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Biblioteca Confucio

Analectas (Lunyu) — Confucio

Recopilación posterior · Obras esenciales

Analectas (Lunyu)

論語

Retrato de Confucio por Kanō Sansetsu
deConfucio

Veinte libros de sentencias breves, diálogos con discípulos y príncipes, y apuntes sobre la conducta del Maestro. Sin orden sistemático, exponen una ética del cultivo de sí: la humanidad (ren) como virtud central, el rito (li) como su forma, el estudio y la rectificación de los nombres como método, y el caballero (junzi) como ideal. Tres versiones circularon bajo los Han (Lu, Qi y «texto antiguo»); la recensión de Zheng Xuan y el comentario de He Yan fijaron el texto, y el de Zhu Xi (1190) lo convirtió en el primero de los Cuatro Libros. Es la fuente principal, y casi la única fiable, sobre el pensamiento de Confucio.

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De qué trata

Las Analectas (Lunyu, literalmente «Dichos ordenados» o «Conversaciones seleccionadas») son la principal fuente para conocer a Confucio (Kong Qiu, 551–479 a. C.) y el texto fundador de la tradición confuciana. No son un tratado ni fueron escritas por el maestro: son una colección de unos quinientos pasajes breves —sentencias, diálogos con discípulos, juicios sobre personajes, descripciones de su conducta— reunidos por sus seguidores y por los seguidores de estos a lo largo de varias generaciones, y organizados en veinte libros.

El centro del libro es una pregunta práctica: cómo llegar a ser una persona plenamente humana y cómo ordenar una sociedad en crisis. La respuesta de Confucio gira en torno a unas pocas nociones. El ren, que se traduce como «humanidad», «benevolencia» o «bondad», es la virtud que resume todas las demás y consiste, en esencia, en tratar a los demás como uno querría ser tratado. El li, los «ritos», abarca desde las ceremonias religiosas hasta la cortesía cotidiana, y es la forma que da cauce al sentimiento y hace posible la convivencia. El junzi, el «caballero» o «persona noble», ya no es el aristócrata de nacimiento, sino quien se ha formado moralmente; su contrario es el xiaoren, el «hombre pequeño», guiado solo por el provecho.

De ahí se sigue una política: el gobernante debe gobernar con la virtud y el ejemplo, no con castigos; si él es recto, el pueblo lo seguirá como la hierba se inclina ante el viento. Y una pedagogía: aprender es el camino, y Confucio se presenta a sí mismo no como sabio ni como santo, sino como alguien que ama aprender y nunca se cansa de enseñar. El estudio de los textos antiguos, la música y los ritos forma el carácter; el conocimiento sin reflexión es inútil y la reflexión sin conocimiento, peligrosa.

Lo que hace únicas a las Analectas no es solo su doctrina, sino el retrato humano que transmiten. Confucio aparece irónico, impaciente, afectuoso, dolido por la muerte de su discípulo favorito, Yan Hui, frustrado por no encontrar un príncipe que lo empleara. Es un maestro que duda, que se corrige y que admite no saber. Esa mezcla de exigencia moral y humanidad concreta explica que el libro haya formado durante dos milenios la conciencia de China, Corea, Japón y Vietnam, y que siga leyéndose hoy como una de las grandes reflexiones sobre la educación, la virtud y la vida en común.

Nota de autoría

Confucio no escribió las Analectas. Son una recopilación de sus dichos y conversaciones hecha por discípulos y discípulos de discípulos durante varias generaciones tras su muerte (siglos V–III a. C.) y fijada en su forma actual bajo los Han. Los libros 1–9 se consideran el estrato más antiguo; los 16–20, el más tardío.

Contexto de composición

Confucio vivió en el estado de Lu, en el actual Shandong, durante el periodo de Primaveras y Otoños, cuando el poder de la dinastía Zhou se había fragmentado y las grandes familias usurpaban las prerrogativas de los príncipes. Hijo de una familia de la baja nobleza empobrecida, ejerció cargos menores, fue durante un tiempo ministro en Lu y pasó unos catorce años viajando por otros estados en busca de un gobernante que aplicara sus ideas, sin conseguirlo. Volvió a Lu y se dedicó a enseñar a un grupo amplio de discípulos de procedencia diversa, algo nuevo en su tiempo. Las Analectas se compilaron después de su muerte, probablemente entre finales del siglo V y el siglo IV a. C., y quizá algunas partes más tarde. En época Han circulaban tres versiones —la de Lu, en veinte libros; la de Qi, en veintidós; y la del «texto antiguo», hallada en un muro de la casa de Confucio—, que se fundieron en el texto que conocemos.

