    Representa bien el papel que te ha tocado: hijo, hermano, ciudadano

    Contemplación en la acciónLo dice expresamente

    Epicteto no aconseja retirarse del mundo ni reformarlo, sino ocupar con rectitud el lugar que a cada uno le corresponde. En el Manual compara la vida con una obra de teatro: el autor decide si el papel es largo o corto, de mendigo o de rey; lo nuestro es representarlo bien. Los deberes se miden por las relaciones —padre, hermano, vecino, ciudadano—, y en las Disertaciones enumera lo que exige ser hombre, hijo, hermano o miembro del consejo. Todo ello sin poner el corazón en lo que no depende de uno: actuar en el mundo con la atención vuelta a la propia facultad de elegir. Solo para el cínico ideal, mensajero de Dios, reserva una vida sin familia ni ciudad.

    Comparar esta pregunta con otros maestros

Anécdotas y relatos

Anécdotas y relatos

Disputadosegunda mitad del s. I

La pierna rota

El filósofo platónico Celso, que hacia el 178 escribió un tratado contra los cristianos, quería mostrar que los sabios paganos sabían sufrir mejor que Jesús. Puso como ejemplo a Epicteto: su amo le retorcía la pierna, y el esclavo, sonriendo sin alterarse, le advirtió: «Me la vas a romper». Cuando se la rompió, añadió: «¿No te decía yo que me la ibas a romper?». ¿Qué dijo vuestro dios cuando lo castigaban?, preguntaba Celso. Orígenes, que conservó el pasaje para refutarlo, respondió que el silencio de Jesús había sido más elocuente que cualquier palabra. La Suda, en cambio, dice que Epicteto era cojo por un reúma, y él mismo, en sus lecciones, se limita a citar la cojera como ejemplo de lo que no depende de nosotros.

Origen del relato: Orígenes, Contra Celso VII 53, citando el Discurso verdadero de Celso (c. 178). Es un relato polémico, escrito un siglo después y con una intención apologética; la Suda (épsilon 2424) da otra causa. No puede comprobarse.

Fuente: Orígenes. Contra Celso, VII 53. Trad. inglesa de Frederick Crombie, Ante-Nicene Fathers, vol. IV. Buffalo: Christian Literature Publishing, 1885.

Documentadoc. 100–170

La lámpara de hierro y la de barro

Epicteto contaba a sus alumnos que tenía junto a los dioses de la casa una lámpara de hierro. Una noche oyó ruido en la ventana, bajó corriendo y vio que se la habían robado. Pensó que el ladrón había hecho lo que era natural en él y concluyó: «Mañana encontrarás una de barro». Uno pierde solo lo que tiene, explicaba; el ladrón, en cambio, había pagado la lámpara al precio de hacerse ladrón. Medio siglo después, Luciano de Samósata se burló de un coleccionista rico que compró por tres mil dracmas esa lámpara de barro, convencido de que si leía de noche a su luz se le pegaría la sabiduría del viejo filósofo.

Origen del relato: El robo lo cuenta el propio Epicteto en Disertaciones I 18, 15. La compra de la lámpara procede de Luciano, Contra un ignorante que compraba muchos libros 13, una sátira: el precio puede ser exagerado.

Fuente: Epicteto. Disertaciones (por Arriano) y Manual. Texto griego en Wikisource en griego; trad. inglesa de George Long, The Discourses of Epictetus; with the Encheiridion and Fragments (Londres: George Bell, 1877), en Wikisource en inglés.

Documentadoc. 65–68

El amo y el zapatero

Para mostrar lo absurdo de medir a las personas por su relación con el poder, Epicteto recordaba una escena de su juventud en casa de Epafrodito. Su amo tenía un esclavo zapatero al que vendió por inútil. El zapatero fue a parar a la casa del emperador y llegó a ser zapatero del César. Desde entonces, contaba Epicteto, había que ver cómo lo honraba Epafrodito: «¿Cómo está el buen Felición? Te lo ruego». Y si alguien preguntaba qué hacía el amo, le respondían que estaba deliberando con Felición. La anécdota, contada con ironía por quien había sido esclavo en esa misma casa, es uno de los pocos destellos autobiográficos de las Disertaciones.

Origen del relato: Disertaciones I 19, 19–22, en palabras del propio Epicteto transmitidas por Arriano.

Fuente: Epicteto. Disertaciones (por Arriano) y Manual. Texto griego en Wikisource en griego; trad. inglesa de George Long, The Discourses of Epictetus; with the Encheiridion and Fragments (Londres: George Bell, 1877), en Wikisource en inglés.

