Chapter 8 of 24
Sócrates – Querefon – Critias – Carmides · 8
Carmides
Seguramente.
Sócrates
¡Pero qué! te parecería bien administrada la ciudad, en la que la ley ordenase a cada ciudadano tejer y lavar sus ropas, hacer su calzado, su vendaje, sus frascos de perfumes y todo lo demás, de suerte que sin echar mano a lo que no le perteneciera, amoldase e hiciese por sí mismo todo lo que le fuese propio?
Carmides
Ese no es mi dictamen.
Sócrates
Sin embargo, si fuese gobernada sabiamente, ¿sería bien administrada?
Carmides
Necesariamente.
Sócrates
¿Luego la sabiduría no consiste en hacer todas estas cosas, ni en hacer lo que nos es propio?
Carmides
No, evidentemente.
Sócrates
Luego hablaba enigmáticamente, como yo dije antes, el que decía que la sabiduría consiste en hacer lo que nos es propio; porque no podía ser tan sencillo que lo entendiera [225] como nosotros. ¿O quizá estas palabras son de un insensato?
Carmides
Nada de eso; son de un hombre que me parecía de hecho un sabio.
Sócrates
Nada más cierto entonces que ha querido proponerte un enigma, porque es muy difícil en verdad saber lo que significan estas palabras: hacer lo que nos es propio.
Carmides
Quizá.
Sócrates
Veamos, ¿qué es hacer lo que nos es propio? ¿Puedes decírmelo?
Carmides
Yo no sé nada, ¡por Júpiter! Pero no sería imposible que el que ha hablado de esta manera se comprendiese a sí mismo.
Al decir esto, se sonreía y dirigía sus miradas hacia Critias, que estaba visiblemente en brasas hacía rato. Deseoso de aparecer ventajosamente delante de Carmides y de todos los que allí estaban, se había contenido hasta entonces, haciendo un sacrificio; pero en este momento no era ya dueño de sí mismo. Entonces vi en claro que no me había engañado, conjeturando que Critias era el autor de la última respuesta de Carmides con motivo de la sabiduría. En cuanto a éste, poco empeñado en defender esta definición, y queriendo dejarlo a cargo del que la había inventado, aguijoneaba a Critias, afectando mirarle como un hombre reducido al silencio. Este no pudiendo sufrir más, y no menos colérico contra el joven que un poeta contra el actor que desempeña mal su papel, dirigiéndole una mirada, exclamó:
—Crees, Carmides, que porque tú no sabes lo que pensaba aquel que ha dicho que la sabiduría consiste en hacer [226] lo que nos es propio, ¿crees, repito, que él no lo supiera?
Sócrates
¡Ah! mi querido Critias, es extraño que tan tierno joven ignore estas cosas? Tú, por el contrario, estás en edad de saberlas, sobre todo después de tus muchos estudios. Si eres de dictamen que la sabiduría es lo que él decía, y si te consideras con fuerza para explicar esta proposición, tendré mucho gusto en examinarla contigo, para ver si es verdadera o falsa.
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