Estructura

  1. 01

    Libros 1–4: aprender, gobernar, ritos y humanidad

    El libro 1 se abre con el placer de aprender; el 2 trata del gobierno por la virtud y contiene la autobiografía mínima de Confucio (2.4); el 3, de los ritos y la música, con críticas a la familia Ji; el 4, considerado por muchos uno de los núcleos más antiguos, se centra en el *ren*.

  2. 02

    Libros 5–9: discípulos, contemporáneos y autorretrato

    Juicios sobre discípulos y figuras históricas (5–6), el retrato de Confucio como amante del aprendizaje (7), dichos de Zengzi y elogio de los reyes sabios de la antigüedad (8) y rasgos del carácter del maestro (9).

  3. 03

    Libro 10: la conducta del maestro

    Un libro singular, casi sin diálogos, que describe cómo se comportaba Confucio en la corte, en su aldea, al comer, al vestir o al subir a un carro. Muestra el rito encarnado en gestos cotidianos.

  4. 04

    Libros 11–15: diálogos sobre virtud y gobierno

    Contienen muchos de los diálogos más citados: la muerte de Yan Hui (11), la definición del *ren* como «vencerse a uno mismo y volver al rito» (12.1), la rectificación de los nombres (13.3) y la regla de oro (15.24).

  5. 05

    Libros 16–20: capas tardías

    Libros de estilo distinto que la crítica considera más tardíos: listas numeradas (16), encuentros con ermitaños que se burlan de Confucio (18), dichos de los discípulos sin el maestro (19) y un breve libro final sobre los reyes antiguos (20).

Temas principales

Ren: la humanidad

El *ren* es la virtud central y la más difícil de definir: Confucio la explica de manera distinta a cada discípulo según lo que este necesita. Implica amar a los demás, vencer el egoísmo y medir a los otros por uno mismo. El maestro se niega a atribuírsela, y casi nunca la concede a nadie: es un horizonte más que una posesión.

Li: el rito como forma de la vida

Para Confucio los ritos no son formalismo vacío: son la gramática de las relaciones humanas. Sin sentimiento, el rito es hueco; sin rito, el sentimiento se desborda. Por eso critica tanto a quienes los cumplen sin corazón como a quienes los usurpan, como la familia Ji al ofrecer danzas reservadas al soberano.

El junzi: nobleza por cultivo

La gran revolución confuciana es redefinir la nobleza: no se hereda, se cultiva. El *junzi* busca la rectitud, es sereno en la adversidad, se exige más de lo que exige a los demás y se avergüenza de que sus palabras superen a sus actos. Ese ideal abrió la educación y el servicio público a quienes no eran aristócratas.

Aprender sin cansarse

El libro empieza y casi termina con el aprendizaje. Confucio dice no haber nacido sabio, sino amar lo antiguo y buscarlo con empeño. Aprender implica estudio y reflexión, práctica constante, saber reconocer lo que no se sabe y aprender de cualquiera: en un grupo de tres personas siempre hay un maestro.

Gobernar con el ejemplo

Si se gobierna con leyes y castigos, el pueblo evita el castigo pero no siente vergüenza; si se gobierna con virtud y ritos, siente vergüenza y se corrige. El buen gobierno empieza por la rectitud del gobernante y por la «rectificación de los nombres»: que cada cual sea lo que su nombre dice que es.

Pasajes clave

«El Maestro dijo: «Aprender y practicar a su tiempo lo aprendido, ¿no es acaso un placer? Que vengan amigos de lejos, ¿no es acaso una alegría? Que los demás no te reconozcan y no te irrites, ¿no es eso propio de una persona noble?».»

子曰:「學而時習之,不亦說乎?有朋自遠方來,不亦樂乎?人不知而不慍,不亦君子乎?」

Analectas 1.1

La apertura del libro reúne sus tres pilares: el aprendizaje que se practica, la amistad y la serenidad ante la falta de reconocimiento, que Confucio mismo sufrió. Traducción propia.

«A los quince años me propuse aprender; a los treinta me sostuve firme; a los cuarenta ya no tuve dudas; a los cincuenta conocí el mandato del Cielo; a los sesenta mi oído se hizo dócil; a los setenta seguía los deseos de mi corazón sin transgredir la norma.»

