Chapter 12 of 49
CAPÍTULO XV De las obras hechas por caridad
1. No se debe hacer lo que es malo por ninguna cosa del mundo, ni por amor de alguno; mas por el provecho de quien lo hubiere menester, alguna vez se puede interrumpir la buena obra, ó también em- prender otra más perfecta.
De esta suerte no se deja de obrar bien, sino que se muda en mejor.
La obra exterior sin caridad no aprovecha; pero lo que se hace con caridad, por poco y despreciable que sea, se hace todo fructuoso.
Pues, ciertamente, más mira Dios al corazón que á la obra que se hace.
Bien hace el que sirve más al bien común que á su voluntad propia.
Muchas veces parece caridad lo que más es amor propio, porque la inclinación de la naturaleza, la propia voluntad, la esperanza de la recompensa, el gusto de la comodidad, rara vez nos abandonan.
3. El que tiene verdadera y perfecta caridad en ninguna cosa se busca á sí mismo, sino que desea que Dios sea glorificado en todas.
De nadie tiene envidia, porque no ama gusto al- guno particular, ni se quiere gozar en sí; mas desea sobre todas las cosas gozar de Dios.
Á nadie atribuye ningún bien, mas refiérelo todo á Dios, del cual, como de fuente, manan todas las cosas, en el que finalmente todos los Santos des- cansan con perfecto gozo.
¡Oh! ¡Quién tuviese una centella de verdadera ca- ridad! Por cierto, que sentiría estar todas las cosas llenas de vanidad.
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