Chapter 18 of 77
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Veamos. ¿Qué es lo que nos resta por decir, y cuál es el objeto que nos ha conducido hasta aquí? ¿No es este? Indagábamos si el segundo puesto pertenece al placer o a la sabiduría; ¿no es verdad?
Protarco
Sí.
Sócrates
Ahora, una vez hechas todas estas distinciones, ¿no formaremos probablemente un juicio mas seguro sobre el primero y el segundo puesto, con relación a los objetos sobre que se ha promovido esta discusión? [52]
Protarco
Probablemente.
Sócrates
Hemos concedido la victoria a la vida mezclada de placer y de sabiduría. ¿No es así?
Protarco
Sí.
Sócrates
Vemos sin duda cuál es esta vida, y en qué especie es preciso comprenderla.
Protarco
Sin contradicción.
Sócrates
Diremos, me parece, que forma parte de la tercera especie; porque esta no resulta de la mezcla de dos cosas particulares, sino de la de todos los finitos ligados por lo infinito. Por esto tenemos razón para decir, que esta vida mezclada, a la que pertenece la victoria, forma parte de esta especie.
Protarco
Ciertamente.
Sócrates
En buen hora. Y tu vida de placer que no tiene mezcla, Filebo, ¿en cuál de estas especies es preciso colocarla para señalarla su verdadero puesto? Pero antes de decirlo, respóndeme a lo siguiente.
Filebo
Habla.
Sócrates
El placer y el dolor tienen límites, ¿o son de las cosas susceptibles del más y del menos?
Filebo
Sí, son de este número, Sócrates. Porque el placer no sería el soberano bien, si por su naturaleza no fuese infinito en número y en magnitud. [53]
Sócrates
Sin esto igualmente, Filebo, el dolor no sería el soberano mal. Por esto es preciso echar una mirada a otro punto que a la naturaleza del infinito, para descubrir lo que comunica al placer una parte del bien. Sea lo que quiera, pongámoslo en el número de las cosas infinitas. Pero, ¿en qué clase, Protarco y Filebo, podemos, sin impiedad, colocar la sabiduría, la ciencia y la inteligencia? Me parece que no es poco arriesgado responder bien o mal a esta cuestión.
Filebo
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