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Budismo · Mahayana · Zen / Chan

Hakuin Ekaku

白隠慧鶴 · はくいん えかく

1686 – 1769Persona históricamente documentada

Monje zen japonés del periodo Edo, considerado el restaurador de la escuela rinzai: todos sus linajes actuales remontan a él. Sistematizó la práctica con kōan, creó el del «sonido de una sola mano», insistió en la práctica posterior al despertar y en el voto de trabajar por los demás, escribió para monjes en chino y para campesinos en japonés llano, y dejó miles de pinturas y caligrafías que lo sitúan entre los grandes artistas de su época.

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Autorretrato de Hakuin (1767)

Autorretrato de Hakuin (1767) · Public domain

En sus palabras

«Los seres son buda desde el principio, como el agua y el hielo: sin agua no hay hielo, y fuera de los seres no hay buda.»

Zazen wasan, versos iniciales. Traducción propia del japonés.

Su idea central

El despertar inicial (kenshō) no es el final, sino el comienzo: lo decisivo es la práctica posterior, que consiste en trabajar por el bien de los demás con los cuatro grandes votos del bodhisattva.

Biografía

5 min de lectura

El monje de Hara

«Dos cosas tiene Suruga que le sobran: el monte Fuji y el Hakuin de Hara». El dicho, que todavía se repite en Japón, resume la paradoja de Hakuin Ekaku: el reformador del zen rinzai, el hombre al que se remontan hoy todos los linajes de esa escuela, pasó casi toda su vida en un templo pobre de una aldea de posta en la carretera del Tōkaidō, al pie del Fuji. A diferencia de Śāntideva o de Huineng, de él sabemos mucho, y mucho lo sabemos por él mismo: escribió sin descanso, sobre todo en sus últimos quince años, y dejó una autobiografía, Itsumadegusa, que su discípulo Tōrei completó con una cronología. Pero también él contó su vida como una lección, y la crítica ha aprendido a leerla con la misma cautela que las hagiografías.

El miedo al infierno

Nació el 19 de enero de 1686 en Hara, en la provincia de Suruga, tercer hijo de los Nagasawa, una familia de comerciantes de la villa de posta; de niño se llamaba Iwajirō. Su madre era devota de la escuela de Nichiren, y el propio Hakuin contaba que, siendo niño, un sermón sobre los infiernos ardientes lo llenó de un terror que ya no lo abandonó: el baño caliente le recordaba las llamas. A los quince años sus padres le permitieron hacerse monje en el Shōin-ji, el templo zen de la aldea, donde el abad Tanrei le dio el nombre de Ekaku. La lectura del Sūtra del loto, que sus maestros nichiren veneraban, lo decepcionó: le pareció una colección de parábolas sobre causas y efectos.

Años de peregrinación

Los años siguientes fueron de crisis y de viajes. En el Zensō-ji, a los diecinueve años, leyó que el gran maestro chino Yantou había muerto gritando a manos de unos bandidos, y perdió la fe en que el zen pudiera salvarlo del infierno; se dedicó entonces a la poesía y la caligrafía. Lo devolvió a la práctica un libro sacado al azar de un montón de volúmenes oreados en un patio: una antología china de época Ming sobre el esfuerzo de los antiguos maestros, en la que un monje se clavaba un punzón en el muslo para no dormirse. En 1708, en el Eigan-ji de Takada, en Echigo, tras días trabajando el kōan mu de Zhaozhou, el sonido lejano de una campana le produjo un despertar tan intenso que creyó no haber tenido igual en trescientos años. Su soberbia duró poco: el ermitaño Dōkyō Etan, el «viejo de Shōju», lo trató de «monje zen de agujero», lo arrojó de la galería de su ermita de Iiyama y le dio kōan difíciles. Hakuin pasó con él solo ocho meses, pero acabaría considerándolo su verdadero maestro.

La enfermedad del zen

El esfuerzo desmedido lo enfermó. En Yasenkanna, publicado en 1757, describió una «enfermedad del zen» —ardor en la cabeza, frío en las piernas, angustia, insomnio— de la que lo habría curado un ermitaño taoísta de las colinas de Kioto, Hakuyū, con dos técnicas: la contemplación interior (naikan), que lleva la energía vital al bajo vientre, y la visualización de un huevo de mantequilla que se derrite desde la coronilla. El libro tuvo un éxito enorme entre los laicos y no ha dejado de reimprimirse. Los estudiosos, sin embargo, lo leen como una composición literaria en la que Hakuin reunió saberes médicos y prácticas de meditación de su época bajo la figura de un sabio de la montaña.

El templo y el grillo

En 1716 volvió al Shōin-ji, un templo casi en ruinas, y en 1718 se registró como abad con el rango mínimo de «primer monje» del Myōshin-ji; por entonces adoptó el nombre de Hakuin, «oculto en lo blanco». No volvería a dejarlo. El despertar que él consideró definitivo llegó en 1726, en su cuadragésimo segundo año según la cuenta japonesa: leyendo de noche el capítulo de las parábolas del Sūtra del loto, el texto que de joven había despreciado, oyó un grillo y comprendió de golpe lo que Shōju había querido decirle. El despertar personal no basta: lo que importa es la «práctica posterior al satori», la mente del despertar que trabaja para el bien de los demás. Desde entonces, el voto del bodhisattva fue el centro de su enseñanza.

Maestro de monjes y de campesinos

Al Shōin-ji empezaron a llegar monjes de todo Japón, que se alojaban en casas y templos de los alrededores. En 1740 sus lecturas sobre los dichos del maestro chino Xutang reunieron a varios centenares de oyentes y dieron lugar al Sokkōroku kaien-fusetsu. Hakuin combatió el «zen de no hacer nada», la quietud vacía que atribuía a muchos maestros de su tiempo, y sistematizó la práctica con kōan; en sus últimos años inventó el suyo: «Escucha el sonido de una sola mano», que consideraba más eficaz que el mu para provocar la gran duda. Al mismo tiempo se dirigió a la gente corriente en japonés llano: cartas a señores feudales sobre el buen gobierno, como Hebiichigo; sermones para mujeres y campesinos; canciones de molino y de cuna; y el Zazen wasan, el himno de la meditación sentada que todavía recitan a diario los templos rinzai.

El pintor de sesenta años

Hacia los sesenta años empezó a pintar en serio, y lo hizo con una libertad que no tiene precedentes en la pintura zen. Se le atribuyen miles de obras: retratos de Bodhidharma de ojos desorbitados, figuras de Hotei con el saco, Kannon, escenas populares, caricaturas de sí mismo, y grandes caracteres caligráficos como «muerte» o «virtud». No eran objetos de colección, sino sermones visuales que regalaba a sus visitantes, la mayoría analfabetos. Su trazo deliberadamente torpe, que Yoshizawa Katsuhiro ha estudiado y descifrado inscripción por inscripción, influyó en pintores excéntricos posteriores y ha hecho de Hakuin, para los museos del siglo XXI, uno de los grandes artistas del periodo Edo.

