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Imitación de Cristo (trad. Juan Eusebio Nieremberg)
MADRID SATURNINO CALLEJA, EDITOR Calle de Valencia, 28
CAPÍTULO PRIMERO.—De la imitación de Cris- to y desprecio de todas la vanidades del
CAp. XIII—Cómo se LS de ceslstip á las ten: m7
CAPÍTULO XX.—Del amor de la soledad y del silencio
Cap. XXII.—Consideración de la miseria hi
CAPÍTULO PRIMERO.—De la conversación in- de sumi
Del hombre bueno y pa ico Del corazón puro y sencilla
La alegría de la buena concienci —Del ainor de Jesús sobre todas l;
LIBRO TERCERO CAPÍTULO PRIMERO. Del. babla interior de
alma sin sonido de palabras.. CAP. 111.—Que las palabras de Oir con humildad, y cómo muchos no las con- sideran como deben,
CAPÍTULO IV.—Debemos conversar delante de Dios con verdad y humildad............ Cap. V.— Del maravilloso afecto del "amor
CAP. VI.—De la prueba del verdadero amor..
CAP. VII.—Cómo se ha de encubrir la gracia bajo el velo de la humildad........
CAP. VIII.—De la baja estimación de Si mis. mo ante los ojos de Dios..
Cap. 1X.—Todas las cosas se deben n referir á Dios como á último fin. CAP. X.—En despreciando
CAP. XI.—Los deseos del c enn moderar.......
CaP. XII. —Declárase qué cosa sea “paciencia y la lucha contra el apetito,.
Cáp. XIII.—De la obediencia del súbdito hu- milde á ejemplo de Jesucristo...........
CAP. XIV.—Cómo han de considerarse los se- cretos juicios de Dios para que no nos enva- NezCamos....
CAP. XV.—Cómo debe uno haberse y "decir en todas las cosas que deseare........
CAP. XVI.—Sólo en Dios debe buscarse el verdadero Consuelo......ooo.oo p.m...
Cap. XVII. — Toda nuestra atención ha de ponerse sólo en Di0S............
CAP. XVI11.—Que se sufran con serenidad de ánimo las miserias temporales, á ejemplo de Cristo.
CAP. XIX.—De la t i y cómo se prueba el Verdadero aciente.....
CAP. XX.—De la confesión de la propia fla- queza, y de las miserias de esta vida.
CAP. XXI.—Sólo se ha de descansar en Dios sobre todas las C0SaS...............
Cap. XXI1.—De la memoria de los innumera- blos beneficios de Dios........... vu...
CAP. ali —Cuatro cosas que causan gran ¡E AA RARAS AS
CAPÍTULO XXIV.—Cómo se ha de evitar la curiosidad de saber las vidas ajenas..... CAP. XXV.—En qué consiste la paz firme del
corazón ya el verdadero aprovechamiento... Cap. XXVÍ.—De la elevación del espíritu li- bre, la cual se alcanza mejor con la pon humilde que con la lectura CAP. XX VIl.—El amor propi cho del bien eterno... o..... CAP. XXVII! cientes... CAP. XXIX.—Cómo debemos llamar á Dios y penal en el tiempo de la tribulación... CAP. X XX.—Cómo se ha de pedir el favor vino. E eE la confianza en recobrar la gracia. CAP. X —Del desprecio de todas las cria- turas para hallar al Creador............ CAP. XXX1I.—De la abnegación de sí mismo y de la abdicación de todo apetito........ cáp. XXXI!I.—De la inconstancia del corazón, y que la intención final ha de dirigirse A Dios. CAP. XXXIV. -— Que Dios es para quien le ama más delicioso que todo, y en todo.... CAP. XXXV.—En esta vida no hay seguridad de carecer de tentaciones............. CAP. XXX VI.—Contra los vanos juicios de los hombres. CAP. XXX VII.—De la pura y entera renuncia de sí alma para alcanzar la libertad del COTAazZÓN. 0. CAP. XXX VIII
CE. "Li Que nuestra paz no debe depen- der de los hombres,
CAPÍTULO Ale —Contra la ciencia vana del mundo. CAP. XLIV. No se Asten buscar as “cosas
Cap. o —Todas las cosas as có padecerse por la vida eterna... CAP. XLVIII.-—Del día de la eter angustias de esta vida.. a CAP. XLIX.—Del deseo d la ete cuántos bienes están prometidos á los que
pelean... oo omomPoo.osoro». CAP. L.—Cómo se debe ofrecer en las manos de Dios el hombre desconsolado.........