Testimoniomediados del s. II

El filósofo en la tormenta

Aulo Gelio navegaba de Casíope a Brindisi cuando se desató una tormenta violenta. Entre los pasajeros iba un filósofo estoico muy respetado, que se puso pálido de miedo como los demás. Pasado el peligro, un rico griego de Asia, aficionado a los placeres, le echó en cara que un estoico temiera y palideciera; el filósofo se lo quitó de encima con la respuesta de Aristipo: el disoluto no tenía por qué temer por su alma, pero él sí por la de Aristipo. Cuando Gelio, ya a solas, le preguntó en serio por la causa de su miedo, el filósofo sacó de su bolsa el libro quinto de las Disertaciones de Epicteto, editadas por Arriano, y le mostró un pasaje: las representaciones repentinas golpean también al sabio, que puede palidecer y sobresaltarse sin culpa; lo que lo distingue del necio es que no les da su asentimiento ni las tiene por verdaderas. Gelio copió el pasaje, que hoy es el único fragmento extenso de los libros perdidos.

Origen del relato: Aulo Gelio, Noches áticas XIX 1, en primera persona; lo resume san Agustín en La ciudad de Dios IX 4. Es el fragmento 9 de la edición de Schenkl.

Fuente: Aulo Gelio. Noches áticas, I 2; II 18; XV 11; XVII 19; XIX 1. Trad. inglesa de John C. Rolfe, The Attic Nights, Loeb Classical Library 195, 200, 212. Londres: Heinemann, 1927 (libros I–II en LacusCurtius).

Testimonioc. 125–135

El niño adoptado

Epicteto vivió solo la mayor parte de su vida y defendió en sus lecciones que el filósofo, como el cínico, podía renunciar al matrimonio para dedicarse por entero a los demás. Pero, según Simplicio, en su vejez un amigo suyo, demasiado pobre para criar a su hijo, se disponía a exponerlo, es decir, a abandonarlo, como permitía la costumbre antigua. Epicteto se quedó con el niño y tomó en su casa a una mujer para que lo criara. El gesto encaja con lo que enseñaba en el libro I de las Disertaciones sobre el afecto natural: el amor a los hijos es conforme a la naturaleza, y la razón no debe extinguirlo sino ordenarlo.

Origen del relato: Simplicio, Comentario al Manual (a propósito del capítulo sobre el matrimonio), cuatro siglos después; no hay otra fuente. Disertaciones I 11 y III 22, 67–82, para el contexto doctrinal.

Fuente: Simplicio. Comentario al Manual de Epicteto. Trad. inglesa de Tad Brennan y Charles Brittain, Simplicius: On Epictetus' Handbook, 2 vols. Londres: Duckworth / Ithaca: Cornell University Press, 2002.

Disputadoc. 117–135; leyenda medieval

El emperador y el filósofo

La Historia Augusta afirma que Adriano, aficionado a rodearse de sabios, trató «con la mayor amistad» a los filósofos Epicteto y Heliodoro. Es una noticia aislada, pero plausible: el emperador recorrió Grecia y Nicópolis estaba en una ruta frecuentada. Sobre ella creció en la Edad Media una leyenda: la Disputa del emperador Adriano y el filósofo Epicteto, un diálogo latino de adivinanzas en el que Adriano pregunta qué es el hombre, qué es la vida o qué es la muerte, y Epicteto contesta con definiciones lapidarias. El texto, que nada tiene que ver con el estoicismo, circuló en numerosos manuscritos y llegó a ilustrarse con miniaturas de los dos personajes conversando.

Origen del relato: Historia Augusta, Vida de Adriano 16, 10 (fuente tardía, finales del s. IV). La Altercatio Hadriani Augusti et Epicteti philosophi es una obra anónima tardía y espuria.

Fuente: Historia Augusta, «Vida de Adriano» 16, 10. Trad. inglesa de David Magie, Loeb Classical Library 139, 1921 (texto en LacusCurtius).

Enseñanzas

Enseñanzas

Las nociones que articulan su pensamiento, explicadas en su contexto.