La herencia

Murió en el Shōin-ji el undécimo día del duodécimo mes del quinto año Meiwa, el 18 de enero de 1769, a los ochenta y cuatro años según la cuenta japonesa. El emperador le concedió ese mismo año el título de Shinki Dokumyō Zenji y, en 1884, el de Shōshū Kokushi. Nunca recibió una transmisión formal del Dharma, lo que en una escuela tan atenta a los linajes es casi una herejía; pero sus discípulos, sobre todo Tōrei Enji y, a través de él, Gasan Jitō y sus herederos Inzan y Takuju, organizaron el currículo de kōan que hoy siguen todas las ramas rinzai. Por D. T. Suzuki y por Yasutani Hakuun, su insistencia en el kenshō llegó al zen occidental del siglo XX.

Fuentes: Hakuin Ekaku. Wild Ivy: The Spiritual Autobiography of Zen Master Hakuin (Itsumadegusa). Trad. Norman Waddell. Boston: Shambhala, 1999. ISBN 1570624356. · Yampolsky, Philip B. (trad.). The Zen Master Hakuin: Selected Writings. Nueva York: Columbia University Press, 1971. ISBN 0231034636. · Waddell, Norman (trad.). The Essential Teachings of Zen Master Hakuin: A Translation of the Sokkō-roku Kaien-fusetsu. Boston: Shambhala, 1994. ISBN 0877739722. · Seo, Audrey Yoshiko y Stephen Addiss. The Sound of One Hand: Paintings and Calligraphy by Zen Master Hakuin. Boston: Shambhala, 2010. ISBN 1590305787. · Yoshizawa Katsuhiro. The Religious Art of Zen Master Hakuin. Ed. y trad. Norman Waddell. Berkeley: Counterpoint, 2009. ISBN 9781582434544.

Cronología

La vida, año a año

Cada punto es un acontecimiento documentado. Pulsa para leerlo, con su fuente y su grado de certeza.

  1. 19 de enero de 1686 · 0 años

    Nacimiento en Hara

    Nace el 19 de enero (25.º día del 12.º mes de Jōkyō 2) en Hara, provincia de Suruga, en la familia Nagasawa; su nombre de infancia es Iwajirō.

    Documentado

  2. 1700 · 14 años

    Ordenación en el Shōin-ji

    A los quince años (cuenta japonesa) se hace monje con el abad Tanrei Soden, que le da el nombre de Ekaku.

    Documentado

  3. c. 1704

    Crisis en el Zensō-ji y vuelta a la práctica

    La historia de la muerte violenta de Yantou le hace perder la fe; la lectura de una antología Ming sobre el esfuerzo de los maestros lo devuelve a la práctica.

    Documentado

  4. 1708

    Despertar en el Eigan-ji y encuentro con Shōju

    El sonido de una campana le da su primer gran despertar con el kōan mu; después pasa ocho meses con Dōkyō Etan en Iiyama.

    Documentado

  5. 1710

    Hakuyū y la enfermedad del zen

    Según Yasenkanna, visita al ermitaño Hakuyū en Shirakawa (Kioto) para curarse; el relato es en parte literario.

    Discutido

  6. 1716

    Regreso al Shōin-ji

    Vuelve al templo de su aldea, casi en ruinas, del que no volverá a separarse.

    Documentado

  7. 1718

    Abad y nuevo nombre: Hakuin

    Se registra como abad con el rango de «primer monje» del Myōshin-ji y adopta el nombre de Hakuin, «oculto en lo blanco».

    Documentado

  8. 1726

    El grillo y el Sūtra del loto

    Despertar definitivo leyendo el capítulo tercero del Sūtra del loto: la práctica posterior al satori y la bodhicitta pasan al centro de su enseñanza.

    Documentado

  9. 1740

    Lecturas sobre el registro de Xutang

    Varios centenares de monjes asisten a sus charlas en el Shōin-ji, publicadas como Sokkōroku kaien-fusetsu.

    Documentado

  10. 1749

    Orategama

    Publica las cartas de Orategama; empieza su etapa más fecunda como escritor en japonés para laicos.

    Documentado

  11. c. 1753

    El sonido de una sola mano

    Presenta por escrito su propio kōan, que prefiere al mu para principiantes.

    Probable

  12. 1757

    Publicación de Yasenkanna

    Aparece en Kioto Yasenkanna, su libro de mayor difusión.

    Documentado

  13. c. 1758

    Fundación del Ryūtaku-ji

    Restaura como fundador el templo Ryūtaku-ji, cerca de Mishima, que dirigirá Tōrei; las fuentes dan 1758 o 1763.

    Discutido

  14. 1766

    Itsumadegusa

    A los ochenta años escribe su autobiografía espiritual.

    Documentado

  15. 18 de enero de 1769 · 83 años

    Muerte en el Shōin-ji

    Muere el 18 de enero (11.º día del 12.º mes de Meiwa 5) a los ochenta y cuatro años (cuenta japonesa). Ese año recibe el título póstumo de Shinki Dokumyō Zenji.

    Documentado

  16. 1884

    Título de Shōshū Kokushi

    El emperador Meiji le concede el título de Shōshū Kokushi, «maestro nacional de la escuela verdadera».

    Documentado

  17. 2010 – 2011

    Exposición «The Sound of One Hand»

    La Japan Society de Nueva York (2010) y el LACMA (2011) presentan la primera gran muestra occidental de su pintura y caligrafía.

    Documentado

Obras

Obras esenciales

Las obras sin las que no se entiende su legado.

Correspondencia · 1749

La tetera repujada (Orategama)

遠羅天釜 (Orategama) y 遠羅天釜続集 (Orategama zokushū)

Cartas-tratado sobre la práctica en medio de la actividad, la meditación sobre el kōan, el remedio del naikan para la enfermedad del zen y la relación entre el zen y la invocación del nombre de Amida. El título, «tetera de relieve», alude a un objeto tosco y útil. Es la puerta de entrada clásica a su enseñanza para laicos.

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Obra escrita · 1757

Charla ociosa en una barca nocturna (Yasenkanna)

夜船閑話 (Yasenkanna)

Relato de la «enfermedad del zen» del joven Hakuin y de su curación con la contemplación interior (naikan), que lleva la energía vital al bajo vientre, y el método del huevo de mantequilla. Mezcla medicina china, taoísmo y zen; fue su libro más leído entre los laicos y sigue en circulación como manual de salud.

