Chapter 25 of 77
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Hay otra especie de placer y de dolor, en los que el cuerpo no tiene parte, y que el espectáculo sólo del alma hace nacer.
Sócrates
Has comprendido muy bien. En cuanto yo puedo juzgar, espero, que en estas dos especies puras y sin [63] mezcla de placer y de dolor veremos claramente si el placer, tomado totalmente, es digno de ser buscado, o si es preciso atribuir esta ventaja a cualquiera otro de los géneros, de que hemos hecho mención precedentemente; y si con el placer y el dolor sucede como con lo caliente y lo frío y otras cosas semejantes, que unas veces se buscan y otras se desechan, porque no son buenas por sí mismas, y que solamente algunas, en ciertos casos, participan de la naturaleza de los bienes.
Protarco
Dices con razón, que por este camino es por donde debemos marchar para el descubrimiento de lo que buscamos.
Sócrates
Hagamos, pues, en primer lugar la observación siguiente. Si es cierto, como dijimos antes, que, cuando la especie animal se corrompe, siente dolor, y placer cuando se restablece veamos con relación a cada animal, cuando no experimenta alteración, ni restablecimiento, cuál será en esta situación su manera de ser. Estáte muy atento a lo que habrás de responder: ¿no es de toda necesidad que durante este intervalo el animal no sienta dolor ni placer alguno, ni pequeño, ni grande?
Protarco
Es una necesidad.
Sócrates
He aquí, pues, un tercer estado para nosotros, diferente de aquel en que se tiene placer, y de aquel en que se experimenta dolor.
Protarco
Seguramente.
Sócrates
Adelante; haz el mayor esfuerzo para acordarte; porque importa mucho tener presente en el espíritu este estado, cuando se trate de decidir la cuestión sobre el placer. Si te parece bien, digamos aún algo más. [64]
Protarco
¿Qué?
Sócrates
¿Sabes que nada, impide que viva de esta manera el que ha abrazado la vida sabia?
Protarco
¿Hablas del estado que no está sujeto al goce, ni al dolor?
Sócrates
Hemos dicho, en efecto, en la comparación de los géneros de vida, que el que ha escogido vivir según la inteligencia y la sabiduría, no debe gustar nunca ningún placer, ni grande, ni pequeño.
Protarco
Es cierto; lo hemos dicho.
Sócrates
Este estado, pues, es el suyo, y quizá no sería extraño que de todos los géneros de vida fuese el más divino.
Protarco
Siendo así, hay trazas de que los dioses no estén sujetos a la alegría, ni a la afección contraria.
Sócrates
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