Lo que depende de nosotros (ta eph' hēmîn)lo-que-depende-de-nosotros
Es el punto de partida de toda la enseñanza de Epicteto, con el que se abren tanto el Manual como las Disertaciones. Dependen de nosotros el juicio (hypólēpsis), el impulso a actuar (hormḗ), el deseo (órexis) y la aversión (ékklisis): en una palabra, lo que es obra nuestra. No dependen de nosotros el cuerpo, la hacienda, la reputación ni los cargos. Lo primero es por naturaleza libre y no puede ser impedido; lo segundo es débil, esclavo y ajeno. Quien toma lo ajeno por propio sufrirá, se lamentará y culpará a dioses y hombres; quien solo considera suyo lo suyo no será obligado ni dañado por nadie. La distinción no invita a la pasividad ante el mundo, sino a desplazar el bien y el mal de los resultados a la propia actitud: el deber se cumple igual, pero sin depender de lo que no está en nuestras manos.

Formulada ya por los primeros estoicos en el debate sobre el destino y la responsabilidad, Epicteto la convierte en el eje práctico de la ética y en ejercicio cotidiano: ante cada representación, preguntarse si depende o no de uno.

Fuente: Graver, Margaret. «Epictetus». Stanford Encyclopedia of Philosophy, ed. Edward N. Zalta (publicada en 2008, revisión sustancial de 2025).

Proaíresis (la facultad de elegir)proairesis
Epicteto hace de la proaíresis —«elección», «voluntad», «propósito moral»— el centro de la persona. No designa tanto cada decisión concreta como la capacidad de juzgar, asentir y elegir que nos hace humanos. Es lo único verdaderamente nuestro: «me encadenarás la pierna, pero mi voluntad no la puede vencer ni Zeus» (Disertaciones I 1, 23). Por eso la proaíresis es «por naturaleza libre de impedimentos», y la libertad, inalienable: puede ser mal usada, pero no arrebatada. El bien y el mal del hombre residen solo en ella; todo lo demás —el cuerpo, los bienes, incluso la vida— es material sobre el que la proaíresis actúa. El término, raro en los estoicos anteriores, procede de Aristóteles, que lo usa para la decisión deliberada; Epicteto lo transforma en el nombre del yo moral.

Margaret Graver y A. A. Long subrayan que es la aportación más original de Epicteto al vocabulario estoico; influyó en Marco Aurelio y, a través de las versiones cristianas, en la idea de voluntad libre.

Fuente: Long, A. A. Epictetus: A Stoic and Socratic Guide to Life. Oxford: Clarendon Press, 2002.

El uso de las representacionesuso-de-las-representaciones
Toda experiencia nos llega como una representación (phantasía): algo aparece como bueno, terrible, ofensivo. Los animales usan sus representaciones; el ser humano, además, puede comprender ese uso y examinarlo (Disertaciones I 6). Epicteto propone un ejercicio constante: detenerse ante cada representación y decirle «eres una representación, no aquello que pareces» (Manual 1, 5), examinarla y no darle el asentimiento hasta comprobar si se refiere a lo que depende de nosotros. El «uso correcto de las representaciones» (khrêsis tōn phantasiôn) es, para él, la tarea propia del hombre y la única que los dioses dejaron en nuestras manos. De ahí que la perturbación no venga de las cosas sino de los juicios que añadimos a la representación (Manual 5).

Parte de la teoría estoica del conocimiento, que distinguía entre la representación y el asentimiento; Epicteto la vuelve práctica moral. La psicoterapia cognitiva moderna (Albert Ellis, Aaron Beck) la ha reivindicado como precedente.

Fuente: Graver, Margaret. «Epictetus». Stanford Encyclopedia of Philosophy, ed. Edward N. Zalta (publicada en 2008, revisión sustancial de 2025).

Los tres campos de ejerciciotres-campos
En Disertaciones III 2 Epicteto distingue tres campos (tópoi) en los que debe ejercitarse quien quiere ser bueno. El primero, el más urgente, es el del deseo y la aversión: no desear lo que no depende de nosotros para no fracasar, no rehuir lo inevitable para no caer en ello. El segundo es el de los impulsos a actuar y no actuar, es decir, el de los deberes (kathḗkonta): obrar con orden y con razón como hijo, hermano, ciudadano. El tercero, propio de los que ya progresan, es el del asentimiento: no dejarse engañar ni precipitar el juicio, incluso en sueños o en la embriaguez. Epicteto reprocha a sus alumnos que empiecen por el tercero —la lógica de los silogismos— descuidando los dos primeros, de los que nacen las pasiones.

Pierre Hadot relacionó estos tres campos con las tres partes de la filosofía estoica (física, ética, lógica) y mostró que estructuran las Meditaciones de Marco Aurelio como disciplinas del deseo, de la acción y del asentimiento.

