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Chapter 28 of 49

CAPÍTULO XII 61 Porque si murieres juntamente con Él, vivirás con

Y si fueres compañero de la pena, lo serás tam- bién de la gloria.

3. Mira que todo consiste en la Cruz, y todo está en morir en ella.

Y no hay otra vía para la vida y para la verdade- ra entrañable paz sino la vía de la santa Cruz y continua mortificación.

Ve donde quisieres, busca lo que quisieres, y no hallarás más alto camino en lo alto ni más seguro en lo bajo sino la vía de la santa Cruz.

Dispón y ordena todas las cosas según tu querer y parecer, y no hallarás sino que has de padecer al- q de grado ó por fuerza; y así, siempre hallarás a Cruz.

Pues ó sentirás dolor en el cuerpo, ó padecerás tribulación en el espiritu.

4. Á veces te dejará Dios, á veces te perseguirá el pró imo; y lo que peor es, muchas veces te descon- entarás de ti mismo, y noserás aliviado ni refrige- rado con ningún remedio ni consuelo; mas conviene que sufras hasta cuando Dios quisiere.

Porque quiere Dios que aprendas á sufrir la sl - lación sin consuelo, Y, que te sujetes del todo á El, y te hagas más humilde con la tribulación.

Ninguno siente así de corazón la pasión de Cristo como aquel á quien acaece sufrir cosas semejantes.

Así que la cruz siempre está preparada y te es- pera en cualquier lugar; no puedes huir dondequiera Que estuvieres, porque dondequiera que huyas lle- vas á ti contigo, y siempre hallarás á ti mismo.

Vuélvete arriba, vuélvete abajo, vuélvete fuera, vuélvete dentro, y en todo esto hallarás cruz. Y es necesario que en todo lugar tengas paciencia, si quie- res tener paz interior y merecer perpetua corona,

Si de buena voluntad llevas la cruz, ella te lle- vará y te guiará al fin deseado, adonde será el fin del padecer, aunque aqui no lo sea.

Si contra tu voluntad la llevas, cárgaste y háceste- la más pesada; y sin embargo, conviene que la sufras.

Si desechas una cruz, sin duda hallarás otra, y puede ser que más grave.

6. ¿Piensas tú escapar de lo que ninguno de los mortales pudo?,

¿Quién de los Santos fué en el mundo sin cruz y tribulación?

Nuestro Señor Jesucristo, por cierto, en cuanto vi- vió en este mundo no estuvo una hora sin dolor de pasión.

Porque convenía, dice, que Cristo padeciese y re- sucitase de los muertos, y así entrase en su Gloria.

¿Pues cómo buscas tú otro camino sino este cami- no real, que es la vida de la santa Cruz?

7. Toda la vida de Cristo fué cruz y martirio; ¿y tú buscas para ti holganza y gozo?

Yerras, te engañas si buscas otra cosa sino sufrir tribulaciones; porque toda esta vida mortal está lle- na de miserias y de toda parte señalada de cruces. Y cuanto más altamente alguno aprovechare en espi- ritu, tanto más graves cruces hallará muchas veces porque la pena de su destierro crece más por el amor.

8. Mas este tal, así afligido de tantas maneras, no está sin el alivio de la consolación, porque siente el gran fruto que le crece con llevar su cruz.

Porque cuando se sujeta á ella de su voluntad, to- da la carga de la tribulación se convierte en confian- za de la divina consolación.

Y cuanto más se quebranta la carne por la aflic- ción, tanto más se esfuerza el espíritu por la gracia interior.

Y algunas veces tanto es canfortado por el afecto de la tribulación y adversidad, por el amor y confor- midad de la Cruz de Cristo, que no quiere estar sin dolor y tribulación, porque se tiene por más acepto á Dios cuanto mayores y más graves cosas pudiere sufrir por Él.

Esto no es virtud humana, sino gracia de Cristo, que tanto puede y hace en la carne flaca, que lo que naturalmente siempre aborrece y huye le acometa y acabe con fervor de espiritu.

