Chapter 9 of 49
CAPÍTULO XII Del provecho de las adversidades
1. Buenoes que algunas veces nos sucedan cosas adversas 7 vengan contrariedades, porque suelen atraer al hombre á sí mismo para que se conozca desterrado y no ponga su esperanza en cosa alguna del mundo.
Bueno es que padezcamos á veces contradicciones y que sientan de nosotros mal € imperfectamente,
aunque hagamos bien y tengamos buena intención. Estas cosas de ordinario nos ayudan á ser humildes y nos apartan de la vanagloria.
Porque entonces mejor buscamos á Dios por tes- tigo interior cuando por de fuera somos desprecia- dos de los hombres, y no nos dan crédito.
2. Poreso debía uno afirmarse de tal manera en Dios, que no le fuese necesario buscar muchas con- solaciones humanas.
Cuando el hombre de buena voluntad es atribu- lado, ó tentado, ó afligido con malos pensamientos, entonces conoce tener de Dios mayor necesidad, ex- perimentando que sin Él no puede nada bueno.
Entonces se entristece, gime, y ora á Dios por las miserias que padece.
Entonces le es molesta la vida larga, y desea ha- Mar la muerte para ser desatado de este cuerpo y estar con Cristo,
Entonces también conoce que no puede haber en el mundo perfecta seguridad ni cumplida paz.
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