Fuente: Hadot, Pierre. La Citadelle intérieure. Introduction aux Pensées de Marc Aurèle. París: Fayard, 1992 (cap. sobre las tres disciplinas de Epicteto).

El papel en el dramapapel-en-el-drama
«Recuerda que eres actor de un drama, tal como lo quiera el autor: breve si lo quiere breve, largo si lo quiere largo. Si quiere que representes a un mendigo, represéntalo con talento; y lo mismo si es un cojo, un magistrado o un particular. Lo tuyo es representar bien el papel que se te da; elegirlo, de otro» (Manual 17). La imagen resume la ética de Epicteto: no escogemos nuestras circunstancias, pero sí cómo las desempeñamos. Las Disertaciones la desarrollan en la teoría de los «papeles» (prósōpa): cada uno tiene el papel común de ser humano racional y otros particulares —hijo, padre, ciudadano, senador—, y de ellos se derivan sus deberes. Saber qué papel nos corresponde es parte de la sabiduría práctica (Disertaciones I 2; II 10).

La teoría de los papeles procede de Panecio (a través de Cicerón, Sobre los deberes I), pero Epicteto le da un acento religioso: el autor del drama es Dios.

Fuente: Epicteto. Disertaciones (por Arriano) y Manual. Texto griego en Wikisource en griego; trad. inglesa de George Long, The Discourses of Epictetus; with the Encheiridion and Fragments (Londres: George Bell, 1877), en Wikisource en inglés.

El parentesco con Diosparentesco-con-dios
Epicteto es el más religioso de los estoicos. Si Dios es padre de los hombres y la razón humana es «un fragmento» de la divina (Disertaciones I 14; II 8), cada persona lleva a Dios dentro de sí y debe tratarse con el respeto debido a un templo. De ese parentesco (syngéneia) se sigue que nadie debe sentirse humilde por su origen o su pobreza, que todos los hombres son hermanos —también los esclavos, «hijos de Zeus» como su amo (I 13)— y que el sabio puede llamarse ciudadano del mundo (I 9). La gratitud y el himno a Dios por el orden del cosmos son, para él, tareas del filósofo: «si fuera ruiseñor, haría lo de un ruiseñor; soy un ser racional: debo cantar himnos a Dios» (I 16, 20).

El tono personal de su teología hizo que los cristianos lo leyeran con simpatía y adaptaran el Manual para los monasterios; algunos modernos han buscado sin éxito una influencia directa del cristianismo.

Fuente: Long, A. A. Epictetus: A Stoic and Socratic Guide to Life. Oxford: Clarendon Press, 2002.

Vídeos

Vídeos

Grabaciones, entrevistas y documentales. Los vídeos se reproducen desde YouTube; no se alojan aquí.

  • Estoicismo romano (II): Epicteto | La March

    Conferencia· ES· 2023· 60 min

    Fundación Juan MarchCanal oficial

  • La filosofía helenística (III): El estoicismo · La March

    Conferencia· ES· 2022· 59 min

    Fundación Juan MarchCanal oficial

  • Cynics, Stoics, Epicureans

    Conferencia· EN· 2021· 45 min

    Gresham CollegeCanal oficial

  • The Slave Who Was Free | Berkeley's AA Long on Epictetus

    Entrevista· EN· 2025· 65 min

    Johnathan Bi

  • Stoicon 2018: Tony Long "Stoicism Ancient and Modern"

    Conferencia· EN· 2018· 49 min

    Modern StoicismCanal oficial

  • The philosophy of Stoicism - Massimo Pigliucci

    Análisis· EN· 2017· 5 min

    TED-EdCanal oficial

  • A History of Philosophy | 16 Stoicism

    Conferencia· EN· 2015· 63 min

    wheatoncollegeCanal oficial

  • Epictetus, the Enchiridion - Introduction to Philosophy

    Conferencia· EN· 2011· 56 min

    Gregory B. Sadler - That Philosophy Guy

  • Epictetus, Discourses | Habits and Practice | Philosophy Core Concepts

    Conferencia· EN· 2015· 14 min

    Gregory B. Sadler - That Philosophy Guy

  • Geschichte der Philosophie (5): Stoa, Epikureer und pyrrhonische Skepsis, Prof. Dr. Torsten Wilholt

    Conferencia· DE· 2013· 76 min

    InstPhilCanal oficial

  • Monografia su EPITTETO

    Análisis· IT· 2021· 97 min

    Rick DuFer

Galería

Galería

Imágenes con licencia verificada. Cada una conserva su autoría y su atribución.

