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Chapter 3 of 4

La gran moral · 3

Capítulo XXX. De la veracidad.

Es el medio entre la fanfarronería y la disimulación. – Carácter del hombre verídico, 44

Capítulo XXXI. De la justicia.

Hay muchas especies de justicia: lo justo según la ley, y lo justo según la naturaleza; lo justo que sólo se refiere al individuo; lo justo que se refiere á los demás. Lo justo relativo a los de mas es un medio, puesto que consiste en la igualdad. – La igualdad, para ser racional, debe ser proporcional; Platón. La igualdad proporcional es la que mantiene las sociedades regulando los intereses. – Digresión sobre la intervención y el papel necesario de la moneda en las transacciones sociales. – Límites del talión. Error de los Pitagóricos. – La justicia política es la que principalmente debe estudiarse aquí. No hay relación de justicia de los hijos al padre; del esclavo al dueño. – Sociedad conyugal: la mujer es casi igual al marido. – Lo justo según la ley y lo justo según la naturaleza no deben confundirse jamás. Lo justo por naturaleza no cambia como lo justo según la ley. – Carácter esencial de la injusticia; participación necesaria de una voluntad ilustrada; ignorancia inocente; ignorancia culpable. – ¿Puede hacerse uno injusticia a sí mismo? Argumentos en pro y en contra. – No se puede ser culpable para consigo mismo. – El intemperante. Explicación de esta contradicción aparente. Hay muchas partes en el alma, mejores o peores; y la una puede ser injusta respecto de la otra, 45

Capítulo XXXII. De la razón.

Debe decirse precisamente lo que es, para hacer útiles y prácticas todas las teorías y los consejos sobre la virtud. – Análisis de las diversas partes del alma. – Análisis de las diversas facultades que nos descubren la verdad: ciencia, prudencia, entendimiento, sabiduría y conjetura. Caracteres diferentes de estas facultades. – Comparación de la prudencia y de la sabiduría. – La prudencia y la sabiduría son ambas virtudes. – De la habilidad. Es una parte de la prudencia. – De la destreza. Objeto especial de la destreza. – La naturaleza tiene su parte en la virtud; nos conduce instintivamente a ejecutar actos estimables, y en general, al bien. – La razón tiene también su parte en la virtud. – Sócrates se ha equivocado al confundir la virtud y la razón. Para que la virtud sea completa, es preciso reunir la naturaleza a la razón. – Relación de la prudencia con las demás virtudes y con las diversas partes del alma, 54

Capítulo primero. De la moderación.

De la honradez u hombría de bien. Consiste sobre todo en no usar de sus derechos legales en toda su extensión. – La hombría de bien debe suplir en los casos particulares a la impotencia del legislador, que sólo dicta disposiciones generales, 61

Capítulo II. De la equidad.

La equidad juzga sanamente de los derechos que la ley no ha podido regular. Relación de la equidad con la hombría de bien, 61

Capítulo III. Del buen sentido.

Es inseparable de la prudencia. – Cuando se obtiene un buen éxito, sin que la razón haya presidido al hecho, no es obra del buen sentido y sí sólo de la fortuna, 62

Digresión sobre los deberes de cortesía y su relación con la justicia, 62

Capítulo V. Cuestiones diversas.

¿El hombre injusto sabe discernir realmente el bien y el mal? Sólo conoce el bien de una manera general; no conoce su bien particular. – ¿Es posible la injusticia contra el hombre malo? ¿No es hacerle un servicio despojarle de los bienes que emplea mal? Ejemplos de los legisladores, que no conceden a todos los ciudadanos sin distinción los derechos políticos. – ¿Debe preferirse el valor a la injusticia? ¿O debe hacerse lo contrario? – Teoría general del instinto del bien y de la virtud reflexiva. – ¿El exceso de virtud puede ser dañoso al hombre?, 63

Capítulo VI. Nuevas teorías sobre la templanza.

Indicación de las nuevas teorías sobre la templanza y la intemperancia, y sobre la brutalidad, 66

Capítulo VII. De la brutalidad.

Es extraña á la humanidad, como su nombre lo indica. – La virtud que es lo opuesto a ella, no tiene nombre, porque no pertenece al hombre y es digna de los héroes o de los dioses, 67

Capítulo VIII. De la templanza.

Teorías anteriores. – Error de Sócrates. – Diversas cuestiones. – ¿El intemperante sabe lo que hace? – El sabio que no tiene malos deseos, es realmente templado? ¿A qué orden de cosas se refieren especialmente la templanza y la intemperancia? – Solución de estas cuestiones. – Heráclito. – El intemperante tiene la ciencia general del mal que hace; pero no tiene la ciencia particular. – Confirmación tomada del silogismo y de los Analíticos. La intemperancia en los placeres del cuerpo, se refiere sobre todo al tacto y al gusto. – Otras intemperancias; de la cólera, de las riquezas, de los honores. – Comparación de la paciencia y de la intemperancia. – Del incontinente y del intemperante. – De la intemperancia y de la brutalidad. – De la intemperancia espontánea y de la intemperancia reflexiva. – Del templado y del prudente, 67

Capítulo IX. Del placer.

El estudio del placer está estrechamente relacionando con el de la felicidad. – Teorías diversas que niegan que el placer sea un bien. Enumeración de los argumentos en que se apoyan estas teorías. Refutación de estos argumentos. – El placer no es una generación. – No debe condenarse el placer de una manera absoluta, porque haya placeres malos. Sólo debe concluirse de aquí que hay placeres de diferentes especies. El placer no es un mal, puesto que todos los seres lo buscan. – El placer, lejos de ser un obstáculo á la actividad, la procura por lo contrario muchas veces. – El placer no es el bien supremo; pero no deja de ser un bien. – La razón no es la única para guiarnos por el camino la virtud; lo que al pronto nos arrastra hacia ella es una fuerza instintiva. La razón sólo entra en segundo lugar para aclarar é ilustrar el impulso natural que nos inclina al bien, 77

Capítulo X. De la fortuna o prosperidad.

Esta cuestión se relaciona con la de la felicidad. – Definición de la fortuna que se confunde con el azar; es completamente distinta de la inteligencia, de la razón y de la ciencia; no es la obra de Dios ni un efecto de su benevolencia; es el efecto de una naturaleza privada de razón. – La fortuna contribuye sin embargo a la felicidad, porque es la que dispone de los bienes exteriores, 84

Capítulo XI. Resumen de las teorías particulares sobre cada una de las virtudes especiales.

La hombría de bien unida á la bondad, la belleza moral, resume en general todas las virtudes. Retrato del hombre virtuoso, honesto y bueno; sabe usar de todos los bienes sin abusar jamás de ninguno, 87

Capítulo XII. Nuevo examen de algunas de las teorías anteriormente expuestas.

Nueva definición de la recta razón. – Las pasiones concurren a la actividad de la razón, lejos de ponerle obstáculo. – La ciencia moral, lo mismo que cualquiera otra ciencia, no asegura la posesión directa de su objeto propio; sólo da la facultad de procurársela; y el objeto de la ciencia moral es la felicidad que depende esencialmente del uso personal que se hace de las cosas, 88

Capítulo XIII. De la amistad.

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La gran moral · 3 · Magna Moralia — Aristotle · The Conscious Library