Chapter 12 of 27
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No, ¡por Júpiter!, no es precisamente eso; el arte de hablar y de escribir sirve, sobre todo, en las defensas del foro, y también en las arengas políticas. Pero no he oído que se extienda a más.
Sócrates
Tú no conoces más que los tratados de retórica de [315] Néstor y de Ulises, que compusieron en momentos de ocio durante el sitio de Ilion. ¿Nunca has oído hablar de la retórica de Palámedes?
Fedro
No, ¡por Júpiter!, ni tampoco las retóricas de Néstor y Ulises, a menos que tu Néstor sea Gorgias, y tu Ulises Trasimaco o Teodoro.
Sócrates
Quizá, pero dejémoslos. Dime, en los tribunales, ¿qué hacen los adversarios? ¿No sostienen el pro y el contra? ¿Qué dices a esto?
Fedro
Nada más cierto.
Sócrates
¿Pelean y abogan por lo justo y lo injusto?
Fedro
Sin duda.
Sócrates
Por consiguiente, el que sabe hacer esto con arte hará parecer la misma cosa y a las mismas personas justa o injusta, según él quiera.
Fedro
¿Y qué?
Sócrates
Y cuando hable al pueblo, sus conciudadanos juzgarán las mismas cosas ventajosas o funestas a gusto de su elocuencia.
Fedro
Sí.
Sócrates
No sabemos que el Palámedes de Elea{17} hablaba con tanto arte, que presentaba a sus oyentes las mismas cosas [316] semejantes y desemejantes, simples y múltiples, en reposo y en movimiento?
Fedro
Ya lo sé.
Sócrates
El arte de sostener las proposiciones contradictorias no es sólo del dominio de los tribunales y de las asambleas populares, sino que, al parecer, si hay un arte que tiene por objeto el perfeccionamiento de la palabra, abraza toda clase de discursos, y hace capaz al hombre para confundir siempre todo lo que puede ser confundido, y de distinguir todo lo que el adversario intenta confundir y oscurecer.
Fedro
¿Cómo lo entiendes tú?
Sócrates
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