Manuscritos

Manuscritos

Testimonios manuscritos y textos antiguos, con su custodio y sus condiciones de consulta.

  • GRC · Minúscula griega · Lecciones de c. 108; copia de los ss. XI–XII

    Ἀρριανοῦ τῶν Ἐπικτήτου διατριβῶν

    Testimonio conservado
    Arquetipo del que dependen todos los demás manuscritos de las Disertaciones
    Custodio
    Bodleian Library, Oxford · MS. Auct. T. 4. 13 (Misc. gr. 251)
Manuscritos →

Relaciones

Relaciones

Influencias, discipulados y afinidades. Se distingue la relación documentada de la similitud identificada por análisis.

  • Recibió influencia de

    Sócrates

    Sócrates es su modelo constante: lo cita más que a ningún otro autor, toma de la Apología y el Critón la idea de que «Ánito y Meleto pueden matarme, pero no dañarme» (Manual 53) y propone imitar su respuesta «soy ciudadano del mundo» (Disertaciones I 9).

    Relación documentada

  • Recibió influencia de

    Zenón de Citio

    Pertenece a la escuela fundada por Zenón, a quien menciona entre sus modelos junto a Sócrates y Diógenes (Disertaciones III 23, 32).

    Relación documentada

  • Recibió influencia de

    Diógenes de Sinope

    Diógenes es para él el ejemplo del verdadero cínico y del hombre libre; le dedica buena parte de la disertación «Sobre el cinismo» (III 22).

    Relación documentada

  • Recibió influencia de

    Platón

    Cita con frecuencia los diálogos socráticos de Platón (Apología, Critón, Gorgias) como fuente de la figura de Sócrates.

    Relación documentada

  • Discrepó de

    Epicuro

    Polemiza con Epicuro y los epicúreos en varias disertaciones (I 23 «Contra Epicuro»; II 20; III 7), a los que reprocha negar la sociabilidad natural del hombre.

    Relación documentada

  • Influyó en

    Marco Aurelio

    Marco Aurelio conoció los apuntes de sus lecciones por Junio Rústico (Meditaciones I 7), lo cita repetidamente y organiza sus Meditaciones según sus tres campos de ejercicio.

    Relación documentada

  • Ideas afines a

    Aristóteles

    No hay pruebas de que leyera a Aristóteles, pero su término clave, proaíresis, procede del vocabulario aristotélico de la decisión deliberada, que Epicteto transforma en el nombre del yo moral.

    Similitud identificada por análisis

  • Influyó en

    Agustín de Hipona

    Agustín resume en La ciudad de Dios (IX 4) el relato de Aulo Gelio sobre el filósofo estoico que, en plena tormenta, justificó su miedo con un libro de Epicteto, y lo usa para discutir la doctrina estoica de las pasiones.

    Relación documentada

  • Ideas afines a

    Plotino

    No consta que Plotino lo leyera. Su comentarista más extenso, Simplicio, fue un neoplatónico del siglo VI que leyó el Manual como preparación ética para la filosofía platónica.

    Similitud identificada por análisis

Fuentes

Fuentes

Bibliografía y catálogos consultados para esta ficha.