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Hiedra silvestre (Itsumadegusa) — Hakuin Ekaku

Obra escrita · 1766

Hiedra silvestre (Itsumadegusa)

壁生草 (Itsumadegusa)

Relato en primera persona de su miedo infantil al infierno, la crisis del Zensō-ji, el despertar de 1708, los meses con Shōju, la enfermedad del zen y el despertar definitivo. Es la fuente principal de su biografía y, a la vez, una pieza de enseñanza: cada episodio está elegido para exhortar al lector.

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Obra escrita

Himno en alabanza de la meditación sentada (Zazen wasan)

白隠禅師坐禅和讃 (Hakuin Zenji zazen wasan)

Comienza «todos los seres son buda desde el principio, como el agua y el hielo» y termina «este lugar es la tierra del loto, este cuerpo es el buda». Resume en unas cuarenta líneas la doctrina de Hakuin y es el texto que recitan a diario los templos rinzai de Japón y muchos centros zen de Occidente.

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Obra pictórica y caligráfica — Hakuin Ekaku

Recopilación posterior · c. 1719

Obra pictórica y caligráfica

白隠禅画墨蹟 (Hakuin zenga bokuseki)

Retratos de Bodhidharma, Hotei, Kannon y antiguos maestros, autorretratos, escenas populares y caricaturas, y grandes caracteres —«muerte», «virtud», «el sonido de una sola mano»— con inscripciones que son en sí mismas sermones. Regaladas a visitantes y benefactores, se conservan hoy en templos (Ryūtaku-ji, Shōin-ji, Eisei Bunko) y en museos de todo el mundo.

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Frases

Frases localizadas en una obra concreta. Cada una lleva su procedencia y su nivel de confianza.

Los seres son buda desde el principio, como el agua y el hielo: sin agua no hay hielo, y fuera de los seres no hay buda.

衆生本来仏なり 水と氷の如くにて 水を離れて氷なく 衆生の外に仏なし

VerificadaZazen wasan, versos iniciales. Traducción propia del japonés.

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Ideas esenciales (resumen editorial)

Por respeto a los derechos de autor, estas ideas se resumen con palabras propias y no se presentan como citas literales.

  • El despertar inicial (kenshō) no es el final, sino el comienzo: lo decisivo es la práctica posterior, que consiste en trabajar por el bien de los demás con los cuatro grandes votos del bodhisattva.
  • La gran duda es el motor del zen: el kōan sirve para acumularla hasta que estalla; cuanto mayor la duda, mayor el despertar.
  • La quietud vacía no es el zen: sentarse sin hacer nada, sin duda ni esfuerzo, es dormitar; la práctica verdadera se mantiene en medio de la actividad.
  • Cuerpo y mente no se separan: quien fuerza la meditación enferma, y la energía vital debe asentarse en el bajo vientre para que la práctica sea sostenible.
  • Todos los seres son buda desde el principio: el problema no es llegar, sino dejar de buscar fuera lo que está cerca.
Citas apócrifas o de atribución discutida (1)
  • ««¿Ah, sí?» (la historia de la joven embarazada y el niño)»

    La respuesta «¿Ah, sí?» que Hakuin habría dado al ser acusado falsamente de ser el padre de un niño es la frase suya más conocida en Occidente, pero procede de 101 Zen Stories (Senzaki y Reps, 1939) y no se ha localizado en sus escritos ni en la cronología de Tōrei.

Últimas palabras

No existen registros verificables de sus últimas palabras.

No se ha localizado en las fuentes consultadas un registro fiable de sus últimas palabras. Murió en el Shōin-ji el undécimo día del duodécimo mes de Meiwa 5 (18 de enero de 1769). Circula como «poema de despedida» una gran caligrafía del carácter 死 («muerte») con inscripción, pero es una obra de enseñanza cuya relación con su lecho de muerte no está documentada; también se cita un verso de Año Nuevo de sus últimos meses en el que agradece su longevidad al kōan del sonido de una sola mano.

Fuente: Kotobank, «白隠» (artículos de Nihon daihyakka zensho, Sekai daihyakka jiten y Britannica Kokusai daihyakka jiten).

Preguntar

Lo que su obra responde

Doce grandes preguntas de la humanidad y lo que sus textos permiten responder, con referencias. Nunca ponemos palabras en su boca.

  • ¿Qué es lo Absoluto? ¿Existe Dios?

    Los seres son buda desde el principio; nada hay que buscar fuera

    Sin Dios creadorLo dice expresamente

    Hakuin no especula sobre un creador. Su himno a la meditación sentada, el Zazen wasan, abre con la fórmula que resume su posición: los seres son buda desde el principio, como el agua y el hielo, y fuera de los seres no hay buda. Lo último no es un ser distinto al que dirigirse, sino la propia naturaleza que se trata de ver (kenshō); el himno compara a quien lo busca lejos con quien, metido en el agua, grita que tiene sed. Hakuin predicó también a laicos devotos de Kannon y de Amida y no despreció esas devociones, pero en sus cartas reunidas en La tetera repujada las sitúa dentro del mismo camino: la invocación vale si conduce a ver la propia naturaleza.

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  • ¿Quién soy yo? ¿Existe un yo verdadero?

    Ver la propia naturaleza es ver que esa naturaleza no es ninguna

    No hay un yo permanenteLo dice expresamente

    Hakuin habla constantemente de ver la propia naturaleza (kenshō) y del rostro original, lo que podría sugerir un yo verdadero oculto. Pero su Zazen wasan precisa que, cuando uno se vuelve hacia dentro y atestigua su propia naturaleza, esa naturaleza resulta no ser naturaleza alguna: se abre entonces la puerta en la que causa y efecto son uno. Lo que se encuentra no es un sujeto sustancial, sino la identidad de los seres con el buda, como el agua y el hielo. En el Yasenkanna da a esa expresión un sentido corporal: el bajo vientre, la cintura, las piernas y las plantas de los pies son el rostro original. El yo que hay que atravesar es el que se aferra; lo que queda al atravesarlo no es otro yo.

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  • ¿Por qué sufrimos?

    Vagamos por los seis mundos por la oscuridad de nuestra propia ignorancia

    La ignorancia de lo que somosLo dice expresamente

    El Zazen wasan de Hakuin lo dice con una imagen: los seres, sin saber que el buda está cerca, lo buscan lejos, como quien está en el agua y grita que tiene sed, o como el hijo de un hombre rico perdido entre los pobres. La causa de dar vueltas por los seis mundos del renacimiento es la oscuridad de la propia ignorancia, y de oscuridad en oscuridad se sigue el camino. Sufrimos, pues, porque no vemos lo que ya somos. Hakuin conoció además otro sufrimiento, que relata en el Yasenkanna y en Hiedra silvestre: la «enfermedad del zen», el agotamiento físico y nervioso causado por una práctica forzada, que curó con la contemplación interior que llevaba la energía al bajo vientre.

