Chapter 27 of 27
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Del precioso Isócrates, ¿qué le dirás?, ¿o qué diremos de él?
Sócrates
Isócrates es aún joven, mi querido Fedro; sin embargo, quiero participarte lo que siento respecto a él.
Fedro
Veamos.
Sócrates
Me parece que tiene demasiado ingenio, para comparar su elocuencia con la de Lisias, y tiene un carácter más generoso. No me sorprenderá, que, adelantando en años, sobresalga en la facultad que cultiva, hasta el punto de que sus predecesores parecerán niños a su lado{37}, y que poco contento de sus adelantos, se lance a ocupaciones más altas por una inspiración divina. Porque hay en su alma una disposición natural a las meditaciones filosóficas{38}. He aquí lo que yo tengo que anunciar de parte de los dioses de estas riberas a mi amado Isócrates. Haz tú otro tanto respecto a tu querido Lisias. [349]
Fedro
Lo haré, pero marchémonos, porque el aire ha refrescado.
Sócrates
Antes de marchar, dirijamos una plegaria a estos dioses.
Fedro
Lo apruebo.
Sócrates
¡Oh Pan demás divinidades de estas ondas!, dadme la belleza interior del alma, y haced que el exterior en mí esté en armonía con esta belleza espiritual. Que el sabio me parezca siempre rico; y que yo posea sólo la riqueza que un hombre sensato puede tener y emplear.
¿Tenemos que hacer algún otro ruego más? Yo no tengo más que pedir.
Fedro
Haz los mismos votos por mí; entre amigos todo es común.
Sócrates
Partamos.
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