吾十有五而志于學,三十而立,四十而不惑,五十而知天命,六十而耳順,七十而從心所欲,不踰矩。

Analectas 2.4

La autobiografía espiritual más breve de la historia. Su meta final es que deseo y norma coincidan: la libertad como fruto del cultivo. Expresiones como *erli* (而立) o *buhuo* (不惑) se usan aún en chino para nombrar los treinta y los cuarenta años. Traducción propia.

«Yan Yuan preguntó por la humanidad. El Maestro dijo: «Vencerse a uno mismo y volver al rito es humanidad. El día en que uno se venza y vuelva al rito, todo bajo el cielo volverá a la humanidad. La humanidad depende de uno mismo: ¿cómo va a depender de los demás?».»

顏淵問仁。子曰:「克己復禮為仁。一日克己復禮,天下歸仁焉。為仁由己,而由人乎哉?」

Analectas 12.1

La respuesta al discípulo predilecto une las dos nociones clave, *ren* y *li*, y subraya la responsabilidad personal. Zhu Xi hizo de este pasaje uno de los ejes de la lectura neoconfuciana. Traducción propia.

«Zigong preguntó: «¿Hay una sola palabra que pueda guiar toda una vida?». El Maestro dijo: «¿No será reciprocidad? Lo que no desees para ti, no lo hagas a los demás».»

子貢問曰:「有一言而可以終身行之者乎?」子曰:「其恕乎!己所不欲,勿施於人。」

Analectas 15.24

La formulación negativa de la regla de oro, que aparece también en 5.12 y 12.2. *Shu*, «reciprocidad» o «consideración», es medir a los demás con la vara de uno mismo. Traducción propia.

Recepción e influencia

En la dinastía Han, las Analectas se convirtieron en lectura básica de toda persona instruida, y el erudito Zhang Yu unificó sus versiones en el siglo I a. C. El comentario recopilado por He Yan en el siglo III fijó la interpretación antigua, hasta que Zhu Xi (1130–1200) las integró en los Cuatro Libros, con un comentario que, desde 1313 y hasta 1905, fue la base de los exámenes imperiales. Durante siete siglos, cualquier candidato a funcionario en China debía saber el libro de memoria, y lo mismo ocurrió, con variantes, en Corea, Japón y Vietnam. La arqueología ha añadido testimonios antiguos: una copia en tablillas de bambú de la tumba de Dingzhou (55 a. C.) y fragmentos de la tumba del marqués de Haihun (59 a. C.), que podrían pertenecer a la perdida versión de Qi.

En Europa, los jesuitas tradujeron el libro al latín en Confucius Sinarum Philosophus (París, 1687), obra que leyeron Leibniz y los ilustrados, Voltaire entre ellos, que vieron en Confucio un modelo de moral sin revelación. James Legge publicó en 1861 la traducción inglesa que sería canónica durante un siglo, y Arthur Waley (1938) la renovó. En China, el Movimiento del Cuatro de Mayo (1919) atacó a Confucio como símbolo del orden tradicional, y la Revolución Cultural lo convirtió en blanco de campañas políticas en 1973–1974; desde finales del siglo XX, en cambio, el libro vive un renacimiento popular y académico. La crítica textual moderna, sobre todo E. Bruce y A. Taeko Brooks, ha estudiado las capas sucesivas de composición.

Cómo leerlo

No es un libro para leer de corrido como un ensayo: sus pasajes son breves y a menudo dependen de un contexto que el lector moderno no tiene. Lo mejor es una edición con notas que explique quiénes son los interlocutores y qué se discute. Se puede empezar por los libros 1, 2, 4, 7 y 12, que contienen el núcleo de la doctrina y el autorretrato del maestro, y después leer el resto. En español, la traducción de Anne-Hélène Suárez (Siruela), directa del chino, es muy recomendable. En inglés, Edward Slingerland (Hackett) incluye comentarios tradicionales; Simon Leys (Norton) es elegante y personal; D. C. Lau (Penguin), sobria.

Ediciones y traducciones

Primero las ediciones en tu idioma, sin ocultar las demás. Cada una con su cubierta y su tienda.

Español

Latín

  • Confucius Sinarum Philosophus, sive Scientia Sinensis Latine exposita

    Daniel Horthemels, París, 1687

    Traducción: Philippe Couplet, Prospero Intorcetta, Christian Herdtrich, François de Rougemont

    Primera traducción a una lengua europea; dominio público. Edición crítica moderna: Thierry Meynard, IHSI, 2011 (ISBN 9788870412062).

English

  • The Chinese Classics, vol. 1: Confucian Analects, The Great Learning, The Doctrine of the Mean

    Trübner, Londres / Project Gutenberg, 1861

    Traducción: James Legge

    Dominio público. Texto íntegro en Project Gutenberg, nº 4094.

