Chapter 35 of 77
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Evidentemente; es preciso examinarlo. [76]
Sócrates
Pero no me parece difícil percibir que el placer y el dolor se ven igualmente afectados de ciertas cualidades. Porque ya va rato que dijimos, que son el uno y el otro grandes y pequeños, fuertes y débiles.
Protarco
Convengo en ello.
Sócrates
Si lo malo, Protarco, se une a alguna de estas cosas, ¿no diremos entonces que la opinión se hace mala, y lo mismo del placer?
Protarco
¿Por qué no?, Sócrates.
Sócrates
¡Pero qué!, ¿si la rectitud o lo contrario de ella llegan a unirse, no diremos que la opinión es recta en el primer caso, y que lo mismo sucede con el placer?
Protarco
Necesariamente.
Sócrates
Y si la opinión se separa de lo verdadero, ¿no será preciso convenir en que la opinión, que camina a lo falso, no es recta?
Protarco
¿Cómo podría serlo?
Sócrates
¿Y qué sucederá, si descubrimos en igual forma algún sentimiento de dolor o de placer, que sea engañoso con relación a su objeto? ¿Daremos entonces a este sentimiento el nombre de recto, de bueno o cualquiera otra cualidad semejante?
Protarco
Eso no puede ser, si es cierto que el placer puede engañarse. [77]
Sócrates
Me parece, sin embargo, que muchas veces el placer nace en nosotros como resultado, no de una opinión verdadera, sino de una falsa.
Protarco
Lo confieso, y en este caso, Sócrates, hemos dicho, que la opinión es falsa; pero nadie dirá nunca que el sentimiento del placer lo sea igualmente.
Sócrates
Defiendes con calor, Protarco, el partido del placer.
Protarco
Nada de eso; no hago más que repetir lo que oigo decir.
Sócrates
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