Chapter 76 of 77
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En quinto lugar colocaremos los placeres, que hemos distinguido de los demás como exentos de dolor, llamándolos conocimientos puros del alma, que se producen como resultado de las sensaciones.
Protarco
Quizá.
Sócrates
A la sexta generación, dice Orfeo, poned fin a vuestros cantos. Me parece, que también ponemos fin a este discurso con el sexto juicio. Ya no nos queda más, después de esto, que redondear o coronar lo que se ha dicho.
Protarco
No hay más remedio que hacerlo.
Sócrates
Volvamos, pues, por tercera vez al mismo discurso, y demos gracias a Júpiter conservador.
Protarco
¿Cómo?
Sócrates
Filebo llamaba bien al placer perfecto y pleno.
Protarco
Ya veo, Sócrates, por qué dices que es necesario repetir hasta tres veces el principio de esta discusión.
Sócrates
Sí; pero escuchemos lo que sigue. Como tenía presente en mi espíritu lo que acabo de exponer, y no estaba conforme con esa opinión, que no es solo de Filebo, sino de otros muchos, sostuve que la inteligencia supera en mucho en bondad al placer, y que es más ventajosa para la vida humana.
Protarco
Es cierto. [140]
Sócrates
Y como sospechaba que había aún otros muchos bienes, añadí que, si llegábamos a descubrir uno, que fuese preferible a estos dos, discutiría para conseguir el segundo puesto en favor de la inteligencia contra el placer, y que este no le obtendría.
Protarco
Así lo has dicho en efecto.
Sócrates
Hemos visto en seguida muy claramente, que ni el uno, ni el otro de estos bienes es suficiente por sí mismo.
Protarco
Nada más cierto.
Sócrates
La inteligencia y el placer, ¿no han sido declarados en esta discusión incapaces de constituir el soberano bien, estando privados de la propiedad de bastarse a sí mismos en razón de la plenitud y de la perfección?
Protarco
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