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The ConsciousLibrary

Chapter 21 of 49

CAPÍTULO IV Del corazón puro y sencilla intención

1. Con dos alas se levanta el hombre de las co- sas terrenas, que son sencillez y pureza.

La sencillez ha de estar en la intención, y la pu- reza, en la afición.

La sencillez pone la intención en Dios; la pureza le reconoce y gusta.

Ninguna buena obra te impedirá si interiormente estuvieres libre de todo desordenado deseo,

Si no piensas ni buscas sino el beneplácito divino el provecho del prójimo, gozarás de interior libertad.

i fuese tu corazón recto, entonces te sería toda criatura espejo de vida y libro de santa dotrina.

No hay criatura tan baja ni pequeña que no re- presente la bondad de Dios.

2. Si tú fueses bueno y puro en lo interior, luego verías y entenderías bien todas las cosas sin impe- dimento.

El corazón puro penetra al Cielo y al Infierno.

% Cual es cada uno en lo interior, tal juzga lo de fuera.

Si hay gozo en el mundo, el hombre de puro co- razón le posee.

Y si en algún lugar hay tribulación y congojas, es donde habita la mala conciencia.

Asi como el hierro metido en el fuego pierde el orín y se pone todo resplandeciente, así el hombre que enteramente se convierte á Dios se desentor- pece y muda en nuevo hombre.

3. Cuando el hombre comienza á entibiarse, en- tonces teme el trabajo, aunque pequeño, y toma con gusto la consolación exterior.

Mas cuando comienza perfectamente á vencerse y á andar alentadamente en la carrera de Dios, tiene por ligeras las cosas que primero tenía por pesadas.

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CAPÍTULO IV Del corazón puro y sencilla intención · The Imitation of Christ — Thomas à Kempis · The Conscious Library