Chapter 24 of 77
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Que en seguida, cuando la armonía se restablece y entra en su estado natural, es preciso decir que el placer nace entonces, para expresarme en pocas palabras y lo más brevemente que es posible sobre objetos tan importantes.
Protarco
Creo que hablas bien, Sócrates; intentemos, sin embargo; dar a este punto mayor claridad.
Sócrates
¿No es fácil concebir estas afecciones ordinarias conocidas de todo el mundo?
Protarco
¿Qué afecciones?
Sócrates
El hambre, por ejemplo, es una disolución y un dolor.
Protarco
Sí.
Sócrates
Comer, por el contrario, es una repleción y un placer.
Protarco
Sí.
Sócrates
La sed es igualmente un dolor y una disolución; por el contrario, la cualidad de lo húmedo, que llena lo que seca, origina un placer. Lo mismo la sensación de un calor excesivo y contra naturaleza causa una separación, [62] una disolución, un dolor; en lugar de que el restablecimiento al estado natural y el refresco son un placer.
Protarco
Sin duda.
Sócrates
El frío, que congela contra naturaleza lo húmedo del animal, es un dolor; en seguida los humores, tomando su curso ordinario y separándose, ocasionan un cambio conforme a la naturaleza, que es un placer. En una palabra, mira, si te parece razonable decir, con relación al género animal formado naturalmente de la mezcla de lo infinito y de lo finito, como se dijo antes, que cuando el animal se corrompe, la corrupción es un dolor; que, por el contrario, el retroceso de cada cosa a su constitución primitiva es un placer.
Protarco
Sea así. Me parece, en efecto, que esta explicación contiene una noción general.
Sócrates
De esta manera contamos lo que pasa en estas dos suertes de afecciones por una especie de dolor y de placer.
Protarco
Convengo en ello.
Sócrates
Considera ahora en el alma el espectáculo de estas dos sensaciones; espectáculo agradable y lleno de confianza cuando tiene el placer por objeto, lleno de doloroso sentimiento cuando tiene por objeto el temor.
Protarco
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