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Chapter 52 of 60

Sócrates – Alcibiades · 52

Estamos convenidos, además, en que es el alma la que es preciso cuidar, debiendo ser este el único fin que nos propongamos.

Alcibiades

Sin duda.

Sócrates

Que es preciso dejar a los demás el cuidado del cuerpo y de lo que pertenece al cuerpo, como las riquezas.

Alcibiades

¿Puede negarse eso?

Sócrates

¿Cómo podríamos sentar esta verdad de una manera más clara y evidente? porque si consiguiéramos verla con toda claridad, es indudable que nos conoceríamos perfectamente a nosotros mismos. Tratemos, pues, en nombre de los dioses, de entender bien el precepto de Delfos, de que ya hemos hablado; pero ¿comprendemos, por ventura, ya toda su fuerza?

Alcibiades

¿Qué fuerza? ¿Qué quieres decir con eso, Sócrates?

Sócrates

Voy a comunicarte lo que a mi juicio quiere decir esta inscripción y el precepto que ella encierra. No es posible hacértele comprender por otra comparación que por esta que se toma de la vista.

Alcibiades

¿Cómo?

Sócrates

Fíjate bien: si esta inscripción hablase al ojo, como habla al hombre, y le dijese: mírate a ti mismo, ¿qué [190] creeríamos nosotros que le decía? ¿No creeríamos que la inscripción ordenaba al ojo que se mirase en una cosa, en la que el ojo pudiera verse?

Alcibiades

Eso es evidente.

Sócrates

Busquemos esta cosa, en la que, mirando, podamos ver el ojo y nosotros mismos.

Alcibiades

Puede verse en los espejos y en otros cuerpos semejantes.

Sócrates

Hablas muy bien. ¿No hay también en el ojo algún pequeño punto que hace el mismo efecto que el espejo?

Alcibiades

Hay uno seguramente.

Sócrates

Has observado que siempre que miras en tu ojo ves, como en un espejo, tu semblante en esta parte que se llama pupila, donde se refleja la imagen de aquel que en ella se ve?

Alcibiades

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