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  • ¿Qué ocurre después de la muerte?

    Morir la gran muerte en el cojín para dejar de temer la otra

    Morir cada día a lo conocidoSe deduce de su doctrina

    La muerte marcó la vocación de Hakuin. En Hiedra silvestre cuenta que de niño, al oír un sermón sobre los infiernos, quedó aterrorizado y buscó en la vida religiosa un modo de escapar de ellos. Su respuesta madura no es una descripción del más allá, sino la práctica del kōan, que lleva a la gran duda hasta que el practicante, como dice la fórmula tradicional que él hace suya, encuentra bajo la gran duda el gran despertar. La tradición zen llama a ese atravesamiento la «gran muerte»: el final del yo que se aferra, aquí y ahora. Hakuin, que pintó y caligrafió el carácter «muerte», presentaba la urgencia de la muerte como motor de la práctica, sin abandonar el marco de los seis mundos que el Zazen wasan da por supuesto.

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  • ¿Cómo se alcanza la liberación o la salvación?

    Bajo la gran duda está el gran despertar, y después sigue la práctica

    Por la práctica disciplinadaLo dice expresamente

    Hakuin enseña un camino de esfuerzo intenso centrado en el kōan. El practicante debe concentrarse en un caso, el mu de Zhaozhou o el que él mismo inventó, el sonido de una sola mano, hasta que se forma la gran duda, una masa de perplejidad que absorbe toda la mente; bajo la gran duda está el gran despertar, repite con una fórmula que hace suya. En El sonido de una sola mano explica por qué prefiere su kōan para despertar esa duda en los principiantes. Pero el kenshō no es el final: Hakuin insiste en la práctica posterior al despertar, que profundiza la comprensión y la convierte en compasión, y ataca con dureza el zen de la quietud que se conforma con un estado de calma.

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  • ¿Hace falta un maestro?

    Creyó haber despertado hasta que su maestro le demostró lo contrario

    ImprescindibleLo dice expresamente

    Hakuin aprendió la necesidad del maestro en carne propia. En Hiedra silvestre cuenta que tras su primer despertar, en 1708, se creyó el mayor practicante en trescientos años, hasta que el anciano Shōju, con quien pasó unos meses, desmontó su orgullo con burlas, golpes y kōan que no sabía resolver. Desde entonces consideró imprescindible que el despertar fuera probado por un maestro auténtico, y criticó a quienes se daban por realizados sin esa verificación. En Palabras del reino de Kaian reivindica la línea de transmisión de Daiō, Daitō y Kanzan como el zen japonés auténtico, al que ligó su propia enseñanza. Formó a numerosos discípulos y su sistema de kōan, transmitido de maestro a discípulo, sigue en uso en el rinzai.

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  • ¿Es real el mundo?

    Este mismo lugar es la tierra del loto; este mismo cuerpo es el buda

    Manifestación de lo divinoLo dice expresamente

    Hakuin no niega el mundo para buscar otro. Su Zazen wasan termina con la fórmula que condensa su visión: este mismo lugar es la tierra del loto y este mismo cuerpo es el buda. La Tierra Pura no está en otra parte, y el mundo de la confusión, visto desde el despertar, resulta ser el mismo en que se realiza la vía. El himno lo prepara afirmando que, cuando se atestigua la propia naturaleza, que es no-naturaleza, se abre la puerta en la que causa y efecto son uno, y la forma sin forma se toma por forma. Hakuin hizo de esa afirmación del mundo cotidiano parte de su enseñanza a laicos, con canciones populares, pinturas y relatos que llevan la doctrina a la vida diaria.

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  • ¿Qué es el amor?

    El despertar se prueba en la compasión: seguir practicando para salvar a otros

    Compasión sin límitesSe deduce de su doctrina

    Para Hakuin, el kenshō que se queda en uno mismo está incompleto. Insiste en la práctica posterior al despertar, cuyo sentido es la mente del bodhisattva: trabajar sin descanso por el bien de todos los seres. Su propia vida lo muestra. Dedicó sus últimas décadas a enseñar a monjes y laicos con medios al alcance de cualquiera: pinturas, caligrafías, canciones para moler el grano y nanas. En La fresa silvestre se dirige a los gobernantes para advertirles sobre la avaricia, el lujo y el sufrimiento de los campesinos, y en La baya de la ardisia defiende la meditación para quien gobierna. La compasión no es para él un sentimiento, sino la consecuencia necesaria de haber visto la propia naturaleza.

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  • ¿Somos libres o está todo determinado?

    El karma es real, pero el despertar abre la puerta de causa y efecto

    Karma y elecciónSe deduce de su doctrina

    Hakuin no escribió un tratado sobre la libertad, pero su enseñanza da por supuesto el marco del karma y lo usa con fines morales. Su terror infantil al infierno, que relata en Hiedra silvestre, nació de un sermón sobre las consecuencias de los actos, y en sus relatos para laicos, como el de la piedad filial de la hija de Takatsuka, exalta la virtud y advierte contra el mal. Al mismo tiempo, el Zazen wasan presenta el despertar como el momento en que se abre la puerta en la que causa y efecto son uno, y el camino del karma deja de atar. La libertad no consiste en escapar de la causalidad, sino en realizarla despierto; y para llegar ahí hace falta el esfuerzo decidido de la práctica.

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  • ¿Para qué meditar u orar?

    Concentrarse en el kōan hasta que la gran duda estalle

    Volver a la fuente del yoLo dice expresamente

    Para Hakuin, la meditación no es quietud, sino indagación intensa. El practicante toma un kōan, el mu de Zhaozhou o el sonido de una sola mano, y lo sostiene en el centro de su atención, sentado o en medio de cualquier actividad, hasta que se forma la gran duda: una perplejidad total en la que el que pregunta y la pregunta se funden. Cuando esa masa se rompe, se ve la propia naturaleza. Hakuin atacó con dureza el zen de la quietud que se contenta con un estado de calma, y en La tetera repujada sostiene que la práctica en medio de la actividad vale mucho más que la practicada en reposo. Para la salud del practicante prescribió además el naikan, una contemplación que lleva la energía al bajo vientre.

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  • ¿Puede la razón conocer lo último?

