Chapter 20 of 49
CAPÍTULO 111 Del hombre bueno y pacífico
1. Ponte primero á ti en paz, y después podrás apaciguar á los otros.
ñ El hombre pacífico aprovecha más que el muy le- rado.
El hombre apasionado aun el bien lo convierte en mal, y de ligero cree lo malo.
El hombre bueno y pacífico todas las cosas las echa á la buena parte.
El que está en buena paz de ninguno sospecha.
El descontento y alterado con diversas Ssospe- chas se atormenta; ni él sosiega, ni deja descansar á los otros.
Dice muchas veces lo que no debiera, y deja de hacer lo que más le convendría,
Piensa lo que otros deben hacer, y deja él sus obligaciones.
Ten, pues, primero celo contigo, y después po- drás tener buen celo con el prójimo,
2. Túsabes excusar y disimular muy bien tus faltas, y no quieres oir las disculpas ajenas:
Más Justo sería que te acusases á tí y excusases á tu hermano.
Sufre á los otros, si quieres que te sufran.
Mira cuán lejos estás aún de la verdadera caridad y humildad, la cual no sabe desdeñar y airarse sino contra si.
No es mucho conversar con los buenos y mansos, pues esto á todos da gusto naturalmente, y cada uno de buena pana tiene paz y ama á los que con- cuerdan con él,
Pero poder vivir en paz con los duros, perversos y mal acondicionados y con quien nos contradice, grande gracia es, y acción varonil y loable.
3. Hay algunos que tienen paz consigo, y tam- bién con los otros.
Otros hay que ni la tienen consigo ni la dejan tener á los demás: molestos para los otros, lo son para sí mismos.
Y hay otros que tienen paz consigo y trabajan en reducir á la paz á los otros.
Pues toda nuestra paz en esta miserable vida está puesta más en el sufrimiento humilde que en dejar de sentir contrariedades.
El que sabe mejor padecer, tendrá mayor paz. Éste es el vencedor de sí mismo y señor del mundo, amigo de Cristo y heredero del Cielo.
Use the ← → keys to move between chapters.