Capítulo 23 de 77
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Te respondo de que nos acordaremos.
Sócrates
Después de esto, es preciso examinar en qué objeto el [60] uno y la otra residen, y qué afección los hace nacer siempre que se producen. Veamos, por el pronto, el placer; y como hemos comenzado por él a indagar el género, guardaremos aquí el mismo orden. Pero nunca podremos conocer a fondo el placer, sin hablar igualmente del dolor.
Protarco
Marchemos por esta vía, puesto que es indispensable.
Sócrates
¿Piensas lo mismo que yo sobre el nacimiento del uno y de la otra?
Protarco
¿Cuál es tu dictamen?
Sócrates
Me parece que, según el orden de la naturaleza, el dolor y el placer nacen del género mixto.
Protarco
Recuérdanos, te lo suplico, mi querido Sócrates, cuál es, entre todos los géneros reconocidos, del que quieres hablar aquí.
Sócrates
Es lo que voy a hacer con todas mis fuerzas, querido amigo.
Protarco
Muy bien.
Sócrates
Por el género mixto es preciso entender el que colocamos en tercer lugar entre los cuatro.
Protarco
¿Es del que hiciste mención después del infinito y el finito, y en el que colocaste la salud, y aun creo que también la armonía?
Sócrates
Perfectamente bien. Préstame en adelante toda tu atención. [61]
Protarco
No tienes más que hablar.
Sócrates
Digo, pues, que cuando la armonía se rompe en los animales, desde el mismo momento la naturaleza se disuelve, y el dolor nace.
Protarco
Lo que dices es muy cierto.
Sócrates
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