    El intelecto no llega: hay que romperlo en la gran duda

    Lo último está más allá de la menteLo dice expresamente

    Hakuin conocía bien los textos: leyó y comentó a los maestros chinos, escribió en chino clásico y glosó el Sūtra del corazón y el Registro del Acantilado Azul. Pero su método parte de que el entendimiento discursivo no alcanza la propia naturaleza. El kōan, y en especial el sonido de una sola mano, está construido para que la razón no pueda resolverlo: el practicante debe agotar sus recursos hasta que se forma la gran duda y, al romperse, aparece un conocimiento directo. En Palabras venenosas sobre el Sūtra del corazón comenta el texto con observaciones mordaces que no explican, sino que sacuden al lector. El estudio tiene su lugar, pero subordinado a la experiencia del despertar y a su prueba por el maestro.

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  • ¿Retirarse del mundo o transformarlo?

    La práctica en medio de la actividad supera con creces a la del reposo

    Contemplación en la acciónLo dice expresamente

    Hakuin, que pasó la mayor parte de su vida en un pequeño templo rural de Hara, no predicó la huida del mundo. En La tetera repujada, escrita como cartas a un señor feudal, a un monje enfermo y a otros corresponsales, sostiene que la práctica en medio de la actividad vale mucho más que la que se hace en reposo, y que el kōan debe sostenerse mientras se trabaja, se gobierna o se cuida de la casa. Se dirigió a los gobernantes en La fresa silvestre para advertirles sobre el sufrimiento de los campesinos, y a la gente sencilla con canciones de trabajo y pinturas. Formó monjes con rigor, pero su ideal no era el monasterio cerrado, sino el despertar vivido en cualquier ocupación.

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Anécdotas y relatos

Anécdotas y relatos

Testimoniodécada de 1690

El niño que temía el infierno

Hakuin contó en su autobiografía que, siendo niño, acompañó a su madre a oír a un predicador de la escuela de Nichiren que describió con todo detalle los ocho infiernos ardientes. Volvió a casa aterrado. Desde entonces, cuando su madre lo bañaba y el agua estaba muy caliente, gritaba de miedo, porque el calor le recordaba las llamas del infierno; ella le explicó que solo una práctica religiosa podía librarlo de ellas, y el niño empezó a recitar sūtras. Ese terror, que él sitúa en el origen de su vocación, reaparece a lo largo de toda su obra: el zen de Hakuin no nace de la curiosidad, sino de la angustia, y por eso insiste tanto en la gran duda. Como todo el relato de Itsumadegusa, la escena está escrita por un anciano que quiere enseñar algo con su vida.

Origen del relato: Relato autobiográfico en Itsumadegusa (1766), escrito por Hakuin a los ochenta años con intención ejemplar; recogido también en la cronología de Tōrei.

Fuente: Hakuin Ekaku. Wild Ivy: The Spiritual Autobiography of Zen Master Hakuin (Itsumadegusa). Trad. Norman Waddell. Boston: Shambhala, 1999. ISBN 1570624356.

Testimonio1708

La campana de Eigan-ji y el viejo de Shōju

En 1708, en el Eigan-ji de Takada, Hakuin pasó días y noches con el kōan mu hasta sentirse, decía, como dentro de un bloque de hielo. Al oír a lo lejos la campana del templo, el bloque se rompió: creyó que nadie había tenido un despertar semejante en trescientos años y fue a proclamarlo. El maestro del templo no le hizo caso. Otro monje lo llevó entonces a Iiyama, a la ermita de Dōkyō Etan, el «viejo de Shōju», que escuchó su verso, lo estrujó con una mano y le preguntó qué había visto él, aparte de lo que había leído. Lo llamó «monje zen de agujero», lo abrumó con kōan difíciles y, en una ocasión, lo arrojó de la galería de la ermita. Ocho meses después Hakuin se fue; tardaría casi veinte años en comprender lo que aquel ermitaño le había querido enseñar, y acabaría considerándolo su único maestro verdadero.

Origen del relato: Relato autobiográfico en Itsumadegusa (1766), escrito por Hakuin a los ochenta años con intención ejemplar; recogido también en la cronología de Tōrei.

Fuente: Hakuin Ekaku. Wild Ivy: The Spiritual Autobiography of Zen Master Hakuin (Itsumadegusa). Trad. Norman Waddell. Boston: Shambhala, 1999. ISBN 1570624356.

Testimonio1708

La escoba de la anciana

Durante los meses con Shōju, Hakuin salió a mendigar a la aldea de Iiyama absorto en un kōan. Se detuvo ante una casa y no se movió, sin oír a la dueña, que le decía que se marchara. Furiosa, la mujer tomó una escoba y lo golpeó hasta tirarlo al suelo, donde quedó un rato sin sentido. Al volver en sí, el kōan que lo atormentaba se había resuelto. Regresó a la ermita lleno de alegría y Shōju, al verlo, reconoció por fin que había penetrado algo. El episodio, que Hakuin cuenta sin pudor, es uno de los más citados de la literatura zen japonesa: el despertar llega por el golpe de una anciana que no sabe nada de kōan, no por el esfuerzo ni por la sutileza.

Origen del relato: Relato autobiográfico en Itsumadegusa (1766), escrito por Hakuin a los ochenta años con intención ejemplar; recogido también en la cronología de Tōrei.

Fuente: Hakuin Ekaku. Wild Ivy: The Spiritual Autobiography of Zen Master Hakuin (Itsumadegusa). Trad. Norman Waddell. Boston: Shambhala, 1999. ISBN 1570624356.

Disputado1710

El ermitaño Hakuyū y el huevo de mantequilla

Según Yasenkanna, a comienzos de 1710 Hakuin estaba tan enfermo —la cabeza ardiendo, las piernas heladas, sudores, alucinaciones— que ningún médico lo curaba. Le hablaron de un sabio que vivía en una cueva en las colinas de Shirakawa, en Kioto, y que tenía, se decía, varios siglos. Tras subir por senderos cubiertos de nieve, lo encontró sentado con solo tres libros: el Justo Medio, el Laozi y el Sūtra del diamante. Hakuyū le diagnosticó un exceso de esfuerzo que había hecho subir el «fuego del corazón» y le enseñó a bajarlo al bajo vientre con la contemplación interior y a imaginar sobre la cabeza un huevo de mantequilla perfumada que se derrite y empapa el cuerpo entero. Hakuin dice que en tres años quedó curado. La escena es literaria: el libro se publicó en 1757, casi medio siglo después, y Katō Shōshun piensa que Hakuin reunió en ella remedios que había elaborado por su cuenta a partir de la medicina y la meditación de su tiempo.

Origen del relato: Yasenkanna (prefacio fechado en 1757), con la fecha de la visita (Hōei 7, 1710) en el propio texto; valoración crítica de Katō Shōshun citada por Waddell.

