Chapter 20 of 77
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Pues adelante, y examina la reflexión que sigue.
Protarco
No tienes más que hablar.
Sócrates
Con relación a la naturaleza de los cuerpos de todos los animales, vemos que el fuego, el agua, el aire y la tierra, como dicen los marinos de la tempestad, entran en su composición.
Protarco
Es cierto. Estamos, en efecto, como en medio de una tempestad por el conflicto en que nos pone esta disputa.
Sócrates
Además fórmate la idea siguiente, con motivo de cada uno de los elementos de que nos componemos.
Protarco
¿Qué idea?
Sócrates
Que no tenemos más que una pequeña y despreciable parte de cada uno, que no es pura en manera alguna ni en ninguno, y que la fuerza que ella despliega en nosotros no responde de ningún modo a su naturaleza. Tomemos un elemento en particular, y lo que de él digamos, apliquémoslo a todos los demás. Por ejemplo, hay fuego en nosotros, y lo hay igualmente en el universo.
Protarco
Sin duda. [56]
Sócrates
El fuego que tenemos nosotros, ¿no es pequeño en cantidad, débil y despreciable, mientras que el del universo es admirable por la cantidad, la belleza y por toda la fuerza natural del fuego?
Protarco
Es muy cierto.
Sócrates
¡Pero qué!, el fuego del universo es formado, alimentado y dominado por el que está en nosotros, o, por el contrario, mi fuego, el tuyo, el de todos los animales proceden del fuego del universo?
Protarco
Esa pregunta no tiene necesidad de respuesta.
Sócrates
Muy bien. Creo que lo mismo dirás de esta tierra que habitamos, y de que se componen todos los animales, que respecto de la que existe en el universo, así como de todas las demás cosas sobre las que hace un momento te interrogaba. ¿Responderás lo mismo?
Protarco
¿Pasaría yo por un hombre sensato, si respondiera otra cosa?
Sócrates
No, seguramente. Pero estáme atento a lo que voy a decir. ¿No es a la reunión de todos los elementos de que acabo de hablar, a la que hemos dado el nombre de cuerpo?
Protarco
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