Chapter 12 of 30
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Alcibíades: ¿Quién lo duda?
Sócrates: Luego son dichosos los que obran bien?
Alcibíades: Sí, seguramente.
Sócrates: Luego hay razón para decir, que obrar bien y ser dichoso es todo uno?
Alcibíades: Sí.
Sócrates: Las bellas acciones ¿son siempre buenas?
Alcibíades: ¿Quién puede negarlo?
Sócrates: Lo que es honesto y lo que es bueno ¿nos parecen la misma cosa?
Alcibíades: Es indudable.
Sócrates: Por consiguiente ¿todo lo que encontremos honesto debemos encontrarlo bueno?
Alcibíades: Es de una necesidad absoluta.
Sócrates: Y ahora, lo que es bueno, ¿es útil o no lo es?
Alcibíades: Muy útil.
Sócrates: Te acuerdas de lo que hemos dicho, hablando de la justicia, y en lo que estamos de acuerdo?
Alcibíades: Estamos de acuerdo, me parece, en que las acciones justas son necesariamente honestas.
Sócrates: Y lo que es honesto ¿es bueno?
Alcibíades: Sí.
Sócrates: Por consiguiente, Alcibíades, todo lo que es justo es útil.
Alcibíades: Así parece.
Sócrates: Ten bien presente, que eres tú mismo el que asegura todas estas verdades, porque yo no hago más que interrogar.
Alcibíades: En eso estoy.
Sócrates: Si alguno, creyendo conocer bien la naturaleza de la justicia, entrase en la Asamblea de los atenienses o de los peparetienses, y les dijese, que sabía que las acciones justas son algunas veces malas, ¿no te burlarías de él, tú que acabas de reconocer que la justicia y la utilidad son la misma cosa?
Alcibíades: Te juro, Sócrates, por todos los dioses, que yo no sé lo que digo, y francamente, temo que he perdido la razón, porque estas cosas me parecen tan pronto de una manera, tan pronto de otra, según tú me preguntas.
Sócrates: ¿Ignoras, querido mío, la causa de este desorden?
Alcibíades: La ignoro completamente.
Sócrates: Y si alguno te preguntase, si tienes dos o tres ojos, dos o cuatro manos, responderías tú tan pronto de una manera, tan pronto de otra? ¿No responderías siempre de una misma manera?
Alcibíades: Comienzo a desconfiar mucho de mí mismo; creo, sin embargo, que respondería siempre de igual modo.
Sócrates: ¿Y por qué? Porqué sabes bien que no tienes más que dos ojos y dos manos; ¿no es así?
Alcibíades: Lo creo.
Sócrates: Puesto que respondes tan diferentemente, a pesar tuyo, sobre la misma cosa, es una prueba infalible de que tú la ignoras.
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