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The ConsciousLibrary
Plato
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Chapter 9 of 39

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Teetetes. -Te seguiré a todas partes, y trataré de dividir contigo.

Extranjero. -¿Diremos que, en el alma, la maldad difiere de la virtud?

Teetetes. -¿Cómo negarlo?

Extranjero. -La purificación, según nosotros, consiste en desterrar todo lo que es malo, conservando el resto.

Teetetes. -En eso consiste.

Extranjero. -Si, pues, en lo que concierne al alma, tenemos que se ha desterrado la maldad, y si a esto lo llamamos purificación, nos habremos expresado con exactitud.

Teetetes. -Mucho.

Extranjero. –Hay dos suertes de maldad en el alma.

Teetetes. -¿Cuáles?

Extranjero. -La una se parece a la enfermedad del cuerpo; la otra, a la fealdad.

Teetetes. -No comprendo.

Extranjero. -¿Crees, quizá, que enfermedad y discordia sean una misma cosa?

Teetetes. -He aquí una pregunta a la que no sé qué responder.

Extranjero. -¿Crees que la discordia sea otra cosa que la desunión que sobreviene, como resultado de una alteración, entre principios que naturalmente corresponden a una misma familia?

Teetetes. -No.

Extranjero. -¿Y la fealdad es otra cosa que la falta de armonía, que es desagradable dondequiera que se encuentre?

Teetetes. -No puede ser otra cosa.

Extranjero. -¡Pero qué! En el alma de los hombres malos, ¿no vemos las opiniones en discordia con los apetitos; el valor, con los placeres; la razón, con los pesares, y todas las cosas con todas las cosas?

Teetetes. –Sí, ciertamente.

Extranjero. -Estos principios son todos de la misma familia.

Teetetes. -¿Cómo negarlo?

Extranjero. –Luego, diciendo que la maldad es una discordia y una enfermedad del alma, nos explicaremos con exactitud.

Teetetes. -Mucho.

Extranjero. -Pero veamos otra cosa. Hay cosas capaces de moverse, que tienden a un fin, y hacen esfuerzos para conseguirlo. Pues bien, si en cada uno de estos arranques pasan al lado del fin o meta sin tocarla, ¿procede esto de que se mueven con medida o, por el contrario, de que se mueven sin ella?

Teetetes. -Sin medida, evidentemente.

Extranjero. -Pero sabemos que la ignorancia, es involuntaria en todas las almas.

Teetetes. -Ciertamente.

Extranjero. -La ignorancia para un alma que se lanza en busca de la verdad, no es otra cosa que la desviación de un pensamiento extraviado.

Teetetes. -Así es.

Extranjero. -Un alma irrazonable es deforme y está desprovista de medidas.

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