Fuente: Waddell, Norman (trad.). «Hakuin's Yasenkanna». The Eastern Buddhist, nueva serie, 34, n.º 1 (2002).

Testimonio1726

El grillo y el Sūtra del loto

En 1726, ya abad del Shōin-ji, Hakuin releía de noche el Sūtra del loto, el libro que de joven había despreciado por sus parábolas. Llegó al tercer capítulo, en el que el Buda advierte a Śāriputra que no se recree en el gozo de su propia liberación y le revela la misión del bodhisattva. En ese momento un grillo cantó junto a los cimientos de piedra, y Hakuin, según su relato, comprendió de golpe el sentido último del sūtra, rompió a llorar y entendió por fin las dudas que arrastraba desde los veinticinco años y lo que Shōju había querido decirle. A partir de entonces situó la mente del despertar —trabajar por los demás— por encima de cualquier experiencia personal.

Origen del relato: Relato autobiográfico en Itsumadegusa (1766), escrito por Hakuin a los ochenta años con intención ejemplar; recogido también en la cronología de Tōrei.

Fuente: Hakuin Ekaku. Wild Ivy: The Spiritual Autobiography of Zen Master Hakuin (Itsumadegusa). Trad. Norman Waddell. Boston: Shambhala, 1999. ISBN 1570624356.

No verificablesiglo XVIII (sin fecha)

«¿Ah, sí?»

Una muchacha de Hara, hija de unos tenderos, quedó embarazada y, presionada por sus padres, acusó a Hakuin. Los padres fueron a reprochárselo y él solo respondió: «¿Ah, sí?». Cuando nació el niño se lo llevaron, y Hakuin, desacreditado, lo crió pidiendo leche a los vecinos. Un año después la joven confesó que el padre era un muchacho del mercado de pescado; los padres volvieron avergonzados a pedir perdón y recuperar al niño, y Hakuin se lo devolvió diciendo otra vez: «¿Ah, sí?». Es la historia de Hakuin más conocida en Occidente, pero no procede de sus escritos ni de las biografías japonesas antiguas: la difundieron en inglés Nyogen Senzaki y Paul Reps en 101 Zen Stories (1939), a partir de recopilaciones japonesas de anécdotas zen que no indican su origen.

Origen del relato: 101 Zen Stories (Senzaki y Reps, 1939), recogido en Zen Flesh, Zen Bones (1957). No consta en Itsumadegusa ni en la cronología de Tōrei.

Fuente: Senzaki, Nyogen y Paul Reps (comps.). 101 Zen Stories. Filadelfia: David McKay, 1939; incluido en Reps, Zen Flesh, Zen Bones, 1957.

Enseñanzas

Enseñanzas

Las nociones que articulan su pensamiento, explicadas en su contexto.

El sonido de una sola mano (sekishu onjō)sekishu-onjo
Es el kōan que Hakuin creó en su vejez y que consideró más eficaz que el tradicional mu de Zhaozhou: «al dar una palmada con las dos manos hay un sonido; escucha el sonido de una sola mano». No pide una respuesta ingeniosa, sino que el practicante se vuelva uno con la pregunta hasta que la distinción entre quien oye y lo oído se derrumbe. Hakuin lo relacionó con Kannon, el bodhisattva que «contempla los sonidos» del mundo, y le añadió una segunda parte: «detén todos los sonidos», ligada al voto de salvar a los seres. Tiene antecedentes en el chan chino —un comentario de Xuedou en el Registro del Acantilado Azul dice que una mano sola no produce sonido—, pero en la forma que le dio Hakuin se convirtió en el primer kōan que reciben hoy muchos practicantes rinzai. También lo pintó y caligrafió una y otra vez.

Sistema de kōan rinzai (escuela de Hakuin).

Fuente: Yoshizawa Katsuhiro 芳澤勝弘 (ed. y anot.). Hakuin Zenji hōgo zenshū 白隠禅師法語全集. Kioto: Zen Bunka Kenkyūsho, 1999–2003, 14 vols. e índice. ISBN del primer volumen 4881821318.

La gran duda (daigi)daigi
Para Hakuin la práctica del kōan no consiste en entender, sino en acumular una duda total, existencial, en la que todo el ser del practicante se concentra en una sola pregunta. Esa «gran duda» produce una tensión que crece hasta volverse insoportable —él la describe como estar dentro de un bloque de hielo— y que en un momento dado se rompe en el «gran despertar». De ahí su máxima: bajo la gran duda está el gran despertar. La doctrina tiene raíces en el chan de Dahui y en las recopilaciones Ming como el Zenkan sakushin, que tanto le impresionó, pero Hakuin la convirtió en el principio rector de la formación monástica y en su argumento contra el zen meramente silencioso.

Práctica del kōan (kanna zen).

Fuente: Waddell, Norman (trad.). The Essential Teachings of Zen Master Hakuin: A Translation of the Sokkō-roku Kaien-fusetsu. Boston: Shambhala, 1994. ISBN 0877739722.

La práctica posterior al satori (gogo no shugyō)gogo-no-shugyo
La lección de su despertar de 1726 fue que el kenshō no basta. Después de la primera visión de la propia naturaleza viene una práctica más larga: profundizar con kōan difíciles, integrar la comprensión en la vida diaria y, sobre todo, cultivar la mente del despertar (bodaishin), que Hakuin define como hacer el bien a los demás dándoles la enseñanza. Citaba una y otra vez la advertencia de que los sabios que carecen de bodhicitta caen en el camino de los demonios. Esta insistencia en el voto del bodhisattva —los cuatro grandes votos que recitan los templos zen— lo emparenta con la tradición mahāyāna de Śāntideva y fue su respuesta a un zen que, a su juicio, se contentaba con experiencias privadas.

Ética del bodhisattva en el zen rinzai.

Fuente: Hakuin Ekaku. Wild Ivy: The Spiritual Autobiography of Zen Master Hakuin (Itsumadegusa). Trad. Norman Waddell. Boston: Shambhala, 1999. ISBN 1570624356.

Contemplación interior y enfermedad del zen (naikan, zenbyō)naikan
Hakuin llamó «enfermedad del zen» al agotamiento físico y nervioso de los practicantes que meditan con un esfuerzo desmedido. Como remedio propuso dos ejercicios: la contemplación interior (naikan), en la que, tumbado, el practicante dirige la energía vital al «océano de energía» y al campo del elixir bajo el ombligo mientras repite cuatro frases que identifican esa región con su rostro original, su tierra natal, la Tierra Pura y el buda Amida; y la visualización de un huevo de mantequilla que se derrite desde la cabeza. Ambos combinan medicina china, alquimia interior taoísta y meditación budista. Hakuin advertía que la longevidad no es la meta, pero que sin un cuerpo sano no hay práctica duradera; los ejercicios se siguen enseñando en la escuela rinzai.