CAP. LI.—Que debemos emplearnos en ejerci- cios humildes cuando no Podemos en los su- blimes...
CAP. LII. Que el hombre no se repute por digno de consuelo, sino de castig0.......
CAP. LIM.—La gracia de Dios no se mezcla con el gusto de las cosas terrenas.....
CAP. LIV.—De los diversos movimientos dela Paturaleza y de la gracia........o.oo.o...
P. LV.—De la corrupción de la. naturaleza,
e de la eficacia de la gracia divina........ CAP. LVI.—Que debemos negarnos á nosotros mismos y asemejarnos á Cristo por la Cruz. cama LVII.—No debe acobardarse demasiado us cae en algunas faltas........
Cap STE —No deben escudriñarse las cosas altas juicios ocultos de Dios.......
CAP. LIX.—Toda la esperanza y confianza se debe poner en sólo Di0S...............
CAPÍTULO PRIMERO.—Con cuánta reverencia se ha de recibir á Jesucristo............
frecuencia........ crornororcoscrso.. CAP. IV.—De los muchos bienes que se con- ceden á los que devotamente comulgan.... CAP. V.—De la dignidad del Sacramento y del estado del sacerdocio.. Cap. VI.—Ejercicios para a nión... CAP. VII. propi cia, y del propósito de la enmienda....... CAP. Vill.—De ofrecimiento de Cristo en la Cruz, y de la propia resignación......... CAP. IX.—Que debemos ofrecernos á Dios con todas nuestras Loa y, rogarle por todos... CAP. X.—No se debe dejar fácilmente la Sa-
cia el que ha de recibir á Cristo.......... CAP. XI11.—Cómo el alma devota debe desear ardientemente unirse á Cristo en el Sacra-
CAP. XVII.—Del amor fervoroso y del vehe- mente deseo de recibir á Cristo.......... CAP. XVIII.—Que el hombre no debe ser cu- rioso en examinar este Sacramento, sino hu- milde imitador de Cristo, sometiendo su pa- recerá la sagrada Fe...... a
De la imitación de Cristo, y desprecio de todas las vanidades del mundo.
1. Quien Me sigue no anda en tinieblas, dice el Señor. Estas palabras son de Cristo, con las cuales nos amonesta que imitemos su vida y costumbres si queremos verdaderamente ser alumbrados y li- bres de toda la ceguedad del corazón.
J Sea, pues, nuestro estudio pensar en la vida de jesús,
2. La doctrina de Cristo excede á la de todos los Santos, y el que tuviese espíritu hallará en ella mand escondido.
Mas acaece que muchos, aunque á menudo oigan el Evangelio, gustan poco de él porque no tienen el espiritu de Cristo.
Conviéneles que procuren conformar con él toda su vida.
3. ¿ue te aprovecha disputar altas cosas de la Trinidad si no eres humilde, por donde desagradas á la Trinidad. Ñ
Por cierto, las palabras subidas no hacen santo ni
justo; mas la virtuosa vida hace al hombre amable ios.
Mt deseo sentir la contrición que saber defi- nirla.
Si supieses toda la Biblia á la letra y los dichos de todos los filósofos, ¿qué te aprovecharía todo sin caridad y precia de Dios? E
Vanidad de vanidades y todo vanidad, sino amar y servir solamente á Dios.
Suma sabiduría es por el desprecio del mundo ir á los reinos celestiales.
4. Y pues así es, vanidad es buscar riquezas pe- recederas y esperar en ellas.
También es vanidad desear honras y ensalzarse vanamente.
Vanidad es seguir el apetito de la carne y desear aquello por donde después te sea necesario ser cas- tigado gravemente,
anidad es desear larga vida y no cuidar de que sea buena.
Vanidad es mirar solamente á esta presente vida y no prever lo venidero.
Vanidad es amar lo que tan presto se pasa y no buscar con solicitud el gozo perdurable,
Acuérdate frecuentemente de aquel dicho dela Escritura: No se harta la vista de ver, niel oído de oir.
Procura, pues, desviar tu corazón de lo visible y traspasarlo á lo invisible, porque los que siguen su sensualidad manchan su conciencia y pierden la gracia de Dios.
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