Chapter 55 of 77
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Ciertamente.
Sócrates
Y que con relación a la falsa opinión que nuestros amigos se formen de su sabiduría, de su belleza y demás cualidades de que hemos hablado, distinguiéndolas en tres especies, y añadiendo que en tales situaciones el ridículo se halla donde se encuentra la debilidad, y lo odioso donde se encuentra la fuerza, ¿no confesaremos, como dije antes, que esta disposición de nuestros amigos, cuando no daña a nadie, es ridícula?
Protarco
Sí.
Sócrates
¿No convinimos igualmente, en que, en tanto que ignorancia, es aquella un mal?
Protarco
Sin duda. [105]
Sócrates
Cuando nos reímos de semejante ignorancia, ¿estamos gozosos o afligidos?
Protarco
Es evidente que estamos gozosos.
Sócrates
¿No hemos dicho que la envidia es la que produce en nosotros este sentimiento de alegría, en presencia de los males de nuestros amigos?
Protarco
Necesariamente.
Sócrates
De esta reflexión resulta que cuando nos reímos de la parte ridícula de nuestros amigos, mezclamos el placer con la envidia, y, por consiguiente, el placer con el dolor, puesto que ya hemos reconocido que la envidia es un dolor del alma, el reír un placer, y que estas dos cosas se encuentran juntas en tal caso.
Protarco
Es cierto.
Sócrates
Esto nos hace conocer que en las lamentaciones y tragedias, no sólo del teatro, sino en la tragedia y comedia de la vida humana, el placer va mezclado con el dolor, así como en otras muchas cosas.
Protarco
Es imposible dejar de convenir en ello, Sócrates, por más que se quiera sostener lo contrario.
Sócrates
Hemos propuesto la cólera, el pesar, el temor, el amor, los celos, la envidia y demás pasiones semejantes, como otras tantas afecciones, donde encontraríamos mezcladas dos cosas que hemos repetido tantas veces; ¿no es así?
Protarco
Sí. [106]
Sócrates
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