Medicina china y alquimia interior en el zen de la época Edo.

Fuente: Waddell, Norman (trad.). «Hakuin's Yasenkanna». The Eastern Buddhist, nueva serie, 34, n.º 1 (2002).

Ver la propia naturaleza (kenshō)kensho
Lectura japonesa del jianxing chino del Sūtra de la plataforma: el reconocimiento directo de la naturaleza de buda. Hakuin lo hizo objetivo explícito y verificable de la práctica, comprobado por el maestro en entrevista privada, frente a quienes lo consideraban innecesario o lo confundían con la quietud. Su Zazen wasan lo canta como el descubrimiento de que todos los seres son buda desde el principio. A través de D. T. Suzuki y de la escuela Sanbō Kyōdan de Yasutani Hakuun, la palabra kenshō se convirtió en el siglo XX en un término clave del zen occidental, a veces separado de la práctica posterior que Hakuin consideraba inseparable de él.

Doctrina de la naturaleza de buda; currículo de kōan rinzai.

Fuente: Yampolsky, Philip B. (trad.). The Zen Master Hakuin: Selected Writings. Nueva York: Columbia University Press, 1971. ISBN 0231034636.

La pintura como sermón (zenga)zenga
Hakuin empezó a pintar en serio hacia los sesenta años y produjo miles de obras que no buscaban la perfección técnica, sino enseñar. Sus Bodhidharma de ojos enormes, sus Hotei que juegan, se ríen o exhiben un rollo con un kōan, sus Kannon, sus autorretratos y sus caricaturas sociales llevan inscripciones —a menudo juegos de palabras, versos populares o frases de kōan— que completan el mensaje. Regalaba estas imágenes a quienes lo visitaban, muchos de ellos analfabetos, como recordatorios de la práctica. Yoshizawa Katsuhiro ha descifrado su iconografía y sus inscripciones; las exposiciones de Japón (Bunkamura, 2012–2013) y de Estados Unidos (Japan Society y LACMA, 2010–2011) lo han situado entre los grandes artistas del periodo Edo.

Pintura zen de época Edo.

Fuente: Yoshizawa Katsuhiro. The Religious Art of Zen Master Hakuin. Ed. y trad. Norman Waddell. Berkeley: Counterpoint, 2009. ISBN 9781582434544.

Vídeos

Vídeos

Grabaciones, entrevistas y documentales. Los vídeos se reproducen desde YouTube; no se alojan aquí.

  • Lecture by Masaki Matsubara: Revisiting Japanese Zen Master Hakuin

    Conferencia· EN· 2017

    Brown UniversityCanal oficial

  • The Sound of One Hand: Paintings and Calligraphy by Zen Master Hakuin

    Documental· EN· 2010

    JapanSocietyNYCCanal oficial

  • The Sound of One Hand: Paintings and Calligraphy by Zen Master Hakuin

    Documental· EN· 2011

    Los Angeles County Museum of ArtCanal oficial

  • Zenga: A New History

    Conferencia· EN· 2024

    JapanSocietyNYCCanal oficial

  • 白隠禅画「観音三幅対」 解説:芳澤勝弘

    Análisis· JA

    臨済宗 建仁寺派 神勝禅寺Canal oficial

  • Bunkamura「白隠展 HAKUIN 禅画に込めたメッセージ」紹介 ロングver

    Documental· JA· 2013

    BunkamurachannelCanal oficial

  • 正宗国師白隠禅師坐禅和讃

    Grabación original· JA

    建長寺Canal oficial

  • Zen Master Hakuin #1

    Conferencia· EN

    Rochester Zen CenterCanal oficial

  • Hakuin Ekaku - Zen's Japanese Ancestors

    Conferencia· EN

    Great Mountain Zen CenterCanal oficial

  • Hakuin's Sound of One Hand

    Conferencia· EN

    Great Mountain Zen CenterCanal oficial

  • Zazen Wasan de Hakuin Zenji

    Grabación de terceros· ES· 2007

    semillas de bambu

Galería

Galería

Imágenes con licencia verificada. Cada una conserva su autoría y su atribución.

Manuscritos

Manuscritos

Testimonios manuscritos y textos antiguos, con su custodio y sus condiciones de consulta.

  • JA · Japonés (inscripción en chino) · 1767

    白隠自画像 (autorretrato)

    Testimonio conservado
    Pintura con tinta y color sobre papel, 133,3 × 57 cm
    Custodio
    Ryūtaku-ji (Mishima, Shizuoka)
    Digitalización
    commons.wikimedia.org/wiki/File:Zen-Master-Hakui…
  • JA · Japonés · 1751

    達磨図 (Daruma-zu), Shōshū-ji

    Testimonio conservado
    Gran retrato de Daruma de más de 220 cm de altura
    Custodio
    Shōshū-ji, Toyohashi (Aichi)
Manuscritos →

Relaciones

Relaciones

Influencias, discipulados y afinidades. Se distingue la relación documentada de la similitud identificada por análisis.

  • Discípulo de

    Dōkyō Etan (Shōju Rōjin, 1642–1721)

    Ocho meses de formación en 1708; Hakuin lo consideró su verdadero maestro, aunque no recibió de él transmisión formal.

    Relación documentada

  • Maestro de

    Tōrei Enji (1721–1792)

    Su discípulo más cercano, autor de su cronología y primer abad del Ryūtaku-ji.

    Relación documentada

  • Recibió influencia de

    Bodhidharma

    Figura central de su obra pictórica: pintó a Daruma cientos de veces como emblema de la determinación zen.

    Relación documentada

  • Recibió influencia de

    Huineng

    Su linaje rinzai remonta al sexto patriarca a través de Linji, y el kenshō que exige es el «ver la naturaleza» del Sūtra de la plataforma.

    Similitud identificada por análisis

  • Ideas afines a

    Dōgen

    Representan los dos polos del zen japonés: el kōan y el despertar súbito frente a la práctica-realización del zazen; Hakuin pertenece a la escuela rinzai y Dōgen a la sōtō.

    Similitud identificada por análisis

  • Discrepó de

    Bankei Yōtaku (1622–1693)

    Hakuin criticó el «zen de no hacer nada» y el zen de lo No-nacido asociado a los seguidores de Bankei.

    Similitud identificada por análisis

  • Ideas afines a

    Śāntideva

    Ambos sitúan la bodhicitta —el voto de trabajar por todos los seres— por encima de cualquier logro personal.

    Similitud identificada por análisis

  • Ideas afines a

    Shunryu Suzuki

    Su «mente de principiante» sōtō contrasta con la gran duda de Hakuin, pero ambos ponen la práctica cotidiana por encima de las experiencias extraordinarias.

