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Chapter 3 of 4

Soliloquios, libro IV · 3

[29] Para los estoicos eran voces sinónimas: Koquos, Diơic, drdc: si éstos no eran panteistas al modo que Espinosa retocó este sistema impío, no queriendo en el mundo más que una substancia simple en si misma y 8ólo varia en sus modificaciones, por lo menos dieron el modelo á los nuevos Panteistasquibus omnia fiant, ·67 no dirás tú, hablando con el mundo: ¡Oh querida ciudad de Jove! No te cargues con muchos negocios, dice el otro[30], si quieres vivir quieto; pero mira, si fuera mejor el haberlo dicho así: carga con los negocios necesarios y con cuantas ocupaciones la razón dicta á un vi-.viente por su naturaleza político y sociable, y procura cumplir con ellas como la misma razón lo sugiere, porque el hacerlo así, no sólo acarrea aquella quietud que nace del obrar rectamente, sino también aquel sosiego que lleva consigo el no tener mucho que hacer. Porque si uno supiese cercenar las más de aquellas cosas que los hombres decimos y hacemos no siendo necesarias, se hallaría más desocupado y con menor perturbación; de aquí se colige que es muy del caso reflexionar en cada una de las Cosas, si alguna de ellas será ó no una de las necesarias. Además de que no sólo conviene cercenar las acciones no necesarias, pero aun los pensamientos ociosos, porque de esa suerte no serán supérfluas las acciones que sobrevinieren.

Examina contigo mismo cómo te va en la profesión que haces de hombre sabio y virtuoso; de hombre, digo, que se propone el conformarse con las dispo-.siciones de la providencia, y el contentarse con un modo de obrar justo y con una disposición de ánimo lleno de bondad.

¿Has entendido esto? atiende, pues, á esto otro: no te perturbes; dilata tu corazón: ¿ves que peca alguno? sobre su cuenta peca ó para st hace; &te ha sucedido algo bueno? desde el principio los hados[30] El otro que lo dijo fué Demócrito.

te tenían dispuesto y ordenado todo lo que te acontece. En suma, siendo la vida breve, conviene aprovechar el tiempo presente empleándolo con discreción y justicia, y reduciéndote á ser moderado en las recreaciones.

Es preciso que el mundo, ó sea un sistema bien ordenado ó un montón de coOsas mezcladas, las cuales, por más perturbadas y revueltas que estén, con todo, no perjudican á la formación del mundo.

Será posible que en tí subsista un buen ordeny queen este todo del universo reine el desorden? Especialmente hallándose en él las cosas así repartidas en sus respectivos lugares y esparcidas de tal modo que se dan la mano y conspiran á la simpatía[31] y formación de un todo.

Las negras y depravadas costumbres, consisten en ser el hombre afeminado, testarudo, fiero y bestial;.

pueril, estólido, fingido, truán, pérfido y tirano.

Si es peregrino en el mundo quien ignora lo que hay en él, no menos será peregrino quien no sabe lo que en él pasa; será fugitivo el que huye de seguir y acomodarse á la razón política; pasará por ciego el[31] M.Aurelio usa de esta voz en sentido propio, puesto que pretende, como buen estoico, que todo el nundo sea un viviente con sentido y con razón. Más claro lo ha dicho Manilio. Astron, lib. 11.

Totumque alterno consensu virere mundum.

Los otros filósofos, que no pueden llevar con paciencia el que se adımita un animal en el mundo de tanta magnitud que desde la tierra llegue hasta el cielo, usan por metáfora de la simputia, supuesto el orden que guardan entre sí todas las partes del universo, ora sea esto en fuerza del eter ó en virtud de la atracción, ora sea por las leyes del movimiento ú otra causa ó inclinación.

que tiene cerrados los ojos de la razón; por mendigo el que necesita de otro y que en si mismo no tiene todo cuanto es útil para la vida; reputarase como un apóstata y corrupción del mundo el que se separa y retira de lo que presøribe la razón de esta naturaleza común, disgustándose con los sucesos acaecidos, siendo asi que los produce aquella misma —causa que te produjo á tí. Por fin, es como miembro cortado de este cuerpo y ciudad común el que, por decirlo ast, arranca[32] y separa su alma de la de los otros racionales, siendo una misma en todos ellos.

Hace éste profesión de filósofo[33] sin llevar túnica[34], aquél sin tener libros y el otro igualmente, estando medio desnudo: no tengo, dice uno, pan que comer, y sin embargo, insisto en la Filosofía; yo, dice otro, no tengo el salario correspondiente al ejercicio de mi enseñanza, y con todo, me doy constantemente á la Filosofía.

Estima y vive satisfecho con el arte que aprendiste, y lo que te restare de vida, pásalo de manera que, con toda tu alma, poniendo todas tus cosas en las manos de los dioses, á ninguno de los hombres tiranices y á tí nadie te esclavice.

Ponte á pensar en los tiempos pasados, por ejemplo, en los de Vespasiano, verás que sucedía lo pro- [32] La metáfora se toma de un ramo desgajado con violencia de su árbol, y así quiere M. Aurelio decir, un revoltcso, sedicioso, excomulgado en frase eclesiástica.

[33] Parece que M. Aurelio quiere rebatir todas las excusas que se solían pretextar de pobreza en el vestido, falta de libros y escasez de alimentos para no darse á la Flosofia.

