Chapter 40 of 77
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Y lo que llamamos esperanzas son los razonamientos que cada uno se hace a sí mismo.
Protarco
Sí.
Sócrates
Y también las imágenes que se pintan en el alma; de manera que muchas veces se imagina tener gran cantidad de oro y con el oro placeres en abundancia. Más aún; se ve dentro de sí mismo, como si estuviera en el colmo de los goces.
Protarco
Sin duda.
Sócrates
Aseguraremos, por lo tanto, que entre estas imágenes, las que se presentan a los hombres de bien son verdaderas en su mayor parte, porque son amadas por los dioses; y que comúnmente sucede lo contrario respecto a las que se presentan a los malos. ¿No sucede así?
Protarco
No puede ser dudosa la respuesta.
Sócrates
¿No es cierto que las imágenes de los placeres aparecen también en el alma de los hombres malos, pero que estos placeres son falsos? [83]
Protarco
Seguramente.
Sócrates
Los malos, de ordinario, sólo gustan de placeres falsos, y los hombres virtuosos de placeres verdaderos.
Protarco
Es una conclusión necesaria.
Sócrates
Por lo tanto, según lo que acabamos de decir, hay en el alma de los hombres placeres falsos, que imitan ridículamente a los placeres verdaderos; y otro tanto digo de las penas.
Protarco
Convengo en ello.
Sócrates
¿No puede suceder que al mismo tiempo que se tenga realmente una opinión, sea objeto de esta opinión una cosa que no exista, que no ha existido, y algunas veces que no existirá jamás?
Protarco
Conforme.
Sócrates
Esto es, a mi parecer, lo que hace que una opinión sea falsa, y que se formen falsas opiniones.
Protarco
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