9. Noessegún la condición humana llevarla cruz, amar la cruz, castigar el cuerpo, ponerle en servi- dumbre, huir las honras, sufrir de grado las injurias, despreciarse á si mismo y desear ser despreciado,

sufrir toda cosa adversa y dañosa, y no desear cosa de prosperidad en este mundo.

Si miras á ti, no podrás por ti cosa alguna de és- tas; mas si confías en Dios, Él te enviará fortaleza del Cielo, y hará que te estén sujetos el mundo y la carne.

Y no temerás al Diablo, tu enemigo, si estuvieses armado de fe y señalado con la Cruz de Cristo.

10. Dispónte, pues, como buen y fiel siervo de Cristo, para llevar varonilmente la Cruz de tu Señor, crucificado por tu amor.

Prepárate á sufrir muchas adversidades y diver- sas incomodidades en esta miserable vida, porque así estará contigo Jesús adondequiera que fueres, y de verdad que le hallarás en cualquier parte que te escondas.

Así conviene que sea, y no hay otro remedio para evadirse del dolor y de la tribulación de los males sino sufrir.

Bebe afectuosamente el cáliz del Señor, si quieres ser su amigo y tener parte con Él.

emite á Díos las consolaciones, para que haga con ellas lo que más le agradare.

Pero tú dispónte á sufrir las tribulaciones y estí- malas por grandes consuelos, porque no son condig- nas las pasiones de este tiempo para merecer la glo- ria venidera, aunque tú solo pudieras sufrirlas todas.

M1. Cuando llegares á tanto que la aflicción te sea dulce y gustosa por amor de to pia en- tonces que te va bien, porque hallaste el Paraiso en la Tierra.

Cuando te parece grave el padecer y procuras huirlo, cree que te va mal, y dondequiera que fue- res te seguirá la tribulación.

12. Site dispones para hacer lo que debes, es á saber, sufrir y morir, luego te irá mejor y hallarás paz.

Y e fueres arrebatado hasta el tercer Cielo con San Pablo, no asno eso seguro de no su- frir alguna contrariedad. Yo (dice Jesús) le mostraré cuántas cosas le convendrá padecer por mi nombre.

Debes, pues, padecer, si quieres amar á Jesús y servirle siempre.

13. ¡Ojalá que fueses digno de padecer algo por el nombre de Jesús! ¡Cuán grande gloria te resultarial ¡Cuánta alegría á todos los Santos de Dios! ¡Cuánta edificación sería para el prójimo.

dl Todos alaban la paciencia, pero pocos quieren pa- ecer,

Con razón debieras sufrir algo de buena gana por Cristo, pues hay muchos que sufren graves cosas por el mundo.

14. Ten por cierto que te conviene morir vivien- do, y cuanto más muere cada uno á sí mismo, tanto más comienza á vivir para Dios.

Ninguno es suficiente para comprender cosas ce- desta es si no se humilla á sufrir adversidades por

No hay cosa á Dios más acepta, ni para ti en este mundo más saludable, que padecer de buena volun- tad por Cristo.

Y si te diesen á escoger, más debieras desear pa- decer cosas adversas por Cristo que ser recreado con muchas consolaciones, porque así le serías más semejante, y más conforme á todos los Santos.

No está, pues, nuestro merecimiento ni la perfec- ción de nuestro estado en las muchas suavi lades, y consuelos, sino más bien en sufrir grandes penalí- dades y tribulaciones. 4

15. Porque si alguna cosa fuera mejor y más útil

ara la salvación de los hombres que el padecer, risto lo hubiera declarado con su doctrina y con su ejemplo.

Pues manifiestamente exhorta á sus discípulos y á todos los que desean seguirle á que lleven la Cruz, y dice: Si alguno quisiera venir en pos de Mi, niégue- se d sí mismo, tome su cruz y sigame.

Así que, leídas y bien consideradas todas las co- sas, sea ésta la postrera conclusión: Que por muchas tribulaciones nos conviene entrar en el reino de Dios.

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CAPÍTULO XII 61 Porque si murieres juntamente con Él, vivirás con · The Imitation of Christ — Thomas à Kempis · The Conscious Library