Veredicto
No está en la obra de Ibn Arabi
Profecía cifrada que la tradición otomana atribuye a Ibn Arabi, leída como anuncio de que Selim (con *sin*) entraría en Damasco (*Sham*, con *shin*) y restauraría su tumba, como hizo en 1517. Procede de *al-Shayara al-numaniyya*, obra apocalíptica que se le atribuye sin fundamento; no figura en ninguno de sus escritos auténticos.
Fuente: Addas, Claude. Ibn ʿArabī ou la quête du Soufre Rouge. París: Gallimard, 1989. Trad. inglesa: Quest for the Red Sulphur: The Life of Ibn ʿArabī. Cambridge: Islamic Texts Society, 1993.
Lo que sí dijo
Palabras verificadas de Ibn Arabi
«Mi corazón se ha vuelto capaz de toda forma: es pasto para gacelas y convento para monjes cristianos, templo para ídolos y Kaaba del peregrino, tablas de la Torá y libro del Corán. Sigo la religión del amor: adondequiera que se dirijan sus camellos, el amor es mi religión y mi fe.»
Tarjuman al-ashwaq, oda XI, vv. 13–15 (trad. Nicholson, 1911, pp. 66–67). En el comentario, el autor precisa que esa religión del amor es prerrogativa de los musulmanes, por ser Muhammad el amado de Dios.
«Mi Amado es tres aunque es Uno, así como las tres Personas de la Trinidad son una sola en esencia.»
Tarjuman al-ashwaq, oda XII, v. 4 (trad. Nicholson, 1911, p. 70)
«No te ates exclusivamente a ningún credo particular hasta el punto de no creer en todos los demás; perderías mucho bien, más aún, no reconocerías la verdad del asunto. Dios, omnipresente y omnipotente, no está limitado por ningún credo, pues dice: «Adondequiera que os volváis, allí está el rostro de Dios».»
Fusus al-hikam (doctrina del «dios creado en las creencias»), citado en la versión de Nicholson, The Mystics of Islam (1914), cap. III. Nicholson no indica el capítulo; la tradición de comentario lo sitúa en el engaste de Hud.
