Chapter 42 of 77
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Así pues, abordemos esta cuestión, y probemos en ella nuestras fuerzas como atletas.
Protarco
Abordémosla.
Sócrates
Hemos dicho un poco más arriba, si mal no recuerdo, que cuando existe en nosotros lo que se llama deseo, las afecciones que experimenta el cuerpo nada tienen de común con las del alma.
Protarco
Me acuerdo; así se dijo.
Sócrates
¿No es cierto, que quien desea una manera de ser opuesta a la del cuerpo es el alma, y que el cuerpo es el que recibe el dolor o el placer, como consecuencia de la acción que experimenta?
Protarco
Es cierto.
Sócrates
Atiende ahora a lo que en tal caso sucede.
Protarco
Habla.
Sócrates
Sucede, pues, que el dolor y el placer están presentes en nosotros a la vez, y que el alma experimenta al mismo tiempo las sensaciones opuestas de estas afecciones que se combaten. Todo esto ya lo hemos visto.
Protarco
Sí, en efecto. [86]
Sócrates
¿No hemos dicho también otra cosa en la que estamos acordes?
Protarco
¿Cuál?
Sócrates
Que el dolor y el placer admiten el más y el menos, y que pertenecen a la especie del infinito.
Protarco
Así lo hemos dicho.
Sócrates
¿De qué medio nos valdremos para juzgar con acierto sobre esto?
Protarco
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