Chapter 47 of 49
CAPÍTULO v De la dignidad del Sacramento y del estado del sacerdocio,
JESUCRISTO: 1. Aunque tuvieses la pureza de los ángeles y la santidad de San Juan Bautista, no se- rías digno de recibir ni manejar este Sacramento.
Porque no cabe en merecimiento humano que el hombre consagre y tenga en sus manos el Sacra- mento de Cristo y coma el pan de los ángeles,
Grande es este misterio, y grande la dignidad de los sacerdotes, á los cuales es dado lo que no es concedido á los ángeles.
Pues sólo los sacerdotes ordenados en la Iglesia tienen poder de celebrar y Consagrar el Cuerpo de Jesucristo.
El sacerdote es ministro de Dios, cuyas palabras usa por su mandamiento y ordenación; mas Dios es allí el puncipal autor y obrador invisible, á cuya voluntad todo está sujeto, y á cuyo mandamiento todo obedece.
2. Así, pues, debes creer á Dios todopoderoso en este sublime Sacramento, más que á tus propios sen- tidos y á las señales visibles.
Y por eso debe el hombre legar á este misterio con temor y reverencia.
Reflexiona sobre ti mismo, y mira qué tal es el mi- nisterio que te ha sido encomendado por la imposi- ción de las manos del obispo.
Has sido hecho sacerdote y Ordenado para cele- brar: cuida, pues, de ofrecer 4 Dios este sacrificio con fe y devoción en el tiempo conveniente, y de mostrarte irreprensible.
No has aliviado tu carga: antes bien, estás atado con más estrecho vínculo, y Obligado á mayor per- fección de santidad.
El sacerdote debe estar adornado de todas las vir- tudes, y ha de dar á los otros ejemplo de buena vida.
Su porte no ha de ser como el de los hombres co- munes, sino como el de los ángeles en el Cielo, ó el de los varones perfectos en la Tierra.
3. El sacerdote vestido de las vestiduras sagra-
das tiene el lugar de Cristo para rogar devota y hu- mildemente á Dios por si y por todo el pueblo,
Él tiene la señal de la Cruz de Cristo delante de si y en las espaldas, far que continuamente tenga memoria de su sacratísima pasión.
Delante de sí, enla casulla, lleva la Cruz, para que mire con diligencia las pisadas de Cristo y estudie en seguirle con fervor,
En las espaldas está también señalado porla Cruz, para que sufra con paciencia por Dios cualquiera tajuna que otro le hiciere.
a Cruz lleva delante para que llore sus pecados, y detrás la lleva para llorar por compasión los aje- nos, para que sepa que es medianero entre Dios y el pecador, y no cese de orar ni ofrecer el santo sa- crificio hasta que merezca alcanzar la gracia y mi- sericordia divina.
Cuando el sacerdote celebra, honra á Dios, alegra á los ángeles y edifica á la Iglesia, ayuda á los vi- vos, da descanso á los difuntos, y hácese participan- te de todos los bienes.
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