    Similitud identificada por análisis

  • Ideas afines a

    Thich Nhat Hanh

    Herederos ambos del linaje de Linji, comparten la idea de que el despertar se prueba en el servicio a los demás.

    Similitud identificada por análisis

  • Influyó en

    D. T. Suzuki

    Sus escritos difundieron en Occidente la idea hakuiniana del kenshō y el kōan.

    Similitud identificada por análisis

Fuentes

Fuentes

Bibliografía y catálogos consultados para esta ficha.

  1. Wikidata, «Hakuin Ekaku», QID Q177059 (VIAF 32794627; LCCN n80037860).
  2. Hakuin Ekaku. Wild Ivy: The Spiritual Autobiography of Zen Master Hakuin (Itsumadegusa). Trad. Norman Waddell. Boston: Shambhala, 1999. ISBN 1570624356.
  3. Yampolsky, Philip B. (trad.). The Zen Master Hakuin: Selected Writings. Nueva York: Columbia University Press, 1971. ISBN 0231034636.
  4. Waddell, Norman (trad.). The Essential Teachings of Zen Master Hakuin: A Translation of the Sokkō-roku Kaien-fusetsu. Boston: Shambhala, 1994. ISBN 0877739722.
  5. Seo, Audrey Yoshiko y Stephen Addiss. The Sound of One Hand: Paintings and Calligraphy by Zen Master Hakuin. Boston: Shambhala, 2010. ISBN 1590305787.
  6. Yoshizawa Katsuhiro. The Religious Art of Zen Master Hakuin. Ed. y trad. Norman Waddell. Berkeley: Counterpoint, 2009. ISBN 9781582434544.
  7. Katō Shōshun 加藤正俊. Hakuin Oshō nenpu 白隠和尚年譜 (edición anotada de la cronología de Tōrei Enji). Kioto, 1985.
  8. Yoshizawa Katsuhiro 芳澤勝弘 (ed. y anot.). Hakuin Zenji hōgo zenshū 白隠禅師法語全集. Kioto: Zen Bunka Kenkyūsho, 1999–2003, 14 vols. e índice. ISBN del primer volumen 4881821318.
  9. Gotō Kōson 後藤光村 (ed.). Hakuin Oshō zenshū 白隠和尚全集. Tokio: Ryūginsha, 1934–1935, 8 vols.
  10. Hakuin Ekaku. Poison Blossoms from a Thicket of Thorn (Keisō dokuzui). Trad. Norman Waddell. Berkeley: Counterpoint, 2014. ISBN 1619023121.
  11. Waddell, Norman (trad.). Hakuin's Precious Mirror Cave: A Zen Miscellany. Berkeley: Counterpoint, 2009. ISBN 9781582434759.
  12. Waddell, Norman (trad.). Beating the Cloth Drum: Letters of Zen Master Hakuin. Boston: Shambhala, 2012. ISBN 1590309480.
  13. Waddell, Norman (trad.). Zen Words for the Heart: Hakuin's Commentary on the Heart Sutra (Dokugo shingyō). Boston: Shambhala, 1996. ISBN 1570621659.
  14. Shaw, R. D. M. (trad.). The Embossed Tea Kettle: Orate Gama and Other Works of Hakuin Zenji. Londres: George Allen & Unwin, 1963.
  15. Senzaki, Nyogen y Paul Reps (comps.). 101 Zen Stories. Filadelfia: David McKay, 1939; incluido en Reps, Zen Flesh, Zen Bones, 1957.
  16. Kotobank, «白隠» (artículos de Nihon daihyakka zensho, Sekai daihyakka jiten y Britannica Kokusai daihyakka jiten).
  17. Waddell, Norman (trad.). «Hakuin's Yasenkanna». The Eastern Buddhist, nueva serie, 34, n.º 1 (2002).
  18. Tanahashi, Kazuaki. Penetrating Laughter: Hakuin's Zen and Art. Woodstock (NY): Overlook Press, 1984. ISBN 0879519525.
  19. Wikisource en japonés: 夜船閑話 (texto de Hakuin según Shaku Dokutan, Hakuin Zenji hōgoroku, Ōshima Seishindō, 1916).
  20. Wikipedia en japonés, «白隠慧鶴» (consultada para la lista de obras, los discípulos y las obras pictóricas fechadas).
  21. Shaw, R. D. M. y Wilhelm Schiffer (trads.). «Yasen Kanna: A Chat on a Boat in the Evening». Monumenta Nipponica 13 (1956).
Titular de derechos
Textos originales de Hakuin (m. 1769) en dominio público. Traducciones y ediciones modernas con derechos: Shambhala (Waddell; Seo y Addiss; Low), Counterpoint (Waddell; Yoshizawa), Columbia University Press (Yampolsky), Zen Bunka Kenkyūsho (Yoshizawa). Las pinturas son propiedad de templos, museos y coleccionistas.

Pendiente de confirmar

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  • No se ha encontrado ninguna edición española de las obras de Hakuin con ISBN verificable (ni Orategama, ni Yasenkanna, ni Itsumadegusa, ni el Zazen wasan); buscar en el ISBN de España y en editoriales como Kairós, Siruela, Olañeta o Miraguano.
  • Fechas de varias obras (Dokugo shingyō, Zazen wasan, Kanrin ihō, Hōkan ishō, Sashimogusa, Kana innen hōgo, Kanamugura, Enmei jikku Kannon-gyō reigenki) no verificadas; las demás son aproximadas según la bibliografía secundaria. Cotejar con la cronología de Katō Shōshun (1985) y con Yoshizawa.
  • Contenido de Kanrin ihō, Hōkan ishō, Sashimogusa, Oniazami y Yaemugura: no se ha podido consultar; las descripciones son deliberadamente neutras.
  • Fundación del Ryūtaku-ji: 1758 (Kotobank, MyPedia) o 1763 (Wikipedia en japonés).
  • Sala de lectura: solo Yasenkanna está transcrito en Wikisource. Las traducciones inglesas (Shaw 1963, Yampolsky 1971, Waddell) tienen derechos; la versión de D. T. Suzuki del Zazen wasan (Manual of Zen Buddhism, 1935) está protegida en la UE hasta 2037. El texto japonés de las demás obras existe en la Biblioteca Nacional de la Dieta (escaneos), que el importador no lee.
  • Texto exacto de la caligrafía «死» que circula como poema de despedida y del verso de Año Nuevo de 1769: no localizados en una fuente primaria verificable.
  • Relaciones con dokyo-etan, torei-enji, bankei y dt-suzuki: no son slugs del catálogo; se han usado como identificadores provisionales.

Investigado el 2026-10-25