  1. Wikidata, entidad Q183144 «Epictetus» (117 enlaces entre wikis; P31=Q5). Registra nacimiento hacia el 50 en Hierápolis y muerte en el 135 o el 138 en Nicópolis.
  2. Graver, Margaret. «Epictetus». Stanford Encyclopedia of Philosophy, ed. Edward N. Zalta (publicada en 2008, revisión sustancial de 2025).
  3. Epicteto. Disertaciones (por Arriano) y Manual. Texto griego en Wikisource en griego; trad. inglesa de George Long, The Discourses of Epictetus; with the Encheiridion and Fragments (Londres: George Bell, 1877), en Wikisource en inglés.
  4. Long, A. A. Epictetus: A Stoic and Socratic Guide to Life. Oxford: Clarendon Press, 2002.
  5. Aulo Gelio. Noches áticas, I 2; II 18; XV 11; XVII 19; XIX 1. Trad. inglesa de John C. Rolfe, The Attic Nights, Loeb Classical Library 195, 200, 212. Londres: Heinemann, 1927 (libros I–II en LacusCurtius).
  6. Simplicio. Comentario al Manual de Epicteto. Trad. inglesa de Tad Brennan y Charles Brittain, Simplicius: On Epictetus' Handbook, 2 vols. Londres: Duckworth / Ithaca: Cornell University Press, 2002.
  7. Orígenes. Contra Celso, VII 53. Trad. inglesa de Frederick Crombie, Ante-Nicene Fathers, vol. IV. Buffalo: Christian Literature Publishing, 1885.
  8. Luciano de Samósata. Contra un ignorante que compraba muchos libros, 13. Trad. inglesa de A. M. Harmon, Lucian, vol. III, Loeb Classical Library 130. Londres: Heinemann, 1921.
  9. Historia Augusta, «Vida de Adriano» 16, 10. Trad. inglesa de David Magie, Loeb Classical Library 139, 1921 (texto en LacusCurtius).
  10. Millar, Fergus. «Epictetus and the Imperial Court». Journal of Roman Studies 55 (1965): 141–148.
  11. Oldfather, W. A. «Introduction», en Epictetus: The Discourses as Reported by Arrian, the Manual, and Fragments, vol. I. Loeb Classical Library 131. Londres: Heinemann / Nueva York: Putnam, 1925.
  12. Seddon, Keith H. «Epictetus (55–135 C.E.)». Internet Encyclopedia of Philosophy.
  13. «Epictetus», Wikipedia en inglés, y «Epicteto», Wikipedia en español (consultadas para hechos verificables y bibliografía; texto propio).
  14. Focio. Biblioteca, códice 58 (sobre Arriano). Trad. inglesa de J. H. Freese, The Library of Photius, vol. I. Londres: SPCK, 1920.
  15. Marco Aurelio. Meditaciones, I 7. Trad. inglesa de George Long (1862), Wikisource.
  16. Suda, s. v. «Epiktetos» (épsilon 2424). Suda On Line, trad. inglesa revisada.
  17. Hadot, Pierre. La Citadelle intérieure. Introduction aux Pensées de Marc Aurèle. París: Fayard, 1992 (cap. sobre las tres disciplinas de Epicteto).
  18. Antología Palatina, VII 676 (epigrama anónimo sobre Epicteto). Texto griego en Wikisource en griego.
  19. Bodleian Library, MS. Auct. T. 4. 13 (Arriano, Disertaciones de Epicteto; s. XI–XII). Ficha del catálogo de manuscritos medievales.
  20. Dobbin, Robert F. Epictetus: Discourses, Book I. Clarendon Later Ancient Philosophers. Oxford: Clarendon Press, 1998.
  21. Open Library: registros de las traducciones españolas antiguas del Manual — Francisco Sánchez de las Brozas, «Dotrina del estoico filosofo Epicteto, que se llama comunmente Enchiridion» (1600), y Francisco de Quevedo, «Epicteto y Phocilides en español con consonantes» (Madrid, 1635).
  22. Diógenes Laercio. Vidas de los filósofos ilustres, VII 23 («Zenón»). Trad. inglesa de R. D. Hicks, Lives of Eminent Philosophers, vol. II, Loeb Classical Library 185. Londres: Heinemann, 1925 (texto en Wikisource).
  23. Agustín de Hipona. La ciudad de Dios, IX 4. Trad. inglesa de Marcus Dods, Nicene and Post-Nicene Fathers, serie I, vol. II. Buffalo: Christian Literature Publishing, 1887 (texto en New Advent).
Titular de derechos
Textos antiguos en dominio público; cada traducción y edición moderna pertenece a su traductor o editorial

Pendiente de confirmar

Lo que esta ficha aún no ha podido cerrar. Preferimos decirlo a rellenarlo.

  • Antonio Brum (o Brun), traductor del Enquiridión en «Obras de los moralistas griegos» (1888): identificar y fechar su muerte para confirmar el dominio público.
  • Loeb de Oldfather: el ISBN 9780674992405 figura en Open Library sin número de volumen; confirmar que corresponde al vol. II (LCL 218).
  • Pláticas por Arriano (trad. Pablo Jordán de Urríes, 1957–1973): confirmar volúmenes y editorial de cada tomo.
  • Simplicio, On Epictetus' Handbook (Brennan y Brittain, 2002): falta ISBN verificado.
  • Ediciones con ISBN en francés (Les Belles Lettres, Souilhé), alemán e italiano no registradas en esta pasada.
  • Fragmentos: no se han inventariado uno a uno los fragmentos de la edición de Schenkl.
  • Fecha de nacimiento: solo «hacia el 50»; la de muerte, hacia el 135 (Wikidata da también 125 y 138).
  • Sin programa de afiliación verificado ni titular de derechos: autor antiguo; las editoriales citadas no se han comprobado como programas de afiliados.

Investigado el 2026-10-25