  • The Analects of Confucius

    George Allen & Unwin, 1938

    Traducción: Arthur Waley

    Traducción clásica, reeditada por Vintage y Routledge; ISBN de reediciones no verificado.

  • Confucian Analects, The Great Learning and The Doctrine of the Mean — Confucio

    Confucian Analects, The Great Learning and The Doctrine of the Mean

    Dover Publications, 1971

    Traducción: James Legge

    ISBN 9780486227467

    Reimpresión de la edición de 1893 con texto chino, notas y prolegómenos.

  • Confucius: The Analects (Lun yü) — Confucio

    Confucius: The Analects (Lun yü)

    Penguin Classics, 1979

    Traducción: D. C. Lau

    ISBN 9780140443486

  • The Analects of Confucius: A Philosophical Translation — Confucio

    The Analects of Confucius: A Philosophical Translation

    Ballantine Books, 1998

    Traducción: Roger T. Ames y Henry Rosemont Jr.

    ISBN 9780345434074

    Basada en el manuscrito de Dingzhou.

  • Confucius: Analects, with Selections from Traditional Commentaries

    Hackett Publishing Company, 2003

    Traducción: Edward Slingerland

    ISBN 9780872206359

    Traducción académica de referencia con comentarios tradicionales.

  • The Analects of Confucius — Confucio

    The Analects of Confucius

    Columbia University Press (Translations from the Asian Classics), 2007

    Traducción: Burton Watson

    ISBN 9780231141642

Deutsch

  • Kungfutse: Gespräche (Lun Yü)

    Eugen Diederichs Verlag, 1910

    Traducción: Richard Wilhelm

    Dominio público; múltiples reediciones.

  • Gespräche des Meisters Kung (Lun-yü), mit der Biographie des Meisters Kung aus den Historischen Aufzeichnungen — Confucio

    Gespräche des Meisters Kung (Lun-yü), mit der Biographie des Meisters Kung aus den Historischen Aufzeichnungen

    Deutscher Taschenbuch Verlag, 1985

    Traducción: Ernst Schwarz

    ISBN 9783423021654

Français

Italiano

  • Analecta

    Bompiani (Testi a fronte), 2016

    Traducción: Luigi Maggio

    ISBN 9788854281211

    Edición bilingüe.

Chino clásico · 文言

  • 論語 (texto recibido)

    Chinese Text Project (ctext.org)

    Texto chino con la traducción de Legge en paralelo; acceso libre.

Para seguir leyendo

  • Los Cuatro Libros

    El canon neoconfuciano de Zhu Xi, en el que las *Analectas* ocupan el centro junto al *Mencio*, la *Gran Enseñanza* y la *Doctrina del Medio*.

  • Libro de la piedad filial

    Desarrolla la piedad filial, que en las *Analectas* es la raíz de la humanidad.

  • Daodejing

    El contrapunto taoísta: donde Confucio confía en el rito y el aprendizaje, el *Daodejing* propone desaprender y no actuar.

  • La regla de oro (Mt 7,12; Lc 6,31)

    La formulación positiva de la regla que Confucio enuncia en forma negativa en 15.24.

Otras obras de Confucio

Fuentes

  • Slingerland, Edward (trad.). Confucius: Analects, with Selections from Traditional Commentaries. Hackett Publishing Company, Indianápolis, 2003. ISBN 9780872206359.
  • James Legge (trad.), *The Chinese Classics*, vol. 1: *Confucian Analects, The Great Learning, and The Doctrine of the Mean*, Hong Kong / Londres, 1861.
  • Arthur Waley (trad.), *The Analects of Confucius*, Londres, George Allen & Unwin, 1938.
  • D. C. Lau (trad.), *Confucius: The Analects*, Harmondsworth, Penguin, 1979.
  • Simon Leys (trad.), *The Analects of Confucius*, Nueva York, W. W. Norton, 1997.
  • Edward Slingerland (trad.), *Confucius: Analects, with Selections from Traditional Commentaries*, Indianápolis, Hackett, 2003.
  • Confucio, *Analectas*, trad. de Anne-Hélène Suárez Girard, Madrid, Siruela, 1997.
  • E. Bruce Brooks y A. Taeko Brooks, *The Original Analects: Sayings of Confucius and His Successors*, Nueva York, Columbia University Press, 1998.
  • Herbert Fingarette, *Confucius: The Secular as Sacred*, Nueva York, Harper & Row, 1972.

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