[34] Estos eran los cínicos, que sólo llevaban encima de la interula su palio ó capa.

pio que hoy dia: se casaban los hombres, educaban la prole, enfermaban y morían; guerreaban, haciansus fiestas, ejercian la mercancia y labraban; adulaban, estaban llenos de presunción y arrogancia; vivian con sospechas y armándose asechanzas; había quien deseaba á otros la muerte; quien murmuraba del estado de las cosas presentes; quien andaba enamorado; quien atesoraba; quien deseaba el consulado y el imperio. Acabóseles, pues, asi la vida, sin que ahora quede rastro alguno de ella. Pasa en segundo lugar á los tiempos de Trajano, hallarás denuevo que todo era lo mismo: murieron también los que entonces vivían. De la misma suerte reflexiona sobre las otras épocas de los tiempos y determinadas edades de todas las naciones, y repara bien cuántos después de haberse afanado, muy en breve: murieron y se resolvieron en sus elementos.

Pero muy especialmente convendrá que hagas memoria de aquellos á los que tú mismo conociste ocupados y distraídos en estas cosas vanas, omitiendo el hacer lo correspondiente á su propio estado y el entregarse con constancia al cumplimiento de su obligación, con sólo lo cual debían contentarse. Es necesario, del mismo modo, que te acuerdes que la aplicación y esmero en cada acción en particular debe corresponder al mérito y proporción de la misma, porque asi no llegarás á fastidiarte sino te has entretenido en cosas de poca consideración más de lo que convenía.

Las voces antiguamente trilladas son ahora tan obscuras, que necesitan de glosa y explicatión; asimismo, pues, los nombres de los héroes, en otro tiempo muy celebrados, en cierto modo al presente: ya no se entienden sin interpretación: tales son por ejemplo Camillo[35], Cesón, Voleso, Leonnato: tales serán dentro de poco tiempo Scipión y Catón: tal será después Augusto, y en lo sucesivo Adriano y Antonino. Porque todas las cosas son caducas y presto vienen á hacerse fabulosas[36], y es que un pronto y total olvido las cubre y sepulta. Y esto digo aun de aquellos que en cierto modo resplandecieron con admiración de los hombres, porque los otros, al punto que espiraron, quedaron desconocidos y no se volvió á hablar más de ellos. Pero qué viene á ser en substancia una fama inmortal? absolutamente una pura vanidad. Qué cosa, pues, es aquello á que conviene dedicarse con empeño y conato? una sola cosa, y es, que el pensar sea justo, las acciones llenas de bondad respecto al bien público, las palabras incapaces de engañar á nadie, la disposición de ánimo conforme y resignada, abrazando todo lo que acaeciere como que es necesario, como que es cosa sabida, como que proviene de aquella fuente y principio universal.

Entrégate de todo tu corazón al hado[37], estando pronto á que te destine á los fines que quisiere.

[35] De Camillo habla Livio, lib. v y vI, y en el lib. 11 y 11L hace mención de los Cesones, que fueron muchos los de este nombre. De Voleso Messala trata Tácito lib. 111 y Séneca, lib. 11 de Ira, cap. v. Arriano, lib. vI de gest. Alex, escribe de Leonnato, pariente de Alejandro y su compañero en la guerra.

[36] Parece que Marco Aurelio alude á la división que hizo Varrón de las edades en obscura, fabulosa, histórica.

[37] A la Parca Cloto. Con nombre fabuloso nos quiere significar á Dios, al que muy á menudo llamaban también hado. Senec. Quaest, Nat. lib. 11, cap. XLV. Vis illum (Deum) fatum vocare? non errabis; hic est, ex quo suspensa sunt omnia, causa causarum.

Todo se reduce á la breve duración de un día, el que alaba y el que es alabado.

Considera de continuo que todas las cosas se hacen por mutación, y acostúmbrate á pensar que la naturaleza del universo nada apetece tanto como el mudar las cosas existentes y hacer otras nuevas semejantes á las primeras, porque todo esto es en cierto modo la semilla de otro que de él ha de renacer.

Pero tú te imaginas que solas las semillas son las que se echan en la tierra ó en la matriz; imaginación demasiadamente vulgar.

Ya dentro de poco habrás de morir; jy que aun no acabes de ser sincero é imperturbable, libre del error y sospecha de que lo que está fuera de tí pueda dañarte, benévolo para con todos y persuadido que no hay otro saber que el bien obrar! Mira con atención el corazón humano, sus cuidados y aficiones; de qué cosas huyen los hombres y cuáles desean alcanzar.

Tu mal no proviene de otro espíritu que esté fuera de tí, ni consiste en alguna mutación y alteración de ese tu cuerpo que te rodea. De dónde pende, pues? De aquella fuerza[38] aprensiva de los males que en tí mismo tienes; haz, pues, que ella no se imagine ni tenga por mal lo que no es, y todas las cosas te irán bien; y así, por más que éste tu cuerpezuelo, el vecino más allegado á tu alma, sea sajado, quemado, corrompido, podrido, con todo,[38] Marco Aurelio no pretende hacer de un sabio un insensato que no sienta lo que en su cuerpo padece; lo que intenta es que los dolores del cuerpo no obliguen al sabio á opinar en el interior, ni á consentir que las penas y tormentos son un verdadero mal.

X. AUBELIO.-BOLILOQUIO8.

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